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jueves, 5 de mayo de 2016

EL MAYOR TROFEO

El hombre ha sido desdichado porque no ha buscado más que ser feliz. José Romano

El canal británico Channel 4 produjo en 2011 el documental “Trophy Kids” [Niños trofeo]. En él se muestra a cuatro padres que entrenan a sus hijos, desde la infancia, para que sean campeones mundiales de una especialidad deportiva. Bajo la premisa de que las superestrellas no nacen, sino que se hacen, los someten a un estricto estilo de vida: no pueden jugar con otros niños para evitar lesiones, entrenan hasta el agotamiento, reciben discursos de gran tensión emocional, etcétera. En palabras de uno de los padres: “Ganar es lo único que importa, para mí es cuestión de vida o muerte”.
Y no cabe duda… es cuestión de vida o muerte: de una vida apegada a este mundo, la cual termina en la muerte; o de una muerte a las cosas de este mundo, la cual conduce a la vida. El trofeo que realmente está en juego es la vida eterna.
Parece que muchos tenemos un desaforado afán por las riquezas y el triunfo, que nos lleva a desligarnos de Dios a la hora de planificar, como si nuestro futuro estuviera en nuestras manos. Nuestros planes son a veces egoístas. Soñamos despiertos con nuestras propias metas y, al igual que los pequeños del documental, lloramos ante los fracasos y las decepciones. Olvidamos que “la bendición del Señor es la que enriquece, y él no añade tristeza con ella” (Prov. 10:22, BLA), y que “el Señor dirige los caminos del hombre cuando se complace en su modo de vida” (Sal. 37:23, RVC).
“Ahora oigan esto, ustedes, los que dicen: ‘Hoy o mañana iremos a tal o cual ciudad, y allí pasaremos un año haciendo negocios y ganando dinero’, ¡y ni siquiera saben lo que mañana será de su vida! Ustedes son como una neblina que aparece por un momento y en seguida desaparece. Lo que deben decir es: ‘Si el Señor quiere, viviremos y haremos esto o aquello’. En cambio, ustedes insisten en hablar orgullosamente; y todo orgullo de esa clase es malo” (Sant. 4:13-16). Por increíble que parezca, Santiago estaba hablando a cristianos, ¡tal vez a ti y a mí?
Cuando le pedimos a Dios que dirija nuestra vida, hemos de estar abiertas a que nuestros planes se vayan confirmando o cambiando conforme a su voluntad. “Deja en manos de Dios todo lo que haces, y tus proyectos se harán realidad” (Prov. 16:3, TLA).

“El Señor dirige los caminos del hombre cuando se complace en su modo de vida” (Sal. 37:23, RVC).

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
#AnteTodoCristiana #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

lunes, 18 de abril de 2016

GOZA TU VIDA ETERNA AHORA

“Sé también que es un don de Dios que el hombre coma o beba, y disfrute de todos sus afanes” (Eclesiastés 3:13, NVI).

Se dice que Pirro, el rey de Egipto, y su amigo Cineas sostuvieron la siguiente conversación:
-Pirro, ¿qué harás si conquistas Roma?
-Iremos tras Sicilia.
-¿Y qué harás cuando conquistes Sicilia?
-Iremos a Africa y saquearemos Cartago.
-¿Y después de Cartago?
-Entonces le llegará el turno a Grecia.
-Pirro, ¿y cuál será el fruto de todas esas conquistas?
Pirro pensó un momento y luego respondió:
-Cuando hayamos completado todas estas expediciones, entonces podremos sentamos y disfrutar de la vida.
En ese momento Cineas le preguntó:
-¿Acaso no podemos disfrutar de la vida desde este momento?
Tengo que admitir que a los jóvenes no hay que decirles más de una vez que tomen tiempo para disfrutar de la vida, ¿verdad? Pero en este caso lo que quiero es pedirte que disfrutes de la vida eterna ahora, no cuando llegues al cielo. Muchos consideramos que nuestra experiencia espiritual es una inacabable guerra contra las tentaciones, las fuerzas del mal y nuestras perversas inclinaciones, al punto de que hemos perdido de vista que Jesús vino para damos vida abundante aquí y ahora.
Sí, sé que hay muchas batallas que ganar, muchos pecados que vencer, reconozco que cada día tendremos que hacer frente a un conflicto distinto; pero no permitamos que todas esas luchas quiten de nosotros el gozo que nos ofrece ser hijos de Dios. Me fascina esta oración de David: “Hazme sentir de nuevo el gozo de tu salvación” (Salmo 51:12). Y esa salvación no está en contra de que disfrutemos de nuestra estadía terrenal. La Palabra de Dios dice: “Yo sé que nada hay mejor para el hombre que alegrarse y hacer el bien mientras viva; y sé también que es un don de Dios que el hombre coma o beba, y disfrute de todos sus afanes” (Eclesiastés 3:12, 13, NVI). Alegrarte, comer, disfrutar, todo eso es, como la salvación, un regalo que Cristo diariamente te ofrece. Por tanto, comienza a disfrutar aquí la vida que vivirás en el cielo. No tienes que esperar, puedes hacerlo desde este preciso momento.

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #MiBibliaDice #DiosEscucha #SeñorTransfórmame #elGozodelaSalvación #DisfrutalaVida

sábado, 27 de febrero de 2016

“ACUDAN A MÍ, Y VIVIRÁN”

Somos invitados a venir, a pedir, a buscar, a llamar; y se nos asegura que no acudiremos en vano. Elena de White

Sucedió en un barrio muy pobre de la ciudad de Jerusalén. De pronto, en medio de un inclemente y crudo invierno, la mikve (estanque para los baños rituales) se congeló, y los habitantes de la zona, que eran muy pobres, no disponían de medios para repararla. El rabino convocó a todo el mundo en la sinagoga para tratar esta situación aparentemente insalvable. Todos sabían que había un judío rico en la ciudad que podría ayudar, pero era famoso por su mezquindad así que nadie quería recurrir a él. El rabino decidió visitar personalmente al poderoso señor, y apelar a su compasión.
Tras oír que llamaban a su puerta, el hombre rico la abrió de par en par y vio al rabino. Lo hizo pasar. “Rabino, sé que usted es un sabio. ¿Por qué ha venido aquí si sabe que yo nunca doy?”, preguntó. “Porque cuando fuera usted interrogado en el tribunal celestial sobre por qué no ayudó a sus hermanos, diría seguramente: ‘Porque nunca me lo pidieron’. He venido a quitarle esa excusa por medio de una petición directa”.*
Sabio el rabino, conocedor de la naturaleza humana. Esa naturaleza engañosa que nos ha convencido de que no debemos pedir, porque es deshonroso, señal de falta de orgullo o dignidad. O de que Dios es un tirano distante, que no responde a nuestras necesidades. Pero este concepto va directamente en contra del principio divino: “Pidan, y Dios les dará […]. Porque el que pide, recibe” (Luc. 11:9, 10).
Hemos de hacer exactamente igual que el rabino: reconocer nuestra necesidad, dejar todo orgullo a un lado y pedir ayuda al único que tiene la solución a nuestro problema: Dios. De hecho, “nuestra gran necesidad es en sí misma un argumento, y habla elocuentemente en nuestro favor. Pero se necesita buscar al Señor para que haga estas cosas por nosotros” (El camino a Cristo, cap. 11, p. 141). ¿Lo buscarás?
También somos a veces demasiado orgullosas para pedir ayuda a nuestros familiares, amigos y hermanos de iglesia. Sin embargo, no tiene nada de malo hacerlo. A través de ellos podemos recibir enormes bendiciones y pueden convertirse en el instrumento de Dios para responder a una necesidad nuestra. ¡No les quitemos ese privilegio cristiano!

“Pidan, y Dios les dará […). Porque el que pide, recibe” (Luc. 11:9, 10).
* Rabí Emanuel Marcus Z’L, reproducida en Boletín Judaica Site, 2 de enero de 2001.

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
#AnteTodoCristiana #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

viernes, 1 de enero de 2016

TABULA RASA

«El día diez del mes, que es el día de año nuevo, el Señor puso su mano sobre mí» (Ezequiel 40:1).

Probablemente te estés preguntando qué significan las palabras del título de la reflexión de hoy. Tabula rasa es una expresión que los romanos usaban para referirse a una tablilla que estaba limpia, que no tenía nada escrito, algo así como una pizarra en blanco. Como en la antigüedad los materiales para escribir eran muy costosos, los escribas solían tomar una tablilla vieja, le borraban todo lo que se había escrito en ella y entonces la convertían en una tabula rasa; es decir, en una tablilla sin escribir, en una hoja limpia.
Un año nuevo es como una tabula rasa que Dios está poniendo en tus manos para que escribas en ella cosas grandiosas. ¿Qué escribiste en la «tablilla» de tu vida el año pasado? No lo sé, y la verdad es que ya ni siquiera importa mucho. Pero una cosa es cierta: Jesús está dispuesto a borrar tu pasado pecaminoso y a entregarte un presente repleto de bendiciones. En este nuevo año el Señor, una vez más, te ofrece un «borrón y cuenta nueva», que es la expresión que utilizamos hoy en día para referirnos a «hacer tabula rasa». Hoy puede ser el inicio de una nueva etapa que marcará la diferencia para el resto de tu vida.
El profeta Ezequiel, haciendo referencia concreta al día de Año Nuevo del calendario de su época, escribió: «El día diez del mes, que es el día de año nuevo, el Señor puso su mano sobre mí, y en una visión me trasladó a la tierra de Israel. Ya iban a cumplirse veinticinco años desde que habíamos sido llevados a Babilonia, y catorce años desde la toma de Jerusalén. En tierra de Israel, el Señor me puso sobre un monte muy alto; y desde allí, vi hacia el sur, una serie de edificios que parecían una ciudad» (Ezequiel 40: 1, 2). En ese tiempo, la ciudad que menciona el profeta yacía en ruinas. Sin embargo, aunque todo estaba destruido, Ezequiel pudo ver la obra de reconstrucción que Dios llevaría a cabo en medio de aquel panorama desalentador.
Es grandioso que hoy, el día de Año Nuevo, el Señor pone su mano sobre nosotros y nos hace subir por la fe hasta su misma presencia, para que desde allí podamos contemplar las bendiciones que serán escritas en esta tabula rasa que acabamos de recibir.

Tomado de: Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco

viernes, 14 de junio de 2013

LA TUMBA DE LÁZARO

Lugar: Israel 
Palabra de Dios: Juan 11:25,26

Cuando visité Israel, pude visitar la tumba donde fue enterrado Lázaro. Por supuesto, es difícil saber si ese fue el lugar exacto o no, pero eso es lo que afirman los lugareños. Hay escalones que llevan, desde la abertura de la tumba, hasta el sepulcro mismo.
Recuerdo haber estado de pie en la puerta de la tumba y haberme preguntado cómo habrá sido el momento en que Jesús resucitó a Lázaro de los muertos. La historia se registra en Juan 11, si quieres leerla por ti mismo.
Jesús recibió el mensaje de que Lázaro estaba enfermo, pero para cuando llegó, Lázaro ya había muerto. La gente que lo había conocido estaba de duelo; pero, Jesús tenía otros planes. Ordenó que quitaran la piedra que tapaba la entrada a la tumba. Por supuesto, algunas personas trataron de detenerlo: había que considerar que Lázaro estaba muerto desde hacía ya varios días, y la tumba tendría un olor horrible. Pero, hicieron lo que Jesús pidió.
Entonces, Jesús habló: “Lázaro, sal fuera”, dijo. ¿Puedes imaginarte lo que habrá sido volver a vivir y encontrarte envuelto en vendas mortuorias? ¿Puedes imaginarte tropezando en la oscuridad y abriéndote camino hasta la entrada de la tumba? ¿Puedes imaginar lo que habrá sido salir y ver las caras consternadas de los que te lloraban? ¿Y puedes imaginar ver a Jesús, quien proclamó: “Yo soy la resurrección y la vida”?
Un día, cuando Jesús vuelva, resucitará a los que murieron en él. Veremos a Jesús cara a cara. Su promesa, para nosotros, es esta: “El que cree en mí vivirá, aunque muera; y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás”

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

jueves, 6 de junio de 2013

CRUZANDO PUENTES

Lugar: Suecia 
Palabra de Dios: 1 Timoteo 2:5, 6

Si alguna vez has estado en Estocolmo, la capital de Suecia, probablemente hayas cruzado un puente o dos; quizás hasta tres o cuatro. Eso es porque la ciudad tiene un montón de puentes; tantos, en verdad, que a veces se la llama la Ciudad de los Puentes.
¿Por qué tantos puentes en una ciudad? Una vista aérea puede explicarlo. La ciudad de Estocolmo se extiende sobre más de una docena de islas, a lo largo de la costa este de Suecia. Si estuvieras en una de las islas y necesitaras ir a otra del otro lado de la ciudad, tendrías que tener alguna manera de cruzar el agua. Barcos y botes podrían cumplir esa función, pero los puentes son una mejor manera de conectar las islas.
Génesis 28 nos cuenta la historia de un sueño que tuvo Jacob. Él acababa de sacarle la primogenitura (herencia especial) a su hermano mayor, Esaú, engañando a su padre. Eso, naturalmente, hizo enojar a Esaú, de modo que Jacob decidió huir a Harán y quedarse allí, con algunos parientes. En camino hacia allá, se detuvo una noche, para dormir. Debió haberse sentido muy solitario, sin familia ni amigos. Jacob pudo haberse preguntado si Dios seguía estando con él.
Esa noche tuvo un sueño. En él, vio una escalera que conectaba la tierra con el Cielo. Ángeles de Dios subían y bajaban por esa escalera. ¡Qué maravillosa manera de asegurar a Jacob que Dios estaba con él!
Tú y yo también necesitarnos un camino entre la tierra y el Cielo; un puente que, de alguna manera, los conecte. Jesús es ese puente. Él es nuestra conexión entre el Cielo y la tierra. "Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, quien dio su uida como rescate por todos" Por medio de Jesús podemos tener vida eterna. Y, por medio de él, podemos llegar al cielo.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

martes, 4 de junio de 2013

LA SEGURIDAD DE NUESTRA HERENCIA

Pues un testamento solo adquiere validez cuando el testador muere, y no entra en vigor mientras vive (Hebreos 9:17).

En el año 2007 se produjo un frenesí mediático que durante varias semanas captó la atención de la prensa sensacionalista y dominó la atención de los programas de noticias de la televisión y la radio. El origen de todo aquello estaba en la triste y trágica muerte de Anna Nicole Smith, actriz y modelo que falleció por una sobredosis accidental de drogas sin haber puesto al día su testamento tras el nacimiento de su hija, Danielynn, y la posterior muerte de su hijo Daniel.
Todas las personas relacionadas con el caso, e incluso las no implicadas en él, parecían tener una opinión diferente sobre lo que Anna Nicole Smith habría querido. Algunos decían que habría deseado ser enterrada en Texas, cerca de su familia, otros decían que en Los Ángeles, y aun otros defendían la idea de que su deseo habría sido ser enterrada junto a la tumba de su hijo en las Bahamas. Después, en un vuelco de los acontecimientos, al menos cinco hombres diferentes pretendieron ser el presunto padre de Danielynn, la hija de Anna.

Así que surgieron varias preguntas: ¿Dónde quería ser enterrada? ¿Quién era el padre de su hija? ¿Quién se convertiría en el tutor legal de la enorme herencia de aquella niña?
Dichas interrogantes constituyeron una pesadilla legal y produjeron un frenesí mediático.
Al final, todo el mundo parecía estar de acuerdo en lo diferente que habría sido toda la situación si al menos Anna Nicole Smith hubiera dejado un testamento actualizado.

Este penoso incidente nos ayuda a entender la claridad del testamento que Jesús, nuestro Señor, dejó confirmado el día en que murió. En marcado contraste con toda la incertidumbre que rodeó los deseos de Anna Nicole Smith, como dice nuestro texto de hoy, el testamento se confirma con la muerte del testador y expresa su última voluntad para sus herederos. Según el testamento de Jesús, nosotros somos coherederos con él de la herencia de la vida eterna. La mansión que Cristo fue a preparar es una parte de nuestra herencia.

Dios no ha dejado a sus hijos en la incertidumbre. El día que Cristo murió dejó sellado su testamento. Nadie puede alterarlo. La herencia eterna pertenece a los que acepten a Cristo por la fe y obedezcan por la misma gracia sus mandamientos. ¿Estás dispuesto a recibir la herencia de Cristo?.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

lunes, 6 de mayo de 2013

LOS BUENOS DESEOS DE DIOS

Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente (3 Juan 2).

Uno de los mayores bienes es la salud. Los enfermos ricos son pobres. Los pobres sanos son ricos. Por ejemplo, si caías enfermo durante el siglo XIX por ningún motivo deseabas ir al hospital. Era un viaje a la muerte en una época en la que se desconocían los gérmenes. Las epidemias eran visitantes regulares de los hospitales faltos de higiene. Al principio, los sanatorios fueron instituciones fundadas para los pobres. Eran sitios donde se iba como último recurso: los enfermos iban allí para morir.
Las personas adineradas recibían tratamiento médico en sus casas. Pero tampoco les iba mejor. La idea común de la enfermedad era que los humores corporales debían equilibrarse. Por lo tanto, curar era equilibrar. Y un primer paso en ese proceso era una sangría, para quitar el supuesto exceso de sangre. Generalmente se le extraía al infeliz enfermo entre medio litro y un litro de «vida». Luego seguían los purgantes, que eran dos poderosas y extremadamente venenosas drogas: estricnina y mercurio. Como se creía que el vómito, la fiebre y la diarrea eran síntomas de «mejoría», el resultado era la deshidratación y la muerte del paciente.
Por algo a aquella época se la llamaba «la era de la medicina heroica». La cirugía no era mejor; se practicaba sin anestesia. Los cirujanos eran los carniceros y los peluqueros. George R. Knight cuenta que al joven Urías Smith, su mamá le amputó la pierna en la mesa de la cocina... sin anestesia, por supuesto.
Para ser médico, bastaban ocho meses de entrenamiento, aunque el candidato no hubiera terminado la escuela secundaria. No extraña que Oliver Wendell Holmes dijera: «Si todo el conocimiento médico que ahora se utiliza fuera echado al fondo del mar, sería muy bueno para la humanidad, y muy malo para los peces». Edson White, hijo de Elena G. de White, tenía uno de esos grados y, por propia experiencia, comentaba: «El médico a cargo es un villano, la clínica Hygeio-Therapeutic es un fraude vergonzoso y el viejo doctor Mill debería ser echado al fondo del río Delaware».
Pero Dios anhela la salud para su pueblo, porque sabe que es uno de los bienes más preciados por los seres humanos. Por eso dio a su pueblo principios de salud y leyes sanitarias efectivas. Hoy, el pueblo adventista está llamado a dar a conocer la reforma prosalud. Por tu propio bien, procura conocer y practicar los principios divinos de la vida saludable.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

miércoles, 1 de mayo de 2013

COMPARE AL PECADOR CON EL JUSTO

Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tú vara y tu cayado me infundirá aliento. Salmo 23:4.

A menudo escuchamos que se describe la vida del cristiano como llena de pruebas, tristeza y pena, sin mucho motivo de alegría o alivio; y demasiado a menudo se da la impresión de que si rindieran su fe y sus esfuerzos por obtener la vida eterna, la escena cambiaría a una de placer y felicidad. Pero se me ha llevado a comparar la vida del pecador con la vida del justo. Los pecadores no tienen el deseo de agradar a Dios, por lo tanto no tienen el agradable sentido de su aprobación. No disfrutan su condición de pecado y placer mundanal sin problemas. Sienten profundamente los males de esta vida mortal. Por supuesto, a veces están temerosamente preocupados. Temen a Dios, pero no lo aman.
¿Están los pecadores libres del desánimo, la perplejidad, las pérdidas terrenales, la pobreza y el dolor? ¡Oh, no! En este sentido no están más seguros que los justos. A menudo sufren enfermedades persistentes, pero no tienen un brazo fuerte y poderoso sobre el cual apoyarse, ni la gracia fortalecedora de un poder superior que los sostenga. En su debilidad deben apoyarse en su propia fuerza. No pueden augurar con placer alguno la mañana de la resurrección, porque no tienen la esperanza gozosa que tendrán parte con los bendecidos. No obtienen consolación al mirar hacia el futuro. Una incertidumbre temerosa los atormenta y así cierran los ojos en la muerte. Este es el final de la vida de vanos placeres de los pobres pecadores.
Los cristianos están sujetos a la enfermedad, el desánimo, la pobreza, el reproche y el dolor. Pero en medio de todo esto aman a Dios, y aman hacer su voluntad, y no valoran otra cosa por encima de su aprobación. En los conflictos, las pruebas y las cambiantes escenas de esta vida, saben que hay Uno que todo entiende; Uno que inclina su oído para escuchar el clamor de los que penan y sufren; Uno que puede simpatizar con toda pena y aliviar la angustia más aguda de cada corazón. Ha invitado a los afligidos a ir a él y encontrar reposo. En medio de todas sus aflicciones, los cristianos tienen un fuerte consuelo, y si sufren una enfermedad persistente y dolorosa antes de cerrar los ojos en la muerte, pueden con alegría soportarlo todo, porque mantienen comunión con su Redentor.— Review and Herald, 28 de abril de 1859.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

jueves, 25 de abril de 2013

SUBASTANDO ROMA

Lugar: Italia 
Palabra de Dios: Mateo 16:26

Hace algunos años, fui a una subasta silenciosa. Había todo tipo de cosas a la venta, incluyendo membresía para gimnasios, libros, ropa y lámparas de mesa. Al lado de cada objeto había una hoja de papel, en la cual la gente escribía el precio que estaba dispuesta a pagar. Al final, el que más ofrecía era el que compraba el objeto.
Estas subastas son bastante frecuentes. Pero, en el año 193 d.C. hubo una subasta, o remate, diferente. Un reino entero estaba a la venta. Los soldados que acababan de asesinar al Emperador Pertinax gritaron: "Venderemos el Imperio Romano al mejor postor".
Los hombres honorables y los de la nobleza se negaron a participar. La idea de rematar el Imperio Romano les parecía vergonzosa y horrorosa. Pero Didio Juliano, un hombre rico conocido por su mala vida, se enteró de esta subasta e hizo su oferta. Y, créanlo o no, así fue como llegó a ser emperador de Roma.
Los soldados acompañaron al nuevo emperador hasta el palacio, protegiéndolo del público general. Nadie se animaba a ofrecer resistencia a los guardias, pero la gente le gritaba burlas e insultos, en lugar de aclamarlo como su nuevo emperador.
Pero su reinado, comprado a tan alto precio, fue muy breve. Luego de que Didio Juliano gobernara durante solamente 66 días, sus propios seguidores lo mataron. Aprendió demasiado tarde que el dinero no puede comprar la lealtad de las personas y que obtener algo a través de un acto deshonroso tiene su costo. Didio Juliano llegó a ser emperador de Roma, pero pronto perdió su vida.
Jesús dijo: "¿De qué sirve ganar el mundo entero si se pierde la vida? ¿O qué se puede dar a cambio de la vida?" Recuerda, este mundo no tiene nada que valga la pena obtener yendo en contra de tu integridad y tu honor; ni siquiera la oportunidad de ser emperador.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

martes, 23 de abril de 2013

CÓMO JESÚS ENSEÑÓ LA VERDAD

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado. Juan 17:3.

Si Cristo hubiera creído que era necesario, habría abierto ante sus discípulos misterios que habrían eclipsado y marginado todos los descubrimientos de la mente humana. Podría haber presentado detalles respecto de cada tema que habrían ido más allá del razonamiento humano, y sin embargo no habrían tergiversado la verdad de ninguna forma. Podría haber revelado lo desconocido, aquello que habría desafiado la imaginación y atraído los pensamientos de generaciones sucesivas hasta el cierre de la historia de la tierra. Podría haber abierto puertas a los misterios que la mente humana había tratado en vano de dilucidar. Podría haber presentado a hombres y mujeres un árbol de conocimiento del que podrían haber cosechado por las edades; pero esta obra no era esencial para la salvación de sus almas, y el conocimiento del carácter de Dios era necesario para sus intereses eternos...
Jesús, el Señor de la vida y la gloria, vino a plantar el árbol de la vida para la familia humana e invitar a los miembros de una raza caída a comer y estar satisfechos. Vino a revelarles lo que era su única esperanza, su única felicidad, tanto en este mundo como en el venidero... Él no permitiría que nada apartara su atención de la obra que vino a hacer...
Jesús vio que el pueblo necesitaba que su mente fuese atraída hacia Dios para que se familiarizaran con su carácter y obtuvieran la justicia de Cristo representada en su santa ley. Él sabía que era necesario que todos tuvieran una representación fidedigna del carácter divino, para que no fuesen engañados por las tergiversaciones de Satanás, quien había proyectado sus sombras infernales sobre el camino de ellos, y en sus mentes había revestido a Dios con sus propias características satánicas...
Por grandes y sabios que hayan sido considerados los maestros del mundo en sus días o en los nuestros, en comparación con él [Cristo] no pueden ser admirados; porque toda la verdad que enunciaron en realidad se originó en él, y todo lo que provino de cualquier otra fuente era una necedad. Incluso la verdad que pronunciaban ellos, en su boca [de Cristo] adquiría belleza y gloria, porque él la presentaba en su sencillez y dignidad.— Signs of the Times, 1 de mayo 'de 1893.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

lunes, 22 de abril de 2013

NUNCA LO CONSEGUIRÁS

¡Alabado sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo mediante la resurrección de Jesucristo, para que tengamos una esperanza viva y recibamos una herencia indestructible, incontaminada e inmarchitable. Tal herencia está reservada en el cielo para ustedes, a quienes el poder de Dios protege mediante la fe hasta que llegue la salvación que se ha de revelar en los últimos tiempos. 1 Pedro 1:3-5.

Hay muchos lugares en el mundo que se ofrecen al visitante como «el cielo en la tierra». Si bien es cierto que la naturaleza todavía renace cada amanecer con toda su belleza, también es verdad que nada sobre este planeta puede ser comparado con el cielo.
Los mejores escenarios del mundo, con todo su esplendor, apenas nos dan una vislumbre de lo que Dios prepara para sus hijos fieles. Sin embargo, hay quienes intentan vivir en la tierra como si fuera su destino final.
Viajes por el mundo, tener acceso a una suculenta cuenta bancaria, vestir ropa de marca, comer exquisitos y excéntricos manjares, vivir en residencias lujosas, son algunas de las aspiraciones terrenales que hacen pensar a muchos que las poseen que viven en el cielo. Es posible que en algún momento de su vida el autor del Eclesiastés también llegara a pensar así, pues nada de lo que había debajo del sol le fue negado. Sin embargo, al final de sus días, en un análisis retrospectivo, concluyó: «Lo más absurdo de lo absurdo, ¡todo es un absurdo!» (Ecl. 12:8).
Amiga, no tratemos de vivir en la tierra como si fuera un cielo mal entendido, rodeadas de lujos y abundancia; nunca podremos lograrlo. Es imposible, todo lo que hay en esta tierra se queda corto comparado con lo que Dios tiene para nosotras. «Ningún ojo ha visto, ningún oído ha escuchado, ninguna mente humana ha concebido lo que Dios ha preparado para quienes lo aman» (1 Cor. 2:9).
No anhelemos los tesoros terrenales, ni envidiemos a quienes los poseen. Tengamos aspiraciones más altas y sublimes. ¡Anhelemos el cielo! ¡Esa es nuestra herencia!
Mientras peregrinamos por la tierra seamos felices, disfrutemos lo mucho o poco que tengamos, y reavivemos todos los días de nuestra experiencia con Cristo el deseo de vivir preparándonos para el día en que tomemos posesión de nuestra herencia celestial.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

martes, 22 de enero de 2013

"HACEOS TESOROS EN EL CIELO"

Sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Mateo 6:20, 21.

¿Qué comeré?, ¿qué beberé? y ¿cómo me vestiré?, son las preguntas que ocupan la mente de hombres y mujeres, a la vez que la eternidad no forma parte de sus pensamientos. Hay algunos que no acuden al Señor Jesucristo como la única esperanza del mundo... Aquellos por los cuales él murió se concentran en proveer para sí cosas temporales que no se requieren. A la misma vez descuidan la preparación del carácter que los haría idóneos para una morada en las mansiones que él [Jesús] compró para ellos a un precio infinito...
Cuando las cosas temporales absorben la mente y ocupan la atención, toda la fuerza del individuo se empeña en el servicio del hombre, y las personas consideran la adoración que se le debe a Dios como un asunto trivial. Los intereses religiosos quedan supeditados al mundo. Pero Jesús, que ha pagado el rescate por las almas de la familia humana, requiere que los seres humanos subordinen los intereses temporales a los intereses eternos. El quisiera que cesaran de acumular tesoros terrenales, de gastar dinero en lujos, y de rodearse de las cosas que no necesitan...
Al escoger la acumulación de un tesoro en el cielo, nuestros caracteres serán moldeados según la semejanza de Cristo. El mundo verá que nuestras esperanzas y planes se llevan a cabo teniendo en mente el progreso de la verdad y la salvación de las almas que perecen...
Al procurar un tesoro en el cielo, nos colocamos en una relación viviente con Dios, el dueño de todos los tesoros de la tierra, y quien suple todas las necesidades temporales esenciales para la vida. Cada alma puede obtener la herencia eterna... La más elevada sabiduría consiste en vivir de tal manera que se asegure la vida eterna. Esto puede lograrse al no vivir en el mundo para nosotros sino para Dios, al transferir nuestra propiedad a un mundo donde jamás perecerá. Al utilizar nuestra propiedad para avanzar la causa de Dios, nuestras riquezas inciertas son colocadas en un banco que no falla... Cada sacrificio hecho con el propósito de bendecir a otros, cada apropiación de medios para el servicio de Dios, será tesoro colocado en el cielo.— Review and Herald, 7 de abril de 1896; parcialmente en Exaltad a Jesús, p. 123.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

lunes, 31 de diciembre de 2012

CAMINO AL HOGAR


«A cada lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce cosechas al año, una por mes; y las hojas del árbol son para la salud de las naciones [...]. ¡Miren que vengo pronto!» (Apocalipsis 22:2-7, NVI).

Hoy estoy un poco triste porque es nuestro último día en esta aventura a través de la Biblia. En cada libro de la Palabra de Dios hemos visto a Dios a través de su creación. Comenzamos con Génesis y estamos terminando en el último capítulo de Apocalipsis.
¿Recuerdas el río de la vida que el ángel nos mostró ayer? Si miras a cada lado de él verás un árbol con dos troncos. Cada tronco nace en uno de los lados del río. Las ramas y las hojas de este árbol se extienden por sobre el río. ¡El árbol de la vida también tiene doce tipos de frutas!
El versículo de hoy también nos dice que las hojas del árbol son «para la salud de las naciones». Creo que eso significa que Dios quiere que «curemos» el odio que nos rodea. Dios es amor; y él quiere que vivamos juntos y que nos amemos los unos a los otros.
¡Jesús viene pronto! Y él quiere llevarse al cielo a todos aquellos que creen en él. Dales «salud» a todos los que tratas diariamente mostrándoles el amor de Dios.  Y no olvides esto: ¡Esta aventura a través de la Biblia jamás debe terminar para ti!

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

domingo, 30 de diciembre de 2012

NOS VEMOS AHÍ

«El ángel me mostró un río de agua de vida, claro como el cristal, que salía del trono de Dios y del Cordero» (Apocalipsis 22:1, NVI).

¿No es hermosa? Hoy hemos entrado por las puertas de la Nueva Jerusalén y tenemos en frente la ciudad. Mira, un ángel se está acercando a nosotros. Qué brillante es. Quiere que lo sigamos. Me pregunto hacia dónde nos lleva.
¡Mira eso! ¡Es el trono de Dios! Postrémonos frente a él. Dios nos está pidiendo que nos levantemos y que veamos lo que el ángel nos está mostrando. Jamás había visto un río tan hermoso. ¡Qué agua tan pura! Puede verse claramente cada piedra; cada pez y cada planta. No hay ninguna clase de contaminación en él.
¿No desearías que los ríos, lagos y océanos de la tierra fueran así de limpios? A veces están tan contaminados que los peces se mueren y el agua no se puede ni tomar.  Pero en el cielo todo es puro. ¿No te gustaría tener un corazón tan puro como el río de la vida? Deseo tanto poder vivir con Jesús. Quiero ser puro. Quiero conocer a Dios.
Bebe hoy abundantemente de las palabras de vida de Jesús. Puedes encontrarlas en la Biblia.  Vive por Jesús y nos encontraremos en el cielo, junto al río de agua de vida.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

sábado, 29 de diciembre de 2012

NACIDO DOS VECES


«El quinto, sardónice; el sexto, sardio; el séptimo, crisólito; el octavo, berilo; el noveno, topacio; el décimo, crisoprasa; el undécimo, jacinto; y el duodécimo, amatista» (Apocalipsis 21:20, BLA).

Bueno, hasta aquí llegamos. Este es el último día que vamos a pasar en los alrededores de los muros de la ciudad. Los últimos dos días de este año vamos a estar dentro de la ciudad.
La piedra preciosa número doce de los muros de la ciudad es la amatista. Yo tengo una pequeña amatista en mi colección de piedras. Aparte de su hermosa coloración púrpura, la amatista es mi piedra natal. ¿Sabías que tú tienes una piedra natal? Pregúntale a alguien cuál es tu piedra natal. Cada mes del año tiene una.
Es muy divertido celebrar los cumpleaños y coleccionar piedras, pero el día en que naciste no es la fecha más importante de tu vida. La fecha más importante de tu vida fue el día en que naciste de nuevo. Nacer de nuevo significa aceptar a Jesús como e guía de tu vida. Significa aceptar que él murió en la cruz por tus pecados. Significa que le crees cuando te dice que tienes la vida eterna. Es divertido tener una piedra natal para celebrar tu cumpleaños, pero es mucho mejor tener la cruz de Jesús que representa tu nuevo nacimiento.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

lunes, 26 de noviembre de 2012

LAS PALABRAS DE DIOS SON VIDA



«El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida. » Juan 6:63.


Jesús le dijo a Marta algo que parecía demasiado bueno para ser verdad. Con toda claridad, declaró: «Tu hermano resucitará». De tener suficiente fe, ella podría haber dicho: «Señor, gracias por la promesa. Estoy segura de que en cualquier momento lo veremos sentado a la mesa, comiendo con nosotros». Pero no, ella solo pensaba en una posibilidad futura y respondió: «Yo sé que resucitará en la resurrección, en el día final» (Juan 11: 24).
Muchas son las preciosas verdades que han sido puestas a un lado como reliquias del pasado. Decimos: «Sí, creemos esa promesa. Es una verdad extraordinaria». Y, acto seguido, nos apresuramos a archivarla cuidadosamente. Creer una verdad de manera que se la pone en cama y se la hace reposar sobre una mullida almohada de olvido es lo mismo que no creerla en absoluto.
A menudo, hacemos con las promesas de Jesús como aquella pareja de ancianos hizo con un precioso documento que habría solucionado su futuro si hubieran estado conscientes de su valor real. Al entrar en casa de una parecía pobre, un caballero vio que de la pared colgaba un marco con un billete de mil francos franceses. Preguntó a los ancianos: «¿Cómo lo consiguieron?». Le contaron que habían acogido a un pobre soldado francés y lo habían cuidado hasta su muerte. Él les había dado esa retrato suyo como recuerdo. Pensaron que quedaría bonito si lo enmarcaban y por eso estaba colgado de la pared de la granja. Al enterarse de que, si lo cambiaban por dinero, podía valer una pequeña fortuna, quedaron estupefactos.
¿No hacemos nosotros algo similar con cosas infinitamente más preciosas? ¿Acaso no leemos algunas de las promesas de Jesús y decimos: «Son preciosas», para luego no reclamarlas cuando las necesitamos? Nosotros hacemos lo mismo que Marta cuando tomó las palabras: «Tu hermano resucitará» y las puso en el extraordinario marco de «la resurrección, en el día final». Ojalá tuviéramos fe para transformar los lingotes de oro de las promesas de Dios en monedas cotidianas y las usáramos como dinero de bolsillo.
Señor, reclamo tus preciosas promesas. Basado en Juan 11:1 -44

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

miércoles, 21 de noviembre de 2012

¡VIDA DE VERDAD, VERDAD!


Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. Juan 10:10

Una de las buenas historias que cuenta Tony Campolo tuvo lugar mientras enseñaba una de sus clases.
—¿Cuánto tiempo han vivido? —pregunta a sus estudiantes. 
Nadie se atreve a responder. Entonces el profesor se dirige a un estudiante en particular.
—¿Cuánto tiempo has vivido? 
—Veinticuatro años —responde el joven.
—No quiero saber cuánto tiempo has existido, sino cuánto tiempo has estado verdaderamente vivo.
La mirada perdida del joven revela que no aún no ha entendido. Entonces el profesor les cuenta la experiencia que vivió cuando, junto con sus compañeros de estudios, subió por primera vez al mirador del edificio Empire State, en Nueva York.
—Jugaba con mis compañeros de clase —les contó— cuando, de repente, me encontré mirando el imponente paisaje. Sin darme cuenta, olvidé lo que estaba haciendo, admirado por la majestuosidad de la vista que estaba ante mis ojos. La inmensa ciudad, con sus torres de concreto y de vidrio por doquier, parecía una gran maqueta de juguete. Me quedé paralizado, maravillado ante aquel espectáculo. Nunca olvidaré ese momento, porque lo viví plenamente. 
Y dicho esto, se vuelve hacia el mismo estudiante. 
—Entonces, ¿cuánto tiempo has vivido?
—Si se trata de esa clase de experiencias, diría que he vivido solo uno o dos minutos. La mayor parte de mi vida ha transcurrido sin significado, con la excepción de unos pocos momentos en los que he estado verdaderamente vivo (Carpe Diem. Seize the Doy [Carpe Diem: Aprovecha al máximo el día], pp. 13-15).
Y tú, ¿has experimentado momentos en los que te sentiste verdaderamente vivo? Momentos en los que disfrutaste plenamente al lado de la gente que amas; al contemplar las maravillas de la creación de Dios; al practicar tu deporte preferido; al hacer una buena obra a favor de alguien necesitado; al besar al ser que más quieres... ¿Captas la idea? En este mundo hay gente que solo se preocupa por existir. Pero, alabado sea Dios, ¡Cristo vino para darnos vida de la mejor calidad! Vida verdadera, abundante, plena.
Hoy tienes la oportunidad de vivir plenamente. Mira a tu alrededor. Todavía hay mucha belleza. Todavía hay gente maravillosa. Y hay muchas cosas buenas de las que puedes disfrutar sana y plenamente.
Y cuando al final de este día te acuestes para descansar, no olvides dar gracias a tu Padre Celestial.

¡Gracias, Dios, por la vida abundante que Cristo vino a darnos!

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

viernes, 2 de noviembre de 2012

LA VIDA ETERNA


El que tiene al Hijo, tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida. (1 Juan 5:12).

Se ha dicho en numerosas ocasiones que la muerte es un misterio, y quizá por eso mismo muchas personas encuentran fascinante todo lo que tiene que ver con la muerte o con el más allá.
Para mí, la muerte adquirió un significado muy doloroso cuando falleció mi madre en el año 2007. Sus siete hijos y muchos de sus nietos y bisnietos estuvimos a su lado antes de que pasara al descanso. Todavía creo que no debió haber muerto, y que quizá lo hizo debido a algún error de los médicos, aunque por otra parte ya tenía una edad avanzada.  Mi madre respetaba concienzudamente los principios de la reforma pro salud y solía hacer caminatas cada mañana; rebosaba energía por cada poro. Murió precisamente doce días antes de cumplir ochenta y nueve años.
La muerte de un ser amado deja un vacío inmenso que es casi imposible de llenar. Sin embargo, nos consuela leer lo que dice el Salmo 145:20: «Jehová guarda a todos los que lo aman». Esa es mi esperanza bendita, algo que trae consuelo a mi vida: la certeza de que ella resucitará el día postrero y de que estará entre esa gran multitud para pasar la eternidad con nuestro Salvador. Mientras tanto, Dios nos guarda a mí y a los míos, si permanecemos en su amor.
Jesucristo, por medio de su sacrificio, ha eliminado el dominio de la muerte, el pecado, la enfermedad y el dolor. «"Él mismo tomó nuestras enfermedades y llevó nuestras dolencias" (Mat. 8:17) para atender a todo menester humano. Vino para quitar la carga de enfermedad, miseria y pecado. Era su misión ofrecer a los hombres completa restauración; vino para darles salud, paz y perfección de carácter» (El ministerio de curación, p. 11).
Salud, restauración, salvación, eternidad, eso es lo que Jesús quiere para nuestras vidas. Como el ciervo que brama por las aguas, busquemos la vida eterna, y estemos dispuestas a que el Espíritu Santo more en nosotras para de esa forma lograr la victoria, y un día ver de nuevo a nuestros amados.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Dalia Castrejón Castro

martes, 16 de octubre de 2012

SOLO DUERME


«Todos estaban llorando y lamentándose por ella, pero Jesús les dijo: "No lloren; la niña no está muerta, sino dormida"» (Lucas 8:52).

Hoy estamos en medio de una situación muy triste. Ha muerto una niña. Cuando alguien muere, su familia y seres queridos sufren mucho. La muerte es una consecuencia del pecado. Esta ocurre cuando la mente maravillosa y el asombroso corazón que Dios nos ha dado se detienen. El cuerpo de la persona deja de moverse, y ya no puede reír; jugar; ni trabajar. Sin duda, es muy triste cuando alguien muere.
Pero lee nuevamente el versículo de hoy y fíjate que la historia es diferente. Es diferente porque Jesús estaba allí. Jesús sorprendió a todos diciendo que la niña no estaba muerta sino dormida. Ella estaba muerta para aquellos que la amaban porque no podían despertarla. Pero para Jesús las cosas eran diferentes. Él puede reiniciar un corazón que se ha detenido y despertar un cerebro que ya no funciona. Eso fue lo que hizo por esta pequeña. Él simplemente la «despertó» e hizo que todos recuperaran la felicidad.
Así será cuando Jesús regrese para aquellos que lo amaron. Los corazones que dejaron de funcionar hace mucho tiempo comenzarán a latir de nuevo. Aquellos que han estado descansando bajo tierra se levantarán de nuevo. Las personas verán a sus padres y a sus madres, a sus abuelos y abuelas, y a sus hermanos y hermanas por primera vez en muchos años. Para mí será un milagro. Para Jesús, ellos solo habrán despertado.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush