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martes, 11 de febrero de 2020

RAZONES EQUIVOCADAS PARA CASARTE


«El que procura el bien, es bien favorecido; al que procura el mal, el mal le sobreviene» (Proverbios 11:27).

¿Alguna vez has pensado en casarte? Si eres joven, en algún momento te habrás planteado esta posibilidad. La gente no siempre se casa por los motivos correctos. De hecho, hay varias razones muy populares, aunque equivocados, para casarte. He aquí algunos de ellos:

Mi novio tiene dinero. ¿Y qué vas a hacer si se le acaba? ¿Es justo que te cases con alguien por interés?
Quiero salir de mi casa. ¿Pero cómo sabes que no te irá peor? ¿Te imaginas si vas a parar a casa de tu suegra y te conviertes en una especie de Cenicienta? Por lo menos en tu casa vives bien.
Ya se me está pasando el arroz. El amor no es exclusivo de una etapa de la existencia humana. Se puede disfrutar en diferentes momentos.
Mi novia parece una muñeca. La belleza física es pasajera. ¿La vas a seguir queriendo cuando ya no tenga los mismos encantos?
¡Mi novia es muy apasionada! ¿Y qué vas a hacer cuando disminuya el fuego de la pasión? ¿Qué sucederá cuando te acostumbres a ella y todo te parezca una rutina?
Ya tuvimos relaciones sexuales. Grave error. ¿Estás seguro de que no cometerás otro?
Todas mis amigas ya se casaron. El matrimonio no es una competencia para ver quién llega primero.
No es la mejor persona pero sé que por amor cambiará. Dios es el único que puede transformar el corazón humano (Ezequiel 36: 25-27). Lo malo es que la gente no siempre acepta sus invitaciones.
Si no es con esta persona no será con nadie. ¿Acaso no te has dado cuenta de que hay muchos peces en el río? Más bien, suena a un capricho.
Aunque no lo amo, es una buena persona. «Jugar con los corazones es un crimen no pequeño a la vista de un Dios santo» (El hogar cristiano, pág. 53). Un cristiano no hace eso.
Todo el mundo dice que hacemos una buena pareja. «Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por ser caminos de muerte» (Proverbios 14: 12, NVI).
Me siento solo y tengo demasiados problemas. El matrimonio no arreglará tus problemas emocionales. Incluso, puede llegar a incrementarlos. Si no estás contento contigo mismo, lo mejor es que resuelvas tus conflictos antes de amargarle la vida a otra persona.
Hay mejores razones para casarse. Lo principal es procurar el bien de la pareja, aprender a servirla y ser compatibles. Así te irá bien.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020
UNA NUEVA VERSIÓN DE TI
Alejandro Medina Villarreal
Lecturas devocionales para Jóvenes 2020.

domingo, 2 de febrero de 2020

¿PARA QUÉ SIRVE EL MATRIMONIO?

"El hombre es sin culpa de acuerdo a su propio juicio, pero al venir su prójimo, lo examina" (Proverbios 18:17, BPE)

Cuando estudiaba en el seminario, era un chico sumamente estricto conmigo mismo. Además, me consideraba alguien que cumplía con la mayor parte de la reglamentación eclesiástica tradicional: era vegetariano, hacía ejercicio todos los días, leía la Biblia cada mañana, cumplía con todos los deberes escolares y asistía al templo cada sábado para ocupar los primeros bancos. Tal vez, si hubiera estado ante Jesús, también le habría preguntado: "¿Qué me falta, Señor?"
Tiempo después conocí a la que sería mi esposa y contrajimos matrimonio. De pronto, comencé a darme cuenta de que yo no era tan santo como suponía. En realidad, a pesar de ser un ministro de Dios, estaba muy alejado del ideal que el cielo tiene para sus hijos. La presencia de mi esposa dejaba ver mis grandes carencias, como si se tratara de un espejo que te muestra tal cual eres. Gracias a ella, creo que he podido combatir un buen número de elementos negativos de mi carácter, de los cuales no era consciente durante la soltería.
Muchas veces he escuchado que el matrimonio es algo muy complicado en estos tiempos y que la ola de divorcios es cada vez mayor, lo cual desanima a miles de jóvenes a comprometerse con otra persona. Es verdad, la vida matrimonial no es tan novelesca como a veces se pinta, pero no se debe tanto a la institución misma, cuanto a que te muestra como realmente eres: egoísta, obstinado, orgulloso e impaciente. Y sí, es posible que en esta época los seres humanos seamos más egoístas y menos tolerantes que en otros tiempos, de ahí que no siempre se acepten los desafíos de la vida matrimonial.
Yo creo que el matrimonio es una escuela para formar el carácter. Representa un desafío al egoísmo humano, por eso a veces resulta un tanto incómodo. Pero es muy importante para crecer como individuos y como cristianos.
No le tengas miedo al matrimonio. A quien debes temer es a ti mismo/a. Cuando se presente alguien con quien compartir la vida con la bendición de Dios, cásate. Ambos podréis apoyaros para crecer espiritualmente. Y si por alguna razón no sucede, ya Dios dispondrá otro medio para cumplir la función que tenía el matrimonio. No obstante, todo joven debe estar preparado para compartir su vida con otra persona. Nadie tiene por qué asumir actitudes pesimistas cuando la vida apenas comienza.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020
UNA NUEVA VERSIÓN DE TI
Alejandro Medina Villarreal
Lecturas devocionales para Jóvenes 2020.

lunes, 2 de enero de 2017

UN MATRIMONIO ARREGLADO

“De esa costilla Dios el Señor hizo una mujer, y se la presentó al hombre” (Génesis 2:22).

Cuando nuestro hijo Caleb tenía apenas dos añitos, ya habíamos decidido con quién se casaría: con Madeline Pierce. Uno de nuestros mejores amigos tuvo una niña al mismo tiempo en que nosotros tuvimos a Caleb. Y nosotros, los padres, instantáneamente supimos que aquella era “una señal del cielo”. ¡Un matrimonio destinado a realizarse! Por eso, el verano que Madeline pasó con nosotros dos semanas, lo preparamos todo para que hubiera romance infantil. Pero los dos niños se escupían el uno al otro. Él le quitó un cochecito a ella y ella le quitó su animalito de peluche a él (oh, y le quitó el cochecito nuevamente). Él la golpeó y ella gritó. Ella le metió los dedos en la boca y él la mordió. Se tiraron la comida y lloraron por tener que bañarse en la misma tina. No fue para nada el amor a primera vista que habíamos soñado.
Imaginemos el momento en que Adán y Eva se vieron por primera vez en el Edén. Fue amor a primera vista. Un romance perfecto, ¡una pareja hecha literalmente en el cielo! Pero hay algo importante que, tal vez, no sabias sobre este matrimonio perfecto: no se conocían con anterioridad. Sin embargo, a pesar de que eran los dos únicos seres humanos sobre la tierra, ambos conocieron a alguien más antes de conocerse mutuamente. Ese alguien era Dios: el primer rostro que vieron fue el de su Creador. Dios formó a Adán, que debió de haberse despertado viendo el rostro de Dios. Entonces, Dios formó a Eva y él se la presentó al hombre. Eso significa que Dios y Eva caminaron juntos antes de que ella conociera a Adán.
Si tú quieres encontrar a la pareja perfecta, “hecha por el cielo” especialmente para ti, te sugiero que sigas el orden que Dios estableció: camina con Dios primero, antes de encontrar a tu alma gemela. Los mejores romances son entre dos personas que conocieron a Dios primero, antes de conocerse el uno al otro. Tal vez aún no conozcas a la persona con la que vas a casarte, pero te puedes preparar para tu futuro matrimonio desde ahora, caminando con Dios cada día. Conócelo y aprende a amarlo a él primero. Esto es lo más importante que puedes hacer por tu futuro matrimonio, y puedes hacerlo desde ya.

Tomado de lecturas devocionales para Adolescentes 2017
FUSIÓN
Por: Melissa y Greg Howell
#Fusión # UnPuntoDeEncuentroEntreTúyDios #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaAdolescentes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 19 de agosto de 2012

UN MANDATO DE DIOS


No os unáis en yugo desigual con los incrédulos, porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas? (2 Corintios 6:14).

Una boda puede ser un recuerdo inolvidable, tomando en cuenta que el matrimonio es un acontecimiento muy hermoso y además una decisión para toda la vida. Estoy segura de que la clave del éxito es que Dios sea el principal invitado en el hogar.
Es triste saber que cada día muchas jóvenes se aventuran a unirse en matrimonio con personas no creyentes, pasando por alto las recomendaciones de las Sagradas Escrituras. Una joven me dijo hace poco: «Hermana, mi esposo me prometió que al casarnos me dejaría asistir a la iglesia y que él se bautizaría. Ya llevamos cinco años casados y tengo que seguir escapándome para asistir a la iglesia. Además, me maltrata y es vicioso. Por favor, ore por mí, pues soy muy infeliz».
«Hay hombres y mujeres que seguirán sus propias inclinaciones, aun frente a las más claras órdenes de Dios, y luego se atreverán a orar sobre el asunto pidiéndole a Dios que les permita continuar en dirección contraria a su voluntad» (La oración, cap. 26, p. 313).
«Antes de dar su mano en matrimonio, toda mujer debe averiguar si aquel con quien está por unir su destino es digno. ¿Cuál ha sido su pasado? ¿Es pura su vida? ¿Es de un carácter noble y elevado el amor que expresa, o es un simple cariño emotivo? ¿Tiene los rasgos de carácter que la harán a ella feliz? ¿Puede encontrar verdadera paz y gozo en su afecto? ¿Le permitirá conservar su individualidad, o deberá entregar su juicio y su conciencia al dominio de su esposo? Como discípula de Cristo, no se pertenece; ha sido comprada con precio. ¿Puede ella honrar los requerimientos del Salvador como supremos? ¿Conservará su alma y su cuerpo, sus pensamientos y propósitos, puros y santos? Estas preguntas tienen una relación vital con el bienestar de cada mujer que contrae matrimonio» (Mensajes para los jóvenes, cap. 14, p. 31 I) Querida hermana, lo más importante al tomar esta decisión es pensar que el cristiano debe establecer un hogar donde Jesús reine. Créelo, en ese hogar los ángeles desearán morar.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Karina Ventura 

viernes, 4 de mayo de 2012

UNA VERDADERA DESGRACIA


Por eso el hombre deja a su padre y a su madre para unirse a su esposa, y lo dos llegan a ser como una sola persona.  Génesis 2:24.

¿Tú que piensas? ¿Aumentan o disminuyen las posibilidades de divorcio cuando la pareja ya ha tenido relaciones sexuales antes del matrimonio? 
La respuesta es: aumentan los divorcios.  Esta es la conclusión a la que llega el psicólogo David Myers en su libro The Pursuit of Happpiness (La búsqueda de la felicidad, pp. 162,163.), después de analizar los resultados de siete estudios.  Tres de esas investigaciones tuvieron carácter nacional: en los Estados Unidos, Canadá y Suecia.  En todos los casos los resultados fueron similares: el porcentaje de divorcios aumenta significativamente entre las parejas que ha cohabitado antes de casarse.
¿Qué factores se combinan para que se produzcan estos resultados?  El mismo Myers menciona que las parejas que viven juntos sin casarse son más propensas a tener relaciones fuera del matrimonio; es decir, tiende a ser infieles a sus cónyuges después de casarse.
Otros investigadores señalan que muchas de estas parejas que tienen sexo sin casarse por lo regular tienen pocas cosas en común.  Por ejemplo, no comparten los mismos valores ni las mismas metas.  Casi se podría decir que el vínculo que los mantiene unidos es el sexo.  Pero ya sabemos que «no solo de sexo vivirá el hombre»
Hay todavía otro factor.  Los jóvenes que experimentan con el sexo muchas veces terminan casándose con otra persona.  Y después que se casan, no pueden evitar las odiosas comparaciones: «Mi esposa es una buena mujer, pero no supera a Patricia en la intimidad»; «Ricardo no sabe besar tan bien como lo hacía Carlos», etc.
En conclusión, si algo prueba los «matrimonios a prueba» es que son una desgracia, tanto para los que se aventuran en esta causa perdida como para la sociedad. Por lo tanto, vale la pena esperar hasta el matrimonio.  Solo así disfrutarás sin sentimientos de culpa de las delicias de ese precioso regalo que Dios nos dejó: el sexo como parte de una relación de amor que se establece para toda la vida.
Padre celestial, ayúdame a esperar hasta el día de mi boda para disfrutar de la intimidad sexual como tú mandas.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

sábado, 31 de marzo de 2012

DEPOSITANDO EN EL BANCO DEL HOGAR

Por esto causa doblo mis rodillas ante el Padre de nuestro Señor Jesucristo (de quien toma nombre toda familia en los ríelos y en la tierra) (Efesios3: 14-15). 

La familia representa algo preciado para Dios. Es una de las dos instituciones maravillosas que el Señor instituyó en la misma Creación. Al colocarlas una al lado de la otra ha permitido que el sábado proporcione reposo y renovación a la familia. Sus miembros serán renovados y restaurados cuando se acerquen al Creador y con cánticos de alabanza y de gozo lo adoren participando de una plena comunión con él. 
Cuando el Señor instituyó el matrimonio, estaba seguro de que era la forma más perfecta y armoniosa para que se extendiera la semilla del evangelio. Dios consideró que las familias de sus hijos proclamarían los preceptos divinos al poner en práctica los dictados de su Palabra. Al vivir de acuerdo a los preceptos del evangelio sus hijos alcanzarían ideales más nobles y elevados. 
En la sociedad actual se ha dejado de creer en la institución del matrimonio, en el amor, e incluso en la unidad familiar. Ahora está más bien de moda pregonar la inmoralidad y los valores opuestos a dichos conceptos e instituciones, inculcándolos a niños y jóvenes a través de los medios de comunicación, e incluso en las mismas escuelas. 
Hemos de luchar contra las adversidades, permitiendo que en nuestras vidas brille el sol de la esperanza. Nos corresponde sentirnos animadas para escalar las montañas de las dificultades, y al mismo tiempo arrodillarnos a diario con fe frente al altar familiar para presentar a nuestra familia ante Dios. 
Elena G. de White nos dice: «Una familia bien ordenada y disciplinada influye más en favor del cristianismo que todos los sermones que se puedan predicar. Una familia así prueba que los padres han sabido seguir las instrucciones de Dios y que los hijos le servirán en la iglesia. [...] La mejor prueba de cristianismo en un hogar es el carácter desarrollado por su influencia. Los actos hablan en voz más alta que la profesión de piedad más firme. 
«Nuestra tarea en este mundo [...] es ver qué virtudes podemos enseñar a nuestros hijos y nuestras familias a poseer, para que ejerzan influencia sobre otras familias y así podamos ser un poder educador aunque nunca subamos al estrado» (El hogar Cristiano, cap. 4, p.32). 
Señor, permite que nuestras familias puedan vivir un evangelio vivo y atractivo para aquellos que nos rodean. 

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer 
Una cita especial 
Textos compilados por Edilma de Balboa 
Por Lidia de Pastor