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viernes, 20 de marzo de 2020

EL EJÉRCITO DE ÁNGELES

«La montaña estaba llena de caballería y de carros de fuego alrededor de Eliseo» (2 Reyes 6:17).


Una vez, un poderoso ejército acampo afuera de la casa del profeta Eliseo. Su Criado se llenó de miedo. Entonces, el profeta pidió a Dios que abriera los ojos del muchacho, pero de una manera especial. El Criado vio a un ejército de ángeles con caballos y carros de fuego sobre las montañas, rodeando a los enemigos e impidiéndoles el ataque.

¿Y yo?

No vemos a los ángeles, sin embargo, sabemos que Dios los envía para que nos libren de los peligros.

Mi oración para hoy

Muchas gracias por los ángeles invisibles que están protegiéndonos.


DEVOCIÓN MATUTINA PARA LOS MÁS PEQUEÑOS 2020
«CADA DÍA CON JESÚS»
Por: Maria Augusta Lopes, Lara Figueiredo, Paulo Sérgio Maced
Lecturas Devocionales para preescolares 2020.

domingo, 12 de enero de 2020

DIOS PROTEGE A ELÍAS – III

El arroyo donde Dios había estado cuidando a Elías se secó. Así que Dios mandó a Elías que fuera a la ciudad. El Señor seguiría protegiéndolo.
Al llegar a la ciudad, Elías pidió agua y pan a una mujer. Pero la mujer era una viuda pobre que solamente tenía un poco de harina y aceite.
Elías pidió a la mujer que le preparara un pan y le aseguró que Dios no dejaría que le faltarán ni la harina ni el aceite. Y así fue.

¿Y yo?
Si sabes de alguien que es pobre y pasa hambre, comparte tu comida con esa persona. Dios estará muy feliz contigo.

Mi oración para hoy
Muchas gracias, Jesús, por la comida que me das. Ayúdame a no desperdiciarla.

 En la Biblia leemos:
«Danos hoy el pan que necesitamos» (Mateo 6: 11).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LOS MÁS PEQUEÑOS 2020
«CADA DÍA CON JESÚS»
Por: Maria Augusta Lopes, Lara Figueiredo, Paulo Sérgio Maced
Lecturas Devocionales para preescolares 2020.

viernes, 10 de enero de 2020

DIOS PROTEGE A ELÍAS – I

Elías era un profeta de Dios. Cuando supo que la malvada reina Jezabel lo quería matar, huyó hacia el desierto. Finalmente, se sentó debajo de un árbol. Estaba muy cansado Y le dijo a Dios que se sentía muy triste. Después, se durmió.
Entonces, un ángel puso delante de él pan y agua. Después lo despertó y le dijo: «Levántate Y come». Cuando Elías se sentía mejor, el ángel le ordenó seguir su camino.

¿Y yo?
Los ángeles vienen a la tierra para cuidar a quienes aman a Dios. Tú también tienes un ángel que siempre te cuida.

Mi oración para hoy
Querido Dios, muchas gracias por los ángeles, especialmente por el mío.

 En la Biblia leemos:
«El ángel del Señor protege y salva a los que honran al Señor» (Salmo 34:7).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LOS MÁS PEQUEÑOS 2020
«CADA DÍA CON JESÚS»
Por: Maria Augusta Lopes, Lara Figueiredo, Paulo Sérgio Maced
Lecturas Devocionales para preescolares 2020.

miércoles, 18 de enero de 2017

NO TOQUEN A MI UNGIDO

“Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra. No dará tu pie al resbaladero […]. Jehová te guardará de todo mal, él guardará tu alma. Jehová guardará tu salida y tu entrada, desde ahora, y para siempre” (Sal. 121:2, 3, 7, 8).

Hace tiempo trabajé para una conocida empresa de vehículos blindados en Los Ángeles, California. Inesperadamente, en menos de un año el director de la sucursal me ascendió a gerente de caja. Al aceptar el puesto, me convertí en la primera mujer afroamericana en ocupar una gerencia dentro de esa empresa; y apenas tenía veinte años. Lo que sucedió fue que poco tiempo antes yo había solucionado un grave problema causado por un supervisor, y mi superior se había dado cuenta. Yo había hecho un trabajo duro y delicado gestionando el dinero y haciendo la facturación, y eso no le había gustado al gerente de caja anterior, por lo que comenzó a hacerme la vida imposible para que yo renunciara al trabajo. Por la gracia de Dios, siempre mantuve la cabeza fría y me negué a responder negativamente al daño que recibía. A menudo, me sentía como una oveja rodeada de lobos. Empezaba cada día con una oración. En una empresa con personal mayoritariamente masculino, a veces me retiraba al baño de mujeres a gritar, orar, o pedir al Señor que pusiera una sonrisa de nuevo en mi rostro.
Un día, Rex,* uno de los gerentes, me llamó a una reunión. Frente a una sala llena de administradores, comenzó a lanzar razones por las que yo “no era adecuada para el puesto”. El Espíritu Santo me dio una respuesta convincente para cada una de las acusaciones de Rex. Al final de la reunión, el director de la sucursal amonestó a los demás directores por haber hecho perder el tiempo a todo el mundo, y por “haber actuado como niños”, según sus propias palabras. “Nuestra empresa y yo estamos muy satisfechos con el trabajo de Sherilyn, y no tenemos queja alguna de ella”, afirmó. Yo estaba triste por todas las mentiras que se habían dicho de mí, pero también estaba agradecida por el resultado. Lamentablemente, mis compañeros masculinos recrudecieron en su trato hacia mí después de esa reunión. Por eso, cada día, pedía a Dios que actuara en mi favor. Lo alababa con fe. Yo sabía que Satanás no lograría echarme de la empresa, a menos que Dios se lo permitiera.
Una mañana, al llegar al trabajo, vi un anuncio en la entrada que decía que Rex ya no era empleado de allí, y que no se le permitiría la entrada a las instalaciones. Poco después, me enteré de que los otros administradores que habían sido ofensivos hacia mi persona habían sido trasladados a otro lugar. Trabajé en paz durante tres años más, hasta que me fui, para ocupar un cargo mejor pagado con la Reserva Federal.
La Biblia dice: “No toquen a mis ungidos” (Sal. 105:15, NVI). Durante cualquier dificultad en la vida, Dios nos da su respaldo.  Sherilyn R. Flowers

Tomado de lecturas devocionales para Damas 2017
VIVIR EN SU AMOR    
Por: Carolyn Rathbun Sutton – Ardis Dick Stenbakken
#VivirEnSuAmor #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

sábado, 4 de junio de 2016

JESÚS CUIDA DE MÍ

Materiales: Una Biblia.

«Tú eres mi refugio, mi castillo, ¡mi Dios, en quien confío!». Salmo 91:2

¿Cómo te sientes cuando tu papá te levanta con sus brazos? Te sientes grande y seguro, porque sabes que papi cuidará de ti y no te dejará caer. Confías en él. ¿Cómo te sentirías si en vez de papá fuera Jesús el que te levantara con sus brazos? Te sentirías mucho más grande y seguro, ¿verdad?
La Biblia [muestre la Biblia] dice que Jesús cuida de ti y que por eso no debes tener miedo. Tus papás te cuidan y protegen cuando tienes miedo o estás enfermito. Así como ellos, Jesús también te cuida y te protege siempre. Él manda a sus ángeles para que estén contigo al cruzar la calle o cuando juegas con tus amiguitos. Jesús te cuida mientras duermes, así que no debes temer a la oscuridad de la noche porque los ángeles del Señor están contigo.
¿No es maravilloso saber que Dios envía a sus ángeles a protegerte para que no te pase nada malo? ¡Claro que es maravilloso!

Oración: Jesús, gracias porque me cuidas. Ayúdame a confiar en ti.

Tomado de devocionales para preescolares 2016
Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

lunes, 23 de mayo de 2016

ÉL TE AYUDARÁ

Materiales: Recipiente con agua, barco de papel.
«Mejor es confiar en el Señor que confiar en el hombre». Salmo 118: 8

¿Sabes qué es esto que tengo en mis manos? Es un barquito de papel. Ahora lo pondré en este recipiente con agua. Mira, se está moviendo. ¡Qué lindo se ve!
Un día Jesús dio un paseo con sus amigos en un barco. Pero de repente comenzó a llover. ¿Conoces el sonido de la lluvia? Vamos a imitarlo. Primero, con el dedo índice pégale a la palma de tu mano todo el tiempo seguido. Luego con dos dedos, luego con tres y continúa hasta completar los cinco dedos de las manos. Así se escucha la lluvia.
Ese día estaba lloviendo tanto que parecía que el barquito se hundiría. Había mucho viento. Los amigos de Jesús tenían miedo y como él estaba dormido lo despertaron para pedirle ayuda. Él se levantó y mandó a calmar el mar y todo quedó tranquilo.
Cuando tú sientas miedo puedes orar a Jesús y confiar en que él te ayudará. Si tu amigo Jesús puede detener el viento y el mar, ¿qué no podrá hacer si se lo pides con fe?
Oración: Querido Jesús, ayúdame a confiar en ti.

Tomado de devocionales para preescolares 2016
Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 20 de marzo de 2016

HOY COMO AYER

“Tú hiciste milagros y señales en Egipto, y aún hoy los sigues haciendo” (Jeremías 32:20).

El 6 de agosto de 1945 fue uno de los días más fatídicos de la historia de la humanidad. A las 8:45 a.m. se lanzó sobre la ciudad de Hiroshima la bomba nuclear Little Boy. Todos los que vivían en un radio de cuatro kilómetros quedaron calcinados y más de ciento cuarenta mil personas perecieron a causa de la explosión. ¿Qué sucedió con los adventistas que vivían en esa ciudad?
Asako Furunaka quiso conocer la respuesta y entrevistó a los adventistas que vivieron en Hiroshima. Asako escuchó el testimonio de Hiroko Kainou, que cuando oyó la explosión cayó de rodillas y se puso a orar. Iwa Kuwamoto le contó cómo salió arrastrándose en medio de los escombros para salvar a sus hijos. Tomiko Kihara, una médico adventista que se encontraba a menos de un kilómetro de la explosión, salió ilesa y durante una semana trabajó sin descanso ayudando a las víctimas. Asako descubrió que ningún adventista murió cuando cayó la bomba. ¡Eso fue un grandioso milagro! Tras escuchar esos testimonios, Asako decidió entregar su vida a Jesús y ahora es miembro activo de la Iglesia Adventista (Adventist World, agosto 2011, pp. 18, 19). ¡El Dios que obró un milagro en Hiroshima fue el mismo que produjo el milagro del nuevo nacimiento en la vida de Asako!
Cuán diferente fue la actitud del faraón cuando vio que ninguna de las plagas que cayeron sobre Egipto perjudicó a Israel. El monarca pagano, en lugar de reconocer la bondad del Señor, endureció su corazón. La experiencia de Asako y la del faraón han quedado en el pasado, ahora lo que importa es lo que hagas tú. Es evidente que Jesús te ha protegido y te ha brindado un cuidado especial hasta aquí. ¿Acaso lo ha hecho porque eres mejor que los demás? ¡Claro que no! Como dice Jeremías: “Sé que no hemos sido destruidos porque Dios nos tiene compasión” (Lamentaciones 3:22, TLA).
El Dios que obró milagros en Egipto y en Hiroshima es el mismo que en la actualidad sigue realizando maravillas en tu favor. ¿Sabes por qué? Porque él “es siempre el mismo: en él no hay variaciones” (Santiago 1:17), y nada ni nadie hará que cambie su gran amor por ti.

Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #ProtecciónDivina #DiosNoCambia

miércoles, 7 de agosto de 2013

HUELLAS DE PATAS

Lugar: Zimbabue
Palabra de Dios: Deuteronomio 15:10

El señor Wangala* contó con cuidado su ganado, mientras salía por la tranquera. Cada diez marcaba uno para venderlo y ofrecer el ero como diezmo para el Señor.
Estás loco le decían sus vecinos cuando vendió algunos de sus mejores animales.
Pero, el señor Wangala respondía que, como Dios le había dado todo, era un privilegio devolverle una décima parte. Los vecinos sacudían sus cabezas, incrédulos. ¿Por qué no darle ocasionalmente uno o dos animales al Señor? ¿Por qué uno de cada diez?
Unos pocos días más tarde, los vecinos llegaron a verlo nuevamente.
¿Señor Wangala, esta Bien su ganado?
Le explicaron que, durante la noche, había venido un león y había ido de un corral a otro, matando varios animales.
Cuando el señor Wangala fue rápidamente a revisar su ganado, sus vecinos lo siguieron. Efectivamente, el león también había estado allí. Podían ver grandes huellas alrededor del corral; y, en un lugar, las huellas entraban en el corral. Pero, cuando el señor Wangala contó su ganado, todos estaban allí. El león no había herido ni matado a ninguno de sus animales.
Los vecinos apenas podían creer que todo el ganado de Wangala estuviera a salvo.
Danos tu poción especial le decían. De esa manera, nuestro ganado también estará a salvo. El señor Wangala les dijo que él no tenía ninguna pócima especial.
¿Recuerdan cómo di a Dios la décima parte de todo mi ganado? les preguntó. Ese mismo Dios protegió mi ganado.
La Biblia dice: «No seas mezquino sino generoso, y así el Señor tu Dios bendeciré todos tus trabajos y todo lo que emprendas».

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

lunes, 1 de julio de 2013

LOS ÁNGELES SABÍAN CUÁL ERA EL MOMENTO EXACTO

Él ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos. Con sus propias manos te levantarán para que no tropieces con piedra alguna (Salmo 91:11, 12).

Esta es una de las promesas más repetidas por los cristianos de todos los tiempos. Dios ha honrado la fe de millares de sus hijos fieles que reclamaron esta promesa. Una de esas ocasiones sucedió en uno de los incendios más pavorosos de la historia mundial de la hostelería. Ocurrió en el Hotel Winecoff de Atlanta, Georgia, el 7 de diciembre de 1946. En aquella ocasión, 119 personas perdieron la vida. Gregory Bojae fue uno de los sobrevivientes.
Era un cristiano empresario que realizaba sus transacciones como si estuviera en la presencia de Dios.
La noche del 6 de diciembre el señor Bojae llegó al Hotel Winecoff y pidió una habitación en uno de los pisos superiores para disfrutar de una buena vista panorámica. Se lo ubicó en el décimo piso. Antes de dormir analizó, como de costumbre, todas sus transacciones y actividades del día, incluyendo sus pensamientos y deseos, para ver si estaban en armonía con la voluntad divina. Luego se acostó.
El sonido de las sirenas de los camiones de bomberos lo despertó. Las llamas devoraban el hotel: varias veintenas de huéspedes, gritando, se lanzaban al vacío. En un primer momento Bojae quedó paralizado por el terror, pero luego recordó que estaba en manos de Dios. Las palabras del Salmo 91, versículos 11 y 12, lo tranquilizaron. Oró y esperó mientras se vestía. Luego se le ocurrió hacer una cuerda con sábanas, frazadas y colchas. Sabía que la cuerda no alcanzaría para llegar a la calle, pero escuchó las palabras: “Prepara la cuerda”. Ató un extremo a la cama y se preparó para bajar, pero la voz le dijo: “Todavía no”.
El humo ya penetraba en la habitación y sentía que el piso estaba caliente, pero la voz declaró:
“Espera un poco”.
De pronto oyó las palabras: “¡Ahora!” Salió en medio del humo en el preciso instante en que el cuarto estallaba en llamas. Se deslizó por la cuerda, pero aún faltaban ocho pisos para llegar a la calle. No sabía por cuánto tiempo podría sostenerse. Entonces, a su derecha, apareció un bombero que colocó una soga alrededor del cuerpo de Bojae y lo condujo a un lugar seguro. En ese instante la cuerda que había preparado se quemó.
Como nunca estamos seguros, hagamos lo que hizo Gregorio Bojae. Arreglar cuentas con Dios y con fe reclamar sus promesas antes de que las necesitemos.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

miércoles, 26 de junio de 2013

OJOS GRANDES

Lugar: Indonesia 
Palabra de Dios: Salmo 121:5-8

¡Imagina cómo te verías si tus ojos tuvieran el tamaño de un pomelo! Así de grandes serían los ojos de un tarsero, si el animal tuviera el tamaño de una persona. Sin embargo, estos pequeños primates miden apenas entre 7 y 15 centímetros de largo, excluyendo la cola. Si viajas a Indonesia, quizá tengas la suerte de cruzarte con uno de ellos; pero es poco probable, porque los tarseros son animales nocturnos.
Los tarseros viven en los árboles, aferrándose de ellos verticalmente y saltando de tronco en tronco. Tienen patas largas, cuerpos cortos, y piel gruesa y sedosa. Su color va desde el gris hasta el marrón oscuro. Pero, lo más llamativo de estos animales son sus ojos.
De hecho, los tarseros pueden girar la cabeza más de 180 grados, de manera que pueden ver en todas las direcciones: derecha, izquierda, al frente y directamente detrás de ellos. ¿Puedes imaginar un insecto que tratara de huir de un tarsero? El tarsero podría girar la cabeza hacia cualquier parte y mantener al insecto dentro de su radio de visión.
Eso es lo que Dios hace: nos mantiene dentro de su vista, no como un depredador, sino para asegurarse de que estamos bien. El libro de Salmos dice: “El Señor es quien te cuida, el Señor es tu sombra protectora. De día el sol no te hará daño, ni la luna de noche. El Señor te protegerá; de todo mal protegerá tu vida. El Señor te cuidará en el hogar y en el camino, desde ahora y para siempre”
¡Qué maravillosa promesa! Dios nos protege, dondequiera que estemos.
Él puede ver en todas las direcciones, y nos mantendrá dentro de su visión amorosa en todo momento.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson