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jueves, 15 de marzo de 2012

¡HAZ CORRER A LA SERPIENTE!

«Su vino es veneno de serpientes, y ponzoña mortal de cobras» (Deuteronomio 32:33, BLA).

Hoy tenemos que andar con cuidado y no quitarnos nuestras botas de exploradores. Estamos aventurándonos en la tierra de la cobra. Cuando Dios habla de la ponzoña mortal de la cobra, él sabe de qué está hablando.
Las cobras son unas serpientes muy venenosas que viven en partes de África, Australia y Asia. Las cobras son famosas por la manera en que abren los huesos de su cuello, para adoptar su característica postura amenazadora.
En la India, las cobras matan a miles de personas cada año porque se meten en las casas durante la noche en busca de ratones y terminan mordiendo accidentalmente a los seres humanos. Ellas muerden a los seres humanos porque se asustan.
Pero a pesar de que el veneno de la cobra es mortal, esta puede ser «aplacada» de cierta manera. Los encantadores de serpientes tocan sus flautas y hacen que las cobras abran sus cuellos y «bailen». Curiosamente, pueden hacer que estas serpientes venenosas hagan lo que quieran.
Satanás es poderoso, pero, ¿sabías que tú puedes hacer que él haga lo que tú quieras así como los encantadores de serpientes hacen con las cobras? Lee Santiago 4:7. Por muy poderoso que sea Satanás, Dios y tú juntos son mucho más poderosos. Tú puedes hacer que el diablo salga corriendo y se aleje de ti.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

jueves, 26 de enero de 2012

¡LIMPIA TUS ACTOS!

«Bastó un soplo de tu nariz para que se amontonaran las aguas. Las olas se irguieron como murallas; ¡se inmovilizaron las aguas en el fondo del mar!» (Éxodo 15:8, NVI).

¡Qué manera de describir el poder de Dios! Él sopló «desde su nariz», las aguas se levantaron como murallas, y los israelitas atravesaron en seco el Mar Rojo. ¿Crees que Dios sopló aire desde su nariz? Bueno, no podemos estar completamente seguros. Tal vez esa fue la mejor manera en que Moisés pudo describir lo que vio. ¿Sabes lo que son las fosas nasales? Son los dos hoyitos que tienes en la nariz. Las fosas nasales cumplen una función muy importante en nuestro cuerpo. Ellas atrapan el polvo y la suciedad que vuela por el aire que respiramos, evitando que llegue a nuestros pulmones.
¿Sabías que tu cerebro también es un filtro? Si permaneces concentrado en las cosas de Dios, tu mente te dirá rápidamente si algo que ves o escuchas no es bueno para ti. Sí, es el Espíritu de Dios hablando a tu mente, y si él te dice eso, ¡escúchalo! Él está evitando que el polvo del mundo penetre en tu alma.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

miércoles, 25 de enero de 2012

MIS PIES CORREN MÁS RÁPIDO QUE TU CABALLO

«Toda la caballería y los carros del faraón entraron detrás de ellos, y los persiguieron hasta la mitad del mar» (Éxodo 14:23).

Avancen, avancen, avancen. Estamos caminando con Moisés por el desierto y el ejército egipcio nos viene pisando los talones. ¿Cómo podremos escapar? Espera, una nube negra se ha interpuesto entre los egipcios y nosotros. Moisés estira ahora su brazo en dirección al Mar Rojo. Increíble, ¡el mar se está abriendo! ¡Estamos cruzándolo en seco! ¡Lo vamos a lograr!
¡Oh no! ¡Mira! La nube se está retirando y los carros tirados por caballos del ejército egipcio también están entrando por el camino seco en medio del mar ¡Sabía que esto no iba a funcionar! ¡Apúrate! ¡Corre! Ya llegamos a la otra orilla. Espera, Moisés está estirando de nuevo su brazo. ¡Mira! ¡El ejército del faraón está siendo tragado por las aguas! Me siento feliz, pero triste al mismo tiempo. Estoy feliz porque hemos podido cruzar hasta el otro lado de numera segura, pero triste portadas las personas que han muerto. Es asombroso. Nuestros pies fueron más rápidos que sus caballos.
La experiencia de los israelitas cruzando el Mar Rojo nos muestra que Dios puede hacer cualquier cosa, incluso cuando nos parece que no hay otra salida. Nunca olvides confiar en él. Dios siempre tendrá una salida para ti.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

jueves, 12 de enero de 2012

¿NO ERES DEMASIADO JOVEN?

«Abraham y Sara eran viejos, de edad avanzada, y a Sara ya le había cesado el período de las mujeres» (Génesis 18: 11, RV95).

Hoy vamos a dar un paseo por la sección de recién nacidos del hospital. Vamos a ver bebés. Hagamos silencio. ¿No son lindos? Dios nos ha creado de una manera maravillosa. Qué bueno es que los papas y las mamas puedan tener bebés y formar familias.
El versículo de hoy nos cuenta que Sara ya no podía tener hijos debido a su edad. Cuando las mujeres no son tan jóvenes ya no pueden tener hijos, y Sara había llegado a esa edad. ¡Tenía casi cien años! De hecho se rió de solo pensarlo. Pero, ¿sabes lo que pasó? Dios hizo un milagro y Sara tuvo un bebé cuando nadie, ni siquiera ella, creía que fuera posible.
A veces la gente cree que tú eres demasiado joven para hacer algo importante para Dios. ¡Espero que tú no pienses lo mismo! Nunca serás demasiado joven para mostrar una sonrisa en tu rostro y alegarle el día a alguien. Nunca serás demasiado joven para hablarles a los demás de Jesús. Y al igual que Dios le dio a Sara un bebé cuando ella creía que era demasiado vieja, Dios puede hacer que lleves a otros a sus pies sin importar tu edad.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

sábado, 7 de enero de 2012

¡QUÉ SUBIDA!

«El agua siguió bajando, y el primer día del mes décimo ya se podían ver las partes más altas de los montes» (Génesis 8:5).

¿Alguna vez has subido a la cima de una montaña? En las montañas de Colorado, en Estados Unidos, los visitantes pueden subir más de cuatro mil metros sobre el nivel del mar Hay gente que incluso ha llegado a la cima del monte Everest, que mide más de ocho mil metros de altura. Es tan alto, que quienes lo escalan tienen que usar máscaras de oxígeno para poder respiran Es una montaña difícil de escalan pues está cubierta de mucha nieve y hielo. En cualquier momento pueden desatarse violentas tormentas.
Ayer estuvimos hablando del Diluvio de Noé. Hoy quiero contarte lo que sucedió cuando la lluvia cesó. Tras varios meses, el agua comenzó a bajan y finalmente Noé pudo ver las cimas de las montañas. Recuperó la esperanza. ¡La tierra podía verse de nuevo!
A veces la vida nos presenta problemas que parecieran no tener salida, pero Dios siempre nos da una esperanza. Tal vez él quiere enseñarte una lección importante. Espera en él, y finalmente verás la cima de tus montañas. ¡Sigue confiando en Dios!

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

miércoles, 21 de diciembre de 2011

¡TIENES UN DIOS!

Y el sol se detuvo, y la luna se paró, hasta, que la gente se vengó de sus enemigos. (Josué 10:13).

Ya es casi una costumbre que antes de dormir mi hijo me pida que le cuente una de sus historias favoritas. Hay varias historias que le gustan, pero me pide una con mayor frecuencia. Cuando le anuncio que ya es hora de irse a dormir, me mira y, con su lenguaje infantil, me dice: «A hitóla de cabaos savajes». Y comienzo así: «Dos niñitas vivían en una casita en el campo. El campo es un lugar donde hay muchas florecillas, árboles grandes y chiquitos, y también muchos animalitos. La mamá de estas pequeñas les contaba en el culto matutino la historia de Daniel en el foso de los leones. Cuando los hombres malos empujaron a Daniel a un foso donde había muchos leones hambrientos, Daniel no lloró, ni se puso a gritar. ¿Qué hizo Daniel?». «Ceó sus ojitos, amigo Jesús cuiame», contesta mi hijo.
«Un día las dos niñas salieron a pasear y de pronto oyeron un sonido muy fuerte. Una nube de polvo envolvía a una manada de caballos salvajes que se aproximaba a ellas. Era imposible que pudieran llegar a casa antes de que los caballos las arrollaran, así que cerraron sus ojitos y ¿qué dijeron?». «Jesús, cuíanos». «Inmediatamente Jesús envió un angelito muy fuerte y muy bueno, ¿y qué les dijo a los caballos?». «Deténanse, no pueen seguí». «Y mientras los caballos salvajes lanzaban patadas al aire, las dos niñitas corrieron hasta su casa y se pusieron a salvo. Allí se arrodillaron y repitieron junto a su mamá el hermoso versículo que dice: "El ángel de Jehová acampa alrededor de los que lo temen y los defiende" (Sal. 34: 7)».
Este relato me recuerda cada noche que no importan los contratiempos que hayamos tenido durante el día; si Dios pudo cerrar la boca de los leones y detener el Sol, puede y quiere detener los caballos salvajes que amenacen tu vida.
Si tienes niños pequeños, no pierdas la oportunidad de llevar la paz a sus vidas y a la tuya por medio de estos relatos maravillosos. Duerme tranquila, vive confiada.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

