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viernes, 11 de marzo de 2016

CIEGOS GUÍAS DE CIEGOS

En el país de los ciegos, el tuerto es el rey. Refrán popular

“Si un ciego guía a otro, los dos caerán en algún hoyo” (Mat. 15:14)

Una mujer ciega estaba en el borde de la acera, a punto de cruzar la calle, pero sin atreverse a dar el primer paso por causa de la intensidad del tráfico. Suspiraba por que alguien le ofreciese ayuda. De pronto se le acercó un caballero: “¿Me permite que pase con usted al otro lado de la calle V’ “Encantada”, contestó ella, y lo tomó del brazo. A mitad de camino el hombre dio un traspiés. “¿Qué ocurre, anda usted como si fuera ciego?”, preguntó la anciana. “¡Es que soy ciego!, por eso le pregunté si podía cruzar la calle con usted”, respondió el hombre.*
Así sucede a veces en el ámbito espiritual. Somos ciegos guías de ciegos, “y si un ciego guía a otro, los dos caerán en algún hoyo” (Mat. 15:14). La única manera de cruzar con seguridad “al otro lado” es seguir a aquel que no tiene ni pizca de ceguera. Asegurémonos de estar caminando en los pasos del “único inmortal, que vive en una luz a la que nadie puede acercarse” (1 Tim. 6:16).
No era el plan de Dios que hiciéramos depender nuestra dirección en la vida y nuestros criterios espirituales de opiniones ajenas. Tras conducir a su pueblo a la tierra prometida, Dios los dejó sin dirigentes porque su plan era que dependieran únicamente de su Espíritu y de su ley como guías infalibles para una vida santa. Incluso cuando, por su testarudez, les permitió que tuvieran rey, Dios les hizo saber por medio de su profeta: “Nuestro Dios les ha dado ya el rey que ustedes pidieron. Si ustedes y su rey obedecen y sirven solo a Dios, él los bendecirá y ustedes vivirán en paz” (1 Sam. 12:13, 14, TLA). Lamentablemente ni siquiera los reyes son confiables y los pueblos se descarrían cada vez más. Ciegos guías de ciegos…
¿Reconoces que espiritualmente eres ciega? Si es así, ¿en quién confías para aconsejarte y fortalecerte en las decisiones delicadas de la vida? Solo hay dos fuentes de sabiduría y poder: 1) La Palabra de Dios: “Tu Palabra es una lámpara a mis pies; y una luz en mi camino” (Sal. 119:105) y 2) el mismo Dios: “¡Ojalá […] me honren y cumplan mis mandamientos todos los días, para que tanto ellos como sus hijos tengan siempre una vida dichosa!” (Deut. 5:29). Hagamos de Dios el único guía de nuestra vida para que nos vaya bien.

* Samuel Vila, Enciclopedia de anécdotas e ilustraciones (Barcelona: Clie, 1979), p. 107.
sábado, 12 de marzo de 2016

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
#AnteTodoCristiana #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 28 de febrero de 2016

VER LO PEQUEÑO A GRAN ESCALA

Tu Oración: Gracias, Dios, por los seres vivos más pequeños.

Versículo para hoy: “Señor, tú eres mi Dios: te exaltaré y alabaré tu nombre porque has hecho maravillas”. Isaías 25:1.

Cuando caminas por el jardín, el parque o donde haya vegetación, puedes observar con tus ojos las maravillas que Dios hizo; los árboles, las flores, los arbustos y palmeras. Pero también puedes ver el césped que adorna el hermoso paisaje.
¿Te has preguntado qué hay entre las hojas del césped? Dios también hizo animalitos y plantas pequeñas a los que les gusta vivir ahí.
Un poquito de ciencia
Vamos a investigar quiénes viven entre las hojas del césped. Toma una lupa y tu libreta de observaciones.
Recuéstate boca abajo sobre el césped y con la lupa observa los pequeños seres vivos y las diminutas plantas y raíces que hay entre el césped. Después dibuja en tu libreta de observaciones todo lo que pudiste observar.

Devoción matutina para niños pequeños 2016
Pequeños científicos de Dios
Por: Cesia Alvarado Zemleduch
#PequeñosCientíficosDeDios #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaInfantes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

lunes, 17 de junio de 2013

EL SEÑOR ES MI PASTOR, NADA ME FALTA

 Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Juan 10:27.

El pastor, con abnegación y tierno cuidado, lleva a sus ovejas a pastar, desafiando las inclemencias del tiempo y los peligros del campo abierto. Las ovejas conocen a su pastor y caminan en pos de él por intrincados senderos, sin temor. Según algunos estudios científicos que el Instituto Babraham de Cambridge, Inglaterra, realizó con ovejas, ha quedado demostrado que son capaces de reconocer hasta cincuenta rostros de sus congéneres y diez rostros humanos.
Cuando en el campo de pastoreo se mezclan varios rebaños y un pastor desea juntar a sus propias ovejas, las llama con un silbido que los animalitos distinguen entre todos los demás. Pocas veces se confunden y se van en pos de otro pastor, siguiendo a otro rebaño. Al terminar la jornada, el camino de vuelta al aprisco está marcado por las huellas que el pastor deja en la senda y que sus corderos siguen sin titubear. Una vez allí, con tierna consideración, el pastor atiende las heridas de aquellas que se lastimaron en el camino, y permanece vigilante mientras el rebaño descansa. ¡Hermosa imagen!
David, autor del salmo 23, representó por medio de esta joya literaria el amoroso cuidado que Dios tiene por nosotras. Jesús, el buen pastor, busca tener una relación cercana con nosotras. Desea conocernos y que lo conozcamos. Busca maneras para que escuchemos su llamado amoroso y que respondamos a él voluntaria y dócilmente. Permanecer en Cristo es nuestro desafío cotidiano, y para ello debemos ponernos bajo su cuidado. Que esta sea nuestra oración: «Tómame, ¡oh Señor!, como enteramente tuyo. Pongo todos mis planes a tus pies. Úsame hoy en tu servicio. Mora conmigo, y sea toda mi obra hecha en ti» (El camino a Cristo, cap. 8, p. 104).
Querida amiga, es posible que el eco de algunas filosofías mundanas te lleve a desconocer el llamado de Cristo Jesús, tu pastor. A lo mejor, unida a otros rebaños, sientes temor y no sabes cómo volver al redil. Haz tuya la promesa divina y aférrate a ella hasta que retornes al hogar. Jesús te dice: «Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí» (Juan 10:14)
Te invito para que hoy, en la frescura y el silencio de la mañana, le pidas al Señor con humildad que te permita escuchar su voz, y ser apacentada por los caminos de la vida, hasta llegar sana y salva al hogar eterno en el reino de los cielos.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

miércoles, 5 de junio de 2013

CADENA DE CIEGOS

Lugar: China
Palabra de Dios: Salmo 66:16

– ¿Gracias, doctor! ¡Muchas gracias! -dijo el señor Chen* mientras miraba, asombrado, a su alrededor.

La operación había sido exitosa, y luego de un tiempo de espera el médico había quitado, con cuidado, las vendas de sus ojos. ¡Podía ver nuevamente! Una vez, había pensado que nunca más podría ver, pero el médico misionero lo había curado de su ceguera.

-Volveré -prometió el señor Chen.

Y así fue, unas pocas semanas más tarde estaba de vuelta. Pero, no había regresado solo.

-Doctor, traje a algunas personas conmigo -comentó-. Les dije lo que usted podía hacer por ellas.

El médico miró hacia afuera. Para su sorpresa, contó 48 personas ciegas allí, de pie, esperándolo. Se veían cansadas, como si hubiesen viajado desde lejos.

-¿Cómo logró traerlos? -preguntó el médico.

Puesto que esto ocurría en tiempos en que no había medios de transporte accesibles, el profesional sabía cuán difícil era viajar de un lugar a otro, aun sin ser ciego.

-No fue fácil -respondió el señor Chen-. Hemos caminado durante días. Ellos se tomaron de una cuerda, y yo los guié hasta aquí.

La cadena de personas ciegas había caminado cuatrocientos kilómetros, para consultar al doctor.

Por cuanto el señor Chen había vivido algo maravilloso en su vida, no pudo guardarse las buenas noticias solo para él. Cuando algo bueno nos ocurre a nosotros, ¿se lo contamos a otros? Por ejemplo, ¿ha hecho Jesús algo en tu vida? ¿Qué ha hecho por ti? No te guardes las buenas noticias solamente para ti. Actúa como el señor Chen, y compártelas con los que te rodean. Diles: “Vengan ustedes, temerosos de Dios, escuchen, que voy a contarles todo lo que él ha hecho por mí”.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

jueves, 30 de mayo de 2013

CONTACTO RADIAL - TERCERA PARTE

Lugar: Sudeste asiático
Palabra de Dios: Salmo 72:18

Quang había estado buscando al grupo de creyentes durante un par de días, tratando de no despertar sospechas. Si lo atrapaban, estarían en problemas. Mientras recorría otra curva del camino, su ciclomotor comenzó a fallar y luego se apagó completamente. Notando que se había detenido delante de una casa, estacionó su ciclomotor y caminó hasta la puerta principal. "Les voy a pedir ayuda", pensó Quang. "Por lo menos, me voy a guarecer de la lluvia".
Los demás apenas podían oír la voz de Thanh* por encima del sonido de la lluvia que caía sobre el techo. "Señor, creemos en ti. Queremos saber más acerca de ti. Por favor, envía a alguien que nos ayude".
De pronto alguien golpeó la puerta. Los creyentes rápidamente se levantaron de sus rodillas, mirándose unos a otros con preocupación en el rostro. Seguramente no era la policía. Mientras Thanh se dirigía hacia la puerta, todos se prepararon para lo peor.
Afuera había un extraño, completamente mojado.
-Hola, mi nombre es Quang -dijo el cristiano-. Mi ciclomotor se rompió delante de su casa. ¿Podría ayudarme?
El hombre explicó que era representante de un programa radial y que estaba tratando de localizar a unos amigos.
Cuando dijo eso, todos en la habitación se pusieron en alerta. Sus ojos brillaban. Pronto, todos estaban hablando al mismo tiempo. Solamente les llevó unos minutos contarle a Quang la historia completa. Thanh y los demás creyentes habían estado ayunando y orando durante tres días, para que alguien del programa de radio los contactara. Ellos habían sido quienes enviaron la carta.
Y ahora, gracias a un ciclomotor roto, Quang encontró a quienes había estado buscando. "Bendito sea Dios el Señor, el Dios de Israel, el único que hace obras portentosas".

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

martes, 14 de mayo de 2013

SIN DIRECTOR

Lugar: Rusia
Palabra de Dios: Efesios 4:15,16

El concierto de 1922 del Ensamble Pervyi Simfonicheskyi en Moscú, Rusia, fue un evento histórico: por primera vez, una orquesta importante en el orden mundial se presentó sin director. Los músicos decidieron que no necesitaban director. Después de todo, ellos eran profesionales. ¿Por qué necesitaban de alguien que les dijera lo que tenían que hacer? ¿Por qué no podían tocar juntos, sin un director?
Su primer concierto fue un éxito. Los músicos tocaron muy bien juntos, aunque no tenían director. Durante los siguientes cuatro años, la orquesta sin director continuó tocando.
Pero, entonces las cosas comenzaron a desmoronarse ¿Por qué el primer violín hacía gestos e indicaba el tiempo? ¿Estaba tratando de dirigirlos? ¿Por qué tenían primeros y segundos fagotistas? ¿Significaba eso que algunos músicos eran mejores que otros? Las peleas continuaron, tomando cada vez más tiempo en los ensayos. En 1928, el grupo tuvo que disolverse.
A veces, es importante tener un conductor, alguien que esté a cargo. Las orquestas necesitan de los directores. Y nosotros, como cristianos, necesitamos que Cristo guíe las cosas. De esa manera, todos podemos permanecer unidos.
La Biblia habla de Jesús como la cabeza, y de su pueblo como el cuerpo, unido a él. El apóstol Pablo escribió: "Al vivir la verdad con amor, creceremos hasta ser en todo como aquel que es la cabeza, es decir, Cristo. Por su acción todo el cuerpo crece y se edifica en amor, sostenido y ajustado por todos los ligamentos, según la actividad propia de cada miembro".
Sí, necesitamos de Cristo. Y con él como la cabeza, podremos trabajar juntos de la manera en que debemos hacerlo.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

lunes, 20 de febrero de 2012

MEJOR QUE UN GPS

Oh Señor enséñame tu camino, para que yo lo siga fielmente. Haz que mi corazón honre tu nombre. Salmo 86:11.

No sé si existe en este mundo una persona con peor sentido de orientación que yo. Cuando alguien me pregunta cómo llegar a cierto lugar, por lo regular mi mente queda en blanco. Mi esposa y mis hijos no tardaron mucho en darse cuenta de esta «discapacidad» mía por lo que, en uno de mis cumpleaños me regalaron un Global Positioning System (GPS).
Con solo activarlo y darle la información apropiada, esta maravilla de la tecnología te dice exactamente en qué punto del planeta estás y cómo puedes llegar a tu destino. Te pregunta si quieres usar la ruta corta o la larga, y si quieres pagar peajes o evitarlos. Dependiendo de cómo lo programes, te puede indicar en qué momento tu vehículo comienza a ir a una velocidad excesiva, en qué momento pasas cerca de una iglesia o de una escuela; y, si tomas una vía equivocada, de inmediato se reprograma para colocarte en la ruta correcta.
Difícilmente se pueda pedir más. Esto no impide, sin embargo, que nos mostremos cautelosos con respecto a sus limitaciones. Hace ya tiempo, por ejemplo, mientras viajaba con mi familia desde Miami a Atlanta, ocurrió un incidente que nos recordó precisamente ese hecho. Ya estábamos entrando a Atlanta cuando, por razones que desconocemos, el GPS nos llevó por la ruta larga, a pesar de que lo habíamos programado para que nos guiara por la ruta corta. Ese pequeño error significó que tuvimos que conducir por un sinfín de callejuelas bajo un torrencial aguacero. Al final, nos tomó casi dos horas completar un recorrido que podríamos haber hecho en minutos.
Ese día mi GPS mostró sus limitaciones. Y lo que es más importante, aprendí la lección espiritual de que en esta vida solo hay un GPS infalible: la voz de Dios. Esa voz nos dice dónde estamos y hacia dónde debemos ir; nos avisa cuando vamos por el camino equivocado y, si se lo pedimos, nos indica como retomar la senda correcta para llegar felizmente a nuestro destino.
¿Quieres hoy que esa voz guíe tus pasos? Entonces no tienes más que hacer lo siguiente: Ten a Dios presente en todo lo que hagas, «y él te llevará por el camino recto» (Prov. 3: 6).

Que hoy tu voz, Padre mío, me indique el camino; y que yo pueda obedecerla.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

viernes, 14 de octubre de 2011

EL ESPÍRITU GUÍA

Pero cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir. Juan 16:13.

Aquí, el Señor Jesús habla acerca de la venida del Espíritu Santo. Dice que, cuando él viniere, nos guiará a la verdad. Este es uno de los trabajos del Espíritu: enseñar y guiar a la verdad. La acción de guiar en la verdad tiene dos aspectos. Primero, te convence. Nadie puede convencer al ser humano acerca de la verdad, a no ser el Espíritu Santo. Las personas que no aceptan la divinidad del Espíritu Santo tienen dificultades para entender la verdad. Tú puedes amontonar delante de tus ojos una montaña de pruebas y de evidencias pero, simplemente, no entiendes. ¿Cómo podrías? Solo el Espíritu convence.
La segunda acción del Espíritu es guiar. No se trata de algo teórico: de nada valdría entender la verdad, como teoría, si ella no se hace carne en nosotros. El Espíritu nos enseña, también, a vivir la verdad.
La palabra "verdad", en griego, es aleteia, que significa transparente, claro, que no está encerrado. Eso es vivir la verdad. El Espíritu nos lleva a vivir una vida clara, transparente, sin medias verdades o medias mentiras; una vida limpia, que no necesita esconderse ni disfrazarse.
La palabra "verdad", en el hebreo, confirma este concepto. En hebreo, es emeth, que significa seguro, sólido, firme, consistente. Una persona que fue guiada, por el Espíritu, hacia la verdad vive confiada, sin temores ni sobresaltos; no hay inseguridad en esa vida. La inseguridad está en la mentira, en la penumbra de las circunstancias, con miedo de ser descubierto y expuesto. Dios no desea esa vida para sus hijos; definitivamente, no.
Vivimos en un mundo en el cual la mentira produce espejismos casi difíciles de discernir. ¿Cuántas veces te han mentido? ¿Cuántas veces has mentido? ¿Cuántas veces has sido víctima de una injusticia, producto de una mentira? No te esfuerces por recordar: no te alcanzarían los dedos de las manos y de los pies, para contar las veces que has sufrido por causa de las mentiras.
Haz de este día un día de verdad. Entrégate al control del Espíritu; a fin de cuentas, nadie es veraz porque tienen autodisciplina: la verdad es un fruto del Espíritu. Recuerda que, "cuando venga el Espíritu de verdad, él os guiará a toda la verdad; porque no hablará por su propia cuenta, sino que hablará todo lo que oyere, y os hará saber las cosas que habrán de venir".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

miércoles, 21 de enero de 1976

LOS PATITOS SE LANZAN AL MAR

¡Jerusalén, Jerusalén, que matas a los profetas, y apedreas a los que te son enviados! ¡Cuántas veces quise juntar a tus hijos, como la gallina junta sus polluelos debajo de las alas, y no quisiste! Mat. 23:37.

Uno de los viajes más peligrosos del mundo es el que emprende la pata madre cuando conduce a sus patitos por primera vez al mar. Esos patitos marinos se dirigen instintivamente hacia el océano y viven exclusivamente de lo que este les proporciona. Hacen sus nidos en lugares que están junto al mar y que se hallan ubicados a veces sobre acantilados que pueden tener de tres a seis metros de altura.

Las gaviotas son muy aficionadas a servirse para el almuerzo o la cena un patito marino extraviado. Sobrevuelan la zona en que se encuentran los nidos y vigilan constantemente para ver si pueden atrapar a un patito perdido o que se ha caído en una grieta de las rocas. Cuando la pata madre avanza hacia el acantilado con todos sus patitos detrás, a menudo estos forman una fila, lo que constituye la oportunidad perfecta para que las gaviotas atrapen a uno de ellos. Pero durante ese crítico viaje, las hembras que todavía no se han apareado se unen a la procesión y forman una firme escolta para proteger a los patitos en peligro. Cuando llegan al acantilado, los patitos siguen a su madre tan rápidamente como les resulta posible. Este es el momento más peligroso porque ni siquiera las "tías" que les están ayudando pueden acompañarlos mientras se lanzan desde las alturas detrás de su madre.

Una pareja que estaba estudiando las costumbres de los patos marinos observó que solo cuatro o cinco patitos se encaminaban hacia el mar con su madre. Estos dos amigos se apresuraron para llegar a la orilla del acantilado y ahuyentaron a las gaviotas que estaban descendiendo en picada para atrapar al patito que había caído en una grieta. Sin pérdida de tiempo el hombre tomó al patito y lo acercó a su madre tanto como le resultó posible. Entonces la pareja ahuyentó a las gaviotas hasta que la madre rescató a su patito.

Esta es una buena ilustración de la forma en que Jesús nos rescata y nos ayuda a reunirnos con la familia eterna. A veces nos parece que nos encontramos muy lejos de su reino, pero siempre podemos estar seguros de que él ahuyentará a los enemigos y se preocupará de que lleguemos a salvo a su hogar.    

Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»