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sábado, 4 de febrero de 2017

UN TESORO ENTRE RUINAS

“Tu eterna palabra, oh Señor, se mantiene firme en el cielo” (Salmo 7 79:89, NTV).

Sabía lo que buscaba, y estaba seguro de que había más de lo que le habían mostrado hacía quince años. En su primer viaje, en 1844, al monasterio de Santa Catalina, al pie del monte Sinaí, en Egipto, Konstantin von Tischendorf había encontrado 43 hojas de pergamino que contenían partes de Jeremías, Nehemías, Crónicas y Ester. Las había hallado en un canasto, con otras secciones de manuscritos a punto de ser quemadas como basura en los hornos del monasterio.
Regresó en 1853, pero no logró recuperar más que dos fragmentos del libro de Génesis. Auspiciado por el Zar de Rusia, Alejandro II, Konstantin volvió en 1859. Llegó allí el 14 de enero, pero no pudo encontrar nada. El 4 de febrero, el día antes de partir a El Cairo en camello, mostró al encargado del monasterio una copia de la edición de la Septuaginta que él mismo había publicado recientemente en Leipzig. En respuesta, el encargado afirmó que él también tenía una copia de la Septuaginta, y extrajo del armario de su claustro un manuscrito envuelto en género rojo. Era el Códice Sinaítico.
El Códice Sinaítico, o Codex Sinaiticus, es un manuscrito uncial del siglo IV de la versión en griego de la Biblia. Originalmente, contenía todo el Antiguo Testamento en griego (la Septuaginta), pero la versión que hoy tenemos solo contiene parte de la Septuaginta, todo el Nuevo Testamento en griego, la Epístola de Bernabé y fragmentos de El Pastor de Hermas. Junto con el Codex Alexandrinus y el Codex Vaticanus, el Codex Sinaiticus es uno de los manuscritos de mayor valor para la crítica textual del Nuevo Testamento en su versión griega, al igual que la Septuaginta.
En una época en que el lluminismo, el Humanismo y la modernidad atacaban la Biblia desde lo secular y la Alta Crítica desde el cristianismo mismo, este descubrimiento verificó la confiabilidad del texto bíblico. Realmente, no existe otro documento escrito que haya sido reproducido tantas veces y con una fidelidad incomparable. Dios preservó milagrosamente su Palabra a través de los siglos, para poder seguir hablando al corazón y a la conciencia de la humanidad. El mismo Espíritu Santo que se reveló a los profetas y los inspiró al escribir la Biblia sigue tocando las conciencias y dirigiéndolos a esa misma Palabra. Ilumina la mente del lector para que consiga comprender claramente cuál es la voluntad de Dios para su vida.
Pero, todo ese esfuerzo es en vano si no decides leerla personalmente y aplicarla en tu propia vida. No olvides que no es suficiente con leer lo que otros dicen acerca de la Biblia (como es el caso de esta meditación): tú mismo debes leerla. No salgas hoy al fragor de la lucha sin haber llenado tu corazón de las promesas divinas. MB

Tomado de lecturas devocionales para Jóvenes 2017
UN DÍA HISTÓRICO
Por: Pablo Ale – Marcos Blanco
#UnDíaHistórico #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

viernes, 3 de febrero de 2017

EN BUSCA DEL TESORO

“Alégrense conmigo, porque ya encontré la moneda que había perdido” (Luc. 15:9).

Laurié Rimon no era nadie especial. Era una persona común y corriente, como tú y como yo, que ni siquiera estaba buscando nada. Pero un día hizo un descubrimiento espectacular: halló un tesoro de un valor incalculable.
Laurie fue cierto día a conocer Israel, la tierra donde Jesús vivió e hizo todos sus milagros. Mientras caminaba cerca del Mar de Galilea, se encontró un objeto brillante que le llamó mucho la atención. Se agachó y lo recogió. Al tenerlo en la mano, se dio cuenta de que era una moneda muy antigua, ¡de oro! La moneda tenía la imagen del emperador romano Augusto, que era quien gobernaba en aquella región cuando Jesús vivió. Enseguida, Laurie se dio cuenta de que tenía en su posesión un objeto de gran valor histórico y económico.
A Laurie le pareció bastante extraño haber encontrado aquel valioso objeto así, sin más, porque la moneda no estaba guardada en ningún lugar, estaba simplemente a la vista y al alcance de cualquiera que pasara por allí. ¿Cómo fue que nadie la había descubierto antes? La verdad que es increíble. Pero Laurie era la afortunada, y ahora tenía que decidir qué haría con aquel valioso tesoro.
Después de mucho pensar “¿qué voy a hacer con esta moneda?”, Laurie tomó una decisión. ¿Qué habrías hecho tú, si hubieras estado en el lugar de ella? Yo, tal vez, me hubiera quedado la moneda para mostrarla a mis amigos y presumir un poco. O, tal vez, la hubiera vendido para tener dinero. Laurie, aunque no quería separarse de la valiosa moneda de dos mil años de antigüedad, decidió llevarla a una autoridad en antigüedades de Israel, que le dijo que solo había otra moneda igual en todo el mundo y se encontraba en el Museo Británico de Londres.
¿Sabes? A nuestro alrededor hay muchas personas que son tesoros para Jesús, pero que no saben que Jesús las está buscando; no lo conocen ni han oído hablar de él. En el lugar menos pensando, podemos encontrarnos con esas personas. Cuando las encontremos, ¿qué haremos? Jesús quiere que seamos como Laurie, que nos demos cuenta de su valor inestimable y que las llevemos a donde tenemos que llevarlas: a los pies del Salvador.

Tomado de lecturas devocionales para Menores 2017
¡SALTA!
Por: Patricia Navarro 
#Salta #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

lunes, 9 de mayo de 2016

GUARDA TUS TESOROS EN EL CIELO

Materiales: Cofre, monedas reales o de papel, Biblia.

«Más bien amontonen riquezas en el cielo». Mateo 6:20

¡Mira cuántas monedas tengo aquí! Vamos a contarlas, ¡son muchas! Ahora vamos a juntarlas, eso es amontonar. Ahora guárdalas todas en un frasco. Eso es lo que hacen muchas personas, guardan todo su dinero. ¿Sabes por qué? Porque les gusta tener mucho dinero y muchos de ellos no ayudan a las personas que no tienen nada.
En la Biblia, Jesús nos dice que debemos guardar nuestro dinero en el cielo. Quizás te preguntarás: «¿Cómo puedo hacerlo?». Fíjate que es muy fácil. Cada vez que compartes tu dinero con las personas que lo necesitan, o lo das para ayudar en la iglesia, lo estás dando a Jesús y él tem pensará en el cielo con grandes bendiciones.
Con la ayuda de papi y mami haz un cofre de cartón o consigue una alcancía. Cada vez que puedas, coloca allí algunas moneditas. Cuando tengas suficientes utilízalas para ayudar a los que tienen meque tú. Así estarás guardando tu dinero en el cielo.

Oración: Querido Jesús, ayúdame a usar mi dinero correctamente.

Tomado de devocionales para preescolares 2016
Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

jueves, 21 de abril de 2016

JOSUÉ Y LAS ROCAS REALMENTE GENIALES

Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. (Lucas 1:9)

“Dios, por favor, ayúdanos a encontrar algunas rocas verdaderamente geniales”, oraba Josué, mientras caminaba junto a Roberto, su hermano menor.
Los niños exploraban el terreno buscando rocas para la clase de Ciencias de Josué. Necesitaba recolectar varios tipos de rocas antes del final de la semana.
-¿No es esta realmente genial? -preguntó Roberto, alcanzándole una roca negra.
-No, es solamente un trozo de carbón -sonrió Josué, y le devolvió la roca a su hermano.
Entonces, Josué vio algo que nunca había visto antes: una roca divertida que parecía una concha marina.
-Roberto -llamó-, ¡creo que encontré un fósil!
Él no perdió tiempo y corrió junto a su hermano:
-¿Un fósil? ¡Déjame ver!
-Allí -notó Josué, señalando otro fósil que sobresalía de entre las rocas en la ladera de la colina-. Hay uno para ti.
-¡Guau! ¡Mi primer fósil! -exclamó Roberto.
Josué y Roberto escalaron la rocosa colina buscando más fósiles. Al principio, Josué veía solo almejas fosilizadas, pero después de algún tiempo encontró rocas con impresiones de plantas y fósiles de huesos a lo largo del terraplén. Fue como encontrar un tesoro oculto.
Al llevar varios de los fósiles para la clase de Ciencias, Josué dio gracias a Dios por haberle ayudado a encontrar algunas rocas realmente geniales.

¿Y AHORA?
¿Hay algo que creas que es demasiado pequeño como para que Dios se preocupe? (Lee: Mar. 12:43: Luc. 12:6; 17:6.) ¿En qué se asemejan buscar fósiles y buscar a Dios?

SPLASH:
Los mayores dinosaurios carnívoros eran el Tiranosaurios Rex y el Giganotosaurus. Pesaban entre 6350 y 7.260 kg, y medían unos 14 metros de largo. El Brachiosaurus, un dinosaurio vegetariano, pesaba cerca de 63.500 kg y podía crecer hasta los 26 metros de largo.

Tomado de Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
#IntensamenteEjercitaTuCerebro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaAdolescentes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #MiBibliaDice #DiosEscucha #SeñorTransfórmame

sábado, 30 de enero de 2016

EL TESORO DE JESÚS

Materiales: Lápiz, papel, fotografía del niño y tijeras sin punta.

«Porque te aprecio, eres de gran valor y yo te amo». Isaías 43: 4
Mira a tu alrededor. De todo lo que ves, ¿qué es lo que más te gusta?
¡Muy bien! Digamos que vas a ir lejos de tu casa y puedes llevar un juguete u objeto favorito. ¿Cuál escogerías? Buena elección. Jesús quizás no tiene juguetes favoritos o cosas favoritas. Él tiene personas especiales, a las que ama mucho, y por eso las cuida y las protege.
Hace mucho tiempo Dios había elegido a Jacob para ser el padre de su pueblo especial. Luego, le cambió el nombre a Jacob y lo llamó Israel. Así como eligió a Jacob, Jesús también te ha elegido a ti. Vales mucho para él. Eres como un tesoro que él vendrá a buscar muy pronto.
Vamos a dibujar un corazón grande. Dentro del corazón vamos a dibujar una estrella, y dentro de la estrella, escribiremos tu nombre o pondremos una foto tuya. ¿Sabes qué significa ese dibujo? Que dentro del gran corazón de Jesús, está una persona que él ama mucho. Esa persona eres tú.

Oremos: Jesús, gracias porque soy tu tesoro especial. ¡Gracias por amarme!

Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

jueves, 28 de enero de 2016

BÚSQUEDA DE TESOROS

Tu Oración:  Querido Dios, en las cosas pequeñas me puedo dar cuenta que me amas y me cuidas

Versículo para hoy:  “Alabaré al Señor toda mi vida; mientras aliento en mí, cantaré salmos a mi Dios” Salmos 146:2.

Cada cosa que Dios creó es maravillosa. Al observar la naturaleza, podemos ver y examinar todos los detalles de lo que él creó. ¿Te parece una buena idea? ¡Manos a la obra!

Un poquito de ciencia
Vayan con tu familia al campo o a un parque grande, e invita a tus amigos; si algunos no conocen a Dios, no importa, tú les puedes enseñar. Tienen que llevar una bolsa de plástico o de papel, una lupa y una pala de jardín (si no, puedes usar una cuchara sopera).
Junto con tus amigos, cava en la tierra; todo lo que encuentres que sea interesante, colócalo en la bolsa. Sigan caminando hasta que casi hayan llenado la bolsa con suficientes objetos de la creación de Dios. De vuelta en casa, colóquenlos en la mesa y con la lupa examinen detenidamente lo que encontraron.
Dibuja en tu libreta de observaciones lo que más te gustó de lo que encontraste.

Devoción matutina para niños pequeños 2016
Pequeños científicos de Dios
Por: Cesia Alvarado Zemleduch
#PequeñosCientíficosDeDios #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaInfantes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

viernes, 3 de enero de 2014

VAMOS POR EL ORO

No teman. El Dios de ustedes y el Dios de su padre les ha dado ese tesoro.  Génesis 43: 23, NBLH.

Existe más de una manera de obtener el oro. Imagina que estás curioseando en el ático de la casa de tus abuelos. El sol se filtra a través de las partículas de polvo mientras empujas hacia un lado el antiguo baúl de tu tatarabuelo.
Has visto ese baúl tantas veces, que sabes de memoria su contenido: un uniforme de tu abuelo, unos cuantos libros viejos, y cartas de un color amarillento.
En el lugar donde estaba el baúl antes de moverlo hay una hebra de lana roja que sobresale de las tablas de madera del suelo. Cuando la halas te das cuenta de que una de las tablas está floja. La levantas y debajo hallas una vieja sudadera de cuadritos rojos y negros, comida por las polillas. En el bolsillo de la sudadera encuentras un pequeño libro con tapas de cuero que resulta ser el diario de tu tatarabuelo.
Entre la tapa y la primera página del diario hay una hoja de papel doblada y amarillenta. La abres cuidadosamente y resulta ser ¡el mapa del tesoro escondido de tu tatarabuelo! En una esquina del mapa hay una casita dibujada.
Al verla, reconoces que es el viejo cobertizo que está en un rincón de la propiedad, colindante con el bosque. En la otra esquina hay otro dibujo que parecen ser unos peñones. Tú recuerdas haberte subido a ellos con tus primos el verano anterior. En la base de las piedras hay una X roja dibujada. Tus manos tiemblan de la emoción.
¿Será verdad? ¿Realmente habrá escondido el tatarabuelo su fortuna antes de morir? ¿Habrá en ese lugar un cofre lleno de oro, monedas de plata y valiosas joyas?
Este año, tú y yo vamos por el oro. En algunos casos, como en los Juegos Olímpicos, el oro hay que ganarlo. En otros, como en el caso del oro del tatarabuelo, está escondido esperando que lo encuentres. La Biblia es una guía de entrenamiento para ganadores, y un mapa para los buscadores de tesoros.
Como mapa, nos llevará hacia los tesoros de la sabiduría y la verdad. Como guía de entrenamiento, nos ayudará a traer a nuestra casa el tesoro del cielo. De cualquier manera que la utilices, como guía de entrenamiento o como mapa, siempre saldrás ganando. Y es que Jesús es oro puro.
TOMADO DE LECTURAS DEVOCIONALES PARA MENORES
EN LA CIMA
POR: KAY D. RIZZO

viernes, 12 de julio de 2013

“TULIPÁN MANÍA”

Lugar: Holanda
Palabra de Dios: Eclesiastés 2:11; Mateo 6:20, 21

¿Qué podrías comprar con dos cargas de trigo, cuatro cargas de centeno, cuatro bueyes gordos, cuatro barriles de cerveza, dos barriles de mantequilla, quinientos kilos de queso, una cama, un conjunto nuevo de ropa y una taza de plata? Allá, por la década de 1630, eso es lo que alguien pagó por un solo bulbo de tulipán.
Los tulipanes, introducidos en Holanda en 1562, aumentaron su popularidad hasta que comenzó la “tulipán manía”; una locura que duró entre 1634 y 1637. Todo era una gran apuesta. Todos esperaban que el bulbo que habían comprado produjera una flor multicolor, que supuestamente era muy valiosa.
La gente compraba y vendía bulbos por centenares, e incluso miles, de dólares; mucho dinero, en aquel entonces. Algunos hasta vendían todo lo que tenían para comprar un bulbo o dos. Eventualmente, la “tulipán manía” fue disminuyendo. Y entonces ¿qué? Todo lo que quedó fue un montón de bulbos de tulipán… y muchas personas insatisfechas.
La satisfacción en la vida no proviene del dinero o de lograr ganancias rápidas. No es el resultado de bienes terrenales. En Eclesiastés 2, el sabio rey Salomón informó que él lo tenía todo: casas y viñas, jardines y parques, músicos y esclavos. Era dueño de más animales que cualquier otra persona en Jerusalén, y poseía mucho oro y plata.
Todo lo que quería era suyo. Pero, al final, concluyó reconociendo: “…vi que todo era absurdo, un correr tras el viento, y que ningún provecho se saca en esta vida”.
Jesús sabía que nada en este mundo puede traer satisfacción y contentamiento; ni el dinero, ni el tulipán más valioso, nada. Él dio un consejo mejor. Dijo: “Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar. Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón”.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

viernes, 12 de abril de 2013

TESORO INESTIMABLE

Lugar: Suiza
Palabra de Dios: Mateo 13:45,46

Jesús relató la parábola de una perla preciosa de inestimable valor.  El dijo: "También se parece el reino de los cielos a un comerciante que andaba buscando perlas finas. Cuando encontró una de gran valor, fue y vendió todo lo que tenía y la compró". No sabemos qué tipo de perla encontró el comerciante, pero debió haber sido muy rara.
En noviembre de 1999, un comprador europeo anónimo compró un collar de perlas en Ginebra, Suiza. El collar consistía en una sola vuelta de 41 perlas grandes, con un broche compuesto por un grupo de diamantes. Supuestamente, María Antonieta, reina de Francia a fines del siglo XVIII, usó esta exquisita pieza de joyería.
Hoy, el valor de las perlas depende de varios factores, incluyendo forma, el tamaño y el color. Aparentemente, este collar de perlas era muy valioso, porque el comprador pagó el precio más alto que alguna vez se haya pagado por pieza de este tipo. ¿Cuánto pagó? ¿Cientos de dólares? ¿Miles de dólares? ¿Cientos de miles de dólares?
El precio fue de 1.476.345 dólares. Casi un millón y medio de dólares, por un collar con 41 perlas. Eso es mucho dinero; pero, muestra cuan valiosas pueden ser las perlas. Quizás esa fue la razón por la cual Jesús eligió comparar el Reino de Dios con un comerciante que encuentra una perla de gran precio y entrega todo lo que tiene para poder comprarla.
Pero, la parábola es solo una comparación. El Reino celestial vale mucho más que la perla más preciosa de este mundo; es algo que todo el dinero del mundo no puede comprar. Y, sin embargo, Dios nos ha dado, a ti y a mí, el privilegio de formar parte de su Reino.
Esas son noticias emocionantes. Y, cuando nos damos cuenta de cuán valioso es formar parte del Reino de Dios, otras cosas se vuelven menos importantes, y así Jesús será siempre el número uno en nuestras vidas.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

miércoles, 20 de marzo de 2013

LOS INNUMERABLES TESOROS DE DIOS


Respondió Jesús... Si conocieras el don de Dios, y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría agua viva. Juan 4:10.

Los dones de Dios están en toda mano; y todos sus dones nos llegan por el mérito de Jesús, a quien él dio al mundo. El apóstol Pablo irrumpe en una exclamación de gratitud al decir: "Gracias a Dios por su don inefable" (2 Cor. 9:15). Y Dios nos ha dado todas las cosas con Cristo. El capullo que se abre, las flores que florecen en su variedad y encanto, deleitosas a los sentidos, son la obra del Artífice que expresa su amor hacia nosotros... El Señor ha dedicado gran cuidado para que todo sea agradable y placentero para nosotros, pero cuánto mayor ha sido su esfuerzo para proveernos de ese don por el cual podamos perfeccionar un carácter cristiano según el molde de Cristo.
Por medio de las flores del campo Dios desea llamar nuestra atención al encanto del carácter semejante al de Cristo... Dios es un amante de lo hermoso. El desea que consideremos las hermosas flores del valle, y aprendamos lecciones de confianza en él. Ellas han de ser nuestros maestros... El Señor cuida las flores del campo, y las viste de encanto, y sin embargo ha hecho evidente que él considera a la humanidad de mayor valor que las flores que cuida...
Suponga que nuestro benévolo Padre se llegue a cansar de nuestra ingratitud, y que por unas pocas semanas retenga sus innumerables dádivas. Suponga que él se desanime al ver cómo se aplican sus tesoros a fines egoístas, y decida prohibirle al sol que brille, al rocío que caiga, a la tierra que rinda sus frutos. ¡Qué sensación causaría! ¡Qué consternación se apoderaría del mundo! ¡Cuál sería el clamor acerca de cómo suplir nuestras mesas con alimentos y nuestro cuerpo con ropas!...
Dios no solo nos ha concedido beneficios temporales, sino que ha provisto para nuestro bienestar eterno; "porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna" (Juan 3:16)... Oh, si conociéramos el don de Dios, si apreciáramos lo que este don de Dios significa para nosotros, lo estaríamos buscando fervientemente con una perseverancia inquebrantable.— Signs of the Times, 19 de junio de 1893.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

viernes, 25 de enero de 2013

UN TESORO SIN RECLAMAR

¿Cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande? (Hebreos 2:3).

Es posible que no sea totalmente cierto. Es posible que la cantidad no sea tan alta. Pero sí es seguro que existe un tesoro que nadie ha reclamado en la tesorería de los Estados Unidos. Como existe, al parecer, en todas las tesorerías de todos los países, de todo el mundo. Se afirma que existen treinta y cinco mil millones de dólares cuyos dueños nunca los han reclamado.
Se les olvidó, no pudieron recuperarlo, o no supieron que tenían ese dinero y, por lo tanto, lo olvidaron. El gobierno no puede gastarlo, porque el dinero no es suyo. Son bienes confiados. Son depósitos en efectivo, acciones, propiedades, alhajas, pólizas de seguros y otros valores que los dueños, o sus herederos, ignoran que tienen. Pero las malas lenguas dicen que el gobierno sí cobra los intereses que esa suma astronómica de dinero produce.
Por supuesto que existen cazadores de dinero no reclamado. Incluso hay oficinas y promesas formales de que si alguien tiene dinero allí se lo pueden recuperar. Hay testimonios de gente que afirma haber recuperado cuantiosas sumas de dinero. Evidentemente, eso es natural. Si hay un tesoro, hay ávidos cazadores que andan tras él.
Que alguien tenga dinero y no lo sepa es una gran tragedia. Porque, teniendo todo lo que necesita, que esa persona sufra estrecheces por falta de dinero es uno de los mayores dramas. Pero aún es más grave lo que afirma nuestro texto de hoy: hay quienes tienen en poco la salvación. No reclaman ese tesoro. Una de las cosas que más hizo sufrir a nuestro Señor en la cruz fue saber, como lo expresa Elena G. de White: «Cuan terrible es el dominio del pecado sobre el corazón humano, y cuan pocos estarían dispuestos a desligarse de su poder. Sabía que sin la ayuda de Dios la humanidad tendría que perecer, y vio a las multitudes perecer teniendo a su alcance ayuda abundante» (El Deseado de todas las gentes, cap. 78, p. 713).
No cometas el grave error de despreciar la salvación. Reclama ese tesoro. Es tuyo. Acepta hoy a Cristo y su verdad, y únete a su pueblo. No dejes que una salvación tan grande, ganada a tan alto precio, sea en vano. No estés entre aquellos que tendrán por «inmunda la sangre del pacto» (Heb. 10:29, RV60).
No dejes que pongan sobre tu corona el letrero «Tesoro sin reclamar». Haz tuyo hoy el gran tesoro de la salvación.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

martes, 22 de enero de 2013

"HACEOS TESOROS EN EL CIELO"

Sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el orín corrompen, y donde ladrones no minan ni hurtan. Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Mateo 6:20, 21.

¿Qué comeré?, ¿qué beberé? y ¿cómo me vestiré?, son las preguntas que ocupan la mente de hombres y mujeres, a la vez que la eternidad no forma parte de sus pensamientos. Hay algunos que no acuden al Señor Jesucristo como la única esperanza del mundo... Aquellos por los cuales él murió se concentran en proveer para sí cosas temporales que no se requieren. A la misma vez descuidan la preparación del carácter que los haría idóneos para una morada en las mansiones que él [Jesús] compró para ellos a un precio infinito...
Cuando las cosas temporales absorben la mente y ocupan la atención, toda la fuerza del individuo se empeña en el servicio del hombre, y las personas consideran la adoración que se le debe a Dios como un asunto trivial. Los intereses religiosos quedan supeditados al mundo. Pero Jesús, que ha pagado el rescate por las almas de la familia humana, requiere que los seres humanos subordinen los intereses temporales a los intereses eternos. El quisiera que cesaran de acumular tesoros terrenales, de gastar dinero en lujos, y de rodearse de las cosas que no necesitan...
Al escoger la acumulación de un tesoro en el cielo, nuestros caracteres serán moldeados según la semejanza de Cristo. El mundo verá que nuestras esperanzas y planes se llevan a cabo teniendo en mente el progreso de la verdad y la salvación de las almas que perecen...
Al procurar un tesoro en el cielo, nos colocamos en una relación viviente con Dios, el dueño de todos los tesoros de la tierra, y quien suple todas las necesidades temporales esenciales para la vida. Cada alma puede obtener la herencia eterna... La más elevada sabiduría consiste en vivir de tal manera que se asegure la vida eterna. Esto puede lograrse al no vivir en el mundo para nosotros sino para Dios, al transferir nuestra propiedad a un mundo donde jamás perecerá. Al utilizar nuestra propiedad para avanzar la causa de Dios, nuestras riquezas inciertas son colocadas en un banco que no falla... Cada sacrificio hecho con el propósito de bendecir a otros, cada apropiación de medios para el servicio de Dios, será tesoro colocado en el cielo.— Review and Herald, 7 de abril de 1896; parcialmente en Exaltad a Jesús, p. 123.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

viernes, 11 de enero de 2013

LA BIBLIA DE PLATA

Lugar: Suecia
Palabra de Dios: 2 Timoteo 3:16,17.

Si quieren ver un ejemplar poco común de los evangelios -los libros de Mateo, Marcos, Lucas y Juan-, vayan a la biblioteca de la Universidad de Uppsala, en Suecia. Allí, encontrarán lo que se conoce como el Codex Argenteus; más conocido como la Biblia de Plata. Data del siglo sexto, y es una traducción de los evangelios a la lengua gótica.
La Biblia de Plata está escrita en hojas muy finas, de un papel conocido como pergamino, teñido de púrpura. Originalmente, tenía más de 366 hojas, de las cuales hay unas 187, hoy, en la biblioteca de Uppsala. Pero, lo que hace que este libro sea único es la forma en que está escrito. En lugar de usar tinta común, alguien decidió usar metales preciosos. El texto principal está escrito con plata, y las letras iniciales mayúsculas con oro. Como la mayor parte del libro tiene letras de plata, la gente la llama la Biblia de Plata.
Alguien debió haber pensado que la Biblia era muy valiosa; por eso hizo una copia usando oro y plata. Los eruditos, también, piensan que estaba encuadernada con perlas y joyas.
Pero, no es el tipo de tinta ni la encuadernación lo que hace que la Palabra de Dios sea valiosa. La Biblia dice: "Toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para reprender, para corregir y para instruir en la justicia, a fin de que el siervo de Dios esté enteramente capacitado para toda buena obra".
En otras palabras, la Biblia es la Palabra de Dios, inspirada por Dios y dada a nosotros para que lleguemos a ser mejores personas. Y, aunque nuestro ejemplar pueda no tener metales costosos o piedras preciosas, continúa siendo muy, pero muy valioso porque es la Palabra de Dios. Así que atesora tu Biblia, y pasa tiempo leyendo la Palabra de Dios. Es el libro más precioso que jamás encontrarás.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

sábado, 20 de octubre de 2012

UN TESORO A TU ALCANCE


Ábreme los ojos, para que contemple las maravillas de tu ley. Salmo 119:18, NVI

Se cuenta la historia de un príncipe que, deseoso de expresar a su amada lo mucho que la quería, le envió un regalo con una apariencia nada atractiva: un adorno de hierro con forma de huevo de gallina, sostenido con un resorte que le servía de base. Cuando la joven lo vio, se disgustó tanto que lo puso a un lado.
Después de un tiempo, la joven princesa pensó que por lo menos debía revisar el regalo. Por pura curiosidad presionó el resorte. Para su sorpresa, el huevo se abrió y ella pudo ver que dentro había un huevito de bronce también con su resorte. Lo presionó y, al igual que el anterior, se abrió dejando al descubierto un huevito aún más pequeño, pero esta vez de oro. Todavía más intrigada, presione el resorte. Cuando el huevito de oro se abrió, un precioso diamante quedó expuesto ante su sorprendida mirada. El autor del relato compara la experiencia de la princesa con la de aquellos que tienen a su alcance la Biblia, pero prefieren ponerla a un lado sencillamente porque ignoran las preciosas joyas que contiene (Fern Blair Doss, Sigas of the Times [Señales de los tiempos], mayo de 2008, p. 64).
¿Será que te está ocurriendo lo mismo que a la princesa de la historia? Supongo que tienes una Biblia pero, ¿la estás leyendo? ¿Estás dedicando tiempo cada día para explorar sus preciosos tesoros? Si «cavas» hondo en esa rica mina que es la Palabra de Dios, seguramente encontrarás tesoros incalculables, como lo expresa el siguiente versículo:
«Los preceptos del Señor son justos, porque traen alegría al corazón. El mandamiento del Señor es puro y llena los ojos de luz. El temor del Señor es limpio y permanece para siempre. Los decretos del Señor son verdaderos, todos ellos son justos, ¡son de más valor que el oro fino!» (Sal. 19:8-10).
¿En qué consiste el poder de la Palabra de Dios? Trae alegría al corazón y llena los ojos de luz. Con razón dice el Salmista que sus consejos «¡son de más valor que el oro fino!»
¿Qué tal si, comenzando hoy, te propones jugar a «la búsqueda del tesoro» ? Lee tu Biblia cada día, graba en tu corazón sus preciosas promesas y serás dueño de riquezas que nadie te podrá arrebatar.

Me propongo Señor, cada día, buscar los tesoros escondidos en tu palabra.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

martes, 18 de septiembre de 2012

NUESTROS TESOROS


Está mi alma apegada a ti, tu diestra me ha sostenido. (Salmo 63:8).

En 1912 se consideraba que cruzar el Océano Atlántico era una aventura. Pero aquel viaje sería más seguro, ya que se realizaría en un nuevo transatlántico, cuyos fabricantes consideraban insumergible. Era la nave más grande, más lujosa y rápida de la época. Es cierto que todo marchó de maravilla a la luz del día, pero aquel «insumergible» no pudo vencer los sutiles peligros de la noche. Las luces, la música, la elegancia y los brindis estaban engarzados en el marco de una serie de placeres terrenales cuando, de repente, el barco se estremeció, y el Titanic perdió la batalla.
Entre los pasajeros de primera había una elegante dama que viajaba con dos finos perros a los que había elevado a la categoría de «hijos predilectos». Cuando la tripulación se dio cuenta de que los botes salvavidas resultaban insuficientes, se dio la orden de auxiliar primeramente a las mujeres y a los niños. La distinguida dama alcanzó a entrar en uno de los botes salvavidas, e intentó que subieran a sus perros, pero les negaron el paso: «Únicamente usted, señora». Ella suplicó que le dejaran embarcar a sus animalitos, pero sin éxito. Entonces debía tomar una decisión rápidamente y así lo hizo: se quedaría en el Titanic para acompañar a sus perros, porque no soportaría la vida sin ellos. Hoy la dama y sus mascotas yacen en el fondo del mar, aunque la salvación oportuna y gratuita estuvo a su alcance.
Los apegos son malos. Revisa tu vida por si tienes algún apego; podría ser un perro o un gato; la pasión por el ira bajo; el excesivo amor al dinero; el orgullo o la vanidad lo que te esté separando de la fe y la salvación. En el gran mar de la vida, hay días claros y noches oscuras, y Dios ha provisto suficientes salvavidas. Tu decisión dependerá de que prefieras a tus apegos por encima de aquel glorioso amanecer en el que podrás levantarte tomado de la mano de Jesús.
Mi deseo es que Dios te ayude a valorar las oportunidades que pone hoy a tu alcance. Abandona tus tesoros y escoge la salvación. La decisión es tuya, y de nadie más

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Margarita Sharp de Priora 

miércoles, 11 de julio de 2012

TESOROS DE GRAN VALOR


No tengan miedo: ustedes valen más que muchos pajarillos. Lucas 12:7
Se cuenta el relato de un joven lleno de problemas que se acercó a un anciano en busca de consejo. Su mayor preocupación era que la gente no lo valoraba como persona ni valoraba lo que él hacía. Cuando el muchacho presentó su situación al anciano, no recibió muchas esperanzas de ayuda.
—Yo también tengo problemas —respondió el anciano— y ahora mismo no dispongo de mucho tiempo. Quizás tú podrías ayudarme tratando de vender esta joya en el mercado.
«Nuevamente mis problemas pasan a un segundo plano —pensó el joven—. Pero ayudaré a este anciano. Por lo visto tiene más problemas que yo».
El joven recibió la joya y ya se disponía a salir cuando el anciano lo interceptó:
—No la vendas por menos de una moneda de oro.
Con esa indicación y sin mucho entusiasmo el muchacho salió rumbo al mercado. A pesar de todo un día de sinceros esfuerzos, no logró vender la joya. Entonces el joven regresó a la casa del anciano.
—Maestro, hice lo que pude, pero no pude vender la joya por el precio que me señaló.
—Llévala al joyero —propuso el anciano— y pregúntale cuánto cree él que vale. No la vendas; solo pregúntale, y me avisas.
De nuevo se fue el joven, esta vez con menos entusiasmo. «¿Por qué insiste en vender esta cosa a un precio tan elevado?», se preguntaba mientras salía camino a la joyería. Al fin llegó al lugar.
—Podría por favor decirme cuánto vale esta joya —preguntó el joven.
—Es muy valiosa —replicó el joyero—. Podría costar unas cincuenta monedas de oro, o aun más. ¿Deseas venderla?
—No, gracias. Tengo que llevar este mensaje al dueño.
El joven salió corriendo hacia la casa del anciano y le contó lo sucedido. Sin mostrar mucha emoción por la noticia, el anciano respondió:
—Como esta joya, tú también tienes mucho valor. Que la gente en la calle no lo reconozca, o no lo admita, es otra cosa. Llevas en ti el sello de la imagen del Creador de los cielos y la tierra.  Es Dios quien lo ha dado semejante valor y eso nadie te lo puede quitar.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

domingo, 8 de julio de 2012

NÚMERO UNO


También se parece el reino de los cielos a un comerciante que andaba buscando perlas finas. Cuando encontró una de gran valor fue y vendió todo lo que tenía y la compró.  Mateo 13:45,46, NVI

Sundar era un joven hindú a quien aparentemente no le faltaba nada. Pertenecía a una familia adinerada, había sido bien instruido en los principios del hinduismo, y se perfilaba como un promisorio maestro de religión.
Cierto día, cuando Sundar tenía solo catorce años de edad, su madre murió. Entonces su vida cambió por completo. El joven tranquilo se tornó violento. Perseguía a los predicadores cristianos, lanzaba piedras a los misioneros, e incluso llegó a quemar una Biblia delante de sus amigos.
Mientras tanto, había un enorme vacío en su corazón. Trató de llenarlo con las prácticas del hinduismo, pero no lo logró. Entonces Sundar pensó en quitarse la vida, pero la noche previa a la ejecución de su fatídico plan, escuchó la voz de Cristo que le decía: «¿Por qué me persigues? Yo morí por ti». Apenas amaneció, comunicó a su padre su firme decisión de aceptar a Jesús como su Salvador.
Su padre lo expulsó de la casa y lo desheredó. De nada sirvió. Sundar dedicó el resto de su vida a predicar, de pueblo en pueblo, el nombre de su Salvador.
¿Qué encontró en el cristianismo? Esta pregunta se la hizo cierta vez un profesor de Religiones Comparadas.
—Sundar, ¿qué has encontrado en el cristianismo que no encontraste en el hinduismo?
—He encontrado a Cristo —respondió Sundar, sin vacilar, —Eso lo sé —replicó el profesor—. Lo que quiero decir es qué enseñanza en particular encontraste.
—Lo particular que he encontrado es... Cristo.  Al igual que el comerciante de la parábola (ver Mat. 13:45,46), el joven Sundar encontró la Perla de gran valor: Cristo.
Ahora, en un plano más personal, te pregunto: ¿Es el Señor Jesús tu mayor tesoro? ¿Podrías decir que todo lo que más amas en esta vida ocupa el segundo lugar, porque Cristo es el número uno en tu corazón? Solo tú puedes responder, pero si permites que Cristo sea el número uno de tu vida, entonces todo lo demás vendrá por añadidura.  Y  todo lo demás significa todo lo que en esta vida verdaderamente vale la pena.
Señor Jesús, quiero que seas el número uno en mi vida.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

sábado, 9 de junio de 2012

TENÍA UN TESORO… Y NO LO SABIA


Toda Escritura está inspirada por Dios y es útil para enseñar y reprender para corregir y educar en una vida de rectitud. 2 Timoteo 3:16

En su libro de lecturas devocionales, Charles Cowan cuenta que un joven estaba preparando su maleta para salir de vacaciones. Metió en ella todo lo que el espacio permitía: ropa, zapatos, artículos deportivos, algunos libros y muchas otras cosas. Mientras empacaba, un amigo suyo lo observaba. Cuando solo quedaba un pequeño espacio disponible, el muchacho le dijo a su amigo:
— Este espacio está reservado para mi colección favorita de libros.
— ¿Una colección de libros? — interrumpió el asombrado amigo — . ¿En ese espacio tan pequeño?
— Así es. La colección incluye libros de historia, poemas y biografías. Y en este pequeño espacio también pondré una linterna, un mapa, una espada, un espejo...
Al notar que su amigo no terminaba de entender, el joven procedió a explicar:
— Se trata de mi Biblia, apreciado amigo. Ella es una luz que ilumina mi camino, un mapa que me guía, una espada de doble filo, un espejo que revela mis defectos de carácter. Pero por sobre todas las cosas, es una colección de libros que hablan del precio que Cristo pagó para salvarme (Mountain Trailways far Yout/i. Devotions for Young Peopk [Senderos montañosos para jóvenes. Lecturas devocionales para los jóvenes]).
¿Y qué significa la Biblia para ti? ¿Qué lugar ocupa en tu vida? Cuando viajas, ¿hay un lugar reservado en tu equipaje para tu Biblia? ¿La lees cada día? Tener una Biblia y no leerla es como no tenerla. Peor aún, es como tener un tesoro en casa y no saberlo, como lo ilustra el siguiente relato.
Se cuenta que hace años un granjero le compró a un vecino una obra del pintor inglés Thomas Daniell (1749-1840) por apenas cuatro dólares. El hombre la colgó de una pared del granero y se olvidó de ella hasta un día que su contador la vio. Pensando que podía tener cierto valor, le tomó una foto. Luego envió la fotografía a una casa de subastas. Cuando se comprobó que era una obra original, que había estado «perdida» durante más de un siglo, ¡la pintura fue subastada por más de noventa mil dólares!
El granjero tenía un tesoro en su casa y no lo sabía. Así sucede con todo aquel que posee una Biblia y no la lee. Que no te suceda a ti lo mismo.
Padre celestial gracias por el tesoro de tu palabra. Ayúdame a darle su justo valor.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

jueves, 24 de mayo de 2012

UN EVANGELIO VALIOSO


«Pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; esto es, entre los incrédulos, a quienes el dios de este mundo les cegó el entendimiento, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios» (2 Corintios 4:3,4).

¿Conoce usted el valor de las piedras preciosas? Personalmente, soy incapaz de distinguir un diamante de un pedazo de vidrio.
Se cuenta la historia de un coleccionista de minerales que buscaba piedras y luego las vendía a otros coleccionistas. Durante una de sus excavaciones encontró un espécimen que describió como «grande y hermoso». Todos sus intentos de venderlo fracasaban; mientras, lo guardaba bajo la cama o en el armario. Suponía que aquel pedrusco azul le podía reportar unos beneficios de alrededor de quinientos dólares, pero estaba dispuesto a aceptar una suma inferior si se le presentaba un pago urgente, por ejemplo, la factura de la electricidad.
Así es como estuvo a punto de ser vendido por apenas unos cientos de dólares lo que era el mayor y más valioso zafiro jamás encontrado.  Aquel pedrusco azul que había sido condenado a la oscuridad de un armario, conocido ahora como el zafiro «Estrella de David», pesa casi medio kilo y está valorado en 2.75 millones de dólares.
Jesús dijo que el evangelio es como un tesoro escondido. ¿Pero por qué oculta Dios el evangelio? La respuesta es que no lo hace. El problema es que muchos tienen ojos, pero no ven, tienen oídos pero no oyen, tienen inteligencia, pero no entienden el tesoro que contiene. El hombre de la parábola del tesoro vio el tesoro y en seguida supo que era valioso. Volvió a enterrar el cofre, fue a casa, vendió todo lo que tenía para reunir el dinero necesario para comprar el campo, de modo que el tesoro fuera suyo.
Cuando David Livingstone, el famoso misionero, inició su viaje a través de África tenía 73 libros distribuidos en tres bultos, con un peso total de 82 kilos. Después de haber andado trescientas millas, Livingstone tuvo que deshacerse de algunos de los libros a causa de la fatiga de los porteadores. A medida que avanzaba, su biblioteca se iba reduciendo más y más, hasta que le quedó un solo libro: la Biblia.
Señor, ayúdame a apreciar la belleza de tu Palabra. Basado en Mateo 13:44

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

viernes, 16 de marzo de 2012

¿DÓNDE ESTÁ NUESTRO TESORO?

«Porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón» (Mateo 6:21).

Se cuenta la historia de un granjero que, después que su mejor vaca hubo parido dos temeros gemelos, uno blanco y otro pardo, dijo a su esposa y a sus hijos:
—¿Saben? Sentí el impulso de dedicar uno de estos terneros al Señor. Los criaremos juntos y, cuando llegue el momento de venderlos, el dinero de uno será para nosotros y el del otro irá a la obra del Señor.
Entonces su esposa le preguntó cuál de los dos dedicaría al Señor. —No te preocupes por ello ahora —respondió—. Los trataremos igual y, cuando llegue el momento, ya lo decidiré.
Y se marchó. Al cabo de pocos meses, el hombre entró en la cocina con aspecto triste y abatido. Cuando su esposa le preguntó qué lo preocupaba, él respondió:
—Traigo malas noticias. El ternero del Señor se ha muerto.
¿Por qué siempre muere el ternero del Señor? Nos reímos con cierta incomodidad porque todos, alguna vez, hemos sido culpables de algo parecido. Por ejemplo, pensemos en el fondo de inversión de la Escuela Sabática. La idea es dedicar algo a Dios y darle el producto como una ofrenda especial. Pero sé de miembros de iglesia que dedican al señor un árbol frutal medio muerto y lo retan a que lo haga productivo.
Jesús dijo: «No os hagáis tesoros en la tierra, donde la polilla y el moho destruyen, y donde ladrones entran y hurtan; sino haceos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el moho destruyen, y donde ladrones no entran ni hurtan, porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón» (Mat. 6: 19-21).
En los versículos que acaba de leer, Jesús nos da una visión magnífica de cómo debemos ver el asunto de la riqueza, el dinero y el lujo. En el siguiente pasaje, del versículo 25 al 34, habla de necesidades básicas (la alimentación, la bebida, la ropa y un lugar para dormir) y cómo debemos satisfacerlas. Pero en los versículos 19-21 cuestiona el lujo, no las necesidades.
¿Me permite que le haga una pregunta personal? ¿Qué es más importante para usted? ¿Dónde lo tiene, en el banco o en el cielo? Basado en Mateo 6: 19-21

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill