viernes, 17 de junio de 2011

AGRADAR A DIOS

Les levantó por rey a David, de quien dio también testimonio diciendo: He hallado a David hijo de Isaí, varón conforme a mi corazón, quien hará todo lo que y o quiero. Hechos 13:22.

David no recibió revelaciones especiales como profeta de Dios, tampoco vio milagros poderosos como los realizados por medio de Moisés, ni gozó de una fuerza sobrenatural como la de Sansón, sin embargo, tres libros bíblicos reseñan su reinado y sus proezas en bien del pueblo de Israel.
Cuando era apenas un jovencito, David derrotó a un gigante que había provocado durante cuarenta días al ejército hebreo. Con audacia y arrojo, peleó como comandante en el ejército de Saúl y, años más tarde, como rey de Israel. Jamás perdió una batalla. Peleó contra los jebuseos, contra los moabitas, contra el rey de Soba, contra los sirios de Damasco y de Betrehob, contra los amonitas, contra los edomitas, contra el ejército de Absalón y contra los filisteos en más de una ocasión, y siempre los venció.
Israel se enriqueció mucho en los años de su gobierno. Los grandes botines de guerra, más la bendición divina, trajeron una gran prosperidad al reino, solo superada en tiempos de Salomón.
Pero David cometió errores, algunos muy graves. Aunque tenía varias esposas y concubinas, se fijó en la mujer de un súbdito y mantuvo relaciones con ella, y al saber que estaba encinta, mandó matar al marido y la tomó como esposa.
A pesar de esas infamias, la Biblia reconoce a David como el rey más importante de Israel porque, contrito y humillado, confesó su culpa, y Dios lo perdonó. David llegó a ser el referente para todos los reyes hebreos. Todos sus sucesores, hasta los últimos reyes antes de la deportación a Babilonia, fueron comparados con David.
¿Por qué a pesar de sus errores, David ocupa un lugar prominente en las Escrituras? La respuesta es porque se propuso hacer la voluntad de Dios. Siglos más tarde, Dios dio testimonio por medio de Pablo, al decir que David era un "varón conforme a mi corazón". ¡Qué gloriosa descripción! Un hombre que realizó lo que deseaba el corazón de Dios.
Tú también has sido llamado a vivir como un grande, si estás dispuesto a permitir que la voluntad del cielo se manifieste en tu vida. Eso no significa que nunca te equivocarás o que todo lo que emprendas será perfecto, no, pero aunque cometas errores, si tu voluntad se ha unido a la voluntad divina, también tendrás éxito y un futuro glorioso corno el de David.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

¡CUIDADO!

No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras. Eclesiastés 5:2.

La habitación estaba vacía, pero se respiraban recuerdos en cada uno de sus rincones; añoranzas con sabor de amargura; gemidos de un corazón hecho pedazos. Trozos de dolor, de incomprensión y de revuelta.
Los recuerdos se esparcían aquí y allí. La imagen de un niño pequeño jugando con sus cochecitos de madera la hacía volver al pasado; un pasado que, de tanto doler, se hacía presente cada amanecer.
Alba se mordió los labios, y maldijo a Dios. Lo hacía todos los días, desde la trágica mañana que contempló a su hijo sin vida. En su corazón de madre triste, ya no había lugar para la fe. Se negaba a seguir aceptando la idea de un Dios que permitía la muerte de un inocente.
El sabio Salomón, en el versículo de hoy, advierte: ¡Cuidado! "No te des prisa con tu boca". No permitas que el sentimiento te lleve a decir algo de lo que más tarde te arrepentirás. Y la razón que el escritor bíblico presenta, para ser cauteloso con lo que se dice en el momento del dolor, es que "Dios está en el cielo y tú sobre la tierra": no es posible entender los infinitos misterios divinos con la finita mente humana. "Mis pensamientos no son los tuyos", afirma el Señor a través de Isaías.
Yo sé que, si perdiste a un ser querido inesperadamente o si el dolor, en otra de sus muchas formas, ha tocado tu vida, la tendencia natural del ser humano es a no aceptar la realidad. Es que ni tú, ni yo ni nadie fuimos creados para sufrir. El sufrimiento es una experiencia intrusa en la vida humana. Es lógico que sientas repulsión por el dolor; pero, por otro lado, es necesario aprender a confiar en el amor divino. Dios jamás te prometió que en esta tierra no serías tocado por el dolor, pero prometió que, en el momento de las lágrimas, él estará a tu lado listo a enjugarlas y a fortalecerte, para pasar en medio del vendaval sin amilanarte.
Por eso, hoy, sacude el polvo de la insatisfacción y, a pesar de las adversidades, marcha tomado de la mano de tu Padre. Y "no te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

jueves, 16 de junio de 2011

HUELLAS EN EL BARRO

Como el barro en manos del alfarero, así sois vosotros en mis manos, casa de Israel. (Jeremías 18:6)
Se cuenta que el rey Jorge V de Inglaterra fue a visitar una fábrica de cerámica. El propietario le mostró todo el proceso de fabricación, partiendo de la materia prima, que es el barro. Cuando vio unas piezas preparadas para ser horneadas, el rey tocó con sus dedos un plato, con la suficiente fuerza como para dejar, sin darse cuenta, sus huellas en el barro todavía húmedo. El propietario de la fábrica se dio cuenta de lo sucedido, pero no dijo nada.
Cuando el monarca se marchó, el propietario rápidamente recogió la pieza de barro donde habían quedado plasmadas las huellas reales y la metió en el horno con un cuidado especial. Una vez terminada, la exhibió, diciendo que tenía un valor excepcional porque contenía las huellas del rey.
El texto de hoy nos dice que tú y yo somos vasijas de barro en las manos del alfarero divino. Pero, a diferencia del rey Jorge V, Cristo se tomó su tiempo para darnos la mejor forma y regalarnos el soplo de vida. ¿Has pensado que si no hubiera sido así, tú no serias tú, sino alguien diferente? Pero él dejó sus huellas en ti, te hizo especial, te hizo por amor. No importa cuán degradada sea tu condición tísica, moral, intelectual o espiritual. Las huellas del Creador aún están en ti. ¿Las exhibes como algo grandioso y especial?
Así como Dios ha dejado su huella en tu vida, tú también dejas las tuyas en las vidas de otras personas. ¿Qué clase de huellas estás dejando? Cuando otros se acercan a ti, ¿qué marcas quedan en sus caracteres? No dejes huellas imprecisas que solo produzcan confusión.
Hoy te invito a que revises las huellas que vas dejando en tu caminar. ¿Conducen al pesebre de Belén? ¿Apuntan al Calvario donde se encuentra la salvación gratuita? ¿Señalan el camino hacia la eternidad? Es imposible caminar sin dejar huellas.
«Señor, que mis pisadas sean siempre como tus huellas: un sendero que otros puedan seguir para llegar al Padre».

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

ARROGANCIA

Así aconteció que en el día de la batalla no se halló espada ni lanza en mano de ninguno del pueblo que estaba con Saúl y con Jonatán, excepto Saúl y Jonatán su hijo, que las tenían. 1 Samuel 13:22.

Saúl fue el primer rey de Israel. Este joven reunía las características necesarias para ocupar un lugar importante en las Escrituras. Cuando fue llamado al trono, Saúl era "joven y hermoso. Entre los hijos de Israel no había otro más hermoso que él; de hombros arriba sobrepasaba a cualquiera del pueblo" (1 Sam. 9:2). ¡Qué descripción! Joven, bien parecido, y alto. En nuestros días podría decirse que Saúl era un galán.
Después de aceptar el llamamiento divino, Saúl se puso al frente de todo Israel para liberarlo del yugo de las naciones vecinas. Convocó a los israelitas mayores de veinte años para que formaran parte de su ejército, e "hizo guerra a todos sus enemigos en derredor: contra Moab, contra los hijos de Amón, contra Edom, contra los reyes de Soba, y contra los filisteos; y adondequiera que se volvía, era vencedor" (1 Sam. 14:47).
Otra característica notable de los comienzos de su reinado es que su ejército no tenía lanza ni espada, "excepto Saúl y Jonatán su hijo, que las tenían". ¿Te imaginas cómo habrán mirado las mujeres israelitas a ese joven, buen mozo, alto, que se paseaba con una espada en la cintura? ¿Qué habrá sentido Saúl cuando los niños se decían: "mira qué espada lleva el rey"? ¿Qué habrá sentido cuando de cada batalla regresaba victorioso y entre aclamaciones?
Pero la vanidad y el orgullo llegaron a ocupar el primer lugar en su vida, y todos los honores que debían haber sido para Dios, Saúl se los adjudicó. Desobedeció el mandato divino con audacia inaudita, y a partir de entonces perdió el trono y su linaje fue rechazado. Saúl demostró que el Dios que lo había puesto en el trono no tenía más importancia que alguno de sus súbditos.
Es paradójico, pero esa espada, símbolo de la arrogancia de Saúl, fue el instrumento que usó para quitarse la vida.
La humildad, la modestia y la sumisión a Dios deben formar parte del carácter de quien desea triunfar en la vida. Ningún aplauso, ningún título académico, ninguna distinción debiera llevar al que lo posee a abrigar el pecado de la arrogancia gestado en el corazón de Lucifer. Por eso, cuando Dios te conceda progresos en tu vida académica, profesional, familiar o espiritual, procura reconocerlo. Si así lo haces, el éxito será una constante en tu vida.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

¿CUÁL ES EL CAMINO?

Le dijo Tomás: Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino? Juan 14:5.
La preocupación del ser humano siempre es encontrar el camino que lo lleve a la felicidad. En cierta ocasión, Tomás pidió a Jesús: "Señor, muéstranos el camino". Y la respuesta del Maestro fue: "Yo soy el camino, la verdad y la vida". Jesús es el Camino y la Verdad. No existe nada más concreto y absoluto que Jesús. Desdichadamente, vivimos en días en que la verdad, para los seres humanos, se ha vuelto relativa. El pluralismo y el relativismo son dos filosofías que están impregnadas en todo. El pluralismo enseña que, desde el momento que no existe un solo ser humano, es lógico que no pueda haber solo un concepto correcto. Pluralismo proviene de ahí, de la palabra plural, "muchos".
Consecuentemente, nace el relativismo porque, si existen muchas maneras de pensar, no puede existir una sola verdad, sino muchas. Por tanto, la verdad es relativa; mejor dicho, depende de lo que cada uno quiera pensar.
Pero, cuando Jesús afirmó que él es la verdad, estaba yendo en contra del pluralismo y del relativismo. La verdad, desde el punto de vista bíblico, es absoluta y está basada en la Palabra de Dios. Jesús lo dijo en su oración sacerdotal: "Santifícalos en tu verdad, tu Palabra es la verdad".
Pero, al final de cuentas, la verdad ¿es Jesús o es la Palabra de Dios? ¡Ambos! Jesús es el Verbo, la Palabra de Dios que se hizo carne y vino a habitar entre nosotros. En Jesús, la palabra no era solo teoría: él era la Palabra hecha carne y vivida.
Esto sacude la idea de que la vida cristiana consiste solo en vivir en comunión teórica con Jesús, o que el cristianismo fervoroso se limita a hacer una declaración romántica de amor a Jesús y cantarle, lleno de emoción. Todo eso es bueno, pero la vida cristiana es más que solo eso: es vivir los principios de la Palabra de Dios.
Disponte a vivir los principios bíblicos, aunque las personas se burlen de tus convicciones o piensen que vives en la Edad de Piedra. Deposita tu confianza en Jesús; acepta las enseñanzas de su Palabra, y no digas, como Tomás: "Señor, no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?"

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

miércoles, 15 de junio de 2011

UNO MARCÓ LA DIFERENCIA

Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. (Romanos 5:8)
El amor de Dios continúa siendo un misterio para los seres humanos. Mientras estemos en este mundo y no conozcamos más que el amor humano, limitado y egoísta, no podremos comprender a cabalidad la fuerza que impulsó a Dios a amarnos de tal manera.
Hasta mí llegó este hermoso poema anónimo que nos hace reflexionar sobre el sacrificio de Cristo en la cruz:

Tres hombres fueron juzgados por el gobierno.
Dos tuvieron un juicio justo. Uno no.
Tres hombres cargaron sus cruces.
Dos se las merecían. Uno no.
Tres hombres recibieron burlas y
fueron escupidos lodo el camino.
Dos maldijeron y escupieron también. Uno no.
"tres hombres murieron en las cruces.
Dos por sus propios pecados. Uno no.
Tres días después, dos hombres permanecían en sus tumbas. Uno no.
¡Qué maravilloso mensaje! El amor de Dios ha marcado la diferencia en mi vida. Ahora tengo la oportunidad de recibir ese amor por su gracia, y de aferrarme a él. Soy salva porque Cristo me amó incluso desde antes de nacer. El poema concluye con las siguientes palabras:
Tres personas discuten este poema.
Dos se burlan y lo ignoran eternamente.
Una no. Espero que esa, seas tú.
Tres personas analizan su condición espiritual.
Dos se arrepienten demasiado tarde. Una no.
Espero que esa, llegues a ser tú.
El amor divino es real, lo aceptes tú o no. Es muy importante que seas esa persona que acepta el amor divino. ¿Lo harás?
«Angosta es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan» (Mat. 7: 14).

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

EVITA LAS DISTRACCIONES

Y la mujer dio a luz un hijo, y le puso por nombre Sansón. Y el niño creció, y Jehová lo bendijo. Y el Espíritu de Jehová comenzó a manifestarse en él en los campamentos de Dan, entre Zoray Estaol. Jueces 13:24, 25.

Las cualidades físicas e intelectuales de Sansón fueron extraordinarias. Al igual que otros héroes de la fe, estaba destinado a ser grande, un "superhombre", pero las malas decisiones que tomó en su juventud opacaron esa vida extraordinaria que Dios había planeado para él, y hoy solo nos queda su recuerdo como una débil luz. Las Escrituras solo dedican algunas páginas a este personaje que poseyó una característica única entre los hombres: una fuerza descomunal. Si Sansón hubiera utilizado esa fuerza según el plan divino, quizá tendríamos todo un libro de la Biblia dedicado a su vida.
Dios llamó a Sansón como libertador de Israel del dominio filisteo. ¿Puedes imaginar el ejército que podría haber formado Sansón, si con visión militar hubiera decidido cumplir con su misión? Es más, él solo era casi como un ejército.
Luego de haber quemado los campos de trigo, las viñas y los olivares de los filisteos, Sansón peleó con ellos "y los hirió cadera y muslo con gran mortandad" (Jue. 15:8). Todo el ejército enemigo acampó en Judá para prender al depredador de sus tierras y agresor de sus hermanos, pero al enfrentar a este forzudo, fueron derrotados como si hubieran peleado con una multitud. Sansón mató a mil filisteos con una quijada fresca de asno que halló en el campo.
Entonces, ¿por qué Sansón no logró más victorias? ¿Por qué su vida terminó prematuramente? La respuesta se halla en las distracciones. Sansón decidió hacer su voluntad. Y el que tenía todo a su favor se distrajo con las mujeres enemigas, y lo que no lograron los filisteos con la fuerza de sus ejércitos, lo consiguieron sus mujeres por medio del amor fingido.
Lo asombroso es que el Dios que le impartía la fuerza sobrehumana, no obligó a Sansón a cumplir con su llamamiento ni a mantenerse siempre del lado de la verdad. Le permitió seguir el rumbo elegido, aunque terminara mal.
¿Por qué entonces estudiamos la vida de este hombre si parece un perdedor? Porque el aprendizaje de los errores ajenos nos puede ayudar.
Jamás permitas al enemigo de las almas que te distraiga con diversiones que te hagan perder el rumbo que Dios te ha trazado. Mantén firme la mirada en lo que deseas lograr, y el Dios de paz estará contigo para que alcances tus metas.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

REFUGIO

No hay santo como Jehová; porque no hay ninguno fuera de ti, y no hay refugio como el Dios nuestro. 1 Samuel 2:2.

Las montañas de Colorado se muestran blancas esta mañana. Es el invierno, que llegó temprano y vistió sus picos con su sábana de nieve. Contemplando el paisaje desde el avión, escribo este devocional. "No hay refugio como el Dios nuestro", dice el texto.
Tú solo comprendes el valor del refugio cuando la tormenta llega o el peligro acecha. Si alguien anduviese perdido en estas montañas majestuosas, moriría sin un refugio. El refugio es la cueva salvadora; el escondrijo donde estás a salvo del enemigo.
Esta vida es una permanente lucha. Hay un enemigo que quiere destruir las cosas más preciosas que Dios te dio. No quedará satisfecho mientras no te vea postrado a sus pies: tratará de destruir tus sueños, planes e ideales; colocará barreras en el camino; usará a los otros y, muchas veces, tus propias debilidades para alcanzar su objetivo.
Pero, la promesa de hoy es que tú tienes un Dios que jamás falla: en las horas de dolor y de lágrimas; cuando piensas que llegaste al fin. Él es santo; no hay otro como él. Será refugio en el momento de crisis.
¿En qué sentido es refugio? Cuando vas a él, a través de la oración, Dios elimina el temor y coloca paz en tu corazón. Un corazón sin temor es capaz de vislumbrar salidas que el miedo impide ver. Está comprobado que, en las horas de mayor peligro, lo que provoca más tragedias es el pánico, y no el accidente en sí. El pánico tiene sus raíces en el miedo.
Tal vez, este sea tu problema más grande: el miedo te incapacita para vencer; te hace huir hasta de una hormiga; te lleva a imaginar dificultades que no existen, y te paraliza.
Qué bueno es, entonces, tener un refugio en Dios. Correr a sus brazos; esconderte en su regazo; conversar con él en oración. Y, de allí, salir sin temor para enfrentar las luchas de la vida.
No salgas hoy de casa sin correr a los brazos de tu Refugio eterno. Cuéntale tus temores; dile tus tristezas. Abre tu ser a él, y recibe la inspiración y la fuerza para vencer. Jamás estás acabado y si tienes un refugio. Y recuerda: "No hay santo como Jehová; porque no hay ninguno fuera de ti, y no hay refugio como el Dios nuestro".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón