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viernes, 6 de enero de 2017

LA TRANSCRIPCIÓN DE LA VOLUNTAD DE DIOS

«En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti». Salmo 119: 11

En los mandamientos de su santa ley, Dios ha revelado una perfecta norma de vida; y ha declarado que hasta el fin del tiempo esa ley, sin sufrir cambio en una sola jota o tilde, se mantendrá vigente para todos los seres humanos. Cristo vino para magnificar la ley y darle honra. Mostró que está basada sobre el firme fundamento del amor a Dios y al prójimo, y que la obediencia a sus preceptos abarca todos los deberes del ser humano. En su propia vida, Cristo dio un ejemplo de obediencia a la ley de Dios. En el Sermón del Monte mostró cómo los mandamientos se extienden más allá de las acciones externas e incluyen los pensamientos e intenciones del corazón.
La ley, si la obedecemos, nos lleva a renunciar «a la impiedad y a los deseos mundanos» y a vivir «en este siglo sobria, y justa, y piadosamente» (Tito 2: 12). Pero el enemigo de toda justicia ha cautivado al mundo, y ha arrastrado a la humanidad a desobedecerla. Como Pablo lo anticipó, multitudes han abandonado las claras y penetrantes verdades de la Palabra de Dios, y se han elegido maestros que les presentan las fábulas que ellos desean (2 Tim. 4: 4). Entre nuestros pastores y creyentes hay muchos que están pisoteando los mandamientos de Dios. Esto insulta al Creador y Satanás se ríe triunfalmente al ver el éxito que obtienen sus estratagemas.
Con el desprecio creciente hacia la ley de Dios, existe una marcada aversión hacia la religión, aumentan el orgullo, el amor a los placeres, la desobediencia a los padres y la autocomplacencia; y dondequiera se preguntan los pensadores: ¿Qué puede hacerse para corregir esos males? La respuesta la hallamos en la exhortación de Pablo a Timoteo: «Predica la palabra» (2 Tim. 4: 2, NVI). En la Biblia encontramos los únicos principios seguros de acción. Es la transcripción de la voluntad de Dios; la expresión de la sabiduría divina. Abre la comprensión de los seres humanos a los grandes problemas de la vida; y para todo el que tiene en cuenta sus preceptos, resultará una guía infalible que lo guardará de consumir su vida en esfuerzos mal dirigidos.
Dios ha dado a conocer su voluntad, y es insensato para el ser humano poner en tela de juicio lo que Dios ha declarado. Después de que la Sabiduría Infinita habló, no puede existir una sola cuestión en duda que hayamos de aclarar, ninguna posibilidad de vacilar o corregir. Todo lo que el Señor requiere de nosotros es un sincero y vehemente acatamiento de su expresa voluntad. La obediencia es el mayor dictado de la razón, tanto como la conciencia.— Los hechos de los apóstoles, cap. 49, pp. 375-376.

Tomado de lecturas devocionales para Adultos 2017
DE VUELTA AL HOGAR
Por: Elena G. de White
#DeVueltaAlHogar #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 1 de mayo de 2016

¿ES ESA LA VOLUNTAD DE DIOS?

“Enséñame a hacer tu voluntad” (Salmo 143:10).

El mensaje fue bastante claro: “Cuando llegues, el Mediterráneo se dividirá para que pases con tu ejército”.

“¿Por qué dudar de estas palabras? ¿Acaso no dice el profeta Joel que en los últimos días ‘los jóvenes [verán] visiones’ (Joel 2:28)?” Estas eran las preguntas que revoloteaban en la cabeza de Esteban, un joven pastor de ovejas que vivía en Vendóme, Francia. Según él, Jesús le prometió abrir las aguas del mar si reclutaba a niños y jóvenes y los hacía marchar hacia Jerusalén, para asesinar a los musulmanes que dominaban la ciudad.
Tras recorrer varias naciones de Europa, y reunir a miles de niños, en 1212 Esteban dio inicio a la Cruzada de los Niños. Los católicos de esa época creían que el fracaso de las antiguas cruzadas se había debido a la impureza de los soldados adultos; pero que la pureza de los niños garantizaba que el Señor les daría el triunfo.
Los chiquillos salieron cantando, recitando pasajes bíblicos, confiando en que serían los vencedores porque estaban cumpliendo la voluntad divina. ¿Qué pasó con esos jovencitos que creían obedecer al pie de la letra un mandato del Señor? Muchos murieron de hambre cuando intentaron cruzar los Alpes. Como el mar no se abrió, una gran cantidad pereció tras zozobrar las embarcaciones que los llevarían a Jerusalén; entre estos se hallaba Esteban, el chico de la visión. Otros fueron vendidos como esclavos a mercaderes árabes. Sin duda alguna, la Cruzada de los Niños ha quedado registrado como uno de los capítulos más atroces de la historia cristiana.
Una religión enfermiza, desprovista de la gracia de Cristo, provocó la destrucción de los sueños e ilusiones de esos ingenuos muchachos. Y todo sucedió bajo el lema: “¡Dios lo quiere!” No prestes atención a ningún mensaje que contradiga la voluntad revelada de Dios en su Palabra. Ahí radicó el problema de Esteban, ¿cometeremos nosotros el mismo error?
A nosotros nos conviene unirnos a David y decirle al Señor: “Llévame por el camino de tus mandamientos, pues en él está mi felicidad” (Salmo 119:35). Y si nos parece muy complicado hacer de tales mandatos nuestra voluntad, entonces podemos arrodillarnos y pedirle a Jesús: “Enséñame a hacer tu voluntad” (Salmo 143:10), y él nos enseñará.

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #CumploTuVoluntad

martes, 5 de enero de 2016

MÍRATE EN EL ESPEJO

Ellos serán mi pueblo, y yo seré su Dios (Jeremías 32:38).

Si alguien deseara ser como tú y tuvieses que describirte en solo diez oraciones, para que te conozca bien, ¿cuáles serían esas diez oraciones? Sería difícil, ¿no?
Los Diez Mandamientos son un resumen del carácter de Dios. Lo describen como un ser digno de nuestra total atención, misericordioso con las personas que lo aman y tan poderoso que incluso su NOMBRE debe ser respetado. También, encontramos que valora el descanso, la vida, la lealtad, el respeto por las personas y la propiedad, la honestidad, y el contentamiento. Por supuesto, ¡esta descripción apenas comienza a representar a nuestro, a veces, incomprensible Dios!
Cuando Jesús vino a la Tierra, sorprendió a un montón de gente resumiendo el carácter de Dios aún más. Dijo que la Ley podría reducirse a solo dos mandamientos: amar a Dios y amar a las otras personas. Juan, el discípulo, dio un resumen aún más corto: DIOS ES AMOR.
En el Cielo, Dios no necesita decir a los ángeles que cumplan los Diez Mandamientos, porque ellos conocen al Señor y su carácter personalmente. Esto es lo que Dios quiere para nosotros, también. Incluso, dice que escribirá su Ley (su carácter) en nuestros corazones y mentes.
Mientras tanto, los Diez Mandamientos son como un espejo: nos ayudan a ver cuán parecido es nuestro carácter al de Dios. Sé paciente cuando veas tus defectos. Dios todavía no ha terminado contigo.

¿Y AHORA?
¿Piensas que alguien que no ame a Dios podrá disfrutar del cielo? ¿Porque SÍ o porqué NO?

SPLASH
¡Solo por diversión, haz la cuenta! 111.111.111 x 111.111.111= 12345.678.987.654.321

Tomado de: Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler

viernes, 1 de enero de 2016

CELOSO DE JESÚS

¡Cómo caíste del cielo, lucero del amanecer!… Pensabas para tus adentros: Subiré más allá de las nubes más altas; seré como el Altísimo. Isaías 14:12-14.

Ahora bien, esto último suena como una gran idea: ser semejante al Altísimo. ¿Acaso no es eso lo que todos deberíamos ser: semejantes a Dios? Pero, Lucifer no deseaba ser semejante a Dios en bondad y amor; él deseaba el poder y la autoridad divinos.
Todo comenzó un día, yendo bien hacia atrás en el tiempo, antes de que hubiera cualquier persona alrededor. Sucedió, de todos los lugares posibles, en el cielo; justo delante del Trono de Dios. Fue una idea completamente nueva para este gran ángel Lucifer, “el hijo de la mañana”. Nunca en su vida había tenido tal pensamiento. Para ser exactos, estaba celoso de Jesús.
Nadie sabía exactamente qué eran los celos en aquel entonces. Ningún ángel en todo el cielo podía decir qué era ser envidioso o querer algo que no le pertenecía. Ni uno de toda aquella multitud brillante podía describir qué era estar enojado o triste con otro ser.
Hoy sabemos qué son los celos. Hasta los animales los manifiestan. Toma dos perros, acaricia a uno y no al otro, y mira la reacción. ¡Cómo empuja, se acerca, gruñe y cruje solo para lograr ser acariciado! Pero, no era así en aquel entonces. Los ángeles siempre estaban felices y alegres.
“¿Por qué debería arrodillarme y adorar a Jesús?”, masculló Lucifer para sí mismo. “¡Yo soy tan grande como él! Soy el ángel superior del cielo. Tengo a todos los ángeles bajo mi mando y hacen exactamente lo que les digo que hagan. Tengo la mejor ropa, más brillante que todos los ángeles. ¿Por qué no soy primero, adelante de Cristo?”
Yo, yo, yo… Lucifer tenía un problema con el “yo”. Cuanto más pensaba en lo hermoso que era y en cuán grande era, tanto menos digno Jesús aparecía ante sus ojos hasta que, en efecto, odió a Jesús, odió su nombre, odió todo lo que tenía que ver con él. Su problema con el “yo” avanzó hasta que no pudo en absoluto ver la realidad muy claramente.
Cuando los pensamientos celosos aparecen en tu mente, pregúntate:
¿Por qué quiero ser mejor que esa persona? ¿Por qué quiero “serrucharle el piso”? ¿Por qué? Luego, hazte unas pocas preguntas más:
¿Quién me dio estos pensamientos? ¿Los obtuve de Jesús o de alguien que no entiende bien las cosas?

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward

sábado, 18 de mayo de 2013

MASA ACEITOSA

Lugar: Nueva Jersey, EE.UU. 
Palabra de Dios: Isaías 55:8, 9

Después de revisar un recetario lleno de postres, mi amiga y yo decidimos hacer un pastel de chocolate. ¿Suena rico? A nosotras nos parecía que sí. Medimos la mantequilla, el azúcar, la harina y todos los demás ingredientes, y luego comenzamos a mezclar los ingredientes con una batidora eléctrica.
Pero, algo no parecía estar bien. Seguimos mezclando y mezclando, pero lo que teníamos en el recipiente no era cremoso y suave como debería haber sido. En lugar de eso, teníamos como una masa aceitosa. Volvimos al libro de las recetas. Y allí estaba el problema: nos habíamos salteado un paso.
Afortunadamente, pudimos arreglarlo y continuar, y el pastel de chocolate, después de todo, salió bien. Pero, me di cuenta de que tratar de hacer las cosas a nuestra manera, a veces, nos puede traer problemas. Es verdad que podemos modificar una receta de cocina. Puedes agregar ingredientes, quitar otros, y cambiar un poquito aquí y otro poco allá. Pero, cuando se trata del camino de Dios o mi camino, siempre es mejor seguir el camino de Dios.
Esta es la razón: "Porque mis pensamientos no son los de ustedes, ni sus caminos son los míos -afirma el Señor-. Mis caminos y mis pensamientos son más altos que los de ustedes; ¡más altos que los cielos sobre la tierra!"
Los caminos y los pensamientos de Dios son muy superiores a los nuestros. Si lo seguimos a él, el resultado final será mejor de lo que podríamos esperar. Y, para quienes quieran saberlo, sí, ¡el pastel de chocolate estuvo delicioso! Pero, no puede compararse con el maravilloso regalo que Dios tiene preparado para cada uno de nosotros.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

sábado, 20 de abril de 2013

EL MISTERIO DE LA MANO ASESINA

Y si tu mano derecha te hace pecar, córtatela y arrójala. Más te vale perder una sola parte de tu cuerpo, y no que todo él vaya al infierno (Mateo 5: 30).

Hace más de sesenta años una mujer de mediana edad entró a la clínica del famoso neurólogo Kurt Goldstein buscando ayuda. La mujer conversaba con fluidez y no habla nada en su apariencia o comportamiento que indicara que tuviera algún problema de salud. Sin embargo, se quejaba de un padecimiento realmente extraordinario: de vez en cuando su mano izquierda se precipitaba hacia su garganta y trataba de estrangularla. A menudo estos ataques repentinos eran tan difíciles de controlar que la mujer tenía que dominar la mano asesina con su mano derecha y retirarla hacia su costado. De hecho, en ciertas ocasiones, la pobre mujer tenía que sentarse sobre su mano izquierda para evitar otra embestida violenta.
La mujer no estaba loca. Su médico anterior la había enviado a varios psiquiatras en busca de una solución, pero ellos se dieron cuenta de que el problema no era un trastorno mental, psicosis o histeria. Después de examinarla, el doctor Goldstein llegó a la conclusión de que la mujer debía haber sufrido una embolia que había dañado el cuerpo calloso. Este es un tejido nervioso muy importante que coordina la comunicación" entre ambos hemisferios del cerebro. Goldstein sospechó que deberían existir en el hemisferio derecho del cerebro de esta mujer algunas tendencias suicidas latentes que habían sido inhibidas exitosamente por el hemisferio izquierdo. Pero la embolia había dañado la comunicación entre ambos hemisferios y ahora el hemisferio derecho había quedado libre para llevar a cabo sus intenciones siniestras.
Poco después la mujer murió repentinamente, probablemente por una segunda embolia (no te preocupes, no se estranguló a sí misma). La autopsia confirmó las sospechas del doctor Goldstein. Antes de que se iniciara el extraño comportamiento de la mano izquierda, esta mujer había sufrido una embolia masiva que había dañado el cuerpo calloso.
Si te analizas con cuidado encontrarás que muchas veces los miembros de nuestro cuerpo amenazan nuestra propia vida. Sansón fue traicionado por sus propios ojos. David fue vencido por sus propios impulsos sensuales. De acuerdo con el sabio Salomón, la lengua es el enemigo mortal del necio. Por eso, de forma figurada, Jesús indicó que era necesario cortar el miembro rebelde si hemos de sobrevivir. Además, es necesario restaurar nuestra comunicación con Dios si queremos restaurar el control de nuestros miembros.
¿Hay algún miembro de tu cuerpo que hoy debas dominar? Puedes hacerlo con la ayuda de Dios.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

miércoles, 13 de marzo de 2013

¿CONTESTA DIOS LAS ORACIONES?


Que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento. Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor; es indeciso e inconstante en todo lo que hace (Santiago 1:6-8).

La historia que te conté hace algunos días sobre la curación milagrosa del general Fuller, cuando todavía era ateo, al principio me desconcertó. ¿Por qué Dios permite que sus hijos fieles mueran de enfermedades largas y dolorosas mientras que otros que no creen en él se curan milagrosamente? ¿Cuál es la relación entre la oración y la fe? ¿De verdad Dios contesta nuestras oraciones de acuerdo con nuestra fe? El general Fuller no tenía fe; sin embargo, Dios lo sanó milagrosamente.
Si te pones a pensar, Dios no necesita nuestra fe para realizar milagros en beneficio nuestro. Él es todopoderoso y soberano. No depende de nosotros ni lo limitamos para hacer su voluntad. La Biblia dice que ha hecho milagros en favor de personas que dudaban o no tenían fe. Analiza, por ejemplo, el primer diálogo entre Gedeón y el ángel (Jue. 6:11-27) o el de Moisés con Dios en el desierto (Éxo. 3:1-4: 17). Ninguno de ellos mostró mucha fe en sus palabras, pero él realizó milagros poderosos en su favor. El caso más interesante quizá sea el de Malco, sirviente del sumo sacerdote (Juan 18:1-11). Maleo no era seguidor de Jesús sino su enemigo. Había acudido a arrestarlo. Por supuesto, Malco no tenía fe en Cristo, pero cuando Pedro le cortó la oreja, el Maestro lo sanó milagrosamente. Entonces concluimos que los milagros de Dios no dependen de nuestra fe.
Si es así, ¿por qué dice Santiago 1:6,7 que sin fe nada recibiremos del Señor? Bueno, la razón me parece sencilla. Hay peticiones que Dios puede concedernos sin fe y otras que no puede darnos sin fe. Por ejemplo, Dios puede darnos salud sin que tengamos fe, pero no salvación. Dios puede darnos inteligencia aunque no tengamos fe, pero no sabiduría. Si te pones a pensar, las cosas que realmente valen la pena, aquellas que nos dan vida plena y durarán después de que este mundo se acabe, requieren fe de nuestra parte.
Las cosas importantes solo podemos recibirlas cuando confiamos lo suficiente en Cristo Jesús como para obedecerlo y poner nuestro futuro en sus manos. ¿Y tú, tienes fe? Si la tienes, Dios te dará mucho más de lo que imaginas.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

martes, 12 de marzo de 2013

¿LOS CREYENTES RECIBEN UN TRATO DE PREFERENCIA?


El Espíritu mismo le asegura a nuestro espíritu que somos hijos de Dios.  Y si somos hijos, somos herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, pues si ahora sufrimos con él, también tendremos parte con él en su gloria (Romanos 8:16,17).

Yo no sé qué opinas, pero a mí me gusta recibir un trato distinguido. Debido a que, por asuntos de trabajo, frecuentemente he tenido que viajar en avión, las aerolíneas con las que viajo me dan un trato preferente. Tengo acceso a salas de espera especiales y, además, puedo escoger los asientos más cercanos a la salida, subir primero al avión y, algunas veces, viajar en primera clase por el precio de un billete de bajo costo. ¿Será que el cielo actúa así también? ¿Los creyentes reciben un trato especial? A fin de cuentas, ¿no son «clientes» frecuentes y leales de Dios?
La pregunta es complicada. A veces me pregunto por qué el Señor puede sanar milagrosamente a un ateo que se había opuesto al reino de Dios durante su vida, pero permite morir de cáncer a hijos fieles suyos. ¿Tiene el cielo algún tipo de programa para premiar a sus hijos leales?
Cuando los problemas afligen a los creyentes, muchas veces nos sentimos tentados a preguntar a Dios: «¿Por qué?». Sentimos que de alguna manera él no ha premiado nuestra fidelidad. Sin embargo, las aflicciones nos desconciertan porque entendemos mal nuestra relación con Dios. Los creyentes no somos sus clientes. Más bien él nos ha invitado a ser sus socios, y esto es un asunto muy diferente.
Los clientes regatean con el vendedor para obtener el mayor beneficio posible al menor costo. La relación entre el cliente y el vendedor, por lo general, no es de confianza. A menudo, ambos representan partidos e intereses opuestos. Los socios, sin embargo, son parte de un mismo equipo y sufren juntos para acrecentar sus negocios. Ellos soportan la carga del sobrecosto pero cosechan juntos los beneficios del éxito. La relación que impera entre ellos es de confianza y sus intereses son comunes.
Dios nos invita a unirnos a su reino como socios. Mientras el reino crece, algunas veces nos toca a los socios compartir el sufrimiento que conlleva el crecimiento. Pero esto no importa, porque los socios sabemos que cuando el reino de Dios triunfe, todos participaremos de los enormes beneficios.
Lo que más me emociona es saber que Dios ha garantizado el éxito de su reino. Los socios viviremos en un reino extraordinario donde no habrá más muerte ni clamor ni dolor. Si tu inversión ha implicado aflicciones, no te preocupes. Vale la pena.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

domingo, 18 de noviembre de 2012

LA VOLUNTAD DE DIOS, NO LA MÍA


«He descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió» (Juan 6:38).

En la creación el hombre recibió libre albedrío, de manera que tuviera la posibilidad de escoger por sí mismo vivir según la voluntad de Dios. Sin embargo, en el Edén, Adán y Eva decidieron que obrarían según su propia voluntad y no la del Creador. Al hacerlo, perdieron el libre albedrío. Esto es el pecado. «¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerlo, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte o sea de la obediencia para justicia?» (Rom. 6:16). Jesús vino a la tierra para devolver al ser humano su capacidad de elección. El gran objetivo de la redención es hacernos libres del poder del pecado para que podamos volver a hacer la voluntad de Dios.
Jesús siempre hizo la voluntad de su Padre. «No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo, y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del Padre, que me envió» (Juan 5:30). Para Cristo, sacrificarse voluntariamente no fue fácil. En Getsemaní el sacrificio de su voluntad alcanzó el punto máximo: «Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Luc. 22:42).
El pecado, además de la divergencia entre la voluntad de la persona y la del Creador, es la elección de seguir la propia voluntad, aun a sabiendas de que es contraria a la de Dios. Podríamos decir que el pecado es la transgresión de la voluntad de Dios. Como hombre, Jesús tenía voluntad humana.  Como hombre, no siempre sabía de antemano cuál era la voluntad de Dios. De vez en cuando, tenía que esperar para conocer la voluntad de su Padre. Sin embargo, cuando la voluntad de Dios le era revelada, siempre estaba dispuesto a renunciar a su voluntad humana y hacer la del Padre.
Tenemos ante nosotros decisiones que es preciso tomar. Oremos: «Padre, no sea mi voluntad, sino la tuya».  Basado en Juan 6:38

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

domingo, 17 de junio de 2012

NADIE TE PUEDE OBLIGAR


Una tarde, al levantarse David de su cama y pasearse por la azotea del palacio real, vio desde allí a una mujer muy hermosa que se estaba bañando [...]. David ordenó entonces a unos mensajeros que se la trajeran, y se acostó con ella, después de lo cual ella volvió a su casa. 2 Samuel 11:2,4.

Siempre me ha causado curiosidad que cuando se habla de este triste episodio, se lo menciona como «el pecado de David». No tengo nada contra Betsabé. Pero no puedo evitar hacerme algunas preguntas cada vez que leo este relato.
Por ejemplo, ¿no pudo Betsabé ser más cuidadosa al tomar su baño? No sabemos cuánto de su cuerpo expuso, pero sí sabemos que fue suficiente para que David «perdiera la cabeza». Otra cosa, ¿no se dio cuenta ella de que el rey David la estaba
observando? David no estaba escondido. Estaba paseando por la azotea del palacio. Por último, cuando David la mandó a buscar, ¿no sabía ella acaso lo que él quería?
Hablemos con claridad. En algún momento del proceso ella descubrió las intenciones del rey. ¿No podía negarse ella a participar en esa relación ilícita? Que el rey de Israel no estuviera respetando su posición como líder del pueblo no significaba que ella también podía abandonar sus principios y su dignidad de mujer casada. En otras palabras, Betsabé pudo decir que no. Y si esa hubiera sido su decisión, ni siquiera el rey, con todo el poder que tenía, habría podido obligarla a pecar.
Digámoslo en voz alta:
NADIE NOS PUEDE OBLIGAR A PECAR.
Ni siquiera Satanás, con toda su legión de ángeles malignos, nos puede obligar a hacer lo malo. Para que se produzca el pecado, primero debemos dar nuestro consentimiento; en otras palabras, decir que sí.  Betsabé dijo que sí, pudiendo decir que no. Y ese sí desencadenó una serie de lamentables consecuencias tanto para David como para ella. Ese sí preparó el terreno para la muerte de su esposo Urías. Y también para la muerte del bebé que concibió en pecado.
No permitas que esta historia se repita en tu vida. Pídele a Dios que hoy te dé el valor que necesitas para «mantener la cabeza en su lugar» cuando otros alrededor la pierden, para mantenerte de parte de lo recto «aunque se desplomen los cielos».
Padre santo, ayúdame a hacer siempre lo recto, no importa el precio que tenga que pagar.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

lunes, 21 de mayo de 2012

LA LEVADURA


«En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti» (Salmo 119:11).

Varios años atrás, mi esposa y yo compramos una panificadora eléctrica. Nos imaginamos el placer de comer pan fresco y bollos de canela. Tuvimos la máquina durante veinte y tantos años, hasta que, literalmente, se murió. A veces hacía hogazas de pan perfectas y otras el resultado no distaba mucho de un disco de hockey sobre hielo. El secreto para obtener un pan ligero y sabroso suele ser la levadura.
El hombre utilizó la levadura antes incluso de descubrir la escritura. Los jeroglíficos sugieren que, hace más de cinco mil años, las civilizaciones egipcias más antiguas ya usaban levadura viva y el proceso de fermentación para leudar el pan. En realidad, la levadura es una especie de hongo. Como las plantas, los hongos, para crecer necesitan humedad y algún tipo de alimento. El alimento preferido de las células de levadura es el azúcar, en sus distintas formas: sacarosa (azúcar de remolacha o de caña), fructosa y glucosa (que se encuentran en la melaza, la miel, el sirope de arce y las frutas) y la maltosa (derivada del almidón de la harina). A medida que la levadura va creciendo, las células liberan dióxido de carbono y alcohol etílico en el líquido que las rodea. Cuando la harina se mezcla (se amasa) con líquido, obtenemos la masa. El dióxido de carbono, que es un gas, queda atrapado en la masa y sigue creciendo, levantándola y haciendo que se vuelva suave y esponjosa.
En una parábola Jesús habló de una mujer que horneaba pan. Sabemos cuánta harina usó —tres medidas— pero no cuánta masa amasó. En la actualidad, para hacer una hogaza de pan, mi esposa probablemente use una cucharada sopera de levadura seca granulada por cada tres tazas de harina. Así consigue una hogaza.
La gracia de Dios se esconde en el corazón (Sal. 119:11) porque ahí es donde hace su obra, en nuestra esencia misma. Tiene que trabajar en lo más profundo de nuestro ser. Tenemos que guardarla como María guardó las palabras de Jesús (Luc. 2:51). Cuanto más a conciencia amasemos la masa, más esponjoso será el pan. Así como es preciso amasar a conciencia el pan, es necesario que amasemos la Palabra de Dios con nuestra vida, de manera que el reino de los cielos nos cambie. Señor, trabaja en mi corazón como la levadura leuda la masa. Ayúdame a crecer para que pueda compartir con otros el Pan de vida.

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

jueves, 26 de abril de 2012

LOS OJOS DEL ENTRENADOR


El Señor dice: «Mis ojos están puestos en ti». Salmo 32:8.

Cuando un periodista preguntó a los jugadores de fútbol americano Green Bay Packers la razón de su éxito, uno de ellos respondió: «No jugamos para las masas que están en las bancas o los millones que ven el juego por televisión. No nos preocupa, mayormente, lo que dicen los medios de comunicación. Jugamos con un solo objetivo en mente: los ojos del entrenador. Cuando revisamos la filmación el lunes por la mañana, queremos estar seguros de que Vince Lombardi haya quedado satisfecho».
¿Por qué tuvieron tanto éxito los Green Bay Packers?. Porque en el campo de juego, lo único que les importaba eran los ojos del entrenador, no los de la multitud.
Y tú ¿qué dices? Al enfrentar los desafíos del mundo, ¿qué te preocupa más? ¿A quién quieres agradar? ¿Te atreverás a vivir de tal modo que puedas agradar al Entrenador celestial, el Señor Jesucristo? ¿O simplemente formarás parte del montón, para quienes únicamente cuenta el aplauso del público en las gradas?
Mientras Jesucristo estuvo entre nosotros, vivió solo para agradar al Padre. Dijo: «Porque yo no he venido del cielo para hacer mi propia voluntad, sino para hacer la voluntad de mi Padre, que me ha enviado» (Juan 6:38). Nada hizo para complacer al populacho, y nada lo desvió del sendero del deber, ni siquiera la sombra de la cruz.
¿Copiarás el Modelo? Dios no quiere que imitemos «las costumbres de este mundo»; por el contrario, espera que seamos «personas nuevas, diferentes, de novedosa frescura en cuanto a conducta y pensamiento» (Rom. 12:2, versión Lo más importante es el amor). Y mientras así vivas, su promesa para ti es: «Te haré entender, te enseñaré el camino en que debes andar, sobre ti fijaré mis ojos» (Sal.32:8,NRV2000).
¿Qué te promete el Señor? Según nuestro versiculo para hoy, él te ha prometido:
1. Sabiduría para distinguir el bien del mal: «Te haré entender».
2. Dirección, pues te enseñará «el camino en que debes andar», y
3. Protección, pues sobre ti fijará sus ojos. ¿A quién te propones complacer hoy, al "Entrenador celestial, Cristo el Señor, o la multitud?
Señor, concédeme hoy tu sabiduría, de modo que viva solo para complacerte a ti

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

lunes, 16 de abril de 2012

¿GIGANTES EN EL CAMINO?


Dame [...] este monte. Josué 14:12, RV95

Me apoyo en ti, Señor, para expulsar de mi territorio cualquier gigante que me quiera atemorizar.
¿Sabes cuántas personas integraban el pueblo de Israel cuando salieron de Egipto? La Biblia habla de unos seiscientos mil hombres, sin contar las mujeres y los niños (Éxo. 12:37). ¡Fácilmente podían superar los dos millones de almas!
¿Podemos imaginar el día cuando, después de tantos años de vagar por el desierto, los israelitas finalmente poseyeron Canaán y repartieron las tierras? En esa ocasión ocurrió un episodio digno de recordar. Antes de que la tribu de Judá recibiera su porción de territorio, Caleb se acercó a Josué y le hizo un pedido que dejó a todo el mundo boquiabierto: «Dame [...] la región montañosa que el Señor me prometió (Jos. 14:12).
¿A qué «región montañosa» se refería? Nada menos que a Hebrón, ¡tierra de gigantes! ¿Por qué Caleb no pidió una tierra ya conquistada? Porque en lo más íntimo de su corazón había una misión que debía completar. Y aunque sus fuerzas ya no eran las de antes, pudo lograr su objetivo por medio de tres poderosas «armas»:
1. Caleb se colocó de parte de Dios. Cuarenta y cinco años antes, cuando Moisés lo había enviado a reconocer la tierra, Caleb creyó que podía poseerla, y así lo expresó (Jos. 14:7). Y aunque en ese entonces esa sinceridad casi le costó la vida, se mantuvo de parte de Dios.
2. Caleb creyó la promesa de Dios. Aunque habían transcurrido tantos años desde que Dios le había prometido a Hebrón (ver Núm. 14:24), y a pesar de que esa tierra todavía estaba habitada por gigantes, Caleb creyó que Dios cumpliría su palabra al pie de la letra (Jos. 14:9).
3. Caleb se apoyó en el poder de Dios. Sin lugar a dudas, a sus 85 años de edad su vigor físico no era el mismo. ¿Por qué entonces dijo que todavía se encontraba tan fuerte como cuando Moisés lo envió a la misión de espionaje? La respuesta está en Josué 14:12: «Con la ayuda del Señor los expulsaré de ese territorio, tal como él [Dios] ha prometido».
¿Cuáles son los gigantes que tienes que expulsar de tu «monte»? ¿La duda, el desaliento, la inseguridad, un vicio, un pecado acariciado? El secreto de Caleb puede ser tu secreto para desalojarlos hoy mismo: «Con la ayuda del Señor los expulsaré de ese territorio, tal como Dios ha prometido».

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

martes, 10 de abril de 2012

SEGUIR A JESÚS


«Estos son los que no se han contaminado con mujeres, pues son vírgenes.  Son los siguen al Cordero por dondequiera que va.  Estos fueron redimidos de entre los hombres como primicias y para el Cordero» (Apocalipsis 14:4).

Una tarde, Cristo pidió a sus discípulos que navegaran hacia el otro lado del Mar de Galilea, al país de Gadara. Los discípulos desconocían la razón de esa petición específica en aquel momento determinado para dirigirse a ese punto concreto de la costa, pero Jesús sabía que allí el cielo le había encomendado una misión.
Podrían haber bordeado el lago, pero escogió cruzarlo en barca para tener la oportunidad de demostrar que él es Dios, tanto del mar como de la tierra firme, y para mostrar que es todopoderoso, tanto en el cielo como en la tierra. Consuela saber que tenemos un Salvador en quien podemos confiar y a quien podemos orar; un Salvador que sabe qué es estar en medio de una tormenta.
Jesús no cruzó el lago en un yate o en una embarcación de placer. Él y sus discípulos hicieron la travesía en una embarcación de pesca, sin lujos comodidades. Jesús subió a la barca seguido de sus discípulos. Otros que habían venido a escucharlo se quedaron en la seguridad de la tierra firme. Solo los verdaderos discípulos de Cristo están dispuestos a seguirlo en los peligros y las dificultades. Muchos preferirían ir al cielo por un camino más cómodo. Incluso preferirían no moverse de donde están, o regresar sobre sus pasos, a arriesgarse a entrar en los peligros del mar. Pero los que quieren estar eternamente con Cristo tienen que seguirlo dondequiera que ahora los lleve: ya sea una embarcación, la cárcel o un palacio.
En cierta ocasión, un anciano miembro de iglesia comentó: «Entré en la iglesia y me acomodé en el asiento de terciopelo. Contemplé el sol que entraba a través de las vidrieras. El ministro, revestido con un manto de terciopelo, tras abrir una Biblia con los bordes de las páginas dorados y un marcador de seda, dijo: "Si alguno quiere ser mi discípulo, niéguese a sí mismo, tome su cruz, venda todo lo que tiene, déselo a los pobres... y sígame"».
Si buscamos una vida de lujos y comodidades, probablemente nos quedemos en la orilla. Pero a los que siguen a Jesús dondequiera que vaya les esperan milagros y bendiciones. Basado en Mateo 8: 23-27

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

miércoles, 4 de abril de 2012

PERMANECE FIRME


«El Señor va a sacudir a Israel como la corriente del río sacude las cañas» (1 Reyes 14:15).
¿Adónde hemos llegado hoy? Ten cuidado, quizás se mojarán un poco nuestras botas de explorador Estamos en el borde de un pantano, y tal como dice el versículo de hoy, podemos ver cañas balanceándose en el agua.
Las cañas crecen en el borde de los lagos y los pantanos, y pueden llegar a medir hasta cinco metros de altura. Hay cañas que se dan en los climas fríos, y otras que crecen en las aguas cálidas de las islas tropicales. Lo que todas las cañas tienen en común es su movimiento. Son tan flexibles, que siempre se balancean según el movimiento del agua.
Es bueno que nosotros seamos flexibles y colaboradores, pero también debemos ser firmes y decididos por Jesús. Debemos defender a los maltratados, y también lo que Dios enseña en su Palabra.
Nuestro versículo de hoy nos dice que Israel estaba a punto de ser castigado por Dios porque no se mantuvieron de su lado. Dios no quiere castigar a nadie, sino bendecir No nos balaceemos como las cañas en el agua.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

martes, 27 de marzo de 2012

UN REFUGIO SEGURO

Clamé a ti, Jehová; dije: «¡Tú eres mi esperanza y mi porción en la tierra de los vivientes!» (Salmo 142: 5).

Hay diversas formas de protegerse de un tornado o de un huracán. Se afirma que uno de los lugares más seguros para estar durante alguna de esas tormentas es bajo tierra. Muchas de las casas en las zonas susceptibles de sufrir tornados tienen refugios ubicados en los sótanos.
Nuestra protección se encuentra en la relación que tengamos con Cristo. Esa relación debe estar bien arraigada y no ser algo superficial, o que se base en las apariencias. Nuestras raíces deben permanecer firmemente ancladas en la fe de Jesús, para que los vientos de tormenta no las puedan remover. Jesús será nuestro inconmovible «refugio» en medio de la tempestad que se avecina.
Se les aconseja a quienes viven en lugares susceptibles de sufrir tornados que en caso de emergencia acudan a una habitación o cuarto pequeño, permaneciendo arrodillados debajo de un mueble pesado. Ese «cuarto pequeño» representa nuestra comunión, el acto de arrodillarnos a diario delante del señor. «Pero tú, cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre que está en secreto» (Mat. 6:6).
Al caer de rodillas ante el Señor podremos acercarnos a su trono de misericordia. De esa forma el Espíritu Santo tomará posesión de nuestro corazón. Nuestras vidas serán transformadas y nuestra fe fortalecida a través de los lazos de su maravilloso amor y de su poder perdonador.
También se recomienda a quienes se encuentran fuera de sus casas durante un tornado o tormenta que traten de guarnecerse en alguna zanja o depresión del terreno. De esa forma se protegerán de los escombros u objetos que hayan sido lanzados al aire por el viento. La Biblia puede representar ese escudo que nos protege de los escombros del miedo, la duda y el desánimo. Necesitamos «refugiarnos», escondernos, en la Palabra de Dios, llenando nuestras mentes con sus dichos y promesas, para evitar así los dardos del enemigo.

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Jenny Avaylon

sábado, 10 de marzo de 2012

UNA GRAN DECISIÓN

Confía en Jehová con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos y él hará derechas tus veredas (Proverbios 3:5-6).

Las montañas vestidas de tonos verdes oscuros y claros nos daban la bienvenida a una zona que, aunque fría y húmeda, estaba llena de atractivos naturales de todo tipo. Al concluir el culto del sábado nos dirigimos hacia un lugar cercano con el fin de compartir el almuerzo con dos familias amigas.
Aunque no lo conocíamos, el lugar nos parecía encantador. Había una pequeña casa en la propiedad, y una mesa de madera de pino con sus sillas nos esperaba en un patio que a su vez estaba rodeado por un jardín lleno de flores de colores intensos.
Al terminar de comer el grupo decidió iniciar una caminata. Al ir bajando la cuesta un sonido peculiar nos llamó la atención: era el canto de un riachuelo que se encontraba a pocos metros de distancia. Apresuramos el paso para llegar a él. La transparencia del agua nos cautivó, pero, ¿nos sería posible llegar al otro lado?
Había olvidado por completo que ese día llevaba mis zapatos nuevos. Tomé una rama para que me sirviera de apoyo mientras ocupaba el segundo lugar en la fila. Fue entonces cuando escuché la voz de mi hermana: «¡No lo hagas, no lo vas a lograr!». Sin pensarlo mucho empecé a saltar sobre las rocas, pero justo a la mitad del trayecto resbalé en una de las piedras y me caí al río. Ahora contemplaba mis zapatos nuevos a través del agua cristalina.
Al recordar este incidente he llegado a la conclusión de que entre la tentación y el pecado solo existe la voz del Espíritu Santo que te advierte del peligro. La decisión la tomarás tú. Sin embargo, no ignores la voz de advertencia, como hice yo al cruzar aquel arroyo. Piensa que luego podrás lamentar cualquier paso en falso.
Mujeres, jóvenes y niños pueden tener un carácter íntegro, lo único necesario es que escojamos hoy a quien servir (ver Jos. 24:15). Todos podemos poner nuestra voluntad de parte de Dios, decidiendo obedecerlo y de esa forma, al relacionarnos con los agentes divinos, mantenernos donde nada pueda forzarnos a obrar mal. En todo joven y niño hay poder para formar, con la ayuda de Dios, un carácter íntegro, y vivir una vida útil.

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Yoela Murillo

viernes, 9 de marzo de 2012

NUESTRO MAYOR GOZO

«Enséñame a hacer tu voluntad, porque tú eres mi Dios; tu buen espíritu me guíe a tierra de rectitud» (Salmo 143:10).

El aeropuerto de Atlanta, Georgia, es el más transitado del mundo. Es también la base de operaciones de al menos una de las mayores compañías aéreas del planeta. Por ese aeropuerto pasan cada día más de 240,000 personas de camino a casi todos los destinos de la tierra.
Es imposible no fijarse en cuánta gente trabaja allí. Los hay que limpian el piso, otros vacían las papeleras y aún otros que se pasan el día limpiando los baños.
Hay empleados que se llevan la basura que depositamos en los contenedores que ponemos delante de nuestras casas. Llueva, nieve o haga sol, ellos cumplen fielmente su tarea. Todas esas personas que trabajan limpiando los baños del aeropuerto o llevándose la basura trabajan para poder mantener a sus familias. Su trabajo es humilde, pero importante.
Hace años leí una ilustración sobre la importancia de hacer la voluntad de Dios, sea la que sea. Se trataba de dos ángeles que habían sido llamados ante el Todopoderoso, a uno de los cuales se le había pedido que viniera a la tierra y gobernara la más poderosa nación y al otro se le pidió que bajara y fuera a la aldea más pobre y trabajara en el basurero. Ambos ángeles eran felices porque su mayor gozo era hacer la voluntad de su Padre.
Cada vez que pienso en este ejemplo, me emociono. Hace que recuerde las palabras de Jesús: «El que es el mayor de vosotros sea vuestro siervo, porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla enaltecido» (Mat. 23:11-12).
Hacemos todo lo posible para que nuestros hijos reciban la mejor educación posible y no tengan que limpiar suelos o recoger basura. Además, queremos que se formen para dar lo mejor de sí mismos. Con todo, no debemos olvidar que hay algo aún más importante que nuestro trabajo — de basurero u oficinista, da lo mismo —: se trata de hacer la voluntad de Dios. Nuestro mayor gozo radica, no en hacer propia voluntad, sino la suya. (Basado en Mateo 6:10)

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

miércoles, 7 de marzo de 2012

VELANDO DEBAJO DEL AGUA

«Pueden comer de toda ave pura, pero hay algunas de las cuales no deben comer: [...] el cormorán» (Deuteronomio 14: 11-17).

¿Has visto eso? Algo como un pájaro salió volando del agua y volvió a sumergirse. ¡Era enorme! Como de un metro de largo, y llevaba un pez en su pico. Bueno, si tenía pico, entonces debe de ser un pájaro, ¿no?
Hemos llegado caminando hasta la playa y lo que acabamos de ver es un cormorán. Trata de decir cormorán rápido cinco veces. El cormorán es un ave fascinante que vive donde hay agua y peces para comer La manera en que pescan es asombrosa. Ellos flotan en el agua, y cuando ven un pez, se sumergen. Así como lo oyes, se sumergen hasta que atrapan su presa. ¡Eso es luchar por algo hasta conseguirlo!
En Mateo 4:19 Jesús dijo a sus discípulos que él los convertiría en pescadores de hombres, y así como el cormorán, Jesús quiere que vayamos donde sea necesario para «pescara a las personas. Dios quiere que luchemos por ganar a nuestros amigos y vecinos para él hasta lograrlo. Él quiere que nos «sumerjamos» las veces que sea necesario para llevar a otros a sus pies. Y cuando llevemos a nuestros amigos a Jesús, podremos entonces alzar el vuelo como el cormorán.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

domingo, 4 de marzo de 2012

VIDA PODEROSA

El camino de la vida es hacia arriba al entendido. Proverbios 15:24, RV60.

Hace ya algunos años tuve un programa de radio llamado «Punto de referencia». Su lema era: «Nunca llegarás a tu destino si no sabes a dónde vas». ¿Ya sabes hacia dónde vas? ¿Ya descubriste tu propósito en la vida?
Viene a mi mente el ejemplo de un joven que temprano descubrió adonde quería llegar: Lance Armstrong. Cuando era todavía un joven, Lance descubrió su «pasión» en la vida: el ciclismo. A los 22 años, en 1993, ya había logrado el campeonato del mundo.
Su siguiente gran batalla la peleó fuera de la pista. En 1996 se le diagnosticó un cáncer testicular con metástasis en los pulmones y el cerebro. Los médicos no le dieron muchas esperanzas de vida. Pero Lance, un luchador infatigable, no se doblegó con facilidad. Su inquebrantable deseo de vivir, unido a un agresivo tratamiento de quimioterapia, le salvaron la vida. ¡Qué bendición fue su milagrosa recuperación!
Para 1998, Lance regresó a la pista. Ese año le fue tan mal que casi decidió retirarse de las competencias. Pero la palabra «fracaso» no parece formar parte de su diccionario. Decidió seguir, esta vez apuntando a la meta más alta: el Tour de Francia. En 1999, Lance ganó la máxima prueba del ciclismo mundial. Pero su éxito no se detuvo ahí. Entre 1999 y 2005 ganó esa misma competencia ¡siete veces consecutivas!
Hoy Lance ya no compite en la pista, pero a través de su fundación provee ayuda económica e inspiración a millones de personas que en todo el mundo luchan contra el cáncer. ¿De dónde saca el dinero para ayudar? De la venta de bandas elásticas amarillas en las que está grabada la leyenda «Livestrong» (Vida poderosa). He aquí alguien que descubrió su propósito en la vida ¡y con «sangre, sudor y lágrimas» logró cumplirlo! ¿Y tú? ¿Ya descubriste el tuyo? Al hablar de este tema, Elena G. de White expresó: «Recuerden que nunca alcanzarán una meta más alta que la que ustedes mismos se fijen. Fíjense, pues, un blanco alto y asciendan todo el largo de la escalera del progreso paso a paso, aunque represente penoso esfuerzo, abnegación y sacrificio [...]. Avancen con determinación en la debida dirección, y las circunstancias serán los ayudadores, no los obstáculos» (Mensajes para los jóvenes p 69).

Padre celestial, ayúdame a descubrir mi propósito de vida y, con tu poder cumplirlo cabalmente

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala