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jueves, 25 de febrero de 2016

¿SOMOS NOVIOS?

“En una boda, el que tiene a la novia es el novio” (Juan 3:29).

“Somos novios, pues los dos sentimos mutuo amor profundo; y con eso ya ganamos lo más grande de este mundo”. Así comienza la famosa canción de Armando Manzanero; pero ¿te has preguntando qué conlleva ser novio/a de alguien? Yo mismo no me había planteado el asunto hasta que leí un artículo en el periódico El País, de España, titulado: “La indefinición de los novios”.

Según el autor, Álex Grijelmo, establecer el campo semántico de la palabra “novio” actualmente “resulta escurridizo”. El primer diccionario de la Lengua Española, el Diccionario de Autoridades, publicado en 1734, definía así el término en cuestión: “El recién casado, o inmediato a casarse”. El actual Diccionario de la Academia mantiene básicamente la misma idea al prescribir que “novio” es: 1) “Persona que acaba de casarse”; 2) “Persona que mantiene relaciones amorosas con fines matrimoniales”. Pero avanza un poco más y despliega este tercer significado: “Persona que mantiene una relación amorosa con otra sin intención de casarse y sin convivir con ella” (la cursiva es nuestra).

Como estamos hablando entre jóvenes, y aquí no cabe la hipocresía, tenemos que admitir que, en la práctica, la tercera definición es muy común en nuestro medio. Sabes que no quieres, ni puedes casarte, pero insistes en mantener una relación amorosa que no sobrevivirá más allá de unos cuantos pedazos de pizza y varias bolas de helado. Siendo así, ¿será que muchas de nuestras relaciones de noviazgo se convierten en una terrible pérdida de tiempo?

El diccionario de 1734 estaba en sintonía con lo que la Biblia dice cuando habla de novios. En las Escrituras el “noviazgo” alude a un pacto de amor entre personas que poseen la madurez física, mental, espiritual y financiera para entablar una unión permanente por medio del matrimonio. Si yo te preguntara si tienes novio/a, ¿cuál sería tu respuesta? ¿En cuál de las tres definiciones encajaría tu noviazgo? Si esa persona a la que llamas novio/a no tiene intención de casarse contigo, ¿qué sentido tiene mantener esa relación? Pero si él o ella encaja en las primeras dos definiciones del diccionario, entonces puedes terminar la canción y decir: “Somos novios, somos novios”.

Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #ElegirPareja #noviazgo

miércoles, 7 de noviembre de 2012

UNA COMPAÑÍA SIN IGUAL


Dios le respondió: «Yo estaré contigo» (Éxodo 3:12).

En una oportunidad, fuimos de excursión a Guatemala, donde conocimos muchos lugares interesantes, como el Lago Amatitlán. Tengo gratos recuerdos de aquel viaje, en especial porque mi novio Carlos me pidió que fuera su esposa. Meses después nos casamos, y hasta la fecha hace alrededor de quince años que hemos unido nuestras vidas con lazos de amor, respeto y comprensión.
Cuando cumplimos cinco años de matrimonio mi esposo viajó a Guatemala para asistir a un programa especial para jóvenes que deseaban prepararse para el ministerio. Quince días después me llamó diciendo que vendría a buscarnos a mí y a nuestra hija. Él estaba feliz porque lo habían aceptado en aquel programa de estudios. Recuerdo que lloré durante todo el camino a Guatemala, ya que me sentía triste por haber dejado a mi familia y a mi iglesia en El Salvador.
Mi esposo se entregó por completo a la obra, y aunque enfrentamos diversas vicisitudes, por la gracia de Dios salimos adelante y él logró completar sus estudios. Al finalizar el programa mi suegra y yo viajamos a Costa Rica para acompañarlo en su graduación.
Cada vez que mi esposo es trasladado a otro distrito siempre le digo: «Vayamos donde vayamos, yo estaré siempre contigo». Un nuevo distrito para mí representa una nueva oportunidad para desarrollarme como esposa de pastor, un nuevo «campo de batalla». Lo veo como una oportunidad para servir, un escalón más para ascender hasta la altura que Dios desea que alcancemos en nuestro ministerio.
Hermana, no hay pobreza, no hay impedimentos físicos, no existe nada en este mundo que nos impida alcanzar nuestros sueños. Siempre se pueden lograr grandes cosas si nos ponemos en manos de Dios y luchamos por alcanzarlas.
Esta meditación se la dedico a un hombre que me ha enseñado que todo se puede lograr si uno se esfuerza, se sacrifica y se valora a sí mismo, poniendo su potencial en las manos de Dios. Se la dedico a un compañero que me ha demostrado que, si alguien lucha y se entrega para servir al Señor, recibirá una recompensa inigualable. Se la dedico a mi querido esposo, el pastor Carlos Guzmán

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Jessenia de Guzmán

viernes, 4 de mayo de 2012

UNA VERDADERA DESGRACIA


Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y lo dos llegan a ser como una sola persona.  Génesis 2:24.

¿Tú que piensas? ¿Aumentan o disminuyen las posibilidades de divorcio cuando la pareja ya ha tenido relaciones sexuales antes del matrimonio? 
La respuesta es: aumentan los divorcios.  Esta es la conclusión a la que llega el psicólogo David Myers en su libro The Pursuit of Happpiness (La búsqueda de la felicidad, pp. 162,163.), después de analizar los resultados de siete estudios.  Tres de esas investigaciones tuvieron carácter nacional: en los Estados Unidos, Canadá y Suecia.  En todos los casos los resultados fueron similares: el porcentaje de divorcios aumenta significativamente entre las parejas que ha cohabitado antes de casarse.
¿Qué factores se combinan para que se produzcan estos resultados?  El mismo Myers menciona que las parejas que viven juntos sin casarse son más propensas a tener relaciones fuera del matrimonio; es decir, tiende a ser infieles a sus cónyuges después de casarse.
Otros investigadores señalan que muchas de estas parejas que tienen sexo sin casarse por lo regular tienen pocas cosas en común.  Por ejemplo, no comparten los mismos valores ni las mismas metas.  Casi se podría decir que el vínculo que los mantiene unidos es el sexo.  Pero ya sabemos que «no solo de sexo vivirá el hombre»
Hay todavía otro factor.  Los jóvenes que experimentan con el sexo muchas veces terminan casándose con otra persona.  Y después que se casan, no pueden evitar las odiosas comparaciones: «Mi esposa es una buena mujer, pero no supera a Patricia en la intimidad»; «Ricardo no sabe besar tan bien como lo hacía Carlos», etc.
En conclusión, si algo prueba los «matrimonios a prueba» es que son una desgracia, tanto para los que se aventuran en esta causa perdida como para la sociedad. Por lo tanto, vale la pena esperar hasta el matrimonio.  Solo así disfrutarás sin sentimientos de culpa de las delicias de ese precioso regalo que Dios nos dejó: el sexo como parte de una relación de amor que se establece para toda la vida.
Padre celestial, ayúdame a esperar hasta el día de mi boda para disfrutar de la intimidad sexual como tú mandas.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala