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jueves, 5 de marzo de 2020

MARÍA Y AARÓN CULPABLES

«Cuando Aarón se volvió para mirar a María, y vio que estaba leprosa, le dijo a Moisés: “Por favor, mi señor, no nos castigues por este pecado que tontamente hemos cometido"» Números 12:10-11

-Me gusta que se lleven bien como hermanos —comenzó la mamá esa mañana—; qué valioso es que su relación sea buena y se ayuden. ¿Saben? Moisés tuvo problemas con su hermano Aarón y su hermana María. Ellos lo ayudaban en el liderazgo, pero se sentían importantes y eso les afectó. En una ocasión, ambos sintieron que no habían sido tomados en cuenta cuando se nombraron setenta ancianos para ayudar en el gobierno del pueblo. Se sentían con el mismo derecho a gobernar que tenía Moisés. Además, no les había gustado la visita de Jetro, el suegro de Moisés, pues su hermano había seguido el consejo que él le había dado, sin tomarlos en cuenta a ellos. Y en cuanto a su matrimonio, no estaban de acuerdo con que se hubiera casado con una mujer de otra nación. Así que le reclamaron a Moisés. Este escuchó en silencio, sin responder. Entonces se recibió en el tabernáculo la indicación divina de que debían comparecer Aarón y María, quienes se presentaron y escucharon a Dios. Dios les dijo que Moisés era el hombre más fiel y con quien hablaría cara a cara. Entonces la nube se apartó del tabernáculo y Aarón miró a María, que estaba blanca como la nieve. ¡Estaba leprosa! Aarón le suplicó a Moisés que la sanara, y este oró a Dios por su salud. María tuvo que salir del campamento por siete días hasta que Dios la sanó y pudo volver a reunirse con los suyos. El castigo fue duro, pero tenía que hacerse porque si no el pueblo no hubiera respetado a Moisés y por ende, a Dios —concluyó la mamá.

Tu oración: Querido Dios, ayúdame a respetar a mis líderes religiosos y a mis padres.

¿Sabías que?

A Séfora se la miraba con desprecio porque era más morena que los israelitas.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2020.
“DESCUBRE EL MEJOR LIBRO DEL MUNDO”
Por: Noemí Gil Gálvez
Lecturas Devocionales para Menores 2020.


viernes, 8 de enero de 2016

BASTA DE QUEDARSE MIRANDO LOS PIES

Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él. Juan 3:17.

Se lo llamaba “el árbol del conocimiento del bien y del mal”. Al principio, después de comer, Adán y Eva pensaron que sentían algo bueno. Debieron de haber sentido que eran más listos. Con frecuencia, el pecado da una sensación de placer inmediato, pero es temporario. Sin embargo, al igual que mucho algodón de azúcar, no tiene sustancia y te deja con un terrible dolor de estómago. Eso es el conocimiento del mal y, todo el tiempo, el amoroso Creador había estado intentando protegerlos de eso.
Cada niño nacido en el mundo ha conocido la culpa luego del juramento de fidelidad de Adán y de Eva hacia Satanás. Desde entonces, ha mantenido a las personas corriendo, escondiéndose y culpándose. Ahora, echémosle un vistazo más de cerca a la culpa y veámosla en acción.
Supongamos que Josué está molesto con Marcos porque este consiguió una mejor nota en el examen de Ciencias. Así que, bajando los escalones de la escuela, le saca la lengua a Marcos y lo llama “Marcos, cerebro de sapo”. Corre hacia adelante y grita sobre su hombro: “¡Marcos es un cerebro de sapo, Marcos es un cerebro de sapo!” Como no conoce a Jesús, Marcos va por el señuelo y corre para alcanzarlo de manera que pueda golpear a Josué justo en su cara. Hay una breve riña, pero Josué pelea hasta liberarse y se va corriendo, burlándose y provocándolo. Con la cara roja, Marcos está tan histérico que no puede pensar rectamente, así que recoge la piedra más cercana y la arroja con toda su fuerza. Yerra en darle a Josué y choca contra la ventana delantera de la casa de la señora Pérez. La señora Pérez sale corriendo por la puerta, agitando en el aire un dedo acusador. Ahora, escucha la defensa de Marcos: “¡No fue mi culpa! ¡Josué me hizo hacerlo!”
Así es como siempre trabaja la culpa. Siempre es la culpa de otro. Adán le dijo a Dios que era la culpa de Eva, y Eva dijo que era culpa de la serpiente.
La señora Pérez agarró a Marcos por la oreja y lo condujo derecho a la oficina del director. Ahora, echémosle un buen vistazo a Marcos. Arrastra los pies y se los queda mirando. Todo lo que el director puede ver en su mirada furtiva hacia arriba es un poco del blanco de sus ojos. ¡Culpa!
Y esta es la razón por la que Dios envió a su Hijo al mundo: para que nuevamente miremos sin vergüenza hacia arriba.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward

jueves, 23 de mayo de 2013

OLOR A ZORRINO

Lugar: Estados Unidos 
Palabra de Dios: Efesios 4:22-24

Estaba escuchando un programa radial acerca de autos y reparación de autos, cuando una mujer llamó con un problema. Tenía un lindo auto convertible... con el que había atropellado a un zorrino cuando iba a trabajar. Como puedes imaginarte, ¡el hedor era terrible! Era tan espantoso que sus compañeros de trabajo le pidieron que estacionara en otro lado.
La mujer hizo todo lo que pudo para deshacerse del olor. Fregó el auto por dentro y por fuera, y hasta lo hizo lavar varias veces. Pero, seis meses más tarde, el olor a zorrino todavía no se había ido. Finalmente, desesperada, llamó al programa de radio para ver si sus conductores tenían alguna solución.
¿Por qué no se iba ese olor horrible? ¿Cómo podía deshacerse de él? De acuerdo con los presentadores, el problema era que ella debía tener un trozo del zorrino pegado todavía a la parte de abajo de su auto; no se había deshecho de todo. Le sugirieron que llevara el auto a un taller con fosa, y que pidiera a los mecánicos que revisaran el auto y lo lavaran con una manguera. La única manera de deshacerse del olor era deshaciéndose del zorrino.
Eso es lo que necesitamos hacer con los pecados en nuestra vida. No podemos aferramos de algunos "pedacitos" y esperar que no den "mal olor". Necesitamos deshacernos completamente de ellos. La Biblia dice: "Con respecto a la vida que antes llevaban, se les enseñó que debían quitarse el ropaje de la vieja naturaleza, la cual está corrompida por los deseos engañosos; ser renovados en la actitud de su mente; y ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad".
Ni tú ni yo necesitamos vivir con el mal olor. Dios quiere darnos un nuevo yo, con su justicia y su santidad.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

sábado, 2 de febrero de 2013

GRAN INGRATITUD


Lugar: Alemania
Palabra de Dios: Lucas 17:13,15-19

Un tribunal alemán declaró culpable a un hombre y le ordenó que devolviera 21 mil dólares, que su esposa le había dado.
-El dinero es legalmente mío -reclamó el hombre-. Ella me lo regaló.
Si su esposa le había regalado el dinero, ¿por qué tenía que devolverlo? ¿Cuál era su crimen? La corte declaró que era su "flagrante ingratitud": no debería haber insultado a su esposa; al hacerlo, había perdido el derecho a quedarse con el dinero. El hombre debería haber sido más agradecido.
La Biblia cuenta la historia de cuando Jesús sanó a los 10 leprosos. Mientras él entraba en una aldea, los leprosos lo vieron y comenzaron a gritar: "-[Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros!" No podían acercarse, porque su enfermedad era muy contagiosa.
Jesús les otorgó lo que pedían. Les indicó que fueran a presentarse delante de los sacerdotes, porque ellos eran quienes debían revisarlos, para saber si habían sido sanados. Mientras corrían por el camino, los leprosos comenzaron a darse cuenta de que su piel se veía mejor. Imagínense la emoción que habrán tenido.
La Biblia dice que "uno de ellos, al verse ya sano, regresó alabando a Dios a grandes voces. Cayó rostro en tierra a los pies de Jesús y le dio las gracias, no obstante que era samaritano.
"-¿Acaso no quedaron limpios los diez? –preguntó Jesús-. ¿Dónde están los otros nueve? ¿No hubo ninguno que regresara a dar gloria a Dios, excepto este extranjero? Levántate y vete - le dijo al hombre-; tu fe te ha sanado".
El leproso samaritano dio un buen ejemplo: volvió para dar gracias. Que no seas encontrado culpable de gran ingratitud. Tómate el tiempo para dar las gracias a Dios por las muchas cosas que él ha hecho por ti.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson