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sábado, 25 de mayo de 2013

LA MISIÓN TIENE QUE SEGUIR

Pero él respondió: «Les aseguro que si ellos se callan, gritarán las piedras» (Lucas 19:40).

Las misiones extranjeras de los adventistas del séptimo día comenzaron a pesar de la actitud de algunos de sus miembros. La distribución de las primeras publicaciones adventistas inspiró a los inmigrantes a enviarlas a sus familiares en sus países de origen. Como resultado, a principios de la década de 1860 surgieron conversos en otros países. Para fines de 1864 África ya tenía al menos dos creyentes, y uno de ellos pronto llevaría el mensaje a Australia.
Le gustara o no, la Iglesia Adventista recién organizada se enfrentaba al desafío de las misiones extranjeras. No solo había conversos sino que estos pedían que enviaran misioneros a enseñarles. Como ocurrió en otras ocasiones, Jaime White fue el primero que comprendió la necesidad de implementar una misión más amplia del mensaje adventista. Un mes antes de la organización de la Asociación General, en mayo de 1863, escribió: «Nuestro mensaje es mundial». Y pocos meses antes de eso ya había señalado la necesidad de enviar un misionero a Europa. Luego, en junio de 1863, la Review and Herald informó que la Junta Directiva de la Asociación General podría enviar a B. E Snook como misionero a Europa antes del fin de 1863.
Si bien la organización andaba tan escasa de personal que no podía prescindir de B. F Snook, había un ministro que estaba más que ansioso de hacer el viaje. En 1858, Michael Belina Czechowski (exsacerdote católico polaco que en 1857 se había convertido al adventismo del séptimo día en Estados Unidos) escribió: «Cómo me gustaría viajar a mi país natal al otro lado del mar, y hablarles de la venida de Jesús y de la gloriosa restitución, y que deben guardar los mandamientos de Dios y la fe de Jesús».
Pero Czechowski era nuevo en la fe y, según algunos, su personalidad no era la adecuada. Como resultado, la Iglesia Adventista se negó a enviarlo. Muy frustrado, el decidido polaco pidió a los adventistas del primer día que lo apoyaran. Y lo apoyaron. Pero cuando Czechowski llegó a Europa, predicó el mensaje adventista del séptimo día. La iglesia adventista está llena de gente interesante. Dios nos utiliza a todos a pesar de nuestros fallos obvios. Tenemos que estar agradecidos a Dios, nuestro Padre, por su gracia inagotable que nos capacita para cumplir su misión a pesar de todo.  Gracias a Dios que no se da por vencido a pesar de que somos tan lentos en cumplir su voluntad.
Deja que Dios le utilice hoy, comparte tu luz con alguien que la necesita.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

domingo, 24 de febrero de 2013

EL ÚNICO TESORO


Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas. Efesios 2:10.

Un carácter formado a la semejanza divina es el único tesoro que podemos llevar de este mundo al venidero... Considere cada momento de tiempo como si fuera oro. No lo malgaste en la indolencia, no lo gaste en tonterías, sino úselo en la obtención de tesoros elevados. Cultive los pensamientos y expanda el alma negándose a permitir que la mente sea llena de asuntos no importantes. Aproveche cada ventaja a su alcance para fortalecer el intelecto. No se quede satisfecho con una norma inferior. No se contente hasta que, por el esfuerzo fiel, la vigilancia y la oración ferviente, ha obtenido la sabiduría que viene de arriba...
Atesore cada rayo de luz que pueda obtener al escudriñar la Palabra de Dios. Ocúpese de la obra que Dios le ha dado hoy, y vea cuánto bien puede lograr con el poder de Cristo. Haga de Dios su consejero...
Cristo recordó nuestra naturaleza en los requisitos que estipuló. Tomó nuestra naturaleza sobre sí, y nos trajo poder moral para combinarlo con el esfuerzo humano... Nuestro espíritu puede estar tan identificado con su Espíritu, que seamos uno con él en pensamiento e intención...
Las facultades intelectuales, morales y físicas han de ser igualmente cultivadas y mejoradas, para que alcancemos la norma más elevada en el logro del conocimiento...
El Daniel de la historia sagrada no era más que un joven cuando fue llevado cautivo a Babilonia con sus amigos. Pero él permanece como un ejemplo brillante de lo que la gracia de Dios puede hacer por los pecadores ante el universo celestial, los mundos no caídos y un mundo rebelde... No fue por su elección que fue expuesto a la disolución, la glotonería y los hábitos de derroche de aquella nación pagana. Pero él dispuso en su corazón, que mientras estuviese allí, serviría al Señor. Cooperó con Dios. Se colocó bajo la bandera de Cristo como un sujeto leal del Rey celestial...
El carácter formado en este mundo determina el destino por la eternidad. El elemento de valor en la vida en este mundo será de valor en el mundo venidero. Nuestro futuro es determinado por la manera en que permitimos ahora ser influenciados... Tornarnos el yugo de Cristo sobre nosotros, y aprendemos su camino.— Yonuth´s Instructor, 17 de agosto de 1899; parcialmente en Dios nos cuida, p. 338.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

martes, 20 de noviembre de 2012

PALABRAS SAZONADAS


«Que vuestra conversación sea siempre con gracia, sazonada como con sal, para que sepáis cómo debéis responder a cada persona» (Colosenses 4:6, BLA).

Hoy hemos llegado nuevamente a la salina. Comenzando el año hablamos de la sal y ahora volvemos a hablar de ella casi finalizando el año. La sal era usada para diferentes cosas en los tiempos bíblicos, como por ejemplo, para conservar alimentos, separar la carne del pellejo de los animales y sazonar la comida.
Cuando la gente la usa para la comida que echarle la cantidad justa. Demasiada sal hace que la comida sepa fatal, y muy poca hace que no sepa a nada. La cantidad exacta hace que la comida sepa mucho mejor
El versículo de hoy habla de echarle «sal» a las palabras. Lo que esto significa es que cuando hablas con los demás de manera amigable y respetuosa ellos te escuchan. Te escuchan porque saben que les estás dando importancia. Cuando Dios te dé la oportunidad de hablarles a otros de Jesús lo ideal es que te escuchen. Así que pon un poco de sal en tus palabras y trata amablemente a los demás. Entonces, háblales de Jesús.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

sábado, 28 de abril de 2012

¿ES SUFICIENTE LA SINCERIDAD?


Y esto pido en oración: que vuestro amor abunde aún más y más en conocimiento y en toda comprensión [...], a fin de que seáis sinceros e irreprochables para el día de Cristo. Filipenses 1:9,10, RV95.

Hace ya unos cuantos años, en Los Ángeles, California, una joven llamada Ángela murió después de un tiroteo con la policía. Durante su funeral el sacerdote oficiante dijo: «Ángela era una muchacha sincera, honesta y querida que, al igual que Cristo, murió por sus creencias». Resulta curioso que al describir a la misma joven, el escritor Charles Swindoll afirmó que Ángela era «una bandida depravada, prófuga de la justicia, entrenada en el siniestro arte de matar» (The Quest for Character [La búsqueda del carácter], p. 65).
¿Estaban el sacerdote y el escritor hablando de la misma persona? Uno la describe como una persona honesta, e incluso la compara con Cristo porque sinceramente murió por sus creencias; el otro, la describe como una asesina.
¿Por qué semejante contradicción? El problema está en la manera en que el sacerdote entiende la palabra «sinceridad». En su opinión, Ángela era digna de admiración por su «sinceridad» en lo que creía y hacía. Pero la pregunta que cabe aquí es: ¿Hay algún mérito en creer sinceramente en el error? ¿O en hacer sinceramente algo malo? Si la virtud está en la sinceridad de la persona, independientemente de cuan bueno o malo sea lo que haga, entonces probablemente deberíamos librar de toda culpa a Judas y a muchos otros que sinceramente hicieron lo malo.
¿Cómo determinamos si un acto es correcto o incorrecto? No es precisamente por la sinceridad con que se lo ejecute. Un acto será bueno si armoniza con los principios de la Palabra de Dios. Será malo si contradice esos principios, no importa  cuán sinceros seamos al realizarlo.
¿Significa esto que no hay valor alguno en la sinceridad? Sí lo hay. Dios quiere que con sinceridad plena creamos y practiquemos la verdad, que hagamos lo correcto y sirvamos al prójimo. Porque la sinceridad tiene valor, pero cuando va acompañada de todo lo que es verdadero, lo respetable, lo justo, lo puro y lo amable (ver Fil. 4:8).
Por esta razón, en nuestro texto de hoy el apóstol Pablo ora, no solo para que seamos sinceros, sino también irreprochables. E irreprochable significa... intachable, recto, íntegro.
Señor, ayúdame a ser sincero y  también en mis pensamientos, palabras y actos.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala