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martes, 22 de marzo de 2016

¿ES EL REINO DE LOS CIELOS COMO UN CONCURSO DE TV?

“Entonces siguió diciéndome: ‘Esta es palabra de Jehová para Zorobabel, y dice: No con ejército, ni con fuerza, sino con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos’ Zacarías 4:6

¿Qué pasaría si el reino de los cielos fuera como los concursos de la tele: uno de esos programas de talentos que tanto proliferan que, por lo visto, todo el mundo ve simultáneamente y en los que puede emitir un voto llamando al número mostrado en la pantalla? ¿Qué pasaría si el cielo pudiera organizar a todas las congregaciones de cada huso horario de la tierra para que se conectasen simultáneamente en un gigantesco encuentro global de oración, todo con el fin de dar apoyo unitario a una sola petición de oración? Si pudiéramos lograrlo, ¿qué supones que esperaría Dios que fuera esa petición de oración? ¿Más fe, más gracia, más poder, más amor, más victorias, más satélites, más bautismos, más participación, más dinero, más voluntarios, más tiempo?
“Si pudiese haber una asamblea de todas las iglesias de la tierra, el objeto de su clamor unido debería ser pedir el Espíritu Santo. Cuando tenemos eso, Cristo está siempre presente. Se suplirán todas nuestras necesidades. Tendremos la mente de Cristo” (Elena de White, Manuscript Releases, t. 2, p. 24; la cursiva es nuestra). Cuando uno ora pidiendo el Espíritu Santo, tienes a Jesús y, además, se suplen todas las necesidades. ¡Qué más podríamos pedir!
Incluye en tu consideración la apasionada misión de los elegidos de Dios de comunicar la verdad sobre Jesús a toda nación, tribu y pueblo en todos los husos horarios, y no hace falta ser muy listo para entender por qué nuestra comunidad de fe debería aunarse en esta petición de oración.
Haz la cuenta. Cada segundo nacen cuatro bebés en la tierra y fallecen dos seres humanos. Eso supone un crecimiento neto de nuestra población de dos por segundo, o un millón cada seis días, o sesenta millones cada año. Lo cual significa que mientras sigue costándonos alcanzar al vecino de al lado, ¡la población mundial aumenta a razón de un millón de personas por semana! ¿Quién va a ponerse en contacto con ellos?
Seamos sinceros. Si tenemos en cuenta la realidad de nuestra debilidad humana, no hay manera de que los elegidos jamás estén a la altura de la misión divina. Punto. A no ser que la promesa de nuestro texto de hoy resulte siendo verdad: que lo que nunca podrán lograr el poder humano o el poder eclesiástico ¡se puede realizar, de hecho, “ ‘con mi espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”! No es de extrañar que los elegidos seamos llamados a unirnos en torno a una sola petición de oración: “Oh Dios, ten misericordia de nosotros en nuestra debilidad y llénanos del poderoso Espíritu Santo, para que nuestras imposibilidades se transformen en tus gloriosas posibilidades a través de Cristo. Amén”.

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

jueves, 19 de julio de 2012

EN LA CASA DE MI PADRE


En la casa de mi Padre muchas moradas hay, si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me voy y os preparo lugar, vendré otra vez y os tomaré a mí mismo, para que donde yo esté, vosotros también estéis (Juan 14:2-3).

Vivimos en un mundo en el que cada vez hay más violencia, más maldad e ingratitud. También observamos guerras, hambres, inundaciones, terremotos, enfermedades y un sinfín de acontecimientos que son señales de los sucesos que adelantó el Señor en su sermón profético.
En cierta ocasión mi esposo celebró una «Semana de Vida Familiar» en una de sus congregaciones. En algún momento formuló una pregunta a las familias presentes: «¿Por qué sufre la gente?». Esa interrogante surge por lo general en los momentos en que la enfermedad, una crisis, o una tragedia tocan a la puerta.
Nosotras sabemos quién es el autor de todos los males que afectan a este mundo. Lo triste es que el responsable es ¡uno de los hijos más destacados de Dios! Un ser que fue creado perfecto y colocado en un entorno ideal. La Biblia dice que Lucifer fue creado como un querubín perfecto, hasta que se halló en él maldad (ver Eze. 28:15). Sus propósitos nunca han sido buenos, sino todo lo contrario.
Sus malos deseos sin duda se enfocan en las familias, porque estas son las fraguas donde se forjan los hijos y el carácter. La Palabra de Dios afirma que el diablo está lleno de ira y, aunque en la cruz fue vencido y condenado, continúa destruyendo y dañando al mundo y a sus habitantes.
Jesús predijo todos esos acontecimientos. Sin embargo, él no nos dejó abandonados, sino que nos reafirma en la bendita esperanza: viviremos eternamente con él y con su familia celestial. Cristo subió al cielo a preparar un hogar para tu familia y para la mía. Allí no habrá más sufrimientos, ni llanto, ni dolor. Tampoco habrá más preocupaciones, enfermedades, ni muerte, porque el Señor borrará el mal de raíz.
Te invito a compartir esta bendita esperanza con quienes te rodean. No importa lo que suceda en el mundo hoy o mañana: Cristo viene por nuestras familias, ¿está lista la tuya para encontrarse con él?

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Norma Karla Escobar.

domingo, 20 de mayo de 2012

COMO LA LEVADURA


«El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó leudado» (Mateo 13:33).

Cuando nuestros hijos eran pequeños, mi esposa solía hacer pan; no solo uno o dos panes a la vez, sino cinco o seis. También hacía pan dulce para el desayuno de los sábados.
Yo también intenté hacer pan. Aunque siempre seguí las instrucciones al pie de la letra, por lo general, el pan nunca me subía. El problema no era ni la harina de trigo ni la levadura, sino yo. Las instrucciones dicen que es preciso dejar que la levadura seca «crezca». Esto se consigue diluyéndola en un poco de agua tibia y añadiéndole algún azúcar como, por ejemplo, miel. Entonces, la levadura empieza a crecer y, cuando ya está lista, se vierte en la harina. Sigue el amasado. Mediante este proceso, la levadura se mezcla a conciencia con la harina. Cuanto más se amasa el pan, mejor se mezcla la levadura.
Luego la masa se reserva en un lugar cálido. Allí la levadura continúa creciendo, pero ahora leuda la masa. Cuando el proceso de leudado finaliza, se da forma de pan a la masa y se introduce en el horno. Esto debe hacerse con cuidado o la masa puede venirse abajo.
Jesús contó una parábola que habla de la fabricación de pan. «El reino de los cielos es semejante a la levadura que tomó una mujer, y escondió en tres medidas de harina, hasta que todo fue leudado».
Si se sabe cómo hacer pan, esta parábola no es difícil de entender. En primer lugar, la levadura no es pintada o rociada sobre la masa, se mezcla con ella. De la misma manera, para que el evangelio sea eficaz es preciso amasarlo con la vida. Otro aspecto obvio es que, así como la levadura hace que una masa aumente de volumen, la persona que tiene la levadura del evangelio crecerá y se expandirá espiritualmente; hasta el punto que los demás notarán la diferencia.
Antes he mencionado mi torpeza en la fabricación de pan. Creo que se debía a que la levadura no se había mezclado bien y, como resultado, mi pan parecía un ladrillo. Si se lo permitimos, el Espíritu Santo mezclará el evangelio con nuestras vidas. De lo contrario, nuestra vida parecerá un ladrillo.
Señor, haz que el Espíritu Santo no deje de mezclar el evangelio en mi vida. Basado en Mateo 13:33

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill