sábado, 21 de noviembre de 2009

CANTOS EN LA NOCHE

Yo le digo al Señor: «Tu eres mi refugio, mi fortaleza, el Dios en quien confío». Salmo 91:2.

Cuando Dios le dijo por tercera vez que orara, Norma estaba confundida.
-Señor –dijo-, no se de nada mas por lo que tenga que orar.
Miró alrededor y vio la Biblia y el himnario.
«Creo que los salmos son oraciones», pensó. Tomó la biblia y dejó que se abriera por si misma. Miró y vio que se había abierto por el Salmo 91, un salmo de confianza.
«¿Qué canto?», se preguntó. Abrio el himnario y el primer himno que vio era Señor Jesus, el dia ya se fue. Cantó todas las estrofas. Lo abrió por otra pagina. Era No me pases y cantó todas las estrofas. Una vez mas dejó que el himnario se abriera al azar. Esta vez era En Jesus por fe confio.
Pensando que Dios le permitirai volver a dormir, se metió otra vez en la cama.
-No duermas. ¡Ora!
Norma se dio cuenta de que también podía olvidarse de dormir. Durante cuatro horas leyó el Salmo 91 y cantó los tres himnos. Dios la devolvió a las mismas paginas una otra vez. A la mañana siguiente, cuando su hijo se despertó, la mente de Norma estaba completamente saturada con las palabras del Salmo 91 y los tres himnos.
Despues del culto matutino, comieron juntos el desayuno, empaquetaron sus cosas y se dirigieron a la parada del autobús.
Norma estaba un poco asustada con el viaje a casa. Debian cruzar un territorio que estaba en manos de las tropas rebeldes.
No sabia qué esperaba en los siguientes minutos.
(Continuará.)

Tomado de la Matutina El Viaje Increíble.

NUNCA SOLOS

En mi primer defensa ninguno estuvo a mi lado, sino que todos me desampararon; no les sea tomado en cuenta. 2 Timoteo 4:16

Ninguno estuvo a mi lado. Estas son palabras llenas de tristeza con las que todos podemos identificarnos en mayor o menor medida. Igual que el apóstol Pablo, muchos, por no decir todos, hemos experimentado momentos en la vida cuando sentimos que hemos quedado solos en nuestro dolor, nuestro fracaso, nuestro problema o nuestra perdida. Es fácil entender el peso que este hombre de Dios experimentaba cuando escribió: «Todos me desampararon. Estuve solo frente a mis acusadores». En algún momento de la vida, todos no hemos sentido abandonados.
Tal vez te has sentido solo cuando has defendido postura a favor de la verdad y no has aceptado hacer cosas indebidas. Se puso en mi conocimiento hace algún tiempo una historia verídica acerca de uno de los profesionales de la iglesia, un ingeniero de éxito que trabajaba en un organismo oficial del gobierno de su país. Esta persona, perfectamente competente en su campo, no accedió a participar en algo deshonesto que se esperaba de él: no aceptó alterar cifras en los presupuestos de algunos proyectos que serian financiados con fondos públicos. Su determinación de mantenerse del lado de la honradez provocó que todos sus compañeros le hicieran el vacio y que, finalmente, sus superiores, interesados en que el plan prosperase, lo despidieran de su trabajo. Sin duda, tal experiencia no es excepcional. ¿Sientes tu que los que una vez te apoyaron te consideran ahora legalista y raro?
Como hijos de Dios, nunca estamos solos, pues su Espíritu nos guía para indicarnos el camino que debemos seguir. Tomar posiciones a favor de lo correcto requiere de mucha valentía. Vistas las cosas desde una óptica humana, parece que los momentos difíciles, o cuando tenemos que ser firmes en defensa de la verdad, estamos solos, que nadie está con nosotros. Sin embargo, no es así en realidad, pues tenemos la mejor compañía posible: Jesús siempre está a nuestro lado.
Nunca estamos solos. Las pruebas de la vida son preciosas oportunidades par que Dios manifieste su poder y sabiduría para el bien de sus hijos.
Hoy quizá te sienta solo, como el apóstol. Quizá tu familia te dejo solo, o lo hizo tu pastor, o lo hicieron tus hermanos. Cobra ánimos, no temas. Te invito a entonar hoy las estrofas del himno “¡Solo no estoy! Jesús esta a mi lado. Amigo fiel que no me dejará”.

Tomado de la Matutina Siempre Gozosos.

viernes, 20 de noviembre de 2009

A UNA CUADRA DEMOSTRAR BONDAD

Que su amabilidad sea evidente a todos. El Señor está cerca (Filipenses 4:5).

Mi abuelita fue una persona vigorosa y con mucha fuerza, sin embargo, su salud fue afectada y ahora yace en una cama. Hace unos días fui a visitarla. Ya casi no hablaba ni se movía. Me acerqué a su cama y le dije al oído: « ¡Abue, soy Edith, te quiero mucho!» Sin esperar su respuesta la tomé de las manos y le sonreí. Ella volteó a verme y dijo: «Pensé que nadie me quería». Tuve que voltear mi rostro para respirar profundo y recobrar la entereza.
Mi mente se fue al pasado y recordé como nos cuidó a mi hermana y a mí en la niñez. Luego, cuando éramos adolescentes, llegaba de visita justo cuando veíamos la televisión, se sentaba y nos hablaba de Dios y de lo malo que era perder el tiempo. Como no podíamos oír la televisión y a ella al mismo tiempo, terminábamos por apagarla un tanto molestas. Ya cuando estudiábamos en la universidad recorría con mucho esfuerzo la cuadra de distancia entre su casa y la nuestra para ver que estuviéramos bien. Poco a poco sus fuerzas fueron menguando y, a veces, no lograba llegar hasta mi casa, de modo que alguien piadoso la tenía que ayudar a regresar a la suya.
Ahora estaba en su cama, mirándome. Regresé a la realidad y le dije: «Todos te queremos: tienes hijos, nietos, bisnietos». Le acaricié sus manos durante un largo rato, las cuales habían hecho mucho por mí. Se las solté, pues ya me iba, y con mucho esfuerzo ella buscó desesperada de nuevo mis manos. Medité en el poco esfuerzo que yo hacía para recorrer la cuadra que nos separaba. Tenía semanas que no la veía. Mi vida se enfrascaba en tantas cosas: escuela, trabajo, amigos.
En ese momento decidí visitarla con mayor frecuencia. Regresarla un poco de lo mucho que ella dio por mí. Agradecí a Dios la oportunidad que me dio de recapacitar, pues todavía la tenía con vida. Muchas veces en nuestra vida agitada y llena de compromisos perdemos de vista el ministerio de bondad de Dios quiere que realicemos. Te ánimos a visitar a personas que tiene necesidades afectivas. Regálales una sonrisa y muestras de cariño.

Edith Varela Sosa
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su Amor.

NO DUERMAS. ¡ORA!

Manténganse constantes en la oración, siempre alerta y dando gracias a Dios. Colosense 4:2.

(Papás: la historia que se desarrollará durante los próximos días puede no ser adecuada para los niños de corta edad a causa de la violencia.)

Una de las historia más emocionantes quejamos me han contado sobre el cuidado de Dios es la que escuché de una misionera retirada, Juanita Kretschmar. Durante uno de sus viajes misioneros, Juanita conoció a cierta dama llamada Norma que le contó un milagro que Dos había obrado en su vida.
Norma era la esposa de un pastor Adventista que trabajaba en un país asediado por la guerra. Estaba muy involucrada con la división infantil de la iglesia. Cuando llegó el momento de empezar un nuevo programa decidió ir a la sede de la Asociación para obtener los materiales necesarios para el siguiente trimestre.
Deposito unas cuantas pertenencias en la maleta y puso la Biblia y el himnario en su estuche. Luego, ella y su hijo de cinco años tomaron el autobús para ir a la oficina de la asociación. En lugar de regresar esa misma noche, se quedaron a dormir en una casa de huéspedes.
Antes de acostarse, Norma y su hijo adoraron a Dios y apagaron la luz.
Poco después de media noche Norma escuchó una voz.
-No duermas. ¡Ora!
Convencida de que Dios le hablaba, Norma se arrodilló junto a la cama. Oró por ella, su esposo y su hijo y toda la familia de su iglesia. Luego volvió a meterse en la cama.
-No duermas. ¡Ora!
Se puso de rodillas otra vez y pidió a Dios que les mostrase si había algún pecado que era preciso confesar. Después de esto oró por sus familiares y por las personas que recibían estudios bíblicos. Una vez más regresó a la cama. Pero la voz habló de nuevo.
-No duermas. ¡Ora!
(Continuará)

Tomado de la Matutina El Viaje Increíble.

ADICTOS A LA ASOMBROSA GLORIA DE DIOS

Hermanos, yo mismo o pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago; olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. Filipenses 3:13,14.

El apóstol Pablo fue un “adicto” a la gloria de Dios. Por eso precisamente dijo: «Por lo tanto, nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en la misma imagen, como por el Espíritu del Señor» (2 Cor. 3:18). En pocas palabras, venía a decir: «Ser como Jesús es mi ansiedad, mi búsqueda, mi desesperación. Me parece que nunca tengo suficiente de él».
Un adicto a una sustancia nunca está satisfecho; siempre necesita más. Cuanto más aumenta su nivel de tolerancia, mayor es la fuerza que lo impulsa a alimentar su hábito con una creciente cantidad de la sustancia en cuestión. No asombra que Pablo expresar el anhelo de su corazón de la siguiente manera: «Olvido lo que queda atrás. Prosigo, no cejo en mi empeño hasta alcanzar mas cada vez». Probarlo una vez no fue suficiente. Un milagro no lo llenó. Acudir a la sinagoga no satisfizo sus ansias. Ni siguiera el encuentro camino a Damasco fue el final. El apóstol nunca estuvo satisfecho. Pablo fue adicto. Estaba para siempre poseído por el poder de Dios y por su gloria, como por un anzuelo del cual no podía desprenderse.
Dios anhela que su iglesia sea un ejército de adictos, de creyentes desesperados por ser transformados a la imagen de su Hijo.
Si tu relación con Dios y la devoción que le manifiestas han llegado a ser previsibles y aburridas, te desafío para que busques a una persona que no conozca a Jesús y compartas el amor que Dios ha derramado en tu corazón. Ese amor, que has recibido gratuitamente, debes compartirlo de la misma manera. Permite que el Espíritu Santo te tome. Él puede cambia en segundos tu rutina y convertirte en un apasionado discípulo de Jesús.
Deja que el poder del Altísimo derribe las barreras de tu indiferencia religiosa. Comienza a gritar lo que Jesús ha susurrado a tus oídos. Di al mundo entero lo que el Señor ha hecho por ti. Sé un adicto a la gloria de Dios.
Grita hoy con voz de triunfo, y con la melodía de un dulce canto: «Jesús es el Salvador del mundo». Que se escuche en toda tu ciudad ¿Sabes que sucederá? Un rio de avivamiento fluirá en tu corazón. No esperes más. Experimenta hoy un avivamiento.

Tomado de la Matutina Siempre Gozosos.

jueves, 19 de noviembre de 2009

MANIFESTACIONES DE SU AMOR

El Señor Todopoderoso está con nosotros; nuestro refugio es el Dios de Jacob (Salmo 46:7).

Uno de los desafíos que enfrenté al ser esposa de pastor es que la mayor parte del tiempo se está muy lejos de nuestra familia paterna. Y cuando los hijos están pequeños y se enferman, se experimentan sentimientos de desesperación e impotencia. Así me pasó un par de veces con dos de mis tres hijos. Estábamos en el distrito de Ciudad Valles, en San Luis Potosí, México, cuando mi niña de nueve meses se puso muy grave de sarampión, así que tuvimos que hospitalizarla de emergencia, pues en esos momentos no sabíamos que tenia y sus síntomas eran extraños. Fueron días muy difíciles los que enfrentamos mi esposo y yo, pero comprendimos que en medio de las circunstancias adversas Dios nos abre ventanas de bendición.
Mi niña se puso grave durante la noche de un jueves y las hospitalizamos a la media noche. Para el amanecer el primer anciano de la iglesia y su esposa estaban en la clínica dándonos su apoyo y cariño. Lo que vino después fue sencillamente maravilloso. La iglesia de la ciudad se volcó en manifestaciones de amor durante el fin de semana en la clínica. Tanto así que el sábado por la tarde más del 75% de los 125 miembros de la congregación estaban en los pasillos de la pequeña clínica.
El doctor preguntó a mi esposo: «Oiga, ¿quién es usted? ¿Quién es esta niña? ¿Cómo es que es tan querida?» Allí comprendimos que Dios estaba con nosotros en media del cariño y amor de los hermanos. Unos siete años después, cuando mi hijito menor tenía ocho meses de nacido, se me enfermó de neumonía. Entonces vivíamos en Monterrey, Nuevo León. Estábamos a cargo de una iglesia grande. Nunca pensé que los hermanos manifestarían el mismo cariño y amor de nuestros antiguos feligreses de Valles. Pero el amor de Cristo en nuestras vidas o hace distinción de personas ni de ciudades o posiciones sociales.
Una dama se organizó para que hubiera parejas que se turnaban en el cuidado y la vigilancia para mi pequeño durante los días que estuvo internado en el hospital. Mientras tanto, ellas me llevaba y traía de mi casa al hospital las veces que fueran necesarias para que yo pudieses descansar y darle pecho relajadamente a mi bebé. Dios pone los medios y las personas para que no nos sintamos solas y podamos recordar que él siempre estará a nuestro lado.

Diana Blé Fuentes
Tomado de la Matutina Manifestaciones de su Amor.

¿QUEJAS O GRATITUD?

¡Pongamos a uno de jefe y volvamos a Egipto! Números 14:4.

El pueblo de Dios estaba a las puertas de la Tierra Prometida. Dios estaba a punto de hacerlo entrar. Pero los israelitas vieron los gigantes del país y dijeron: «Nos volvemos a Egipto».
Estuvieron dispuestos a empezar su viaje hacia Canaán, pero después de andar por el desierto durante unas pocas semanas decidieron que, al fin y al cabo, trabajar para el Faraón no era tan malo. A algunos se les ocurrió la idea de volver a Gosén. Pero se olvidaron de un detalle impórtate. Sin Dios, estarían muertos en cosa de días.
Los israelitas habían estado tan ocupados quejándose que se habían olvidado de todo lo que Dios había hecho por mantenerlos con vida. Envió una nube que los protegiera del intenso calor del sol. Por la noche los calentaba con una columna de fuego.
Además, les proporcionaba comida y agua. Se calcula que, para mantener un grupo de esas medidas, se necesitaban 1,500 toneladas de comida y 44 millones de litros de agua.
Si has leído con atención el Antiguo Testamento, sabrás que el comportamiento de Israel seguía un modelo constante. Durante un tiempo, los israelitas seguían a Dios, se desviaban y adoraban a los ídolos, se metían en problemas y regresaban a Dios. Y el ciclo volvía a empezar.
¿Qué hacía que rechazasen una y otra vez a Dios? No eran los atractivos de los cultos paganos, sino su ingratitud. Si hubiesen estado agradecidos por todo lo que él había hecho por ellos su fe habría aumentado y los ídolos no habrían sido una tentación.
Cuando reconozcamos la bondad de Dios para con nosotros, nuestra fe también crecerá. El pecado perderá todo su atractivo y no pareceremos más a Jesús.
Podemos quejarnos por lo que nos toca sufrir en la vida o podemos estar agradecidos. Nuestra elección marcará la diferencia.

Tomado de la Matutina El Viaje Increíble.

¡UNA SALVACIÓN TAN GRANDE!

¿Cómo escaparemos nosotros, si descuidamos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron. Hebreos 2:3.

Todavia recuerdo una de las primeras semanas que prediqué en la iglesia que pastoreé cuando era aspirante al ministerio. El mensaje estaba basado en la historia de Gedeón y los trescientos. El punto central era mostrar lo difícil que es la salvación. Explicaba que, de los 32,000 que fueron llamados por Gedeón, solo 3,000 pasaron la prueba. Luego, usando una operación matemática, probaba que, de 400 miembros que tenia la iglesia, solo tres estaban preparados.
Al día siguiente salí a visitar a algunos miembros. Al llegar a uno de los hogares, encontré a toda la familia desanimada. Me dijeron que, después de mi sermón, les parecía que la salvación o es nada fácil y que otros estaban más seguros que ellos. Al recordar aquello comprendo ahora lo equivocado que estaba en mi concepto de la salvación.
Nuestro texto dice que tenemos una salvación extraordinariamente grande. Jamás será comprendida por nuestra mente finita, cuya existencia es breve. Los redimidos tendrán como tema de estudio la inagotable ciencia de la salvación. Los siglos sin fin serán insuficientes para alcanzar sus profundidades. Cada día escucho y leo cosas maravillosas acerca de la gracia salvadora que me llenan de asombro.
En la Republica Checa escuché a un predicador decir que «la gracia salvadora de Dios no solo pago la enorme deuda que por nuestros pecados teníamos con Dios, sino que, además, nos dejo saldo suficiente a favor para que nunca más volviéramos a endeudar».
Lo más extraordinario del amor de Dios es que nunca cesa. Nos ama hoy lo mismo que nos amo ayer, y su amor por nosotros no cambiará mañana. Cuando sentimos que hemos fallado, Dios corre y se coloca frente a nosotros con el mensaje de esperanza da nuestro favor. «Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Cristo ha sido derramado en nuestros corazones por el espíritu Santo que nos fue dado» (Rom. 5:5). La salvación no tiene nada que ver con nuestro comportamiento; lo tiene que ver todo con la gracia de Dios.
Jesús exclamo desde la cruz «Consumado es». No hay nada que podamos hacer para ganar mayor salvación, mayor perdón. Cuando Cristo expió nuestros pecados, borró la cuenta. Le puso el sello de CANCELADO y abonó en s libro de contabilidad todos los beneficios derivados de ser él quien es. El amor de Dios no es consecuencia de lo bien o mal que yo me porte. Esa circunstancia precisamente me quita el deseo de pecar. Lo que quiero es obedecerlo, alabarlo y compartir con otros su gran salvación.

Tomado de la Matutina Siempre gozosos.