lunes, 5 de diciembre de 2011

EXTENDIÓ SU MANO

Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche. Éxodo 14:21.

Estela nunca supo cómo pudo llegar a su casa; sentía que las fuerzas la habían abandonado. Se tiró, lánguidamente, en la cama, y por horas su mirada, enajenada, permaneció absorta en el techo. En su mente, giraba un solo pensamiento: su automóvil había sido sostenido por manos invisibles; de otro modo, a esas horas ya estaría muerta. La manera en que el vehículo fue devuelto a la carretera, cuando estaba prácticamente en el abismo, había sido un milagro. Solo que había un pequeño problema: ella no creía en milagros.
¿Existen los milagros? ¡Claro que sí! La Biblia, y la vida, están llenas de ellos. El versículo de hoy presenta uno. El pueblo de Israel había llegado a las orillas del mar Rojo. No había más salida; desde la perspectiva humana, había llegado el fin. Pero, entonces, Moisés levantó la vara y el milagro sucedió: apareció un viento oriental, y el mar se abrió, para dar paso al pueblo de Dios.
Para muchas personas, esto no tiene lógica; no hay razón que lo explique. Pero, si quieres pasar a la historia como alguien que escribió una de sus líneas, en más de una oportunidad es necesario rechazar la razón, como si fuese un trasto viejo, y volar en alas del espíritu: si deseas entenderlo todo con la razón, no volarás jamás.
La vida cristiana es una vida de fe. Con frecuencia, es necesario sacar el pie del barco y colocarlo en el agua, aunque el mar esté embravecido; es la única manera de andar sobre el mar.
¿Cuál es el Mar Rojo de tu vida, hoy? ¿Cuál es el problema que parece no tener solución? ¿Ya hiciste todo lo que humanamente podías haber hecho? Entonces, dale una oportunidad a Dios; deja que él te conduzca por los valles y por las montañas de la fe.
Busca al Señor. Ora, clama a él. Reconoce tu incapacidad, ríndete a sus pies, acepta tu dependencia; vuélvete como un niño. ¡Y te sorprenderás con los resultados!
No empieces las actividades de hoy sin la seguridad de que hay una vara en tus manos. Pero, más que eso, hay un Dios Todopoderoso a tu lado: "Y extendió Moisés su mano sobre el mar, e hizo Jehová que el mar se retirase por recio viento oriental toda aquella noche".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

sábado, 3 de diciembre de 2011

MANO PODEROSA

Y endureció Jehová el corazón de faraón rey de Egipto, y él siguió a los hijos de Israel; pero los hijos de Israel habían salido con mano poderosa. Éxodo 14:8.

Aunque no le gustaba la medicina, Lucía, obedeciendo a su madre, había intentado seguir la carrera. Hubiera hecho lo imposible por conseguir la aprobación del ser que la trajo al mundo; sin embargo, jamás pudo pasar del segundo año. Y se sentía un fracaso. Ese sentimiento de derrota la llevó al camino de las drogas, sin que la madre lo percibiese. Cuando por fin la verdad salió a la luz, ya era demasiado tarde: la pobre joven se encontraba esclavizada.
Hay cosas que no tienen explicación. ¿Por qué, a veces, creemos que huir es la mejor salida para los problemas que enfrentamos? Los vicios son cuevas donde nos escondemos, por miedo de enfrentar la realidad; cuevas oscuras y profundas, donde nos atormentan los monstruos imaginarios que fabrica nuestra imaginación enfermiza. Lucía se sentía así: perseguida por mil demonios; atormentada por un verdugo implacable; desesperada y con ganas de morir. Parecía el pueblo de Israel, huyendo de las manos impiadosas de Faraón.
Mientras camines por las sendas escabrosas de este mundo, te vas a encontrar infinidad de veces con las fuerzas del mal, que intentan destruir tu vida; circunstancias adversas, barreras indestructibles, muros gigantescos, imposibles de ser escalados. En esas horas, no te escondas, no huyas, no busques muletillas: enfrenta a tus enemigos en el nombre de Jesús.
Recuerda que el Señor libró a Israel con mano poderosa, y aunque el enemigo también tiene poder, nada puede hacer ante el Rey del universo.
Hoy puede ser un día de victoria para ti. No trates de ganar la guerra; vence solamente la batalla de este día. Los grandes triunfos son la sumatoria de las pequeñas victorias. Haz de este día un día de victoria.
¿No tienes fuerzas para luchar? Israel tampoco las tenía. ¿Qué podría hacer un batallón de pastores de ovejas y fabricantes de ladrillos frente a un ejército armado hasta los dientes? Pero, aquel pueblo humilde no estaba allí por su propia voluntad: Dios lo había libertado, y el Señor no conoce de derrotas.
Por lo tanto, enfrenta hoy tus leones, tus tormentas y tus faraones recordando que "Faraón rey de Egipto, siguió a los hijos de Israel; los hijos de Israel habían salido con mano poderosa".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

domingo, 6 de noviembre de 2011

AUTORIDAD

Porque les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas. Mateo 7:29.

¿Sabías que muchas personas fracasan, como esposos y padres, porque no saben liderar? Y el liderazgo no tiene que ver solo con técnicas, estrategias o títulos. Conozco personas muy preparadas en estudios de liderazgo, pero, desdichadamente, son pésimos líderes; todo el mundo lo sabe, menos ellas. La propia persona cree que es un gran líder porque todos hacen lo que ella quiere, pero no percibe que la gente la sigue por miedo.
El líder tiene poder; el poder del cargo. Pero, el poder del puesto no es el poder del amor, que solo poseen quienes temen al Señor. Jesús es el mejor ejemplo de eso. La Biblia dice que, cuando él hablaba, lo hacía con autoridad, y no como los escribas. ¿De dónde provenía su autoridad? ¿Qué tipo de autoridad era esa? Era la autoridad de la humildad, del amor, de la capacidad de entendimiento. Un poder que conquistaba el corazón de las personas; y ellas dejaban todo por seguirlo, hasta el fin.
Si yo, como cristiano, busco todos los días a Jesús y aprendo de él, con toda seguridad me convertiré en un hombre de Dios, humilde, y no necesitaré de un cargo para conquistar el corazón de las personas, llámense esas personas esposa, hijos o miembros de iglesia.
Me emociona pensar en el liderazgo de Jesús. ¿Qué había en él, que era capaz de hacer que los hombres que él llamó dejasen sus carreras profesionales, con el fin de volverse seguidores de un carpintero, criticado y condenado por los hombres de influencia de sus tiempos?
Tú y yo tenemos, hoy, la responsabilidad de aprender más de Jesús, si deseamos ser discípulos, o líderes. Autoridad, por simple autoridad, todo el mundo la desea. Pero, el privilegio más grande del ser humano es poseer la autoridad de Jesús, frente a la cual hasta las fuerzas del mal temblaban.
Jesús es la Fuente de esa autoridad. Él no vino al mundo solo para enseñarnos a ejercer autoridad, sino para enseñarnos cómo se logra esa autoridad. Y lo hizo subiendo al Monte, a buscar a su Padre en oración. Esto no lo aprenderás en las más grandes escuelas de liderazgo ni de calidad total; eso solo lo alcanzas de rodillas, pasando mucho tiempo en oración.
Que este sea, en tu vida, un día de victoria y de autoridad. Pero, recuerda que Jesús "les enseñaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

sábado, 5 de noviembre de 2011

UN BUEN NOMBRE

Y te será puesto un nombre nuevo, que la boca de Jehová pondrá. (Isaías 62:2).

La muchedumbre entusiasmada aclamaba al recién elegido nuevo presidente de los Estados Unidos de América. Las campanas de las iglesias emitían sonidos de triunfo y los cañones anunciaban la victoria. George Washington hacía su entrada triunfal en la ciudad de Nueva York el 30 de abril de 1789, montado sobre un enorme caballo, vestido con su característico traje marrón y llevando su brillante espada a un costado. Entre la muchedumbre que lo aclamaba en aquella ocasión se encontraba un niño, a quien le habían puesto el nombre de Washington Irving en honor a tan famoso comandante a quien ahora podía contemplar tan de cerca.
En una oportunidad, este niño logró acercarse al gran libertador, y la nana que lo acompañaba le comunicó a Washington que el pequeño llevaba su nombre en honor a él. El comándame sonrió amablemente y, mientras acariciaba la cabeza del niño, le dijo: «Me da mucho gusto conocerte. Espero que seas siempre un buen niño y que cuando crezcas te conviertas también en un buen hombre. Dios te bendiga».
Esas palabras quedaron grabadas en la mente impresionable de aquel niño, que años más tarde se convirtió en un gran escritor. Escribió las biografías de George Washington. John Jacob Astor, Cristóbal Colón, Oliver Goldsmith y del capitán Bonneville. Recordando aquellas palabras pronunciadas por George Washington decidió honrar el nombre que llevaba y sirvió a su país como embajador en España e Inglaterra.
El día en que Cristo entró triunfante en tu vida, tu nombre fue cambiado por el de «cristiano». Al igual que hizo Washington con aquel pequeño, Cristo te miró y con amor profundo te mostró lo que significa llevar su nombre. ¿Qué estás haciendo para honrar el nombre de Cristo? Profesar el cristianismo de palabra no tiene valor; lo que se espera de nosotros, que llevamos su nombre, es que pasemos del dicho al hecho y honremos el nombre de Cristo con nuestra influencia para el bien.
«A cualquiera, pues, que me confiese delante de los hombres, yo también lo confesaré delante de mi Padre que está en los cielos» (Mat. 10: 32).

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

viernes, 4 de noviembre de 2011

¡SOY YO! ¡NO TEMAS!

Viéndolo ellos andar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y gritaron. (Marcos 6:49).

Muchas historias aterradoras de fantasmas tienen como base la creencia casi universal en la inmortalidad del alma. Contadas a veces a modo de chistes y otras como relatos de terror, todas ellas generan gran ansiedad y expectativa en las mentes humanas.
La creencia en la inmortalidad de alma tiene su origen en la afirmación que la serpiente hizo a Eva en el Edén: «No moriréis» (Gen. 3: 4). Desde entonces, a medida que la tierra ha ido poblándose, el ser humano ha ido inventando distintas deidades en las que alimentar esta creencia, depositar su confianza y reducir así sus temores. Satanás ha creado un falso sistema de adoración en el que el ser humano puede suplir su necesidad de protección. Tal ha sido su éxito que Dios tuvo que ordenar-nos enfáticamente que nos alejáramos de este tipo de creencias, cada vez más populares. Por eso hasta nuestros días llega la triste amonestación: «¿No hay Dios en Israel para que vayáis a consultar a Baal-zebub, dios de Eerón?» (2 Rey. 1:3).
Para mí, que crecí en un hogar cristiano, no cabe la posibilidad de que existan almas que vagan por un universo paralelo al nuestro. Los ángeles de Dios sí obran milagros sobrenaturales, pero en la Biblia no encontraremos evidencia de personas que hayan muerto y sigan en contacto con los vivos. Por esta razón me causa tanto asombro la inesperada reacción de los discípulos que, habiendo convivido con el Maestro durante algún tiempo, todavía conservaban cierta clase de idolatría o superstición en sus creencias.
Los discípulos, cumpliendo a regañadientes la orden de Jesús, habían vuelto al mar. Sintiéndose turbados y decepcionados, permitieron que su mente se centrara en las dudas y el temor. Por eso, cuando el Señor se les apareció, no pudieron reconocerlo. ¿Sabes? Cuando damos cabida a los pensamientos negativos dejamos de divisar la presencia divina. Dios te ayude a no perder nunca de vista que tienes un Salvador que está siempre contigo. Él es un Dios real, el único que puede salvarte.
Jesús te dice hoy: «¡Animo! ¡Soy yo! ¡No temas!» (ver Mar. 6: 50).

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

martes, 1 de noviembre de 2011

EL PODER

Acuérdate Jehová, tu Dios, porque él es quien te da el poder. (Deuteronomio 8:18).

En un seminario católico estudiaba un joven que tenía doble personalidad. Por causa de los traumas familiares que arrastraba desde la infancia se había creado dos personajes ficticios: el del hombre bueno, noble y puro que deseaba ser y el del hombre malvado, cruel e inhumano que llevaba dentro. Hasta tal punto llegó su locura que primero hizo daño a otras personas y después intentó suicidarse. Cuando la detective que investigaba el caso visitó el seminario le hizo una pregunta a un sacerdote: «Padre, ¿cree usted que todos necesitamos sentir el poder de un yo positivo en nuestro interior?». A lo que el sacerdote respondió: «No. Lo que todos necesitamos es el poder de Dios».
La Nueva Era plantea que dentro de nosotros está el poder de hacer el bien o el mal, pero aceptar esta tesis es como decir que Dios no tenía que haberse molestado en venir a este mundo para vivir y morir por nosotros. Si pudiéramos hacer el bien por nosotros mismos no tendríamos necesidad de un salvador, ni tampoco de un Dios que nos proporcionara una vida plena y feliz.
Este engaño, que para algunos es nuevo, no es más que una versión moderna del engaño que hábilmente Satanás presentó a Eva en el jardín del Edén: «Seréis como Dios, conocedores del bien y el mal» (Gen. 3: 5). Una de las afirmaciones más categóricas de Cristo fue: «Separados de mí nada podéis hacer» (Juan 15: 5). La historia le ha dado la razón: el ser humano, lejos de Dios, solo produce mal.
¿Has llegado a desarrollar algún tipo de doble personalidad para engañarte a ti misma y a los demás? Aunque sabemos desde pequeños lo que es bueno y lo que es malo, nuestra naturaleza se inclina por lo incorrecto, porque nacemos bajo la condenación del pecado. Se necesita el poder de Dios para responder amablemente, a palabras groseras o duras. Se necesita el poder de Dios para sobrellevar la carga de un esposo abusivo, para educar a los hijos y superar sus rebeldías. Se necesita el poder de Dios para desafiar los retos que se nos presentan como mujeres.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

jueves, 20 de octubre de 2011

¿MANSIONES O SEPULCROS?

Solo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra. (Isaías 37:17)

El emperador Juliano, también conocido como «el apóstata» por sus notables esfuerzos por hacer proliferar el paganismo en Roma, tenía un buen ayudante que era cristiano. Un día, en tono burlón, Juliano le preguntó al joven: «Tú que eres tan amigo de Jesús, ¿sabes que está haciendo hoy?». El muchacho le respondió: «Señor, siendo que Jesús es carpintero, bien pudiera estar construyendo mansiones para los fieles y una tumba para usted». Ese mismo día, antes de que el sol se pusiera. Juliano cayó herido en una batalla contra los persas. Mientras yacía moribundo tomó un puñado del polvo que contenía su propia sangre y, lanzando sus últimas palabras, miró hacia el cielo diciendo: «¡Has ganado, Galileo!».
Cuántas veces actuamos en forma similar a la de este emperador romano. Trazamos nuestros planes, para los cuales no contamos con Jesús. Nos parece que la vida es muy corta y queremos aprovecharla. Luchamos por obtener dinero, aunque es lo requiera sacrificio, y después lo malgastamos. Construimos casas y nos quedamos sin hogar. Tenemos hijos y morimos en soledad. Nos afanamos por mantener una buena apariencia, pero recibimos ¡os implacables resultados del paso del tiempo. Se cumplen en nuestras vidas las palabras pronunciadas por Dios en el jardín del Edén: «Con el sudor de tu rostro comerás el pan, hasta que vuelvas a la tierra, porque de ella fuiste tomado; pues polvo eres y al polvo volverás» (Gen. 3: 19).
El texto de hoy nos invita a reflexionar sobre el presente y el futuro. Aunque nosotros no tengamos en cuenta a Dios, él sí interviene en nuestras vidas. Finalmente, cuando recojamos lo que hayamos sembrado, iremos a reinar en mansiones u ocuparemos un lugar junto a Satanás, en el sepulcro de fuego y azufre que terminará para siempre con el pecado y los pecadores.
El presente es nuestra única oportunidad para tomar decisiones, pues el mañana no nos pertenece. Este es el momento de decidir si quieres habitar en mansiones o en sepulcros. Alza tu voz al cielo y dile a Cristo que ha ganado la victoria en ti. Tú puedes ser una habitante del reino celestial.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera