lunes, 23 de noviembre de 2009

NO HUYAS DE QUIEN DESEA AYUDARTE

Todo el día extendí mis manos a un pueblo rebelde, que anda por camino equivocado, en pos de sus pensamientos. Isaías 65:2

Hay una historia muy divertida que ilustra la intensidad con la que Jesús “persigue” al ser humano. Hace algún tiempo, una estación de radio informo acerca del robo de un automóvil del modelo “escarabajo”, de la marca Volkswagen, en California. La policía montó una intensa búsqueda del vehículo y del hombre que lo robó. Hasta pusieron avisos en las estaciones de radio locales en busca de colaboración ciudadana que permitiera localizar su paradero.
La razón de tan inusual revuelo era que en el asiento delantero del vehículo robado había una caja de galletas saladas rociadas con veneno, cosa que el ladrón ignoraba. El dueño del automóvil había tenido la intención de usar las galletas como cebos para ratas. Resulta que la policía y el dueño del automóvil estaban más interesados en apresar al ladrón para salvarle la vida que para recuperar el vehículo. Desconociendo el peligro que se cernía sobre él, el ladro huyó de quien procuraba salvarlo.
Nuestra vida sería totalmente diferente si entendiéramos todo lo que dios hace por nosotros. Nos busca, nos persigue, desea tenernos con él para hacernos bien y regalarnos todos los dones del cielo que pidamos y podamos resistir.
Nos amó antes de que lo amáramos, nos salvó siendo sus enemigos, y ahora nos corteja por el ministerio del Espíritu Santo. Coloca trampas de gracia mediante circunstancias y situaciones, a veces molestas, para llamar nuestra atención, para que levantemos nuestra vista al cielo y así lo veamos en toda su hermosura.
Conversaba con un amigo que se aparto de la iglesia, se separó de su esposa e inicio el camino del pecado. Gracias a Dios, regresó nuevamente. Llamó mi atención al decirme: «En mi desobediencia fu cuando Dios más me bendijo». Aun en nuestras transgresiones nos otorga bendiciones que ni esperábamos ni merecíamos. Lo hace no para que sigamos en desobediencia, sino para que nos apartemos del pecado.
«Aun cuando estuviéramos fascinados en nuestra iniquidad y rehusáramos oírlo, él nos busca implacablemente. Nos busca en la puerta del peligro y espera a nuestra salida. Nos busca por las ásperas colinas de nuestras aventuras juveniles. Nunca se rinde, es paciente y persistente hasta que alcanza la victoria» (Ventanas de su gracia, p. 24).
De una cosa debes estar seguro: nunca te dejará en paz; te perseguirá de mil maneras, porque te ama. Ríndete al Señor en este instante. Es la única alternativa valiosa para ti.

Tomado de la Matutina Siempre Gozosos.

domingo, 22 de noviembre de 2009

LOS PEQUEÑOS DE DIOS

Les aseguro que todo lo que no hicieron por el más pequeño de mis hermanos, tampoco lo hicieron por mi (Mateo 25:45).

La bondad en términos prácticos es nuestra inclinación para hacer bien a otros. Dios fue movido a bondad para con nosotros y por eso no escatimó ningún esfuerzo para nuestro bien. Ahora, el tiempo es nuestro enemigo. El amor de muchos se enfría, dice la Escritura, y desaparece el deseo de ayudar y aliviar a las personas necesitadas. El amor proviene de Dios, y si nuestra relación con él anda mal no será mejor con los que nos rodean.
En la vida de Jesús vemos su servicio a favor de aquellos que lo necesitaban. Aunque no todos reconocieron su necesidad. El estuvo allí para aquellos que reconocían sus carencias. Vivió para servir a pecadores, pobres, tristes, hambrientos, ciegos, sordos, mudos, endemoniados, enlutados, enfermos, orgullosos, desesperanzados, ignorantes de los celestial. ¡Maravilloso ejemplo! Ejemplo que deberíamos seguir todas, pues, Jesús se gozaba al mitigar el dolor y la necesidad de sus semejantes.
La bondad de Dios nos debería motivar a ser más compasivas entre nosotras. Estemos pendiente de lo que hacemos y no sigamos enfrascadas en nuestros propios deleites y ocupaciones. Miremos mas allá para no ser sorprendidas cuando el Maestro diga: «Porque tuve hambre, y ustedes no me dieron nada de comer; tuve sed, y no me dieron nada de beber» (Mat. 25:42). Cada día hay alguien que necesita de ti. Hay un hijo de Dios frente a tus ojos. Puedes seguir de largo, posponer esa visita y esa palabra de ánimo, dejar para más tarde tu presencia, no creer importante esa ayuda.
Únicamente tú tienes la respuesta de cual será hoy tu actitud hacia los demás. Hoy puedes decidir inclinarte a hacer el bien por amor a Aquel que expresó su bondad en el sacrificio de su Hijo. De tal manera que el Maestro pueda decirte: «Les aseguro que todo lo que hicieron por uno de mis hermanos, aun por el más pequeño, lo hicieron por mi» (Mat. 25:40).

Lorena P. de Fernández
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su Amor.

EL DÍA DE LA DESTRUCCIÓN

No temerás el terror de la noche, ni la flecha que vuela de día. Salmo 91:5.

El subir al autobús, Norma llevó a su hijo hacia la parte de atrás y tomaron asiento. Estaban junto a otra mujer. Cuando hubieron avanzado unos pocos kilómetros se escucharon disparos. El conductor recibió un balazo en la cabeza. Cayó muerto al instante y el autobús se detuvo bruscamente.
Las balas entraron volando por la ventanilla y fueron a dar a la mujer que estaba junto a Norma. Norma sintió una fuerte punzadas pero se acordó de las palabras del Salmo 91: «Podrán caer mil a tu izquierda, y diez mil a tu derecha, pero a ti no te afectará. […] Porque él ordenará que sus ángeles te cuiden en todos tus caminos.
Un soldado armado con un machete subió por los escalones del autobús. Norma oró en silencio: «No me dejes, Señor, no permitas que te niegue».
Norma y su hijo eran los únicos pasajeros del autobús que seguían con vida. Los otros 47 habían muerto. El guerrillero iba derecho hacia ellos.
-¡Deténgase! Soy misionera adventista del séptimo día.
Norma sabía muy poco inglés, pero Dios hizo que hablara en esa lengua en lugar de la suya. Eso salvó su vida. Los soldados enemigos hablando en su propia lengua, el acento especial que tenían los miembros de la tribu la habrían descubierto y la habrían matado al instante. Al hablar en inglés, sus palabras no tenían ningún acento.
El soldado estaba sorprendido por la valentía de Norma pero consideró sus palabras y dijo:
-Entonces, lo mejor que puedes hacer es largarte de aquí.
Se dio la vuelta y salió del autobús.
(Continuará.)

Tomado de la Matutina El Viaje Increíble.

SERVIR A JESÚS NO ES DESPERDICIO

¿Por qué no fue este perfume vendido por trescientos denarios y dado a los pobre? Juan 12:5

Judas era un hombre que conocía el precio de cada cosa, y también de aquello que no tenía ningún valor. Con la eficiencia propia de un administrador, calculo de inmediato el monto del derroche de María. Al precio de hoy, el perfume derramado sobre Jesús habría representado un despilfarro de miles de dólares. Si no conociéramos el resto de la historia, consideraríamos legítima la queja de Judas. ¿Era aceptable su actitud? ¿Se podía llamar eso buena mayordomía?
Juan nos cuenta los motivos detrás de la queja de Judas. «Pero dijo esto, no porque se cuidara de los pobres, sino porque era ladrón y, teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella» (Juan 12:6). No estaba preocupado por los pobres, sino por él mismo. El lima de su vida era “Menos para Jesús y mas para mí”.
La actitud de Judas no es muy diferente de la de muchas personas hoy. Como los fariseos, dan solamente lo que Dios requiere. Muchos se preguntan: « ¿Cuál es la cantidad mínima que puedo dar o hacer y seguir, pese a ello, considerándome cristiano?» Se va a la iglesia sin un sentido del deber, sin un profundo deseo de adorar; se lee la Biblia apresuradamente, y ni siguiera se tiene interés de información, y menos de transformación; se ora si queda tiempo, y se terminan sin comunión con Dios; se ponen algunas monedas en el plato de ofrendas si nos quedó cambio, pero no se ha puesto el corazón.
Frecuentemente, los que menos se interesan en servir y ayudar en la causa de Dios son los que se quejan y critican duramente, y sin contemplaciones, a los heraldos del evangelio en su lucha diaria por el reino de Dios. En cambio, los que menos critican o se quejan son los que trabajan con denuedo y son colaboradores generosos. Están dispuestos a tomar su trinchera en el conflicto cósmico que Cristo libra contra Belial.
Este era el caso de Judas. A él no le interesaban los pobres; los veía como una molesta carga social. Consideraba que se deleitaban en el ocio y que carecían de creatividad. Los motivos de judas eran egoístas. Se veía a sí mismo como merecedor de todos los reconocimientos y todo el respeto por sus actuaciones brillantes como gerente de la bosa del Maestro. Para él, todo acto altruista era un desperdicio, se quejaba e importunaba a Jesús con su pretendida astucia en el uso de los recursos. Unas horas después, el Salvador lo llamaría «hijo de perdición» o, literalmente, “hijo de desperdicio”.
Jesús es amor. Todo lo que le entregues será ganancia multiplicada por mil .No es ningún desperdicio rendirse a sus pies y prometer lealtad a sus nombre. Judas, se equivocó. Acierta tú.

Tomado de la Matutina Siempre Gozosos.

sábado, 21 de noviembre de 2009

FÁCIL DE REALIZAR

En cambio, el fruto del Espíritu es […] bondad […]. No hay ley que condene esas cosas (Gálatas 5:22,23).

Imaginemos que nosotras somos plantas o arboles. Considero que si somos cristianas y no damos buenos frutos entonces, tenemos serios problemas. Incluso podríamos convertirnos en cizaña o llegar a ser como la higuera que no daba fruto. Una de las cualidades que se mencionan en los frutos del Espíritu es la bondad. No necesitamos ir muy lejos para reproducir este fruto en nuestra vida: en nuestro hogar, con nuestros vecinos, en nuestra iglesia podemos realizar actos de bondad. En un colegio adventista vino a mí una dama que vio muchas necesidades en el plantel. Se propuso ayudar y utilizó distintas estrategias. Ella es dueña de una tienda y me dijo: «De cada artículo que venda voy a apartar un peso para el colegio». Cada fin de mes me enviaba grandes cantidades de dinero. Al año siguiente me dijo: «Ahora voy a dar un porcentaje de mis ventas». Luego me comentó como habían aumentado sus ventas. No había ocasión que fuera al negocio y que no viera gente comprar. Creo que ella descubrió que si era bondadosa el Señor multiplicaría sus bendiciones. ¡Cuán agradecida estoy con ella porque su corazón es grande y donde ve necesidad su bondad sale a relucir! Dios le bendiga y ayude en su problema de salud. Probablemente pienses que no tienes algún negocio o dinero para ser bondadosa, pero para serlo no es necesario. Veamos algunos ejemplos bastante sencillos y fáciles de realizar de manara que ese fruto del Espíritu sea tuyo diariamente:

  • Orar por los más débiles.
  • Sonreír a los demás.
  • Visitar a los más enfermos físicos o espirituales.
  • Ayudar a algún anciano.
  • Colaborar con los líderes de nuestra iglesia.
  • Acercarte a las instituciones cristianas y apoyar en sus necesidades.
Algunos de los sinónimos de bondad son compasión, misericordia, piedad, de manera que se extiende hasta comprender el dolor de nuestro hermano, gozarnos y llorar con él, ser misericordiosas con quienes lo requieran y ponernos en su lugar. El Señor nos ayude para que nuestra vida dé frutos que beneficien a quienes nos rodean.

Elizabeth Suárez de Aragón
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su Amor.

CANTOS EN LA NOCHE

Yo le digo al Señor: «Tu eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío». Salmo 91:2.

Cuando Dios le dijo por tercera vez que orara, Norma estaba confundida.
-Señor –dijo-, no se de nada mas por lo que tenga que orar.
Miró alrededor y vio la Biblia y el himnario.
«Creo que los salmos son oraciones», pensó. Tomó la biblia y dejó que se abriera por si misma. Miró y vio que se había abierto por el Salmo 91, un salmo de confianza.
«¿Qué canto?», se preguntó. Abrio el himnario y el primer himno que vio era Señor Jesus, el dia ya se fue. Cantó todas las estrofas. Lo abrió por otra pagina. Era No me pases y cantó todas las estrofas. Una vez mas dejó que el himnario se abriera al azar. Esta vez era En Jesus por fe confio.
Pensando que Dios le permitirai volver a dormir, se metió otra vez en la cama.
-No duermas. ¡Ora!
Norma se dio cuenta de que también podía olvidarse de dormir. Durante cuatro horas leyó el Salmo 91 y cantó los tres himnos. Dios la devolvió a las mismas paginas una otra vez. A la mañana siguiente, cuando su hijo se despertó, la mente de Norma estaba completamente saturada con las palabras del Salmo 91 y los tres himnos.
Despues del culto matutino, comieron juntos el desayuno, empaquetaron sus cosas y se dirigieron a la parada del autobús.
Norma estaba un poco asustada con el viaje a casa. Debian cruzar un territorio que estaba en manos de las tropas rebeldes.
No sabia qué esperaba en los siguientes minutos.
(Continuará.)

Tomado de la Matutina El Viaje Increíble.

NUNCA SOLOS

En mi primer defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. 2 Timoteo 4:16

Ninguno estuvo a mi lado. Estas son palabras llenas de tristeza con las que todos podemos identificarnos en mayor o menor medida. Igual que el apóstol Pablo, muchos, por no decir todos, hemos experimentado momentos en la vida cuando sentimos que hemos quedado solos en nuestro dolor, nuestro fracaso, nuestro problema o nuestra perdida. Es fácil entender el peso que este hombre de Dios experimentaba cuando escribió: «Todos me desampararon. Estuve solo frente a mis acusadores». En algún momento de la vida, todos no hemos sentido abandonados.
Tal vez te has sentido solo cuando has defendido postura a favor de la verdad y no has aceptado hacer cosas indebidas. Se puso en mi conocimiento hace algún tiempo una historia verídica acerca de uno de los profesionales de la iglesia, un ingeniero de éxito que trabajaba en un organismo oficial del gobierno de su país. Esta persona, perfectamente competente en su campo, no accedió a participar en algo deshonesto que se esperaba de él: no aceptó alterar cifras en los presupuestos de algunos proyectos que serian financiados con fondos públicos. Su determinación de mantenerse del lado de la honradez provocó que todos sus compañeros le hicieran el vacio y que, finalmente, sus superiores, interesados en que el plan prosperase, lo despidieran de su trabajo. Sin duda, tal experiencia no es excepcional. ¿Sientes tu que los que una vez te apoyaron te consideran ahora legalista y raro?
Como hijos de Dios, nunca estamos solos, pues su Espíritu nos guía para indicarnos el camino que debemos seguir. Tomar posiciones a favor de lo correcto requiere de mucha valentía. Vistas las cosas desde una óptica humana, parece que los momentos difíciles, o cuando tenemos que ser firmes en defensa de la verdad, estamos solos, que nadie está con nosotros. Sin embargo, no es así en realidad, pues tenemos la mejor compañía posible: Jesús siempre está a nuestro lado.
Nunca estamos solos. Las pruebas de la vida son preciosas oportunidades par que Dios manifieste su poder y sabiduría para el bien de sus hijos.
Hoy quizá te sienta solo, como el apóstol. Quizá tu familia te dejo solo, o lo hizo tu pastor, o lo hicieron tus hermanos. Cobra ánimos, no temas. Te invito a entonar hoy las estrofas del himno “¡Solo no estoy! Jesús esta a mi lado. Amigo fiel que no me dejará”.

Tomado de la Matutina Siempre Gozosos.

viernes, 20 de noviembre de 2009

A UNA CUADRA DEMOSTRAR BONDAD

Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca (Filipenses 4:5).

Mi abuelita fue una persona vigorosa y con mucha fuerza, sin embargo, su salud fue afectada y ahora yace en una cama. Hace unos días fui a visitarla. Ya casi no hablaba ni se movía. Me acerqué a su cama y le dije al oído: « ¡Abue, soy Edith, te quiero mucho!» Sin esperar su respuesta la tomé de las manos y le sonreí. Ella volteó a verme y dijo: «Pensé que nadie me quería». Tuve que voltear mi rostro para respirar profundo y recobrar la entereza.
Mi mente se fue al pasado y recordé como nos cuidó a mi hermana y a mí en la niñez. Luego, cuando éramos adolescentes, llegaba de visita justo cuando veíamos la televisión, se sentaba y nos hablaba de Dios y de lo malo que era perder el tiempo. Como no podíamos oír la televisión y a ella al mismo tiempo, terminábamos por apagarla un tanto molestas. Ya cuando estudiábamos en la universidad recorría con mucho esfuerzo la cuadra de distancia entre su casa y la nuestra para ver que estuviéramos bien. Poco a poco sus fuerzas fueron menguando y, a veces, no lograba llegar hasta mi casa, de modo que alguien piadoso la tenía que ayudar a regresar a la suya.
Ahora estaba en su cama, mirándome. Regresé a la realidad y le dije: «Todos te queremos: tienes hijos, nietos, bisnietos». Le acaricié sus manos durante un largo rato, las cuales habían hecho mucho por mí. Se las solté, pues ya me iba, y con mucho esfuerzo ella buscó desesperada de nuevo mis manos. Medité en el poco esfuerzo que yo hacía para recorrer la cuadra que nos separaba. Tenía semanas que no la veía. Mi vida se enfrascaba en tantas cosas: escuela, trabajo, amigos.
En ese momento decidí visitarla con mayor frecuencia. Regresarla un poco de lo mucho que ella dio por mí. Agradecí a Dios la oportunidad que me dio de recapacitar, pues todavía la tenía con vida. Muchas veces en nuestra vida agitada y llena de compromisos perdemos de vista el ministerio de bondad de Dios quiere que realicemos. Te ánimos a visitar a personas que tiene necesidades afectivas. Regálales una sonrisa y muestras de cariño.

Edith Varela Sosa
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su Amor.