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miércoles, 4 de marzo de 2020

"CUANDO DIOS CIERRA UNA PUERTA, SIEMPRE ABRE UNA VENTANA". - OSCAR HAMMERSTEIN

"Pruébenme en esto -dice el Señor Todopoderoso-, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde" (Mal. 3:10).

Hoy tengo un acertijo. ¿Qué invento antiguo te permite mirar a través de en las paredes? A ver si adivinas...
¡La ventana! Las ventanas son un invento bastante asombroso, ¿no te parece? Te permiten mirar afuera sin tener que salir. Sin ventanas, algunos no sabríamos cuándo quejarnos del clima. Y cuando están cerradas, las ventanas también permiten que entre luz a la casa sin que entre, por ejemplo, el aire frío; algo importante en invierno.
Los seres humanos esperaron mucho tiempo para tener ventanas como las de ahora, porque aún era necesario que alguien inventara las placas de vidrio. Mientras tanto, en China, en Corea y en Japón utilizaban papel para que pudiera entrar un poco de luz, pero no el viento frío. En otros países, usaban piezas aplanadas de cuernos transparentes de animales, y hasta piezas de mármol finamente rebanadas.
Poco después de los días de Cristo, los romanos comenzaron a aplanar pedazos de vidrio, a través de los cuales era difícil ver, pero que aun así permitían que entrara un poco de luz a los hogares. Los paneles de vidrio transparente no aparecieron hasta la época de los peregrinos, en el siglo XIX.
Por supuesto, todos los que podían pagar una ventana la compraban. Entonces, casi inmediatamente, los gobiernos comenzaron a cobrar un impuesto por ellas. En Inglaterra, el impuesto se pagaba si había más de diez ventanas en la casa. Si había más de veinte ventanas, calculaban que estaban bastante bien económicamente, así que cobraban aún más.
¿Qué hizo la gente, entonces? Tapiaron las ventanas con ladrillos para pagar menos. Y se quejaban: "¿Por qué nos están cobrando impuestos por luz y aire?" Así que, luego de 155 años de escuchar las quejas del público, el gobierno decidió obtener su dinero de otro lado.
En la Biblia, las ventanas representan la bondad y la generosidad de Dios para con cada uno de nosotros. Su luz y sus bendiciones brillan sobre nosotros desde las ventanas del cielo. ¡A ver si algún gobierno intenta cobrar impuestos sobre eso! Kim

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADOLESCENTES
“UNA IDEA GENIAL”
Por: Kim Peckham
Lecturas Devocionales para Adolescentes en 2020.

sábado, 6 de julio de 2013

ENOC

Y caminó Enoc con Dios, después que engendró a Matusalén, trescientos años. Génesis 5:22.

De labios de Adán había aprendido la triste historia de la caída y la preciosa historia de la gracia magnánima de Dios, en el don de su Hijo como el Redentor del mundo. Creía y confiaba en la promesa dada. Enoc era un hombre santo. Servía a Dios con un corazón indiviso. Advertía la corrupción de la familia humana, y se separó de los descendientes de Caín y los amonestaba por su gran maldad. Había algunos sobre la tierra que reconocían a Dios, que lo temían y lo adoraban. Pero el justo Enoc estaba tan afligido por la maldad creciente de los impíos que no se asociaba diariamente con ellos, temiendo que la infidelidad de esos hombres pudiese afectarlo y que nunca más fuese a considerar a Dios con la reverencia santa que merecía su exaltado carácter. Su alma se afligía al contemplar que pisoteaban diariamente la autoridad de Dios.
Decidió separarse de ellos y pasar mucho tiempo en la soledad, dedicándose a la meditación y a la oración. Así esperaba ante el Señor, buscando un conocimiento más claro de su voluntad, a fin de cumplirla. Dios comulgaba con Enoc por medio de sus ángeles, y le dio instrucciones divinas. Le hizo saber que nunca más contendería con los seres humanos rebeldes; que era su propósito destruir a la raza pecaminosa trayendo un diluvio sobre la tierra.
El hermoso Jardín del Edén, del cual habían sido expulsados nuestros primeros padres, permaneció hasta que Dios determinó destruir la tierra mediante un diluvio. El Señor había plantado ese jardín y le había otorgado una bendición especial, y en su maravillosa providencia lo retiró de la tierra; y lo volverá a traer, adornado con una gloria mayor [que la que tuvo] antes de que fuera quitado.
Dios tenía el propósito de preservar un espécimen de su obra perfecta de la creación, libre de la maldición que el pecado había desatado sobre la tierra…
Enoc continuó creciendo en su afición por el cielo al comulgar con Dios.
Su rostro irradiaba una santa luz… El Señor amaba a Enoc, porque lo seguía constantemente… Anhelaba unirse cada vez más con Dios, a quien temía, reverenciaba y adoraba. El Señor no permitiría que Enoc muriera como los otros, por eso envió a sus ángeles para que lo llevasen al cielo sin ver la muerte. En presencia de los justos y de los impíos, Enoc fue arrebatado [al cielo] —Signs of the Times, 20 de febrero de 1879.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

lunes, 3 de junio de 2013

LA EXPERIENCIA DEL PERDÓN

¿Qué Dios como tú, que perdona la maldad, y olvida el pecado del remanente de su heredad? Miqueas 7:18.

Necesitamos más fe en Jesucristo. Necesitamos traerlo a nuestra vida diaria. Entonces tendremos paz y gozo, y sabremos por experiencia el significado de sus palabras: "Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor" (Juan 15:10). Nuestra fe debe reclamar la promesa que dice que permanecemos en el amor de Jesús...
Se nos dan oportunidades y privilegios preciosos para ser una luz y bendición para otros, fortaleciendo su fe y animándolos por medio del brillo de sol celestial en nuestras propias almas. Podemos reunir para nuestro propio beneficio rayos preciosos de alegre esperanza, paz y plenitud de gozo, y al hacerlo ayudar a todos con quienes nos asociamos. En lugar de fortalecer la incredulidad y la duda, inspiraremos esperanza.
Todos los que cumplen las condiciones para tener una fe experiencial, tienen el privilegio de conocer por sí mismos que se extiende libremente el perdón para cada pecado. Dios ha comprometido su palabra de que cuando confesamos nuestros pecados, él los perdonará y nos limpiará de toda injusticia. Descarte la incredulidad. Descarte la sospecha de que estas promesas no son para usted. Son para cada transgresor arrepentido, y Dios queda deshonrado por su incredulidad. Quienes se han llenado de dudas solo tienen que creer plenamente las palabras de Jesús, y de allí en adelante se alegrarán en la bendición de la luz...
Mantenemos al Salvador muy alejado de nuestra vida cotidiana. [Más bien, debemos] desear que permanezca con nosotros como un amigo honrado y confiable. Debemos consultarlo en todas las materias. Debemos contarle cada prueba, y así ganar fuerza para enfrentar la tentación...
¿Qué más podemos pedir de Dios de lo que ya nos concedió? ¡Oh, qué amor, qué infinito amor de nuestro bendito Señor, de ser nuestro sacrificio! ¡Cuánto gozo debiera llenar el corazón de los cristianos, y cuántas expresiones de gratitud debieran escucharse en sus labios [al saber] que por la sangre de Jesús es posible ganar el amor de Dios, ser uno con él!... Al creer en el Hijo, hemos de ser obedientes a todos los mandamientos del Padre y tener vida a través de Jesucristo...
Cristo es nuestra esperanza y nuestro refugio. Su justicia es imputada únicamente al obediente. Aceptémoslo por fe, para que el Padre no encuentre pecado en nosotros.— Review and Herald, 21 de septiembre de 1886.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

domingo, 2 de junio de 2013

ASALTO EN LA CARRETERA

Lugar: Inglaterra
Palabra de Dios: 2 Corintios 11:24-27, 1 Tesalonicenses 5:1

Mientras el señor Henry estaba de viaje, un grupo de ladrones lo detuvo.
-Denos su dinero -exigieron.
El señor Henry no tenía alternativa, así que les entrego su billetera y todo lo que contenía. ¿Alguna vez te robaron? ¿Cómo piensas que reaccionarias? Créelo o no, el señor Henry no se molestó ni se enojó. En lugar de ello, estaba agradecido. ¿Por qué podría estar agradecido? Estaba agradecido porque nunca antes lo habían asaltado. Estaba agradecido porque la banda le perdonó la vida. Estaba agradecido porque no llevaba demasiado dinero con él. Y estaba agradecido porque no era el quien estaba robando. ¿No es asombroso?
El apóstol Pablo también paso por momentos difíciles. Menciona algunos de ellos en 2 Corintios 11: “Cinco veces recibí de los judíos los treinta y nueve azotes. Tres veces me golpearon con varas, una vez me apedrearon, tres veces naufragué, y pasé un día y una noche como náufrago en alta mar.
Mi vida ha sido un continuo ir y venir de un sitio a otro; en peligros de ríos, peligros de bandidos, peligros de parte de mis compatriotas, peligros a manos de los gentiles, peligros en la dudad, peligros en el campo, peligros en el mar y peligros de parte de falsos hermanos. He pasado muchos trabajos y fatigas, y muchas veces me he quedado sin dormir; he sufrido hambre y sed, y muchas veces me he quedado en ayunas; he sufrido frío y desnudez”.
Con todas las cosas terribles que le habían ocurrido, Pablo podría haber sido un anciano malhumorado. Pero, en lugar de ello, escribió: “Den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su voluntad para ustedes en Cristo Jesús”. Siempre podemos encontrar algo por lo cual agradecer.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

lunes, 20 de mayo de 2013

¿CON CUÁNTOS HIMNOS BASTA?

Y cantaban uno delante del trono y delante de los cuatro seres vivientes y de los ancianos. Nadie podía aprender aquel himno, aparte de los ciento cuarenta y cuatro mil que habían sido rescatados de la tierra (Apocalipsis 14:3).

El nuevo Himnario adventista del séptimo día tiene 613 himnos. ¿Has hecho alguna vez el intento de cantarlos todos? Recuerdo que alguna vez, durante mi niñez, nuestra familia concibió la idea de cantar todos los himnos de la versión anterior del himnario, que tenía casi cien himnos menos. No recuerdo si finalmente los cantamos todos, pero sí recuerdo haber cantado muchos himnos desconocidos y encontrar algunos tesoros musicales, tanto por su letra inspiradora como por su música.
¿Cuántos himnos crees que son suficientes para los creyentes? ¿Te parecen 613 muchos o pocos? Los himnos son la contribución más importante que hizo la Reforma protestante alemana al sistema de adoración cristiano. Es cierto que existían himnos antes de la Reforma: San Hilario, San Ambrosio y Santo Tomás de Aquino, entre otros, escribieron himnos, pero no eran para el uso común de los adoradores. La Reforma comprendió los himnos como un medio de alabanza a Dios para ser cantados por la congregación como parte del culto de adoración. Martín Lutero tiene el extraordinario mérito de haberle dado a la gente la Biblia y el himnario en su propio idioma para que Dios pudiera comunicar su Palabra directamente al pueblo. Lutero mismo era un laudista y cantante consumado y escribió personalmente 37 himnos. El más conocido de ellos es «Castillo fuerte es nuestro Dios», que se ha convertido en un clásico. Lutero inició una revolución de la música que fue una bendición para la iglesia alemana. ¿Sabes cuántos himnos alemanes existen? ¡Más de cien mil! Si cada uno tuviera una duración de solo dos minutos y los cantáramos uno tras otro sin parar tardaríamos 139 días. Es decir, si hubieras empezado a cantarlos sin parar el 1° de enero, estarías terminando hoy.
¿Son demasiados cien mil himnos? Yo pienso que no, porque cada himno expresa la experiencia única que un creyente tiene con Dios. Los 144,000 cantarán un himno que nadie puede cantar sino solo ellos, porque es un himno que surge de su experiencia única e irrepetible. Así como todos tenemos huellas digitales diferentes, los himnos llevan la marca de identidad única de sus creadores. Y tú, ¿ya tienes tu himno personal para Dios?

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

viernes, 22 de marzo de 2013

COPOS DE NIEVE


Lugar: Puerto Rico 
Palabra de Dios: Salmo 34:8

Jaita estaba sentada en su escritorio, observando un documental de las cuatro estaciones. Habiendo vivido en Puerto Rico toda su vida, era difícil imaginar las hojas cambiando de color y los árboles desnudos. Y ¿copos de nieve cayendo del cielo? Solamente había oído hablar de ello, y lo había visto en fotos.
Mientras el narrador comentaba lo singular que era cada copo de nieve, Anita se preguntaba cómo sería caminar en la nieve. ¿Cuán fría sería? ¿Qué sensación te daría? La pantalla mostraba a un grupo de niños que jugaban en la nieve. Parecían divertirse mucho bajando una colina en trineo o haciendo un muñeco de nieve, o con una "guerra de bolas de nieve".
Unos años más tarde, Anita vio nieve por primera vez cuando se mudó a los Estados Unidos para estudiar en la universidad. Aunque tuvo muchas experiencias nuevas en sus primeros meses allí, la más bella fue en diciembre, cuando cayó la primera nevada.
Anita se detuvo en la vereda, mirando la pequeña capa de blanco que lo cubría todo. No se dio cuenta del grupo de alumnos que pasó corriendo por al lado de ella. Apenas sentía el frío mientras miraba hacia arriba, contemplando cómo caían del cielo los copos blancos. En lugar de eso, sacó la lengua para atrapar la nieve y dejar que se derritiera.
Esa fue una experiencia que Anita nunca olvidaría. Aunque había oído hablar de la nieve, había leído acerca de ella y hasta había visto videos de ella, sentir la nieve por sí misma fue una experiencia totalmente nueva.
Hay una diferencia entre aprender acerca de algo y experimentarlo por uno mismo. Esa es la razón por la cual la Biblia nos anima: "Prueben y vean que el Señor es bueno" No creas en lo que otro dice, experimenta a Dios por ti mismo como tu Salvador y tu amigo.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson