Mi pecado te declare y no encubrí mi iniquidad (Salmos 32: 51).Una pequeña estaba muy intrigada por saber por qué su mama había colgado de la pared de su casa un adorno un tanto raro: un estropajo. ¿Que representaba aquel estropajo colgado de la pared? Una vez se lo pregunto a su mamá, y ella le conto que hacía varios años, cuando tenía su misma edad, había recibido de regalo una caja de bombones. Su mama le había dado una parte, y había compartido el resto con los demás miembros de la familia, colocando después la caja en el armario de la cocina hasta el día siguiente.«Yo -continúo la mamá- no podía esperar tanto, y además tenía que compartir los bombones con mis hermanos, con lo cual a mí me tocaban menos. Así que aquella noche, mientras los demás dormían me levante y me dirigí de puntillas directamente a donde estaba la caja de bombones.Me subí a una silla con mucho cuidado, porque no lograba alcanzar la caja, y en el proceso derrame un vasito de tinte que estaba junto a ella. Me quede paralizada pensando que el ruido habría despertado a todo el mundo, pero tras cerciorarme de que nadie se había enterado, me dirigí a mi habitación y, a escondidas, me comí todos los bombones que quedaban. Como estaba demasiado cansada no me lave la cara antes de volver a la cama. Aparentemente todo había salido bien pero mis acciones estaban delante de mí y yo no podía encubrirlas.Como seres humanos tratamos de justificar nuestros actos para librarnos de sus consecuencias. Ese es un hecho con el que tendrán que lidiar tus hijos. Por eso, no dejes pasar las oportunidades que te brindan sus errores para mostrarles una enseñanza espiritual. Esa fue la metodología que uso esta madre y que también usó Jesús mientras enseñaba a sus hijos en esta tierra.Tú puedes junto con Dios convertir los fracasos de tus hijos en victorias. En lugar de juzgarlos, censurarlos, o burlarte de sus derrotas, ruega sabiduría al cielo para que te de la virtud de ser, más que madre, maestra.La madre es la maestra que cincela el carácter para la vida eterna.Tomado de meditaciones matutinas para mujeresDe la Mano del SeñorPor Ruth Herrera
El que al viento observa, no sembrará; y el que mira a las nubes, no segará. Eclesiastés 11:4.En una escuela donde trabaje se propuso que tuviéramos una "semana sin televisión". El experimento consistió en invitar a las familias de los alumnos a que estuvieran una semana con el televisor apagado, y luego, el sábado de noche, cada familia contaría que sintió, quienes no "aguantaron" y como les fue durante esos cinco días de "abstinencia". La propuesta incluía una lista de sugerencias de actividades para ocupar el tiempo: conversar con un ser querido, comenzar a leer un nuevo libro, escribir, cocinar, sembrar una huerta, practicar algún deporte, andar en bicicleta, hacer algún arreglo en el hogar que no necesite mano de obra especializada, pintar un cuarto de la casa, construir maquetas, organizar las fotos familiares, visitar algún museo, etc.Ese sábado de noche, más de setenta personas, entre adultos, niños y jóvenes se hicieron presentes para compartir lo vivido. Muchos de ellos, con aire de triunfo, contaban que habían comenzado a hacer, y que lo continuarían haciendo en el tiempo que empleaban para mirar algún programa televisivo. Una de las madres presentes expreso: "Los primeros días sentíamos algo extraño, como si nos sobrara el tiempo".Esto es clave. A todos nos falta el tiempo, esta es la excusa más común de todas. El tiempo es don valioso del cual Dios nos hace responsable a cada uno de sus hijos; puede ser desperdiciado fácilmente. Se emplean horas y horas observando escenas que al final no dejan ningún beneficio interior. El sabio Salomón expreso: "El que al viento observa, no sembrara; y el que mira a las nubes, no segara". Con este ejemplo trato de ensenar que sin la siembra y la siega (figuras del trabajo y del alimento que provee), llegaran la pobreza y el hambre.Hoy podría aplicarse esta sentencia a los hábitos que le quitan tiempo al estudio y a la preparación profesional. Por eso, valora el tiempo y esfuérzate en realizar una buena siembra que traiga prosperidad espiritual y material a tu vida.Tomado de meditaciones matinales para jóvenesEncuentros con JesúsPor David Brizuel
Como aquel a quien consuela su madre, así os consolare yo a vosotros, y en Jerusalén tomareis consuelo. Isaías 66:13.Todavía es temprano. Del lado de afuera veo un árbol que empieza a florecer, anunciando que el invierno se va. Al fondo, hay unos pinos tiernos, bañados de roció; parecen llorar. Las gotas depositadas en sus ramas caen, como lágrimas de una naturaleza con nostalgia del sol. De todos modos, nada es perfecto: un sol esplendoroso que brille esta mañana completaría la belleza del paisaje. Pero vivimos en un mundo marcado por el dolor y la tristeza.Hablando de tristeza, anoche me entregaron una carta. Es la historia de una madre que se enteró de que su hija, de apenas 16 años, estaba embarazada. ¿Que hacer en esas circunstancias? Ella cerró los ojos, e imagino el "escándalo" que eso significaría para la familia. Imagino el futuro de la hija, cuyos sueños parecían desmoronarse; imagino, también, el futuro de un niño sin padre. Ella jamás había conocido a su padre, y eso le había dejado en el alma un vacío difícil de llenar. Asustada, veía repetirse la historia, y no soporto. En un momento de rabia y de desesperación, obligo a la hija a realizar un aborto.Todo parecía resuelto pero, de repente, el fantasma de la culpa empezó a atormentarla de día y de noche. Verdugos implacables la perseguían en sus noches de pesadilla, mientras ella corría con las manos ensangrentadas, atormentada por el grito de un niño sin rostro que le gritaba: "Abuela, no me mates, por favor". Ella escribió, deseando la muerte.Nada justifica lo que hiciste, llevada por la desesperación. El pecado es pecado justamente por eso: te hace creer que es la solución, pero te hunde en la arena movediza de tus tormentos interiores. Pero, no quiero hablarte hoy de lo que hiciste o no hiciste. No quiero decirte que, cuando una vida surge en el vientre de una mujer, no es por causa del error de los seres humanos sino por la voluntad de Dios. Y si él lo permitió es porque, aunque tú no lo entiendas, Dios tenía un plan maravilloso para esa vida.Lo que quiero decirte es: el Señor Jesús ya pago el precio de tu culpa. Mereces lo peor por lo que hiciste, pero Jesús asumió tu culpa y pago el precio con su vida. A ti solo te resta aceptar o rechazar. Aceptar, porque el perdón no puede ser otorgado a nadie por la fuerza, o rechazar porque eres libre, incluso para decir no.No salgas hoy de tu casa sin meditar en la promesa bíblica: "Como aquel a quien consuela su madre, así os consolare yo a vosotros, y en Jerusalén tomareis consuelo".Tomado de meditaciones matinales para adultosPlenitud en CristoPor Alejandro Bullón
Su madre le hacía una pequeña túnica y se la traía cada año. (1 Samuel 2:19)El deseo de Ana era comprendido por Elí, ya que en su cultura la mujer era considerada maldita si no tenía hijos. Pero Ana no solo deseaba un hijo, sino que su amor de madre era semejante al verdadero amor divino. Su amor iba mucho más allá del deseo de acariciar a su bebe, de besarlo, de alimentarlo y educarlo, ella quería lo mejor para él, aunque eso implicara vivir separada del ser que más amaba y por el cual había sufrido tanto.Cuando Dios asumió el papel de madre al crearnos, no solo pensó en el placer de sentarse a conversar con sus hijos; él nos hizo libres para que nuestra felicidad pudiera ser completa, aunque eso implicara que pudiéramos tomar decisiones que nos alejarían de él. Después del pecado, Dios llama a sus hijos una y otra vez con gemidos indecibles, intentando buscar un lugar en nuestro corazón.Repasa tu vida. ¿Has tenido una madre como Ana? La Biblia dice que, aunque nuestra madre pueda llegar a olvidarse de nosotros, hay un Dios que nunca lo hará. Por eso, asegúrale de que su amor pueda producir en ti gratitud hacia tus progenitores humanos y sobre todo hacia tu Creador.«¡Si tienes una madre todavía, /da gracias al Señor que te ama tanto, /que no lodo mortal contar podría / dicha tan grande ni placer tan santo. / Si tienes una madre, se tan bueno / que ha de cuidar tu amor su paz sabrosa, / pues la que un día te llevo en su seno / siguió sufriendo y se quedó dichosa. / Ella puso en tu boca la dulzura / de la oración primera balbucida, / y plegando tus manes con ternura, / te enseñaba la ciencia de la vida. / Si acaso sigues por la senda aquella / que va segura a tu feliz destine, / herencia santa de la madre es ella, / tu madre sola te enseño el camino* (E. Neuman).Te invito a que en este día repases la historia de esta gran mujer. Su ejemplo de fe, valor y amor te ayudara en tu relación con tus hijos y sobre todo en tu relación con Dios.Tomado de meditaciones matutinas para mujeresDe la Mano del SeñorPor Ruth Herrera
Todas las cosas me son licitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son licitas, mas yo no me dejare dominar de ninguna. 1 Corintios 6:12.Fernando era uno de los alumnos más inteligentes de su clase. Respondió a una invitación para estudiar la Biblia y comenzó a hacer uno de los cursos ofrecidos. Me sorprendió la capacidad de aprendizaje que poseía. Durante más de un año estuvo aprendiendo verdades importantes de las Escrituras, hasta que llegamos al tema del bautismo. Como había ido aceptando y practicando lo que aprendía, supuse que aceptaría tomar el bautismo bíblico, pero me dijo que esperaría un tiempo. No quiso darme explicaciones, pero dio a entender que no estaba preparado para dar ese gran paso.Me quede intrigado. Yo lo percibía como un cristiano sincere y cabal, que estudiaba la Biblia por voluntad propia y de igual manera asistía a la iglesia, ya que su familia no era adventista. A la semana siguiente, después de orar, retome el tema de su decisión postergada y le pregunte: "¿Fernando, hay algo que pueda hacer, además de orar, para que esta decisión no se postergue en tu vida?" Después de pensar la respuesta me dijo: "Capellán, yo hago casi todo lo que hacen los adventistas, pero no puedo guardar el sábado en su totalidad. En mi hogar ven televisión todos los días, y el sábado no es la excepción. Yo he intentado no hacerlo, pero se me hace imposible. Admito que el deseo es más fuerte que yo y siempre me gana".Una de las características de la televisión actual es su alto poder adictivo. La velocidad en que sus imágenes son transmitidas, la gran cantidad de colores, formas y contenido que presenta, cautivan los sentidos a tal grado que logran dominar la voluntad del espectador. Lo que Fernando vivía no era extraño, ya que miles de personas ignoran voluntariamente a sus familiares, los deberes domésticos, el ejercicio o cualquier otra actividad, con tal de satisfacer su adicción a las imágenes. No tienen libertad. Aunque tienen "el control remoto" en sus manos, el verdadero control lo posee el televisor.No todos están adictos a la televisión, pero todos debemos tener cuidado de no dejarnos dominar por su atracción. El apóstol Pablo, sabiendo el peligro que hay detrás de cualquier tipo de adicción expreso: "Todas las cosas me son licitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son licitas, mas yo no me dejare dominar de ninguna". ¿Por qué no querría el dejarse "dominar" por ninguna de esas cosas licitas? Porque sabía que su vida espiritual coma peligro.Permite que Jesús sea el centre de tu vida.Tomado de meditaciones matinales para jóvenesEncuentros con JesúsPor David Brizuel
Él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados. Efesios 2:1.Monte Olivo es una pequeña ciudad, en el interior del estado de Carolina del Norte. Una ciudad sin mucho atractivo, simple, llena de sembradíos de frijoles y tabaco. Aquí hay una iglesia hispana, conformada mayormente por guatemaltecos; gente también simple, pero de un corazón del tamaño del mundo. El otro día, almorcé en la casa de uno de ellos, y me contó la historia de su conversión. En aquella época, el ganaba trescientos dólares por semana, y con eso mantenía a la esposa y a los dos pequeños hijos; quiere decir, intentaba mantenerlos porque, además de ser una pequeña cantidad de dinero, lo gastaba todo con los amigos y la bebida.Un domingo, llegó a casa al anochecer. Había recibido su pago el viernes de tarde, y se había puesto a beber con los amigos hasta el domingo. El lunes de mañana despertó para ir al trabajo: el cuerpo adolorido, el sabor amargo de la derrota en la boca, y la resaca sacudiéndole el alma. Al salir de casa, noto que los hijos y la esposa no tenían que comer. La esposa simplemente lo miraba, y no decía nada; estaba ahí, en un rincón de la sala, como resignada ante esa triste situación. Los niños pequeños, observándolo asustados, como si mirasen a una persona extraña que nada tenía que ver con ellos.-Pastor -me dijo el muchacho, con los ojos llenos de lágrimas-, no pude resistir más. Sentí como un puñal clavado en mis carnes. ¿Qué estaba haciendo yo con esa mujer y con esos niños? Salí como un loco, corrí por las calles de la ciudad, entre en una iglesia y me entregue a Jesús. Ese día, llegue tarde al trabajo; pero, ese día, mi vida cambió definitivamente. Dios obró un milagro en mi vida.Almorcé con esa linda familia. ¡Un hogar feliz! Los ojitos de los niños brillaban de emoción, miraban a su padre como si fuese un gran héroe; la esposa también lo miraba con ojos llenos de amor y de admiración. Y yo, a un lado de la mesa, sentía el corazón apretado al ver un milagro más, realizado por Jesús.Después me fui, andando... pensando en la vida. Alce los ojos al cielo, y me pareció ver el rostro de Jesús preguntándome: "¿Crees que valió la pena haber muerto en la cruz?"Nada dije. Apenas sonreí, y continúe andando. A lo largo de mi vida, he visto tantos milagros como este. ¿Qué puede hacer el ser humano frente a ese poder? Nada; a no ser someterse y aceptarlo. Por eso, hoy, antes de iniciar tus actividades diarias, recuerda que "él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados".Tomado de meditaciones matinales para adultosPlenitud en CristoPor Alejandro Bullón
El hace habitar en familia a la estéril que se goza en ser madre de hijos. (Salmos 113:9)Aunque en nuestros días tener hijos no es tan importante para una mujer como lo era en los tiempos bíblicos, muchos hogares no escatiman esfuerzos en la búsqueda incesante de la risa infantil. Los hijos son como las flores del jardín, y aunque hay jardines muy hermosos con solo plantas verdes, las flores siempre dan un toque de alegría inigualable.Visité en una ocasión a un matrimonio que vivía en una casa muy hermosa. Su diseño invitaba a la comodidad y gozaban de unas vistas impresionantes. Conversando con ellos, que eran la envidia de muchos, me di cuenta de que había un gran vacío en su corazón. «Nos falta la risa, el bullicio, el reguero e incluso el llanto de un hijo. ¿A quien dejaremos todo lo que tenemos?, dijo ella.En la Biblia encontramos ejemplos de varios hogares que anhelaban fervientemente la llegada de un bebe. Abraham, por ejemplo, le dijo a Dios: «Cómo no me has dado prole, mi heredero será un esclavo nacido en mi casa» (Gen. J 5: 3). También Manoa y su esposa deseaban la presencia de un hijo. Para la mujer que hospedo al profeta Eliseo tener descendencia fue el don más maravilloso que podría haber recibido. Seguramente recordaras muchos casos más, pero no es mi intención centrarme en el pasado, sino en el presente. ¿Tienes hijos? ¿Que significan para ti?, ¿No tienes todavía descendencia? ¿La deseas? ¿Por qué?Cuando mi esposo y yo nos casamos no faltaron los consejeros voluntarios que nos alentaban a que nos «embulláramos» y tuviéramos bebes. Siempre me resulto negativa la idea de traer hijos al mundo por un mero embullo, pues son una responsabilidad enorme.Alégrate en las promesas divinas. Dios puede hacer de ti una madre gozosa y feliz. Puede desatar las ligaduras de infertilidad de tu cuerpo y de tu alma y convertirte en una madre amada, recordada y siempre lista para suplir las necesidades de sus hijos. Si ese es tu deseo, ora: «Señor, dame el gozo de ser una madre bendecida por ti».Tomado de meditaciones matutinas para mujeresDe la Mano del SeñorPor Ruth Herrera
Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor. 2 Corintios 3:18.Otra de las grandes diversiones que actualmente atrapa a millones de niños, jóvenes y adultos es la televisión. ¡Que razón tenía el sabio Salomón cuando dijo: "nunca se sacia el ojo de ver, ni el oído de oír" (Ecle. 1:8)! Porque la televisión justamente se aprovecha de este instinto para tener tanto éxito y llegar con sus mensajes a la gran mayoría de los hogares del mundo.Lamentablemente, como muchas otras cosas en esta tierra, la televisión contiene tanto lo bueno como lo malo. Brinda imágenes y sonidos 24 horas al día, informa, entretiene, ensena, pero también oculta, engaña y distorsiona la realidad. Así mismo plantea debates, sugiere, forma sentimientos de dolor, de odio, de alegría, de soledad, de compañerismo y de miedo. Sus programas van desde los más informativos y didácticos, hasta los más vanos y triviales. Y hoy hay una gama extraordinaria de opciones en la multitud de canales que ofrece la televisión satelital.La televisión también puede ser perjudicial para la vida espiritual. Las escenas e imágenes se van retratando en la psiquis y fijando en la mente. Luego crean patrones de conducta que pueden influir la conducta del espectador. No es de extrañar que la constante observación de ciertos comportamientos se manifieste luego en los actos del observador.El apóstol Pablo conocía muy bien la psiquis humana y la relación entre la observación y su comportamiento. Él sabía que la constante repetición de un mensaje llevara inevitablemente a la acción. Por eso, les aconsejo a los corintios: "Por tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor".La vida de los héroes de la fe, la vida de Jesús, sus enseñanzas, su amor, su religión, están retratados en las páginas de la Biblia para tu constante observación. Y así, de manera natural y consecuente, sus palabras y su ejemplo formaran parte de tu ser y tu conducta, lo que te llevara a ser un cristiano autentico.Tomado de meditaciones matinales para jóvenesEncuentros con JesúsPor David Brizuel