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domingo, 3 de abril de 2016

TE ALIMENTAS

«Así pues, el mayordomo […] les servía legumbres». Daniel 1:16

¿Has oído hablar de Daniel? El rey mandó que sirvieran de su propia comida a Daniel y sus tres amigos. Daniel amaba mucho a Jesús y por eso no quiso comer la comida del rey. Esa comida era mala para el cuerpo. Él y sus amigos pidieron alimentos que fueran buenos para su salud, pues no querían enfermarse.
Cuando yo era pequeña quería comer todos los dulces y pasteles; y no quería comer frutas ni verduras. Ahora que soy mayor aprendí que el cuerpo necesita el brócoli, los tomates, las zanahorias y las frutas. Con esos alimentos puedo estar sana como lo estuvieron Daniel y sus amigos.
Ahora vamos a hacer un juego que se llama «me como un arcoíris». En el dibujo hay frutas y verduras de todos los colores. Trata de decir el nombre de cada uno. Si no sabes su nombre dile a mami que te diga cómo se llaman y así lo repites hasta que logres me- morizarlo. ¡Bien hecho!
Quizás a ti tampoco te gustan los vegetales, pero de ahora en adelante cuando mami te sirva esos alimentos, piensa en el arcoíris que te mantendrá sano y feliz.

Oración: Jesús, gracias por crear las frutas y las verduras para que yo esté sano

Tomado de devocionales para preescolares 2016
Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

lunes, 11 de enero de 2016

¿Y LAS VERDURAS Y LAS FRUTAS?

Por la fe AbeI ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín, por lo cual alcanzó testimonio de que era justo, dando Dios testimonio de sus ofrendas; y muerto, aún habla por ella. Hebreos 11:4.

Siempre es emocionante cuando nace un bebé, pero Adán y Eva estaban particularmente felices. ¡Este sería el primer bebé que alguna vez haya nacido en el mundo! Cuando Eva finalmente sostuvo a Caín en sus brazos, era toda sonrisas. Ansiosa de que la promesa de Dios de un Salvador venidero se cumpliera rápidamente, estaba segura de que su bebé era el Redentor prometido. Ni ella ni Adán tenían alguna idea de cuántos cientos de años pasarían antes de que Jesús, en efecto, naciera. Poco sabían entonces acerca de la gran desilusión que los estaba esperando. ¡Su pequeño niño crecería para convertirse en el primer homicida!
Después, nació otro bebé, y Caín tenía un compañero para jugar. A medida que Adán y Eva veían a los dos niños creciendo juntos, notaban cuán diferentes eran. Cuando Adán llevó a sus hijos a la entrada del Jardín para ver a los ángeles con las espadas en llamas y les contó cómo el pecado entró en el mundo, Caín se quejó:
“¿Por qué Dios tuvo que dejarnos afuera del Edén? ¿No podemos regresar allí? ¡No me parece que sea justo!”
Adán y Eva intentaron explicarle lo mejor que podían, pero no había caso. Abel, en cambio, estaba contento de que Dios hubiese provisto un camino para que ellos fueran salvos. No disfrutaba al ver a Adán matando un corderito cada vez que pecaban, pero sabía que era la forma que usaba el Señor para dejarles ver cuánto le dolería a Dios ofrecer a su propio Cordero algún día. El pobre animalito que derramaba su sangre mostraba, muy claramente, el alto costo del pecado.
Cuando los niños fueron lo suficientemente grandes para traer sus propias ofrendas, enfrentaron una prueba real de su fe. Abel gentilmente le recordó a su hermano las instrucciones específicas de traer un cordero.
“Métete en tus propios asuntos”, dijo bruscamente Caín. “Ocúpate de tus ovejas que yo trabajaré en mi jardín. Una ofrenda de vegetales es igual de buena. Lo haré a mi manera”.
Dios respondió la oración de Abel enviando fuego para quemar el cordero que había ofrecido, dejando que la pila de vegetales de Caín se marchitara al sol sobre las piedras del altar. Caín se enojó mucho y, como no podía desquitarse con Dios, mató a su propio hermano.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward

miércoles, 1 de febrero de 2012

COMENZAR EL DÍA CON ENERGÍA

La recogían cada mañana, cada uno según lo que había de comer, y luego que el sol calentaba, se derretía. (Éxodo 16:21).

Si has tenido la oportunidad de desayunar, te felicito. De esa forma estarás manteniendo en equilibrio los procesos vitales de tu organismo, permitiendo que funcione con eficacia. Si no lo has hecho, quizá tu cerebro tenga que realizar un sobre esfuerzo para comprender estas líneas.
La primera ingesta de alimento del día representa la mejor oportunidad que tiene nuestro cuerpo para reponer sus energías tras el descanso nocturno. Por esa razón el desayuno es la comida más importante del día. Tomar un desayuno liviano se ha convertido en una costumbre de la sociedad moderna, pero en las horas tempranas es cuando «el estómago se encuentra en mejor condición para recibir una mayor cantidad de alimento, que en la segunda o tercera comida del día. Hágase del desayuno la comida más sustancial del día» (Consejos sobre el régimen alimentario, pp. 145-146, § 248).
Permíteme mencionar algunos beneficios de tomar un desayuno sano, nutritivo, y equilibrado:
  • Favorece la memoria, la creatividad y la concentración.
  • Promueve una actitud positiva y el buen humor.
  • Ayuda a controlar el peso, ya que nos hace más fácil evitar comer entre comidas.
  • Proporciona un mayor rendimiento físico y una mayor productividad.
  • Evita el envejecimiento prematuro de las células.
Ante estos beneficios, ¿por qué tenemos la mala costumbre de no desayunar? Creo que por dos razones: una de ellas radica en la falta de tiempo o de voluntad para preparar un desayuno nutricionalmente adecuado. Quizás debamos replantearnos nuestras prioridades. La otra posible razón tiene que ver con que comemos en exceso durante la cena, y demasiado tarde en la noche. Esto hace que el estómago no descanse debidamente, además de que perturba el sueño; asimismo el cerebro y los nervios se fatigan, por lo que disminuye el apetito a la hora del desayuno.
Desayunar temprano en la mañana, además de aportar ventajas físicas, te hará recordar el tierno cuidado de Dios cuando enviaba maná a los israelitas. Aquel pan del cielo contenía todos los nutrientes que necesitaban.
Te invito a adquirir el hábito de comer un buen desayuno. Y lo que es más importante: pídele a Dios que te permita obtener sus bendiciones a través de un abundante desayuno espiritual diario.

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Perla Edith Sánchez

domingo, 29 de enero de 2012

¿CAMBIO DE DIETA O DE CORAZÓN?

«Bienaventurados los de limpio corazón, porque verán a Dios» (Mateo 5:8)

En cierta ocasión, junto a mí estaba una madre joven, llorando. «He orado», dijo entre sollozos, «para que el Señor me ayudara a vencer el abuso del azúcar, pero le estoy fallando estrepitosamente».
Me interesa mucho todo lo que tenga que ver con un estilo de vida saludable. Jamás he tomado una taza de café, ni siquiera descafeinado. Por regla general, como entre horas. Mi esposa y yo procuramos andar un buen trecho cada mañana. Comemos dos veces al día, tomamos bebida de soja y no comemos carne.
Cada vez hay más cristianos que están convencidos de que la mejor manera de mantenerse sano es no comer ningún producto animal. Además de no comer carne, no beben leche, no comen huevos ni usan grasas saturadas. Este estilo de estilo de vida se llama «Vegano».
No hay nada malo en tratar de vivir de la manera más saludable posible. Es una actitud cristiana. Sin embargo, el cristiano no debe mirar al que tiene al lado y criticarlo por no seguir su mismo estilo vida. En tiempos de Jesús, los fariseos eran muy escrupulosos en el cumplimiento de la ley. Eran tan escrupulosos que se inventaron leyes para guardar la ley. Jesús no veía con malos ojos que cumplieran la ley. Decía que era su deber, pero no debía descuidar lo otro. ¿A qué «otro» se refería Jesús?
Se trata de «lo más importante de la ley: la justicia, la misericordia y la fe» (Mat. 23:23). Los fariseos eran duros con las personas que no creían lo mismo que ellos. No les preocupaba cómo era su corazón. Lo único que les importaba era cómo podrían utilizar estilo de vida para impresionar a los demás.
El asunto estriba en que si ser cristiano es cuestión de vestir de cierta manera o eliminar ciertas cosas de la dieta, resulta claro que podemos hacerlo nosotros mismos y no necesitamos a Jesús. Cualquiera puede cambiar su apariencia externa, pero solo Dios puede cambiar el corazón. Jesús dice: «Os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros. Quitaré de vosotros el corazón de piedra y os daré un corazón de carne» (Eze. 36:26). (Basado en Mateo 5:8).

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

domingo, 18 de septiembre de 2011

UN TESORO QUE ESPERA POR TI

El entendido en la palabra hallará el bien; el que confía en Jehová es bienaventurado (Proverbios 16: 20)

Estudiando acerca de los depredadores encontré algunos datos interesantes. Se dice que cada especie tiene sus propias técnicas para cazar y alimentarse. Los guepardos, por ejemplo, llegan a alcanzar velocidades de más de 95 km/h, gracias a las cuales pueden cazar gacelas fácilmente. Por su parte los leones, que no son tan rápidos, tienden a agazaparse para abalanzarse sorpresivamente sobre su presa. Otros animales prefieren cazar en manadas, aunque al final se peleen entre sí para quedarse con la presa. Leyendo sobre estos interesantes métodos de supervivencia pensaba que mientras los animales se esfuerzan por satisfacer sus necesidades básicas y las de sus familias, nosotras a veces descuidamos nuestra nutrición emocional, educativa y espiritual.
El cuerpo humano cuenta con un mecanismo que nos mantiene al tanto de la necesidad de alimento físico, pero cabe hacerse la pregunta: ¿Estamos bien alimentadas en otros ámbitos como el espiritual? Por ejemplo, ¿cuánto tiempo dedicas a fortalecer tu sistema emocional, alimentándolo con buenos seminarios y materiales que te proporcionen una autoestima saludable? O, ¿cuánto tiempo dedicas a la lectura edificante e instructiva? Sobre todo, ¿qué haces con tu nutrición espiritual, que es la más importante, porque tiene consecuencias eternas?
El versículo de hoy afirma que atender la instrucción es beneficiarse con el bien que encierra. A veces dedicamos tiempo a alimentarnos física y emocionalmente con pura chatarra, y aparentemente nuestro sistema funciona bien, pero más temprano que tarde, al enfrentar las inclemencias de la vida, nuestra construcción se desvanecerá.
La segunda parte del versículo presenta el mayor tesoro que podemos obtener: la felicidad que proviene de la confianza en Dios. Pero, ¿cómo adquirir esa confianza? La Biblia nos dice que la fe se obtiene por medio de la Palabra de Dios. ¿Y cómo llega hasta nosotras? A través de la lectura, del estudio, dedicando tiempo a preparar banquetes espirituales. Si haces esto, tu vida será una fuerte torre construida sobre la Roca viva que es Jesús. Así podrás enfrentar los vendavales y permanecer firme.
La inteligencia sin sabiduría es como un baúl sin tesoro.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

lunes, 11 de julio de 2011

ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios. 1 Reyes 19:8.

¿Cuáles son tus comidas preferidas? ¿Consumes solo aquellos alimentos e te agradan, o también ingieres los que no te gustan tanto, pero que son saludables? ¿Pensaste alguna vez que tu alimentación y tu vida espiritual están íntimamente relacionadas?
Cuando Dios escogió al pueblo de Israel como depositario de la verdad y como comunidad que habría de esperar la llegada del Mesías, los preparó para estar a la vanguardia de los pueblos de la tierra. Antes de poseer la tierra prometida, ellos recibieron un código moral y ético que es referencia hasta el día de hoy; además recibieron instrucciones financieras, normas para atender a los enfermos y consejos acerca de qué alimentos consumir para preservar la salud. Ningún otro pueblo de la tierra tuvo este privilegio.
Si bien nos manejamos en una sociedad que tiene el apetito pervertido y que prefiere "curar" antes que prevenir, los cristianos no podemos caer en semejante pecado. Es un privilegio poseer buena salud; y cuidarla es una responsabilidad ante nosotros mismos y ante Dios. El exceso de alimentos con alto contenido graso y de azúcares deteriora el sistema digestivo, y a la larga afecta a todo el cuerpo. La enfermedad no es solo producto del sedentarismo y del estrés, sino también de la mala calidad de los alimentos consumidos. Por eso, la alimentación basada en verduras, frutas, hortalizas y legumbres, te ayudarán a nutrir y purificar todo tu organismo.
La Biblia no hace una larga descripción de los alimentos que consumió Elías antes de partir a Horeb, solo nos menciona que Dios se los proveyó, y que "fortalecido con aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches". ¡Imagínate cuánto rendiríamos en un partido de fútbol si siguiéramos el consejo divino! ¡Podríamos jugar varios partidos sin parar y sin que se afecte nuestra habilidad!
Nuestro Padre celestial nos ha enviado instrucción especial en este tiempo respecto de cómo alimentarnos sanamente. Nuestro deber es seguir su consejo, como lo hizo Elías.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel