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jueves, 30 de agosto de 2012

¿QUÉ VENDE REALMENTE LA PUBLICIDAD? – 2.


¡Bendito sea el Señor! ¡Cada día nos colma de beneficios el Dios de nuestra salvación! Salmo 68:19, RV95

La publicidad vende un estilo de vida, una manera de pensar y de actuar que, en muchas ocasiones, un verdadero cristiano no puede aceptar por lo menos por dos razones.
La primera razón se refiere a los promesas de los anuncios publicitarios. Con tal de vender, la publicidad promete satisfacer tus necesidades físicas (sed, hambre, descanso...) y psicológicas (aprobación, afecto, aceptación, superación personal...). Estas necesidades, debo decirte, no fueron inventadas por la publicidad. Fue Dios quien las creó. El nos diseñó de modo que tuviéramos necesidades físicas; y también para recibir afecto, para sentir el deseo de superarnos, etc. El problema con los anuncios publicitarios se presenta cuando prometen suplir esas necesidades básicas en tu vida si compras tal o cual producto, como muestran los siguientes ejemplos, citados por Michael Hanna y James Gibson (Public Speakingfor Personal Success [Cómo hablar en público para tener éxito personal], pp. 324-327):
— «Te sentirás seguro si compras... (la promesa de suplir tu necesidad de seguridad).
— «Muestra tu potencial como líder. Compra...» (el desarrollo personal). 
— «Para gente de éxito hemos creado...» (la superación).
Lo cierto del caso es que para suplir estas y otras necesidades psicológicas no tienes que comprar ese producto, ni ningún otro en particular. Porque el mismo Dios que puso en nuestro ser esas necesidades también proveyó la forma de satisfacerlas: por medio de relaciones significativas con él y con nuestros semejantes.
La segunda razón tiene que ver con los mensajes de los anuncios, pues algunos están claramente reñidos con los valores cristianos, como lo muestra Joe Wheleer en La tiranía del control remoto (pp. 79-81):
— Tu valor como persona depende del consumo de productos.
— Todos los problemas tienen solución rápida, con la ayuda de algún recurso técnico.
— Los alimentos de mala calidad son mejores que una dieta sana y nutritiva.
— El sexo casual es mucho más importante que el auténtico compromiso.
Por más que los anuncios publicitarios se empeñen en convencerte de que ofrecen cuanto necesitas, la realidad es que solo Dios, tu Creador, puede suplir tus necesidades más profundas, cumplir tus sueños y darte vida abundante. Todo lo demás es... ¡puro cuento!
Querido Padre celestial, hoy quiero apoyarme en ti para satisfacer mis necesidades personales más profundas.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

miércoles, 29 de agosto de 2012

¿QUÉ VENDE REALMENTE LA PUBLICIDAD? – 1.


El alimento sólido es para los adultos, para los que tienen la capacidad de distinguir entre lo bueno y lo malo, pues han ejercitado su facultad de percepción espiritual. Hebreos 5:14 NVI.

¿Podrías imaginar a un mundo sin anuncios comerciales? No es fácil, porque has crecido bajo el incesante bombardeo de la publicidad. Nadie duda de que la publicidad comercial informa. Nos advierte de un sinnúmero de productos y servicios que están a nuestra disposición. Pero no se invierte tanto dinero solo para informar. El fin supremo es vender: desde un desodorante hasta un candidato político. Esto, por supuesto, no es malo. El problema se presenta cuando nos intentan vender, más que un producto, un estilo de vida.
Robert DeMoss, que analizó con detenimiento el tema, opina que este último objetivo es perseguido por medio de lo que él llama «las cinco grandes mentiras de la publicidad» (Learn to discem, pp. 103,104):
  • Mentira n° 1: «Lo más importante en la vida es la posesión de bienes». Es decir, según lo que tienes, eso es lo que vales. Eso es materialismo, la filosofía del mundo que vende la idea de que nuestro valor como personas depende, no de lo que somos, sino de cuánto tenemos.
  • Mentira n" 2: «Vive el momento, es todo lo que tienes». Esto se llama existencialismo, la creencia de que no hay nada más allá del aquí y el ahora.
  • Mentira n" 3: «Lo más importante en la vida eres tú». Es verdad que eres importante y también maravilloso, por ser hijo de Dios, pero el mundo no gira en torno a ti. Los demás también cuentan.
  • Mentira n° 4: «La vida es una sola; por lo tanto, gózala». O sea, busquemos el placer solo por el placer. El problema con esta filosofía es que esta vida no es la única, y el placer no es lo más importante.
  • Mentirán" 5: «Dios no es importante». Esto es secularismo. Si Dios no cuenta, entonces la vida no tiene sentido, ni tampoco hay base para la esperanza.

¿Cómo puedes combatir estas mentiras? Al equipar tus sentidos para detectarlas, aun cuando vengan «empaquetadas» de la manera más atractiva. Y sobre todo, al no permitir que destronen a Dios del primer lugar en tu vida.
Padre bueno, capacítame para reconocer el mal y evitarlo, no importa cuan atractivo se me presente.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala