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lunes, 30 de enero de 2017

DIOS NOS DA LA COMIDA

Todos comieron hasta quedar satisfechos. Mateo 14:20.

Necesitarás una merienda (puede ser fruta picada o un sándwich integral).
En un monte apartado de la ciudad estaba mucha gente reunida para escuchar a Jesús, pues siempre decía cosas muy lindas e interesantes.
Jesús habló por muchas horas y todos estaban felices. Pero al llegar la tarde, comenzaron a sentir hambre, Sus provisiones se habían acabado y no había un lugar cercano para ir a conseguir comida. Al verlos, Jesús se compadeció y pidió a sus discípulos que les dieran de comer.
«¿Cómo les vamos a dar de comer, si son muchos y no tenemos suficiente para todos?», dijeron los discípulos.
Cerca de ellos estaba un niño que había llevado su merienda: unas rebanadas de pan y un par de pescaditos. Rápidamente la sacó y se acercó a los discípulos.
—No es mucho pero quiero compartirlo —dijo.
Al verlo, Jesús le agradeció por su generosidad y bendijo los alimentos. Luego, milagrosamente, ¡el pan y los pescados se multiplicaron! Todos pudieron comer y disfrutar, gracias a la provisión de Dios y a un niño que compartió su alimento con los que lo necesitaban.

Jesús siempre está pendiente de tus necesidades. Él da los recursos a tus padres para que puedan comprar la comida que diariamente llega a tu mesa. Ahora disfruta tu merienda mientras piensas en alguna persona necesitada con quien podrías compartir tus alimentos.

HABLA CON JESÚS
Gracias, Jesús, por los alimentos que siempre me das, ayúdame a compartirlos con otros. Amén.

Tomado de lecturas devocionales para preescolares 2017
¡PEQUEÑAS SONRISAS!
Por: Míriam Rodríguez Carrillo 
#PequeñaSonrisas  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 29 de enero de 2017

AL MEJOR CAZADOR SE LE ESCAPA UNA LIEBRE

“Y movido por el Espíritu, vino al templo” (Lucas 2:27).

Los astrónomos modernos no pueden explicar de qué modo alguien como Galileo, “padre de la astronomía moderna”, pudo haber obviado el hallazgo de algo tan importante como el planeta Neptuno. El descubrimiento de este planeta se adjudica a Johann Gottfried Galle, astrónomo alemán, siguiendo los cálculos e indicaciones de Urbain Le Verrier, el 23 de septiembre de 1846.
La madrugada del 29 de enero de 1613, Galileo registraba en su bitácora científica el extraño movimiento de una “estrella” que había avistado hacía un mes. Sabía mejor que nadie que las estrellas no se mueven y que, en realidad, lo hacen los planetas, que gravitan alrededor del Sol. Por alguna razón incomprensible, Galileo estuvo doscientos años adelantado al descubrimiento real de Neptuno, pero no pudo reconocerlo.
En la Biblia encontramos un caso similar. La presentación de los primogénitos ante el sacerdote estaba destinada, principalmente, a encontrar al Mesías, que vendría como primogénito de una de las madres de Israel. Como siempre, ese día el sacerdote cumplió monótona y mecánicamente sus funciones. Niño tras niño llevaban los padres al Templo, junto con las ofrendas que redimirían al primogénito que, de otra manera, pertenecía al Señor.
Sin saberlo, el primogénito al que todos los demás primogénitos apuntaban desde que se había instaurado esa ceremonia estaba en los brazos del sacerdote. El Mesías en persona, aunque todavía infante, se encontraba ante su presencia. Al igual que Galileo, se suponía que el sacerdote estaba en condiciones de reconocerlo, pero dejó ir a José y a María, con su pequeño, sin siquiera tener un atisbo de comprensión de a quién había recibido (ver Luc. 2:21-24).
El relato bíblico narra que, en esa misma ocasión, un hombre justo y piadoso llamado Simeón se acercó al Templo. Él sí sabía lo que buscaba, porque el mismo Espíritu Santo lo había conducido allí; también le había revelado que conocería al Mesías. Y cuando vio a ese inocente bebé en brazos de María, no dudó: ese era el bebé prometido desde antaño. Ana, la profetisa, también reconoció al Mesías.
Hasta al mejor cazador se le escapa una liebre; pero hay oportunidades que pasan solo una vez. Las oportunidades espirituales requieren ojos ungidos con colirio para reconocerlas. Como Simeón estaba en “sintonía” con el Espíritu Santo, logró reconocer al Mesías. Supuestamente, el sacerdote debería haber tenido ese mismo discernimiento pero, evidentemente, no había cultivado esa relación con el Espíritu. No salgas hoy sin recibir al Espíritu Santo plenamente en tu vida. Sin él, las oportunidades pueden pasar de largo sin que siquiera las percibas…

Tomado de lecturas devocionales para Jóvenes 2017
UN DÍA HISTÓRICO
Por: Pablo Ale – Marcos Blanco
#UnDíaHistórico #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 22 de enero de 2017

NO ACEPTES CIERTOS REGALOS

“Un siervo del Señor no debe andar en peleas; al contrario, debe ser bueno con todos“ (2 Tim. 2:24).

En Tokio, la capital del Japón, vivía un samurái que ya era anciano. La palabra “samurai” significa “el que sirve”. Los samurais estaban al servicio del emperador. Pues bien, este anciano samurái estaba demasiado viejo para la batalla, y se dedicaba a enseñar su arte a los más jóvenes. Pero todo el mundo sabía que, a pesar de su edad, él era capaz de derrotar a cualquiera.
Una tarde, un joven retó al anciano; pero lo hizo de una forma grosera, sin educación, y sin que sirviera a ningún propósito noble. Simplemente, quería demostrar a todo el mundo que él era mejor. Quería ser famoso. Aquel joven era lo que solemos llamar un prepotente. Pero con esa actitud, nadie llega lejos en la vida. Para sorpresa de todos, el anciano aceptó el reto. Sus jóvenes alumnos no estaban de acuerdo con aquella decisión, pero cada uno toma sus propias decisiones y no pudieron hacer nada por impedir la pelea.
Todos fueron a la plaza a presenciar el “espectáculo”. El joven comenzó a insultar al anciano; le arrojó piedras; le escupió en la cara; ofendió a sus antepasados… Durante horas hizo todo lo posible para provocarlo, pero el anciano permaneció tranquilo. Por la tarde, sintiéndose cansado y humillado, el joven guerrero se retiró. ¡Se rindió primero! De esa forma un tanto extraña, el anciano ganó la batalla.
Tristes porque su maestro había aceptado tantos insultos y provocaciones, sus alumnos le preguntaron:
-¿Por qué no usó su espada, en vez de mostrarse tan cobarde?
-Si alguien se acerca a ustedes con un regalo y ustedes no lo aceptan, ¿a quién pertenece el regalo? -preguntó el anciano.
-A quien intentó entregarlo -respondieron los jóvenes.
-Lo mismo sucede con los insultos -concluyó el maestro-. Cuando no son aceptados, continúan perteneciendo a quien los profirió.
Así que, si alguien te insulta, entiende que no eres tú el que se queda con el insulto, sino la persona maleducada y grosera que lo dijo. Tú sigue avanzando tranquilo con Jesús.

Tomado de lecturas devocionales para Menores 2017
¡SALTA!
Por: Patricia Navarro 
#Salta #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

EL MAYOR DESEO DE DIOS

“Háganme un santuario para que yo habite entre ellos” (Éxodo 25:8).

Llenaron nuestra casa de alboroto. Trajeron toda clase de equipaje posible, incluso cacharros de cocina. Cuando los familiares de Greg vinieron a visitarnos por nueve días, yo me sentí completamente abrumada. ¿Qué íbamos a hacer con ellos durante todo ese tiempo? ¿Cómo íbamos a entretenerlos? ¿De qué hablaríamos? ¿Cómo iba yo a alimentar a tantas personas tres veces al día durante nueve días? Preparamos menús, planeamos excursiones, encontramos varios lugares para visitar todos los días; pero para mi sorpresa, no parecían preocuparse por eso en absoluto. No estaban interesados en el Space Needle, o en visitar el Pacific Science Center con su teatro IMAX o su casa de mariposas tropicales. Lo que querían era estar en casa. “¡Solo queremos estar con ustedes!”, decían. Pensé que me saldrían canas después de dos o tres días, pero no, fueron fieles a su palabra. No les importó lo que comíamos ni cuándo. No les importaba pasar días enteros sin salir de la casa. Simplemente, se sentaban a conversar y disfrutar de nuestra presencia. Al final de la semana, me di cuenta de que realmente habían dicho la verdad. No habían venido a visitar Seattle, sino a estar con nosotros.
Ese precisamente es el mayor deseo de Dios. En Éxodo, hemos visto a un Dios deseando liberar a su pueblo de la esclavitud y enseñándoles cómo adorarlo; y todo esto tenía un objetivo: ¡Habitar en medio de ellos! Él era un Dios santo y ellos eran gente pecadora; pero aun así, quería estar con ellos. Y para lograr que lo santo conviviera con el pecado, les dio las leyes, los reglamentos, los Mandamientos y el Santuario. De hecho, todo el asunto del Santuario se hizo para que Dios tuviera un sitio donde morar físicamente en la tierra y habitar en medio de su pueblo.
Este es el mayor deseo de Dios hoy: habitar en medio de nosotros. Pero él no viene sin ser Invitado. ¿Es tu deseo estar con él? Reflexiona sobre el hecho de que Dios pone todo su esfuerzo solo para estar cerca de ti. Decide hacer en tu vida un espacio para él.

Tomado de lecturas devocionales para Adolescentes 2017
FUSIÓN
Por: Melissa y Greg Howell
#Fusión # UnPuntoDeEncuentroEntreTúyDios #MeditacionesMatutina #DevociónMatutinaParaAdolescentes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 1 de enero de 2017

ALGO QUE PARECE MALO. ¿PUEDE SER BUENO?

“Yo, Señor, invoco tu nombre desde lo más profundo del pozo: tú escuchas mi voz, y no dejas de atender a mis ruegos. El día que te llamo, vienes a mí, y me dices: ‘No tengas miedo'” (Lam. 3:55-57).

Había una vez un campesino pobre, pero sabio, que trabajaba la tierra duramente con su hijo. Un día, el hijo le dijo:
-Papá, ha sucedido algo terrible: ¡se escapó el caballo!
-¿Y por qué dices que es terrible? -le replicó el padre-. Eso no podemos saberlo aún. Quizá sea bueno…
A los pocos días, el caballo regresó, acompañado de otro caballo. Ahora, en vez de uno, tenían dos caballos. El hijo comentó, entusiasmado:
-¡Padre, qué suerte hemos tenido! Nuestro caballo trajo otro caballo.
-¿Y por qué llamas a eso suerte? -replicó de nuevo el padre-. Quizá no sea algo bueno. Esperemos a ver.
A los pocos días, el muchacho montó el caballo nuevo y este, no acostumbrado a tener un jinete encima, se alzó y lo arrojó al suelo. El muchacho se quebró una pierna.
-Padre, ¡qué desgracia! -exclamó ahora el muchacho- ¡Ese caballo me ha quebrado una pierna!
Y el padre volvió a decir:
-¿Por qué le llamas a eso desgracia? Aún no sabemos si tal vez será para bien.
Al joven le costaba entender que haberse quebrado una pierna pudiera ser algo bueno. Días después, pasaron por la aldea altos funcionarios de gobierno, buscando jóvenes para que fueran a la guerra. Al ver al joven campesino con la pierna entablillada, le permitieron quedarse, así que ,no tuvo que ir a luchar.
¿Ves? No hay que apresurarse a sacar conclusiones cuando nos sucede algo que parece muy bueno. Ni hay que desesperarse cuando nos sucede algo que parece muy malo. Solo Jesús sabe si, a la larga, será una bendición o no. Todo tiene un propósito en la vida. Solo que hay que tener paciencia para comprenderlo, y mantener siempre nuestra fe en Jesús. Nos dice que todo lo que nos pasa nos ayuda para bien, si creemos en él. Ahora que empezamos un nuevo año, recordemos esto todos los días.

Tomado de lecturas devocionales para Menores 2017
¡SALTA!                   
Por: Patricia Navarro 
#Salta #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

viernes, 20 de mayo de 2016

DIOS DA EN ABUNDANCIA

Materiales: Juguetes, lapices de colorear.

«Pongan su esperanza en Dios, el cual nos da todas las cosas con abundancia y para nuestro provecho», 1 Timoteo 6: 17

¡Qué bello es el versículo de hoy! ¿Sabes qué significa la palabra «abundancia»? Con la ayuda de tus padres reúne todos tus juguetes, o todos tus calcetines, o todos tus zapatos. Son muchos, ¿verdad? Bueno, abundante significa eso mismo, muchos, una gran cantidad. La Biblia dice que cuando Dios nos da algo no da poquito, sino en abundancia, porque nos ama.
Qué bueno es saber que tenemos un Dios que nos da más de lo que hemos pedido. Eso sucedió con los alimentos que Jesús bendijo, ¿recuerdas? Solo eran cinco panes y dos peces, pero el Señor los multiplicó y cuando todos comieron hasta llenarse, sobraron doce canastas. Con la ayuda de tus padres dibuja los panes y los peces dentro de la canasta.

Oración: Padre bueno, gracias porque nos das más de lo que pedimos.

Tomado de devocionales para preescolares 2016
Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

sábado, 14 de mayo de 2016

DIOS SABE LO QUE NECESITAS

«Ustedes tienen como padre a Dios que está en el cielo, y él sabe lo que ustedes necesitan». Mateo 6: 32, TLA

¡Qué lindo día hace hoy! Los pajaritos cantan, el sol nos brinda sus rayos de luz y la brisa refresca nuestros rostros. ¡Qué rico desayuno ha preparado mamá! Lo ha hecho con mucho amor para ti. Dios ha creado los alimentos, el sol y el aire porque los necesitamos para vivir.
¿Qué otras cosas necesitamos para vivir? Seguro que necesitas ropa y zapatos. La Biblia dice que nuestro Padre que está en el cielo sabe qué cosas necesitamos y él nos las dará. Puedes pedirle en oración y él te responderá, pero solo te dará lo que es necesario.
Quizás le has pedido que te regale un juguete o que te permita ir a un lugar que te gusta. No te preocupes, Dios te responderá, pero primero te dará lo que es más importante. Junto a tus padres haz una lista de todas las cosas que necesitas y colócalas donde puedas verlas para orar por ellas.

Oración: Gracias, Jesús, porque siempre me das lo que necesito.

Tomado de devocionales para preescolares 2016
Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

martes, 26 de abril de 2016

QUE DIOS TE BENDIGA

“Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, pues en Cristo nos ha bendecido en los cielos con toda clase de bendiciones” (Efesios 1:3).

No se sabe quién lo hizo, ni por qué lo hizo, pero el mensaje plasmado sobre la nieve amontonada en el edificio de parqueo del hospital, llamó la atención de todos. Angela Washek, una enfermera que trabajaba en la unidad de cuidados intensivos, relata que una chica, cuya madre no había despertado de la operación a la que había sido sometida, comenzó a llorar tan pronto lo leyó.
Deb Song, portavoz del centro médico, declaró que aquellas palabras transmitieron consuelo, esperanza y amor, tanto a los enfermos como a los médicos y enfermeras que laboran en el hospital. “Estamos tratando de averiguar quién escribió el mensaje, ya que ha puesto una sonrisa en el rostro de muchos miembros del personal y pacientes”, dijo.
¿Quieres saber cuál era el contenido del mensaje? Era este: “Que Dios te bendiga”. No hay que apropiarse de expresiones rebuscadas ni frases grandilocuentes para que la gente que nos rodea reciba una palabra de aliento. Un simple y sincero “Dios te bendiga” encierra el poder que se necesita para cambiar el rumbo de una persona para siempre y dibujar una agradable sonrisa en su rostro.
Uno de los pasajes más significativos y hermosos de la Palabra de Dios es la bendición sacerdotal de Números 6:24-26. ¿Sabes cómo comienza el texto? Comienza así: “Que el Señor te bendiga”. Como puedes ver, el sujeto de la oración es Dios. Aunque las palabras de bendición salen de nuestra boca, hemos de saber que el Señor es el único capaz de dar bendición. El es la fuente; tú y yo únicamente somos los canales a través de los cuales fluye esa bendición.
Comienza este día teniendo en mente que eres hijo de un Dios que se deleita en bendecir. Hoy, el Dios del cielo va a derramar sobre ti “la más rica bendición” (Malaquías 3:10), y a través de ti llevará su bendición a otros. Un “Dios te bendiga” que salga de tus labios o que sea escrito por tu mano, será suficiente para llenar de esperanza un corazón angustiado. Eres un agente de bendición del Dios todopoderoso.

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #MiBibliaDice #DiosEscucha #SeñorTransfórmame #EsperanzayÁnimo

sábado, 9 de abril de 2016

LA VERDAD DEL ESQUELETO

“Acuérdate del sábado para santificarlo […] porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó”. Éxodo 20:8-11

Considera el esqueleto humano que está colgado en el aula de biología, con sus 206 huesos. ¿Sabes de cuántas maneras diferentes pueden unirse entre sí 206 partes? Si hubiera solo una parte, sería 1×1 = 1. Dos partes serían 1×2 = 2. Tres partes, 1 x 2 x 3 = 6. Ya te haces la idea. Si haces eso para 206 partes diferentes, la respuesta es un enorme 10388, o ¡un uno seguido por 388 ceros! Ese es el número de maneras diferentes en que puede montarse un esqueleto de 206 partes, y solo una de esas maneras es la manera acertada.
Entonces, ¿cuál es la probabilidad de que todo se montara al azar? Jerry Bergman, cuyo segundo doctorado es en Biología humana, explora este asunto en un ensayo titulado In Six Days [En seis días] (editado por John Ashton). Si pudiéramos reordenar al azar esos 206 huesos una vez por segundo “a lo largo de cada uno de los segundos disponibles en toda la visión evolutiva estimada del tiempo astronómico (entre unos diez mil y veinte mil millones de años) […], la probabilidad de que se obtenga la posición general correcta al azar es inferior a una en diez mil millones de años” (p. 26). Y eso solo para el esqueleto. Considera los setenta y cinco billones de células que se calcula que tenemos en el cuerpo (diez mil millones de ellas en nuestra corteza cerebral por sí sola), teniendo presente que cada célula está compuesta de un sinnúmero de partes básicas y de muchos millones de proteínas complejas y de partes, lo que nos deja una “posibilidad nula” de que el esqueleto humano, por no hablar del cuerpo, pudiera haber evolucionado al azar (p. 27). En otras palabras, es estadísticamente imposible que un ser humano se ensamble por selección natural, ¡ni siquiera dándole veinte mil millones de años de ventaja!
Estas palabras del cuarto mandamiento están grabadas en la piedra con el dedo divino: “Porque en seis días hizo Jehová los cielos y la tierra, el mar, y todas las cosas que en ellos hay, y reposó en el séptimo día; por tanto, Jehová bendijo el sábado y lo santificó”.
El desaparecido Stephen Jay Gould llegó a la conclusión de que los seres humanos somos “un magnífico accidente evolutivo que requirió sesenta billones de circunstancias contingentes” (p. 28). “¡No!”, proclaman los anales divinos, no somos en absoluto un magnífico accidente. Somos un tipo de seres creados y elegidos personalmente por el Dios del universo, creados y elegidos para llegar a ser sus amigos.
Para que nunca lo olvidásemos, nos dio el sábado. No es de extrañar que diga “Acuérdate”.

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #MiBibliaDice #DiosEscucha #SeñorTransfórmame

jueves, 18 de febrero de 2016

PARA QUE TE VAYA BIEN - PARTE I

“Haz que hoy me vaya bien” (Génesis 24:12).

Alguna vez has elevado una petición tan breve como esta: “Que hoy me vaya bien” (Génesis 24:12)? Esta es una de las oraciones más sencillas y directas que registra la Palabra de Dios, y fue elevada por Eliezer, el mayordomo de Abraham. Esta breve petición expresa que la oración no está limitada al perdón de los pecados, a pedir victoria sobre la tentación o entendimiento al estudiar la Biblia. La oración está estrechamente relacionada con nuestro diario vivir. En 3 Juan 1:2, vemos que el apóstol le dijo a Gayo, un amigo de la iglesia: “Oro para que te vaya bien en todos tus asuntos” (NVI). La oración tiene que ver con todo, no solo con una parte de tu vida. Jesús no solo desea tu prosperidad espiritual, sino también tu prosperidad material.
El Creador quiere que disfrutes de una vida de pleno bienestar y gozo. Por tanto, puedes acudir a él y pedirle a todo pulmón: “Señor, quiero que me vaya bien. Aspiro a llegar a ser un profesional competente. Deseo ser un triunfador en los negocios. Anhelo ser una madre o un padre ejemplar”. La Biblia no está en contra del éxito personal. Al contrario, la Palabra de Dios dice que a José “le iba bien en todo” (Génesis 39:3). De Salomón está escrito que “terminó con éxito el templo” (2 Crónicas 7:11). Igualmente, Ezequías “tuvo éxito en todo lo que emprendió” (2 Crónicas 32:30).
Ahora bien, ¿cuál fue el secreto del éxito de Eliezer y de los personajes que acabamos de mencionar? Dejemos que sea el mismo Dios que nos dé la respuesta: “Lo único que te pido es [...] que cumplas toda la ley [...]. Cúmplela al pie de la letra para que te vaya bien en todo lo que hagas” (Josué 1:7). ¡Ahí está el secreto! Respetar y obedecer las instrucciones que registra la Palabra de Dios constituye la única vía para alcanzar el éxito que excederá los aplausos de este mundo y se extenderá hasta los mismos confines de la eternidad.

¿Quieres que te vaya bien hoy? Pídele a tu Padre celestial que te dé valor y firmeza para obedecer su Palabra y él te bendecirá en todo lo que emprendas.

Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #laOracióneslaClave #éxito

martes, 2 de febrero de 2016

BENDICIONES PEGAJOSAS

Materiales: Algo que sea pegajoso.

«Gracias a José, Dios bendijo a Potifar en todo». Génesis 39: 5, TLA

¿Sabes qué significa la palabra, pegajoso? Es cualquier cosa que se pega con facilidad. Como el chocolate, que se pega en tus dientes o en tu carita.
Veamos un ejemplo, con la ayuda de papi y mami por supuesto. Toma un objeto que sea pegajoso, como pegamento blanco, plastilina, o quizás una goma de mascar. Ahora trata de pegarlo en diferentes lugares. ¿Lo hiciste?
Ahora puedes entender mejor el título de hoy: bendiciones pegajosas. Pero, ¿cómo una bendición puede ser tan pegajosa como la plastilina?
Te lo diré usando la historia de Jóse. Cuando José trabajaba en la casa de Potifar, Dios lo bendijo mucho. Y por medio de José, Dios también bendijo a Potifar. Es decir, la bendiciones de José se le pegaron a Potifar. La alegría y el amor, que son bendiciones que tú recibes de Dios, se pegan a tus amiguitos.
Sería muy lindo que tú también compartas con los demás las bendiciones de Dios. Así las puedes pegar en todas partes.

Oremos: Querido Jesús, gracias por tus bendiciones. Haz que se «peguen» a todos los que me rodean. Amén.

Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

sábado, 16 de enero de 2016

MUCHAS BENDICIONES PARA TI

Materiales: Venda para los ojos y lámina de estrellas.

«Tu recompensa va a ser muy grande». Génesis 15: 1

Con la ayuda de papi o mami véndate los ojos con un pañuelo y trata de caminar con los ojos vendados. Es difícil no saber adonde vas, ¿verdad? Eso le sucedió a Abraham: salió de su hogar sin saber adonde iba. Viajó por varios lugares: ríos, montañas y desiertos. ¿Quieres saber por qué Abraham hizo un viaje tan largo? Pues porque Dios lo había escogido para ser el padre de una gran familia. Y un día, de esa gran familia, nacería Jesús.
Abraham tenía miedo, así que una noche Dios lo llamó y le dijo que no tuviera miedo. Lo llevó afuera de la casa y le mostró el cielo. ¿Has visto el cielo en la noche? Tiene muchas estrellas. Dios le prometió a Abraham: «Tu familia será tan grande que nadie la podrá contar. Tus hijos y nietos serán como las estrellas del cielo y como los granos de arena de la playa: muuuuuchos».
Como Abraham era amigo de Dios confió en su promesa. Jesús también ha prometido darte muchas bendiciones y te dice no temas, solo tienes que creerle y confiar en su amor. Tú también puedes ser amigo de Dios como Abraham.

Oremos: Amado Jesús, gracias por tus bendiciones, por amarme y por ser mi amigo especial.

Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco

martes, 25 de junio de 2013

BARUC Y LA CAÍDA DE JERUSALÉN

Así dice el Señor, Dios de Israel, acerca de ti, Baruc: “Tú dijiste: ‘¡Ay de mí! ¡El Señor añade angustia a mi dolor! Estoy agotado de tanto gemir, y no encuentro descanso'” (Jeremías 45:2-3).

La experiencia de Baruc puede ser la de cualquier joven que vive en este tiempo. Su nombre significa “bendito” y se menciona solo cuatro veces en la Biblia; una de ellas en Jeremías 51:59, donde dice que Seraías, el jefe de expedición de Sedequías, era hijo de Nerías y, por lo tanto, posible hermano de Baruc. Esto quiere decir que era miembro de una familia respetada de Judea. Además, Baruc era escriba; es decir, miembro de un selecto grupo de personas que certificaban las transacciones de compra y venta de tierras y escribía importantes textos administrativos y decretos, además de participar en el gobierno de En los tiempos de Baruc los escribas representaban una clase poderosa de líderes administrativos cuya competencia iba más allá del mero registro de hechos o de números y cifras.
Los escribas eran fundamentales para la transmisión de la literatura sapiencial. Aunque el Antiguo Testamento no contiene afirmaciones explícitas de la existencia de escuelas de escribas, es casi seguro que existían. Sí tenemos en cuenta estos hechos, es importante recordar que el trabajo de Baruc para Jeremías no fue superficial, sino que representó un compromiso con la inamovible “Palabra del Señor” por parte de Baruc, quien pudo haber hecho carrera en la corte (Jer. 51:50).
A causa de su servicio al Señor, Baruc perdió todas las oportunidades en el mundo, por lo cual emitió la queja que se menciona en el texto de hoy. Pero Dios le dirigió un mensaje personal, una de las mejores promesas que se encuentran en la Biblia: “A ti te daré la vida por botín” (Jer. 45:5, RVR 95). Baruc se enfrentaba a la caída de Jerusalén; tú te enfrentas a la caída del mundo. Es como si Dios te dijera: “No importa lo que ocurra en el mundo, ni las crisis que la humanidad afronte. Yo te voy a preservar la vida no solo en este tiempo, sino, especialmente, en la eternidad”. Es una gran promesa. Exactamente la promesa que Dios te hace a ti, a todos los jóvenes, y a todos los seres humanos que se enfrentan a la inevitable caída de la humanidad y el mundo en la crisis final.
Es hora de prepararte para una realidad plena de éxito fuera de este mundo.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

jueves, 30 de mayo de 2013

CONTACTO RADIAL - TERCERA PARTE

Lugar: Sudeste asiático
Palabra de Dios: Salmo 72:18

Quang había estado buscando al grupo de creyentes durante un par de días, tratando de no despertar sospechas. Si lo atrapaban, estarían en problemas. Mientras recorría otra curva del camino, su ciclomotor comenzó a fallar y luego se apagó completamente. Notando que se había detenido delante de una casa, estacionó su ciclomotor y caminó hasta la puerta principal. "Les voy a pedir ayuda", pensó Quang. "Por lo menos, me voy a guarecer de la lluvia".
Los demás apenas podían oír la voz de Thanh* por encima del sonido de la lluvia que caía sobre el techo. "Señor, creemos en ti. Queremos saber más acerca de ti. Por favor, envía a alguien que nos ayude".
De pronto alguien golpeó la puerta. Los creyentes rápidamente se levantaron de sus rodillas, mirándose unos a otros con preocupación en el rostro. Seguramente no era la policía. Mientras Thanh se dirigía hacia la puerta, todos se prepararon para lo peor.
Afuera había un extraño, completamente mojado.
-Hola, mi nombre es Quang -dijo el cristiano-. Mi ciclomotor se rompió delante de su casa. ¿Podría ayudarme?
El hombre explicó que era representante de un programa radial y que estaba tratando de localizar a unos amigos.
Cuando dijo eso, todos en la habitación se pusieron en alerta. Sus ojos brillaban. Pronto, todos estaban hablando al mismo tiempo. Solamente les llevó unos minutos contarle a Quang la historia completa. Thanh y los demás creyentes habían estado ayunando y orando durante tres días, para que alguien del programa de radio los contactara. Ellos habían sido quienes enviaron la carta.
Y ahora, gracias a un ciclomotor roto, Quang encontró a quienes había estado buscando. "Bendito sea Dios el Señor, el Dios de Israel, el único que hace obras portentosas".

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

sábado, 18 de mayo de 2013

EL PREMIO MAYOR ES PARA TODOS

Sigo avanzando hacia la meta para ganar el premio que Dios ofrece mediante su llamamiento celestial en Cristo Jesús. Filipenses3:14

Los sorteos, las loterías y la rifas suelen ser muy atractivos para muchas personas. Hacerse rico de la noche a la mañana es el sueño de todos los que «tiran» frecuentemente dinero al comprar un boleto con un número que creen cambiará su suerte. Esta práctica puede transformarse en un hábito y a la larga en un vicio, una adicción, si no se le pone un freno a tiempo. Sin embargo, las personas que administran este gran negocio saben que las probabilidades de ganar un premio en rifas y loterías son muy, pero que muy remotas. Por eso el negocio se mantiene floreciente.
Un billete de lotería es la esperanza de los que desean obtener riquezas sin esfuerzo ni trabajo. Es para los que anhelan conseguir bienes sin que les cueste nada; para aquellos que quieren tener ganancias sin hacer inversiones. Quieren llegar a ricos con mentalidad de pobres, sin formación de carácter y sin madurez.
La remota posibilidad de obtener bienes fácilmente contrasta con el premio mayor que aguarda a todos los hijos de Dios. Esta hermosa verdad es la que hizo exclamar a Pablo: «Por lo demás me espera la corona de justicia que el Señor, el juez justo, me otorgará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que con amor hayan esperado su venida» (2 Tim. 4:8).
Hermana, ¡el premio ya es nuestro! Dios lo hizo posible cuando envió a su Hijo a morir por cada uno de los seres humanos. El costo fue pagado con la sangre preciosa de Cristo Jesús. La parte que nos toca cumplir es sencilla: «Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe» (Heb. 12:2).
Comprometámonos con Dios y con nosotras mismas a invertir sabiamente nuestra vida en obras de bien y de bondad. Utilicemos nuestros recursos financieros, físicos, emocionales y espirituales para servir a Dios y a nuestro prójimo, y seguramente seremos poseedoras del premio mayor que el Juez justo nos dará el día de su venida a todos sus hijos y todas sus hijas fieles.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

sábado, 30 de marzo de 2013

SID Y TROY


Padre, quiero que los que me has dado estén conmigo donde yo estoy. Que vean mi gloria, la gloria que me has dado porque me amaste desde antes de la creación del mundo (Juan 17:24).

Troy es nuestro perro. Su padre es un schnauzer y su madre, una cocker spaniel. Tiene el cabello de color negro brillante, un tamaño casi mediano, la mirada traviesa y un comportamiento juguetón. Nos costó menos de cinco dólares; sin embargo, lo amamos profundamente.
Hace varios años había prometido a mis hijos que les compraría un cachorrito cuando terminara de estudiar, y nos mudáramos a una casa con un patio donde ellos pudieran cuidarlo. En ese tiempo vivíamos en Berrien Springs, Michigan, y cada vez que íbamos al centro comercial de South Bend, la ciudad más cercana, nuestros hijos no nos permitían pasar por alto el ritual de entrar en la tienda de mascotas, donde podían jugar durante algunos minutos con su cachorrito preferido. Todos nos divertíamos con los cachorros, pero nuestros hijos disfrutaban especialmente el momento como un adelanto del futuro prometido. Años después, llegó el feliz día en que pudieron elegir un cachorro. De entre la camada escogieron al más tranquilo de todos. Pero este resultó ser el primer engaño del cual fuimos víctimas. Troy resultó ser un perro hiperactivo, inteligente, desobediente y mal guardián. No obstante, mis hijos lo quieren porque a él le encanta jugar con ellos; y nosotros, porque ellos son felices con él.
Hace algún tiempo Troy hizo algo extraordinario. Adoptó un gato que no tenía lugar y estaba flaco y desnutrido. Le tomó tanto cariño que le permitía dormir en su casa, compartir su plato de comida y le hacía con el hocico los mismos cariños que nosotros le hacíamos a él. Después de un tiempo decidimos adoptar al gato en nuestra familia y le pusimos por nombre Sid. Gracias a Troy, Sid disfrutó de todos los beneficios de un hogar, protección, comida, abrigo, medicina y cariño.
Troy me recuerda lo que Jesús hizo por nosotros. Nos adoptó como sus hermanos y compartió con nosotros lo que era suyo. Le dijo a su Padre que él quería vivir con nosotros para siempre (por eso Dios nos da vida eterna) y compartir con nosotros su herencia (una tierra nueva). Tú y yo podemos recibir esos beneficios si aceptamos el amor de Jesús y somos leales a él.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

miércoles, 20 de marzo de 2013

LOS INNUMERABLES TESOROS DE DIOS


Respondió Jesús... Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. Juan 4:10.

Los dones de Dios están en toda mano; y todos sus dones nos llegan por el mérito de Jesús, a quien él dio al mundo. El apóstol Pablo irrumpe en una exclamación de gratitud al decir: "Gracias a Dios por su don inefable" (2 Cor. 9:15). Y Dios nos ha dado todas las cosas con Cristo. El capullo que se abre, las flores que florecen en su variedad y encanto, deleitosas a los sentidos, son la obra del Artífice que expresa su amor hacia nosotros... El Señor ha dedicado gran cuidado para que todo sea agradable y placentero para nosotros, pero cuánto mayor ha sido su esfuerzo para proveernos de ese don por el cual podamos perfeccionar un carácter cristiano según el molde de Cristo.
Por medio de las flores del campo Dios desea llamar nuestra atención al encanto del carácter semejante al de Cristo... Dios es un amante de lo hermoso. El desea que consideremos las hermosas flores del valle, y aprendamos lecciones de confianza en él. Ellas han de ser nuestros maestros... El Señor cuida las flores del campo, y las viste de encanto, y sin embargo ha hecho evidente que él considera a la humanidad de mayor valor que las flores que cuida...
Suponga que nuestro benévolo Padre se llegue a cansar de nuestra ingratitud, y que por unas pocas semanas retenga sus innumerables dádivas. Suponga que él se desanime al ver cómo se aplican sus tesoros a fines egoístas, y decida prohibirle al sol que brille, al rocío que caiga, a la tierra que rinda sus frutos. ¡Qué sensación causaría! ¡Qué consternación se apoderaría del mundo! ¡Cuál sería el clamor acerca de cómo suplir nuestras mesas con alimentos y nuestro cuerpo con ropas!...
Dios no solo nos ha concedido beneficios temporales, sino que ha provisto para nuestro bienestar eterno; "porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16)... Oh, si conociéramos el don de Dios, si apreciáramos lo que este don de Dios significa para nosotros, lo estaríamos buscando fervientemente con una perseverancia inquebrantable.— Signs of the Times, 19 de junio de 1893.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

domingo, 17 de febrero de 2013

LA SAL DA SED


Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee. Mateo 5:13

En uno de sus discursos magistrales, Jesucristo pronunció las magníficas palabras del versículo de hoy: «Ustedes son la sal de la tierra, pero si la sal se vuelve insípida, ¿cómo recobrará su sabor? Ya no sirve para nada, sino para que la gente la deseche y la pisotee». ¡Cuántas lecciones extraordinarias hay en esta declaración! Sobre todo si pensamos en las propiedades de la sal.
La sal es un mineral de bajo costo que posee propiedades conservantes, y resulta vital a la hora de sazonar los alimentos. Las amas de casa sabemos esto, y con toda razón podemos asegurar que un guiso sin sal pierde toda su exquisitez. Pero también sabemos que si consumimos un alimento rico en sal, nos provocará una sed intensa y nos impulsará a beber agua.
El Señor nos dice hoy: «Ustedes son la sal». Es decir, somos las que debemos dar sabor a la vida por medio de nuestro testimonio, las que debemos preservar los valores, y esto tiene que ser con tanta intensidad que provoque, en toda persona que nos observa, sed del evangelio. Porque si nosotras no nos hacemos cargo, ¿quién lo hará?
Provoquemos sed de Dios a las mujeres que nos observan, ¡empujémoslas a beber de la fuente de agua de vida! Eso será posible si mostramos la exquisitez de gozar intensamente el compañerismo con Jesús.
Hay tantas mujeres que desprecian la vida... Viven existencias insípidas y vagan buscando dirección por rutas equivocadas. Atrapadas en el desierto de una vida sin sentido languidecen sin que nadie les provea el agua de vida. Te aseguro que muchas anhelan sentir la presencia de quien puede calmar toda tormenta formada en la existencia humana. Sé tú, pues, un oasis en el desierto para ellas; acércales el evangelio y guíalas a los pies del Salvador.
Qué maravilloso es el Señor, que nos ha dado a nosotras el ministerio de salvación. Tú y yo somos llamadas a ser la sal de la tierra, mujeres que mostremos el sabor que tiene la vida con nuestras actitudes y nuestro testimonio. Mujeres que inspiremos amor, comprensión y abnegación cada vez que hablemos; mujeres que, a pesar de lo que pase, jamás perderán su sabor.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

viernes, 15 de febrero de 2013

EL DESIERTO TAMBIÉN SE CUBRE DE FLORES


Aguas brotarán en el desierto, y torrentes en el sequedal. La arena ardiente se convertirá en estanque, la tierra sedienta en manantiales burbujeantes. Isaías 35:6-7.

Cuando el dolor hace presa del corazón de una mujer, resulta tan intenso que parece, que en cada suspiro se va la vida. Ese dolor es todavía más agudo cuando toca nuestra esencia: la maternidad.
Hace algún tiempo estuve al lado de una mujer que creía que su manantial estaba seco. Uno de sus más grandes anhelos era llegar a ser madre; sin embargo, después de intentarlo durante varios años y de buscar ayuda médica, su anhelo se rompió en mil pedazos. La sentencia cayó sobre su corazón y su vientre: «Usted nunca podrá gestar un bebé».
Poco a poco su vida se transformó en un desierto. No había risas, ni sueños, ni esperanza. El dolor parecía arrasar con todo lo bueno que la vida le ofrecía. Cada mañana al despertar ponía la mano en su vientre y le pedía a Dios, gritando de dolor, que lo hiciera florecer. El gemido de su maternidad frustrada llegó a oídos de Dios. La promesa del Señor se hizo realidad: «Se alegrarán el desierto y el sequedal; se regocijará el desierto y florecerá como el azafrán. Florecerá y se regocijará: ¡Gritará de alegría! Se le dará la gloria del Líbano, y el esplendor del Carmelo y de Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios» (Isa. 35:1-2).
Una jovencita que se había quedado embarazada fruto de una violación, puso en brazos de la frustrada madre a su esperado bebé. ¡Aquel fue un instante mágico! Dos mujeres quedaron unidas por el amor, lo cual hizo posible que para ambas floreciera el desierto. Las promesas del Señor las alcanzaron en medio de su dolor, transformando el llanto en carcajadas de gozo. ¡Maravilloso Señor!
¿Cuál es tu realidad? Tal vez caminas en medio de la soledad del desierto. Si es así, recuerda que Dios está dispuesto a derramar su lluvia de bendiciones hasta que te conviertas en un manantial de vida.
Si alguna mujer cerca de ti está siendo refinada en el crisol de la prueba, transfórmate en la mano ayudadora de Dios, «quien nos consuela en todas nuestras tribulaciones para que con el mismo consuelo que de Dios hemos recibido, también nosotros podamos consolar a todos los que sufren» (2 Cor. 1:4).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

jueves, 14 de febrero de 2013

SUMANDO Y MULTIPLICANDO


Gracia y faz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús. 2 Pedro 1:2.

No hemos de confiar en nuestra fe, sino en las promesas de Dios. Cuando nos arrepentimos de nuestras pasadas transgresiones de su ley, y decidimos rendirle obediencia en el futuro, debemos creer que Dios nos acepta y perdona nuestros pecados por causa de Cristo.
A veces llegan al alma las tinieblas y el desánimo y amenazan con abrumarnos, pero no debiéramos descartar nuestra confianza. Debemos mantener la mirada fija en Jesús, sintamos o no sintamos. Debemos tratar de cumplir fielmente cada deber conocido, y entonces descansar calmadamente en las promesas de Dios...
Quizá no sintamos hoy la paz y el gozo que sentíamos ayer, pero por fe debemos aferramos de la mano de Cristo, y confiar en él tan plenamente en la oscuridad como en la luz.
Satanás puede susurrar: "Tú eres un pecador demasiado grande para que Cristo te salve". Si bien debemos reconocer que somos en verdad pecaminosos e indignos, debemos afrontar al tentador exclamando: "En virtud de la expiación, me aferró de Cristo como mi Salvador"...
Si tan solo permitiésemos que nuestras mentes se concentraran más sobre Cristo y el mundo celestial, obtendríamos un poderoso estímulo y apoyo en nuestra lucha por ganar las batallas del Señor... Cuando se le ha permitido a la mente ocuparse únicamente de cosas terrenales, la tarea de cambiar los hábitos de pensamiento resulta muy difícil. Las cosas que los ojos ven y los oídos oyen, demasiado a menudo atraen la atención y absorben el interés. Pero si hemos de entrar en la ciudad de Dios y contemplar a Jesús en su gloria, debemos acostumbrarnos aquí a mirarlo con los ojos de la fe...
La santificación es una obra progresiva. Las palabras de Pedro nos presentan los pasos sucesivos: "Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor" (2 Ped. 1:5-7)... Este es un proceder mediante el cual podemos estar seguros de no caer jamás. Quienes están así obrando de acuerdo con el plan de adición en la obtención de las gracias cristianas, tienen la seguridad de que Dios obrará según el plan de multiplicación al otorgarles "los dones de su Espíritu".— Review and Herald, 15 de noviembre de 1887.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White