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domingo, 9 de junio de 2013

LA LIMPIEZA DEL TEMPLO

Mi casa es casa de oración; mas vosotros la habéis hecho cueva de ladrones. Lucas 19:46.

¿Por qué se despertó la indignación de Cristo cuando entró a los atrios del templo? Su mirada recorrió la escena, y vio en ella la deshonra de Dios y la opresión del pueblo. Escuchó los mugidos de los bueyes, el balido de las ovejas y las discusiones entre los que vendían y compraban. En los atrios de Dios hasta los sacerdotes y dirigentes estaban involucrados en los negocios... Cuando la atención de estos fue dirigida hacia él, no podían quitar su vista de su rostro, porque había algo en su semblante que los asombraba y los llenaba de terror. ¿Quién era él? Un humilde galileo, el hijo de un carpintero que había trabajado con su padre en su oficio; pero al contemplarlo, sentían como si hubiesen sido llamados ante el tribunal...
Cristo vio a los pobres, los sufrientes y afligidos en problemas y desasosiego por no tener lo suficiente para comprar siquiera una paloma para una ofrenda. Los ciegos, los lisiados, los sordos, los afligidos sufrían y penaban porque anhelaban presentar una ofrenda por sus pecados, pero los precios eran tan exorbitantes que no podían pagarlos. Parecía que no había oportunidad de que sus pecados fueran perdonados...
Cuando Cristo había expulsado a los vendedores de palomas, les dijo: "Quitad de aquí esto" (Juan 2:16). No echó las palomas como había echado a los bueyes y las ovejas, ¿por qué? Porque estas eran las únicas ofrendas de los pobres. Conocía sus necesidades, y en tanto que los vendedores fueron expulsados del templo, los sufrientes y los afligidos permanecieron en los atrios...
Pero los sacerdotes y dirigentes, al recobrarse de su asombro, dijeron: "Regresaremos y lo desafiaremos, y le preguntaremos con qué autoridad ha pretendido expulsarnos del templo".
Pero cuando entraron nuevamente al atrio del templo, una tremenda escena apareció ante sus ojos. Cristo atendía a los pobres, los sufrientes y los afligidos... Les daba a los sufrientes alivio tierno. Tomaba a los pequeños en sus brazos y demandaba liberación de la enfermedad y el sufrimiento. Les dio vista a los ciegos, oído a los sordos, salud a los enfermos y alivio a los afligidos...
Hacía precisamente la obra que había sido profetizada que haría el Mesías.— Review and Herald, 27 de agosto de 1895.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

jueves, 20 de diciembre de 2012

NO MÁS PICADAS


«Tenían cola y aguijón como de escorpión; y en la cola tenían poder para torturar a la gente durante cinco meses» (Apocalipsis 9:10, 

No olvides llevar puestas hoy tus botas. Recuerda que las botas no solo sirven para proteger tus pies de las rocas cuando caminas. También pueden protegerte de los escorpiones.
¿Alguna vez has visto un escorpión? Dan miedo. Tienen unas tenazas amenazantes y una cola curva con un aguijón en la punta. Cuando pican con esa cola punzante a otro animal, le inyectan veneno. ¡Ayyy!
El versículo de hoy habla de gente que estuvo en guerra contra otras naciones hace mucho tiempo. Lamentablemente, Satanás ha hecho que las personas peleen entre sí desde el principio de este mundo.
Hay gente en el mundo hoy que sigue haciendo la guerra y haciendo daño. Tal vez nosotros no tengamos la capacidad de detener estas guerras, pero podemos orar por aquellas personas que son víctimas de ellas y por los que las causan. Podemos pedirle a Dios que suavice sus corazones para que puedan darse cuenta del daño que están causando. Todas estas guerras nos indican que Jesús está por regresar.  Oremos por ese día en que Jesús regresará a esta tierra y el «aguijón» de la guerra cesará para siempre. 

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

jueves, 1 de marzo de 2012

¡SÍ QUE TE AYUDA!

«¡Cuan hermosas son tus tiendas, Jacob! ¡Qué bello es tu campamento, Israel! Son como arroyos que se ensanchan, como jardines a la orilla del río, como áloes plantados por el Señor, como cedros junto a las aguas» (Números 24:5, 6, NVI).

¡Dios amaba muchísimo a su pueblo! Incluso le gustaba cómo se veían sus tiendas, miles de ellas, en hilera. Se veían como «áloes plantados por el Señor».
¿Sabes lo que es un áloe? Obviamente es una planta, pero no es cualquier planta. Hace mucho tiempo la gente descubrió que si partía una hoja de aloe en dos y se colocaba el jugo gelatinoso que tiene por dentro en una quemadura, la piel sanaba rápidamente. Al caminar por el desierto con los israelitas, los vemos recogiendo plantas de áloe para sus heridas. Hoy en día, hay gente que cultiva en su casa plantas de aloe (o aloe, como se conoce comúnmente) para usarlas como medicamento para las quemaduras.
El Espíritu Santo se parece mucho al áloe. La Biblia lo llama el Consolador. Cuando estamos tristes o desanimados, él se acerca a nuestro corazón y nuestra mente y nos dice que Jesús está a cargo de todo. Nos dice que no tenemos por qué preocuparnos. Me alegra que el Espíritu Santo pueda derramar su amor sobre nosotros y sanar las quemaduras que a veces nos produce la vida.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush