jueves, 7 de marzo de 2013

DESCUBRIMIENTO AROMÁTICO


Lugar: Chipre
Palabra de Dios: Eclesiastés 7:1

Un grupo de arqueólogos excavaba en un antiguo sitio del sur de Chipre. Mientras trabajaban en la ladera de una montaña, desenterraron varios pozos circulares que contenían fragmentos de botellas de arcilla para perfume.
-Esto debió haber sido una perfumería -señaló uno de ellos.
Era un descubrimiento emocionante: un lugar en el que algunas personas habían fabricado perfume cuatro mil años antes. Quizás esta era la perfumería más antigua del mundo.
Los arqueólogos recogieron cuidadosamente los fragmentos de las botellas. Todavía quedaban débiles rastros de las fragancias, incrustadas en la arcilla. Con la ayuda de equipos de última generación, los arqueólogos pudieron descifrar qué tipos de aromas eran. Las fragancias más populares parecían ser pino y citrus, al igual que hoy.
No es sorprendente que los perfumes hayan existido durante miles de años. A la gente le gustan las cosas que huelen bien. Pero, algo mejor todavía que una buena fragancia es un buen nombre. El libro de Eclesiastés lo expresa así: "Vale más el buen nombre que el buen perfume" Pero, no está hablando de un nombre literal, cualquiera que fuere: Natán, Dana, Noelia, Lisa, Rodrigo, Caleb, Michael, etc. Se está refiriendo a tu reputación.
¿Qué clase de reputación tienes? ¿Piensan los demás de ti como de una persona de buen corazón? ¿Te consideran una persona responsable, confiable y honesta? ¿O te consideran un gruñón o alguien que no cumple sus promesas? ¿Cómo te recuerda la gente?
Recuerda: una buena reputación es mejor que el perfume más caro. Vive tu vida de tal manera que tu fragancia permanezca.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

UNA PUERTA A LA COMPRENSIÓN


Pido que, arraigados y cimentados en amor, puedan comprender, junto con todos los santos, cuan ancho y largo, alto y profundo es el amor de Cristo. Efesios3:17-18

Ser comprendidos es una necesidad común a todos los seres humanos, y se hace evidente desde las etapas tempranas de la vida. Es bastante frecuente escuchar a esposas quejarse de que sus maridos no las comprenden; a hijos quejarse de sus padres; a mujeres de los hombres; a jóvenes de los adultos... Pareciera que cada quien vive en mundos diferentes, y en cierto sentido así es. Cada persona tiene perspectivas y expectativas diferentes de la vida. Por otro lado, las mujeres, los hombres, los jóvenes y los adultos tenemos necesidades que también son diferentes. En muchos casos esto abre una brecha o crea un muro de separación que a veces parece imposible de superar. Muchos llegan al punto de decir: «No te comprendo, y tú tampoco me comprendes a mí». Al llegar a esta conclusión, voluntaria y decididamente cerramos las puertas a todo entendimiento.
¿Cómo hacer entonces para estar en armonía con los demás y ser tolerantes y solidarios frente a sus necesidades y expectativas? Por supuesto que si Dios nos hizo para convivir con los demás, también provee a cada ser humano la sensibilidad suficiente para mostrar empatía. La capacidad de comprender a los demás plenamente se perdió con la llegada del pecado al corazón y la mente de los seres humanos. Es resultado de la separación del hombre de Dios. Sin embargo, nuestro Padre aún nos da comprensión, y su mayor deseo es que nosotros la podamos dar como un regalo precioso a los demás. Lo lograremos en la medida en que nos relacionemos con Dios íntimamente.
Esta es una tarea fácil y difícil al mismo tiempo. Fácil porque Dios nos dice cómo llevarla a cabo, y difícil porque lo que se interpone en una relación comprensiva y amorosa con los demás es el orgullo. Reflexiona en lo que el apóstol Pablo te dice al respecto: «Como escogidos de Dios, santos y amados, revístanse de afecto entrañable y de bondad, humildad, amabilidad y paciencia, de modo que se toleren unos a otros y se perdonen si alguno tiene queja contra otro» (Col. 3:12-13).
Amiga, ¿hay alguien a quien no puedes entender? ¿Tu suegra, un hijo, tu esposo, tu nuera? Pon en práctica la receta de Dios y disfrutarás, hoy y siempre, de relaciones personales saludables.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

EL SECRETO DEL EMPEÑO


Todo lo que te venga a la mano, hazlo con todo empeño; porque en el sepulcro, adonde te diriges, no hay trabajo ni planes ni conocimiento ni sabiduría (Eclesiastés 9:10).

El empeño es el secreto para tener éxito en todo lo que emprendas, para prosperar en tu trabajo y emprender grandes retos. Pruébalo, como Diana Nyad, nadadora de grandes distancias que, mientras yo escribía estas reflexiones, buscaba ser la primera persona que nadara los 165 kilómetros que hay entre Cuba y Cayo Hueso, Florida, Estados Unidos. De lograrlo, sería la primera persona en conseguirlo sin una jaula a prueba de tiburones. En total serían unas sesenta horas en el mar agitado del famoso Estrecho de la Florida, infestado de tiburones. Diana planeaba parar y descansar unos minutos, así como consumir una mezcla líquida de proteína predigerida y comer un trozo de banana o una cucharada de mantequilla de maní.
Durante una larga odisea como esa, es casi seguro que se padezcan alucinaciones y la picadura de incontables medusas. El agua salada es capaz de convertir la lengua de una persona en cartón arrugado y desollarla, dejándola prácticamente en carne viva.
La señora Nyad nació en 1949. Intentó la hazaña mencionada cuando era joven, pero no tuvo éxito. En 1978 nadó dentro de una jaula a prueba de tiburones durante 49 horas y 41 minutos. Pero el mar y las corrientes la desviaron de su curso y tuvo que darse por vencida. Había recorrido ochenta kilómetros y medio. Un año y medio más tarde nadó 165 kilómetros desde Bimini en las Bahamas, hasta Júpiter, Florida, sin una jaula. Estableció el récord mundial de natación más larga en el océano y estaba lista para superarse a sí misma.
La perseverancia puede motivar a un ser humano a superar grandes retos. La constancia está detrás de aquellos que desean dominar un instrumento musical, aprender un idioma extranjero o practicar un deporte con pericia.
¿Por qué será que pocos cristianos se colocan metas elevadas? Parece que nos conformamos con poco. ¿O acaso crees que a Jesús no le agradan quienes se proponen objetivos que exigen un mayor esfuerzo? Intenta grandes proezas tú también. Tienes la gran ventaja de contar con la ayuda divina. Entonces, ¡qué estás esperando! La persona que nunca ha fracasado, es porque jamás ha intentado hacer nada. ¿Qué tipo de persona eres? ¿De las que todo lo intenta o de las que nunca fracasan?

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

LO QUE DIOS VALORA


Hay quienes reparten, y les es añadido más; y hay quienes retienen más de lo que es justo, pero vienen a pobreza. Proverbios 11:24.

La experiencia muestra que un espíritu de generosidad se encuentra con más frecuencia entre los que poseen recursos limitados que entre los acaudalados. Los donativos más liberales para la causa de Dios o el alivio de los necesitados vienen del bolsillo de las personas pobres, a la vez que muchos a quienes el Señor les ha encomendado abundancia para este mismo propósito, no ven la necesidad de medios para avanzar la verdad, ni escuchan los clamores de los pobres entre ellos...
El donativo de los pobres, el fruto de la abnegación, hecho para propagar la preciosa luz de la verdad, es como un incienso fragante delante de Dios. Cada acto de sacrificio hecho por el bien de los demás fortalecerá el espíritu de beneficencia en el corazón del donante, y lo unirá más estrechamente con el Redentor del mundo, quien fue rico, y sin embargo por amor a nosotros se empobreció, para que mediante su pobreza fuésemos ricos.
La suma más pequeña dada gozosamente como resultado de la abnegación es de más valor ante la vista de Dios que las ofrendas de los que podrían dar miles de dólares sin sentir necesidad. La pobre viuda que depositó dos blancas en la tesorería del Señor, mostró amor, fe y benevolencia. Dio todo lo que tenía, confiándose al cuidado de Dios para el incierto futuro. Nuestro Salvador manifestó que su pequeña dádiva fue la mayor que aquel día entró en la tesorería. Su precio fue medido, no por el valor de la moneda, sino por la pureza del motivo que la impulsaba.
La bendición de Dios sobre esa ofrenda sincera la ha convertido en una fuente de grandes resultados. Las blancas de la viuda han sido como una pequeña corriente que ha fluido a través de los siglos ampliándose y profundizándose en su curso y contribuyendo en mil direcciones a la extensión de la verdad y al alivio de los necesitados. La influencia de aquella pequeña dádiva ha actuado y reaccionado sobre miles de corazones en cada época y en cada país. Como resultado, innumerables dádivas han fluido a la tesorería del Señor de parte de pobres dadivosos y abnegados. Y más, el ejemplo de la viuda ha estimulado a las buenas obras a miles que viven con holgura, que son egoístas y que dudan, y sus dones también han ido a engrosar el valor de la ofrenda de ella.
La generosidad es un deber que no debe ser descuidado por ningún motivo...
El Señor pide nuestros dones y ofrendas para cultivar un espíritu de benevolencia en nosotros.— Review and Herald, 9 de febrero de 1886.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

miércoles, 6 de marzo de 2013

GORJEOS


Lugar: Virginia, EE.UU. 
Palabra de Dios: Juan 3:8

Chirp, chirp, chirp, chirp. Miré alrededor de mi oficina, preguntándome de dónde vendría ese ruido. ¿De la izquierda? ¿De la derecha? No, parecía provenir justamente de arriba de mí. Miré hacia arriba, pero no vi nada.
-Chirp, chirp, chirp, chirp.
"¿Qué es ese ruido?" me pregunté. Sonaba como un grillo. Pero, cuando miré a mí alrededor, no había ningún grillo. El ruido era tan fuerte que no podía concentrarme en lo que estaba haciendo. Caminé hacia el pasillo y di vuelta la esquina. Todavía podía escuchar el ruido; así de fuerte era.
Cuando volví a mi oficina unos minutos más tarde, encontré a un compañero de trabajo dando vueltas, revisando las plantas y mirando debajo de mi escritorio.
-Viene de allí arriba -le dije, señalando el cielorraso.
Él giró la cabeza para escuchar, y luego asintió. Sí, sabíamos que el grillo estaba allí arriba, aunque no podíamos verlo.
Mi compañero de trabajo se sacó el zapato y lo arrojó al aire. Cuando chocó contra el cielorraso, se hizo silencio.
-Volverá -dijo.
Y sí, unos minutos más tarde los ruidos comenzaron nuevamente.
Aunque no podía ver el grillo, sabía que estaba allí. Y así ocurre con el Espíritu Santo. No podemos verlo, pero podemos saber que está trabajando. Jesús dijo: "El viento sopla por donde quiere, y lo oyes silbar, aunque ignoras de dónde viene y a dónde va. Lo mismo pasa con todo el que nace del Espíritu".
El Espíritu Santo puede cambiar tu vida, si se lo permites. ¿Por qué no lo invitas a que entre en tu corazón hoy?

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

COMIENZA A ENSAYAR


Y oí a cuanta criatura hay en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra y en el mar, a todos en la creación, que cantaban: «¡Al que está sentado en el trono y al Cordero, sean la alabanza y la honra, la gloria y el poder, por los siglos de los siglos!». Apocalipsis 5:13.

Cuando leo en la Palabra de Dios las descripciones de nuestra vida en la tierra nueva, lo que más disfruto es la participación activa que tendremos en ese nuevo escenario. Sembraremos, comeremos de nuestras cosechas, alabaremos al Señor con voces perfectas como miembros del coro celestial, entre muchas otras cosas.
En el libro de Apocalipsis, en la descripción de la tierra nueva que Juan vio en visión, encontramos la siguiente expresión: «Cantaban con todas sus fuerzas» (Apoc. 5:12). ¡Qué maravilloso momento! Cantaremos con todas nuestras fuerzas... ¿Alguna vez has cantado así? El coro celestial estará integrado por todos los salvados; tú y yo podremos participar. El único requisito será tener en el corazón una alabanza constante. No nos preocupemos ahora por las voces imperfectas que tenemos, pues nuestro Salvador las perfeccionará maravillosamente.
Amiga, nuestra vida terrenal es una extensión de la vida eterna en el reino de Dios. Hoy es cuando comienza la eternidad, y también deben iniciar nuestra alegría y nuestro regocijo por todo lo que pronto sucederá. Ese cántico de alabanza debe comenzar a generarse ahora mediante una actitud de contentamiento y gratitud, de tal manera que sobrepase las fronteras de nuestra alma y salga a torrentes por nuestros labios. Ahora comienza el ensayo del canto más hermoso que jamás haya escuchado oído humano: «¡Digno es el Cordero, que ha sido sacrificado, de recibir el poder, la riqueza y la sabiduría, la fortaleza y la honra, la gloria y la alabanza!» (Apoc. 5:12).
Reúnete con tu familia, con tus amigas, con los miembros de la comunidad cristiana que habita este planeta, ¡y ensaya, ensaya, ensaya! Alabemos con todas nuestras fuerzas, de tal manera que ahuyentemos de nosotras el pesimismo, las preocupaciones banales y la incertidumbre que cubre este planeta con un manto lúgubre. Generemos con nuestro canto optimismo, esperanza, seguridad y fe en nosotras mismas, en nuestros amados y en todos los que viven lejos del Redentor. Comienza a cantar junto con las aves que surcan el cielo cada amanecer. ¡Esa es la tarea de hoy! ¡Hazla! ¡Alaba, canta! ¡Dios está contigo!

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

¿RIVALES DE AMBANI?


Ciudad amurallada es la riqueza para el rico, y este cree que sus muros son inexpugnables (Proverbios 18:11).

¿Has oído hablar de la residencia Antilia de Mukesh Ambani en Bombay India, que tiene veintisiete pisos y vale casi dos mil millones de dólares? Pues cerca de allí se construyó un inmueble que le hace competencia en el horizonte salpicado de rascacielos de Bombay el edificio Singhania de Gautama inghania, que controla el Grupo Raymond, fabricantes de ropa.
Vistos a distancia, los dos edificios son notablemente similares. Ambos tienen elevadas columnas, enormes ventanales que miran hacia el mar y casi idénticas y complicadas fachadas. Ambos cuentan con un sentido similar de las proporciones y destacan la grandiosidad. En una ciudad donde el espacio se considera como el mayor de los lujos, ambos edificios proclaman a voz en cuello su exclusividad. A diferencia del Antilia, que tiene veintisiete pisos, desde el principio el Singhania fue una construcción misteriosa; no tenía una cantidad determinada de pisos ni fecha de conclusión. Eso sí, se planearon cinco pisos solamente para estacionamiento de automóviles y un piso completo para el museo en donde Gautama alojaría su colección de piezas de jade.
Es curioso, no obstante, que Mukesh Ambani y Gautama Singhania no sean los únicos multimillonarios que se construyen esta clase de edificios. Varios otros industriales de Bombay edificaron elevados rascacielos para su uso privado. Venugopal Dhoot, presidente de Industrias Videocom, se hizo su propia torre residencial en Mahalakshmi. Y la lista continuaría un buen rato.
Gulam Zia, de una exclusiva agencia inmobiliaria, dijo: «En la última década, los ricos de Bombay han salido al mercado en plan de venganza, buscando edificios distinguidos y atuendos exclusivos». Luego concluyó: «Las torres exclusivas de apartamentos satisfacen la misma necesidad de reconocimiento entre sus opulentos propietarios cuyo número sigue creciendo».
Necesidad de reconocimiento, búsqueda de seguridad, deseos de impresionar a otros; la vieja inclinación de la humanidad a parecer antes que ser. Tristemente, la búsqueda de satisfacción en el reconocimiento de otros está condenada al fracaso porque los demás buscan lo mismo. Buscar reconocimiento, no darlo, es la estrategia humana.
Te animo a que sigas un camino diferente. Busca el reconocimiento de Dios. Haz de su aprobación el más codiciado de tus premios. Permite que él sea la torre de tu fortaleza.  Imagínalo que bonito sería que cuando otros conversen contigo durante este día, lleguen a la conclusión de que tu vida está escondida con Cristo en Dios (Col. 3:3).

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

EL GOZO DE AVANZAR LA OBRA DE DIOS


Oh Jehová Dios nuestro, toda esta abundancia que hemos preparado para edificar casa a tu santo nombre, de tu mano es, y todo es tuyo. 1 Crónicas 29:16.

En la construcción del templo, el pedido de fondos recibió una respuesta calurosa. El pueblo no dio a regañadientes; se alegraron en la posibilidad de erigir un edificio para la adoración de Dios. Donaron más que suficiente para ese propósito. David bendijo al Señor ante toda la congregación, y dijo: "Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos" (1 Crón. 29:14)...
David entendía bien de quién procedían todas sus posesiones. Ojalá que todos los que hoy día se gozan en el amor de un Salvador advirtieran que su plata y su oro es del Señor, y deben ser usados para promover su gloria, y no retenidos de mala gana para enriquecerse y gratificarse a sí mismos. Él tiene un derecho indisputable a todo lo que le ha prestado a sus criaturas. Todo lo que ellas poseen es suyo.
Hay objetivos elevados y santos que requieren medios; cuando estos se invierten, le rendirán al dador un disfrute más elevado y permanente que si se los gastara en la gratificación personal o se los acumulara egoístamente por la avaricia de obtener ganancias...
Muchos retienen egoístamente sus medios y calman su conciencia con un plan de hacer algo grande para la causa de Dios después de su muerte. Hacen un testamento para donar una gran cantidad a la iglesia y sus agencias, y luego se tranquilizan con la sensación de que han hecho todo lo que requiere de ellos. ¿De qué manera se han negado a sí mismos en este acto? Por lo contrario, lo único que exhiben es egoísmo. Cuando ya no tengan uso alguno para su dinero, proponen dárselo a Dios. Pero lo retienen mientras puedan, hasta que son obligados a renunciar a él por un mensajero que no puede rechazarse.
Dios nos ha hecho a todos sus mayordomos, y en ningún caso nos autoriza a descuidar nuestro deber o dejar que otros lo cumplan. El pedido de medios para avanzar la causa de la verdad nunca será más urgente que ahora. Nuestro dinero nunca hará una mayor cantidad de bien que en el presente... Si dejamos que otros cumplan lo que Dios nos ha dejado a nosotros, obramos mal para con nosotros y Aquel que nos dio todo lo que tenemos... Dios desea en este asunto que todos sean los ejecutores de su propio testamento mientras estén vivos.— Review and Herald, 17 de octubre de 1882.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White