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miércoles, 4 de marzo de 2020

YO VOY A SER...

«Señor, ¿qué quieres que yo haga?» (Hechos 9:6, RVR 95).

Los cuatro amiguitos conversaban sobre lo que querían ser cuando fueran grandes.

Yo voy a ser bombero, para ayudar a rescatar a las personas y a los animales.

Yo voy a ser médico, para ayudar a curar a los enfermos.

Yo voy a ser profesor, para enseñar a los niños.

Yo voy a ser misionero, para hablar a las personas del amor de Jesús.

¿Y yo?

¿Tú también quieres ser útil?

Mi oración para hoy

Buen Dios, ayúdame a ser lo que tú consideres mejor.


DEVOCIÓN MATUTINA PARA LOS MÁS PEQUEÑOS 2020
«CADA DÍA CON JESÚS»
Por: Maria Augusta Lopes, Lara Figueiredo, Paulo Sérgio Maced
Lecturas Devocionales para preescolares 2020.


martes, 12 de enero de 2016

PASA LA BATUTA

El cambio es ley de vida. Cualquiera que solo mire al pasado o al presente, se perderá el futuro. John F. Kennedy

Una joven cristiana estaba a punto de viajar a China con su esposo como misioneros, pero sentía un peso en su corazón, pues era responsable de una clase bíblica. La única persona que le parecía idónea para sustituirla era su hermano, pero en aquella fase de su vida él no asistía a la iglesia ni mostraba interés por la religión. Ella le pidió que diera su clase, pero él dijo que no. Lejos de descorazonarse, aquella muchacha comenzó a suplicar a Dios que su hermano se convirtiera y tomara su lugar.
El día anterior a su partida, el problema seguía sin solución, a pesar de sus muchas oraciones. Como su padre no sabía cuánto tiempo estaría separado de , su hija, pidió que se arrodillaran todos para orar, y comenzó a llorar. El hermano abandonó la sala y, cuando la joven estaba ya a punto de salir de casa, regresó, la abrazó y le dijo: “He aceptado a Cristo y voy a cuidar de los miembros de tu clase”. Aquel joven tomó la clase, gracias a la cual él mismo fue profundizando cada vez más en la verdad, y ella pudo llevar el mensaje a tierras lejanas sin sentirse culpable de no haber previsto quien siguiera alimentando al pequeño rebaño que dejaba atrás.* ¿Has observado en tu iglesia que hay puestos de responsabilidad que año tras año ocupan las mismas personas? ¿A quién estás preparando para que te sustituya en tus responsabilidades cuando faltes? Pasar la batuta es más importante de lo que parece. Tener visión de futuro e ir preparando a las nuevas generaciones para llevar a cabo un liderazgo de calidad en la iglesia es vital para nuestras congregaciones. Puede que te parezca que nadie está preparado pero, lejos de conformarte con esa observación superficial, pide ayuda a Dios para que provea líderes. Sé ese instrumento que él pueda utilizar para formar a los que vienen detrás y que han de pasar al frente.

La actitud de fe y previsión de esta joven es un ejemplo para todas nosotras. Porque Dios “mismo concedió a unos ser apóstoles y a otros profetas, a otros anunciar el evangelio y a otros ser pastores y maestros. Así preparó a los del pueblo santo para un trabajo de servicio” (Efe. 4:11, 12). Ayudemos a los miembros inexpertos de nuestras iglesias a crecer en conocimiento de Dios y en liderazgo.

* D. L. Moody, 120 meditaciones para nutrir su espíritu y refrescar su alma (Weston, Florida: Patmos, 2011), p. 32.

“[Dios] preparó a los del pueblo santo para un trabajo de servicio”. (Efe. 4: 12).

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz

domingo, 7 de julio de 2013

ENOC Y EL ESPÍRITU DE LA PROFECÍA

De éstos también profetizó Enoc, séptimo desde Adán, diciendo: He aquí, vino el Señor con sus santas decenas de millares. Judas 1:14.

Dios reveló a Enoc… el plan de la redención. Mediante el Espíritu de profecía lo llevó a través de las generaciones que vivirían después del diluvio, y le mostró los grandes eventos relacionados con la segunda venida de Cristo y el fin del mundo.
Enoc había estado preocupado acerca de los muertos. Le había parecido que los justos y los impíos se convertirían igualmente en polvo, y que ese sería su fin. No podía concebir que los justos vivieran más allá de la tumba. En visión profética, se lo instruyó en lo concerniente a la muerte de Cristo y se le mostró su venida en gloria, acompañado de todos los santos ángeles, para rescatar a su pueblo de la tumba. También vio la corrupción que habría en el mundo cuando Cristo viniera por segunda vez, y que habría una generación presumida, jactanciosa y empecinada que negaría al único Dios y al Señor Jesucristo, pisoteando la Ley y despreciando la redención. Vio a los justos coronados de gloria y honor, y a los impíos desechados de la presencia del Señor, y destruidos por el fuego…
A través de las bendiciones y los honores otorgados a Enoc, el Señor enseña una lección de gran importancia: Todos los que por la fe confían en el Sacrificio prometido y obedecen fielmente los Mandamientos de Dios, serán recompensados.
Nuevamente, aquí se representan dos grupos que han de existir hasta la segunda venida de Cristo: los justos y los impíos, los leales y los rebeldes.
Dios recordará a los justos, quienes lo temen. Por cuenta de su amado Hijo, los respetará y honrará, y les dará vida eterna. Pero a los impíos que pisotean su autoridad los raerá de la tierra, y serán como si nunca hubiesen sido.
Después de la caída de Adán desde un estado de felicidad perfecta a una condición de pecado y miseria, hubo peligro de que los hombres y las mujeres se desanimaran… Pero las instrucciones que Dios dio a Adán, repetidas por Set y practicadas por Enoc, despejaron las tinieblas y la tristeza e infundieron al hombre la esperanza de que, así como por Adán vino la muerte, por el Redentor prometido vendría la vida y la inmortalidad —Signs of the Times, 20 de febrero de 1879; parcialmente en Patriarcas y profetas, pp. 73-76.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

viernes, 21 de junio de 2013

ANOSOGNOSIA - 2

Por eso te aconsejo que de mi compres oro refinado por el fuego, para que te hagas rico; ropas blancas para que te vistas y cubras tu vergonzosa desnudez; y colirio para que te lo pongas en los ojos y recobres la vista (Apocalipsis 3:18).

En la lectura anterior te hable de la señora Dodds y de otras personas que sufren anosognosia (negación de la enfermedad). A pesar de que es evidente que se encuentran paralizadas de un lado  de su cuerpo, creen firmemente que están bien y, por lo tanto, niegan su situación o buscan excusas para explicar la incapacidad como si fuera algo temporal.
Los investigadores han encontrado seis tipos básicos de estrategias que las personas enfermas de anosognosia usan para no reconocer su situación:
1. Negación. La persona niega abiertamente su parálisis. De hecho puede afirmar que puede ver su miembro paralizado moviéndose y realizando tareas.
2. Represión. Después de reconocer su parálisis, recurre a la negación de su situación. Al parecer, reprime el recuerdo de la parálisis y lo esconde en algún lugar de su memoria.
3. Reacción opuesta. Afirma exactamente lo contrario. Dice que su lado paralizado es real mente más fuerte que el otro.
4. Racionalización. Ofrece una razón o excusa para explicar su situación.
5. Humor. El paciente hace que los demás sonrían para desviar su atención de la situación en que se encuentra.
6. Proyección. La persona culpa a otros por su situación.
¿Te detuviste a pensar cuantas de nuestras excusas para entregarnos a Dios son realmente estrategias para negar el hecho de que lo necesitamos? Algunos afirman que no necesitan entregarse a Dios porque en realidad ya lo han hecho y están a bien con él. Otros aceptan temporalmente su necesidad, pero después la niegan abiertamente. Algunos que tienen problemas con la pornografía o la avaricia, por ejemplo, fustigan a otros por esos males y después adoptan actitudes extremas en cuanto a esas debilidades. Además, hay quienes presentan razones convincentes (para ellos, pero no para Dios) para no aceptar su situación. Algunos prefieren refugiarse en los chistes. El resto echa la culpa a otros por su situación. Mientras el orgulloso seguirá “pobre, ciego y desnudo” (Apoc. 3:17) con tal de no reconocer su situación, el humilde será colmado de riquezas y bendiciones espirituales por nuestro Padre amante.

Lo cierto es que no reconocer nuestros verdaderos problemas nos aleja de un arrepentimiento genuino y, por supuesto, de las soluciones oportunas. De ahí la importancia de ser sinceros en nuestra vida espiritual. ¿No crees que hoy es el momento de reconocer tu necesidad y buscar ayuda divina?

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

martes, 1 de enero de 2013

EL AÑO VIEJO Y EL NUEVO

Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. 2 Corintios 13:5.

Ya ha comenzado el año nuevo; sin embargo, antes de darle la bienvenida, nos detenemos para preguntar: ¿Cuál ha sido la historia del año que acaba de pasar a la eternidad con su carga de registros?... ¡No permita Dios que en esta hora tan importante nos encontremos de tal manera preocupados por otros asuntos que no tengamos tiempo para realizar un autoexamen serio, cándido y crítico! Dejemos atrás las cosas de menor importancia y ocupémonos ahora de las que conciernen a nuestros intereses eternos...
Ninguno de nosotros puede representar el carácter de Cristo por su propia fuerza; pero si Cristo vive en el corazón, el Espíritu que mora en él será revelado en nosotros. Así todo lo que nos falta quedará suplido. Al comienzo de este nuevo año, ¿quién se esforzará por obtener una experiencia nueva y genuina en las cosas de Dios? Rectifiquen sus equivocaciones, en la medida de lo posible. Confiesen unos a otros sus errores y pecados. Deséchese toda amargura e ira y malicia; que la paciencia, la longanimidad, la bondad y el amor lleguen a formar parte de su mismo ser. Entonces, todo lo puro y amable y de buen nombre madurará en su experiencia...
A nosotros nos corresponde cultivar individualmente la gracia de Cristo, ser mansos y humildes de corazón, ser firmes, inamovibles, constantes en la verdad; porque solo así se puede progresar en la santidad y ser aptos para la herencia de los santos en luz. Comencemos el año renunciando completamente al yo; oremos en procura de un discernimiento claro... para que lleguemos a ser testigos de Cristo en todo momento y lugar.
Nuestro tiempo y talentos pertenecen a Dios, para ser usados para su honor y gloria. Nuestro esfuerzo más ferviente y ansioso debiera ser permitir que la luz brille a través de nuestra vida y carácter para iluminar el camino hacia el cielo, para que las almas sean atraídas del camino ancho hacia el camino estrecho de la santidad...
Se necesitan en la iglesia hombres y mujeres fuertes, obreros exitosos en la viña del Señor, hombres y mujeres que se empeñarán en que la iglesia sea transformada a la imagen de Cristo en vez de ser conformada a las costumbres y prácticas del mundo. Tenemos todo que ganar o perder. Veamos que estemos del lado de Cristo, el lado ganador; que trabajamos firmemente para el cielo.— Signs of the Times, 4 de enero de 1883; parcialmente en Exaltad a Jesús, p. 9.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

viernes, 29 de junio de 2012

ARQUITECTOS DEL DESTINO


El jefe le dijo: «Muy bien, eres un empleado bueno y fiel; ya que fuiste fiel en lo poco, te pondré a cargo de mucho más. Entra y alégrate conmigo». Mateo 25:21.

Se dice con mucha razón que la vida es lo que cada uno hace de ella. Esta realidad está muy bien ilustrada por cierta pintura que se encontró en un templo antiguo. En ella se observa a un rey que convierte su corona en una cadena. A su lado está la figura de un esclavo que convierte sus cadenas en una corona.
La enseñanza básica de esa pintura es la que de manera contundente también expresa Elena G. de White: «¡Ojalá comprenda cada uno que es el árbitro de su propio destino! En ustedes yace su felicidad para esta vida y para la vida futura e inmortal» (Mensajes para los jóvenes, p. 23).
Dicho de otra manera, no son las circunstancias las que determinan la calidad de la vida, sino la manera como nosotros decidamos manejar esas circunstancias. Sin embargo, algunos jóvenes se pasan la vida lamentando lo que no tienen. Razonan que serían felices si pudieran pertenecer a una familia con mayores recursos económicos. O si tuvieran por lo menos algunos de los atributos de sus amigos o amigas: un mejor cuerpo, mayor inteligencia, más habilidad para los deportes, una voz más agradable, el talento de la música o el don de la simpatía.
Si ahora mismo estás cometiendo ese error, conviene recordar la parábola de los talentos (ver Mat. 25:14-30). El jefe de un negocio entregó a tres trabajadores una determinada cantidad de dinero para que lo invirtieran. Dos de ellos así lo hicieron y produjeron ganancias, pero uno escondió el dinero por temor a perderlo. Cuando el jefe regresó, premió a los que habían invertido sus recursos dándoles aún más. Pero al que escondió el dinero, lo llamó «empleado malo y perezoso» y, además, le quitó lo que tenía.
Por esta razón se nos aconseja: «Los talentos, aunque sean pocos, han de ser usados» (Palabras de vida del gran Maestro, p. 264).
¿Qué estás haciendo con los talentos que Dios te ha dado? Recuerda que lo importante no es cuánto tienes, sino qué estás haciendo con lo que tienes.
Señor, hoy me prepongo hacer lo mejor con los dones que me has dado.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

domingo, 29 de enero de 2012

TRABAJO POR ADELANTADO

Júrame por el Señor [...], que no dejarás que mi hijo Isaac se case con una mujer de esta tierra de Canaán, donde yo vivo. Génesis 24:3.

Dicen que quien sabe hacia dónde va, ya ha recorrido la mitad del camino. Ya se trate de decisiones importantes, como la elección de la carrera universitaria o de asuntos triviales como llevar una lista de compras al supermercado, siempre conviene saber de antemano lo que se quiere. Es decir, hacer un «trabajo por adelantado».
Hoy te propongo realizar un trabajo por adelantado con respecto a una de las decisiones más importantes que tomarás durante tu existencia: la persona que que será tu compañero o compañera para toda la vida.
¿Cómo hacerlo? Una manera sencilla es elaborando una lista de las cualidades que convertirían a esa persona en un candidato o candidata en potencia; y, por supuesto, de los defectos que de plano la descalificarían. Algo como esto: «Lo que la califica». «Lo que la descalifica».
Cuando tenía tu edad, aún no era miembro de la Iglesia Adventista, pero ya tenía trabajo adelantado en ese sentido. Por ejemplo, tenía bien claro que no me casaría con una mujer que tuviera vicios. «La mujer con la que me case —pensaba yo — tiene que ser un buen ejemplo para mis hijos. Además, no quiero pasarme la vida besando a una mujer con la boca hedionda por el cigarrillo o el alcohol».
También tenía claro que no me casaría con una muchacha «manoseada». O con una joven que pasara más tiempo en la calle que en su casa. Había otras cosas en mi «lista». Pero lo importante aquí es: ¿Ya tienes tu propia lista?. ¿Qué características automáticamente descalificarían a una persona que te pretenda? ¿Te casaría por ejemplo, con alguien que no comparta tus mismas creencias religiosas? ¿Con una persona que tenga vicios? ¿Que sea dominante? ¿Que no te respete? Por el contrario, ¿qué cualidades debería tener esa persona? ¿Qué virtudes esperas encontrar en él o ella?
Trabajo por adelantado. De esto se trata. De esta manera, no perderás tu tiempo con quienes no encajan en tu lista, reducirás al mínimo las posibilidades de equivocarte y, a la hora de escoger, lo harás más con la cabeza que con el corazón.
Por supuesto, orar a Dios pidiendo su dirección también es parte de ese trabajo por adelantado.

Padre celestial, al pensar en las cualidades de mi futuro cónyuge, de que esa persona te ame por sobre todas las cosas.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala