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lunes, 6 de junio de 2016

EL PLACER SIN COMPROMISO

“El que se entrega al placer, […] terminará en la pobreza” (Proverbios 21:17).

Tomemos un momento para reflexionar en una frase de Gandhi, el famoso abogado que dedicó su vida a conseguir la paz entre la India y los británicos. En cierta ocasión le preguntaron cuáles son las cosas más destructivas para el ser humano. Toma nota de la respuesta que dio Gandhi: “El placer sin compromiso, la riqueza sin trabajo, la sabiduría sin carácter, los negocios sin moral, la ciencia sin humanidad y la oración sin amor”.
Gandhi no era cristiano. Es más, tenía cierta reticencia hacia nuestra religión a causa de la hipocresía de algunos creyentes; sin embargo, ¿alguien se atrevería a decir que su respuesta no encierra verdades incuestionables? Sus palabras no son más que un reflejo contundente de la sabiduría divina que alumbra a todos los seres humanos, sin importar cuál sea su afiliación religiosa.
Quiero que reflexionemos en la primera parte de su respuesta: “El placer sin compromiso”. El placer no es malo en sí mismo. De hecho, aunque en nuestro ambiente solemos asociarlo con cosas negativas, el diccionario lo define como algo sumamente positivo. Entonces, ¿por qué el placer sin compromiso nos está destruyendo? Porque el placer sin compromiso solo procura la satisfacción propia sin importar las consecuencias que pueda tener sobre los demás, porque es un placer que no busca a Dios (2 Timoteo 3:4), porque es un placer engañoso (2 Pedro 2:13), porque mientras lo practicas te sientes realizado pero al final te deja un profundo vacío, ya que es un placer pecaminoso y no ofrece nada duradero.
El verdadero placer, el placer con compromiso, primero que nada, se encuentra en seguir a Jesús. Como dijo Salomón, los caminos del Señor “son placenteros y en sus senderos hay paz” (Proverbios 3:17, NVI). Sí, hay placer en poner nuestra vida bajo la dirección de nuestro Creador. ¿Por qué? Porque “el amor a Dios purifica y ennoblece todo gusto y deseo, intensifica todo afecto y da realce a todo placer digno” (Mensajes para los jóvenes, cap. 85, p. 186).
Mi estimado amigo, mi querida amiga, solo hay dos opciones: el placer sin compromiso o el placer digno. El primero te llevará a la ruina; el segundo, a la verdadera vida. ¿Con cuál te quedarás?

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
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sábado, 8 de junio de 2013

LOS REFORMADORES DIVINOS DE SALUD

Les ruego que coman algo, pues lo necesitan para sobrevivir. Ninguno de ustedes perderá ni un solo cabello de la cabeza (Hechos 27: 34).

Comer para gozar de una buena salud y la promesa de bienestar físico, mental y espiritual a los que así procedan, representa uno de los mensajes más importantes que Dios comunicó a unas personas en particular. Pero creo que puede extenderse a todos. Los que conocen los escritos de Elena G. de White reconocerán que ella estaba de acuerdo con varios de los puntos de vista de los reformadores de la salud de su tiempo. De modo que no estaba sola cuando rechazó el «uso de drogas venenosas», ya que «en vez de ayudar a la naturaleza, paraliza su potencial».
Los primeros adventistas eran conscientes de dos cosas: una, la coincidencia de Elena G. de White con los reformadores de la salud de sus días; y dos, de sus contribuciones adventistas específicas. Por eso J. H. Waggoner pudo escribir en 1866 que «nosotros no profesamos ser pioneros en los principios generales de la reforma prosalud. Los hechos en los cuales se funda este movimiento han sido elaborados, en gran medida, por reformadores, médicos y autores que escriben sobre fisiología e higiene; por lo tanto, pueden hallarse esparcidos por toda la tierra. Pero sí reclamamos que, por el método de elección de Dios [el consejo de Elena G. de White] han sido desarrollados más clara y poderosamente y, por lo tanto, están produciendo un efecto que no podríamos encontrar en ninguna otra fuente.
»Como simples verdades fisiológicas e higiénicas, unos podrían estudiarlas en sus ratos libres y otros, ponerlas a un lado como asuntos de escasa importancia. Pero cuando son puestas al mismo nivel de las grandes verdades del mensaje del tercer ángel, por la sanción y la autoridad del Espíritu de Dios, y de este modo señalados como los medios a través de los cuales un pueblo débil será hecho fuerte para vencer, y nuestro cuerpo enfermo purificado y puesto en forma para la traslación, entonces son para nosotros una parte esencial de la verdad presente» (George R. Knight, Lest We Forget [No sea que olvidemos], p. 166).
Si bien Elena G. de White estuvo de acuerdo en gran medida con los reformadores de salud de sus días, una de sus contribuciones en el área de la salud fue integrar el mensaje de salud en la teología adventista. ¿Has comprendido el sublime mensaje de salud adventista y lo has aplicado a tu vida? Te invito a que lo hagas.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

jueves, 1 de marzo de 2012

¡ALÉGRATE!

Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos! (Filipenses 4:4).

Los investigadores de la conducta humana afirman que la risa y la alegría ejercen un efecto terapéutico y protector sobre la salud. Se dice que se emplean menos músculos para sonreír que para poner una cara triste.
Asimismo, se afirma que, si sonreímos con frecuencia la piel del rostro se mantendrá más lozana. Todas estas declaraciones me convencen de que vale la pena estar alegre. Creo que la mejor razón por la cual el cristiano debiera reflejar siempre una sonrisa y un espíritu alegre es porque su esperanza está en Jesús, quien nunca nos falla.
Me gusta observar las expresiones de los rostros de la gente cuando estoy en la sala de espera de un aeropuerto o de una consulta médica, o sencillamente cuando voy al supermercado. En esos escenarios son pocos los rostros que veo alegres. Quizá en los aeropuertos la gente no tiene muchos motivos para sonreír por causa del temor a lo que pueda suceder mientras viajan. Por otra parte en las salas de espera de las consultas médicas tampoco se observan rostros felices, ya que la enfermedad opaca y destruye la alegría.
La tristeza entró a este mundo hace más de seis mil años, cuando nuestros primeros padres desobedecieron a Dios. Desde aquel fatídico día todos los seres humanos, de una forma u otra, hemos estado enfrentando el temor, el dolor y la tristeza. El apóstol Pablo tenía muchas razones para estar triste cuando escribió a los hermanos de Filipo. Aunque perseguido, encarcelado, azotado, juzgado injustamente y atropellado física y emocionalmente, se preocupó por recordar a los hermanos que en todo momento estuvieran alegres. Pero, ¿cómo se puede estar alegre cuando hay tanta miseria, dolor y problemas? Pablo nos da la respuesta: «Por amor a él lo he perdido todo y lo tengo por basura, para ganar a Cristo» (Fil. 3:8). Pablo había aprendido a conceder un valor relativo a todo lo terrenal y a estimar más la amistad con Cristo que ninguna otra cosa.
Cuando sientas que los músculos de tu rostro se están endureciendo por no sonreír, o cuando los desafíos del diario vivir te parezcan más grandes que tus fuerzas para enfrentarlos, te invito a recordar las palabras de Pablo y a alégrate, porque tu redención está cerca.

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Evelyn Herrera de Omaña