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domingo, 29 de mayo de 2016

NO IMPORTA EL LUGAR

“Atiende, pues, Dios mío, y escucha las oraciones que se hagan en este lugar” (2 Crónicas 6:40).

Cada año, millones de personas llevan sus peticiones de oración al famoso Muro de las Lamentaciones, en Jerusalén. Muchas de estas plegarias son escritas en papelitos, que luego se colocan entre las piedras del muro. Dos veces al año un rabino recoge todos los papelitos y los entierra en el cementerio del Monte de los Olivos. ¿Por qué tanta gente viaja hasta Jerusalén para llevar sus peticiones de oración? Porque se basan en el texto de 2 Crónicas 6:40 que hemos citado arriba. Ellos creen que toda oración que se haga desde el Templo, será respondida. De ahí que estas personas consideran que es indispensable que lleven sus plegarias a lo que queda del destruido Templo de Salomón.
El problema de este tipo de práctica religiosa radica en que atribuye el milagro al lugar y no a Dios. Es innegable que el Señor le prometió a Salomón que escucharía las oraciones hechas desde allí; sin embargo, eso no significa que si una persona ora desde otro lugar, su oración no será atendida. Para escuchar las oraciones de sus hijos, nuestro Creador no está condicionado a un espacio concreto. Matthew Henry hizo una afirmación muy acertada: “Dondequiera que Dios encuentre un corazón que ora, este corazón hallará un Dios que escucha la oración”.
El Señor oyó a Jonás cuando el profeta rebelde estaba en el vientre del pez (Jo- nás 2:1-10). Escuchó a Pedro mientras el apóstol oraba en la azotea de su casa (Hechos 10:9). Atendió la petición de Nehemías cuando este hablaba con el rey (Ne- hemías 2:4). En fin, tú puedes orar dondequiera que te encuentres, y puedes estar seguro de que nuestro Dios no “se ha vuelto tan sordo como para no poder oír” lo que tengas que decirle (Isaías 59:1). En cada momento de tu vida tienes una oportunidad de viajar hasta el trono de Dios y llevarle por fe todas tus peticiones. ¡Qué bueno es saber que no tenemos que ir hasta Jerusalén para que Dios nos oiga!
Podemos acercarnos, desde cualquier lugar, “con confianza al trono de nuestro Dios amoroso, para que él tenga misericordia de nosotros” (Hebreos 4:16). ¿Te gustaría hacerlo ahora mismo?


Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #UnDiosqueEscucha #NoimportaelLugar

jueves, 26 de mayo de 2016

LA SEÑAL DE LOS ELECTOS DE SONIDO

Y cuando oigas ruido como de marcha por las copas de las balsameras, entonces te moverás; porque Jehová saldrá delante de ti a herir el campamento de los filisteos. 2 Samuel 5:24.

Después de la muerte de Saúl, David regresó a su propio país. Los hombres de Judá estaban esperando en Hebrón para darle la bienvenida como el nuevo rey. Pero, sabiamente, David decidió observar y esperar la dirección de Dios antes de finalmente tomar el trono.
Solo fue establecido como rey de Judá cuando estalló una guerra civil. Abner, el capitán de Saúl, quien todavía estaba enojado con David por haberlo avergonzado aquella vez que se durmió en su deber, tomó a Is-boset, hijo de Saúl, y lo instaló en un reino rival cruzando el Jordán. Todo Israel, excepto la tribu de Judá, miró a este reino como si fuera el verdadero.
Sin embargo, a pesar de una larga guerra civil, la mano del Señor estaba sobre el reino de David. El reino de Is-boset se desmoronó, y hasta Abner quiso unirse a David hacia el final. Entonces, llegaron más problemas: Joab, el capitán de David, estaba celoso y no quería tener cerca al jefe del ejército de Saúl. Así que mató a Abner.
Una vez que fue rey, David tomó la fortificación de Jebús como su capital y la renombró Jerusalén.
Los filisteos repentinamente se despertaron. No habían estado preocupados mientras David era solo rey de Judá, pero ahora que se había establecido como rey de todo Israel, con el cuartel general en la fuertemente fortificada ciudad de Jerusalén, estaban alarmados.
Atacaron de inmediato, y así de rápido perdieron. Exasperados con esta derrota, lo volvieron a intentar. Avanzaron sobre Israel con las fuerzas más poderosas que podían exhibir. Tal como lo había hecho antes, David no trató de manejar al enemigo sin primero volverse al Señor por dirección.
Esta vez, Dios le dijo que no entrara directamente en la batalla, sino que rodeara a los filisteos por detrás. Entonces, las fuerzas de David tenían que esperar hasta que escucharan el sonido del crujido de los árboles de mora. Esa sería la señal para atacar.
Haciendo exactamente lo que el Señor le decía. David no podía fracasar. “Y Ia fama de David fue divulgada por todas aquellas tierras: y Jehová puso el temor de David sobre todas las naciones* (1 Crónicas H:17).

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
#GenialDiosTieneUnPlanParaTi #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

jueves, 17 de marzo de 2016

ESCUCHAR PARA CRECER

El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. Proverbios 1:7.

Moisés estaba familiarizado con la región donde estaban acampando los israelitas.
Había apacentado las ovejas por esos lugares durante cuarenta años, y conocía cada valle, cada cumbre y cada montaña. Estaba tan cerca de su antiguo hogar que era vergonzoso que no pudiera hacerse una escapada para verlo. Pero, con tanta gente que guiar y tantos problemas por resolver, no había tiempo para unas vacaciones.
Jetro, su suegro, había oído que los israelitas estaban cerca, y él, junto con Séfora, la esposa de Moisés, y sus dos hijos, Gersón y Eliezer, partieron hacia el campamento de Israel.
Los mensajeros vinieron corriendo hasta la tienda de Moisés con la noticia emocionante: “¡Tu suegro, tu esposa y tus dos hijos están viniendo a verte!”
Gozosamente, Moisés detuvo lo que estaba haciendo y salió a encontrarlos. No había visto a su familia en meses. Había esperado que oyeran que los israelitas estaban cerca y que vinieran a encontrarlo.
¡Qué bueno era ver a su familia! Después de «pe los abrazos y los besos terminaron, los condujo hasta su tienda. Como cualquiera de nosotros que haya estado separado de sus amados por tanto tiempo, Moisés quiso contarles las maravillosas cosas que habían ocurrido desde que los había dejado. Por supuesto, Jetro, Séfora y los niños ya hablan oído algunas de ellas. El cruce del mar Rqjo fue una noticia tan grande que cada comerciante, viajero y pastor estaba hablando de eso, pero ellos querían oír los detalles de Moisés. Siempre es bueno contar la maravillosa guía de Dios.
Mientras Jetro permaneció en el campamento, notó que Moisés estaba ocupado todo el día con los problemas de cientos de personas. Moisés se sentaba y escuchaba sus quejas, y luego actuaba como juez en cada caso. Jetro sacudió su cabeza. No, esto no había que hacerlo así. Su yerno pronto se agotaría.
Entonces, le sugirió a Moisés que designara líderes capaces que estuvieran debajo de él: unos que fueran responsables de miles de personas; otros, de cientos; algunos más, de grupos de cincuenta; y aun otros, de decenas.
Esto le quitaría una pesada carga a Moisés, y este asintió con su cabeza en aprobación. Aunque Moisés era el líder designado por Dios en Israel, estuvo dispuesto a tomar consejo de otros. La recomendación de Jetro era buena, y Moisés, quien verdaderamente reverenciaba a Dios, estuvo dispuesto a escuchar y seguir su consejo.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
#GenialDiosTieneUnPlanParaTi #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

jueves, 10 de marzo de 2016

ESCUCHA SU VOZ

«Si el Señor te llama, respóndele: “Habla, que tu siervo escucha”». 1 Samuel 3: 9

¿Sabes qué es escuchar? Es cuando logras percibir los sonidos a tu alrededor. Como los de los pajaritos cuando cantan, o cuando alguien dice tu nombre, o los sonidos de los autos en la calle. Es una bendición poder escuchar. Cuando mami te dice lo mucho que te quiere, escucharla te hace muy feliz, ¿cierto?
¿Recuerdas cuando hablamos sobre el pequeño Samuel? Dios lo llamó varias veces. Samuel escuchó su voz y cumplió con lo que Dios le pedía. Así como Samuel, siempre debes responder cuando Jesús te llame. También debes dar gracias a Dios porque puedes escuchar.
Vamos a jugar un poco a escuchar. Mami o papi harán sonidos de animalitos y tú intentarás adivinar de qué animal se trata. Por ejemplo, el perro que hace guau, guau… O el gato que hace Miau, miau…
También puedes pedirle a mami que cuando alguien llame por teléfono te permita saludar y escuchar a la persona al otro lado. Será muy divertido.
¡Qué bueno es poder escuchar!

Oración: Jesús, gracias porque puedo escuchar. Ayúdame a obedecer cuando te escuche como lo hizo Samuel.

Tomado de devocionales para preescolares 2016
Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

viernes, 22 de enero de 2016

¿SABEMOS ESCUCHAR?

La naturaleza nos ha dado dos oídos y una boca para enseñamos que más vale oír que hablar. Zenón

Se cuenta que, en época de la colonización estadounidense, el comandante de un fuerte recibió el encargo de entrar en conversaciones con un venerable jefe indio. Con la ayuda de un traductor, tímidamente le fue haciendo preguntas. Sorprendido ante la falta de respuestas del jefe indio, tras la reunión el comandante le preguntó al traductor el porqué de aquel silencio. El hombre contestó: “Usted le merece demasiado respeto como para no escucharle atentamente hasta el final. Le responderá cuando haya pensado en todo lo que le ha dicho”.
Existe una queja universal: “Mi esposo no me escucha. Mis hijos no me escuchan. Mis padres no me escuchan. Mi jefe no me escucha…” En otras palabras, no respetamos lo suficiente a nuestros esposos, hijos, padres, jefes, amigos o compañeros como para escucharlos con toda nuestra atención, sin hacer nada más que simplemente eso: escuchar.
“Todos necesitamos compartir nuestras dudas, nuestros temores, nuestras esperanzas, nuestros errores y nuestras victorias. Para lograrlo, tenemos que estar seguros de que seremos escuchados sin ser juzgados, acusados, aconsejados o interrumpidos. A veces simplemente para liberamos de sentimientos que nos atormentan y que nos pueden conducir a la depresión y el aislamiento”.* Y no solamente en los malos tiempos necesitamos un oído atento, sino también cuando llegan los triunfos y las alegrías, en los que con frecuencia no encontramos a nadie que se alegre con nosotras.
“Es una necedad y una vergüenza responder antes de escuchar” (Prov. 18:13), nos advierte la Escritura, porque con esa actitud demostramos que no hemos aprendido a centrar nuestras conversaciones en los intereses del otro, en el crecimiento del otro, en la conversión del otro, sino que todo lo filtramos en función de cómo nos afecta a nosotras. Pero hay un Maestro a cuyos pies podemos aprender a ser buenos oidores. Por eso, respondamos al llamado: “Acérquense y escuchen lo que Dios el Señor tiene que decirles” (Jos. 3:9, NVI). Ojalá nuestra respuesta sea: “Habla, que tu siervo escucha” (1 Sam. 3:9). Porque son “dichosos los que [lo] escuchan y a [sus] puertas están atentos cada día, esperando a la entrada de [su] casa” (Prov. 8:34, NVI).
* Paul J. Donogue y Mary E. Siegel, Are You Really Listening? [¿De verdad sabes escuchar?] (Indiana: Ave Mana Press, 2005), p. 16.

“Es una necedad y una vergüenza responder antes de escuchar” (Prov. 18:13).

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
#AnteTodoCristiana #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual

martes, 19 de enero de 2016

DIOS TE ESCUCHA

Materiales: Muestre al niño una lámina de un ángel cuidando a un niño.

«No tengas miedo, porque Dios ha oído el llanto del muchacho ahí donde está». Génesis 21:17

¿Alguna vez has tenido que llorar para que te escuchen? Quizás te has quedado encerrado o atrapado en algún lugar sin saber qué hacer. Pero qué feliz te sentiste cuando papi y mami fueron en tu ayuda, ¿verdad?
La Biblia habla de un niño llamado Ismael. Su madre lo dejó solo debajo de un árbol, porque pensaba que el niño no viviría. El niño comenzó a llorar e inmediatamente Dios mandó un ángel a decirle a la madre que cargara al niño. El ángel también dijo que el Señor había escuchado el llanto del niño y había decidido cuidarlo. La Biblia relata que Ismael creció y fue fuerte e importante.
¡Qué maravilloso es Dios! Él siempre te escucha cuando lloras. Al igual que a Ismael, el Señor te dice: «No temas».
Así que cuando estés triste y tengas deseos de llorar, llama a tu amigo Jesús. Él te consolará.

Oremos: Gracias, Jesús, por escucharme cuando lloro.

Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritualmartes

lunes, 18 de enero de 2016

SONIDOS POR TODAS PARTES

Tu Oración: Querido Dios, gracias por los sonidos de la creación que puedo escuchar. Te amo.

Versículo para hoy: “Cántenle, entónenle salmos; hablen de todas sus maravillas”. Salmos 105:2.

El mundo está lleno de sonidos. Por ejemplo, en la escuela se puede escuchar a los niños y las niñas jugando, a los maestros hablando o música sonando. Después de clase, la escuela queda vacía y hay solo silencio.
Cada vez que escuchas un ruido, es porque el sonido recorre el aire y así llega hasta tus oídos. ¡Imagínate! Cada día de la creación había diferentes sonidos que ahora podemos escuchar.

Un poquito de ciencia
Espera a que tengas un tiempo libre. Puede ser el sábado por la tarde o algún domingo. Sal con tu familia al campo o a un parque. Recuéstense sobre el césped y escuchen con detenimiento el sonido que producen las hojas de los árboles, las alas de las mariposas, las aves en el cielo; todos los sonidos posibles relacionados con la naturaleza que Dios creó.

Luego dibuja lo que escuchaste en tu libreta de observaciones.

Devoción matutina para niños pequeños 2016
Pequeños científicos de Dios
Por: Cesia Alvarado Zemleduch
#PequeñosCientíficosDeDios #MeditacionesMatutinas

lunes, 22 de julio de 2013

CUANDO ESTÉS HABLANDO, ¡ESCÚCHATE!

Eviten toda conversación obscena. Por el contrario, que sus palabras contribuyan a la necesaria edificación y sean de bendición para quienes escuchan. No agravien al Espíritu Santo de Dios, con el cual fueron sellados para el día de la redención. Efesios 4:29-30.

Las palabras que pronunciamos, y la forma en que las decimos, dicen mucho más de nosotros que cualquier otra cosa. Estoy segura de que si grabáramos algunas de nuestras conversaciones, al escucharlas más tarde nos sentiríamos abochornadas. La ligereza con que a veces soltamos palabras, frases y expresiones verbales, pregona indudablemente todo lo que abrigamos en nuestro interior. En la Biblia leemos: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mat. 12:34).
Una manera de escucharnos a nosotras mismas mientras hablamos es observar el efecto que nuestras palabras tienen en la persona o personas que las escuchan.
El tono de voz, el contenido, los gestos que hacemos al hablar, forman el todo de una conversación y emiten un mensaje. Una buena palabra, dicha en un tono de desdén, podría causar en la persona que escucha un mal en vez de un bien.
Aunque las mujeres tenemos fama de hablar mucho más que los hombres, en realidad la situación es muy pareja. Los estudios más recientes demuestran que las mujeres pronunciamos aproximadamente 16,200 palabras al día, en contraste con los hombres que, según el mismo estudio, emplean unas 15,600 palabras. Posiblemente la diferencia estribe en que las mujeres sentimos más placer al hablar. Pero sea como fuere, no permitamos que el contenido de algunas de nuestras charlas sean calificadas como palabras “ociosas” (Mat. 12:36), o expresiones que salen de “labios impuros” (Isa. 6:5).
Hagamos el esfuerzo de hablar para bendecir y edificar. En la Palabra del Señor encontramos un gran consejo: “Los labios de los sabios esparcen conocimiento” (Prov. 15:7). Hagamos del maravilloso don del habla una herramienta para alentar al que está caído, motivar al desanimado, proveer compañía al solitario y sanar las heridas del que está lastimado.
Amiga, encontrar las palabras correctas al hablar es uno de los desafíos que tendrás que enfrentar en este día. Recuerda que: “Como naranjas de oro con incrustaciones de plata son las palabras dichas a tiempo” (Prov. 25:11).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

sábado, 15 de junio de 2013

DESCONOCIMIENTO DEL ESPEJO

Pero quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha oído sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla (Santiago 1:25).

Ellen no estaba ciega pero, debido a un accidente cerebrovascular, ignoraba completa mente la mitad izquierda de su campo de visión. ¿Qué ocurriría si por medio de un espejo colocado a su derecha Ellen pudiera ver el lado izquierdo que ella ignoraba? ¿Se percataría de que la mitad izquierda de su cabello estaba terriblemente despeinada, que no estaba maquillada y que arrastraba el chal por el suelo?
Cuando el doctor Ramachandran le mostro por medio del espejo su lado izquierdo, pidió a Ellen que describiera lo que ocurría allí. Ella lo hizo sin mayor problema, pero no actuó para remediar la situación. El experimento continuo. Un ayudante del médico sostuvo un bolígrafo en el lado izquierdo, en la zona que Ellen ignoraba, pero plenamente visible por medio del espejo y, además, fácilmente accesible a su mano derecha, su lado sano. El doctor Ramachandran le pregunto:
-¿Ves un bolígrafo?
-Si-respondió Ellen.
-Muy bien -continuo el médico- Por favor tómalo y escribe tu nombre en el cuaderno que he colocado en tu regazo.
Ellen hizo, entonces, algo completamente descabellado. Levanto la mano sin dudar y fue directamente al espejo para tomar el bolígrafo. Literalmente golpeo el vidrio y lo arañó durante unos veinte segundos hasta que se dio por vencida.
-No lo puedo alcanzar -dijo con frustración.
Cuando se repitió el proceso Ellen argumento que el bolígrafo estaba detrás del espejo y se asomó por encima para encontrarlo. Ramachandran decidió dar el nombre de “agnosia especular” a la condición de Ellen, desconocimiento del espejo.
Algunos cristianos sufren también de agnosia especular espiritual. El apóstol Santiago compara “la ley perfecta que da libertad”, los Diez Mandamientos, con un espejo mediante el cual podemos analizar nuestra situación ante Dios (Sant. 1:22-24). Cuando la ley nos revela que somos pecadores, algunos culpan al espejo, la ley, por su situación y lo arrojan a un lado. Otros tratan de utilizar el espejo para resolver su situación. Pero la observancia de la ley no resuelve el problema de los pecados cometidos en el pasado. Para eso necesitas a Jesús. Lo único que la ley puede hacer es revelarnos nuestra situación y llevarnos a Cristo para resolverla. Necesitamos la ley, pero también necesitamos a Cristo.

Y tú, ¿Ya te viste en el espejo esta mañana? Si ya lo hiciste, acércate a Cristo para que purifique tu vida.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

domingo, 24 de febrero de 2013

ESCUCHAR CON EL CORAZÓN



El justo se fija en la casa del malvado, y ve cuando este acaba en la ruina. Quien cierra sus oídos al clamor del pobre, llorará también sin que nadie le responda. Proverbios 21:12-13.

Ser escuchados es una de las necesidades que todos buscamos satisfacer. Los estudiosos del comportamiento humano dicen que escuchar es un arte que puede aprenderse y cultivarse. Aseguran que la mayoría de la gente oye palabras pero no las llevan al nivel de la interpretación. Además, dicen que escuchar activamente implica utilizar el cuerpo, la mente y el espíritu, y pocos son los que están habituados a hacerlo, resulta demasiado agotador.
Cuando alguien es capaz de oír detenidamente a otro se produce un efecto envolvente, que genera intimidad y confianza, tanto al que escucha como al que es escuchado. En esta época en la que todos hablan y nadie escucha, qué importante resulta que desarrollemos este arte. Con frecuencia me encuentro con hijos que se quejan de que sus padres no los escuchan; el mismo reclamo se oye de labios de los esposos y las esposas, y hay algunos más que se atreven a decir que sienten que ni Dios los escucha.
Creo que es momento de escuchar más y hablar menos; a veces los sonidos de la vida nos lo impiden, y vivimos y hacemos que otros vivan un aislamiento emocional. Queremos gritar a viva voz lo que tenemos dentro, pero prestamos poca atención a lo que alguien más tiene que decir.
En este día podemos agradecer a nuestro Padre celestial, pues sus oídos están siempre atentos al clamor de sus hijos e hijas. El salmista, seguro de esto, exclamó: «Sepan que el Señor honra al que le es fiel; el Señor me escucha cuando lo llamo. |...] Muchos son los que dicen: "¿Quién puede mostrarnos algún bien?" ¡Haz, Señor, que sobre nosotros brille la luz de tu rostro!» (Sal. 4:3,6). No prestemos oídos sordos a su voz, pues es por medio de ella como conocemos su voluntad y encontramos dirección, consuelo y fortaleza.
Pidámosle también que nos haga oidoras empalicas y sensibles; que podamos, en la intimidad de una plática con nuestros hijos, esposos y amigos, dar consuelo, comprensión y afecto. Por eso, cuando alguien te pida que lo escuches, deja todo lo demás que estés haciendo, míralo a los ojos, guarda silencio, pronuncia breves palabras de ánimo, y entonces estarás escuchando con el corazón.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

jueves, 26 de julio de 2012

«AQUÍ ESTOY»


Aquí me tienen [...] si he oprimido o maltratado a alguno, o si me he dejado sobornan pueden acusarme ante el Señor y ante el rey que él ha escogido, y yo pagaré lo que deba. 1 Samuel 12: 3

Si Dios te hablara en forma directa, ¿podrías reconocer su voz? ¿Cómo sabrías que es Dios quien te habla? ¿Y qué dirías? Esta experiencia la vivió Samuel, el profeta bíblico, cuando apenas era un jovencito y se preparaba, bajo la dirección del sacerdote Eli, para servir al Señor.
El problema que enfrentó Samuel era doble. Por un lado, él nunca había escuchado la voz de Dios. Por lo tanto, no podía identificarla. Por el otro, la Escritura dice que «en aquella época era muy raro que el Señor comunicara a alguien un mensaje» (1 Sam. 3:1). Pero una noche, mientras dormía en su habitación del templo, Dios lo llamó por su nombre: «¡Samuel!». Creyendo que era Eli quien lo llamaba, corrió hasta la habitación del sacerdote.
Tres veces llamó el Señor a Samuel y tres veces el joven corrió hasta donde se encontraba el anciano. Entonces Eli entendió que Dios tenía un mensaje para el jovencito. Esa noche, cuando Dios estuvo listo para hablar, Samuel estuvo listo para escuchar. A partir de ese momento, comenzó una linda amistad que duraría muchos años. Cuando desde el cielo Dios lo llamaba: «¡Samuel!», dondequiera que estaba, Samuel respondía: «Habla, Señor, que tu siervo escucha».
¡Qué privilegio el de Samuel! ¡Toda una vida de amistad con Dios! Como producto de esa amistad surgió uno de los líderes más grandes del pueblo hebreo. Un líder tan íntegro, que cuando ya era anciano, en su discurso de despedida pudo decir al pueblo: «Aquí estoy. Si en algo he actuado mal, díganmelo ahora». Nadie pudo decir nada en su contra. ¡Qué vida tan destacada! Yo no sé si podría hacer lo mismo. ¿Podrías tú?
Si el Señor te llamara por nombre ahora mismo, como llamó a Samuel, ¿podrías responder: «Habla, Señor, que tu siervo escucha»? No importa la edad que tengas, este es un buen momento para dar inicio a una linda amistad con Dios. Una amistad que dure para toda la vida.
Señor, ayúdame a distinguir tu voz entre tantas otras voces. Y dame poder para obedecerla, no importa el precio que tenga

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

domingo, 22 de julio de 2012

ESCUCHEN MI VOZ


«Ahora, pues, si dais oído a mi voz y guardáis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra» (Éxodo 19:5).

¿Alguna vez alguien que disfrutaba de una posición de autoridad le ha dicho: «Espero que haga lo que yo le digo y no lo que yo hago»? Esto es lo que decimos cuando alguien cuestiona nuestro propio comportamiento.
En cierta ocasión Jesús hablaba a «una multitud», lo que significa que debía estar rodeado de muchas personas. A menudo recurría a objetos cotidianos para ilustrar sus enseñanzas; por eso, cuando vio que algunos de los gobernantes del templo estaban junto al borde de la multitud, pensó que serían una buena ilustración para que la recordara el pueblo.
Seguro que la manera en que empezó la lección satisfizo a los sacerdotes. Jesús dijo que los escribas y los fariseos están sentados en la cátedra de Moisés y que el Pueblo tenía que hacer todo cuanto le pidieran. En realidad, Jesús defendía su autoridad. Pero luego añadió: «Pero no hagan lo que ellos hacen, porque les dicen que hagan ciertas cosas que ellos mismos no hacen» (ver Luc. 6:46). Con toda seguridad, esto avergonzó a los gobernantes, a la vez que les demostró que los conocía muy bien.
Desde el Génesis hasta el Apocalipsis, la Biblia describe la relación que se establece entre la redención y la obediencia. El paraíso, el Calvario y el propio cielo declaran que lo primero y lo último que Dios nos pide es, sencillamente, una obediencia absoluta y decidida.
El Génesis menciona cuatro veces la obediencia de Noé. En Éxodo 19:5, Dios dijo a Israel: «Si dais oído a mi voz y guardáis mi pacto, vosotros seréis mi especial tesoro sobre todos los pueblos». El apóstol Pablo dice que a él le fue encomendada la tarea de hacer que los gentiles obedecieran (ver Rom. 15:18). En Santiago 1:22 se nos llama a poner en práctica la Palabra y no limitarnos a escucharla. En 1 Pedro 1:2 se declara que la santificación que obra el Espíritu Santo lleva a la obediencia, Los versículos 14 y 15 nos llaman a rechazar la desobediencia antigua para hacernos obedientes.
Aunque en el evangelio haya una provisión para la desobediencia, la salvación no tiene que ver con desobedecer y salimos con la nuestra, sino con el modo en que somos restaurados a una relación de obediencia a Dios y cómo mantenerla.
Jesús se ha comprometido a impedir que caigamos (ver Jud. 24). Tómele la palabra. Basado en Lucas 6:46

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

domingo, 15 de abril de 2012

SU VOZ


Jehová de mañana oirás mi voz, de mañana me presentaré delante de ti y esperaré. (Salmos 5:3).

¿Has escuchado alguna vez la voz de Dios diciéndote lo que debes hacer? ¡Gloria a Dios!, porque es una bella experiencia escuchar el suave susurro de su voz. Pero para ello, es necesario hacer silencio en medio de las dificultades.
A mediados del año 2005 experimenté una situación difícil y desgastante. Tenía que tomar una decisión que me entristecía mucho. Leía repetidamente el texto de Salmo 5:3, hasta que un buen día, en el silencio, escuché la voz de Dios que me daba una respuesta a mi petición insistente. Recuerdo que aquellos fueron días de mucho llanto y lágrimas, días de ayuno y oración, pero finalmente salió el sol para mí y pasó lo más oscuro de la noche. Entonces pude comprobar la forma en que mi Padre me había cuidado y protegido durante todo aquel tiempo. Además, también le doy gracias a Dios por el apoyo tan grande que recibí de mi familia. Las palabras que mis hijos me decían pudieron ayudarme, así como las de mis familiares y de mis hermanas de la iglesia.
Las lágrimas limpian y purifican nuestras heridas. Sin embargo, para nuestro Dios no pasa desapercibida ninguna de las que derramas. «Cada respiración, cada latido del corazón es una evidencia del cuidado de Aquel en quien vivimos, nos movemos y somos. Desde el insecto más pequeño hasta el hombre, toda criatura viviente depende diariamente de su providencia» (La educación cap. 14, p. 117).
Cuando te encuentres pasando por las horas más o curas de tu noche, recuerda que finalmente saldrá el sol verás su luz y disfrutarás de un nuevo día para contar las maravillas que Dios ha hecho contigo. El corazón tiene necesidad de compartir su felicidad, así como su sufrimiento; porque la alegría compartida es doble y el dolor compartido se reduce a la mitad.
«Mientras más cerca esté el alma de Dios, más completamente se humillará y someterá. Cuando Job oyó la voz desde el torbellino, exclamó: "Me aborrezco y me arrepiento en polvo y ceniza" (Job 42:6). Cuando Isaías vio la gloria del Señor exclamó "¡Ay de mí! que soy muerto (Isa. 6:3,5). Cuando fue visitado por el mensajero celestial, Daniel dijo: "Mi fuerza se cambió en desfallecimiento (Dan. 10:8)» (A fin de conocerle, p 175).
Escuchemos la voz del Señor y permitamos que siempre nos guie su Espíritu.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Enedelia García Sánchez

lunes, 13 de febrero de 2012

¡QUÉ DIFÍCIL ES GUARDAR UN BUEN SECRETO!

Mira, no se lo digas a nadie; solamente ve y preséntate al sacerdote, y lleva [...] la ofrenda que ordenó Moisés. Marcos 1:44.

Otra de las buenas historias del pastor George Vandeman es la de un médico que encontró en la calle a un perrito con una pata quebrada. Al ver que el animalito se movía con dificultad, el doctor decidió llevarlo a su casa. Lo bañó, restauró el hueso a su lugar y le puso un entablillado para sostenerlo. A partir de ese momento, el perrito se encariñó con su benefactor.
Entonces ocurrió lo inesperado. Cuando el perrito sanó por completo, se fue de la casa. Después de buscarlo sin éxito alguno, el doctor sacó sus propias conclusiones: «¡Qué perro tan malagradecido! —pensó—. Estuvo en mi casa mientras necesitó mi ayuda, pero apenas sanó, desapareció del mapa».
Al día siguiente, el hombre escuchó un sonido extraño. Parecía que algo o alguien rasguñaba la puerta de la casa. Picado por la curiosidad, el doctor abrió la puerta y ¡vaya sorpresa! Era el perrito. Había regresado, pero no estaba solo. A su lado se encontraba otro perrito, ¡también con una pata herida! (Helpings for the Heart [Raciones para el corazón], p. 51).
Ahora el dilema había sido resuelto. El perrito sanado no pudo guardar el secreto. ¿Y quién lo podía culpar? ¡El problema con los buenos secretos es que es muy difícil guardarlos! Ese fue el caso del leproso a quien Jesús, después de sanarlo, le ordenó que no divulgara la noticia (ver Mar. 1:40-45). Pero apenas Jesús se dio media vuelta, el pueblo entero se enteró de lo sucedido.
¿No te ha pasado lo mismo? Si esa muchacha o muchacho de tus sueños finalmente te ha dicho que te ama, ¿cómo puedes callar? Si has sacado una calificación excelente en esa materia que te había dado tantos problemas, ¿cómo puedes callar?
Lo mismo debería suceder con la mejor de todas las noticias: Que Jesucristo vino a este mundo «a buscar y salvar lo que se había perdido» (Luc. 19:10), y que muy pronto regresará a esta tierra para llevarnos con él a casa. ¿No es esta una noticia demasiado buena como para mantenerla en secreto?
Gracias, Dios, por lo mucho que haces por mí cada día Ayúdame hoy a compartir el amor de Jesús con quienes me rodean.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

viernes, 3 de febrero de 2012

¿DE VERDAD QUE ESTÁ ESCUCHANDO?

«Cosas que ojo no vio ni oído oyó ni han subido al corazón del hombre, son las que Dios ha preparado para los que lo aman» (1 Corintios 2:9).

¿Alguna vez, mientras conversaba con alguien sobre algo importante, ha advertido que esa persona tenía la mente en «otra parte»? No estaba concentrada en lo que usted decía y hasta podía estar mirando hacia otro lado. ¿No le parece una actitud un tanto grosera?
En la vida cristiana es fácil que esto también ocurra. A menudo hablamos de la venida de Jesús y de cómo será el cielo, pero, por así decirlo, tenemos el corazón mirando para otro lado. Sin embargo, si tenemos un corazón puro (si somos sinceros y sin doblez), veremos a Dios. Me parece que muchas veces nos preocupa más la vida cotidiana que la eterna. Sin lugar a dudas, desde el punto de vista emocional, el aquí y ahora influye más en nosotros que el dulce porvenir eterno.
¿Qué tendrá preparado Dios para quienes lo aman? No hay palabras para describir la tierra nueva. Algunos lo han intentado: «Después me mostró un río limpio, de agua de vida, resplandeciente como cristal, que fluía del trono de Dios y del Cordero. En medio de la calle de la ciudad y a uno y otro lado del río estaba el árbol de la vida, que produce doce frutos, dando cada mes su fruto; y las hojas del árbol eran para la sanidad de las naciones. Y no habrá más maldición. El trono de Dios y del Cordero estará en ella, sus siervos lo servirán, verán su rostro y su nombre estará en sus frentes. Allí no habrá más noche; y no tienen necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque Dios el Señor los iluminará y reinarán por los siglos de los siglos» (Apoc. 22:1-5).
«"No vi templo en ella; porque el Señor Dios Todopoderoso, y el Cordero son el templo de ella" (Apoc. 21:22, VM). El pueblo de Dios tiene el privilegio de tener comunión con el Padre y el Hijo. [...] Estaremos en su presencia y contemplaremos la gloria de su rostro» (El conflicto de los siglos, cap. 43, p. 656).
Haga lo que haga hoy, dedique un tiempo a reflexionar sobre las palabras: «Verán a Dios». (Basado en Mateo 5: 8).

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

martes, 23 de agosto de 2011

UNA VOZ QUE DEBES ESCUCHAR

Aconteció en aquellos días que se promulgó un edicto de parte de Augusto Cesar, que todo el mundo fuera empadronado, (Lucas 2:1)

A través de la historia muchos han sido los hombres que han intentado ocupar el lugar de Dios imponiendo cruelmente su voluntad sobre aquellos más frágiles. María, la madre de Jesús, vivía bajo la opresión de un gobierno férreo contra el cual el pueblo israelita acumulaba rebeldía, resentimiento y odio. Pero ella conservaba un espíritu paciente gracias a la esperanza en la venida del Mesías.
Sumergida estaba en su mundo interior cuando fue interrumpida por la luz sobrenatural de la presencia de un ángel que la saludaba como si de una reina se tratara. María no estaba familiarizada con ese trato, pero su turbación aumentó cuando escuchó el mensaje celestial: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también el Santo Ser que va a nacer será llamado Hijo de Dios» (Luc. 1:35). Era imposible entender lo que estaba ocurriendo, pero la fe de esta gran mujer no radicaba en su capacidad de raciocinio, sino en su disposición a aceptar el mensaje celestial.
Hasta nosotras llegan las injusticias de un mundo gobernado por seres humanos sujetos a errores y tentaciones. Pero en medio de tanta confusión se escucha la voz suave del mensajero celestial que nos saluda con amor, consideración y respeto. Sí es la voz divina la que detiene la rutina ensordecedora de la vida y nos lleva a esferas superiores. ¿Puedes entender lo que te comunica el ángel que llega hasta ti en el silbo suave de la brisa, en el bullicio incontrolable de tus hijos, en el abrazo de un amigo, en el simple titilar de las estrellas o en la lluvia refrescante? ¿Queda tu alma extasiada frente a la majestuosidad del Sol cuando descorre el velo nocturno para abrirse paso envuelto siempre en una ráfaga impresionante de colores?
Hay mucho que escuchar. No son solo las palabras injustas las que llegan a tus oídos. Hoy, por la gracia divina, escucha la voz de Dios. El tiene algo maravilloso que decirte. Su mensaje es de paz, comprensión y amor.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera