lunes, 2 de noviembre de 2009

UNA RESPUESTA RÁPIDA

Pero cuando el Espíritu Santo venga sobre ustedes, recibirán poder y saldrán a dar testimonio de mi, en Jerusalén, en toda la región de Judea y de Samaria, y hasta en las partes más lejanas de la tierra. Hechos 1:8.

El libro Extreme Devotion (Devoción Extrema) relata historias reales de cristianos de la antigüedad y de la actualidad que estuvieron dispuestas a abandonarlo todo para seguir a Jesús. La historia de hoy y las de los dos próximos días proceden de ese libro.
En el año 800, los musulmanes radicales de cierto país islámico habían encarcelado a siete cristianos. Querían que se convirtiesen al islam. Pero los cristianos no abandonaron su fe en Jesús.
-Mahoma es el mayor profeta –declararon los musulmanes-. Profetizó hace menos tiempo que Jesús y fue el ultimo profeta de Alá.
Los cristianos respondieron:
-En vuestro sistema legal, la legitimidad de un asunto se determina por el número de testigos. Jesús tuvo muchos testigos, desde Moisés hasta Juan el Bautista. Mahoma solo dio testimonio de sí mismo.
Sus carceleros se dieron cuenta de que el razonamiento de los cristianos tenía sentido. Así que intentaron con otro argumento.
-El islam tiene que ser la religión verdadera. Nuestro imperio es mayor que el de los cristianos.
-Si la medida del imperio fuese el factor determinante –dijeron los cristianos-, entonces, los cultos paganos de Egipto, Grecia y Roma tendrían que haber sido la fe verdadera en un momento determinado sus gobiernos tenían los mayores imperios. La medida y el poder no indican la aprobación de Dios.
Mientras sigas tu viaje increíble, tú también tendrás oportunidad de explicar por qué eres seguidor de Jesús. Cuando ese momento llegue, el Espíritu Santo estará contigo para darte, además de las palabras adecuadas, el valor para decirlas.

Tomado de la Matutina el Viaje Increible.

COMPARTIR NUESTRA FE

Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también. 2 Timoteo 1: 5.

El mundo que nos rodea observa meticulosamente, "con lupa" y hasta con un microscopio diría yo, a los que llevamos el nombre de cristianos. Legítimamente buscan encontrar en nosotros alguna cosa genuina y verdadera. Se fijan en nosotros para comprobar que nuestras palabras están en consonancia con nuestro estilo de vida, es decir, para verificar si nuestro estilo de vida está de verdad a la altura de aquello en lo que decimos creer. Desgraciadamente, demasiadas veces descubren que en nuestros motivos y acciones existen demasiadas incongruencias, o, peor aún, que no existe nada genuino y verdadero.
La calidad de la conducta cristiana da poder al testimonio del creyente. El éxito al compartir la fe descansa en una vida en la que Jesús se refleja libre de toda sombra. Podemos conocer las veintiocho creencias fundamentales de la doctrina adventista y exponerlas con toda claridad, pero si la teoría que decimos respetar no es congruente con la práctica, nuestra fe no supondrá ningún impacto para las personas que se relacionen con nosotros.
Jesús procuró que cada una de sus enseñanzas fuera entendida a la luz de sus .acciones, y eso lo apreciaban hasta aquellos que no querían aceptarlas. Nuestro Señor enseñó que era menester orar y no desmayar, y frecuentemente se le encontraba de rodillas en oración en lugares apartados. Enseñó a sus discípulos a amar a los enemigos. Incluso mientras lo crucificaban pidió perdón a Dios por los soldados que traspasaban sus pies y sus manos. El Rey del universo habló de dar al César lo que es del César y pagó los impuestos cuando le fueron requeridos; enseñó que había que predicar el evangelio del reino y se le vio caminando por todas las aldeas y ciudades de la tierra de Israel alcanzando a los perdidos.
Compartir nuestra fe consiste en encuentros privados con un solo individuo o en reuniones públicas, más o menos concurridas, en las que expresamos verbalmente lo que significa Dios para nuestra vida. No obstante, las personas "escuchan" más lo que hacemos que lo que decimos. Mil palabras nunca tendrán más impacto que el ejemplo. Con razón se ha dicho «Lo que haces habla tan fuerte que no me deja escuchar lo que dices».
Vive hoy una vida que refleje la verdadera naturaleza de tu amor por Jesucristo, lis la única manera en que podrás traspasar tu fe a tus hijos, tus vecinos y tus amigos.

Tomado de la Matutina Siempre Gozosos.

domingo, 1 de noviembre de 2009

BONDADOSA CON LA FAMILIA DE DIOS

Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos, y en especial a los de la familia de la fe (Gálatas 6:10).

Déjame contarte de una mujer bondadosa de nuestro tiempo: la hermana Lidia. ¿Tú aceptarías hospedar en tu casa a cuatro u ocho personas desconocidas por tres o cuatro semanas? Quizá algunas de nosotras aceptaríamos a una o dos personas y bajo circunstancias muy especiales. Pues la hermana Lidia y su esposo, Bienvenido Morales, nos albergaron en su hogar a toda mi familia por cuatro semanas, la primera vez la segunda vez, a los ocho integrantes del grupo Emmanuel que estábamos de gira en la ciudad de New York y sus alrededores, por tres semanas. Estas no fueron la primera ni la última vez que dicha familia hospedaba personas en su hogar. Recibieron en su casa a jóvenes que llegaban a la ciudad a colportar.
Lo inspirador de estas experiencias fue el amor, la atención, la bondad, el desinterés y solicitud con la que estos hermanos nos atendieron durante toda nuestra estancia. No contentos con brindarnos su hogar con todas las instalaciones y servicios, comida en abundancia y verdadero amor cristiano, se podía ver a la hermana Lidia entrar de un cuarto a otro, llevar en sus manos alguna prenda de vestir, zapatos, bolsa de mano, utensilios de cocina, lo que tuviera al mano, para ver si a alguno de nosotros le servían esas cosas. Al momento de dejar su casa para regresar a nuestros hogares, nos colmaron de provisiones, ropa, aparatos eléctricos y hasta llegaron a darles dinero a los muchachos para su pasaje o escuela.
No cabe duda que estos hermanos son ciudadanos del cielo al hospedar en su casa a la familia de Dios. Como grupo musical hemos disfrutado de la bendición de pertenecer a esa familia, y encontrar muchos hermanos dispuestos a ofrecernos lo que tienen con alegría y solicitud. Es cierto que no preocupamos por fomentar y mantener el apoyo a la comunidad más necesitada que nosotros, pero en el versículo de hoy, el apóstol nos alienta a hacer el bien a los de nuestra propia familia. Te invito a no desatender el consejo. ¡Levántate, limpia tu casa, prepara tu corazón y abre las puertas de tu hogar para recibir a la familia de Dios! ¡Seguramente tú serás la más bendecida!

Sara Laura Ortiz de Murillo
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su Amor.

UNA MUJER EN MISIÓN ESPECIAL

Vayan por todo el mundo y anuncien a todos la buena noticia. Marcos 16: 15

Cuando los médicos finalmente pudieron saber qué le sucedía a Alvena Evans, nadie podía creer el diagnóstico: cirrosis hepática. La cirrosis es un problema común en la gente que abusa del alcohol. Pero Alvena era muy cons­ciente en temas de salud. Nunca había probado el alcohol. Durante once años, la situación de Alvena empeoró. Hacia abril de 2000 le daban menos de un año de vida. El médico la puso en lista de espera para un trasplante. Siete meses después, el 24 de noviembre, recibió una llamada. Un hígado sano estaba disponible. El esposo de Alvena, Gordon, se apresuró a llevarla al hospital mientras el equipo de cirujanos empezaba a preparar la operación. Tan pronto como Alvena llegó al hospital Henry Ford de Detroit, los médicos sustituyeron su hígado enfermo por otro que procedía de un donante de órganos que había muerto de un aneurisma cerebral. Nueve días después, Alvena estaba de vuelta a casa y a la espera de una larga, feliz y saludable vida. Como está tan agradecida con e programa de donación de órganos, Alvena ha hecho suya la misión vital de hacer que otros conozcan el programa para que puedan formar parte de él. Cada semana, con su esposo, visita distintas iglesias y organizaciones, cuenta su historia y transmite información sobre cómo las personas pueden hacerse donantes de órganos. Alvena quiere que el programa crezca para que otros enfermos que esperan un trasplante puedan experimentar la nueva vida que ahora goza. Si los cristianos compartiremos la misma emoción con respecto del don de la vida eterna que Jesús nos dio, piensa hasta qué punto pondríamos el mundo patas arriba. Qué sucedería si hiciésemos que nuestra misión fuera contar cada semana a al menos una persona lo que Jesús hizo por nosotros y lo que hará por ella. Cuando entendamos de verdad qué significa estar rescatados del pecado y haber recibido la vida eterna estaremos tan agradecidos que también tendremos una misión especial.

Tomado de la Matutina el Viaje Increíble.

APRENDE DE LOS DEMÁS

Y estas cosas les acontecieron como ejemplo, y están escritas para amonestarnos a nosotros, a quienes han alcanzado los fines de los siglos. 1 Corintios 10:11.

Hace algún tiempo leí acerca del empleado de una empresa que estaba muy molesto porque no recibía ningún ascenso. Llevaba muchos años en el mismo puesto y con el mismo salario. Se dirigió al despacho de su jefe y le dijo: «Tengo veinticinco años de experiencia. Sin embargo, la empresa no lo ha tenido en cuenta». El jefe respondió: «No, Roberto. Usted tiene un año de experiencia repetido una y otra vez a lo largo de los últimos veinticinco años».

Repetir la misma lección, la misma experiencia, año tras año significa que uno está estancado, que no aprende lo suficiente. Es imprescindible avanzar e ir más allá en el aprendizaje. No permitamos que el egoísmo cierre nuestra mente y ciegue nuestros ojos para no ver y aprender del ejemplo de otras personas. Pensar que ya lo sabemos todo y que somos mejores que los demás es ser orgullosos y detener nuestro progreso. Seamos humildes. Estudiemos a aquellos que han tenido éxito, donde deseamos tenerlo nosotros, con el propósito de descubrir qué hacen y qué no hacen. Ben Feldman dijo: «Solamente un insensato aprende de su propia experiencia». Y el apóstol Pablo enseña que lo que les sucede a los demás constituye un ejemplo para nosotros. Se trata de lecciones que debemos aprender para no cometer sus mismos errores. Los personajes bíblicos tienen mucho que enseñar. Selecciona a algunos de ellos y aprende, para tu propio bien, en cuanto a su conducta, su actitud, su respuesta ante Dios, la forma en que reaccionaron en diferentes circunstancias, y las situaciones que la vida les presentó. Si enfrentas una tentación que se repite vez tras vez, fíjate en José. Si quieres saber cuál es el precio de ser leal a Dios, entonces estudia la vida de Daniel. Si quieres conocer el resultado de murmurar contra los siervos de Dios, contempla el caso de María y de su hermano Aarón. Si quieres saber lo que significa golpear la piedra cuando Dios dice que te limites a hablarle, entonces pregúntale a Moisés. Si deseas superar tu complejo de inferioridad, acude a Gedeón. Para levantarte del fracaso, dirígete a Pedro. Para la asunción de riesgos, vete a la reina Ester. Hoy sé honesto y abierto. Debes estar dispuesto a aprender. Acércate a la Palabra de Dios y enriquece tu vida. Todo lo que les sucede a otras personas es también un ejemplo para ti.

Tomado de la Matutina Siempre Gozosos.

sábado, 31 de octubre de 2009

¿PAZ A QUÉ PRECIO?

No crean que he venido a traer paz a la tierra. No vine a traer paz sino espada (S. Mateo 10: 34).

La paz que Cristo denomina su paz y la que él legó a sus discípulos no es la que evita todas las divisiones, sino es la paz que se brinda y se ¿disfruta en medio de las disensiones. La paz que siente el fiel defensor de la causa de Cristo es el conocimiento del que hace la voluntad de Dios y refleja su gloria por medio de las buenas obras. Es una paz interna, más bien que externa. Afuera hay guerras y luchas por la oposición de enemigos declarados, y aun la frialdad y desconfianza de los que afirman ser amigos. Cristo ordena a sus seguidores: «Amad a vuestros enemigos... haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen» (Mat. 5: 44). Él nos pide que amemos a los que nos oprimen y nos hacen daño. No debemos expresar verbalmente ni con actitudes el espíritu que ellos ma­nifiestan, sino aprovechar cada oportunidad para hacerles el bien. Pero aunque se nos pide que seamos como Cristo en nuestro trato con nuestros enemigos, no debemos, con el fin de tener paz, encubrir las faltas de aquellos que vemos en el error. Jesús, el Redentor del mundo, nunca ob­tuvo la paz al ocultar la iniquidad o por medio de algo que se pareciera a un compromiso. Aunque su corazón constantemente rebosaba de amor por toda la raza humana, nunca fue indulgente con sus pecados. Era demasiado buen amigo de ellos como para guardar silencio cuando seguían una causa que destruiría sus almas, las que él había adquirido con su propia sangre. Fue un severo censurador de todo vicio, y su paz estribaba en la conciencia de haber realizado la voluntad de su Padre, más bien que en un estado de cosas que existía como consecuencia de haber cumplido su deber. Todo el que ame a Jesús y a las almas por las cuales él murió prestará atención a las cosas que contribuyen a la paz. Pero sus seguidores han de tener especial cuidado, no sea que en sus esfuerzos para impedir la disensión renuncien a la verdad, que al evitar las divisiones sacrifiquen sus principios. La verdadera hermandad nunca puede mantenerse comprometiendo los principios. Cuando los cristianos se acerquen al modelo de los creyentes, con toda seguridad... experimentarán el poder y el veneno de aquella vieja serpiente, el diablo (Manuscrito 23b, 25 de julio de 1896).
Elena G. de White
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su Amor.

TIEMPO DE GRATITUD

Mientras yo exista y tenga vida, cantaré himnos al Señor mi Dios. Salmo 104:33

Este mes, cuando escribas las cosas por las que estás agradecido, haz una lista de los acontecimientos que para ti son especiales. Por ejemplo: ir al campamento de verano, aprender a tocar el piano, ser bautizado, ir a una reunión campestre, etcétera. Gracias, Señor, por: __________________
Peticiones especiales: ______________________________
Tomado de la Matutina el Viaje Increíble.

DOS TIPOS DE TERQUEDAD

Aunque majes al necio en un mortero entre granos de trigo majados con el pisón, no se apartará de él su necedad. Proverbios 27: 22.

La terquedad es un grave defecto. Una persona terca es la que no quiere aprender la que es inflexible, la que se aferra firmemente a su propia opinión sin dar cabida alguna a las opiniones de los demás.
Una persona terca es incorregible. Puede ser que nunca crezca ni se desarrolle porque cree que todo lo sabe y que no hay nada nuevo que aprender. También es una persona que nunca admite sus errores, y no hay manera de inducirla a cambiar su forma de pensar. Quizá en más de alguna de estas descripciones describo tu personalidad, o la mía. Probablemente, sin que tú y yo lo sepamos, haya personas que nos conozcan y que piensen que somos tercos en un sentido u otro. Y también deberíamos preocuparnos por ello, porque si dos o más personas han pensado eso de nosotros, lo más probable es que tengan razón.
Quizá en cierto sentido podríamos decir que hay dos tipos de terquedad: la terquedad que fluye del Espíritu Santo y la que fluye de la carne, o la necedad, como dice el sabio Salomón. En palabras sencillas, hay un tipo de terquedad buena y una mala. ¿No podríamos llamar, en sentido figurado, "terquedad" a la firmeza de convicciones que el Espíritu Santo pone en la mente del cristiano convertido y fiel? Cuando el Espíritu Santo ha convencido al cristiano de algo, muchos pueden creer que está dominado por la terquedad. Pero no tienen razón. El cristiano que se aferra con todo su ser a una convicción de principios no es terco.
¿Será que como seres humanos procuramos aferramos a convicciones egoístas cuyo único objetivo es probar que uno siempre tiene razón, inasequible a la equivocación? Si es así, entonces nos estamos aferrando a nuestro orgullo personal. La persona que tiene un gran ego tiene una inseguridad tan grande como su propio ego.
Dios permita que hoy sea para nosotros un día decisivo en el que podamos hacer un cambio radical, un día para pedir a Dios que nos saque del pozo de la terquedad y nos sitúe en la roca sólida de los principios. Después de eso, que digan los demás lo que quieran. Nosotros nos aferraremos a nuestras convicciones grabadas en la tabla de nuestro corazón por el Espíritu Santo.
No seamos necios, sino firmes en nuestras convicciones, para que cuando Dios nos vea diga que somos hombres y mujeres conforme a su corazón.

Tomado de la Matutina Siempre Gozosos.