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miércoles, 18 de enero de 2017

EL CAMINO MÁS LARGO

“Cuando el faraón dejó salir al pueblo israelita, Dios no los llevó por el camino que va al país de los filisteos, que era el más directo, pues pensó que los israelitas no querrían pelear cuando tuvieran que hacerlo, y que preferirían regresar a Egipto” (Éxodo 13:17).

Después de manejar como loca por la ciudad durante más de una hora, me sorprendí al encontrarme entrando a mi propia casa. Mi hermana y mejor amiga, Alicia, me había vendado los ojos con la promesa de una cita misteriosa y me había llevado en círculos alrededor de la ciudad pasando por docenas de barrios. Cuando finalmente el auto se detuvo, atravesé una puerta y el olor característico de mi casa llegó a mi nariz. Estaba confundida, hasta que me quitaron la venda de los ojos. Estaba en mi propia sala, rodeada de un grupo de familiares y amigos que gritaban: “¡¡Sorpresaaaaal!” Era una fiesta sorpresa porque me iba a la universidad, y era ¡en mi propia casa! Todo el mundo estuvo riéndose y comentando el resto de la noche cómo había tomado el camino más largo para llegar a casa. Tanto deambular había sido por una buena razón. Si tan solo me hubieran dado la vuelta un par de veces por las calles cercanas, yo habría sabido dónde estaba todo el tiempo y la sorpresa no habría funcionado.
Cuando finalmente el faraón dejó salir a los israelita de Egipto, Dios no los llevó por el camino más corto, porque habrían tenido que pasar por un país enemigo y, definitivamente, habría habido una guerra. Dios conocía la debilidad de sus corazones, que quizá no hubieran podido soportarlo y habrían querido regresar a Egipto. Así que los llevó por el camino más largo, a través del desierto, hacia el Mar Rojo que, aparentemente, era un callejón sin salida. Sin embargo, tenía un plan que ellos no conocían: abrir el mar para que lo atravesaran en seco.
Tal vez has sentido que Dios te está llevando por el camino más largo. Tal vez no estás seguro de por qué las cosas no han salido diferentes, o mejor, o más rápido. Pero confía en él. Él conoce las debilidades de tu corazón mejor que tú. Aunque los atajos parezcan mejores, quizá los resultados no lo son. Confía en la ruta que él está marcando para ti. Recuerda, su meta es llevarte a tu casa, a tu verdadero Hogar: ¡el cielo! MH

Tomado de lecturas devocionales para Adolescentes 2017
FUSIÓN
Por: Melissa y Greg Howell
#Fusión # UnPuntoDeEncuentroEntreTúyDios #MeditacionesMatutina #DevociónMatutinaParaAdolescentes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

viernes, 6 de enero de 2017

LA TRANSCRIPCIÓN DE LA VOLUNTAD DE DIOS

«En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti». Salmo 119: 11

En los mandamientos de su santa ley, Dios ha revelado una perfecta norma de vida; y ha declarado que hasta el fin del tiempo esa ley, sin sufrir cambio en una sola jota o tilde, se mantendrá vigente para todos los seres humanos. Cristo vino para magnificar la ley y darle honra. Mostró que está basada sobre el firme fundamento del amor a Dios y al prójimo, y que la obediencia a sus preceptos abarca todos los deberes del ser humano. En su propia vida, Cristo dio un ejemplo de obediencia a la ley de Dios. En el Sermón del Monte mostró cómo los mandamientos se extienden más allá de las acciones externas e incluyen los pensamientos e intenciones del corazón.
La ley, si la obedecemos, nos lleva a renunciar «a la impiedad y a los deseos mundanos» y a vivir «en este siglo sobria, y justa, y piadosamente» (Tito 2: 12). Pero el enemigo de toda justicia ha cautivado al mundo, y ha arrastrado a la humanidad a desobedecerla. Como Pablo lo anticipó, multitudes han abandonado las claras y penetrantes verdades de la Palabra de Dios, y se han elegido maestros que les presentan las fábulas que ellos desean (2 Tim. 4: 4). Entre nuestros pastores y creyentes hay muchos que están pisoteando los mandamientos de Dios. Esto insulta al Creador y Satanás se ríe triunfalmente al ver el éxito que obtienen sus estratagemas.
Con el desprecio creciente hacia la ley de Dios, existe una marcada aversión hacia la religión, aumentan el orgullo, el amor a los placeres, la desobediencia a los padres y la autocomplacencia; y dondequiera se preguntan los pensadores: ¿Qué puede hacerse para corregir esos males? La respuesta la hallamos en la exhortación de Pablo a Timoteo: «Predica la palabra» (2 Tim. 4: 2, NVI). En la Biblia encontramos los únicos principios seguros de acción. Es la transcripción de la voluntad de Dios; la expresión de la sabiduría divina. Abre la comprensión de los seres humanos a los grandes problemas de la vida; y para todo el que tiene en cuenta sus preceptos, resultará una guía infalible que lo guardará de consumir su vida en esfuerzos mal dirigidos.
Dios ha dado a conocer su voluntad, y es insensato para el ser humano poner en tela de juicio lo que Dios ha declarado. Después de que la Sabiduría Infinita habló, no puede existir una sola cuestión en duda que hayamos de aclarar, ninguna posibilidad de vacilar o corregir. Todo lo que el Señor requiere de nosotros es un sincero y vehemente acatamiento de su expresa voluntad. La obediencia es el mayor dictado de la razón, tanto como la conciencia.— Los hechos de los apóstoles, cap. 49, pp. 375-376.

Tomado de lecturas devocionales para Adultos 2017
DE VUELTA AL HOGAR
Por: Elena G. de White
#DeVueltaAlHogar #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

miércoles, 16 de marzo de 2016

“YO SOY” CAMBIA LO QUE YO SOY – 3a PARTE

Estate quieta, y reconoce que yo soy Dios. Dios

“Yo soy el camino, la verdad y la vida. Solamente por mi se puede llegar al Padre” (Juan 14:6).

“YO SOY la resurrección y la vida” (Juan 11:25), te dice Jesús, quien sabe que la muerte es la realidad más inevitable y abrumadora que te aguarda. Tus días en esta tierra están contados, aunque te parezca impensable durante la juventud o en los años de plenitud que tal vez aún disfrutas. Pero ten ánimo, porque ahí no se acaba todo. Jesús disipa toda incertidumbre respecto a la muerte cuando afirma: “El que cree en mí, aunque muera, vivirá” (Juan 11:25). ¡Qué maravillosa esperanza!
La muerte no es el capítulo final, así como no fue el acto final de la vida de Jesús. Cuando afrontas la enfermedad y la muerte con una fe inquebrantable en la resurrección estás dando un poderoso testimonio a un mundo desesperanzado. Gracias al “Yo soy”, tu perspectiva de la muerte cambia tu perspectiva de la vida.
“Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). ¡Jesús no se andaba con rodeos! Todas sus declaraciones se resumen en esta: “Yo soy el único camino, la única verdad, la única fuente de verdadera vida”. Jesús te plantea una relación de exclusividad, porque solamente a través de él se puede llegar al Padre.
Cuando “Yo soy” se cruza en tu camino, lo que tú eres cambia para siempre. Pasas de tener miedo a la muerte a vivir sin miedo en la vida y con esperanza en un futuro eterno más allá de este mundo. Cuando “Yo soy” se cruza en tu camino comienzas una relación exclusiva con Dios que dará plenitud a tu vida.
Son firmes los pilares en los que se asienta la fe cristiana. Esos pilares son en realidad uno solo: Cristo. Cristo es el pan de vida que sacia tu hambre espiritual; la luz del mundo que pone fin a tu confusión y a las tinieblas que te rodean; la puerta que te conduce a una vida plena; el buen pastor que te guía a pastos verdes y aguas frescas; la resurrección que te promete vida más allá de la muerte; el camino recto; la verdad que disipa todo engaño y la vida eterna.
El gran “Yo soy” quiere vivir en ti, para que tu “yo soy” sea completamente transformado y te parezcas cada vez más a él. Simplemente haz silencio, quédate quieta, escucha y comienza tu día de hoy.

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
#AnteTodoCristiana #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

EL ROSTRO DE DIOS

“La gloria de los jóvenes radica en su fuerza” (Proverbios 20:29, NVI).

Albert Schweitzer dijo en cierta ocasión: “Con veinte años todos tienen el rostro que Dios les ha dado; con cuarenta, el rostro que les ha dado la vida; y con sesenta, el que merecen”. Supongo que tú debes de estar en el primer grupo; yo voy con pasos firmes hacia el segundo. Y ambos estamos preparando el rostro que tendremos cuando lleguemos a los sesenta.
Quizás te estés preguntando: ¿Qué significan las palabras que dan inicio a nuestra reflexión? El Dr. Schweitzer quiso decir algo como esto: “Muchacho, ahora que eres joven, tienes en tus manos un envidiable potencial físico, mental y espiritual. Eres dueño del vigor necesario para alcanzar los más encumbrados logros. Vives la etapa en la que puedes hacer ‘todo lo que te venga a mano’ (Eclesiastés 9:10, RV95), porque los jóvenes ‘son fuertes’ (1 Juan 2:14), porque como dijo Salomón: ‘la gloria de los jóvenes radica en su fuerza’ (Proverbios 20:29, NVI). En esta etapa de tu vida eres capaz de llevar a cabo todo lo que te propongas”.
El poeta nicaragüense Rubén Darío inició su Canción de otoño en primavera con esta frase: “Juventud, divino tesoro”. ¿En qué estás gastando ese tesoro que el Creador ha puesto en tus manos? ¿En qué estás invírtiendo tu tiempo? ¿En qué utilizas tus energías? ¿Qué estás haciendo con el “rostro que Dios te ha dado”? Aunque a tu edad, el paso del tiempo no parece ser un tema relevante, no olvides que lo que hagas ahora determinará dónde estarás mañana. Es decir, hoy, en este momento, estás gestando tu futuro.
Joven, este es el tiempo en que debes esforzarte al máximo. Aprovecha cada oportunidad para llegar a ser una persona culta, refinada, sabia, diferente del montón. Un ejercicio que te ayudará a sacarle mayor provecho a este tiempo en el que disfrutas del privilegio de tener “el rostro que Dios te ha dado” consiste en leer constantemente el libro de Proverbios. ¿Por qué ese libro? Porque el objetivo de ese genial libro es muy concreto: dar “a los jóvenes inteligencia y cordura” (Proverbios 1:4, RV95). Con esas dos compañeras, extenderás el rostro de Dios a las siguientes etapas de tu vida.

Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #juventud #decisiones

martes, 15 de marzo de 2016

“YO SOY” CAMBIA LO QUE YO SOY – 2a PARTE

La fe es creer que Cristo es lo que dijo ser y que hará lo que ha prometido; y luego esperar que se cumplirá. Charles Spurgeon

“Yo soy la puerta por donde pasan las ovejas” (Juan 10:7)

“Yo soy la puerta por donde pasan las ovejas” (Juan 10:7), te dice Jesús, quien sabe que tu vida es una búsqueda continua, y que ante ti se abren infinidad de puertas. “¿Cuál cruzaré?” es la pregunta que Cristo te ayuda a responder.
Este mundo de relativismo y tolerancia te dice que toda religión es buena si no daña a nadie y te da paz. Pero la declaración de Jesús hace un planteamiento diferente: “Solo hay una puerta, que soy yo”, y “todos los que vinieron antes de mí, fueron unos ladrones y unos bandidos” (Juan 10:8). Una sola puerta conduce al Padre, y esa puerta es Jesús, quien te está llamando sea cual sea tu edad, raza o nacionalidad… Jesús está siempre abierto para ti. ¿Cruzarás por él cada día? Al hacerlo, estarás colocándote en el verdadero redil, y dando un paso de fe hacia una vida con sentido.
“Yo soy el buen pastor” (Juan 10:11), te dice Jesús, aunque sabe que no te gusta ser una oveja.
Las ovejas son seres indefensos, sin iniciativa, que nunca protestan, y a ti seguramente te gusta defenderte, ser creativa, vivir por tu cuenta, hacerte valer… Lo digo porque eso es lo que me gusta a mí, es decir, a mi “yo”.
La metáfora que utiliza Jesús nos ayuda a comprender el amor del Padre. “El que trabaja solamente por la paga, cuando ve venir al lobo deja las ovejas y huye, porque no es el pastor y porque las ovejas no son suyas” (Juan 10:12), pero Dios, que lo ha invertido todo en ti, que quiere salvarte, no se ha ido a ninguna parte. Tomó la cruz en tu lugar, demostrándote que el buen pastor “da su vida por las ovejas” (Juan 10:11). ¡Nada puede amedrentarlo! Jesús te invita a una relación de fe con él, para que aprendas a reconocer su voz y comprendas que la autosuficiencia no conduce a ninguna parte.
Cuando “Yo soy” se cruza en tu camino, lo que tú eres cambia para siempre. Pasas de la incertidumbre de tener ante ti un montón de puertas abiertas que no sabes adonde conducen a la certeza de vivir con un propósito definido y una meta elevada. Pasas de no querer ser comparada con una oveja indefensa al deseo de ser considerada parte del rebaño de Dios.

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
#AnteTodoCristiana #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

sábado, 13 de febrero de 2016

DIOS EN LAS SOMBRAS

Envió un varón delante de ellos; a José, que fue vendido por siervo. Salmo 105:17.

Colocar a José en un pozo fue idea de Rubén. Como era el mayor, sentía cierta responsabilidad en proteger a su hermano menor de ser dañado. Tenía la intención de regresar secretamente y dejarlo salir cuando los otros se hubieran ido. Con José gritando desde el fondo del pozo, era difícil esconder sus sentimientos reales, así que se excusó y se fue a hacer un mandado fingido.
No obstante, mientras Rubén estaba fuera, tuvo lugar un acontecimiento que iba a cambiar para siempre la vida de toda la familia. Apareció una caravana de mercaderes ismaelitas que iban a Egipto, y su sola presencia les dio una idea a los hermanos. “Vendámoslo como esclavo”, propuso Judá.
Rápidamente, los hermanos arrancaron a José del pozo y lo entregaron a los mercaderes por dinero. “Cuando vio a los mercaderes, José comprendió la terrible verdad. Llegar a ser esclavo era una suerte más temible que la misma muerte” (Patriarcas y profetas, p. 212).
“No van a venderme, ¿o sí?”, jadeó José.
El terror se apoderó del muchacho y, mirando a los ojos de cada uno de sus hermanos, suplicó con llanto: “Simeón… Leví… Judá… Zabulón… Isacar… Dan… Gad… Aser… Neftalí… por favor, ¿ninguno me va a ayudar?”
Algunos de los hermanos tuvieron pena de José y quisieron ayudarlo, pero cada uno mantuvo silencio por temor a que el resto se burlara de él por ser débil. El silencio no siempre es oro: a veces, es solo puro amarillo.
Mientras los mercaderes hacían lentamente su camino hacia el sur, José pudo ver a la distancia las colinas de su hogar. Pensó en su padre, anciano y solitario, y lloró amargamente. Trajo a su memoria la terrible escena en Dotán, solo unas pocas horas antes, cuando sus hermanos habían dicho cosas tan hirientes y ofensivas sobre él, y habían querido matarlo en el lugar. “Con el corazón palpitante, pensaba en qué le reservaría el porvenir. ¡Qué cambio de condición! ¡De hijo tiernamente querido, había pasado a ser esclavo menospreciado y desamparado! Solo y sin amigos, ¿cuál sería su suerte en la extraña tierra a donde iba? Durante algún tiempo, José se entregó al terror y al dolor sin poder dominarse” (Patriarcas y profetas, p. 214).
Pero Dios, en su sabiduría, estaba arreglando las cosas para el futuro. No se había olvidado de José.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
#GenialDiosTieneUnPlanParaTi #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

viernes, 12 de febrero de 2016

UN SOLO DIOS

Materiales: Naranjas, exprimidor, jarra, azúcar, vasos.

«No tengas otros dioses aparte de mí». Éxodo 20: 3

Ayer te conté lo que Dios escribió en dos tablas de piedra. ¿Recuerdas qué era? Sí, los Diez Mandamientos.
¿Te gusta el jugo de naranja? ¿Te gustaría saber cómo se prepara? Con la ayuda de tu mamí, sigue las instrucciones para que puedas prepararlo. Primero, toma las naranjas y lávalas. Luego córtalas por la mitad y exprímelas en una jarra. Añade un poco de agua y azúcar; muévelo para que se mezcle todo y ¡listo! ¡Qué rico sabe! El jugo quedó delicioso porque seguiste las instrucciones.
Así son los mandamientos, son instrucciones dadas por Dios para que seamos felices. El primer mandamiento dice que «no tengas otros dioses». Jesús debe ocupar el primer lugar en tu vida, debe ser lo más importante. Ni jugar ni ver televisión deben ser más importantes para ti que orar y leer la Biblia.
Hay un solo Dios, él te creó y es tu amigo, por eso debes dedicarle el mejor tiempo.

Oremos: Amado Jesús, te acepto como mi único Dios, ayúdame a ser fiel.

Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

sábado, 16 de enero de 2016

UNA HISTORIA DE TRES MONTES -2

“El Señor vio que era mucha la maldad de los hombres en la tierra, y que todos los planes y pensamientos de su corazón eran siempre los de hacer solo el mal. Y le pesó al Señor haber hecho al hombre en la tierra. Le dolió mucho en el corazón”. Génesis 6:5, 6, RVC

Hay que reconocérselo a Dios, ¿no te parece? Fracaso tras fracaso, y sigue intentándolo. Una rebelión en su propio hogar y la tercera parte de los hijos se ha largado. Una rebelión en su nuevo planeta, y todos los hijos se han largado. ¿Cuánto fracaso puede soportar un progenitor? ¿Y en qué punto empieza a enojarse? ¿Enojo? En lugar de esto, la historia sagrada describe el dolor del fracaso divino con las simples palabras “le dolió en su corazón”. Dolido porque en ese momento debe adoptar una terrible decisión que afronta todo cirujano que desea salvar a su paciente.
Y esa decisión ha sido tergiversada por Satanás, convirtiéndola en una furibunda diatriba contra la noción de un Dios creador amante. Si no, ¡fíjate simplemente en el diluvio! ¿Qué clase de Dios destruiría, enfurecido, toda una civilización? Afrontémoslo: los relatos de destrucción divina contenidos en la Biblia han hecho estragos en la reputación de Dios en la tierra. ¿Qué hacemos con el diluvio (y Sodoma y Gomorra, el exterminio de los cana- neos, Uza, todo un ejército asirio, etcétera)?
Tengo cáncer de pulmón. Visito al cirujano. Tiene dos opciones: (1) dejar que el pulmón canceroso se extienda por todo mi cuerpo o (2) actuar de forma radical e invasiva extirpando el órgano enfermo. ¿Salvar el órgano o salvar la vida?
Nuestro texto de hoy describe una tierra enferma de un cáncer terminal, el pecado. No todos los hijos de Dios han abandonado al Señor. Pero si se permite que el cáncer haga metástasis, Dios pierde a toda la especie. ¿Salvará el órgano y arriesgará la especie o actuará de forma radical e invasiva para extirpar la porción enferma para salvar la especie? Decídelo tú. Haz de médico divino.
Dios suplicó a los antediluvianos: “Vuelvan a mí y sean salvos, todos los confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay ningún otro” (Isa. 45:22, NVI). Ocho de ellos -cuéntalos- sí se volvieron a él y fueron los únicos supervivientes de aquella cirugía radical.
“Vuelvan a mí”. Estas no son las palabras de un Dios iracundo y avasallador. Son el ruego de un Salvador compasivo, un ruego que este mundo enfermo necesita desesperadamente volver a oír.

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson

jueves, 14 de enero de 2016

LA VERDAD SOBRE EL CAMIONERO Y DIOS

“Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes -afirma el Señor-, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza” Jeremías 29:11, NVI

Ya llevamos dos semanas examinando el retrato de este Dios que nos ha elegido. Puede que lo conozcamos de toda la vida, o quizá lo estemos descubriendo en todos los aspectos de nuevo (como el antiguo anuncio de copos de maíz: “Vuelve a probarlos, por primera vez”). Pero está más que claro que la verdad sobre él ha sido terriblemente distorsionada por ahí fuera, y a veces incluso aquí dentro.
Los periódicos del este de los Estados Unidos publicaron la historia de una mujer que conducía sola a horas avanzadas de la noche por un tramo sin tráfico de una autopista interestatal cuando, inesperadamente, apareció un estruendoso camión. El conductor la estaba adelantando cuando, de repente, sus frenos neumáticos emitieron un zumbido y disminuyó de marcha, volviendo a ponerse detrás, con sus cegadores faros halógenos iluminando el interior del vehículo de la mujer. Nerviosa, la mujer aceleró. El camionero hizo lo mismo. Ella disminuyó de marcha. Él también. Hiciera ella lo que hiciera, él estaba detrás. Ya presa del pánico, la mujer buscaba en los tramos de negrura que tenía por delante alguna señal de vida y de auxilio. Por fin, divisó una gasolinera que seguía abierta. Intentó nuevamente zafarse del camionero, pero él tomó la misma salida inmediatamente detrás. Con sus neumáticos chirriando al detenerse en la gasolinera, la mujer huyó del automóvil pidiendo ayuda a gritos. El camionero salió de su cabina de un salto y fue corriendo hasta el automóvil. Cuando llegó, se detuvo, abrió de golpe la puerta trasera, echó mano al interior y sacó a un hombre que había estado agazapado detrás del asiento del conductor.
En algún momento de la noche, un asaltante se había ocultado en el automóvil de la mujer, aguardando el momento oportuno para atacarla. Pero esa misma noche oscura, un camionero pasó junto a ella y, desde su ventajosa posición elevada, vio al asaltante oculto. La mujer había estado huyendo de la persona indebida. Porque el que la perseguía era el único que podía salvarla.
¿Cuántos en este crepúsculo de la historia de la tierra han confundido la evidencia y están huyendo de la persona equivocada, alejándose del Único que puede salvarlos? “Porque yo sé muy bien los planes que tengo para ustedes -afirma el Señor-, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza”.
Con un ofrecimiento así, ¿quién no querría ser elegido por Dios? Vamos, que aunque esta hubiera sido la única promesa que hubiese hecho, ¿no tendríamos razón de sobra para tener esperanza en el futuro? Entonces, ¿hay alguna razón para que te guardes este ofrecimiento para ti solo?

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016 
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson

domingo, 3 de enero de 2016

VAMOS A CONTAR

«Oh Señor, quiero alabarte con todo el corazón y contar tus muchas maravillas». Salmo 9:1.

Materiales: Lápiz y láminas de la creación.
Ayer hablamos de la preciosa creación y de lo impresionante que es todo lo que Dios ha creado. Pero lo más maravilloso es que nuestro Padre Celestial lo creó todo ¡en seis días! Sí amiguito, con solo abrir su boca él hizo todas las maravillas que hay en nuestro mundo.
Vamos a dar un repaso a los días de la creación. Con la ayuda de papi o mami toma un lápiz y encierra en un círculo el número que corresponda.
Dios creó el día y la noche en el día:   1      2        3
Dios creó el cielo y el aire en el día:    1      2        3
Dios dividió las aguas y se formaron el mar, los ríos y los lagos, y quedó la tierra seca, y allí nacieron árboles y frutos en el día :    1      2        3
¡Muy bien! ¡Buen trabajo! Ya te has aprendido los primeros 3 días de la creación. ¿Te gustó contar? Pues mañana seguiremos, ¿te parece?
Oremos: Querido Dios, ayúdame a hablarles a otros de tu amor a través de la bella creación

Tomado de devoción matutina para niños pequeños 2016.
Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco

sábado, 4 de enero de 2014

EL BUSCADOR DE ORO

«Por fe, Abraham, cuando Dios lo llamó, obedeció y salió para ir al lugar que él le iba a dar como herencia. Salió de su tierra sin saber a dónde iba» (Hebreos 11:8).

La obsesión de Ed Schieffelin por la minería comenzó a temprana edad, una mañana en la que visitó la mina de su padre en Oregón, Estados Unidos. Ed podía ver el brillo de las pepitas en el agua del río. Hacia el mediodía, ya había recolectado varias. Cuando mostró su tesoro a su padre, este se rió y le dijo: «Eso es mica. La llaman “el oro de los tontos”». A pesar de ello, Ed supo que dedicaría el resto de su vida a buscar aquel tesoro. Muchos años después, Ed se hizo rico al descubrir un yacimiento de plata en Tombstone, Arizona. Con el dinero que ganó les compró una casa a sus padres y se casó con una joven rica de California. Pero la emoción del descubrimiento se pasó, y Ed se cansó de su vida de rico porque quería volver a buscar yacimientos. Preparó su testamento, en el que le dejaba todo a su esposa y a su sobrino favorito, y se fue a Oregón. Construyó una cabaña cerca de un riachuelo y, cuando necesitaba alimento, iba caminando hasta una tienda del pueblo.
En una ocasión, pasaron varios meses sin que Ed fuera al pueblo, y el dueño de la tienda, extrañado de no verlo, decidió ir a su cabaña para ver si estaba bien. Encontró a Ed tirado en el suelo, boca abajo, fuera de la casa.
Había muerto de un ataque al corazón. En una cubeta que estaba tirada junto a su cuerpo, había oro. En su diario, Ed escribió que había encontrado tanto oro, que la mina de Tombstone no era nada en comparación. Dejó instrucciones sobre cómo llegar al yacimiento de oro, e indicó que había dejado una cobija roja para señalar el lugar.
Cuando la noticia de la muerte de Ed llegó a oídos de sus familiares, su sobrino viajó a explorar la zona, pero no encontró nada. Regresó a casa con las manos vacías, y la «mina de la cobija roja» se convirtió en una leyenda por todo el norte de Estados Unidos.
Al igual que Ed Schieffelin, Abraham, el personaje del versículo de hoy, salió sin saber cuál sería su destino. No lo hizo por aburrimiento, sino porque Dios se lo había pedido. Abraham cambió las comodidades de Ur por las incomodidades del desierto, no para encontrar riquezas, sino porque quería encontrar una ciudad de oro, «de la cual Dios es arquitecto y constructor » (Hebreos 11: 10)

TOMADO DE LECTURAS DEVOCIONALES PARA MENORES
EN LA CIMA
POR: KAY D. RIZZO

viernes, 14 de junio de 2013

LOS PRINCIPIOS EN LOS NEGOCIOS

Porque ¿qué aprovechará al hombre si ganare todo el mundo, y perdiere su alma? ¿O qué recompensa dará el hombre por su alma? Marcos 8:36, 37.

El lugar de los seguidores de Cristo consiste en reconocer su dependencia de Dios en todo y en aplicar los principios de su fe en todas las relaciones de la vida, incluyendo las transacciones comerciales. De otra manera no pueden representar correctamente la religión de Cristo. Y debieran ser tan honestos con Dios como con otros. ¿Puede alguien ser deshonesto con Dios? Lea la respuesta del profeta: "¿Robará el hombre a Dios? Pues vosotros me habéis robado" (Mal. 3:8).
Los diezmos y las ofrendas pertenecen a Dios. Los medios en nuestra posesión debieran ser considerados un legado sagrado, para ser utilizados para la gloria del Dador. La negación propia es la condición de la salvación. La caridad que no busca lo suyo es el fruto del amor desinteresado que caracterizó la vida de nuestro Redentor. Quienes por amor a Cristo se niegan a sí mismos, encontrarán la felicidad que los egoístas buscan en vano, pero los que hacen de sus propios placeres e intereses egoístas el objeto supremo de la vida, perderán la felicidad que creen que disfrutan.
El apóstol Pablo tiene algo que aportar al tema de dar sistemáticamente: "En cuanto a la ofrenda para los santos, haced vosotros también de la manera que ordené en las iglesias de Galacia. Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado" (1 Cor. 16:1,2).
La regla de Dios para la dadivosidad, según la expresa la Palabra de Dios, no excluye a nadie, y no ejerce una presión pesada sobre nadie. Afecta ligeramente a los pobres, y los ricos en realidad no la sienten...
Al igual que en las balanzas del santuario se estiman las ofrendas según el espíritu de amor y sacrificio que las motivan, las promesas se cumplirán tan ciertamente para el hombre o mujer pobre que tiene poco que ofrecer pero lo ofrece liberalmente, como para los ricos que dan mayormente de su abundancia...
El reino de Cristo debe superar todo otro interés... [Dios] alimenta al gorrión y viste al lirio; ¿se ocupará menos de las necesidades de sus hijos?— Bible Echo (Australia), 9 de diciembre de 1895.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

domingo, 9 de junio de 2013

ROBO DE OVEJAS

Lugar: Israel
Palabra de Dios: Juan 10:14

Durante la Primera Guerra Mundial, un grupo de soldados estaba viajando por el campo, cerca de la ciudad de Jerusalén. Mientras caminaban, vieron un rebaño de ovejas comiendo cerca de la cumbre de un cerro.
-Miren allá -dijo uno de los soldados, señalando una figura quieta, tirada sobre el suelo.
-El pastor está profundamente dormido -dijo otro-. Parece que esta noche tendremos una fiesta.
Los soldados se acercaron en silencio a las ovejas, y comenzaron a arrearlas cerro abajo. Sus balidos despertaron al pastor. Se restregó los ojos somnolientos, y luego se despertó rápidamente cuando se dio cuenta de lo que estaba sucediendo.
Tornando su vara, el pastor comenzó a correr cerro abajo. Luego, se detuvo. ¿Qué podía hacer él, contra un grupo de soldados armados? No había nada que hacer. Abatido, el pastor comenzó a caminar de regreso hacia arriba, para recoger sus cosas.
De pronto se le ocurrió una idea. Dándose vuelta, llamó a sus ovejas como lo hacía siempre. Las ovejas inmediatamente reconocieron la voz de su pastor y supieron lo que debían hacer. Ahora, los soldados se sintieron impotentes, mientras las ovejas trepaban el cerro hacia su pastor... y hacia la seguridad.
Las Escrituras a veces describen a los seguidores de Dios como ovejas. Jesús dijo: "Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí". Él hablaba de nosotros. Como sus ovejas, conocemos su voz y lo seguimos.
Hoy, conozcamos mejor a nuestro Pastor para que, cuando oigamos su voz, reconozcamos su llamado. Seamos miembros fieles y obedientes de su rebaño.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

domingo, 7 de octubre de 2012

EL DIOS DE LO IMPOSIBLE.


¿A caso hay alguna cosa difícil para Dios? (Génesis 18:14).

¿Has sentido alguna vez grandes deseos de alcanzar un elevado objetivo, pero crees no tener la capacidad, los medios o el apoyo que necesitas para lograrlo? ¿Acaso has sentido que el temor te invade y, aunque has orado muchas veces, parece que tu esperanza desfallece y que tu petición no es contestada? El texto bíblico de hoy es una pregunta que deberíamos responder, colocando nuestra confianza en el Dios de lo imposible. Permíteme compartir contigo una de las más notables experiencias que me han acontecido y que me ayudó a despejar mis interrogantes, porque, te repito que para nuestro Dios, ¡no hay nada difícil!
Tenía quince años de edad y cursaba los estudios de secundaria en un colegio adventista. Recuerdo aquella etapa como una de las más enriquecedoras de mi vida por los buenos amigos que conocí y por la influencia positiva de mis profesores. Se celebraba una semana de oración en nuestro colegio, así que con la mejor disposición y entusiasmo decidí colaborar cantando una alabanza. Sin embargo, tenía un serio problema: no sabía cantar. No me desanimé, practiqué y esperé con gran anticipación el día de mi aporte musical. Pero, cuando llegó el momento, me dominó el nerviosismo, olvidé la letra y no pude terminar el himno.
¡Puedes imaginarte el trauma que debió de haber sufrido aquella tímida adolescente! Lo más triste fue pensar que en aquel momento Dios no estaba conmigo. Lloré a raudales y le abrí mi corazón al Señor. Le dije que necesitaba sentir su compañía y su voluntad obrando en mí, y que reconocía que únicamente él tenía el poder para suplir todas mis deficiencias.
Han transcurrido más de cuatro años desde el momento en que hice aquella petición. En todo este tiempo me he esforzado por desarrollar el talento del canto, ensayando y cultivando mi voz con perseverancia. Puedo decir que me he asombrado al ver la forma en que Dios me estaba preparando. Hoy siento un gran gozo en mi corazón al poder poner ese don a su servicio.
Jesús nos dice: «Clama a mí y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces» (Jer. 33:3), «pues nada hay imposible para Dios» (Luc. 1:37).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Dulce Montoya escribe desde Tabasco, México.

sábado, 25 de agosto de 2012

INÚNDATE DE BENDICIONES


«El Señor, el Dios todopoderoso, toca la tierra, y la tierra se derrite y lloran todos sus habitantes. La tierra sube y baja, como suben y bajan las aguas del Nilo» (Amos 9:5).

Aquí estamos, caminando nuevamente a orillas del río Nilo, en Egipto. ¡Qué emocionante aventura! Este es el mismo río del que leímos en el libro de Éxodo, cuando Dios envió las plagas y el agua se convirtió en sangre.
En las aguas del Nilo y sus riberas habitan muchas clases de animales. Hay grandes cocodrilos, más de una docena de serpientes venenosas e insectos que causan enfermedades. Esto da un poco de miedo, ¿verdad? En la antigüedad el río Nilo se desbordaba todos los años, causando inundaciones. Esto dejaba suelos fértiles que servían a los granjeros para plantar hermosos cultivos.
A veces la vida puede ser como el río Nilo. A veces ocurren cosas malas y puede haber peligros. Pero a pesar del veneno que Satanás pueda lanzarnos y que la vida parezca inundarnos de cosas malas, Jesús puede hacer que de lo malo salgan cosas buenas. Él puede traer suelos fértiles a nuestras vidas que nos ayuden a desarrollar y crecer como él quiere. Así que cuando las cosas malas parezcan envenenarte, pide a Jesús que inunde tu vida de bendiciones.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

jueves, 15 de marzo de 2012

DIOS ESTÁ BUSCANDO…

¡Quién sabe si no has llegado al trono precisamente pana un momento como este! Ester 4:14, NVI.

Probablemente hayas escuchado hablar de Diógenes, un filósofo griego que vivió varios siglos antes de Cristo (412-323 a.C.) y que llegó a ser famoso por sus ocurrencias.
Se cuenta que cierta vez se encontró con Alejandro Magno, el célebre conquistador. Encantado de conocer a Diógenes, de quien había escuchado hablar, el emperador le ofreció darle lo que quisiera. Diógenes, sin dar muestras de mucha emoción ante tal ofrecimiento, se limitó a responderle que por favor se apartara porque le estaba tapando la luz del sol.
Más conocida es la anécdota en la que Diógenes aparece en pleno día, con una lámpara encendida, y en actitud de búsqueda. Cuando alguien le preguntó la causa de una conducta tan extraña, respondió: «Estoy buscando a un hombre honesto». ¡Una manera muy gráfica de denunciar la condición moral de su época! No había muchos hombres íntegros en los alrededores.
Hace muchos siglos que Diógenes murió, pero la lección que nos dejó no ha perdido validez, porque la condición moral de nuestra sociedad no parece ser muy diferente a la que motivó su ocurrencia. ¿Dónde están los hombres y mujeres honestos hoy? Me gusta la forma en la que cierto escritor expresó esta necesidad:
«Dios está buscando hoy hombres y mujeres...
  • Que sepan decir la verdad y mirar en los ojos al mundo.
  • Que sean valientes sin proclamar su valentía.
  • Que conozcan su mensaje y lo digan.
  • Que sepan cuál es su lugar y lo ocupen.
  • Que sepan cuál es su negocio y lo atiendan.
  • Que estén dispuestos a comer lo que se han ganado y a vestirse con lo que han pagado.
  • Dios está buscando hoy hombres y mujeres que hayan llegado al reino para una hora como esta» (adaptado de G. Barclay, Mediante su Espíritu, p. 364).
Sí, Dios está buscando jóvenes que sepan distinguir el bien del mal, y se atrevan a practicar el bien; que sean diferentes, y no tengan miedo de serlo. En una palabra, jóvenes que conozcan su misión y la cumplan. ¿Eres tú uno de esos valientes? ¿Puede Dios contigo en una hora cómo está?
Señor Jesús, puedes contar conmigo. Capacítame para hacer la parte que me toca en una hora como esta.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

miércoles, 14 de marzo de 2012

VERGÜENZA Y DESNUDEZ

Entonces fueron abiertos los ojos de ambos y se dieron cuenta de que estaban desnudos. Cosieron, pues, hojas de higuera y se hirieron delantales. Y Jehová Dios hizo para el hombre y su mujer túnicas de pieles, y los vistió (Génesis 3:7,21).

¿No es el cuerpo humano una maravillosa obra de arte? ¿Por qué entonces sentimos vergüenza cuando nos ven desnudos? ¿Cómo sería la luminosa vestimenta original que perdieron nuestros primeros padres para que sintieran vergüenza al verse desprovistos de ella?
La vergüenza es un sentimiento de indignidad que el ser humano experimentó por primera vez tras el pecado. A través de toda la Biblia Dios mantiene una postura consecuente respecto a la desnudez. Encontramos ordenanzas claras al respecto, como las que se dieron en el Edén, o cuando Noé se embriagó, o al pueblo de Israel respecto a no contemplar la desnudez ajena. Finalmente, en lo que respecta a nosotros, la iglesia de Laodicea, hemos recibido la exhortación a obtener ropa apropiada con que cubrirnos, ya que ni siquiera percibimos que estamos desnudos.
Aunque hemos venido al mundo desnudos sin que eso nos hubiera supuesto ningún problema, comenzamos a sentir vergüenza cuando tomamos conciencia de nuestra individualidad y, a partir de un determinado momento, ya no permitimos que nos vean desnudos.
Es absolutamente normal sentir vergüenza de la desnudez. Este sentimiento tiene que ver con la conciencia moral de la persona, con su autoestima y su dignidad. Existen diferentes razones por las que nos volvemos insensibles al pudor. Entre ellas hay dos que destacan: una, por sufrir trastornos psicológicos, como fue el caso de los endemoniados de Gadara, quienes al recobrar su capacidad mental recobraron también la vergüenza y se vistieron. La otra, podría responder a la perversión, como es el caso de la mujer descarada y con atavíos de ramera que se viste sugestivamente, o usa poca ropa con la intención de seducir (ver Proverbios 7).
Quien nos ha creado conoce muy bien la relación que existe entre la vergüenza y la dignidad, por lo que conviene prestar cuidadosa atención a la forma en que nos vestimos o nos presentamos ante el mundo. La vergüenza que sintamos debe ir acorde con la voluntad de nuestro Creador.
Padre, cubre mi vergüenza con el manto de justicia de Jesús.

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Greisy de Murillo

viernes, 9 de marzo de 2012

NUESTRO MAYOR GOZO

«Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud» (Salmo 143:10).

El aeropuerto de Atlanta, Georgia, es el más transitado del mundo. Es también la base de operaciones de al menos una de las mayores compañías aéreas del planeta. Por ese aeropuerto pasan cada día más de 240,000 personas de camino a casi todos los destinos de la tierra.
Es imposible no fijarse en cuánta gente trabaja allí. Los hay que limpian el piso, otros vacían las papeleras y aún otros que se pasan el día limpiando los baños.
Hay empleados que se llevan la basura que depositamos en los contenedores que ponemos delante de nuestras casas. Llueva, nieve o haga sol, ellos cumplen fielmente su tarea. Todas esas personas que trabajan limpiando los baños del aeropuerto o llevándose la basura trabajan para poder mantener a sus familias. Su trabajo es humilde, pero importante.
Hace años leí una ilustración sobre la importancia de hacer la voluntad de Dios, sea la que sea. Se trataba de dos ángeles que habían sido llamados ante el Todopoderoso, a uno de los cuales se le había pedido que viniera a la tierra y gobernara la más poderosa nación y al otro se le pidió que bajara y fuera a la aldea más pobre y trabajara en el basurero. Ambos ángeles eran felices porque su mayor gozo era hacer la voluntad de su Padre.
Cada vez que pienso en este ejemplo, me emociono. Hace que recuerde las palabras de Jesús: «El que es el mayor de vosotros sea vuestro siervo, porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla enaltecido» (Mat. 23:11-12).
Hacemos todo lo posible para que nuestros hijos reciban la mejor educación posible y no tengan que limpiar suelos o recoger basura. Además, queremos que se formen para dar lo mejor de sí mismos. Con todo, no debemos olvidar que hay algo aún más importante que nuestro trabajo — de basurero u oficinista, da lo mismo —: se trata de hacer la voluntad de Dios. Nuestro mayor gozo radica, no en hacer propia voluntad, sino la suya. (Basado en Mateo 6:10)

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

miércoles, 7 de marzo de 2012

VELANDO DEBAJO DEL AGUA

«Pueden comer de toda ave pura, pero hay algunas de las cuales no deben comer: [...] el cormorán» (Deuteronomio 14: 11-17).

¿Has visto eso? Algo como un pájaro salió volando del agua y volvió a sumergirse. ¡Era enorme! Como de un metro de largo, y llevaba un pez en su pico. Bueno, si tenía pico, entonces debe de ser un pájaro, ¿no?
Hemos llegado caminando hasta la playa y lo que acabamos de ver es un cormorán. Trata de decir cormorán rápido cinco veces. El cormorán es un ave fascinante que vive donde hay agua y peces para comer La manera en que pescan es asombrosa. Ellos flotan en el agua, y cuando ven un pez, se sumergen. Así como lo oyes, se sumergen hasta que atrapan su presa. ¡Eso es luchar por algo hasta conseguirlo!
En Mateo 4:19 Jesús dijo a sus discípulos que él los convertiría en pescadores de hombres, y así como el cormorán, Jesús quiere que vayamos donde sea necesario para «pescara a las personas. Dios quiere que luchemos por ganar a nuestros amigos y vecinos para él hasta lograrlo. Él quiere que nos «sumerjamos» las veces que sea necesario para llevar a otros a sus pies. Y cuando llevemos a nuestros amigos a Jesús, podremos entonces alzar el vuelo como el cormorán.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

lunes, 5 de marzo de 2012

NO INTENTES CAMBIAR A LOS DEMÁS.

Y quédate con él algunos días, hasta que el enojo de tu hermano se mitigue, hasta que se aplaque la ira de tu hermano contra ti y olvide lo que le has hecho (Génesis 27: 44-45).

Isaac y Rebeca enfrentaron serios problemas con sus hijos. Rebeca hizo alianza con su hijo Jacob, quien mintió y engañó a su padre y a su hermano mayor. Es lamentable que aún hoy en día algunos padres se parcialicen a favor de uno de sus hijos.
Un alejamiento, ya sea emocional o físico, quizá convenga en determinadas ocasiones, cuando las fricciones son demasiado difíciles de superar en el momento. Sin duda es una solución rápida y efectiva para reducir el enojo o la frustración. Por consejo de su madre, Jacob se fue de casa temporalmente.
Los distanciamientos pueden representar un alivio a corto plazo, pues se disminuye la ansiedad y la tensión emocional al librarnos de incómodos roces y enfrentamientos. Sin embargo, cualquier problema emocional no resuelto podría reflejarse en el cónyuge o en los hijos. El distanciamiento emocional asimismo podría afectar y causar mucho daño a las relaciones familiares. Si los padres enseñan por precepto y ejemplo a sus hijos a respetar a sus hermanos y a decir la verdad, las relaciones familiares serán más satisfactorias y fluidas.
Después de veinte años Jacob regresó a la región donde había nacido y crecido. Mientras estaba en camino envió delante de él varios obsequios a su hermano con el fin de calmar el enojo de aquel. Luego, al saber que Esaú venía a su encuentro acompañado de cuatrocientos hombres, sintió un gran temor. Jacob colocó al frente de la comitiva a sus concubinas, esposas y niños, y luego se abrió paso entre ellos. A continuación se inclinó siete veces hasta que llegó a donde estaba su hermano. Esaú se apresuró a venir a su encuentro, abrazó y besó a Jacob y luego ambos se echaron a llorar. Aquella fue una hermosa escena de perdón. Jacob y Esaú no tenían necesidad de bienes materiales, lo que necesitaban era el perdón y la aceptación mutua.
Dios ha concedido los dones y talentos necesarios para sostener buenas relaciones con los demás. Su gracia infinita nos ayudará a aceptar, respetar, perdonar y abrazar a nuestros familiares y a nuestros semejantes.

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Blanca Dalila de Góngora.