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lunes, 11 de abril de 2016

UN MUCHACHO LLAMADO URÍAS

El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento (2 Pedro 3:9).

Durante los últimos meses, Urías, de doce años, había estado observando cuidadosamente el calendario. Cada noche había tomado su lápiz y marcando una X en la fecha de cada día hasta que cada recuadro; excepto el de este día, estaba marcado. La fecha especial había llegado: 22 de octubre de 1844. ¡Pronto su familia y todos los que esperaban con impaciencia el regreso del Señor estarían a salvo con Jesús! Muy pronto dejarían de ser objeto de burlas y ya no serían ridiculizados como lo habían sido durante el pasado año.
-¿Recuerdas cuando esos hombres rompieron todas las linternas en la tienda de la campaña de evangelización? -le recordó a su hermana mientras esperaban juntos.
-Sí, no me olvido de eso -asintió Annie moviendo la cabeza-. Empujaron a un cerdo debajo de la tienda de campaña con nosotros adentro. Y como si eso fuera poco, también nos arrojaron manzanas mientras estábamos atrapados debajo de la lona.
Urías ya no podía esperar. En breve, los fieles ¡rían a un lugar donde no habría odio, ni llanto, ni enfermedad, ni muerte. Verían a Jesús y a los ángeles todos los días, para siempre. Cuánto había deseado Urías que llegase ese día.
Esa noche el joven Urías y su familia observaron los cielos hasta que las estrellas finalmente se desvanecieron y un nuevo día amaneció; pero Jesús no había venido. La largamente anticipada segunda venida de Cristo que Urías y muchos otros esperaban para el 22 de octubre de 1844 no había sucedido.

¿Y AHORA?
¿Cómo sabes que Jesús volverá? ¿Qué cosas puedes hacer para estar listo para encontrarte con él?

SPLASH:
William Miller, un granjero de Vermont, predicó que Jesús regresaría a la Tierra el 22 de octubre de 1844. ¡No todos lo aceptaron, y algunos ni querían oírlo! Incluso le lanzaron huevos y verduras. Pero más de 50 mil creyeron, y cerca de un millón más miraban expectantes.

Tomado de Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
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jueves, 4 de julio de 2013

NO MIRES POR EL ESPEJO LATERAL

Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara. Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. 1 Corintios 13:12

La mayoría de los automóviles tiene escrita una frase en uno de los espejos laterales que dice algo así como: “Los objetos que se ven en este espejo están más cercanos de lo que parece”. Por supuesto que es una advertencia, para que el conductor no sufra un engaño visual que lo lleve a tener un accidente.
Los objetos están mucho más cercanos de lo que aparentan. Si el conductor no toma en cuenta la advertencia del fabricante, las consecuencias pueden ser fatales.
En esos espejos los objetos no solamente se ven más distantes, sino que también parecen más pequeños. Algunas personas viven como si estuvieran mirando por un espejo lateral, y por ende se colocan en un grave peligro. En ese caso, quienes lo hacen serán engañados, pensando que Dios está lejos de nosotros, cuando en realidad está más cerca de lo que imaginamos.
Cuando dejamos de contemplar la visión celestial para mirar por uno de esos espejos, no solamente nuestros sentidos pueden resultar engañados, sino que también nuestra fe y nuestra confianza en Dios pueden debilitarse. Pensamos y creemos que el Señor se mantiene distante y lejano. Los problemas y las circunstancias difíciles podrían hacernos perder la perspectiva de un Dios cercano y amoroso, atento a nuestras necesidades. Es en esos momentos cuando debemos recordar: “El Señor está cerca de los quebrantados de corazón, y salva a los de espíritu abatido” (Sal. 34:1).
Amiga, si hoy el espejo de la vida te muestra una imagen velada, reducida y lejana de Dios, no te dejes engañar, solamente recuerda que:
• “El Señor está cerca. No se inquieten por nada” (Fil. 4:5-6).
• “Muy cercano está para salvar a los que le temen, para establecer su gloria en nuestra tierra” (Sal. 85:9).
• “El Señor está cerca de quienes lo invocan, de quienes lo invocan en verdad” (Sal. 145:18).
• “Ahora en Cristo Jesús, a ustedes que antes estaban lejos, Dios los ha acercado mediante la sangre de Cristo” (Efe. 2:13).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

martes, 11 de junio de 2013

CÓMO LIBRARSE DEL TERROR

Cada uno será como un refugio contra el viento, como un resguardo contra la tormenta; como arroyos de agua en tierra seca, como la sombra de un peñasco en el desierto (Isaías 32:2).

Durante el siglo XIX el mundo cristiano miraba el futuro con grandes esperanzas. Los predicadores proclamaban la Edad de Oro del progreso de la humanidad. Los adventistas eran tenidos como alarmistas porque anunciaban calamidades y terrores.
Pero cuando estalló la Primera Guerra Mundial, seguida de la Gran Depresión de 1929 y luego la Segunda Guerra Mundial, la humanidad comenzó a entender que el progreso natural y la estabilidad internacional estaban muy lejos de alcanzarse. Los días que siguieron al ataque a Pearl Harbor, que obligó a los Estados Unidos a entrar en el conflicto bélico, fueron muy difíciles para Norteamérica. La industria no estaba preparada para construir armamento para una guerra de tales dimensiones. Las batallas se perdían una tras otra, tanto en Europa como en el Pacífico.
En esos momentos de crisis, el presidente Franklin D. Roosevelt repitió una de sus frases favoritas: «No tenemos nada que temer, excepto el temor mismo». Estas palabras dieron ánimo al pueblo norteamericano. Pero si lo analizamos cuidadosamente, veremos que equivale a silbar en la oscuridad, como diciendo que no hay por qué tener miedo. Cuando los temores son imaginarios, de algo sirve silbar en la oscuridad, pero eso no se puede comparar con un haz de luz que penetra la oscuridad y nos muestra que, en efecto, no hay nada que temer.
Dios ha dado su Palabra que es como una lámpara a nuestros pies y «es una luz en mi sendero» (Sal. 119:105). Cuando los Estados Unidos y la Unión Soviética estaban fabricando y probando sus bombas de hidrógeno, alcanzó gran venta el libro titulado No Place to Hide [No hay dónde esconderse], en el que se presentaba el asombroso poder destructivo de las armas nucleares, la futilidad de los refugios contra esas bombas y la facilidad con que un insensato podía desatar una hecatombe mundial.
Si los adventistas han predicado los terrores del fin del mundo, lo cual deben hacer para que nadie ignore que ocurrirá, han predicado con más vigor y elocuencia la gran esperanza de la segunda venida de Jesús en gloria y majestad. No tenemos nada que temer. Él es nuestro amparo y fortaleza. Como dice nuestro texto de hoy: «Cada uno será como un refugio contra el viento, como un resguardo contra la tormenta; como arroyos de agua en tierra seca, como la sombra de un peñasco en el desierto». Confiemos en él. Es la mejor actitud que podemos adoptar al empezar el día.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

sábado, 2 de marzo de 2013

MÁS CLARO, IMPOSIBLE


En cuanto al día y la hora, nadie lo sabe, ni siquiera los ángeles en el cielo, ni el Hijo, sino solo el Padre (Mateo 24:36).

En el Nuevo Testamento hay una buena cantidad de textos que son difíciles de entender, pero este es uno de los más sencillos. Jesús nos advirtió claramente que nadie sabe la hora en que regresará. No escuches a quienes pretenden saberla. Muchos dirán que saben el día y la hora, pero son falsos profetas. Hay que velar, orar, estar alertas, porque el Señor llegará «como ladrón en la noche» (1 Tes. 5:2). Pese a todas estas advertencias, muchas personas han especulado hasta la saciedad con las fechas.
Todo comenzó con el anuncio de que Jesús vendría el 22 de octubre de 1844. Después se tuvo la esperanza de que volvería más o menos al mismo tiempo en 1845.
Después el pueblo adventista se preguntó: «¿Vendrá en 1851? ¿En 1894?» Siempre hallaban razones para creer que vendría en alguna de esas fechas. Posteriormente, la expectación se concentró en 1917. Luego en 1928, 1938 y 1964. Algunos cristianos calcularon los años del jubileo y creyeron que Jesús volvería en 1987.
Otros cálculos del jubileo fijaron su venida para 1991 y después 1994. Algunos dijeron que vendría en 1996 o 1998. Otros más hicieron cálculos del tiempo de la venida basados en siete ciclos de mil años cada uno. Por supuesto, muchos afirmaron que el Señor vendría en el año 2000. El pastor George Reid, expresidente del Instituto de Investigación Bíblica de la Asociación General, se refirió en una ponencia sobre el milenarismo que 63 grupos independientes, que se adscriben a nuestra iglesia, enseñan con diversos niveles de verdad y error refiriéndose a las profecías del tiempo del fin.
¡Cuán a menudo fieles miembros de la iglesia se «espacian» en las fechas! Alguien presenta una lista de textos bíblicos y citas de Elena G. de White y los utiliza para decirle a la iglesia lo que debe hacer. En “El Dios que dice sí”, Walter Scragg recoge dos ejemplos que algunos tomaron en serio en algún momento de nuestra historia reciente:
«El año 1964 es una fecha clave en los planes del Señor, pues Noé amonestó al mundo durante 120 años y el mensaje adventista se ha predicado durante el mismo tiempo, de modo que debemos estar atentos al año 1964». «El 22 de abril de 1984 será el comienzo de los tres años y medio de la era presente. Al final de ellos Jesús regresará».
Especulaciones como esas no deberían perturbarte. Jesús vendrá. Punto. Nadie lo sabe la hora, prepárate como si fuera a venir hoy. Punto.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

viernes, 8 de febrero de 2013

EL PRÍNCIPE QUE VIENE


Lugar: Japón
Palabra de Dios. Apocalipsis 22:20.

El anuncio se hizo una mañana, durante la hora del culto. "Su Alteza Imperial, el príncipe Takamatsu, estará visitando nuestro colegio el 6 de mayo a las 11 de la mañana". Los alumnos quedaron boquiabiertos y asombrados ante la idea de que alguien tan importante visitara su pequeño colegio cristiano.
Las siguientes seis semanas fueron un frenesí de actividad en el Colegio Misionero de Japón, mientras alumnos y profesores trabajaban juntos para prepararse para la visita del príncipe. Podaron árboles, cortaron el pasto, recogieron basura; algunos repararon edificios y fregaron pisos. Hasta la actitud de todos en el colegio parecía ser más positiva.
La mañana del 6 de mayo de 1952, todo estaba preparado. Los alumnos y los profesores vestían sus mejores ropas, esperando, emocionados, la llegada del príncipe. Algunos funcionarios del gobierno los mantenían al tanto de la ubicación exacta del príncipe Takamatsu, mientras recorría los ochenta kilómetros desde su palacio. Cuando el príncipe bajó del auto, la multitud que lo esperaba lo saludó cálidamente.
El trabajo duro de todos había valido la pena. Toda la espera había terminado. El príncipe había venido, tal como había prometido, y la visita había resultado ser un acontecimiento exitoso.
Imagina cómo reaccionarías si un príncipe viniera a verte. ¿Estarías listo para recibirlo, o ignorarías su venida? Jesús, el Príncipe de Paz, visitó una vez la Tierra como un bebé, pero la mayoría de la gente no le dio la bienvenida; de hecho, la mayoría ni se acordaba de que vendría.
Eso ocurrió hace dos mil años, y ahora ha prometido regresar. "Sí, vengo pronto", dice. Él quiere verte. La pregunta es: ¿estarás listo para encontrarte con tu Príncipe?

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

jueves, 31 de enero de 2013

ES MÁS TARDE QUE NUNCA

Hagan todo esto estando conscientes del tiempo en que vivimos. Ya es hora de que despierten del sueño, pues nuestra salvación está ahora más cerca que cuando inicialmente creímos. La noche está muy avanzada y ya se acerca el día. Por eso, dejemos a un lado las obras de la oscuridad y pongámonos la armadura de la luz (Romanos 13:11,12).

Un niño tenía en su dormitorio uno de esos relojes viejos que fallan más que aciertan. Una mañana comenzó a sonar y no paró sino hasta que dio catorce sonoras campanadas. Aterrorizado, el niño corrió al dormitorio de sus padres, gritando: «¡Mamá, papá, despierten, es más tarde que nunca!». Esa es la hora que da el reloj de la profecía. En realidad, es más tarde que nunca. Como aconseja el apóstol Pablo en Romanos 13:11-12, ya es hora de despertar de nuestro sueño y prepararnos para la venida de Cristo.
Antes del 26 de abril de 1986, pocas personas en Occidente habían oído hablar de Chernóbil. Esa mañana una explosión voló el techo del reactor número cuatro de la planta nuclear local. En menos de tres segundos, una detonación arrojó al aire gases radiactivos que alcanzaron hasta ochocientos metros de altura. Las emisiones de radiación de la explosión pronto recorrieron todo el norte de Europa, como también la Unión Soviética, llegando hasta los Estados Unidos. El terrible accidente nuclear mató a treinta personas y muchas más sufrieron daños por la radiación. Se contaminaron centenares de kilómetros cuadrados alrededor del lugar y los peligros médicos y medioambientales que provocó la explosión pueden prolongarse por quién sabe cuánto tiempo.
Ese horroroso accidente hizo que el mundo despertara a la realidad de la amenaza de la «espada de Damocles» nuclear que pende sobre nosotros. Como resultado, muchos corazones literalmente desmayan por el terror, temerosos de las cosas que le sucederán al mundo (Luc. 21:26). Ciertamente las señales de los tiempos en los postes indicadores del cielo demuestran que casi llegamos al destino.
La intensidad sin precedentes del aumento de las señales tradicionales del retorno de Jesucristo que aparecen en Mateo 24, conducen a muchos a pensar que no pasará mucho tiempo antes de que la nubecita del tamaño de la mitad de la palma de una mano anuncie el gran día del regreso de Jesús.
Es tiempo, pues, de despertarnos del sueño. La hora está avanzada. Pronto amanecerá el día. Urge desechar las obras de oscuridad y vestirnos con la armadura de la luz. ¿Ya te preparaste? Este puede ser el año del regreso del Señor.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

miércoles, 5 de diciembre de 2012

PREPARARTE… ¡NOS VAMOS A CASA!


En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. (Juan 14:2).

Una de las bendiciones que Dios me dio, como parte del ministerio pastoral de mi esposo, fue viajar a diferentes países. De esa forma pude conocer diferentes comidas, costumbres y culturas, y comprobar cómo se expande el mensaje adventista. Además tuve la oportunidad de conocer a los dirigentes de nuestra Iglesia, así como a hermanos de diferentes nacionalidades, y de comprobar que somos uno en Cristo Jesús.
Cada viaje representó una maravillosa aventura junto a mi esposo. Nos ayudó a adquirir una mayor confianza en la protección de Dios, y nos permitió reencontramos en nuestro compromiso como pareja y mantener viva nuestra relación diaria con Dios. El Señor nos permitió ver su gloria en cada lugar que visitábamos.
El día antes de regresar a nuestro hogar siempre llegaba el momento en que mi esposo me decía: «Prepárate... ¡nos vamos a casa!». ¡Qué emoción regresar a nuestro hogar, donde habíamos dejado a nuestros hijos y a nuestros nietos. Regresar para recibir sus besos y abrazos, y para compartir con ellos las experiencias vividas. Regresar a nuestro diario vivir, a nuestro trabajo, a nuestra gente, a nuestros compañeros, a nuestra congregación y a nuestra patria.
«Prepárate... ¡nos vamos a casa!» son las palabras que anhelo oír, no solo de parte de mi esposo, sino de parte del Señor. ¡Qué bello cuando escuche la voz de mi Padre pronunciar tan anheladas palabras! ¡Qué hermoso será contemplar el rostro de mi Salvador! ¡Sentir el abrazo amoroso de Jesús y poner mi corona a sus pies, dándole toda la gloria y alabanza por su inmenso amor y perdón! ¡Cuán hermoso será escuchar su melodiosa voz pronunciando mi nuevo nombre!
Jesús viene muy pronto en las nubes de los cielos. Los preparativos para ese regreso tienen que comenzar hoy. Dios nos ha hecho el regalo más maravilloso: el tiempo. El Señor te ha dado tiempo para que hagas planes, para que te organices, para que realices todos los preparativos necesarios.  De esa forma, cuando llegue ese día tan anhelado, no te tomará de sorpresa. Oremos para que muy pronto podamos escuchar ese mandato divino. ¡Preparémonos, porque pronto nos vamos a casa!

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por María Cristina Rivera

MÁS DE LO QUE IMAGINAMOS


«Allí no habrá más noche y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol porque Dios el Señor los iluminará y reinaran por los siglos de los siglos» Apocalipsis 22:5).

Una de las cosas que un joven espera con más interés es poder obtener el permiso de conducción. Recuerdo el día que presenté el examen teórico en la oficina de permisos. Me concedieron un permiso provisional, lo que significaba que un conductor con permiso definitivo tenía que acompañarme cada vez que yo me ponía al volante. ¿Imagina quién condujo de vuelta a casa? Durante los meses que siguieron a la obtención del permiso, aprovechaba cualquier oportunidad para conducir.
¡Cómo han cambiado las cosas! Ahora, cuando vamos en automóvil, prefiero que conduzca mi esposa. Digámoslo sin rodeos: si antes no quería hacer otra cosa que conducir, ahora me parece una actividad extremadamente aburrida. Conducir me interesaba más antes de obtener el permiso que después.
¡Qué emocionante será cuando Jesús venga y nos lleve a casa con él! Lo ha hecho todo nuevo para nosotros.  Será tan extraordinario que no podremos explicarlo.  Pero, ¿se imagina cómo será cuando llevemos viviendo diez mil millones de años? ¿Nos parecerá tan excitante y extraordinario como el primer día? Sé que la respuesta es «si». 
Dios es tan extraordinario que necesitaríamos más de una eternidad para conocerlo y amarlo cada vez más. Aunque siempre estará fuera de nuestro alcance, cada vez nos pareceremos más a él.
«A medida que los años de la eternidad transcurran, traerán consigo revelaciones más ricas y aún más gloriosas respecto de Dios y de Cristo. Así como el conocimiento es progresivo, así también el amor, la reverencia y la dicha irán en aumento. Cuanto más sepan los hombres acerca de Dios, más admirarán su carácter. A medida que Jesús les descubra la riqueza de la redención y los hechos asombros del gran conflicto con Satanás, los corazones de los redimidos se estremecerán con gratitud siempre más ferviente, y con arrebatadora alegría tocarán sus arpas de oro; y miríadas de miríadas y millares de millares de voces se unirán para engrosar el potente coro de alabanza» (El conflicto de los siglos, cap. 43, p. 657).
Si se siente solo y abatido, acuérdese de qué nos prepara Jesús. ¡Allí nos veremos!  Basado en Juan 14: 1-3

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

viernes, 30 de noviembre de 2012

LA LUZ DEL MUNDO


«Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas» (Juan 12:46).

Uno de los objetos más brillantes del cielo nocturno es Venus. Se ve como una estrella brillante, pero en realidad es un planeta. Puesto que es lo bastante brillante como para poder ser visto a simple vista, ha sido objeto de adoración desde los tiempos prehistóricos. En griego, el nombre de Venus es Afrodita y el nombre babilonio es Istar. Se dice de Venus que es nuestro planeta hermano porque tiene, aproximadamente, el mismo diámetro que la Tierra.
Venus alcanza su máximo brillo poco antes del amanecer, por lo que a menudo se lo llama el lucero de la mañana. Un dato interesante sobre el planeta Venus: Está cubierto por una capa de nubes de más de 56 kilómetros de espesor (en la Tierra, las nubes más altas no superan los 16 kilómetros).
No hace mucho, un científico escribiendo para la revista National Geographic declaró lo siguiente: «En teoría, si se pudiera estar en Venus, sería posible disfrutar de una de las más extrañas experiencias de la vida. A causa de que las nubes reflejan como un espejo, se especula que sería posible ver todo el perímetro del planeta». Eso se llama «reflexión al punto de partida». ¿Cómo funciona? Seguro que ha estado en algún vestuario en el que hay espejos en todas las paredes, por lo que le es posible verse desde todos los ángulos. Pues bien, en lugar de espejos, la capa de nubes de Venus actuaría como un gigantesco espejo que lo reflejaría desde todos los lados, de manera que usted podría ver toda la superficie del planeta desde un solo punto y sin moverse de él.
¿Por qué es tan interesante? ¿Se ha preguntado cómo es posible que, cuando Jesús venga, todos los ojos lo vean viniendo en las nubes? ¿Cree que a Jesús le resultaría difícil cubrir toda la tierra con una capa de nubes que reflejase su venida como un espejo gigantesco, de manera que todos los habitantes de la tierra pudieran verlo al mismo tiempo?
Pero el lucero de la mañana tiene más que decirnos. Antes de que Jesús viniera, nuestro mundo estaba en tinieblas. El profeta Isaías escribió: «Porque he aquí que tinieblas cubrirán la tierra y oscuridad las naciones» (Isa. 60:2). Pero entonces vino Jesús. «En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. [...] La luz verdadera que alumbra a todo hombre venía a este mundo» (Juan 1:4,9).
Invite a Jesús para que sea la luz de su vida.  Basado en Juan 12:46

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

jueves, 22 de noviembre de 2012

¡AGRADABLE CALOR!


«Y que a ustedes, los que sufren, les dé descanso lo mismo que a nosotros. Esto será en el día en que el Señor Jesús aparezca con sus ángeles poderosos, viniendo del cielo entre llamas de fuego» (2 Tesalonicenses 1:7).

En nuestra caminata de ayer hablamos de cómo encender una fogata desde un pequeño fuego. Si continúas añadiendo pedazos de madera cada vez más grandes al fuego, pronto tendrás llamas gigantes, ¿no es así? ¿Te imaginas lo agradable que debe de ser estar cerca de esa fogata en una noche de invierno después de haber caminado varios kilómetros con frío? Te daría el calor que tu cuerpo necesita.
El versículo de hoy habla de otras llamas de fuego. Habla del fuego que acompañará la segunda venida de Jesús. ¡Qué maravilloso espectáculo será aquel! Algunas personas tendrán miedo, pero para los que conocemos a Jesús esto será un descanso. Será el final del pecado, de la tristeza y del sufrimiento. Será mucho mejor que el agradable calor de una fogata en una fría noche después de una caminata. 
Jesús quiere que esperemos ansiosos su regreso. Él no quiere que tengamos miedo porque nos ama y quiere llevarnos al cielo con él. Él está de nuestro lado. Ponte hoy de su lado y prepárate para sentir el calor del mayor fuego de todos: el de la segunda venida de Jesús.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

domingo, 28 de octubre de 2012

SUEÑO CONTIGO


«Sucederá que en los últimos días, dice Dios, derramaré mi Espíritu sobre toda la humanidad; los hijos e hijas de ustedes comunicarán mensajes proféticos, los jóvenes tendrán visiones los viejos tendrán sueños» (Hechos 2:17).

¡Ahhh! No hay nada mejor después de una excursión al aire libre que meterse en la bolsa de dormir y descansar.  A mí me encanta. ¿No crees que buscar un buen lugar para dormir es lo máximo cuando uno está muy cansado? Una de las cosas más extrañas que hacemos mientras dormimos es soñar.  Podemos tener sueños buenos, malos, felices y tristes.
En los tiempos bíblicos Dios usaba los sueños para hablarle a su pueblo del futuro. A través de un sueño él le comunicó a José que una terrible hambruna vendría. A Daniel le dijo lo que le ocurriría al rey Nabucodonosor, y a Pedro que debía predicarle a todo el mundo y no solo a los judíos.
Al parecer Dios no usa mucho ese método hoy en día, pero sigue comunicándose a través de su Palabra. Ella también nos habla del futuro y nos dice que Jesús está a punto de regresar.  Nos dice cómo debemos estar preparados.
Lee hoy su Palabra y sueña con ese día glorioso en que él regrese a llevarte al hogar celestial.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

lunes, 20 de agosto de 2012

UN NOMBRE Y UNA PROFECÍA


Y se estableció en la ciudad que se llama Nazaret, para que se cumpliera lo que fue dicho por los profetas, que habría de ser llamado nazareno. (Mateo 2:23).

Cuántas situaciones difíciles enfrentaron José y María! Sin embargo, Dios los protegió de todo daño. En varias ocasiones el Señor se comunicó con José para guiarlo. Cuando nos ponemos en las manos de Dios y permitimos que él dirija nuestras vidas, su protección nos acompaña de la misma forma como lo hizo con Jesús, con sus padres, con los pastores y con los filósofos de Oriente.
Si obedeces como José; si te dejas usar como María; si le das un lugar a Jesús, como el mesonero; si compartes con los demás las noticias de su nacimiento como lo hicieron los pastores; si le das lo mejor de ti como los filósofos; ten la seguridad de que él guiará tu vida y de que morarás con él eternamente. Por otro lado, no seas como los sacerdotes y rabinos, que conocían las profecías del nacimiento de Jesús, pero no acudieron a conocer al niño ni lo aceptaron como su salvador.
Cuando Herodes murió un ángel le habló en sueños a José y lo invitó a regresar a Judá. De inmediato José obedeció; sin embargo, al enterarse de que gobernaba un hijo de Herodes, partió a la región de Galilea. Se fueron a vivir a Nazaret, por eso a Jesús le llamaban nazareno, así se cumplió la profecía señalada en el versículo de esta mañana.
El extraordinario nacimiento de Jesús nos ha dejado un gran número de enseñanzas que nos permitirán acercamos a él. Aprenderemos que es necesario cambiar nuestras vidas para darle la bienvenida al nazareno, a amar a nuestros prójimos y a tener el deseo de compartir el mensaje. Cuando una persona acepta a Cristo, su vida cambia. Hablará en forma diferente, actuará, se vestirá y pensará de manera diferente.
Si a Jesús lo llamaban nazareno era porque vivía en Nazaret. Ojalá que a ti te llamen cristiana porque vives en Cristo. Si es así, que la honra y la gloria sean para él. Abundantes bendiciones se derramarán sobre ti y sobre tu familia, y gozarás de la dirección y protección divinas.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Elizabeth Suárez de Aragón

sábado, 11 de agosto de 2012

CELOS DE OSO


«El segundo se parecía a un oso, alzado más de un lado que de otro, el cual tenía tres costillas entre los dientes; y oí que le decían: ¡Anda, come toda la carne que puedas!» (Daniel 7:5).

Está bastante lejos, pero si te fijas bien, verás una osa que anda acompañada de sus crías. Demos ahora media vuelta y marchémonos de aquí, no vaya a ser que la mamá osa nos huela y nos descubra. Eso sería peligrosísimo. Pero, ¿por qué es tan peligroso?
Es verdad que a las mamas humanas les gusta que la gente mire a sus bebés, pero no ocurre lo mismo con las osas. Las osas son muy protectoras y si alguien se acerca a sus pequeños oseznos, atacan.
El oso del que Daniel nos habla en este versículo representa a un rey que vivió hace mucho tiempo. Este rey atacó varias naciones y obtuvo muchas victorias. Lamentablemente, mucha gente murió en las batallas que ocasionó este «oso».
Es muy triste que aún hoy mucha gente muera a causa de las guerras en todo el mundo. La Biblia dice que cuando veamos todas estas guerras es porque Jesús está a punto de regresan Oremos para que Jesús regrese pronto y entonces cesen las guerras. ¡Esa sí que será la mayor de todas las victorias!

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

domingo, 24 de junio de 2012

EL SEÑOR DEVOLVERÁ


«A Jehová presta el que da al pobre; el bien que ha hecho se lo devolverá» (Proverbios 19:17).

Se suponía que María tenía que ayudar a su hermana Marta en el servicio de la fiesta en casa de Simón. Pero entre viaje y viaje a la cocina se entretenía, cada vez durante más rato, en el salón para estar más tiempo con Jesús. Ella tenía un secreto que, a la vez, la alegraba y la entristecía. Había comprado un poco de ungüento muy caro para ungir a Jesús cuando muriera. Por supuesto, nadie de los presentes conocía el secreto.
Pero últimamente había oído que la gente hablaba de coronar rey a Jesús. No hablaban de su muerte. Incluso allí, en la fiesta, escuchó rumores sobre forzar la coronación de Jesús. Pensó en el ungüento que había comprado, aquel tan caro que guardaba en el frasco de alabastro. «Bueno», pensó, «si no voy a usarlo con su cuerpo muerto, puedo usarlo para honrarlo mientras viva». Recordó la costumbre judía de honrar a los sacerdotes y los reyes vertiendo aceite sobre su cabeza. «¿Por qué no hacerlo ahora?», se preguntó. «¿Por qué no ser la primera en honrar a Jesús?».
María corrió a su cuarto y tomó el vaso de alabastro. Tímida, volvió a entrar en el comedor y se acercó dónde estaba Jesús, sentado a la cabeza de la mesa. Nadie prestó atención cuando se acercó a él, porque su función era la de atender a las necesidades de los invitados. Se oyó un suave tintineo de cristales rotos. Luego, un invitado levantó la cabeza y empezó a olisquear el ambiente; luego otro y otro y otro... ¿Qué es ese perfume? ¿De dónde venía? Pronto todas las miradas se volvieron hacia la mesa presidencial.
María había roto el frasco de alabastro y había vaciado el aceite sobre la cabeza del Salvador. «Es como el buen óleo sobre la cabeza, el cual desciende sobre la barba, la barba de Aarón, y baja hasta el borde de sus vestiduras. (Salmo 133:2). El caro ungüento corría por la cabeza de Jesús, siguiendo por la barba, hasta el borde de sus vestiduras y hasta los pies. Había más ungüento del que había calculado y fluía más rápidamente de lo que pensaba. Instintivamente, María se arrodilló a los pies de Jesús y, como no tenía nada a mano con que enjugar el exceso, secó sus pies con su larga y ondulada melena, mezclando sus lágrimas con el caro perfume.
¿Le gustaría dar algo de valor al Salvador? Memorice el texto de hoy; mejor aún, póngalo en práctica. Basado en Mateo 26:6-13

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

domingo, 10 de junio de 2012

«TAMBIÉN VOSOTROS ESTAD PREPARADOS»


«Por tanto, también vosotros estad preparados porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis» (Mateo 24:44).

Permita que le haga una pregunta. Supongamos que la Biblia dice que Jesús volverá el 16 de enero de 2014. Si supiera que Jesús va a venir en un día preciso de un año determinado, ¿qué haría al respecto?
Es necesario hacer dos consideraciones. La primera es que no tenemos garantía de que el 2014 sigamos vivos. La segunda es que, si supiera que todavía le quedan dos años más para prepararse para la venida de Jesús, ¿para usted el presente tendría la misma urgencia? Conociendo un poco la naturaleza humana, la respuesta es clara: no. La experiencia nos enseña que tendemos a posponerlo todo tanto como podemos.
Durante ciertas épocas del año, el lugar donde vivo está bajo la amenaza de huracanes. Si algo hemos aprendido es que cuando llega el huracán ya es demasiado tarde para prepararse.
Una vez confeccioné un cuestionario para que los miembros de una congregación me respondieran cómo se sentían ante la venida de Jesús.  La primera pregunta era: «¿Quiere usted que Jesús venga?». Prácticamente todo el mundo respondió afirmativamente. La siguiente pregunta era: «Si pudiera elegir la fecha, ¿cuándo sería?». La mayoría respondieron que querían que viniera, pero en algún momento del futuro. La última pregunta era: «Cuando Jesús venga, ¿estará usted preparado?». La mayoría de las respuestas fueron: «No sé» o: «Espero que sí».
¿Cómo respondería usted a esa pregunta? El apóstol Pablo responde: «Sí, estaré listo, «porque yo sé a quién he creído y estoy seguro de que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día» (2 Tim. 1:12). Y: «Estando persuadido de esto, que el que comenzó en vosotros la buena obra la perfeccionará hasta el día de Jesucristo» (Fil. 1:6).
Por fortuna, no sabemos cuándo vendrá Cristo. Digo «por fortuna», porque ya que no lo sabemos, no vamos a caer en la tentación de posponer nuestra preparación. Jesús dijo: «Pero del día y la hora nadie sabe» (Mat. 24:36). Es mejor así. Por eso declaró: «Por tanto, también vosotros estad preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora que no pensáis» (Mat. 24: 44). Basado en Mateo 24: 42-50.

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

sábado, 3 de marzo de 2012

MIRA… ¡SON ABEJAS!

«Los amorreos que vivían en aquellas montañas les salieron al encuentro y los persiguieron como abejas, y los vencieron por completo desde Seir hasta Horma» (Deuteronomio 1:44,NVI).

No hay nada más temible que un enjambre de abejas. Imagínate un montón de abejas persiguiéndote. Hoy vamos a explorar uno de los momentos más tristes de la historia de Israel. Por culpa de su desobediencia, los amorreos bajaron de las montañas como un enjambre de abejas y derrotaron a Israel en la batalla. ¡Duele solo oírlo!
¿Alguna vez has visto un enjambre de abejas? No me estoy refiriendo a veinte o treinta abejas, sino a más de veinte mil o treinta mil. Cuando las abejas se juntan, lo hacen en serio. Una de las funciones de un enjambre de abejas es proteger a su reina. Ella es la líder, la que comenzara una nueva colonia. Si has visto un enjambre de abejas, quizá abras notado que la reina está en el medio.
Cuando Jesús venga otra vez parecerá como un pequeño enjambre de abejas, pero no habrá abejas rodeándolo, sino ángeles. Estos ángeles cantaran de alegría porque tú y yo finalmente iremos al cielo con ellos. Yo huiría de un enjambre de abejas, pero me acercaría corriendo al enjambre celestial. ¿Vas a correr conmigo?

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

miércoles, 29 de febrero de 2012

DISTINGUIR LAS SEÑALES


«¡Hipócritas, que sabéis distinguir el aspecto del cielo, pero las señales de los tiempos
no podéis distinguir!» (Mateo 16: 3).
Hay un pequeño poema que dice algo parecido a esto:
Treinta días tiene noviembre
con abril, junio y septiembre;
veintiocho solo uno
y los demás treinta y uno.
Si el año bisiesto fuere, ponle a febrero veintinueve.

¿Por qué, cuando el año es bisiesto, ese día de más cae en febrero? Ese día se añade para que el número de días del año refleje con más precisión la traslación de la Tierra alrededor del Sol. El tiempo exacto que tarda nuestro planeta en dar una vuelta alrededor del Sol es de 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos. Esto significa que el año del calendario es ligeramente más corto que el año solar. Por tanto, siguiendo una fórmula precisa de cálculo, cada cuatro años se añade un día al mes de febrero. A ese año lo llamamos bisiesto.
Quizá le interese saber que detrás del origen de los años bisiestos, en el año 45 a.C., se encuentra Julio César. Sin embargo, existen registros de ajustes calendarios llevados a cabo por los faraones egipcios.
Cierto día, los fariseos le pidieron a Jesús que les diera una señal del cielo que indicara que él era el Mesías. Jesús respondió: «¡Hipócritas, que sabéis distinguir el aspecto del cielo, pero las señales de los tiempos no podéis distinguir!» (Mat. 16:3).
Si esa misma pregunta se formulara hoy, 29 de febrero de 2012, Jesús respondería: «¡Hipócritas, que se preocupan por la precisión del calendario pero no se dan cuenta de que viven los últimos días de la historia de este mundo! Dejen de pensar tanto en su calendario y ocúpense más de prepararse para mi segunda venida».
Sí, quizá sea recomendable que el calendario y el año solar estén sincronizados; pero que, con la ayuda del Espíritu Santo, mantengamos sincronizada nuestra vida con la Palabra de Dios es de importancia eterna. La pregunta que tenemos que formulamos a diario no es: «¿Qué día es hoy?», sino: «¿Mi vida refleja hoy y cada día la voluntad de Dios?».
Padre mío que estás en los cielos, haz que las palabras que salgan de mi boca y la meditación de mi corazón te sean aceptables. (Basado en Mateo 16:1-4)

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

miércoles, 22 de febrero de 2012

UNA MUJER COMPLETA

Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenare con él y él conmigo (Apocalipsis 3: 20).

Siempre he mirado el privilegio que tuvieron los discípulos de caminar y compartir sus vidas con Jesús. A veces me he preguntado: «¿Por qué será que no podemos en la actualidad ver y experimentar la presencia de Jesús como ellos lo hicieron?». ¡Qué gran gozo debe haber sentido asimismo los que fueron sanados o tocados por las manos del Maestro!
¿Te imaginas que Jesús acudiera a tu casa como un invitado especial y que pudieras prepararle una rica comida? Lo más probable es que buscarías la mejor receta y sacarías tus mejores platos y cubiertos porque él iba a estar sentado a tu lado. También creo que le pedirías que se quedara a dormir en tu casa. De ser así probablemente le arreglarías muy bien una habitación y lo atenderías como a un huésped de honor. Asimismo, al saber que él está en tu casa, te sentirías confiada y segura por su protección.
Pensar en el Maestro me hace anhelar su segunda venida. ¡Cuánto deseo estar con mi Jesús! Será algo maravilloso vivir por siempre en la compañía del Señor. Jamás tendremos necesidad de nada. Los temores, la tristeza y la soledad desaparecerán. También será muy agradable poder abrazarlo y sentir que sus manos nos rodean con ternura. Su presencia nos dará la seguridad de su constante protección.
Nuestro hogar será un oasis en el desierto si cada día invitamos a Jesús a morar con nosotros. La vida en la tierra es el comienzo de la vida en el cielo. Invitar a Jesús cada día a nuestras vidas y hogares nos ayudará a sentir su presencia.
Entona hoy este himno:
«Hoy te invitamos, Oh cristo,
Hoy te invitamos a entrar.
Quédate con nosotras y enséñanos a orar.
El día ya comienza. Ya ha salido el sol.
Quédate con nosotras y enséñanos a orar».
Recuerda que al orar y cantar estarás invitando a Jesús pura que forme parte de tu vida. Tú también puedes recibir hoy al mejor invitado de honor: ¡a Cristo Jesús!

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Margarita Calixto Pertuz

miércoles, 18 de enero de 2012

UN ANHELO PROFUNDO

El que da testimonio de estas cosas dice: Ciertamente vengo en Breve. ¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!. (Apocalipsis 22:20).

Cada nuevo día, al iniciar mis actividades, doy gracias a Dios por lo bueno que es. Le agradezco por mis hijos, por mis nietos, por mi esposo y por supuesto por mis nueras. Pido una bendición especial para cada uno de ellos y sobre cada actividad que he de realizar. Cuando salgo a ejercitarme también le doy gracias por el gimnasio tan hermoso que me ha dado: una senda llena de árboles con la música más bella que podamos imaginar, que es el precioso canto de las aves. Tomo una ducha de agua tibia y termino con agua fría, y luego me pongo una ropa cómoda para dirigirme a la oficina.
Amo la vida y soy feliz. Por supuesto que no faltan los problemas, pero sé que no estoy sola. Cualquiera pensaría al escucharme que ya estoy viviendo en el cielo, y tiene razón: trato de hacer de cada espacio que ocupo un pedazo de cielo. Sin embargo, no puedo cerrar los ojos cuando veo a un indigente o a alguien que está esclavizado por el alcohol o las drogas. Tampoco puedo pasar por alto a los niños inocentes que aprovechan la luz roja de los semáforos para pedir una moneda.
Al ver toda la miseria que nos rodea clamo a Dios diciéndole: «¡Señor, envía a Cristo Jesús! No permitas que el pecado continúe degradando así a tus criaturas».
Amo la vida y soy feliz, pero anhelo profundamente la segunda venida de Cristo Jesús. Ansió el día en que lo he de ver cara a cara, cuando, postrada a sus pies y con lágrimas de felicidad en mis ojos, le diga: «¡Gracias por todo el amor que me has dado!».
La gracia de Dios es grande y quienes traten de acercarse más y más a Cristo no serán vencidos. Debemos recordar que somos herederos de Dios y coherederos con Cristo, y que debemos ser partícipes de la naturaleza divina.
Querida amiga, Jesús te ama y ha prometido que regresará muy pronto, ¿estás lista para recibirlo?
Este es el momento de prepararnos, ¡él quiere llevarte al cielo a ti también!

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Betty de Quiej escribe desde Nicaragua.

sábado, 17 de diciembre de 2011

COMO LADRÓN EN LA NOCHE

El día del Señor vendrá como ladrón en la noche, en el cual los cielos pasarán con grande estruendo, y los elementos ardiendo serán deshechos, y la tierra y las obras que en ella hay serán quemadas. 2 Pedro 3:10.

Ese día de invierno me levanté, como siempre, a las seis de la mañana. Todavía era de noche, ya que aclaraba después de las nueve. Me vestí, agradecí a Dios por la oportunidad de vivir, y luego desayuné. Al terminar, revisé mi carpeta del horario de clases y me dirigí al colegio. Abrí la puerta del garaje y saqué el automóvil a la calle. Luego salí del auto para cerrar la puerta del garaje y al sentarme nuevamente, un automóvil se colocó detrás y me impidió el paso. Un delincuente se bajó, me apuntó con su arma y me ordenó a gritos que me bajara del coche. Una vez que bajé, otro me apuntó con una pistola mientras palpaba mis bolsillos en busca de dinero. El primero se sentó en el asiento del conductor y, en menos de un minuto, esos ladrones se llevaron mi auto.
Todo ocurrió de sorpresa, ni yo ni mi esposa, quien dormía plácidamente mientras ocurrió el robo, lo esperábamos. Esa mañana debió haber sido como cualquier otra: tendría que haber salido de mi hogar, haber llegado al colegio, impartido mis clases y haber realizado mi labor como capellán. Esa mañana debió haber sido una más, pero la presencia inesperada de dos ladrones la hizo diferente. Gracias a Dios y a un excelente sistema de alarma, recuperé el auto que los delincuentes habían abandonado a menos de cuatro cuadras de mi casa.
Jesús, Pablo y Pedro dijeron que la segunda venida de Cristo sobrevendría "como ladrón en la noche". No se trata de que el Señor vaya a raptar a su pueblo, sino que así se ilustra lo sorpresivo de este acontecimiento. Ese día habrá mucha gente desprevenida. Amanecerá como cualquier otro día y nadie sospechará que ese día será diferente, porque regresará el Rey de reyes y Señor de señores.
Es necesario que te preguntes qué estarás haciendo tú el día que Jesús regrese. ¿Te sorprenderá como al resto del mundo o te encontrará preparado para recibir "al Señor en el aire" (1 Tes. 4:17)? La segunda venida revelará qué clase de preparación espiritual estás haciendo, y el mejor día para comenzar, si aún no has comenzado, es hoy. Jesús está a la puerta de tu corazón esperando que le abras, y desea que al regresar, estés preparado para vivir con él por la eternidad.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel