Mostrando entradas con la etiqueta Afán. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Afán. Mostrar todas las entradas

sábado, 17 de marzo de 2012

«BUSCAD PRIMERAMENTE EL REINO DE DIOS»

«Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo» (Romanos 14:17).

¿Alguna vez tuvo tanto trabajo que no sabía por dónde empezar? Yo sí. A veces tengo tantas cosas pendientes que no sé cuál hacer primero. Trato de hacer un poco aquí y un poco allá y, como resultado, no termino nada.
En situaciones como esta he descubierto que es útil confeccionar una lista de tareas pendientes. Probablemente usted también lo haya descubierto. Cuando confecciono una lista con cosas para hacer, pongo en primer lugar las más importantes. Si no lo hiciera, probablemente me dedicaría primero a lo más fácil y nunca abordaría las cosas más importantes.
La vida está llena de cosas importantes que hay que hacer. Jesús sabía que quienes lo escuchaban estaban preocupados por muchas cosas y los comprendía, por eso dijo: «No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber, ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir».
Jesús no enumeró las cosas «extra» de la vida, sino que hablaba de las necesidades básicas. Aun así, les inculcó la idea de que aquello que ellos consideraban que era lo más importante de la vida no debía ocupar el primer lugar. Al contrario; dijo: «Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia». Cuando oímos la expresión «reino de Dios», a menudo pensamos en el cielo. Sin embargo, en Romanos 14:17 se nos dice que el reino de Dios no es un lugar. «Porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo».
La palabra «reino» significa el gobierno o el poder, lo que tiene el control. Por tanto, el reino de Dios tiene que ser un gobierno espiritual. El reino de Dios no se refiere a las cosas que deseemos obtener o conseguir, sino a la clase de persona que somos. La justicia, la paz y la alegría son el fruto del Espíritu, y no algo que se cuelgue de una percha en un armario o se guarde en la alacena de la cocina.
Lo más importante de la vida no es tener, sino ser. Ahora que sabe esto, ¡es posible que desee ordenar la lista de sus necesidades más urgentes! Basado en Mateo 6: 33

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

martes, 21 de febrero de 2012

¿DEMASIADO APURADOS?

Dame entendimiento para seguir tus preceptos, pues quiero meditar en tus maravillas. Salmo 119:27.

Son casi las ocho de la mañana. Es viernes. Como de costumbre, miles de personas se dirigen a una de las estaciones del metro de Washington D. C. Cerca de la entrada, un joven, vestido con ropa informal y una gorra deportiva, toca el violín. En el piso se puede observar un recipiente con algunas monedas.
Aunque la música que se escucha es de la mejor calidad, la gente está muy apurada como para detenerse a presenciar un espectáculo callejero. Mientras centenares de personas pasan de largo, alguno que otro deja una moneda de propina. Lo que estos transeúntes no saben es que se está llevando a cabo un experimento social, patrocinado por el periódico Washington Post, sobre la manera en que la gente percibe un estímulo agradable (en este caso, la buena música), y cómo responde cuando tiene prisa. Y menos se imaginan que el joven «pordiosero» es Joshua Bell, un virtuoso del violín que ha ganado varios premios internacionales.
Durante 45 minutos, Bell ejecuta algunas de las piezas más célebres de la historia de la música, mientras usa un instrumento valorado en más de tres millones de dólares. ¿Cuántas personas se detuvieron a escucharlo durante esos 45 minutos? Entre las más de mil que pasaron a su lado, aproximadamente solo siete. El total de lo recolectado en «donaciones» ascendió a unos 32 dólares. Lo más curioso de todo es que dos días antes, en Boston, la gente estuvo dispuesta a pagar entradas de hasta cien dólares para escuchar su música.
¿Qué demostró el experimento? Bueno, que estamos apurados. Tan apurados, que no tenemos tiempo para escuchar la mejor música, interpretada por uno de los mejores violinistas del mundo. Tan apurados que no tenemos tiempo para deleitarnos en las cosas que elevan el espíritu y alimentan el alma.
¿Cómo estás de tiempo hoy? ¿Hay en tu programa de hoy algunos minutos para disfrutar de las maravillas de la creación de Dios? ¿Desde cuándo no contemplas la belleza de un amanecer en la playa o la montaña? ¿O un buen documental sobre las curiosidades de la naturaleza? Y lo que es aún más importante: ¿Tienes tiempo para Dios? Organiza hoy tus prioridades de modo que lo urgente no te impida dedicar tiempo a lo verdaderamente importante.

Padre celestial, ayúdame a no estar tan apurado que no pueda percibir maravillas tu creación.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

martes, 2 de agosto de 2011

NECESIDAD IMPERIOSA

Basta a cada día su propio mal. (Mateo 6:34)

La pluma inspirada nos dice: «Hemos de vivir solo un día a la vez. No necesitamos hacer el trabajo de toda una vida en unas pocas horas. No tenemos por qué afrontar el futuro con ansiedad, porque Dios ha hecho posible que seamos vencedores cada día» (Review and Herald, 26 de marzo de 1889).
No nos hagamos daño a nosotras mismas por causa de las cargas de día de mañana. Llevemos valiente y alegremente las de hoy, y tengamos fe y confianza para hoy. No se nos pide que vivamos más de un día a la vez. Tenemos la promesa segura de que el que nos da la fortaleza para hoy también nos dará fortaleza mañana.
La popular canción «Un día a la vez» nos enseña a través de la música un concepto importantísimo: debemos ser sabias y aprender a disfrutar de la vida con plenitud. Quiero compartir contigo la letra de este canto, con la esperanza de que pueda acompañarte en este día y que recuerdes que Dios estará contigo todos los días, uno a uno.
«Necesitada me encuentro, Señor, / ayúdame hoy, yo quiero saber lo que debo hacer. / Señala el camino que debo seguir. / Señor, por mi bien, yo quiero vivir un día a la vez. / Un día a la vez, mi Cristo, es lo que pido de ti, / dame las fuerzas para vivir un día a la vez. / Ayer ya pasó, mi Cristo, y el mañana quizá no vendrá. /Ayúdame hoy, yo quiero vivir un día a la vez. / Ya tú viviste entre los hombres, /y sabes. Señor, que hoy todo es peor, el afán es mayor. / Señálame el camino que debo seguir, / Señor, en tu amor, yo quiero vivir un día a la vez».
Vive el día de hoy como si lucra el último del que pudieras disponer en esta tierra, pero confiada en que si mañana Dios te concede el privilegio de seguir viviendo, también lo harás lo mejor posible, porque cada día caminarás DE LA MANO DEL SEÑOR. No te afanes por el día de mañana o correrás el riesgo de echar a perder el día de hoy.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera