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lunes, 6 de enero de 2020

AUTOALABANZA Y PSEUDOPERFECCIÓN

“Pero el que se gloría, gloríese en el Señor. No es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba” (2 Corintios 10:17, 18).

La sana autoestima no consiste en alabarse a sí mismo y a los atributos que uno pueda poseer, como es el caso de la personalidad narcisista. Tampoco consiste en hacer todo a la perfección, como intentan las personas perfeccionistas. Estos ejemplos suelen tener una autoestima desequilibrada.
Ricardo exhibía muchas características de la personalidad narcisista. Contaba con una gran necesidad de ser admirado y reconocido por sus logros. Por ello explicaba lo bien que hacía su trabajo, los conocimientos que tenía y cómo otros estaban muy por debajo de él. Creía que muchos lo envidiaban y se sentía superior, diciendo que era un incomprendido, pues la ignorancia de los demás no les permitía apreciar sus cualidades. Con tal aire de arrogancia, todo el mundo lo rehuía. Pero la verdad era que, en su fuero interno, se veía solo y herido por su ínfima autoestima.
Luisa era perfeccionista. Su empeño era hacer cualquier tarea a la perfección. Y al final, no quedaba satisfecha, pues no conseguía el nivel de sus altísimas exigencias. Con frecuencia le embargaba un temor profundo por no hacer su trabajo de forma cabal, no usar las palabras precisas, o no vestirse de la manera adecuada a la ocasión. Cuando otros le decían que no era necesario esmerarse tanto, se ponía a la defensiva y sus relaciones con otros sufrían. En realidad, Luisa poseía una autoestima insuficiente y secretamente se consideraba incapaz y limitada.
Ricardo no resolvió su problema hasta comprender y aplicar en su vida el versículo de hoy. Aprendió que no es aprobado el que se alaba a sí mismo, sino aquel a quien Dios alaba. Luisa se benefició profundamente del mensaje del texto: “Bástate mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Cor. 12:9). Aprendió que su verdadero valor estaba en los dones que Dios le había otorgado y que sus debilidades podían reportarle poder. Precisamente por ello, el apóstol testificó: “Porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (vers. 10).
Ricardo y Luisa alcanzaron el nivel justo de autoestima al adoptar la humildad. Por eso Jesús bendijo a los pobres de espíritu (los humildes), en Mateo 5:3, se presentó a sí mismo como manso y humilde (Mat. 11:29), invitó a los encumbrados a hacerse siervos (Mat. 23:11) y se humilló, siendo el Rey del universo, a lavar los pies a sus discípulos (Juan 13:5).
Pide hoy a Dios que te indique qué puedes hacer para ser verdaderamente humilde.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020
UN CORAZÓN ALEGRE
Julián Melgosa y Laura Fidanza
Lecturas devocionales para Adultos 2020

domingo, 5 de enero de 2020

LA RECOMPENSA DE LA HUMILDAD

«El Señor recompensa a los que le temen con riquezas, honra y vida, si son humildes» (Proverbios 22:4)

Durante mi primer año como pastor me tocó ministrar a ocho congregaciones en la zona central de México. Había llegado como un promisorio graduando de dos licenciaturas de la universidad adventista a una zona donde el evangelio apenas echaba raíces. Ahí conocí a don Francisco Ávila y su amable familia. Y como aún estaba soltero, pernoctaba en su hogar cuando visitaba Tejupilco, el pueblo donde vivían.
Don Francisco era un hombre sencillo y con escasa preparación académica. Sin embargo, tenía una fe verdaderamente admirable. Cada mañana, antes de salir el sol, se levantaba a orar y comunicarse con el Padre celestial. Sus palabras, su semblante y sus actitudes revelaban que había estado con Jesús al amanecer. Él me profesaba un enorme respeto, ya que yo era el pastor de la iglesia, pero no por eso dejaba de expresar con gran convicción sus ideas. Asimismo, cada semana, junto con su esposa, salía a impartir estudios bíblicos a vecinos y amigos. Su pequeña tienda de comestibles era un verdadero centro misionero en el vecindario.
Junto a don Francisco, yo me sentía un hombre de poca fe. Seguramente, en mi cabeza había más información que en la suya. No obstante, su experiencia espiritual era mucho más sólida. A su lado, yo parecía un ratoncillo que temblaba ante la menor adversidad. En cambio, él permanecía firme como un roble frente a cualquier tempestad eclesiástica. Así que en varias ocasiones le supliqué al Señor que me ayudara a depender de su Palabra.
¿Te has preguntado si eres una persona de poca fe? ¿Acaso no dependes de Dios como te gustaría? Es cierto que los ambientes seculares de esta época debilitan el desarrollo de la fe. Sí, a veces pareciera que hoy Dios no es tan necesario para resolver los problemas de la vida. Por eso, es muy importante seguir la fórmula bíblica para fortalecer la fe: «Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo» (Romanos 10: 17, CST).
No te dejes someter por filosofías e ideas sin sentido. Que nadie te convenza de que el devenir de este mundo únicamente depende de los seres humanos. ¡Qué frustrante es pensar de ese modo! Mejor acércate a Dios hoy mismo. Pídele que te ayude a vencer tu incredulidad y a depositar tu vida en sus manos. Hazle formar parte de cada una de tus actividades y confía en su dirección. Te aseguro que eso te permitirá disfrutar los espacios de felicidad que el cielo tiene para ti en este día.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA JÓVENES 2020
UNA NUEVA VERSIÓN DE TI
Alejandro Medina Villarreal
Lecturas devocionales para Jóvenes 2020

lunes, 16 de enero de 2017

GUIADOS POR UN NIÑO

“Un niño los pastoreará” (Isa. 11:6).

La Universidad Adventista de Etiopía está situada a unos treinta kilómetros de distancia del lago Langano, en un hermoso valle. De vez en cuando, las familias de los misioneros que vivíamos en el país podíamos pasar un fin de semana en aquel lugar, para disfrutar de su belleza, relajarnos y pasar un tiempo a solas con el Señor.
Un fin de semana, los maestros y nuestros estudiantes universitarios pudimos asistir a un retiro en ese precioso lugar. Estudiantes y maestros disfrutamos por igual del programa vespertino del viernes, y dormimos plácidamente por la noche. Sin embargo, muy temprano en la mañana del sábado, escuchamos pasos que corrían hacia nuestras carpas. Luego escuchamos sonidos de golpes en la carpa al lado de la nuestra, que estaba ocupada por Amarech, nuestra asistente. Al salir de la carpa, vimos a los estudiantes tratando de apagar un incendio. Rápidamente, mi esposo corrió aloque quedaba de la carpa de Amarech, para apagar el tanque de gas que ella había estado usando para preparar el desayuno.
-¿Por qué tu carpa estaba en llamas?-preguntamos a Amarech después de que el incendio fuera sofocado.
Nos dijo que mientras estaba cocinando dentro de la tienda, había sentido ganas de ir al baño y había dejado encendida la llama.
-Creo que había un plato de plástico demasiado cerca del fuego -agregó- Debió de haberse encendido y quemado rápidamente. La tienda ya estaba en llamas cuando regresé.
Su voz temblorosa delataba su temor por las consecuencias en que pudiera incurrir, como resultado de su descuido. Todo el mundo desayunó en silencio. Entonces, nuestro hijo mayor, Jojie, que tenía unos cuatro años en aquel momento, rompió el silencio.
-Mamá, papá, ¿qué van a hacer con Amarech? ¿Van a despedirla? ¡Ustedes saben que ella es muy buena trabajadora! Es cierto que cometió un error hoy, ¡pero todo el mundo comete errores!
Mi esposo y yo nos miramos, sintiéndonos conmovidos por el espíritu compasivo de nuestro hijo pequeño. Por supuesto, habíamos pensado que alguna consecuencia sería apropiada. Sin embargo, después de la mediación informal de un niño pequeño, estábamos seguros de que lo único que podíamos hacer era perdonar a nuestra ayudante, así como Dios acepta la mediación de nuestro Salvador.
Amarech se sintió siempre agradecida con nosotros, permaneció fiel a nuestro servicio hasta que dejamos Etiopía, años más tarde. Alabo a Dios por usar algo tan sencillo como las palabras de un niño para recordarnos que debemos amar como él lo hace. Forsythia Catane Galgao

Tomado de lecturas devocionales para Damas 2017
VIVIR EN SU AMOR    
Por: Carolyn Rathbun Sutton – Ardis Dick Stenbakken
#VivirEnSuAmor #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

jueves, 5 de mayo de 2016

UN REY ALTO ESCONDIDO

Humillaos delante del Señor, y él os exaltará. Santiago 4:10.

Todo comenzó con unas asnas perdidas, Cis, un jefe poderoso y pudiente de la tribu de Benjamín, envió a su hijo Saúl tras las extraviadas, Saúl y un criado de la familia las buscaron por todas las montañas durante tres días.
“Estamos cerca de Ramá, donde vive el profeta Samuel”, dijo el criado, “¿Por qué no le preguntamos dónde podrían estar?”, sugirió.
Asombrosamente, Dios ya le había dicho a Samuel que Saúl estaba yendo a verlo, Y, como Dios iba a conceder el deseo de su pueblo de tener su propio rey, él había elegido al joven Saúl para que fuera el primero. Saúl no tenía idea de lo que ocurriría cuando entrara a la ciudad de Ramá, pero antes de que el día terminara no solo se le aseguró que las asnas habían sido encontradas, sino también fue invitado a sentarse en el mejor lugar en una fiesta religiosa.
Después de haber estado toda la noche en la casa de Samuel, Saúl y su criado se levantaron temprano para ir tras las asnas. Samuel le dijo al siervo que se adelantara mientras hablaba en privado con Saúl. Samuel derramó una redoma de aceite sobre la cabeza de Saúl.
“¿No te ha ungido Jehová por príncipe sobre su pueblo Israel?” (1 Samuel 10:1).
Y luego, para probarle a Saúl que esto de verdad estaba hecho por la dirección de Dios, le dijo varias cosas que sucederían. Él, Saúl, encontraría las asnas y, justo después de eso, vería a tres hombres yendo a Betel, Uno tendría tres cabritos; otro, tres tortas de pan; y el tercero, una vasija de vino. Ellos saludarían a Saúl, y el que tenía el pan le daría dos de las tortas, Luego, cuando entrara en su propia ciudad de Gabaa, Saúl encontraría a una compañía de profetas que estarían cantando alabanzas a Dios. Saúl mismo sería tocado por el Espíritu de Dios y se uniría a ellos en el canto,
El Espirito de Dios transformó a Saúl en una nueva persona. Su conversión lo hizo verse exactamente como Dios lo hacía.
Estaba tan cambiado y humillado que no quería que nadie supiera que había sido ungido. Cuando llegó el gran día en el qué Samuel proclamaría al nuevo rey, Saúl se había “escondido entre el bagaje” (vers. 22). Cuando reconocemos nuestra dependencia de Dios y nos sentimos como Saúl lo hizo, entonces el Señor realmente puede usarnos.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
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miércoles, 27 de abril de 2016

JESÚS ES LA FELICIDAD

Materiales: Lámina de Jesús en la montaña rodeado de personas, una fruta o un juguete.

«Dichosos los humildes, porque heredarán la tierra prometida». Mateo 5: 5

Ayer hablamos del Sermón de la Montaña. ¿Lo recuerdas? Jesús allí habló a las personas de la dicha, o sea de la felicidad. Él dijo que Dios bendice a todos, no importa cuál sea su situación.
El versículo de hoy dice que felices o dichosos son los humildes. Una persona humilde es mansa y tranquila. Te lo explicaré mejor. Mamá va a poner una fruta o juguete en las manos de papá y luego ella lo quitará rápidamente y sin pedirle permiso. Fíjate bien. ¿Cómo reaccionó? Viste, no se enojó. Así actúan los humildes o mansos como dicen otras versiones bíblicas: aceptan lo que les sucede sin enojarse. Jesús fue humilde y tú puedes ser como él.
La Biblia dice que los humildes tendrán un regalo especial. Recibirán un lugar precioso para vivir, que Dios mismo ha preparado. Y te dará la felicidad.
¿Quieres vivir en ese lugar hermoso con Jesús? Yo sí.

Oración: Querido Jesús, ayúdame a ser humilde como tú lo fuiste.

Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #MiBibliaDice #DiosEscucha #SeñorTransfórmame

lunes, 25 de abril de 2016

CUANDO DIOS HABLA, NOSOTROS

Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame… Y todo el que pierda su vida por causa de mí, la hallará (Mateo 16:24,25).

A los doce años, Elena Harmon entregó su vida a Dios. Su conversión la llevó a ser bautizada un año más tarde y, poco después de esto, cuando Elena tenía trece años, su familia asistió a algunas reuniones que cambiaron su vida. Un evangelista llamado Guillermo Miller habló en las reuniones, y la joven Elena se convenció de que no estaba bien con Dios. Se dio cuenta que tenía en su vida pecados que debía que confesar, pero no estaba muy segura de cómo hacerlo.
Jesús viene pronto para llevar a su pueblo escogido a casa, pensó, y ¡tengo que estar lista! Día y noche Elena oraba para que pudiese estar preparada para la segunda venida de Cristo.
Durante esa época, recibió una impresión del Señor. Elena siempre había sido más bien tímida y nunca había orado en voz alta en las reuniones de oración. Pero ahora sentía que el Señor le indicaba que tenía que hacerlo.
Elena trató de evitar hacerlo. Era demasiado tímida. Sin embargo, cada vez que iba al Señor en silenciosa oración, tenía la fuerte Impresión de que debía orar en voz alta cuando se arrodillaba con sus amigos. Con el tiempo, dejó de orar en su corazón para evitar esta profunda convicción interior.
Ahora se sentía deprimida. Sabía lo que tenía que hacer, pero lo pospuso durante tres semanas enteras. Finalmente, Elena ofreció una corta oración a Dios durante la reunión de oración. Al momento sintió una dulce paz y gozo en su corazón, y alabó a Dios por su bondad para con ella.

¿Y AHORA?
¿Ha colocado el Señor algo en tu corazón? ¿Qué vas a hacer al respeto?

SPLASH:
Elena Harmon se casó más tarde, con un predicador llamado James White, y continuó haciendo aquello que Dios le alentaba a hacer. Finalmente, esta persona tímida, predicó sermones en todo el mundo.

Tomado de Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
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domingo, 17 de abril de 2016

DE LA HUMILLACIÓN A LA HUMILDAD

El orgullo es hijo de la ignorancia; la humildad es hija del conocimiento. Fulton J. Sheen

Hubo un tiempo en que las biografías que se publicaban eran las de hombres y mujeres cuyas vidas habían dejado un impacto positivo en la historia de la humanidad. La intención que había detrás era claramente inspirar al lector/ espectador a vivir vidas significativas por medio de la imitación de aquellos grandes personajes. Hoy, sin embargo, consumimos biografías de vidas escandalosas, porque nos ayudan a alimentar nuestro ego (como si necesitara ser alimentado) al hacernos sentir que somos mejores que ellos. Por una parte, al regodeamos en los pecados ajenos llegamos a creer falsamente que somos superiores a otros, y nos llenamos de orgullo; por otra parte, al reflexionar en las grandezas ajenas llegamos a sentimos falsamente humillados cuando nos comparamos con ellos. Como siempre, el ego entorpece el camino de nuestro crecimiento personal.
El apóstol Pablo escribió: “Por nuestro ejemplo aprendan ustedes a no ir más allá de lo que está escrito, para que nadie se hinche de orgullo […]. Pues, ¿quién te da privilegios sobre los demás? ¿Y qué tienes que Dios no te haya dado? Y si él te lo ha dado, ¿por qué presumes, como si lo hubieras conseguido por ti mismo?” (1 Cor. 4:6, 7). No ha lugar a presumir de ser más listas o más talentosas, hemos nacido con una serie de talentos y eso es lo que podemos aportar. Y tampoco ha lugar a presumir de nuestras realizaciones debidas al esfuerzo personal, pues nuestras miras han de ser engrandecer nuestro entorno -y no nuestro ego- de manera altruista. Ese es el camino de la humildad, que nada tiene que ver con la humillación sino con una visión sabia de la vida (ver Sant. 3:13).
La generalizada tendencia de nuestra sociedad a alimentar el ego ha resultado en una cada vez mayor infelicidad individual y colectiva. Lo que necesitamos es regresar de nuevo a la contemplación de las vidas íntegras y sólidas de los grandes héroes de la fe, como Pablo y especialmente Jesús. Cuando reflexionamos en la grandeza de Dios a través de sus actos en las experiencias de sus hijos es cuando nos damos cuenta de nuestras limitaciones y de nuestra dependencia de él; de ese modo damos paso a la humildad y, contra la humildad producida por el Espíritu Santo, no hay ley (ver Gál. 5:22).

“Tras el orgullo viene el fracaso; tras la humildad, la prosperidad” (Prov. 18:12).

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
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martes, 12 de abril de 2016

LA RUTA DEL TITANIC

“No hagan nada por rivalidad o por orgullo, sino con humildad, y que cada uno considere a los demás como mejores que él mismo” (Filipenses 2:3).

El Titanic fue el barco de pasajeros más grande de su tiempo. ¿Pero qué inspiró la creación de ese majestuoso trasatlántico? A principios del siglo XX se hallaba en pleno apogeo el dinamismo comercial entre Europa y los Estados Unidos. Esto suscitó una gran demanda de viajes trasatlánticos y generó una amplia competencia entre las empresas navieras. La compañía Cunard revolucionó el mercado con sus cruceros gemelos Lusitania y Mauretania. El Lusitania tenía capacidad para dos mil doscientos pasajeros y viajaba a 46 kilómetros por hora. Sus salones y restaurantes de primera clase estaban al nivel de los hoteles más lujosos de Europa.
¿Qué hizo la White Star Line para poder competir con Cunard? ¡Creó el Titanic! El Titanic tenía capacidad para recibir más pasajeros, era más grande, más lujoso y exhibía mejores salones que el Lusitania. Tenía ascensores, salas de ocio, bibliotecas, salones para fumadores, gimnasio y piscina. Su avanzada tecnología le permitía disfrutar de gran seguridad. Su descomunal casco de acero estaba sellado por tres millones de remaches; poseía diecisiete sectores independientes el uno del otro para impedir su hundimiento en caso de que se abriera una vía por donde entrara el agua; su sistema de comunicación estaba equipado para informar cualquier eventualidad que se presentara en alta mar. Con razón se atribuye a sus constructores haber dicho que “ni Dios sería capaz de hundirlo”.
Sin embargo, el “insumergible” naufragó en las heladas aguas del Atlántico en su primera travesía. El orgullo de toda una generación quedó sumergido en lo más profundo del mar. El Titanic es un ejemplo contundente de lo que sucede cuando la gente se llena de orgullo y se olvida de su Creador. “Tras el orgullo viene el fracaso; tras la altanería, la caída” (Proverbios 16:18).
El Titanic solo quería competir, exhibir su grandeza, imponerse sobre los demás; por eso terminó solo, hundido. Como dijo Amado Ñervo: “Si eres orgulloso conviene que ames la soledad; los orgullosos siempre se quedan solos”. ¿Es eso lo que quieres para tu vida?
Fija en tu mente el versículo de hoy: “No hagas nada por rivalidad o por orgullo”. No sigas la ruta del Titanic.

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
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lunes, 21 de marzo de 2016

LA NIÑITA Y EL JARRÓN

“Pedid a Jehová lluvia en la estación tardía. Jehová hará relámpagos, y os dará lluvia abundante y hierba verde en el campo a cada uno”. Zacarías 10:1

Entonces, ¿es eso todo? ¿Es eso lo que Dios espera de sus elegidos, simplemente que pidamos lluvia? ¿Qué tiene eso de complicado? En realidad, nada. Salvo que pedir es obviamente algo más que simplemente articular las palabras. Como saben todas las esposas y todos los esposos, un “Te quiero” de labios se corrobora con un “Te quiero” en la vida.
Sopesa esta invitación conmigo: “La mayor más urgente de todas nuestras necesidades es la de un reavivamiento de la verdadera piedad en nuestro medio. Procurarlo debiera ser nuestra primera obra. Debe haber esfuerzos fervientes para obtener las bendiciones del Señor, no porque Dios no esté dispuesto a conferirnos sus bendiciones, sino porque no estamos preparados para recibirlas. Nuestro Padre celestial está más dispuesto a dar su Espíritu Santo a los que se lo piden que los padres terrenales a dar buenas dádivas a sus hijos. Sin embargo, mediante [1] la confesión, [2] la humillación, [3] el arrepentimiento y [4] la oración ferviente nos corresponde cumplir con las condiciones en virtud de las cuales ha prometido Dios concedernos su bendición. Solo en respuesta a la oración debe esperarse un reavivamiento” (Mensajes selectos, 1.1, p. 141). Todos podemos abordar el prerrequisito número 4; sin embargo, ¿qué decir de los números 1 al 3?
Me recuerda la historia de una niñita cuya madre le dijo que no jugara con el caro jarrón que había en la sala de la casa. Poco tiempo después la mamá encontró a la niña con la mano literalmente dentro de la antigüedad de porcelana. ¡Y no podía sacarla! La madre intentó untar vaselina en la muñeca de su nena, luego aceite de cocina, de nuevo inútilmente. Desesperada, llamó a los bomberos. Pero ni siquiera su grasa de motor de tipo industrial pudo liberar la mano de la nenita. ¿Tendrían que romper el jarrón? El jefe de bomberos reflexionó un momento, y luego preguntó a la niña con dulzura qué tenía en la mano. “Una moneda”, contestó ella con inocencia. “Si lo sueltas, tu mano saldrá de inmediato”. Lo soltó y salió.
¿A qué nos aferramos que obstaculiza nuestra comunicación con Dios? ¿Un hábito, una posesión, una relación, un centavo o dos? “La confesión, la humillación, [y] el arrepentimiento” no son prerrequisitos que conlleven una mala noticia: son, simplemente, el acto por el que el alma suelta lo que obstaculiza la comunicación con Dios. La niñita suplicaba que le quitaran el jarrón, pero su oración solo fue contestada solo cuando soltó lo que había en su mano. ¿Quieres un reavivamiento? Entonces, ayudemos a Jesús a contestar nuestra oración. ¿Cómo? Soltando los obstáculos.

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

jueves, 17 de marzo de 2016

LA GRANDEZA DE UN HOMBRE

“La humildad y la reverencia al Señor traen como premio riquezas, honores y vida” (Proverbios 22:4).

El rey Jorge III del Reino Unido, archienemigo de la Revolución estadounidense de finales del siglo XVIII, refiriéndose a George Washington, declaró: “Ese señor se convertirá en el hombre más grande del mundo”.
¿Qué lo indujo a hacer tal declaración? Washington era su rival, le había quitado al rey su hegemonía sobre la América británica, había sido el líder de un grupo de hombres que se propuso independizarse del régimen británico. Sin embargo, a pesar de todo eso, el rey lo consideró “el hombre más grande del mundo”. ¿Por qué? Porque Washington logró ganar una de las batallas más difíciles para cualquier ser humano: la batalla contra el poder.
¿Cómo lo hizo? En 1783, cuando la guerra ya había concluido, un influyente grupo de militares, encabezados por Lewis Nicola, comenzó a propagar que era necesario quitarle los poderes al Congreso, establecer un nuevo sistema de gobierno para las Trece Colonias y nombrar a Washington como el rey Jorge de América. Nicola clamaba a voz en cuello que si esto no se llevaba a cabo, la América de la posguerra se convertiría en un completo desastre.
¿Washington rey? El hombre se lo merecía. Había dedicado su talento, sus recursos y su vida, a la libertad de sus conciudadanos del dominio inglés. Nadie se había sacrificado tanto como él en favor de la nación. Es más, sin él no se hubiera podido concretar la emancipación. Si la propuesta de Nicola era acogida, a partir de entonces lo llamarían: “Su Excelencia”, “Su Majestad”. Aquello era como un afinado canto de sirena a los oídos de cualquier mortal. Pero no lo fue para Washington. Cuando supo lo que se estaba tramando, se negó rotundamente a ser partícipe de ello. Consideró que su proclamación como rey acabaría siendo dañina para su país. Washington renunció a ascender al trono. Cuando Jorge III se enteró de su acto de abnegación, tuvo que reconocer la grandeza de ese valiente personaje.
¿Te atreverías a cambiar el poder por hacer lo correcto? Eso fue lo que hizo grande a Washington. Rechazó la realeza, pero se convirtió en el primer presidente de los Estados Unidos. En él se cumplió lo dicho por el Sabio: “Riquezas, honor y vida son el premio de la humildad” (Proverbios 22:4, RV95).

Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #humildad #valores

martes, 26 de enero de 2016

LOS FRUTOS DE LA HUMILDAD

“Dichosos los humildes, porque heredarán la tierra prometida” (Mateo 5:5).

Su estilo de bateo, su velocidad, la seguridad de su guante, todo parecía indicar que era el jugador que haría ganar al equipo. Solo tenía un problema: el color de su piel. Desde 1892 estaba prohibido que los afroamericanos jugaran en la Liga Profesional de Béisbol de los Estados Unidos. Pero Brach Rickey quería que ese muchacho jugara para los Dodgers. Como cristiano, Rickey estaba dispuesto a poner su grano de arena para derribar las barreras raciales que fraccionaban la nación.
Rickey sabía que contratar a un afroamericano conllevaba muchos riesgos para el jugador, pues a lo largo de la temporada recibiría insultos, amenazas de muerte, pelotazos de los lanzadores, ataques de sus propios compañeros… El asunto no se limitaba a si los Dodgers tendrían el valor de contratar al jugador, sino si el jugador tendría el temple necesario para pagar el precio que conllevaba romper los esquemas de una sociedad carcomida por el racismo. Cuando Rickey le presentó los riesgos, el jugador le preguntó: “¿Usted quiere un negro que no responda a los ataques?” Rickey pensó un momento, y respondió: “Quiero un jugador que tenga suficientes agallas como para no reaccionar ante los ataques”. Se necesitaba un jugador que pusiera de manifiesto una virtud que parece estar en vías de extinción: la humildad. El muchacho aceptó, y el 15 de abril de 1947 Jackie Robinson se convirtió en el primer afroamericano en jugar en las Grandes Ligas.
Robinson supo manejar los ataques, y durante su carrera demostró que la sabiduría y la honra acompañan a los humildes. En su primera temporada fue galardonado con el premio Novato del Año. Dos años después ganó el título de Jugador Más Valioso. Además, participó en la Serie Mundial en seis ocasiones y fue exaltado al Salón de la Fama de Cooperstown. Salomón no se equivocó cuando dijo: “Para recibir honores, primero hay que ser humilde” (Proverbios 15:33).
Rabindranath Tagore declaró: “Cuando somos grandes en humildad, estamos más cerca de lo grande”. Si de verdad queremos llegar lejos en esta tierra, y en la venidera, tratemos de poner en práctica el siguiente consejo de Pablo: “Sean humildes y amables; tengan paciencia y sopórtense unos a otros con amor” (Efesios 4:2).

Por: J. Vladimir Polanco Tomado de: Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
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viernes, 30 de agosto de 2013

BODA REAL

Lugar: Japón
Palabra de Dios: Mateo 4:10, RVR

La fiesta de casamiento se llevó a cabo en abril de 2003. Todo era perfecto, hasta el más mínimo detalle: la comida, las bebidas, la decoración, la música… Todos estaban de acuerdo en que la fiesta era digna de la realeza. Y no era de asombrarse; ya que el novio no era otro sino el príncipe Satohito, del clan Arisugawa; o así pretendía él, por lo menos.
Ciento cincuenta y tres invitados asistieron a la fiesta, y cada uno llevó un gran regalo en dinero. Querían felicitar al príncipe y desearle bien. Los regalos sumaron 6,9 millones de yenes (cerca de 67.000 Mares).
Pero, algo no estaba bien. «¿Alguna vez oíste hablar de este príncipe?» La gente hacía esta pregunta una y otra vez, hasta que alguien decidió investigar su linaje real. Para sorpresa de ellos, descubrieron que el clan Arisugawa había desaparecido en 1924. No tenía descendientes vivos, lo que significaba que el «Príncipe Satohito» era falso, un estafador que quería quedarse con dinero ajeno. Afortunadamente, lo atraparon a tiempo, antes de que él y sus cómplices huyeran.
¿Alguien pretendiendo ser un príncipe? Eso es lo que Satanás ha estado haciendo desde la caída de Adán y de Eva en el Jardín del Edén. El se llama a sí mismo príncipe de este mundo, gobernante sobre todos los que viven en la tierra. Hasta llevó a Jesús a una montana alta, mostrándole toda la riqueza y el esplendor del mundo; y le dijo que le daría todo si se arrodillaba y lo adoraba.
¿Cómo respondía Jesús? «Vete, Satanás, porque escrito esta: Al Señor tu Dios adoraras, y a él sólo servirás». Dios es el verdadero gobernante de este mundo. Satanás es un falsificador, un estafador que quiere atraparte. No cedas a sus engaños, sino «al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás».

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

domingo, 11 de agosto de 2013

SE NECESITAN CONDUCTORAS

Por la mañana hazme saber de tu gran amor, porque en ti he puesto mi confianza. Señálame el camino que debo seguir, porque a ti elevo mi alma. Salmo 143:8

Por lo general, las mujeres no gozamos de un gran prestigio en lo que se refiere a conducir automóviles. Por eso me sorprendí al ver un letrero en una agencia de autobuses de turismo: «Se necesitan conductoras». El anuncio era real, y supongo que los administradores de la empresa de autobuses descubrieron algún rasgo excepcional en la naturaleza femenina que consideraron necesario y útil para su empresa.
Apliqué dicho anuncio a otros aspectos de la vida, y estuve de acuerdo con su premisa. Los hogares, las familias, los hijos; todos necesitan conductoras, y esta es una necesidad que cada día se vuelve más apremiante. Muchos hogares caminan sin rumbo porque carecen de una madre y esposa que los conduzca.
Se necesitan mujeres que, con una elevada visión y bajo la dirección de Dios, se esfuercen por guiar a sus familias al logro de metas y objetivos definidos. Mujeres que, con claridad de propósitos, preparen hogares para el reino de los cielos y hagan de Jesucristo su guía y consejero.
En el extraordinario desempeño de Abigaíl (1 Sam. 25) encontramos personificada a una mujer conductora. Frente a los errores de su esposo, supo manejar las circunstancias de tal forma que evitó una catástrofe de consecuencias fatales. Ella supo actuar en el momento oportuno. Abigaíl:
• Demostró humildad y paciencia.
• Fue prudente al actuar.
• Tuvo un carácter a prueba de crisis.
• Mostró un espíritu de servicio.
Esa destacada mujer fue premiada por el Señor, al mismo tiempo que su malvado esposo fue librado de la muerte a manos de los seguidores de David. Todo gracias a la actuación inteligente de una «mujer conductora».
Amiga, echa tú también mano de los recursos que Dios te ha dado, y decide que serás la encargada de guiar tu propia vida, y por ende la de tus seres queridos.
El destino glorioso que espera a las «conductoras» que se entregan en las manos de Dios ¡es la patria celestial!

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

domingo, 23 de junio de 2013

SIN CRUZ NO HAY CORONA

Jesús dijo: “El que no toma su cruz y me sigue no es digno de mí” (Mat. 10:38).

La razón principal por la cual muchos vacilan y deciden no seguir a Jesús, es porque tienen miedo de llevar la cruz. Sin embargo, Jesús no nos quita nada que sea para nuestro bien. Cuando realmente amamos a Jesús, la cruz no es demasiado pesada; en realidad, ni la notamos. Hay quienes dicen: “Yo quiero ser cristiano, pero parece muy difícil. Hay tantas cosas que no debemos hacer… ¡Hacer lo correcto es tan difícil!”
Concretamente, ¿qué es la cruz que Jesús nos pide que llevemos? Es la cruz de la abnegación, la necesidad de abandonar cualquier cosa que se interponga entre nosotros y Dios.
Cada uno tiene la suya. Ninguna es igual a las demás. Lo más probable es que sea un hábito, un rasgo que sabemos que no es bueno, pero que lo hemos tolerado por tanto tiempo que nos parece que no podemos abandonarlo sin perder algo precioso. Puede ser el odio, creer que algunas personas nos han perjudicado injustamente y merecen un acto de venganza.
Pero sea lo que sea, tenemos que darnos cuenta de que el problema está dentro de nosotros y, además, representa un obstáculo para el desarrollo de nuestra vida espiritual.
Se dice que un día la reina Victoria escuchó un vibrante sermón sobre la venida de Cristo predicado por su capellán, Dean Farrar. Al salir de la capilla le dio la mano, diciendo:
-¡Oh, cuánto me gustaría ver venir a Jesús!
Al ver las lágrimas en los ojos de la reina, el pastor preguntó:
-¿Por qué, Majestad?
-Porque me gustaría mucho quitarme la corona y ponerla a sus pies -respondió la reina.
Ahora mismo tenemos una corona que deberíamos poner a los pies de Jesús. Es la corona de la facultad de elección. El Señor nunca nos obligará a rendirle ese homenaje, pero si lo queremos de verdad, podemos quitarnos esa corona y ponerla a los pies de Jesús.
Entonces él pondrá sobre nuestra cabeza otra corona: la corona del amor. Solo cuando esa corona de amor esté firmemente asentada sobre nuestra cabeza, solo cuando el amor de Jesús reemplace nuestro amor al yo, los demás serán atraídos a él. Y lo que es más importante, estaremos cuidando nuestra corona para que nadie nos la quite. Y esto es importante y urgente porque él dijo: “Vengo pronto” (Apoc. 3:11). ¿Tienes segura tu corona? “Aférrate a lo que tienes”. Es urgente.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

lunes, 17 de junio de 2013

EL SEÑOR ES MI PASTOR, NADA ME FALTA

 Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Juan 10:27.

El pastor, con abnegación y tierno cuidado, lleva a sus ovejas a pastar, desafiando las inclemencias del tiempo y los peligros del campo abierto. Las ovejas conocen a su pastor y caminan en pos de él por intrincados senderos, sin temor. Según algunos estudios científicos que el Instituto Babraham de Cambridge, Inglaterra, realizó con ovejas, ha quedado demostrado que son capaces de reconocer hasta cincuenta rostros de sus congéneres y diez rostros humanos.
Cuando en el campo de pastoreo se mezclan varios rebaños y un pastor desea juntar a sus propias ovejas, las llama con un silbido que los animalitos distinguen entre todos los demás. Pocas veces se confunden y se van en pos de otro pastor, siguiendo a otro rebaño. Al terminar la jornada, el camino de vuelta al aprisco está marcado por las huellas que el pastor deja en la senda y que sus corderos siguen sin titubear. Una vez allí, con tierna consideración, el pastor atiende las heridas de aquellas que se lastimaron en el camino, y permanece vigilante mientras el rebaño descansa. ¡Hermosa imagen!
David, autor del salmo 23, representó por medio de esta joya literaria el amoroso cuidado que Dios tiene por nosotras. Jesús, el buen pastor, busca tener una relación cercana con nosotras. Desea conocernos y que lo conozcamos. Busca maneras para que escuchemos su llamado amoroso y que respondamos a él voluntaria y dócilmente. Permanecer en Cristo es nuestro desafío cotidiano, y para ello debemos ponernos bajo su cuidado. Que esta sea nuestra oración: «Tómame, ¡oh Señor!, como enteramente tuyo. Pongo todos mis planes a tus pies. Úsame hoy en tu servicio. Mora conmigo, y sea toda mi obra hecha en ti» (El camino a Cristo, cap. 8, p. 104).
Querida amiga, es posible que el eco de algunas filosofías mundanas te lleve a desconocer el llamado de Cristo Jesús, tu pastor. A lo mejor, unida a otros rebaños, sientes temor y no sabes cómo volver al redil. Haz tuya la promesa divina y aférrate a ella hasta que retornes al hogar. Jesús te dice: «Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí» (Juan 10:14)
Te invito para que hoy, en la frescura y el silencio de la mañana, le pidas al Señor con humildad que te permita escuchar su voz, y ser apacentada por los caminos de la vida, hasta llegar sana y salva al hogar eterno en el reino de los cielos.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

domingo, 16 de junio de 2013

DA UN BUEN EJEMPLO, !Y DESPREOCÚPATE!

Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. Juan 13:13-15.

A las mujeres maduras se nos exige, de un modo u otro, actuar como memorias de las más jóvenes que vienen detrás de nosotras en el camino de la vida. Las que aceptemos ese desafío debemos estar dispuestas a dar orientación y asumir el papel de guías para las que están recién comenzando su carrera cristiana y carecen de experiencia.
Las damas jóvenes se benefician enormemente del ejemplo de otras mujeres que, con responsabilidad, estén dispuestas a compartir sus conocimientos y prudencia, adquiridos a lo largo de los años. Si asumen el papel de amigas y consejeras, y se acercan con calidez a quienes necesitan afecto y dirección, enriquecerán sus vidas y alcanzaran un satisfactorio desarrollo personal.
Hacemos bien cuando, para realizar dicha tarea, intentamos prepararnos. El conocimiento que se obtiene a través de los libros es necesario, y nos resultara útil si deseamos dar instrucción precisa sobre algo o alguien. Sin embargo, el ejemplo posee un mayor poder educativo, que no es sustituible con nada. Un buen ejemplo puede más que mil palabras. Es observando como la mayoría de las jóvenes aprenden. Cuando las virtudes son modeladas frente a sus ojos, ejercen un poder educador y transformador difícil de igualar. Toda mujer que se propone ser mentora de las más jóvenes debe adquirir conocimientos no solo para instruir de palabra, sino también para dar un buen ejemplo; de ese modo, cambiará vidas. Ambas cosas son determinantes para dar un buen testimonio de lo que somos por la gracia de Dios, y para desarrollar nuestra voluntad de modo que podamos ser cada día mejores.
¡Mujer, detente un momento! Reflexiona y analiza tus acciones, y pregúntate: “¿Qué ejemplo estoy dando? ¿Mi conducta publica honra a Dios y edifica a las demás? ¿Pueden otras mujeres inspirarse gracias a lo que ven en mí? Y si mi vida privada quedara al descubierto, ¿Estaría libre de vergüenza y de culpa?” Recuerda que la única manera de alcanzar credibilidad y generar confianza, es mostrar a todos que existe armonía entre lo que dices y lo que haces. Aprende a vivir honorablemente para que los demás desarrollen confianza en ti y fe en Dios.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

sábado, 15 de junio de 2013

UN MAESTRO ENVIADO DE DIOS

Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios. Mateo 12:28.

En las poderosas obras de Cristo había suficiente evidencia para convencer a cualquiera. Pero los dirigentes judíos no querían la verdad. No podían dejar de reconocer la realidad de las obras de Cristo, pero las condenaron todas. Se vieron obligados a reconocer que un poder sobrenatural estaba presente en su obra, pero dijeron que su poder provenía de Satanás. ¿Será que en efecto creían esto? No, pero estaban tan resueltos a impedir que la verdad los condujera a la conversión, que le adjudicaron la obra del Espíritu de Dios al diablo...
¡Redentor todo compasivo! ¡Cuál amor, cuál amor incomparable es el tuyo! Acusado por los grandes hombres de Israel de hacer sus obras de misericordia por el poder del príncipe de los demonios, fue como uno que no ve ni oye. La obra que él vino a hacer desde el cielo no debe quedar incompleta. La verdad debe ser revelada a la humanidad. La Luz del mundo debe hacer fulgurar sus rayos en la oscuridad del pecado y la superstición. La verdad no encontró lugar en los corazones de los que debieron haber sido los primeros en recibirla, porque estaban atrincherados en el prejuicio y la incredulidad malvada. Entre los que no tenían privilegios tan exaltados, Cristo preparó los corazones para que recibieran su mensaje. Hizo odres nuevos para el vino nuevo.
El Dios del cielo dota cada verdad con una influencia proporcional a su carácter e importancia. El plan de redención, de valor supremo para un mundo perdido y arruinado, había de ser proclamado, y el Espíritu de Dios en Cristo Jesús entró en contacto vital con el corazón del mundo...
La verdad fue proclamada por Cristo. Los corazones de los que profesaban ser los hijos de Dios se atrincheraron contra ella, pero quienes no habían sido tan privilegiados, los que no estaban vestidos con los mantos de la justicia propia, fueron atraídos hacia Cristo...
Hoy Satanás lucha por ocultar del mundo el gran sacrificio expiatorio que revela el amor de Dios y las demandas vigentes de su ley. El guerrea contra la obra de Cristo... Pero mientras lleva a cabo su obra, las inteligencias celestiales se están combinando con los instrumentos humanos de Dios en la obra de la restauración.— Review and Herald, 30 de abril de 1901.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

miércoles, 22 de mayo de 2013

LA DECISIÓN DEL REY

Entonces pensó el dueño del viñedo: «¿Qué voy a hacer? Enviaré a mi hijo amado; seguro que a él sí lo respetarán» (Lucas 20:13).

Cierta noche, a principio de la década de los años ochenta, el rey Hussein bin Talal de Jordania fue informado que un grupo de alrededor de setenta y cinco oficiales del ejército se encontraba en ese mismo momento reunido planeando derrocar su gobierno. Entonces, los encargados de la seguridad real solicitaron permiso para rodear el barracón del ejército donde se realizaba la reunión y arrestar a los conspiradores. Después de un momento de silencio tenso el monarca rehusó dar el permiso y pidió, en cambio, que se le trajera un pequeño helicóptero. El rey subió solo con el piloto y le instruyó que lo llevara al barracón de la conspiración y aterrizara en el techo.
Cuando aterrizaron, el rey descendió solo y le ordenó al piloto: «Si escuchas disparos, sal de aquí en el helicóptero inmediatamente sin mí». Entonces el soberano bajó las escaleras del edificio y entró desarmado a la reunión sorprendiendo por completo a los conspiradores y les dijo con calma: «Caballeros, se me ha informado que ustedes se han reunido aquí esta noche para finalizar sus planes para derrocar el gobierno, tomar el control del país e instaurar una dictadura militar. Si ustedes hacen eso, el ejército se dividirá y el país se sumirá en una guerra civil. Decenas de miles de personas inocentes morirán. No hay necesidad de que eso ocurra. ¡Aquí estoy! Mátenme y prosigan con sus planes. De esta manera solo morirá una persona». Después de un momento de silencio, los atónitos conspiradores se adelantaron a una para besar la mano y los pies del monarca y prometerle lealtad por toda la vida. El rey se había hecho totalmente vulnerable actuando con nobleza y amor supremo hacia sus súbditos; y al hacerlo, había encendido en los rebeldes el sentido del honor.
Cuando este mundo se rebeló, Dios no envío a sus ángeles inmediatamente para destruirnos, sino que optó por el camino de la vulnerabilidad y el amor. Envió a su propio Hijo para que tomara la naturaleza humana y nos mostrara que el Padre nos ama y desea que vivamos en armonía con él. El plan le costó la vida al Hijo de Dios, pero nosotros, que hemos creído en él, lo hemos aceptado como nuestro Rey.
Si en algún momento te has rebelado contra Dios, él te ofrece perdón total y el poder de una nueva vida. Te animo a que hoy vivas con honor ante su presencia.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

LOS OJOS DEL SEÑOR ESTÁN SOBRE TI

Los ojos de Jehová están sobre los justos, y atentos sus oídos al clamor de ellos. Salmo 34:15.

Muchos abrigan la impresión de que la devoción a Dios va en detrimento de la salud. Aunque esta conclusión es radicalmente falsa, no carece de un fundamento aparente. Muchos profesos cristianos caminan bajo una nube. Parecería que piensan que es una virtud quejarse de la depresión de espíritu, de grandes pruebas y de severos conflictos.
Pero estas personas no representan correctamente la religión de la Biblia. En vez de ser un perjuicio para la salud y la felicidad, el temor del Señor se encuentra en la base de toda prosperidad real...
Ser conscientes de hacer el bien es la mejor medicina para los cuerpos y mentes enfermos. Quienes están en paz con Dios han asegurado el requisito más importante para la salud. La bendición del Señor es vida para el receptor. La seguridad de que los ojos del Señor están sobre nosotros, y que su oído está dispuesto a escuchar nuestra oración, es una fuente infalible de satisfacción. Saber que tenemos un Amigo que todo lo sabe, a quien podemos confiar todos los secretos del alma, es un privilegio que las palabras nunca podrían expresar.
El pesimismo y el desánimo causados supuestamente por la obediencia a la ley moral de Dios a menudo se los atribuye al descuido de sus leyes físicas. Aquellos cuyas facultades morales están ensombrecidas por la enfermedad no son los que deberían representar apropiadamente la vida cristiana, mostrar el gozo de la salvación o la belleza de la santidad. Demasiado a menudo se encuentran en el fuego del fanatismo o el agua de la indiferencia fría o el desánimo tenaz...
El deber de todo cristiano es seguir de cerca el ejemplo de Cristo: cultivar la paz y la esperanza y el gozo, que se manifestarán en una alegría no fingida y una serenidad habitual. Así pueden esparcir luz a todo su alrededor, en vez de proyectar la oscura sombra del desánimo y la tristeza.
Muchos constantemente ansían la emoción y la diversión. Se encuentran inquietos e insatisfechos cuando no están ocupados en risas, frivolidad y la búsqueda del placer. Estas personas pueden hacer profesión de fe, pero están engañando sus propias almas. No poseen el artículo genuino. Su vida no está oculta con Cristo en Dios. No encuentran gozo y paz en Jesús. — Signs of the Times, 15 de junio de 1882; parcialmente en Reflejemos a Jesús, p. 152.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

sábado, 4 de mayo de 2013

¿PIDE DIOS DEMASIADO?

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. 1 Juan 2:15.

Vemos belleza, atractivo y gloria en Jesús. Contemplamos en él encantos incomparables. Él era la Majestad del cielo. Él llenaba todo el cielo con esplendor. Los ángeles se postraban en adoración ante él y obedecían prontamente sus mandatos. Nuestro Salvador dejó todo. Depuso su gloria, su majestad y esplendor, y descendió a esta tierra y murió por una raza de rebeldes que eran transgresores de los mandamientos de su Padre. Cristo condescendió a humillarse para salvar a la raza caída; bebió la copa del sufrimiento y en su lugar nos ofrece la copa de la bendición. Sí, esa copa fue agotada por nosotros; y aunque muchos saben todo esto, igualmente escogen seguir en el pecado y la vanidad; y aun así Jesús los invita. Les dice: "El que quiera, venga y tome del agua de vida gratuitamente"...
Las verdades de la Palabra de Dios deben ser presentadas antes nosotros, y debemos aferramos a ellas. Si hacemos esto, tendrán una influencia santificadora sobre nuestra vida; nos equiparán para que podamos estar preparados para el reino de gloria; para que cuando concluya nuestro tiempo de gracia, podamos ver al Rey en su hermosura y morar en su presencia para siempre...
Dios requiere la fortaleza del ser entero. Requiere de usted una separación del mundo y las cosas del mundo. "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él" (1 Juan 2:15). Se requiere la separación del amor al mundo, ¿y qué se le da en su lugar? "Seré para vosotros por Padre" (2 Cor. 6:18). ¿Debe separarse del afecto de sus amigos? ¿Requiere la verdad que usted permanezca solo en su posición para servir a Dios porque otros no están dispuestos a ceder a las demandas que Cristo les hace? ¿Requiere separarse de ellos sentimentalmente? Sí, y esta es la cruz que usted debe llevar, que lleva a muchos a decir "no puedo ceder a las exigencias de la verdad". Pero Cristo dice: El que ama a padre o madre, o hermano o hermana, más que a mí, no es digno de mí. El que quiera venir en pos de mí, tome su cruz y sígame (ver Mat. 10:37, 38). Aquí está la cruz de la negación y el sacrificio, la separación en los afectos de los que no cedan a las exigencias de la verdad. ¿Es este un sacrificio demasiado grande por Aquel que lo sacrificó todo por usted?— Review and Herald, 19 de abril de 1870.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White