viernes, 29 de julio de 2011

¿PARA QUÉ MÁS?

Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto. 1 Timoteo 6:8.

El sol tropical se oculta en la playa. Un banquero contempla el muelle de un pueblecito costero, y ve llegar a un pescador que trae, en su pequeño bote, varios peces de buen tamaño. El banquero pregunta:
—¿Cuánto tiempo te llevó pescar esos peces?
-Un par de horas, señor -responde el hombre.
-¿Por qué no permaneciste más tiempo en el mar? Hubieras pescado más.
El pescador asegura que tiene lo suficiente para satisfacer las necesidades de su familia.
-¿Y qué haces con el resto del tiempo? -pregunta el banquero.
-Bueno, duermo hasta tarde, pesco un poco, juego con mis hijos, hago la siesta y voy todas las noches al pueblo, a tocar guitarra con mis amigos. Tengo una vida ocupada y amena.
El banquero le aconseja:
-Soy consultor financiero, y creo que deberías invertir más tiempo en la pesca: con los ingresos, comprarías un bote más grande; con los ingresos de ese bote, podrías comprar varios botes; entonces tendrías una flota de botes pesqueros. En vez de vender el pescado a un intermediario, lo podrías hacer directamente a un procesador; después, podrías abrir tu propio procesador, controlar la producción, el procesamiento y la distribución; salir de este pueblecito e irte a una ciudad grande, en fin...
-¿Y cuánto tiempo tardaría eso? -pregunta el pescador.
-Entre quince y veinte años.
-¿Y luego qué?
-Podrías vender las acciones de tu empresa. ¡Te volverías rico; tendrías millones! -sonríe el banquero.
-Millones... ¿Y luego qué?
-Luego te podrías retirar; irte a un pueblecito en la costa, donde podrías dormir hasta tarde, pescar un poco, jugar con tus hijos, hacer la siesta, ir todas las noches al pueblo, tocar guitarra con tus amigos, libre de preocupaciones...
-¿Acaso no es eso lo que tengo ahora?
Esta no es una invitación al conformismo ni a la mediocridad, sino a la evaluación del ritmo de tu vida: ¿Trabajas por necesidad o por obsesión? ¿Tienes tiempo para Dios y para tu familia, o vives solo en función de hacer una fortuna?
No salgas hoy sin recordar: "Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

jueves, 28 de julio de 2011

¡ERES BENDITA!

Bendita sea entre las mujeres Jael, mujer de Heber, el ceneo; entre las mujeres, bendita sea en la tienda. (Jueces 5:24)

Jael es la protagonista de una controvertida historia de bondad, amabilidad y justicia. Un ejército trataba de apresar a Sisara, el prepotente capitán de Jabín, pero ninguno de los soldados había logrado llevar la justicia al pueblo de Israel sino esa mujer, a quien se la conoce únicamente por este incidente.
Parece extraña la actitud de Jael. Si leemos superficialmente este pasaje, podríamos catalogarla como traidora, engañosa e hipócrita. Sin embargo, aunque no se cree que tuviera motivos personales para la venganza, este capitán representaba la opresión para el pueblo de Dios con el que ella y su familia se habían identificado.
Hay personas que, aunque están fuera de la iglesia a la que pertenecemos, nos observan y se identifican diariamente con nosotros. ¿Qué mensaje les estamos enviando con nuestra conducta? Aunque había paz entre los ceneos y los cananeos. Sísara sintió temor al pedir protección a esta mujer, porque sabía que estaba en posición de opresor y que el pueblo de Israel estaba defendiendo la propiedad que Dios les había dado. El hecho de que Jael le diera leche para beber y lo cubriera con una manta nos enseña que aun nuestros enemigos deben ser tratados con dignidad.
Una vez más aparece la mujer como un instrumento que Dios puede usar para lograr los objetivos de salvación y bienestar que tiene para su pueblo. En el canto que, Débora y Barac entonaron no podía faltar el nombre de Jael, y la llamaron «bendita».
Muy pronto un canto celestial comenzará a sonar en el cielo y se extenderá hasta la tierra. Los ángeles mencionarán en él a cada persona que ha vencido por medio de la fe en la sangre redentora de Jesús. Habiendo sido vasijas útiles en las manos de nuestro Rey, obtendremos el calificativo de «bendita». ¿Anhelas estar en esa lista?
No rechaces nunca la voluntad de Dios para tu vida. Ser «bendita» por Dios requiere total obediencia y sumisión a su voluntad. ¿Estás dispuesta a ello? Si prestas atención verás que ya se escucha su voz.
Ven, bendita de mi padre, hereda la tierra preparada para ti.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

EL DON DE LA TESTIFICACIÓN

Y nosotros somos testigos suyos de estas cosas. Hechos 5:32.

Hace algunos meses, un joven me escribió una carta en la que me contaba su problema espiritual. Había nacido en un hogar adventista y había participado de todas las actividades de su iglesia. Pero con el paso de los años, vio que esa vida a la que había estado acostumbrado y que veía muy normal no le daba popularidad entre sus amigos.
Ya en la universidad veía imposible contarle a otros que era un creyente sincero, que tenía una vida devocional privada, una vida eclesiástica activa, y que confiaba en un Dios poderoso que guiaba su vida. Con sinceridad me dijo: "¿Cómo puedo hacer, pastor, para vencer la vergüenza y el miedo que siento cuando mis amigos me preguntan por qué no salgo a bailar, o por qué no consumo cervezas? En mi soledad yo me propongo explicarles mi manera de vivir y de ver la realidad, pero luego, al estar con ellos, les sigo la corriente en sus conversaciones y no puedo revelarles mi estilo de vida. Cuando me hacen una pregunta directa, respondo con evasivas o con un pretexto. ¿Qué me aconseja que haga?"
¿Te ha pasado eso alguna vez? ¿Has sentido miedo o vergüenza de revelar a tus amigos o compañeros de estudio la vida religiosa que llevas? Sé que no es sencillo que la gente entienda que los sábados no compramos ni vendemos, que cada día dedicamos tiempo para hablar con Dios y leer su Palabra, y que nos da gusto asistir semanalmente a su casa de oración. Pero más allá de lo que la gente entienda o piense de nosotros, nuestra responsabilidad es contar o testificar sobre nuestra manera de vivir con Jesús.
Si el Señor nos hubiera dejado solos para compartir nuestra fe, los resultados serían pobres; pero en cambio, como está interesado en la salvación de todos, nos aseguró que enviaría al Espíritu Santo para que recibamos poder. La testificación, acompañada del poder divino, ilumina y transforma el alma del pecador. Este don maravilloso es la manera de que nuestras iglesias crezcan y cientos de personas cada día se entreguen a Jesús.
En este día que comienzas, pide fuerza y poder de lo Alto para testificar del amor de Cristo por ti.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

BURLADORES

Sabiendo primero esto, que en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias. 2 Pedro 3:3.

Moreno, setenta años, cabellos y barba emblanquecidos por el tiempo, rostro apacible y andar pausado: el hombre parece un abuelo cariñoso, que lleva un regalo a sus nietos. Es eso lo que cualquiera pensaría, al verlo caminar por las calles de una ciudad, vistiendo traje oscuro, con un maletín de cuero negro en la mano derecha.
La verdad es otra. El anciano no lleva regalo alguno: el maletín esconde una bomba en forma de noticia. La noticia sacudirá a la opinión pública mundial; provocará las reacciones más controversiales.
Al dar la vuelta al mundo, el hecho lleva a muchas personas a pensar que aquel anciano está fuera de sus cabales; otras, creen que el hombre del maletín negro solo busca promoverse. Al fin de cuentas, los hombres públicos necesitan estar siempre en evidencia. Y Ernie Chamber, senador independiente por el Estado de Nebraska, es un viejo, polémico e irreverente hombre público.
Catorce de septiembre de 2007. Diez y treinta de la mañana. El senador Chamber entra en la corte del Condado de Douglas, mira hacia todos lados, como un niño que desea llamar la atención, y hace explotar la noticia: abre un proceso judicial en contra de Dios.
En el proceso, el abogado afroamericano, que nunca ha ejercido la carrera, acusa a Dios de ser el causante de todas las "inundaciones devastadoras, terremotos horrendos, terribles huracanes, plagas, pestilencias, acciones terroristas, hambrunas, guerras genocidas" y otras tantas catástrofes mundiales que aterrorizan a la humanidad.
El proceso judicial que Chamber inició en contra de Dios, inverosímil como pueda ser, muestra la irreverencia del hombre moderno, típicamente incrédulo, contra Dios. En segundo lugar, la preocupación del ser humano con la realidad atemorizante de nuestros días: algo extraño sucede en este planeta, y solo no lo ve quien no quiere verlo.
Si hay una verdad meridiana en la Biblia, es el hecho de que Jesús volverá a esta tierra, con el fin de poner punto final a la historia del pecado. Pero, también afirma que, en los últimos días, habrá gente incrédula que se burlará de esta verdad.
¿Cuál es tu actitud? ¿Te estás preparando para aquel gran encuentro o te dejas contagiar por la cultura de nuestros días? Tu respuesta es clave, porque: "en los postreros días vendrán burladores, andando según sus propias concupiscencias".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

miércoles, 27 de julio de 2011

SIFRAY FÚA

Y por haber las parteras temido a Dios, el prosperó sus familias. (Éxodo 1:21).

La historia de estas dos mujeres, aunque resumida en pocos versículos, dice mucho del poder que ejerce el evangelio incluso sobre las personas que no conocen a Dios. Ambas conocían a muchas israelitas, y asegura la Biblia que respetaban al Dios de Israel. Conociendo la historia de esta nación, estas dos parteras se negaron a obedecer el mandato real que ordenaba matar a todos los varones israelitas que nacieran. Como tendrían que dar cuenta de su desobediencia, las mujeres egipcias presentaron la realidad como justificación de sus actos. En verdad, Dios bendecía a su pueblo, y las mujeres hebreas eran robustas y saludables.
Sin embargo, Satanás no se dio por vencido en su macabro plan. Sabía que el Mesías saldría de esa nación y procuró por lodos los medios destruirla antes de que se convirtieran en algo incontrolable. El terrible mandato de, arrojar a todos los niños varones al río fue otro esfuerzo infructuoso, ya que bajo esa misma ley nació Moisés, quien fue preservado milagrosamente y escogido por Dios para liberar a su pueblo.
Cuando esta historia vuelva a ser relatada en las mansiones eternas, no se dejará de mencionar a aquellas mujeres que pretirieron respetar al Dios de los hebreos antes que a su mismo rey. Ellas, sin saberlo, habían obedecido las palabras que Cristo pronunciaría tantos años después: «Dad a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios» (Mat. 22: 21).
¿Te parece que este mundo necesita mujeres como esas? Ciertamente el mal prolifera, no tanto porque las personas hagan cosas malas, sino porque no son capaces de hacer cosas buenas. ¿A qué se debe tal condición? Cristo dijo: «Separados de mí, nada podéis hacer» (Juan 15: 5). La teoría de que todo ser humano tiene algo bueno dentro de sí deja a Cristo fuera del control humano, y una vez más, el resultado es catastrófico.
Tú puedes ser una de esas Sifra y Fuá modernas abriendo tu corazón a la influencia de Cristo. Cada día conéctate, a la Vid verdadera y tu vida será un racimo fructífero en la viña de Dios.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

EL DON DE LA PACIENCIA

Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor. Efesios 4:1, 2.

Si bien las palabras "paciencia" y "perseverancia" pueden ser utilizadas como sinónimos en algunos aspectos, cuando se habla de relaciones humanas, la palabra más aplicable es "paciencia".
¿Qué es la paciencia? Es la virtud que poseen algunas personas para tolerar desgracias, sufrimientos y situaciones adversas u ofensivas, sin quejarse ni rebelarse. Un gran amigo mío fue un ejemplo de paciencia y tolerancia hacia sus semejantes, durante el último año de educación media. Estábamos en noviembre y se acercaban los exámenes finales de matemática. En esos exámenes debíamos rendir lo visto a lo largo de todo el año, así que el profesor dividió el temario anual en cuatro partes, y señaló qué temas entraban en los cuatro exámenes. Pocos en el aula habían entendido uno de los temas del examen. Por eso, quienes lo habían entendido se ocuparon de ayudar a los demás.
Como yo era uno de los que había entendido el tema, fijé horarios para explicárselo a los compañeros en la biblioteca del colegio. Después de la clase, se me acercó Ana, una compañera que tenía serias dificultades con toda la materia. Luego de explicarle lo mismo varias veces, como seguía sin entender, la llevé ante mi amigo y le dije: "Yo no puedo repetir por cuarta vez lo mismo; se me terminó la paciencia". Con una sonrisa, mi amigo le presentó el tema de estudio con diferentes palabras, ejemplos y ejercicios, y finalmente esta joven comprendió lo que más tarde rendiríamos en el examen.
El don de la paciencia es un fruto del Espíritu Santo (Gal. 5:22), y cada cristiano debería pedírselo a Dios hasta que forme parte de su carácter. Una familia en que los miembros no tienen paciencia, es un lugar intolerable. Un aula donde los alumnos no se tienen paciencia, es un campo de batalla. Los miembros de una iglesia que no se tienen paciencia, están dando un mal ejemplo del verdadero cristianismo.
Pablo le aconsejó a la iglesia de Éfeso que se soportaran "con paciencia los unos a los otros", porque de este modo tendrían la unidad por la cual Jesús oró en el aposento alto (Juan 17:23, 24). Si tus padres, hermanos y amigos requieren paciencia de tu parte, no te enfades con ellos. Al contrario, eleva una oración para que el Dios del cielo te conceda amor y calma.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

CONOCER A JESÚS

Como todas las cosas que pertenecen a la vida y ala piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia. 2 Pedro 1:3.

Débora llegó a Río Janeiro, sola, agotada y sin ganas de ver a nadie; los viajes en avión siempre la dejaban así. Había pasado quince horas entre documentación, maletas y escalas. Lo único que deseaba, en ese momento, era darse un buen baño y ponerse a dormir. Pero, las cosas sucedieron de otro modo.
Al salir de la aduana, se aproximó a ella una persona desconocida. Traía el nombre de la joven ejecutiva, escrito con letras grandes en una lámina de cartulina.
-¿Señorita Paredes? -preguntó, a modo de saludo.
Ella asintió. Supuso que aquella era la persona enviada por la empresa y entró en el automóvil negro, que la esperaba fuera del aeropuerto. Ese fue el inicio de una noche de pesadilla, de terror y de muerte.
Su tragedia fue no conocer. Conocer es indispensable: la ignorancia puede conducirte a la muerte. Débora no sabía a quién seguía ni en quién confiaba. San Pedro, en el versículo de hoy, afirma que todo lo relacionado con la vida y las cosas buenas que existen en este mundo "nos han sido dadas por su divino poder".
¿A qué se refiere Pedro? Al poder maravilloso de Jesús. Pero, añade, tú solo lo recibirás si lo conoces; porque todo eso "nos fue dado mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia".
Hay mucha cosa buena esperando por ti en esta vida. Todo eso proviene de las manos de alguien que te ama y desea conducirte a la vida. Pero, también existe mucha cosa engañosa, espejismo barato e ilusión traicionera, ofrecidos por alguien que intenta conducirte a la muerte. "No todo lo que brilla es oro": hay metal que reluce, y en poco tiempo solo es óxido venenoso.
El secreto de la vida es conocer. Por eso, Jesús dijo cierta vez: "Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero y a Jesucristo a quién enviaste".
La tragedia de Débora fue no conocer a la persona a quien seguía. Ella ya no está viva, para enmendar su decisión; tú, sí. Continúas vivo y puedes evaluar tus decisiones: ¿A quién sigues? ¿En quién confías?
No salgas hoy a enfrentar los trabajos diarios sin responder esta pregunta. Porque "todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia".

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

martes, 26 de julio de 2011

NUEVA CRIATURA

Por tanto, nosotros todos, mirando con el rostro descubierto y reflejando como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados de gloria en gloria en su misma imagen, por la acción del Espíritu del Señor. (2 Corintios 3:18).

Una mujer creyente fue interrogada en una ocasión por un periodista, quien trataba de escribir un artículo acerca de lo irracional que es creer en los milagros de Jesús. «Dígame, señora, ¿cómo puede usted creer que Jesús convirtió el agua en vino?». La mujer levantó su mirada y respondió: «Los milagros se aceptan, no se explican, pero por mi experiencia puedo añadir que también se sienten». «¿Cómo?», replicó el periodista. «Porque el vino que entraba en mi casa se ha convertido en pan».
Aquella mujer había experimentado la transformación de un pasado de vicio en una vida de paz, alegría y prosperidad. Su familia también había vivido un cambio y desde entonces el Espíritu Santo había obrado en ellos cosas maravillosas. La Biblia presenta numerosos casos de personas que fueron transformadas por ese milagro renovador que produce la presencia de Cristo en el corazón. Entre ellos se encuentra el de una muchacha cuyo nombre no conocemos, pero de la que se dice que tenía un espíritu de adivinación. Sus conciudadanos creían en las habilidades sobrenaturales que esta muchacha tenía y sus alaridos eran recibidos como oráculos, cosa que aprovechaban sus amos para obligarla a responder a todos los que le hacían preguntas.
Aunque el registro bíblico no comenta más acerca del cambio efectuado en ella después de que Pablo, por el poder de Jesús, expulsara fuera a los demonios que la poseían, es difícil pensar que se le hubiera permitido volver a la ignorancia y a la incredulidad. Se cree que se hizo cristiana y que encontró albergue con las mujeres que colaboraban con el apóstol. Lo cierto es que, una vez libre, pertenecía a Cristo.
Sí, Cristo puede y quiere efectuar grandes cambios en tu vida y en la mía. No importa el lugar donde estemos. Si te encuentras con él, deja que su poder te trasforme. Entonces podrás ser una nueva criatura, porque si alguno está en Cristo, nueva criatura es (ver 2 Cor. 5: 17).

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera