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martes, 17 de marzo de 2020

ANIMANDO A OBEDECER

«Si de veras obedeces al Señor tu Dios, y pones en práctica todos sus mandamientos que yo te ordeno hoy, entonces el Señor te pondrá por encima de todos los pueblos de la tierra». Deuteronomio 28:1


-Como mencioné hace un par de días, Moisés recordó al pueblo todo lo que ocurrió durante los cuarenta años en que anduvieron por el desierto -dijo el papá-. Les recordó que eran muy amados por Dios y que por eso los había elegido como pueblo, cumpliendo la promesa que había hecho a Abraham, Isaac y Jacob; y que tenía misericordia hacia los que le obedecen hasta las mil generaciones.

-¡Mil generaciones! -exclamó Mateo.

-Sí, así de grande es el amor de Dios continuó el papá Es cierto que el viaje por el desierto fue difícil, pero de haber obedecido no hubieran tenido que permanecer cuarenta años en aquellas tierras áridas, y podrían haber disfrutado antes de lo prometido. Las leyes que Dios les había dado eran justas y buenas, eran para su propio bienestar. Obedecerlas sería una bendición para ellos y para los otros pueblos que llegarían a conocer al Dios del cielo a través del pueblo elegido. Llegarían a decir: «Ciertamente el pueblo elegido es este».

-¿Por qué fueron tan rebeldes? -preguntó Susana.

-Nuestra naturaleza es la de rebelarnos contra Dios; por eso debemos orar y estudiar más su Palabra, para que no nos suceda lo mismo.

Es muy fácil decir que ellos fueron rebeldes, pero si pensamos en nos otros probablemente hemos sido más desobedientes que ellos. Dios nos ayude a obedecerle mejor -terminó de hablar el papá.

Tu oración:Querido Dios, gracias por lo que has hecho por mí y por la paciencia que me tienes.

¿Sabías que?

Los Diez Mandamientos se repiten en Deuteronomio 5.


DEVOCIÓN MATUTINA PARA MENORES 2020.
“DESCUBRE EL MEJOR LIBRO DEL MUNDO”
Por: Noemí Gil Gálvez
Lecturas Devocionales para Menores 2020.

sábado, 7 de marzo de 2020

FALSOS AMIGOS

"Al pobre lo odian hasta sus amigos; al rico todo el mundo lo quiere" (Proverbios 14:20)

Se lo conoce en la Biblia como "el hijo pródigo". Joven soberbio, insatisfecho y ansioso por comerse el mundo que, a pesar de vivir en un ambiente inmejorable, le exigió un día a su padre "la parte que le correspondía" para forjar su propio destino. Extrañamente, su padre le entregó una gran cantidad de dinero, a pesar de que conocía las infortunadas intenciones de su hijo.
Con el dinero en la mano, el joven se sintió el rey del mundo y pronto se vio rodeado de todo tipo de zalameros, vagos y parásitos que afirmaban ser sus amigos. Las fiestas y jolgorios no paraban. Todos los asistentes alababan la esplendidez e "inteligencia" del magnánimo patrocinador de sus verbenas. ¡Eso sí que era disfrutar de la vida! ¡Fiestas, vino, mujeres"! ¡Completa libertad! ¡Nada de restricciones ni de reglas!
Todo parecía perfecto. Pero un día, el gerente del banco tocó a la puerta de la morada de nuestro protagonista, quien salió a recibirlo con el rostro amodorrado. Entonces amablemente informó a su cliente sobre la cantidad de gastos que estaba realizando, lo cual comenzaba a ser preocupante. El joven miró con desprecio al administrador y le agradeció la información. Pero no cambió su estilo de vida ni sus despilfarros. El gerente no volvió a visitarlo. Tiempo después recibió una notificación del banco informando falta de saldo. Después llegarían los acreedores a cobrar puntualmente a su casa. Lo echaron de su residencia, y le quitaron sus vestidos costosos y sus joyas lujosas.
¡Pero tenía muchos amigos! Así que fue a buscarlos para recuperar el dinero que les había prestado a algunos y para pedir un poco a otros. Sin embargo, fue motivo de burlas por parte de todos. Incluso hubo quien le insultó y manifestó su profundo desprecio hacia él. ¿Qué habría pasado con la amistad que todos le habían profesado? Era falsa. Entonces, se vio obligado a ejercer una actividad que le resultaba extraña: trabajar. Dicha labor le fue muy difícil de cumplir, dada su poca práctica, lo cual lo condujo a ser constantemente humillado y vilipendiado.
¿Qué clase de amigo eres tú? ¿Qué buscas en tus amigos? ¿Acaso pretendes sacar beneficio de su amistad? ¿Cómo te portas con ellos cuando necesitan tu ayuda? Las verdaderas amistades no se construyen a partir de algún tipo de interés. Además, una buena señal de madurez emocional incluye la capacidad de consolidar amistades genuinas.
Este día pide al Señor que te ayude a ser genuino en tu amistad.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020
UNA NUEVA VERSIÓN DE TI 2.0
Alejandro Medina Villarreal
Lecturas devocionales para Jóvenes 2020.

miércoles, 11 de enero de 2017

ENVÍAME A MÍ

“Desde antes que yo naciera, fui puesto bajo tu cuidado; desde el vientre de mi madre, mi Dios eres tú” (Sal. 22:10).

El 31 de octubre de 2015 se publicó en la prensa una noticia bajo el titular: “Ángel canino”. Interesante título, ¿verdad? Es que la noticia no es para menos. Un perro salvó la vida de un bebé recién nacido, que había sido arrojado a la basura por su mamá.
El hecho ocurrió en Sao Paulo, Brasil. Allí, una madre arrojó a su bebé recién nacido a un basurero, para que muriera abandonado. Sin embargo, Dios tenía otro plan para ese bebé. Y para llevar a cabo su plan, utilizó a una criatura que estaba a su disposición: un perro. Aquel perro fue como un ángel para el bebé: lo recogió y buscó ayuda, llevándolo a la casa más cercana. Así fue como lo salvó. Inmediatamente los vecinos llevaron al bebé al hospital, donde se está recuperando. Si no hubiera sido por ese perro, lo más probable es que el recién nacido habría muerto en la basura antes de que una persona pudiera encontrarlo.
Esta noticia se ha hecho muy popular. En Internet están las fotografías del perro, dando cuidado y amor al bebé. Pero ¿sabes qué cuenta en realidad esta noticia? Que Dios tiene misericordia de nosotros. Así como tuvo misericordia de un recién nacido que no podía valerse por sí mismo, tiene compasión de nosotros cuando lo necesitamos y nos envía a su ángel. A veces, en la forma de un amiguito o de un adulto; o, por qué no, de un animal que nos dé cariño.
Y ahora viene la parte más interesante de lo que realmente enseña esta noticia. Para poder hacer el bien en la vida de los demás, Jesús necesita tener un perro, un adulto o un niño a quien utilizar. Necesita a alguien que diga: “Jesús, envíame a mí”. Alguien que esté dispuesto a dejarse utilizar por Jesús para el bien de los demás. ¿Eres tú ese alguien?
Dios quiera que tú puedas ser hoy ese alguien a quien Jesús pueda utilizar para llevar alegría a la vida de otro, que lo está pasando mal. Si no te sientes capaz, pide a Jesús que te dé fuerzas. Él te las dará.

Tomado de lecturas devocionales para Menores 2017
¡SALTA!
Por: Patricia Navarro 
#Salta #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

lunes, 6 de junio de 2016

DÉJATE ALCANZAR

Cuando aceptemos que no hay mayor amor que el de Dios, podremos dar el primer paso hacia una vida extraordinaria. Charles F. Stanley

Una estación de radio informó del robo de un vehículo. La policía estaba haciendo una búsqueda a través de los medios de comunicación porque, en un asiento del auto, el propietario había dejado una caja de galletitas rociadas con veneno. Iba a usarlas para matar ratas. Tanto el propietario como la policía necesitaban alcanzar al ladrón no para recuperar lo robado, sino para salvarle la vida. Irónicamente el ladrón estaba huyendo de las mismas personas que intentaban ayudarlo.* Algo similar nos sucede a veces con Dios.
Dios, a través de nuestra conciencia, de su Palabra y de otras personas, intenta a toda costa rescatamos del pecado. Pero nosotras, quizá por miedo al compromiso, o hallándonos estancadas en un sentimiento de culpa que no logramos superar, huimos de esa misma persona que puede damos la solución. Huimos a través de una vorágine de ocupaciones, diversiones y compañías que nos permiten mantener la conciencia cauterizada.
Mientras, nuestra salvación corre peligro. De alguna manera vemos esa búsqueda insistente de Dios como una llamada a cuentas, o como algo que nos resta libertad, pero esto es simplemente porque nos falta conocer las verdaderas intenciones de quien nos busca; intenciones de rescate.
¿Confiamos en las intenciones de Dios? ¿Tenemos la seguridad de que quiere lo mejor para nosotras; de que, a través de las dificultades, pruebas y decepciones de la vida, pretende llevamos a una relación íntima con él?
No nos quedemos estancadas en una rutina que ve a Dios como teoría, pero no lo vive como realidad. Dejémonos alcanzar por él, con la seguridad de que quiere lo mejor para nosotras. Eso es lo que significa Gálatas 2:19, 20: “La vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí. Ya no soy yo quien vive, sino que es Cristo quien vive en mí. Y la vida que ahora vivo en el cuerpo, la vivo por mi fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó a la muerte por mí”.
“Confía de todo corazón en el Señor y no en tu propia inteligencia. Ten presente al Señor en todo lo que hagas, y él te llevará por el camino recto” (Prov. 3:5, 6).

* Charles F. Stanley, Livmg the Extraordmary Ufe [Viviendo la vida extraordinaria] (Tennessee: Nelson, 2005), p. 1.

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
#AnteTodoCristiana #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

miércoles, 1 de junio de 2016

¿QUIÉN ES JUSTO?

“Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios” (Romanos 5:1, RV95).

El padre se acercó a su hijo de veintidós años y le dijo: “Hijo, como ya somos una familia de clase media es indispensable que te cases con una buena mujer y que te matricules en Derecho”.
El joven quedó encantado con la oferta del papá, pues su futuro como jurista lucía bastante prometedor. Sin embargo, había algo que le mantenía en permanente zozobra: les temía a los demonios y le aterraba la idea de verse de pie frente al tribunal divino. Una mañana de 1505, poco antes de que comenzara a estudiar Derecho, imprevistamente un tempestuoso viento y una violenta lluvia desataron su furia sobre el temeroso joven. Creyendo que ese sería su último día en la tierra, Martín Lutero se tiró al suelo y clamó: “Santa Ana, ayúdame. Te prometo que seré monje”. Quince días después ingresó al monasterio.
Allí se propuso salvar su alma y derrotar al pecado llevando una vida piadosa y haciendo buenas obras. Años más tarde, cuando visitó Roma por primera vez, subió la “santa escalinata” de rodillas y repitió el Padrenuestro en cada uno de sus veintiocho escalones; además visitó todas las iglesias de la ciudad. No obstante, aunque se afanaba por conseguir la santidad sin la cual nadie verá al Señor mediante el cumplimiento de estrictos ejercicios espirituales, Lutero no lograba alcanzar la paz interior.
Afortunadamente, toda su angustia concluyó cuando, mientras repasaba la Epístola a los Romanos, se encontró con este pasaje: “El justo por la fe vivirá” (Romanos 1:17). Leyendo Romanos, Lutero comprendió que ser justo, más que el cumplimiento de un código ético, conlleva vivir un cristianismo basado en que somos salvos por fe, y no por nuestras obras. En Romanos 1:17 encontró el aliciente que necesitaba para tranquilizar su consciencia pecadora. Ya no tenía que recurrir a Santa Ana, ni a los rezos, ni a las indulgencias, ni a sacrificios de rodillas… solo tenía que creer que era salvo por la fe en Cristo Jesús.
Si, como Lutero, te sientes espiritualmente fracasado, entonces es urgente que te adueñes del mensaje de Romanos 1:17. Tu futuro eterno no radica en lo que tú hagas, sino en creer y aceptar lo que Jesús hizo por ti.

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #elJustoViviráporlaFe #JustificaciónporlaFe

domingo, 29 de mayo de 2016

LA NOCHE

“Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto”. Juan 15:2

Elie Wiesel, autor galardonado con el Premio Nobel de la Paz, en su modélico libro La noche, evoca su supervivencia de muchacho en un campo de concentración para judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Estuvo en la cárcel-barracón junto con su padre, que se consumía de disentería. Cada noche les daban un cuenco de sopa aguada y una corteza dura de pan. Una noche, mientras Elie, que contaba con doce años, daba aquella corteza de pan a su padre para alimentarlo, uno de los judíos colaboracionistas que supervisaba a los prisioneros gruñó al muchacho que debía comerse aquel trozo de pan y olvidarse de su padre moribundo. Wiesel describe la angustiosa lucha subsiguiente de su joven corazón, que vacilaba en aliviar su propio sufrimiento dejando a su padre morir.
Porque nadie quiere sufrir, ¿verdad? ¿Crees que a Jesús le resultó fácil?
Y, no obstante, ¿pudiera ser que la vía del sufrimiento sea la única vía a través de la cual los elegidos de Cristo pueden ser llevados a la plenitud definitiva de florecimiento espiritual, igual que él? ¿Qué, si no, podría haber querido decir Jesús cuando, en la víspera de su propia muerte, pronunció las palabras de nuestro texto de hoy? “Todo aquel que lleva fruto, [el Padre] lo limpiará, para que lleve más fruto”. En esa sola declaración profunda, Jesús pone de manifiesto que la poda y el corte penosos de la Vía Dolorosa, la vía del sufrimiento, son ¡la senda divina a la floración y la fructificación más exquisitas posibles en la vida humana! La vía del sufrimiento es la vía de la misericordia.
Piénsalo un momento. ¿Quiénes son las personas que mejor te atienden en tu dolor? ¿Los que no tienen ni idea de lo que estás soportando? ¿O los que personalmente han experimentado lo mismo? Cuando te han despedido de tu empleo, ¿quién te atiende mejor? ¿Cuando has suspendido una asignatura? ¿Cuando estás luchando con un cáncer? ¿Cuando estás sufriendo un divorcio? ¿Cuando lloras la pérdida de un hijo? ¿Cuando lloras por tu pecado? ¿Quién quieres que acuda corriendo, sino alguien que haya recorrido esa misma Vía Dolorosa, la misma vía del sufrimiento?
¿Cómo puede ser eso? Ah, porque, cuando sufres, la Misericordia te concede la capacidad -no disponible hasta entonces- de convertirte en misericordia empática hacia los demás. Porque la Misericordia no podría ser misericordia sin sufrimiento. Y esa realidad precisamente les hace a Jesús y a ti tan enormemente especiales.

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian # ElAmordeloselegidos

viernes, 27 de mayo de 2016

¿CUÁL SERÍA EL MAYOR ACTO DE MISERICORDIA QUE PODEMOS REALIZAR?

“Porque misericordia quiero y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos”. Oseas 6:6

¡Me encantan las bodas! El radiante afecto que brilla en los ojos de los contrayentes mientras miran conteniendo la respiración el rostro del otro, agarrados de la mano, casi sin moverse mientras el predicador habla incesantemente. ¿Hay algún joven que en ese momento no diera alegremente la mitad de su reino si la damisela lo pidiera? Porque cumplir el anhelo del otro es el gozo del amor, ¿no? ¡Al menos lo fue el día de nuestra boda!
Oseas 6:6 debe de haber sido un versículo de memoria que Jesús aprendió de niño, porque es el único que lo cita en el Nuevo Testamento (dos veces en Mateo). Puede que sea una vieja línea polvorienta de un antiguo profeta, pero en labios de Jesús se convierte en una poderosa representación de qué quiere por encima de todo Dios, el Novio, de sus hijos de la tierra. “Deseo misericordia”. ¿Podría haberlo dicho más claro? El término hebreo hesed puede traducirse “cariño”, “misericordia”, “amor constante”. Aúna en una sola palabra el profundo compromiso contractual de contrayentes y amantes de por vida. Es la esencia misma de Dios, y está claro que él anhela que sea vivida en la vida de sus elegidos. El propio Jesús declaró: “Sed misericordiosos, así como vuestro Padre es misericordioso” (Luc. 6:36, LBA).
Al meditar sobre este llamamiento a la misericordia (vivir compasivamente, o llenos de compasión), he empezado a dar vueltas a una simple pregunta. Quizá te resulte útil: ¿ Cuál sería la respuesta más misericordiosa que pudiera dar en este caso? Por ejemplo, alguien me llama por teléfono y me pide ayuda; ¿cómo debería responderle? O un colega está en apuros, sobrecargado, agobiado; ¿qué debería hacer yo? O dos conductores intentamos parquearnos en el mismo espacio; ¿cuál es la respuesta más misericordiosa? ¿O si alguien me pidiera dinero? ¿O si tengo a un conocido que está perdido y sin Jesús? ¿O si a mi perro le urge salir, pero yo llego tarde a una cita? (Quizá suene trivial, pero “el que ama a Dios no solamente amará a sus semejantes, sino que considerará con tierna compasión las criaturas que Dios ha hecho” [Hijos e hijas de Dios, p. 54]). ¿No crees que Dios podría hacernos madurar y guiarnos para que busquemos hacer de su misericordia nuestra configuración por defecto, para que, en vez de criticar podamos vivir el camino de la Misericordia con una paz interior y un gozo otorgado por Aquel que nos tuvo misericordia primero?

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian # ElAmordeloselegidos

martes, 24 de mayo de 2016

UNA GENEROSA INVITACIÓN

“Felices los que han sido invitados al banquete de bodas del Cordero” (Apocalipsis 19:9).
En una ciudad vivía un hombre en la más terrible pobreza. Su ropa era harapienta y sucia. Pasaba días completos sin comer ni siquiera un pedazo de pan. No tenía casa, vivía expuesto a las inclemencias del tiempo. Cerca de él vivía un personaje muy rico. Su casa era una mansión, en su mesa se servían los más deliciosos manjares y su ropa era espléndida y muy costosa.
Un día, el rico se enteró de la paupérrima condición de su vecino y decidió ayudarlo.
-Amigo -le dijo- tu condición es muy lamentable. Es necesario que tengas un lugar donde vivir, que te alimentes y que te cambies de ropa. Sé que no tienes nada, así que te invito a que vengas a mi casa y yo me encargaré de que tengas de todo.
-Gracias, pero no puedo ir a su casa -contestó el pobre- Mi vestimenta no es la adecuada, si voy a tu mansión tus amigos se burlarán de ti por haberme llevado, y de mí por haber aceptado tu invitación. No soy digno de entrar en tu casa.
-No te preocupes -agregó el rico- Yo no te estoy pidiendo que te bañes y te cambies de ropa antes de venir a mi casa. Lo que quiero es que aceptes mi invitación, y yo me encargaré de ponerte la vestimenta que te permitirá entrar a mi hogar. Tu papel es aceptar mi invitación, yo me encargo del resto.
¿Qué harías si estuvieras en el lugar del hombre pobre? Aceptarías la invitación, ¿verdad? ¿Sabías que tú eres ese hombre pobre, y que Dios es el rico? En tu condición de pecador no puedes entrar al cielo, tus obras son malas, tu vida está contaminada por el pecado, estás condenado a muerte; sin embargo, Dios por “las abundantes riquezas de su gracia” ha decidido invitarte a morar con él; si aceptas él te dará las “vestiduras blancas” que necesitas para entrar al cielo (Efesios 2:7; Apocalipsis 3:5, RV95).
Eres un joven dichoso, ¡Cristo te ha invitado a vivir en las mansiones celestiales! Sí, es cierto que no reunimos las condiciones para estar allí, pero el Señor nos dará su manto de su justicia. ¿Aceptarás su invitación?

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #AceptalaInvitación

sábado, 21 de mayo de 2016

AGOTANDO A DAVID

En ti, oh Jehová, me he refugiado; no sea yo avergonzado jamás. Salmo 71:1

Una vez más, Saúl estaba a la caza de David. La última ocasión en que los dos se habían encontrado fue en una cueva. Esta vez, fue alrededor de una fogata. Saúl y su general del ejército, Abner, estaban durmiendo cuando David los descubrió.
“¿Quién descenderá conmigo a su campamento?”, preguntó David.
Abísai levantó su mano como voluntario. “Yo descenderé”.
Los dos hombres se arrastraron por el lado oscuro de la colina justo en el campamento de Saúl. Abisai sintió que el Señor había entregado a Saúl en la mano de David. Levantando su lanza, estaba por matar al Rey.
“Déjame clavarlo de un golpe en la tierra”, susurró.
“ÍNo!” David susurró tan fuerte como pudo. “Guárdeme Jehová de extender mi mano contra el ungido de Jehová. Pero toma ahora la lanza que está a su cabecera, y la vasija de agua, y vámonos” (i Samuel 26:11).
Cuando David y Abisai estaban a una distancia segura en la cima de la colina, llamaron al campamento de Saúl a fuerte voz. Todos se despertaron y frotaron sus ojos. ¿Qué estaba pasando?
David gritó a Abner: “¿Eres tú un hombre realmente valiente? ¿No se supone que eres el guardaespaldas del Rey, que lo protege?”
Luego, le recordó al soldado que como jefe del ejército se había dormido en su guardia. Mostrando la lanza de Saúl y la vasija de agua, les recordó a todos los que estaban escuchando su voz que podría haber matado a Saúl si lo hubiese elegido. Abner estaba terriblemente molesto con esto, pero era la verdad.
Saúl fue conmovido profundamente y reconoció que estaba equivocado. “He pecado; vuélvete, hijo mío David, que ningún mal te haré más… He aquí yo he hecho neciamente” (vers. 2l).
Pero David había oído esto antes y no se iba a colocar a sí mismo al alcance de Saúl.
“Aquí está tu lanza y el agua”, volvió a llqmar. “Envía a uno de tus hombres para que los busquen”.
La constante amenaza de muerte estaba agotando a David. Es fácil sacar nuestros ojos de Dios cuando nos sentimos débiles y cansados, pero este es el mejor momento para aferrarnos a él. Dile a Dios que te sientes abrumado por cualquier cosa que te esté agotando y que quieres que te ayude a confiar en él completamente.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
#GenialDiosTieneUnPlanParaTi #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

CUANDO LA TASA DE ENDEUDAMIENTO ES DE 600.000 A 1

“Den gratuitamente lo que gratuitamente recibieron”. Mateo 10:8

Hubo una vez un hombre que debía tanto dinero que si tradujeses su deuda a monedas de un dólar y las apilaras una encima de otra, ¡habrían alcanzado una altura de 229 kilómetros! Y cuando el rey se enteró, no fue una escena muy agradable. Pero el desesperado siervo cayó a los pies del rey y suplicó paciencia. (Debería haber suplicado misericordia: su deuda de diez mil talentos era ¡1.250 veces todos los impuestos anuales combinados de la región de Palestina en los días de Jesús!). Según contó Jesús la historia, el rey, entonces, “movido a misericordia, lo soltó y le perdonó la deuda” (Mat. 18:27). ¡Te imaginas! El siervo debe al rey el equivalente de sesenta millones de días de salarios atrasados ¡y el rey lo perdona todo!
Ojalá que la historia acabase ahí, pero no lo hace. Porque, nada más salir del palacio, el siervo (silbando, sin duda) se topa con uno de sus consiervos, que daba la casualidad que le debía cien días de salarios atrasados. Y cuando este segundo siervo presenta la misma súplica de paciencia, no recibe ni paciencia ni misericordia. En vez de ello, el siervo perdonado arroja a este desventurado individuo a la cárcel por una irrisoria deuda de ¡1/600.000 de lo que él debía al rey! Y cuando el rey se entera de la lamentable historia en su integridad, ¡adivina quién se pone furioso! “Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste. ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?” (vers. 32,33). Y con eso el rey arroja en prisión al siervo ahora no perdonado ¡hasta que salde los sesenta millones de días o se muera, lo que ocurra primero!
¿La frase clave de Jesús? “Así también mi Padre celestial hará con vosotros, si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas” (vers. 35). Dos veces en Mateo Jesús usa este mismo lenguaje directísimo del quid pro quo. ¡Dónde está nuestro amante Dios en eso! Pero, piénsalo. ¿Cómo puede Dios perdonarme cuando le niego el área de mi vida que, por antonomasia, necesita perdón: mi espíritu implacable? Ruego “Condóname mi deuda” mientras durante todo el tiempo me aferró a ella. ¿Qué ha de hacer un Dios amante? De ahí la regla de oro divina sobre el perdón: Cualquier perdón que quieran de mi deben ofrecérselo a los demás; si no hay perdón para ellos, no hay perdón para ustedes.
¿La moraleja de la historia? Igual que has sido perdonado generosamente por Dios, perdona con generosidad a todos los demás.

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian # ElAmordeloselegidos

miércoles, 18 de mayo de 2016

EL CLUB DEL BUEN SAMARITANO -2

“Pero un samaritano que iba de camino, vino cerca de él y, al verlo, fue movido a misericordia. Acercándose, vendó sus heridas echándoles aceite y vino, lo puso en su cabalgadura, lo llevó al mesón y cuidó de él. Otro día, al partir, sacó dos denarios, los dio al mesonero y le dijo: ‘Cuídamelo, y todo lo que gastes de más yo te lo pagaré cuando regrese’ ”. Lucas 10:33-35

El titular captaria la atención de cualquiera: “Pareja pone a prueba la fe acogiendo a un depredador sexual. El vecindario, furioso de que un expresidiario se instale con una familia de cuatro” (South Bend Tribune, 2 de septiembre de 1999). Es la historia real de Nate Sims, agresor sexual soltado de la cárcel después de veinte años, y de Mark y Tammy LaPalme, cristianos recién convertidos que decidieron poner a prueba su fe y su compasión renacidas invitando a Sims a compartir su hogar en Danville, Kentucky. “En lugar de en una celda carcelaria, Sims, de 52 años, se encontró viviendo en […] los exclusivos Riverview Estates con una pareja que confió en el lo suficiente como para darle un lecho al otro lado del pasillo frente a la habitación de juego de sus hijos. ‘Quedé atónito’, dijo recientemente Sims con una voz que parecía demasiado dulce para provenir de su cuerpo de 193 centímetros de altura. ‘Nunca nadie me echó una mano’ ” (ibíd.). Pero no acaba ahí la historia, porque los vecinos se enteraron y el barrio no tardó en quedar empapelado con pasquines de color amarillo chillón que advertían de la presencia de un depredador sexual en el hogar de los LaPalme. Siguieron cartas anónimas. La prensa se precipitó sobre aquella pacífica calle. Fue más de lo que Nate Sims podía soportar, y unos días después huyó.
Entonces, ¿quién fue el prójimo en este relato moderno del buen samaritano? ¿Los iracundos moradores de Riverview Estates? ¿La prensa? ¿Qué pasaría si te dijera que la familia LaPalme era negra y que Nate Sims era blanco? No voy a decírtelo. La enseñanza radical fundamental de la parábola del buen samaritano está más que clara: cualquier persona necesitada es mi prójimo. Y “amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Lev. 19:18). Entonces, ¿lo haces tú? ¿Lo hago yo?
¿Qué pasaría si todos ingresásemos en el Club del Buen Samaritano? Claro está que podríamos pasar de largo en nuestro vehículo y hacer como que no lo vimos. Pero, ¿qué pasaría si actuásemos con conciencia y pusiésemos en práctica nuestra compasión? Tengo un amigo que comienza cada día con esta discreta oración: “Señor, llévame hoy a alguien a quien pueda decir una palabra amable o echarle una mano para ayudarlo. Guíame a alguien que necesite un buen prójimo. No hace falta que yo salve hoy al mundo. Ruego únicamente que me permitas aportar algo a una vida. Amén”.

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian # ElAmordeloselegidos

martes, 17 de mayo de 2016

UN BUEN ESCONDITE

Porque los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia, ni el pacto de mi paz se quebrantará, dijo Jehová, el que tiene misericordia de ti. Isaías 54:10.

Cuando enfrentes peligro o angustia, recuerda a David huyendo de Saúl. En este tipo de situación es necesario levantar la vista y confiar en la luz que siempre brilla más allá de la oscuridad. “David no debió desconfiar un solo momento de Dios… Si tan solo hubiera apartado su atención de la situación angustiosa en que se encontraba, y hubiera pensado en el poder y la majestad de Dios, habría estado en paz aun en medio de las sombras de muerte” (Patriarcas y profetas, p. 712).
David escapó a las montañas de Judá y se escondió en la cueva de Adulam. Otros se unieron a él allí, incluyendo a su propia familia de Belén. Ni sus padres ni sus hermanos se podían sentir seguros por mucho tiempo mientras Saúl mantuviera esa malvada cacería. Su familia sabía ahora que Dios había elegido a David para ser el siguiente gobernante, y pensaron que era más seguro estar con él que “si se quedaban a merced de la locura de un rey celoso” (ibíd., p. 713). Sus hermanos mayores ya no desconfiaban más de él como antes. Aunque todos estaban escondidos, había entre ellos amor genuino, afecto y simpatía, y una cercanía que nunca antes habían conocido. Había gozo en el corazón de David por esto, y tocó en su arpa y cantó: “¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es habitar los hermanos juntos en armonía!” (Salmo 133:l). También fue aquí, en la cueva, donde compuso el Salmo 57.
David podía cantar: “Firme está, oh Dios, mi corazón; firme está mi corazón. Voy a cantarte salmos” (Salmo 57:7, NVI), porque sabía más de la firmeza de Dios de lo que antes había conocido. El problema había generado confianza. Cada día que pasaba, sabiendo que Saúl lo estaba persiguiendo como una bestia salvaje, David aumentó su confianza en el Dios que era capaz de detener a los hombres malvados en sus caminos. Los terremotos podían desmoronar montañas y las colinas podían allanarse, pero Dios había prometido que su amorosa bondad no se apartaría, ni se olvidaría jamás de mostrar misericordia a sus hijos.
Aprender a apoyarse en Dios no se logra con una sola lección fácil. Lleva tiempo. Pero, cuando estamos dispuestos a aprender, experimentamos un gozo y una paz imposible de arrebatar.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
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miércoles, 4 de mayo de 2016

SE LLAMABA JACK

“Amados, si Dios así nos ha amado, también debemos amamos unos a otros”. 1 Juan 4:11

Me gustaría compartir contigo una carta que recibí de una señora que vive en el extremo opuesto de los Estados Unidos: “Querido pastor Nelson: Hace unos cinco años falleció de sida un amigo mío muy cercano. Se llamaba Jack, y tenía 34 años. Jack se bautizó en la iglesia adventista unos quince meses antes de su fallecimiento, y yo llegué a conocerlo principalmente por las reuniones de oración. Jack resultó infectado con el VIH varios años antes de que entrara a formar parte de la iglesia […]. No fue consciente de tener el VIH hasta que enfermó de neumonía. Sobrevivió a la neumonía, conoció a unos vecinos suyos que eran adventistas y por ese medio llegó a formar parte de la iglesia. Desgraciadamente, algunos miembros de iglesia no podían aceptar a Jack porque tenía sida. Algunos dejaron de acudir a la iglesia y a las reuniones de oración por su presencia, y temían contagiarse de sida por el aire o por sentarse en el mismo banco que él. Mi expastor […] se empeñó con ahínco en educar a estas personas, pero no quisieron hacerle caso. Cuando el pastor […] pasaba tiempo en el hospital con Jack todos los días antes de que este falleciese [¡bien hecho, pastor!], decían cosas como: “¡Espero que nuestro pastor no se contagie de sida en el hospital y que luego vuelva y nos lo transmita a todos!” ¡Cómo deben de llorar los ángeles en el cielo por la dureza de los corazones, incluso de profesos cristianos! Gracias al Señor, Jack permaneció fiel hasta el fin e incluso manifestó un espíritu de amor y perdón hacia los miembros que lo rechazaban. Jack sabía cuánto lo amaba Jesús, y eso bastaba”.
Pero, ¿basta realmente? ¿Basta saber que “Cristo me ama […], la Biblia dice así” -según el conocido corito infantil-? Por lo visto, para Jesús no basta con que el mundo conozca su amor. Al parecer, para él solo basta cuando el mundo también conoce nuestro amor. “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros” (Juan 13:35).
¿Me dejas que formule una pregunta embarazosa? ¿Pudiera ser que, en nuestro entusiasmo por que el mundo recuerde el cuarto mandamiento, hayamos olvidado recordar el undécimo? Mientras abogamos por la obediencia a los Diez Mandamientos, ¿desobedecemos el undécimo mandamiento? No hace falta ser teólogo ni sociólogo para observar que hoy la humanidad no pide a voces los Diez Mandamientos. Sin embargo, en el mundo entero, seres humanos como Jack padecen por falta del undécimo mandamiento. Si Dios ha de ganarse la mente de esas personas, nosotros debemos ganarnos su corazón. Porque ahí precisamente está el meollo del amor de los elegidos.

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian # ElAmordeloselegidos

martes, 3 de mayo de 2016

ANTE EL DOLOR

La inquietud y el sufrimiento son nuestras penas mayores, pero las grandes verdades no se descubren sin pena. Anatole France

“¿Por qué sufro? ¿Es por culpa de Satanás, del pecado, o de Dios, que lo permite?” A veces nos quedamos estancadas en este “trilema” e, incapaces de hallarle respuesta, entramos en un coma espiritual porque nos parece que Dios es injusto. ¿Cuál es la causa del sufrimiento? Job se hizo esta pregunta, y en su experiencia encontramos respuestas.
Aunque Dios permitió la angustia de Job, no la causó ni procuró su mal para castigarlo por sus pecados, pues era justo e íntegro. Fue Satanás el culpable de su dolor y, a través de la prueba, Job llegó a una conclusión: “Hasta ahora, solo de oídas te conocía, pero ahora te veo con mis propios ojos” (Job 42:5).
En su respuesta de total fidelidad a Dios durante el dolor, la fe de Job se fortaleció.
Pablo convivió con otra prueba que le generaba preguntas: “Me fue dado un aguijón en mi carne […] tres veces he rogado al Señor que lo quite de mí. Y me ha dicho: ‘Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad’ ” (2 Cor. 12:7-9, NVI). ¿Fue Satanás quien envió esa prueba al apóstol? No creo, puesto que su propósito, en palabras del propio Pablo, era “que la grandeza de las revelaciones no me exaltara” (vers. 7) y, obviamente, al enemigo le interesa que seamos orgullosos y autosuficientes, no que dependamos de Dios. El Señor consintió el aguijón y lo utilizó para pulir el carácter de Pablo. En su respuesta de total fidelidad a Dios durante el dolor, la fe de Pablo se fortaleció.
¿Quería Dios que su Hijo sufriera una muerte cruel? No, pero el pecado la exigía, y Dios “convirtió la mayor tragedia de la historia del mundo en su mayor triunfo: la salvación de la humanidad”.* En la respuesta de total fidelidad de Jesús durante la más dura prueba, nuestra fe se fortalece.
¿Es una necesidad imperiosa para ti saber por qué sufres? Recuerda que no podemos evitar las pruebas, pero sí sabemos que Dios (no el sufrimiento en sí mismo) produce en nosotros buenos frutos, gracias a ellas o a pesar de ellas. La pregunta clave que has de hacerte no es “¿Por qué sufro?”, sino: “¿Cómo responderé al dolor!”

“Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Cor. 12:9, NVI).

*Charles F. Stanley, How to Handle Adversity (“Cómo lidiar con la adversidad”] (Tennessee: Thomas Nelson, 1989), p. 13.

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
#AnteTodoCristiana #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

DISPONIBLE 24/7

“Yo, el Señor, digo: ‘Yo mismo voy a encargarme del cuidado de mi rebaño’ ” (Ezequiel 34:11).

Cuando el pastor de cierta iglesia aceptó ir a trabajar a otro lugar, los dirigentes de la Asociación consideraron oportuno conocer la opinión de los miembros de la iglesia en cuanto a las características que debía tener el nuevo pastor, a fin de estar en condiciones de decidir adecuadamente quién debía ser el pastor de allí.
Ni corta ni perezosa, la gente comenzó a expresar su parecer al respecto. -Queremos que sea un predicador dinámico, que le guste hacer la obra de evan- gelización y que conozca muy bien la Biblia.
Otro se levantó y dijo:
-Me parece que lo que esta iglesia necesita es un pastor joven, que tenga hijos en edad escolar y que nos ayude a alcanzar a las nuevas generaciones.
De inmediato, otro saltó de su banco y replicó:
-Señores, aquí lo que necesitamos es un pastor de experiencia, uno que pueda lidiar con diferentes tipos de personas.
En fin, la lista de los requisitos seguía creciendo más y más.
Finalmente, tras escuchar todas las opiniones, un hermano se puso de pie y dijo: -Hermanos, me parece bien todo lo que ustedes están pidiendo, pero el único que reúne todos estos requerimientos es el Señor Jesús.
En ese momento se escuchó una voz dentro de la iglesia que anunciaba:
-El está disponible. ¡Escójanlo como su pastor!
¡Qué gozo es saber que Jesús puede, en todo momento, en cualquier circunstancia, ser el pastor de nuestras vidas! ¡Él siempre estará disponible para ti!
De hecho, él se refiere a sí mismo como “el buen pastor” (Juan 10:11). ¿No te parece grandioso que el mismo Jesús sea “el buen pastor” de tu vida? Como buen pastor, él sabrá escucharte, cuidarte, estar a tu lado cuando más lo necesites.
Lo que hace de Cristo un pastor sumamente bueno y diferente es que entregó su vida por ti, porque eres una de sus ovejas más valiosas. Y ahora, gracias a su muerte, vive siempre para interceder por ti (ver Hebreos 7:25). Él sueña con que la promesa de Ezequiel 34:11 alcance su pleno cumplimiento en tu propia vida.
¿Quieres un buen pastor? ¡En Cristo tienes uno disponible 24/7!

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #JesusEsMiPastor

martes, 26 de abril de 2016

EVENTO ACTUAL

Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti (Marcos 5:19).

En un día gris de diciembre de 2006, él estaba jugando en el patio exterior de la casa de sus abuelos. Ese mismo día, el pequeño de trece años había visto una cuadrilla de reparación eléctrica arreglando cables caídos en el barrio. Ahora, mientras retrocedía hasta el extremo abierto de una línea de tendido eléctrico en la hierba, de repente sintió un golpe fuerte: ¡7.200 voltios de electricidad recorriendo y quemando su cuerpo!
La corriente salió disparada a través de sus pantalones de béisbol, ingresando a su torso, bajando por las piernas hasta los dedos de sus pies, a través de sus calcetines, y saliendo por sus zapatillas. Él todavía recuerda cuando miró hacia abajo y notó un resplandor azul alrededor de sus pies antes de caer hacia atrás en el suelo.
-¡Mi hijo ha sido electrocutado! -gritaba su papá por teléfono a la compañía eléctrica.
Asombrados, le informaron que, por lógica, su hijo debería estar muerto. Pero, él todavía estaba vivo y lo llevaron de inmediato al hospital.
Poco después del incidente, fue entrevistado por un reportero de la televisión del Weather Chame! (El canal del clima). Él sonrió y dijo:
-Dios me salvó la vida.
Ahora, les advierte a sus amigos:
-Si ven una línea eléctrica caída, no asuman que está desconectada. ¡Traten cada cable caído como si tuviese corriente!
A causa de su encuentro cercano con la electricidad, su familia le dio un nuevo apodo. ¡Lo llaman Sparkyl [Chispa].

¿Y AHORA?
¿Cómo te mostró Dios su gran amor y misericordia? Cuéntale a alguien acerca de ello.

SPLASH:
Más de mil personas por año son alcanzadas por un rayo en los Estados Unidos, y por lo menos el 10% muere. ¿Sabías que es posible ser alcanzado por un rayo aun cuando estés dentro de tu casa?

. Tomado de Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
#IntensamenteEjercitaTuCerebro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaAdolescentes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #MiBibliaDice #DiosEscucha #SeñorTransfórmame

lunes, 11 de abril de 2016

UN DIOS QUE ME ENTIENDE

“En Cristo, gracias a la sangre que derramó, tenemos la liberación y el perdón de los pecados” (Efesios 1:7).

En su libro La gran comisión: Estrategias para cumplirla, Mark Finley cuenta la historia de un niño que vendía periódicos en una zona rural de los Estadas Unidos. Mientras pedaleaba su bicicleta, el niño se topó con este letrero: “Se venden perritos”. Como siempre había soñado con tener un perro como mascota, entró al lugar y le preguntó al encargado:
-Señor, ¿puedo ver los perritos?
-Claro que sí -le contestó el señor.
En seguida el señor le mostró cuatro cachorritos. Mientras el chico los veía, un quinto perrito llegó cojeando.
-¿Cuánto cuestan, señor?
-25 dólares cada uno.
-¿Qué le pasó a ese perrito que camina cojeando?
-Es un defecto de nacimiento. No puede correr, no puede jugar, no creo que te sea muy útil.
-Señor, ese es el que yo quiero. Le pagaré cincuenta centavos cada semana, hasta que le pague todo el dinero.
-¿Y por qué quieres ese cachorro? -le preguntó.
“El niño se levantó el pantalón de una de las piernas para mostrar un soporte de metal y una correa, señales de una pierna deforme. ‘Señor, ese perrito necesita a alguien que lo comprenda, ¡y yo sí puedo!’ ” (pp. 22, 23).
Es una verdad universal que todos acarreamos un defecto de nacimiento: nuestra naturaleza está inclinada hacia lo malo. Nos gusta seguir nuestros malos deseos y cumplir los caprichos de nuestra naturaleza pecadora. Al que crea lo contrario, lo animo a tirar la primera piedra. ¿Cómo tratas a tu amigo que ha cedido a su cojera y ha caído en el pecado? ¿Lo condenas? ¿Lo rechazas? ¿Olvidas que tú también estás cojo? El “cojo” no necesita una mano acusadora, ¡sino un corazón solidario! Eso fue lo que hizo Jesús.
“Nuestro Sumo sacerdote [Jesús] puede compadecerse de nuestra debilidad, porque él también estuvo sometido a las mismas pruebas que nosotros” (Hebreos 4:15). En lugar de burlarse o criticarte por tus debilidades, mi Señor tendrá compasión de ti; él conoce por experiencia propia las luchas a las que tú te enfrentas día tras día, pues él también las enfrentó. Si hoy te sientes solo o crees que nadie te comprende, te sugiero mirar a Cristo, mira las marcas de los clavos en sus manos y recuerda que él sí te entiende.

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
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viernes, 26 de febrero de 2016

CUANDO LA MISERICORDIA CRECÍA EN LOS ÁRBOLES

“Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”. Mateo 1:21

Repasar el árbol genealógico de otra persona es igual de intrigante que leer la guía telefónica. ¿Cuándo fue la última vez que te emocionaste con los “engendró” de la introducción de Mateo 1? Y, no obstante, metidas en el árbol genealógico de Jesús hay siete declaraciones sorprendentes que dicen la verdad sobre los elegidos.
Primera declaración sorprendente: “Judá engendró, de Tamar, a Fares y a Zara” (vers. 3). Tamar fue una mujer, y ¡encontrar a una mujer en las ramas de los árboles genealógicos judíos era chocante! Disfrazada de prostituta, quedó embarazada por su suegro. Dio a luz gemelos que deberían haber sido nietos de Judá, pero, en cambio, fueron sus hijos. ¡Y los cuatro acaban en el árbol genealógico del Mesías!
Segunda declaración sorprendente: “Salmón engendró, de Rahab, a Booz” (vers. 5). Una prostituta profesional, la madama del burdel de Jericó. Pero la prostituta fue salvada y se incorporó por casamiento al árbol genealógico de Jesús.
Tercera declaración sorprendente: “Booz engendró, de Rut, a Obed” (vers. 5). Rut era descendiente de un incesto: el de una hija de Lot que se acostó con él. Y Dios fue firme en el mandato de que no se permitiera que ningún moabita adorara “nunca” con Israel (Deut. 23:3). No obstante, Rut la moabita se convirtió en una antepasada del Mesías. Está claro que la misericordia divina prevaleció sobre la justicia divina.
Cuarta y quinta declaraciones sorprendentes: “El rey David engendró, de la que fue mujer de Urías, a Salomón” (Mat. 1:6). En vez de llamarla Betsabé, Mateo la describe intencionalmente como esposa de otro hombre, subrayando que no pertenecía a David y que era la esposa de un converso gentil, los tres de los cuales estarán en el cielo algún día. ¡A ver si puedes halar un mejor ejemplo de misericordia!
Sexta declaración sorprendente: “Jacob engendró a José, marido de María, de la cual nació Jesús, llamado el Cristo” (vers. 16). La joven María es prueba de sobra de que no hace falta haber caído sexualmente para formar parte del árbol genealógico de Jesús, una buena noticia para todos los que, callada y obedientemente, siguen a Dios, tal como hizo María.
Y séptima declaración sorprendente: La mayor sorpresa de todas. Porque hay dos árboles genealógicos en Mateo -uno al principio y otro al final, uno tejido con “engendró” y otro teñido de sangre-. El primero está cerrado a anotaciones ulteriores, pero no el segundo. Porque en el árbol genealógico del Calvario la puerta a los elegidos de Dios ha sido abierta de par en par para todos, haciendo de ti y de mí la séptima anotación sorpresa que, gracias a su misericordia imperecedera, ¡no es preciso que sorprenda en absoluto!

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
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sábado, 13 de febrero de 2016

LA HISTORIA DE UN REY OLVIDADIZO

“Pues muchos son los llamados, pero pocos los elegidos’’. Mateo 22:14, NTV

Habla una vez un rey muy enfermo. Estaba tan mortalmente enfermo que su amigo, el profeta, fue a visitarlo hasta su lecho con el funesto dictamen de que era el momento de que el rey redactara su última voluntad personal y de que pusiera su casa en orden, ya que la muerte sería el siguiente visitante que llamase a la puerta real. Nada más irse el profeta, el bondadoso rey volvió su rostro hacia la pared y rompió a llorar en un sollozante ruego a Dios. Y Dios, que puede ser más compasivo que quien comunica un pronóstico médico, detuvo al profeta antes de que saliera del palacio. “Vuelve y di a mi amigo que voy a prolongar su vida otros quince años”. Y, como confirmación (porque algunas reversiones médicas precisan evidencia empírica), la sombra del reloj de sol ¡dio marcha atrás diez grados!
Tan contento como un condenado a muerte con un indulto presidencial, el rey Ezequías se aprestó a vivir sus quince años adicionales con gozoso entusiasmo. Y también, desgraciadamente, con muy poca memoria. Porque cuando apareció una delegación de emisarios babilonios a la puerta del mismo palacio entusiasmados con la noticia de la milagrosa curación del rey, Ezequías se sintió tan halagado por su atención que desaprovechó la oportunidad de oro de testificar sobre el Dios que lo había curado de forma sobrenatural. En vez de ello, el rey les dio una visita guiada por su tesorería real. Y así los embajadores gentiles, que habían acudido a interesarse por el Dios de Israel, volvieron a su país, en vez de ello, con un mapa al oro de Judá (un mapa que vino muy bien unas décadas después cuando saquearon Jerusalén y se llevaron el oro).
Da que pensar, ¿verdad? ¿Cuán prestos estamos tú y yo a señalar a Dios como fuente de nuestros éxitos? Cuando, mientras comemos un bocadillo en el comedor o leemos un libro en la biblioteca o junto a la valla del jardín trasero en casa, se nos pregunta la razón de nuestro éxito, qué fácil resulta objetar con una humildad de ingenuidad fingida en cuanto a nuestra capacidad, cuando, en realidad, se nos acaba de brindar en bandeja de oro una oportunidad de señalar a nuestro Dios. ¡Puede que no debiéramos ser tan duros con el buen rey Ezequías!
Camino a la cruz, Jesús tenía razón. “Muchos son los llamados, pero pocos elegidos”. ¿No te parece que la razón por la que tan pocos son elegidos es que muchos que son llamados han olvidado que lo esencial de las bendiciones es señalar al que bendice? Por eso Dios contó con sus elegidos al principio, y por eso contará con sus elegidos al final: para que lo señalen ante el mundo.

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
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martes, 20 de agosto de 2013

OBREMOS CUANDO LA OPORTUNIDAD SE PRESENTA

¿Quieres ser sano? Juan 5:6.

La sanación del enfermo de Betesda contiene una lección de un valor incalculable para todo cristiano, una lección de importancia solemne y temible para el incrédulo y el escéptico. Mientras el paralítico yacía junto al estanque, impotente y en efecto sin esperanza, Jesús se acercó y le preguntó con tonos de lástima: “¿Quieres ser sano?” Este había sido el meollo de su deseo y oraciones durante muchos años de espera y de desánimo. Con fervor tembloroso le contó la historia de sus esfuerzos y frustraciones. No tenía amigo a mano que lo llevara con brazo firme hasta el estanque sanador. Sus pedidos agonizantes de ayuda quedaban sin respuesta; todos los que se encontraban a su alrededor buscaban el ambicionado bien para sus propios seres queridos.
Cuando se esforzaba dolorosamente para llegar al estanque cuando se agitaban las aguas, otro se apresuraba para llegar antes que él.
Jesús miró al sufriente y dijo: “Levántate, toma tu lecho, y anda” (Juan 5:8). No había certeza de ayuda divina, ninguna manifestación de poder milagroso.
No es de extrañarse que el hombre contestara: “¡Es imposible! ¿Cómo puede esperarse que yo use miembros que no me han obedecido durante 38 años?” Desde un punto de vista enteramente humano, tal razonamiento parecía consistente. El sufriente podría haber albergado la duda y haber dejado pasar así la oportunidad brindada por Dios. Pero no; sin pregunta alguna se aferró de su única opción. Cuando intentó hacer lo que Cristo le había ordenado, le llegaron la fuerza y el vigor; y fue restaurado.
¿Recibirá usted, lector que duda, la bendición del Señor? Deje de dudar de su Palabra y de desconfiar de sus promesas. Obedezca las órdenes del Salvador y recibirá fuerza. Si vacila y entra en una discusión con Satanás, o empieza a considerar las dificultades y las improbabilidades, su oportunidad pasará, quizá para nunca más volver.
El milagro de Betesda debió haber convencido a todos los presentes de que Jesús es el Hijo de Dios…
A la orden de Cristo, el paralítico había cargado la simple estera en la que había yacido; y ahora Satanás, siempre listo para lanzar sus insinuaciones, sugirió que esto era una violación del sábado… Esperaba que una controversia sobre este tema destruyera la fe inspirada por el acto de sanidad del Salvador en varios corazones -Signs of the Times, 8 de junio de 1882.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White