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martes, 31 de mayo de 2016

EL CORREDOR DE TRINEOS DE CARRERA DE BIRMINGHAM

¿No sabéis que los que corren en el estadio, todos a la verdad corren, pero uno solo se lleva el premio? Corred de tal manera que lo obtengáis (1 Corintios 9:24).

Cuando los niños afroamericanos que crecen en la ciudad imaginan una carrera deportiva exitosa, podrían pensar en jugar en la NBA o correr como estrellas del atletismo olímpico. Conducir trineos de carrera no es el primer deporte que viene a la mente a la mayoría de los adolescentes.
Conducir un trineo de carreras, ciertamente, no era un deporte que Vonetta Flowers hubiese considerado mientras crecía en Birmingham, Alabama. Como estrella del atletismo en la escuela secundaria, fue a la universidad con una beca de pista y campo. Pero, una serie de lesiones se interpusieron entre Vonetta y su objetivo de unirse al equipo de atletismo olímpico.
Sin embargo, en 2002, Vonetta se convirtió en la primera persona de ascendencia africana en ganar una medalla en los Juegos Olímpicos de Invierno, cuando ella y su compañero de equipo se llevaron el oro olímpico en conducción de trineos de carrera en Salt Lake City, Utah, Estados Unidos.
Probar con un deporte de invierno fue un desvío inesperado para Vonetta, pero su vida había dado un giro mucho más importante unos años antes cuando asistió a la iglesia con un amigo y entregó su corazón al Señor. El dedicar sus talentos a Dios dio a Vonetta un nuevo sentido de propósito en su vida.
Después de que Vonnetta ganó una medalla olímpica de oro, su primer entrenador de atletismo, que había trabajado con ella desde la edad de nueve años, la felicitó con este pensamiento: “Dios no permitió que tú ganaras esta medalla solamente para ti. El Señor te dejó ganar para que puedas observar a otra niña del gueto y darle ánimo”.

¿Y AHORA?
¿Has tenido miedo de probar algo nuevo? Piensa en las posibilidades que se abren ante ti cuando intentas una forma diferente de hacer algo.

SPLASH:
La conducción de trineos de carreras se originó en Suiza, en una villa llamada St. Moritz en 1800. Forma parte de los Juegos Olímpicos de Invierno desde su primera edición en 1924.

Tomado de Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
#IntensamenteEjercitaTuCerebro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaAdolescentes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

sábado, 13 de febrero de 2016

LA META DE RODRIGO

Y Jesús crecía en sabiduría y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres. (Lucas 2:52).

A los catorce años, Eric ya medía 1,90 metros y era la envidia de sus compañeros de escuela.
-¿Cómo se hizo Eric tan alto? -preguntaba Rodrigo, de doce años, a la mamá de Eric. Rodrigo estaba preocupado porque era más bajo que su hermano menor. La mamá de Eric pensó un momento.
-¿Sabes? Eric me estaba contando sobre una experiencia que leyó en una revista. El artículo decía que si un joven quiere crecer tres o cuatro centímetros más de lo esperado, debe dormir diez horas por noche en una habitación completamente oscura y tomar dos o tres vasos extra de leche por día.
Encogiéndose de hombros, dijo:
-Eric intentó hacerlo. Tal vez, eso lo haya ayudado un poco. Pero recuerda, Rodrigo, tu Creador te ha hecho como debes ser.
Unas pocas semanas después, la madre de Rodrigo y la de Eric estaban conversando.
-Rodrigo ha estado haciendo algo muy raro -remarcó su madre-. Insiste en ir a la cama temprano, y tenemos que asegurarnos de que su habitación esté totalmente a oscuras. Y toma litros de leche por día.
La madre de Eric se rio y le explicó por qué Rodrigo tenía ese comportamiento “extraño”.
Seis años después, Rodrigo festejaba con su 1,80 metros de altura. No sabía si su experimento había sido efectivo o no. Imaginaba que los genes que Dios le había dado tuvieron mucho que ver. Pero, se había puesto una meta y había trabajado para alcanzarla. ¡Rodrigo estaba muy satisfecho!

¿Y AHORA?
¿Qué objetivos quieres alcanzar? ¿Cuáles son los pasos que tienes que dar para lograr uno o más de esos objetivos?

SPLASH:
La Biblia nos dice que el gigante Goliat medía 2.90 metros. El hombre más alto de la historia reciente, del cual existen evidencias irrefutables, fue conocido también como “El gigante de Alton” y alcanzó una altura de 2,72 m; vivió hasta 1940.

Tomado de: Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
#IntensamenteEjercitaTuCerebro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaAdolescentes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

viernes, 12 de febrero de 2016

LA META SUPREMA

“Ustedes […] están alcanzando la meta de su fe, que es la salvación” (1 Pedro 1:8, 9).

¿Ya tienes un objetivo para tu vida? ¿Sabes qué meta anhelas alcanzar? Me encanta la siguiente declaración: “El éxito en cualquier actividad requiere una meta definida. El que desea lograr verdadero éxito en la vida debe mantener constantemente en vista esa meta digna de su esfuerzo” (La educación, cap. 31, p. 237). Billy Graham constituye un buen ejemplo de lo dicho en esta cita. Él identificó su meta: predicar el evangelio; y no permitió que nada lo disuadiera de ese objetivo.
Harold Myra y Marshall Shelley dicen que, como Billy era muy popular y atractivo, la Paramount Pictures le hizo una oferta para que trabajara para ellos como actor. La NBC le ofreció un millón de dólares para que presentara un programa televisivo. El expresidente Lyndon Johnson le aconsejó que optara por la candidatura presidencial. Richard Nixon quiso nombrarlo embajador. ¡Todos fueron grandes ofrecimientos! ¿Sabes qué hizo Graham? A todos les dijo: “Dios me ha llamado a predicar, y no tengo intención de hacer otra cosa mientras viva” (Secretos del liderazgo de Billy Graham, p. 66).
Jesús también tuvo muy presente este principio. Él determinó cuál era su meta: “Buscar y salvar lo que se había perdido” (Lucas 19:10). Desde que comenzó su ministerio, Satanás trató de desviarlo de su objetivo ofreciéndole los reinos de este mundo (ver Mateo 4). Sin embargo, el Señor mantuvo en todo momento su mirada fija en el objetivo: salvar a los seres humanos. Pablo escribió en su Carta a los Filipenses: “Una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y extendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta” (Filipenses 3:13, 14, RV95).
La Biblia dice que “el necio no tiene meta fija” (Proverbios 17:24); pero tú no eres una persona necia. Y como el camino hacia la meta es largo, es mejor que comiences a dar pasos concretos hacia ella. Pero nunca olvides que hay una meta que es superior a todas, la más importante. ¿Quieres saber cuál es? Mira lo que dice el apóstol Pedro: “Ustedes […] están alcanzando la meta de su fe, que es la salvación” (1 Pedro 1:8, 9). ¿Es la salvación tu meta suprema?

Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #metas #ProsigoalBlanco

sábado, 31 de agosto de 2013

UNA OBRA BIEN TERMINADA

Yo te he glorificado en la tierra; he acabado la obra que me diste que hiciese. Juan 17:4.

Cuando Cristo expiró en la cruz y clamó en gran voz “Consumado es”, su obra había terminado. El camino había sido abierto; el velo había sido rasgado. La humanidad podía acercarse a Dios sin una ofrenda de sacrificio; sin el servicio de sacerdotes terrenales. Cristo mismo era un sacerdote según el orden de Melquisedec. El cielo era su hogar. Vino a este mundo a revelar al Padre. Respecto de su humillación y conflicto, su obra en lo concerniente a ello ya estaba hecha. Ascendió al cielo y se sentó para siempre a la diestra de Dios.
La vida de Cristo en esta tierra había sido de fatiga; una vida ocupada e intensa. Resucitó de los muertos y durante cuarenta días permaneció con sus discípulos, instruyéndolos en preparación para su partida de entre ellos. Estaba listo para irse. Había demostrado el hecho de que era un Salvador vivo; sus discípulos no necesitaban asociarlo más con la tumba de José. Podían pensar en él en términos de su glorificación entre los ejércitos celestiales…
Todo el cielo esperaba con ansiosa vehemencia el fin de la demora del Hijo de Dios en un mundo quemado y marcado con la maldición. La exaltación de Cristo habría de ser en proporción a su humillación y sufrimiento. Llegó a ser el Salvador, el Redentor, únicamente porque primero llegó a ser el Sacrificio…
Cristo vino a la tierra como un Dios disfrazado de humanidad. Ascendió al cielo como el Rey de los santos. Su ascensión fue digna de su carácter exaltado.
Ascendió desde el Monte de los Olivos en una nube de ángeles, quienes lo escoltaron triunfalmente a la ciudad de Dios. Él no fue por su propio interés, sino como el Creador del pacto y el Redentor de sus hijos e hijas creyentes, que han llegado a creer por la fe en su nombre. Vino como uno poderoso en batalla, un conquistador, que llevó cautiva a la cautividad, entre aclamaciones de alabanza y cánticos celestiales…
¡Qué contraste entre la recepción de Cristo cuando regresó al cielo y su recepción en esta tierra! En el cielo solo había lealtad, no había penas ni sufrimiento con los cuales toparse constantemente…
Había llegado el momento para que el universo del cielo aceptara a su Rey —Signs of the Times, 16 de agosto de 1899.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

viernes, 16 de agosto de 2013

HAY QUE TERMINAR LA CARRERA

También nosotros, que estamos rodeados de una multitud tan grande de testigos, despojémonos del lastre que nos estorba, en especial del pecado que nos asedia, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante (Hebreos 12:1).

En el espectáculo de la carrera del cristiano, el principal espectador es el Padre mismo.
Nuestro éxito le interesa más que a nosotros mismos o a cualquier otro ser del universo.
En 1992, durante los Juegos Olímpicos de Barcelona, Derek Redmond, velocista inglés, había competido en las semifinales de los cuatrocientos metros. Para él, esa carrera era una especie de revancha. Cuatro años antes, en las olimpiadas de Seúl, se había desgarrado el tendón de Aquiles durante los calentamientos y no pudo competir. Ahora se le presentaba otra oportunidad.
Sonó el disparo de salida y los corredores salieron en busca del triunfo. Pero a una distancia de ciento cincuenta metros de la meta a Derek se le desgarró un músculo y cayó al suelo presa de un intenso dolor. Los camilleros corrieron hacia él pero les hizo señas de que se alejaran, se levantó como pudo y comenzó a andar a saltos dirigiéndose a la meta.
De repente un hombre saltó de las gradas, corrió hacia Derek y echó su brazo sobre sus hombros. Juntos saltaron durante los últimos cien metros hasta llegar a la meta. El ayudante era Jim Redmond, el padre de Derek. Había hecho un gran sacrificio para que su hijo llegara a la competición. Cinco minutos más tarde, padre e hijo llegaron a la meta y sesenta mil personas les brindaron una gran ovación de pie.
Cuando lo entrevistaron, el padre dijo: “Hicimos un pacto: mi hijo iba a terminar la carrera.
Esta es su última olimpiada. Entrenó durante ocho años. Yo no podía permitir que no terminara la carrera”.
Eso es lo mismo que nuestro Padre celestial hace por nosotros. No se avergüenza de llamarse nuestro Dios (Heb. 11:16). Cuando lo buscamos tirados en el suelo, paciente y amoroso nos levanta y nos acompaña el resto de la ruta. No permitirá que nos quedemos en el camino si queremos llegar a la meta y clamamos por su ayuda. Es una verdad bíblica.
Acércate hoy a tu Dios y Salvador mientras te empeñas en terminar la carrera que él te propone para hoy y para toda tu vida.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

martes, 29 de enero de 2013

CUATROCIENTAS PALABRAS

No añadas nada a sus palabras, no sea que te reprenda y te exponga como a un mentiroso (Proverbios 30:6).

El 18 de marzo de 2010 recibí la carta oficial con que se me invitaba a escribir el libro que ahora tienes en tus manos. En la misma se me dieron algunas indicaciones importantes; entre ellas, no exceder las cuatrocientas cincuenta palabras de comentario en cada lectura, ni tener menos de cuatrocientas. Si tienes paciencia para contar, encontrarás que todos mis comentarios respetan estos límites (incluidos también fechas, títulos y versículos guía).
Quizá te preguntes cuál sería la diferencia si de vez en cuando se excediera el límite establecido, o no se alcanzara. Bueno, eso crearía problemas de diseño y edición; el libro no se vería tan bien, sería más caro y menos exitoso.
La precisión en lo que hacemos es importante. Antes de sentarme a escribir esta mañana asistí a una clase de mecánica del automóvil que la Universidad de Montemorelos, México, ofrece a algunos de sus estudiantes. El maestro explicó los pasos principales para desmontar y volver a ensamblar un motor. Lo que más me impresionó fue la importancia de la precisión al ajustarlo si deseamos que funcione bien. Las piezas deben quedar alineadas en un ángulo preciso y encajar perfectamente. Los tornillos y las tuercas deben apretarse con una presión específica que es diferente, dependiendo de qué función realizan las piezas del motor. Si el mecánico piensa que un poco de imprecisión aquí o allá no importa, se notará en el funcionamiento del motor. Este tendrá poca potencia, quizá ni siquiera arranque o, peor aún, se podría dañar.
Los escribas que copiaban los manuscritos de la Biblia también tenían que ser precisos. Teodoro el Estudita (monje bizantino que vivió entre los siglos XVIII y XIX de nuestra era) registró las reglas que regían su Scriptorium: pan y agua al que se interesara tanto en el tema que dejara de escribir, ciento treinta penitencias por entregar pergaminos desordenados y sucios, cincuenta penitencias por tomar el material para escribir de un compañero, cincuenta penitencias por preparar más cola de la que se necesita usar en una sesión, treinta penitencias por quebrar una pluma. ¿Has pensado cuánto debemos a los escribas que nos transmitieron la Biblia con precisión?
Dios nos dio Diez Mandamientos que debemos obedecer con precisión si queremos que nuestra vida vaya bien. Si no somos precisos, se notará en el fracaso de nuestras familias, de nuestros trabajos y finalmente, de nuestra vida. Cuando emprendas tus actividades toma la decisión de hacer las cosas bien. Alguien dijo que las cosas deben hacerse rápidamente y bien; es una virtud que te traerá grandes dividendos en la vida.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

lunes, 21 de enero de 2013

SUEÑOS Y PERSEVERANCIA

Que te conceda lo que tu corazón desea; que haga que se cumplan todos tus planes (Salmo 20:4).

Douglas Corrigan albergaba el profundo deseo de tener su propio avión. Después de una larga lucha, finalmente, en la década de 1930, su sueño se convirtió en realidad. Compró un avión, que en realidad solamente era un montón de chatarra, pero era lo más que Corrigan podía pagar. En respuesta a las burlas de sus amigos, les dijo que en menos de lo que cantaba un gallo convertiría aquel cúmulo de hierrajos en una máquina voladora.
Mientras arreglaba el avión, Corrigan seguía soñando con la idea de volar solo a naves del océano Atlántico, para repetir la hazaña de su ídolo Charles Lindberg.  Cuando le decían que no sabía pilotar un avión, contestó haciéndose mecánico de aviación y aprendió a volar por cuenta propia. En 1927 obtuvo la licencia de piloto de aviación recreativa y, tres años después, la licencia de piloto de transportes de carga. Finalmente, después de una larga lucha para obtener el permiso del gobierno, se le autorizó hacer solo el vuelo de 3,000 millas de Los Ángeles a Nueva York, pero no más.
Milagrosamente, el montón de chatarra voladora llegó a Nueva York después de doce horas de vuelo. Cuando los trabajadores del aeropuerto vieron descender la humeante y crujiente máquina huyeron despavoridos para salvar sus vidas. Algunos de ellos amenazaron con renunciar a su trabajo y abandonar la ciudad si se permitía a aquel esperpento despegar de nuevo. De todos modos, dos días después se le concedió el permiso para despegar e iniciar el vuelo que se convertiría en uno de los más grandes misterios de la historia de la aviación.
Los cristianos tienen que ser prudentes y sensatos. Sus deseos han de estar atemperados por la modestia y la humildad. Pero también deben tener esperanzas, sueños, deseos, planes y grandes proyectos. En lo que se refiere a la superación personal es preciso que alcancen el máximo de sus posibilidades.
¡Fíjate metas elevadas! Dios puede satisfacer los deseos de tu corazón y hacer que se realicen tus planes. Tómale la palabra a Dios. Siempre cumple sus promesas. Intenta grandes cosas y, con su ayuda, realizarás grandes proezas.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

sábado, 22 de diciembre de 2012

¿ALGÚN DÍA?


No tengas miedo, yo te ayudo. Isaías 41:13

En su libro Doy by Day, (Día a día), el gran erudito inglés William Barclay cuenta que cierto día estaba lavando su automóvil cuando se le acercó una niñita. Miró con atención un cepillo que estaba usando Barclay e inmediatamente inició una conversación.
—Mi papi también tiene un cepillo como ese para limpiar autos.
—¡Qué bueno! —respondió Barclay—. ¿Y qué clase de auto tiene tu papi?
—Él todavía no ha comprado un auto —respondió la niña con cierto aire de orgullo— ¡pero ya tiene el cepillo para limpiarlo!
Me gusta la actitud de la niña. Su papi no tiene un automóvil todavía, ¡pero ya tiene el cepillo para limpiarlo! Esa es la actitud de quienes logran abrirse paso en la vida. Es la actitud de la gente que en el presente no tiene todo lo que quiere, pero que comienza a trabajar con lo que tiene. Que sueña con cosas grandes para mañana, pero comienza a buscarlas hoy.
Muchos, sin embargo, ven pasar los días, y aun los años, mientras esperan o sueñan con lo que podrían lograr algún día. «Algún día realizaré algo grande». «Algún día aprenderé a tocar bien mi instrumento musical favorito». La lista es interminable. No hay nada malo en soñar con grandes ideales. Pero la pregunta importante aquí es: ¿Qué estoy haciendo ahora mismo para que mis sueños se conviertan en realidad algún día?. ¿Qué estoy haciendo con las 24 horas que tengo? ¿Con los talentos que poseo? ¿Con los recursos que el Señor me ha dado?
No sé cuáles son los ideales que tienes para tu vida, pero una cosa es cierta: si quieres lograrlos, no te limites simplemente a acariciar sueños, o a lamentar lo que te impide lograrlos. Más bien, echa mano de lo que tienes. Es verdad, no tienes todos los recursos económicos que quisieras, ni todas las habilidades que desearías, pero ¡algo tienes! Posees talentos, fuerzas, entusiasmo, gente que te aprecia y un amante Padre celestial que te creó con un propósito y que siempre te ayudará para que ese propósito se haga realidad.
Entonces, mi amigo, mi amiga, ¡comienza a realizar tus sueños hoy! Recuerda que nada te será imposible, si Dios está contigo.
Padre amado, con tu bendición, hoy quiero comenzar a hacer realidad los sueños que tienes para mi vida.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

viernes, 30 de noviembre de 2012

EN BUSCA DE LAS ALTURAS


Los que confían en el Señor tendrán siempre nuevas fuerzas y podrán volar como las águilas. Isaías 40:31

¿Qué tiene que hacer un sembrador de papas con tal de lograr el mejor precio para su producto? Obviamente, vender un producto de calidad. Según cuenta The Chronicle of the Oíd West (Crónicas del Viejo Oeste), esto es precisamente lo que hacían los productores de papas de cierto pueblo agricultor. Clasificaban cuidadosamente las papas en tres categorías: grandes, medianas y pequeñas. Luego las colocaban en grandes recipientes y usaban la mejor carretera para transportarlas.
Un día, mientras vendían su cosecha en la ciudad, llegó también el granjero Juan, con su viejo camión cargado de papas hasta el tope, sin clasificarlas. Cuando los demás vendedores lo vieron llegar, imaginaron que le pagarían una miseria por su mercancía. Grande fue la sorpresa de estos hombres cuando, al final de la venta, supieron que Juan había obtenido por su cargamento de papas el mismo precio que ellos.
Luego se enteraron de la razón. Resulta que, después de montar en su camión el cargamento de papas, Juan viajaba a la ciudad, no por la autopista, sino por la vieja carretera pedregosa. Con los movimientos que producen los baches del camino, las papas más pequeñas se iban al fondo, las medianas se quedaban en el medio y las más grandes subían al tope. Todo lo que Juan tenía que hacer cuando llegaba al lugar de ventas era descargarlas comenzando por las más grandes (adaptado de Chronicle of the Old West, en www.chronicleoftheoldwest.com).
¡Qué interesante! Cuando el camino es pedregoso, las papas pequeñas se van al fondo, mientras las grandes se mueven hacia el tope. ¿No es esta una ilustración muy apropiada de lo que ocurre mientras transitamos por el camino de la vida?
Si ahora estás atravesando por momentos difíciles, recuerda que «las papas grandes se mueven hacia el tope cuando el camino es pedregoso». Así es. La misma prueba que hace caer a los cobardes impulsa a los valientes a buscar la cima. Los valientes han aprendido que en cada problema se esconde un desafío, y lo enfrentan. Que en cada crisis, hay una oportunidad; y la aprovechan. Han descubierto que cuando una puerta se cierra, otra se abre.
AL IGUAL QUE LAS ÁGUILAS, LOS VENCEDORES SIEMPRE ESTÁN EN BUSCA LAS ALTURAS.

Padre celestial., cuando vengan las pruebas ayúdame a mirar hacia arriba, hacia tu trono de gracia.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

viernes, 23 de noviembre de 2012

NO BASTA CON SOÑAR


En conclusión, ya sea que coman o beban o hagan cualquier otra cosa, háganlo todo para la gloria de Dios. 1 Corintios 10:31, NVI

El profesor Hal Urban pide a los alumnos de su clase que escriban diez metas que les gustaría alcanzar en la vida. Luego les pide que compartan con los compañeros solo una de esas metas. Diana es la primera en hablar.
—Siempre he soñado con vivir en Europa.
—Lo que acabas de expresar Diana —dice el profesor— es «casi» una meta. Para que sea una meta necesitas hacer dos cosas. En primer lugar, tienes que darle nombre al lugar específico de Europa donde deseas vivir. Recuerda que Europa es un continente.
—¿Y qué otra cosa tengo que hacer? —pregunta Diana.
—Lo segundo es ponerle fecha a tu meta. Las metas son sueños con una fecha tope.
Tiene mucha razón el profesor. La mayoría de nuestros sueños no pasan de ser solo eso: sueños. Son demasiado generales, muy amplios. Y como son muy amplios, no nos impulsan en ninguna dirección específica. Además, no tienen una fecha definida para la cual ya deberían ser una realidad. ¡Con razón no logramos más en la vida!
Pero la historia de Diana y sus sueños no terminó ahí, en solo un sueño. Tres años después de haber terminado el curso escolar, el profesor recibió una carta proveniente de Europa. Cuando abrió el sobre, ahí estaban las palabras:
«LAS METAS SON SUEÑOS CON FECHA TOPE»
Era una carta de Diana: Le había puesto un nombre específico a su sueño (Austria). Y en lugar de «algún día», le había puesto una fecha tope (Hal Urban, Life's Greatest Lessons [Las lecciones más grandes de la vida], pp. 129, 130).
¿Qué ideales tienes en tu vida? ¿Cuáles son tus sueños? Este es mi desafío para ti: Pon nombre y fecha a tus sueños. En lugar de decir «Algún día aprenderé a... (tocar el piano, hablar inglés)» o «Algún día completaré mi maestría»; di más bien: «De aquí a dos (tres cuatro, cinco...) años, con la ayuda de Dios, habré logrado la siguiente meta» (y a continuación escribe tu meta). ¿Qué tal si, comenzando hoy mismo, le pides a Dios que ponga en tu corazón un sueño, una meta, que glorifique su nombre?  Como bien decía William Carey, hagamos grandes cosas para Dios y esperemos grandes cosas de parte de Dios.

Señor, revélame tus sueños para mi vida y ayúdame a cumplirlos para la gloría de tu nombre.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

miércoles, 7 de marzo de 2012

VELANDO DEBAJO DEL AGUA

«Pueden comer de toda ave pura, pero hay algunas de las cuales no deben comer: [...] el cormorán» (Deuteronomio 14: 11-17).

¿Has visto eso? Algo como un pájaro salió volando del agua y volvió a sumergirse. ¡Era enorme! Como de un metro de largo, y llevaba un pez en su pico. Bueno, si tenía pico, entonces debe de ser un pájaro, ¿no?
Hemos llegado caminando hasta la playa y lo que acabamos de ver es un cormorán. Trata de decir cormorán rápido cinco veces. El cormorán es un ave fascinante que vive donde hay agua y peces para comer La manera en que pescan es asombrosa. Ellos flotan en el agua, y cuando ven un pez, se sumergen. Así como lo oyes, se sumergen hasta que atrapan su presa. ¡Eso es luchar por algo hasta conseguirlo!
En Mateo 4:19 Jesús dijo a sus discípulos que él los convertiría en pescadores de hombres, y así como el cormorán, Jesús quiere que vayamos donde sea necesario para «pescara a las personas. Dios quiere que luchemos por ganar a nuestros amigos y vecinos para él hasta lograrlo. Él quiere que nos «sumerjamos» las veces que sea necesario para llevar a otros a sus pies. Y cuando llevemos a nuestros amigos a Jesús, podremos entonces alzar el vuelo como el cormorán.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

domingo, 22 de enero de 2012

VIVIR CON UN PROPÓSITO EN EL CORAZÓN

«Daniel propuso en su corazón no contaminarse» (Daniel 1:8).

Sin duda usted recuerda la historia. Nabucodonosor había conquistado Judá y muchos hombres, mujeres y niños fueron llevados cautivos, incluyendo a Daniel y sus tres jóvenes amigos. No sabemos qué edad tenían, pero bien pudo ser que fueran adolescentes. Habían sido criados por padres temerosos de Dios que, con toda seguridad, oraban por ellos.
El rey le pidió al funcionario encargado de los jóvenes que les sirviera de los mismos alimentos que llenaban la mesa del rey. Estaba convencido de que les hacía un favor, pero muchos de los alimentos eran impuros y no aptos para comer. También había vino. «Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey ni con el vino que él bebía; pidió, por tanto, al jefe de los eunucos que no se le obligara a contaminarse» (Dan. 1:8).
No podemos pedir a Dios que haga algo por nosotros si nosotros mismos no estamos dispuestos a hacerlo. Por eso Jesús dijo que la justicia solo puede alcanzar a quienes tienen hambre y sed de ella. Nunca se está demasiado hambriento y sediento de justicia. Tampoco podemos decir que alguna vez hayamos sido plenamente saciados.
Sin embargo, podemos ser volubles y cambiar de opinión. Tal vez un día resistimos la tentación y al día siguiente caemos en ella. Unas veces nos importa y otras no, por lo que no le pedimos a Dios que nos proporcione su justicia. Por esta razón, nos vendría bien aplicar en nuestra vida el conocido texto bíblico: «Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios [...], pero pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra» (Sant. 1:5,6).
A veces podemos tratar de aparentar que somos justos, pero en nuestro corazón sabemos que no es así. Los que tienen hambre y sed de justicia no se conforman con una mera apariencia de justicia para impresionar a los demás; antes bien, han decidido no contaminarse con las cosas de este mundo. Rechazan todo lo que pueda apartarlos de la justicia prometida por Dios.
Oremos para que, hoy, el Espíritu Santo despierte en nosotros el hambre por el Señor. Solo Jesús puede satisfacer el hambre y la sed de justicia.(Basado en Mateo 5:6).

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

martes, 10 de enero de 2012

LOS CUATRO FANTÁSTICO – 3. LAS POSIBILIDADES

El camino de la vida es hacia arriba para el prudente. Proverbios 15: 24. RV95

John tenía apenas quince años cuando se dio cuenta de que muchos de los adultos que conocía se pasaban quejándose de lo que podrían haber hecho durante su juventud, pero que no habían hecho: «Oh, si yo hubiera estudiado cuando era joven», decía uno. «Oh, si yo no hubiera perdido tanto tiempo», decía otro. Entonces, John resolvió que él no cometería el mismo error. Un día se sentó a escribir una lista con las metas que trataría de alcanzar durante su vida. ¡Escribió 127 metas!
¿Y cuáles eran algunas de esas metas? Las clasificó en varias categorías:
- Explorar diez de los ríos más importantes del mundo (el Amazonas, el Nilo, el Congo, el Orinoco y otros).
- Escalar los picos más conocidos del planeta (el Everest, el Kilimanjaro, el Popocatépetl, el Aconcagua, el Ararat, el Vesubio).
- Visitar lugares de gran atracción turística (el canal de Panamá, la Gran Muralla China, las islas Galápagos, la torre Eiffel, la torre de Pisa, el río Jordán).
- Fotografiar las cataratas más imponentes (Niágara, Yosemite, Victoria).
- Logros personales: pilotear un avión, volar en globo, montarse en un elefante, tocar la flauta y el violín, lanzarse desde un avión en paracaídas, explorar las profundidades del mar, practicar el esquí acuático, escribir un libro, aprender varios idiomas, leer la Biblia completa, leer las obras de autores clásicos de la literatura universal, familiarizarse con las composiciones de los grandes de la música, practicar varios deportes, dar la vuelta al mundo, servir como misionero para su iglesia, etc.
Cuando cumplió 47 años, John Goddard había alcanzado 103 de las 127 metas. No está mal. Al momento de escribir sus 127 metas, todas eran solo posibilidades. Con el transcurso de los años, se convirtieron en realidades. ¿Cómo lo logró? Porque se propuso alcanzarlas una por una. Tenía razón Elena G. de White cuando escribió que «dando un paso después de otro se puede subir la más elevada cuesta y llegar al fin a la cima del monte» (Mensajes para los jóvenes, p. 33).
Por supuesto, antes de escalar una montaña, primero es necesario tener una montaña. Para lograr tus metas, primero necesitas tener metas. ¿Ya tienes tu lista de posibilidades?.
Señor, ayúdame la desarrollar la capacidad de pensar en términos de lo que es posible lograr con tu bendición y tu poder.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

domingo, 19 de junio de 2011

CORRE HASTA LA META

No pretendo haberla ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás y entendiéndome a lo que está delante, prosigo a la meta, al premio del supremo llamamiento de Dios en Cristo Jesús. (Filipenses 3:13,14).

Cuenta una antigua leyenda que en una selva vivían tres leones muy fuertes. Un día, el mono, que había sido elegido rey por los mismos animales, convocó una reunión para decidir quién de los tres leones seria su sucesor. Tras mucho deliberar, decidieron que el que fuera capaz de escalar la montaña más alta sería coronado rey.
Los tres leones aceptaron el reto y emprendieron la marcha con muchas energías, pero no obtuvieron éxito en su empresa, y bajaron derrotados. Siendo que no podían elegir al nuevo rey, los animales pidieron ayuda a un águila. «Yo sé quién debe, ser el nuevo rey -dijo el ave—. Mientras acompañaba en mi vuelo a los leones, escuché lo que decían. Los dos primeros dijeron: "¡Montaña, me has vencido!", pero el tercero dijo: "¡Aunque me has vencido, solo es por ahora! Tú has llegado al límite de tu tamaño, pero yo todavía estoy creciendo"».
En medio de las dificultades, el tercer león supo mirar hacia arriba y encontrar esperanza en la victoria que vislumbraba. Como mujeres cristianas a veces nos sentimos derrotadas por las enormes montañas que a diario se presentan ante nosotras y que debemos vencer. Tenemos grandes retos en la enseñanza de nuestros hijos, en las tareas del hogar, en los estudios, en el trabajo, en la conservación de la familia y en la gestión de las emociones.
Hoy te invito a que repitas las palabras de este sabio león, que revelan el secreto del éxito. Allá en el cielo está Jesús, quien nos ayuda a crecer diariamente. Puede ser que no alcances aún la montaña que te has propuesto escalar, pero como el apóstol Pablo puedes aprender a olvidar el pasado, las derrotas que ponen freno a tu presente y a tu futuro. Extiéndete hacia lo que está delante, prosigue hacia la meta. Tienes un objetivo que alcanzar, un premio que recibir. Corre, no te detengas. Sigue creciendo.
El que pone sus ojos en la meta, recibe el poder divino para obtener el premio.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera