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domingo, 16 de junio de 2013

DA UN BUEN EJEMPLO, !Y DESPREOCÚPATE!

Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. Juan 13:13-15.

A las mujeres maduras se nos exige, de un modo u otro, actuar como memorias de las más jóvenes que vienen detrás de nosotras en el camino de la vida. Las que aceptemos ese desafío debemos estar dispuestas a dar orientación y asumir el papel de guías para las que están recién comenzando su carrera cristiana y carecen de experiencia.
Las damas jóvenes se benefician enormemente del ejemplo de otras mujeres que, con responsabilidad, estén dispuestas a compartir sus conocimientos y prudencia, adquiridos a lo largo de los años. Si asumen el papel de amigas y consejeras, y se acercan con calidez a quienes necesitan afecto y dirección, enriquecerán sus vidas y alcanzaran un satisfactorio desarrollo personal.
Hacemos bien cuando, para realizar dicha tarea, intentamos prepararnos. El conocimiento que se obtiene a través de los libros es necesario, y nos resultara útil si deseamos dar instrucción precisa sobre algo o alguien. Sin embargo, el ejemplo posee un mayor poder educativo, que no es sustituible con nada. Un buen ejemplo puede más que mil palabras. Es observando como la mayoría de las jóvenes aprenden. Cuando las virtudes son modeladas frente a sus ojos, ejercen un poder educador y transformador difícil de igualar. Toda mujer que se propone ser mentora de las más jóvenes debe adquirir conocimientos no solo para instruir de palabra, sino también para dar un buen ejemplo; de ese modo, cambiará vidas. Ambas cosas son determinantes para dar un buen testimonio de lo que somos por la gracia de Dios, y para desarrollar nuestra voluntad de modo que podamos ser cada día mejores.
¡Mujer, detente un momento! Reflexiona y analiza tus acciones, y pregúntate: “¿Qué ejemplo estoy dando? ¿Mi conducta publica honra a Dios y edifica a las demás? ¿Pueden otras mujeres inspirarse gracias a lo que ven en mí? Y si mi vida privada quedara al descubierto, ¿Estaría libre de vergüenza y de culpa?” Recuerda que la única manera de alcanzar credibilidad y generar confianza, es mostrar a todos que existe armonía entre lo que dices y lo que haces. Aprende a vivir honorablemente para que los demás desarrollen confianza en ti y fe en Dios.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

lunes, 10 de junio de 2013

PEGADO A TÍ

Lugar: Suiza 
Palabra de Dios: Romanos 12:9

¿Alguna vez volviste de una caminata y encontraste un montón de abrojos pegados a tu ropa? Tú los conoces: esos “pinches” que se te pegan y que hay que sacar uno por uno. Bueno, allá por 1941, George de Mestral salió a cazar con su pointer irlandés, en las montañas de Jura. Con lo que volvió a su casa fue con esos pequeños abrojos, pegados a sus pantalones de lana y, por supuesto, al pelaje de su perro.
Mientras George se quitaba los abrojos, se sorprendió al ver cuán fuertes eran. Siendo un ingeniero mecánico muy curioso, tomó uno de los abrojos y lo examinó bajo el microscopio. Descubrió que los abrojos consistían, en verdad, en centenares de pequeños ganchos. Con todos esos ganchos, no era de asombrarse que se adhirieran tan fuertemente.
Luego de estudiar la estructura de los abrojos, George trató de inventar un producto similar, que sirviera para pegar cosas. Diez años más tarde, su diseño estaba completo. Si alguna vez usaste el velcro, de allí es de dónde provino. A través de los años, la gente ha usado velero de muchas maneras, incluso para mantener las botas de los astronautas pegadas al piso, en un ambiente sin gravedad (gravedad cero).
¿Qué tienen en común el Velcro y los abrojos? Ambos fueron diseñados para pegarse bien fuerte. Eso es algo que también nosotros podemos hacer. La Biblia nos dice: “Aborrezcan el mal; aférrense al bien”. En otras palabras, sean como el velero y como los abrojos, y cuando descubran algo bueno, aférrense a ello. Piensa en los centenares de pequeños ganchos que mantienen a los abrojos en su lugar, y no te sueltes.
Y, hablando de adherirse firmemente a lo que es bueno, lo mejor que puedes hacer es aferrarte de Jesús. Quédate cerca de él hoy, y serás bendecido. Nunca te arrepentirás de aferrarte con todas tus fuerzas de él.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

domingo, 28 de abril de 2013

CONOCIMIENTO SIN SABIDURÍA

El Señor da la sabiduría; conocimiento y ciencia brotan de sus labios. Él reserva su ayuda para la gente íntegra y protege a los de conducta intachable. Él cuida el sendero de los justos y protege el camino de sus fieles. Proverbios 2: 6-8.

El mundo de hoy pondera la adquisición de conocimiento, hasta tal punto que muchas personas pasan gran parte de su vida haciendo estudios que les permitan ser expertos en alguna rama del saber. Esto es bueno, pues Dios nos ha regalado un mundo perfecto y extraordinario, desafiante para la mente humana. Este mundo, con todo lo que hay en él, también es obra de sus manos.
Toda la ciencia humana ha surgido del profundo deseo del hombre por descubrir las leyes que rigen la vida, y encontrar respuestas a los misterios del universo, muchos de ellos aún vedados para nosotros. El salmista, que tenía el mismo anhelo que tenemos nosotros hoy, exclamó: «¡Oh Señor, cuan numerosas son tus obras! ¡Todas ellas las hiciste con sabiduría! ¡Rebosa la tierra con todas tus criaturas!» (Sal. 104:24).
Sin embargo, toda la ciencia humana puede transformarse en presunción si no reconoce a Dios como el origen absoluto de todo conocimiento, y el único capaz de explicar los misterios que envuelven nuestra existencia y la de nuestro planeta. Cuando aprendemos a ver al Señor en cada cosa nueva que se descubre, nos transformamos no solamente en personas que saben mucho, sino también en verdaderos sabios.
Ser sabio significa admitir que todo el conocimiento de las ciencias humanas tiene una sola fuente, que es Dios. Ser sabios nos lleva a aceptar con humildad y reverencia su consejo: «Hijo mío, no te olvides de mis enseñanzas; más bien, guarda en tu corazón mis mandamientos. Porque prolongarán tu vida muchos años y te traerán prosperidad» (Prov. 3: 1-2).
Amiga querida, posiblemente el conocimiento humano te dé herramientas efectivas y eficaces para llevar una vida sana, construir un hogar estable y criar a tus hijos en un buen entorno, pero solo si adquieres la sabiduría de Dios podrás estar preparada y preparar a otros para la vida eterna en Cristo Jesús, nuestro Señor.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

domingo, 3 de febrero de 2013

PARA CRECER EN LA GRACIA


Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. 2 Timoteo 2:1.

Buscar el reino de Dios y su justicia debe ser el objetivo y la dirección de nuestra vida. No es juego de niños cumplir este deber, pero sea cual fuere la negación propia requerida, todavía nos conviene en esta vida y la venidera obedecer esta orden. Hemos de tener la vista puesta en la gloria de Dios y así crecer en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A medida que busquemos con fervor y diligencia la sabiduría divina, más firmemente establecidos estaremos en la verdad... 
No siempre hemos de permanecer como niños en nuestro conocimiento y experiencia en las cosas espirituales. No siempre hemos de expresarnos en el lenguaje de uno que apenas recibió a Cristo, sino que nuestras oraciones y exhortaciones deben crecer en inteligencia según avanzamos en la experiencia de la verdad. El lenguaje de un niño de seis años de edad, en un niño de diez, no nos agradaría, y cuan doloroso sería escuchar expresiones de inteligencia infantil en una persona que ha llegado a los años de la madurez...
El joven que ha tenido varios años de experiencia en la vida cristiana no debiera tener la expresión entrecortada de un bebé en Cristo. Hay una falta de crecimiento en los cristianos profesos. Los que no están creciendo a la estatura completa de hombres y mujeres en Cristo Jesús manifiestan esto en la manera en que hablan de las cosas del reino de Dios...
Los testimonios que dan muchos de los profesos seguidores de Cristo son los de personas que son enanos en la vida cristiana. Falta el lenguaje de una experiencia genuina, profunda e inteligente...
No hemos de cultivar el lenguaje de la tierra, y estar tan familiarizados con la conversación humana que el lenguaje de Canaán se nos haga nuevo y extraño...
Los cristianos han de ser estudiantes fieles en la escuela de Cristo, siempre aprendiendo más del cielo, más de las palabras y la voluntad de Dios, más de la verdad, y de cómo emplear fielmente el conocimiento que han obtenido para instruir a otros y conducirlos a buscar primeramente el reino de Dios y su justicia. Hemos de tener un conocimiento inteligente de las Escrituras, porque ¿cómo habremos de saber la voluntad y el camino de Dios sin buscar los tesoros de la justicia de Dios en su Santa Palabra? Debemos conocer la verdad por nosotros mismos y entender tanto las profecías como las enseñanzas prácticas de nuestro Señor.— Youth's Instructor, 28 de junio de 1894.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

sábado, 2 de febrero de 2013

TU REALIDAD DEBE ENRAIZARSE EN DIOS


Gracias a Dios que en Cristo siempre nos lleva triunfantes y, por medio de nosotros, esparce por todas partes la fragancia de su conocimiento. Porque para Dios nosotros somos el aroma de Cristo entre los que se salvan y entre los que se pierden. 2 Corintios 2:14-15

Hace algún tiempo visité un parque de atracciones en el que había una casa muy singular. Al entrar en ella daba la impresión de que estabas caminando de lado. El efecto visual era tan extraordinario que, aunque estábamos caminando sobre un piso llano, nos costaba mucho trabajo, como si en realidad estuviéramos subiendo una cuesta.
¿Cómo era posible que un asunto de percepción nos hiciera creer que nuestra realidad era otra? Muchos comenzamos a dudar de lo que era cierto, y por ende aceptamos una ilusión como algo real. Es más, al salir de aquella atracción, todavía el suelo parecía inclinarse, y varios de los que habían entrado sintieron mareo y desubicación, como si ciertamente hubieran caminado inclinados durante todo el trayecto.
¿No nos pasa lo mismo a veces en las experiencias de la vida? Creemos que lo que percibimos, que generalmente está basado en emociones y sentimientos, es la realidad. Puede ser que las circunstancias de un momento nos hagan experimentar emociones como temor, desconfianza, inseguridad e ira, y estas distorsionen nuestra realidad, haciéndonos pensar mal de nosotras mismas y de los demás. Es posible que bajo el influjo de hechos mal interpretados, podamos llegar a sentir lástima, enojo, e incluso a desconfiar del amor y del cuidado de Dios.
Puede ser también que bajo la influencia de una percepción incorrecta, alguien evalúe como demasiado positiva su actuación, convirtiéndose en una persona soberbia o, por el contrario, que subestime sus actos hasta llegar a despreciarse a sí misma.
Encuentra tu realidad en Cristo. Si se lo pides hará que te veas a ti misma en la dimensión correcta. Te dará el equilibro que te situará en el lugar preciso en el que debes estar, y producirá en ti la convicción exacta de lo que eres de acuerdo a los propósitos de Dios.
Busca hoy tu realidad en Cristo. Descubre que eres una hija amada de Dios, rienda para triunfar, aunque lo que percibas en tu entorno te diga lo contrario. Así verás que lo que se extenderá ante ti será un camino recto, con una meta bien definida.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

EL VALOR DE LA SABIDURÍA


¡Para qué mencionar el coral y el jaspe! ¡La sabiduría vale más que los rubíes! [...] ¿De dónde, pues, viene la sabiduría? ¿Dónde habita la inteligencia? (Job 28:18,20).

La sabiduría es muy valiosa, la buscamos ansiosamente, pero raras veces la encontramos. Toda la información y el conocimiento adquiridos por la mente humana carecen de valor si no se convierten en sabiduría mediante reflexión cuidadosa y acciones útiles.
La humanidad ha buscado el conocimiento con verdadera pasión. La medición de la distancia que hay de la Tierra al Sol, conocida como unidad astronómica, fue una de las empresas heroicas de la astronomía del siglo XVII. El establecimiento de esa unidad se consideraba muy importante porque con ella se podía calcular la distancia a las estrellas y otras distancias en el universo.
Había dos métodos mediante los cuales se podía calcular: la micrometría y la triangulación. La triangulación, llamada también paralaje, era un método más eficaz.  Si un planeta era observado en su tránsito por el Sol simultáneamente por dos observadores situados a miles de kilómetros de distancia, podría hacerse la triangulación.
Los esfuerzos que se hicieron para llevarla a cabo constituyen historias interesantísimas que honran a los grandes hombres de ciencia que las emprendieron. El menos afortunado y más heroico de los astrónomos se llamaba Guillaume Le Gentil, quien zarpo de Francia el 26 de marzo de 1760, con el propósito de observar el tránsito de Venus por el Sol al año siguiente en la India. Pero los monzones apartaron el barco de su rumbo y el día del tránsito lo encontró en medio del Océano índico. Le Gentil decidió observar el segundo tránsito y compró un pasaje para la India y construyó un observatorio en Pondichery. El cielo estuvo maravillosamente despejado el mes de mayo, pero el día del tránsito, el 4 de junio, el cielo estuvo nublado.
Aquí no acabaron sus desgracias, le esperaban mayores desventuras. Embarcó en un barco de guerra español que fue desmantelado por un huracán en el Cabo de Buena Esperanza, y apenas logró llegar al puerto de Cádiz. Le Gentil cruzó los Pirineos y logró poner los pies en Francia después de once años, seis meses y trece días de ausencia. Al llegar encontró que había sido dado por muerto, sus bienes saqueados y el sobrante repartido entre sus herederos y acreedores.
Puede ser que adquirir el conocimiento y la sabiduría sea una empresa agotadora difícil también para ti. Decídete a encontrarla, no importa el precio que tengas que pagar. Pero recuerda que la verdadera sabiduría está en Dios. Sin él, es una verdad estéril que no produce cambios perdurables en la vida.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

lunes, 3 de diciembre de 2012

YO CONOZCO TUS OBRAS


Yo conozco tus obras, y tu arduo trabajo y paciencia; y que no puedes soportar a los malos, y has probado a los que se dicen ser apóstoles, y no lo son, y los has hallado mentirosos. (Apocalipsis 2:2).

«Yo conozco muy bien tu vida» es una expresión muy usual cuando hay un conflicto o queremos sacar ventaja de nuestras relaciones interpersonales. Claro que siempre hay personas que nos conocen lo suficiente para decir eso, cuanto más aquel que todo lo ve y todo lo conoce.
En el mensaje a las siete iglesias leemos:

  • Yo conozco tus obras, tu duro trabajo y tu perseverancia. Sé que no puedes soportar a los malvados, y que has puesto a prueba a todos aquellos que dicen ser cristianos y no lo son.
  • Yo conozco tus sufrimientos y tu pobreza, ¡sin embargo, eres rico! Sé cómo te calumnian los que dicen ser cristianos, pero en realidad son una sinagoga de Satanás.
  • Yo sé dónde vives: donde Satanás tiene su trono, sin embargo, sigues fiel a mi nombre. No renegaste de tu fe en mí, ni siquiera en los días más difíciles.
  • Yo conozco tus obras, tu amor y tu fe, tu servicio y tu perseverancia, y sé que tus últimas obras son más abundantes que las primeras. Sin embargo, toleras a los que pervierten la verdad.
  • Yo conozco tus obras; tienes fama de estar vivo, pero en realidad estás muerto. ¡Despierta! Revive lo que aún es rescatable, pues no he encontrado que tus obras sean perfectas delante de mí, dice el Señor.
  • Yo conozco tus obras. Mira que delante de ti he dejado abierta una puerta que nadie puede cerrar. Ya sé que tus fuerzas son pocas, pero has obedecido mi Palabra y no has renegado de mi nombre.
  • Yo conozco tus obras; sé que no eres ni frío ni caliente, ojalá fueras lo uno o lo otro, porque si no, te vomitare de mi boca.

¿Cuáles son tus obras? Sean cuales fueren, no hay por qué temer, ya que aquel que nos conoce es nuestro hermano mayor, nuestro abogado, nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones, defensor y consolador.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Digna Elvira

jueves, 27 de septiembre de 2012

VUESTRO PADRE SABE


«Dios, tú conoces mi insensatez, y mis pecados no te son ocultos» (Salmo 69:5).

Recuerdo cuando, de regreso del hospital, trajimos a casa a nuestro primer bebé. En aquella época, la madre y el bebé permanecían ingresados aproximadamente durante una semana. Para la madre era un descanso agradable, pero para el padre la espera era interminable. En la actualidad, es común que madre e hijo vayan a casa al día siguiente del parto.
Una vez que el bebé estuvo en casa, comenzó el juego de adivinanzas. ¿Qué hay que hacer? ¿Qué necesita? ¿Por qué llora? ¿Le duele algo? ¿Qué significa esta erupción? ¿El bebé comió lo suficiente? ¿Acaso comió demasiado? ¿Hay que acudir corriendo cada vez que el bebé llora? ¿Tiene que comer cada tres horas o según demanda? ¿No hay problema en que el bebé se chupe el dedo? ¿A qué edad tiene que empezar a comer cereales? ¡Demasiadas preguntas! 
Tratamos de hacerlo lo mejor que pudimos y darle al bebé todo lo que necesitaba aunque no queríamos consentirla. Al cabo de un tiempo, empezó a bastarnos el tono del llanto o su aspecto para reconocer qué necesitaba la niña. Cuando acertábamos, todo iba de maravilla (y sin llantos). Pero cuando nos equivocábamos, todo el edificio se enteraba.
Si Dios, que es nuestro Padre celestial, sabe lo que necesitamos, ¿por qué tenemos que pedírselo? ¿No es eso una señal de falta de fe por nuestra parte?  Al contrario. En realidad, no orar indica una enorme falta de interés; peor aún, es rayano a la presunción.
La oración es comunicación con Dios. Tanto si estamos agradecidos por algo como si estamos preocupados, no expresarle nuestros sentimientos y nuestras necesidades indica que no valoramos la amistad de Dios. Es imposible mantener una relación con alguien con quien no nos comunicamos.
Adoptar un punto de vista fatalista y pensar que sucederá lo que tenga que suceder nos expulsa de la ecuación, de manera que no tendremos posibilidad de influir en el resultado.
Santiago 1:5,6 dice: «Si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pida con fe, no dudando nada, porque el que duda es semejante a la onda del mar, que es arrastrada por el viento y echada de una parte a otra». Pedir con fe significa que Creemos que Dios responderá nuestra oración en sus términos y en su momento.
A fin de cuentas, esa es la respuesta que querernos...  Basado en Lucas 18:1-8

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

martes, 25 de septiembre de 2012

EL ATEO Y EL OSO CONVERTIDO


Los necios piensan que no hay Dios. Salmo 14:1

Cuenta una simpática fábula que un ateo paseaba por un hermoso bosque. Asombrado por tanta belleza, pensó: «¡Qué maravillas han surgido como resultado de la evolución!».
No había transcurrido mucho tiempo cuando escuchó un ruido. Era un enorme oso que corría hacia él. Sin perder tiempo, el ateo corrió a todo pulmón, pero pronto se dio cuenta de que no podría escapar del oso a menos que ocurriera un milagro.  Cuando el ateo sintió las zarpas del oso sobre su espalda, gritó:
—¡ Ay, Dios mío, por favor ayúdame!
Al instante el oso quedó como petrificado y una luz muy brillante inundó el bosque. Entonces se escuchó una voz desde el cielo:
—Durante todos estos años has negado mi existencia. ¿Cómo puedes esperar que te ayude ahora? ¿O es que te has convertido en cristiano?
—Sería muy hipócrita de mi parte —respondió el ateo— convertirme ahora solo por el interés de salvarme del oso. Pero quizás podrías hacer otro milagro: ¿Qué tal si conviertes al oso en cristiano?
Apenas el ateo hizo este pedido, la luz brillante desapareció. Entonces el oso puso al ateo en el suelo, lo sujetó con su pata derecha, juntó sus dos zarpas, e inclinando su cabeza dijo en tono muy piadoso:
—Te doy gracias, Dios, por este alimento que pones delante de mí.
¡Oración contestada!
Cuando leí esta historia, me pregunté si de verdad existe en este mundo algún ateo que, en lo más íntimo de su conciencia, no admita que Dios existe. ¿Qué ser humano, ante la presencia de un gran peligro o de una enfermedad mortal, no reconoce su necesidad de Dios? ¿Puede haber existido un ateo más obstinado que el faraón egipcio con quien les tocó lidiar a Moisés y Aarón? Y sin embargo, ese mismo faraón, cuando vio que nada podía hacer ante el poder de Dios, les dijo: «Vayan a adorar al Señor, tal como dijeron. Llévense también sus ovejas y vacas, como querían, y váyanse. Y rueguen a Dios por mí» (Éxo. 12:31,32).
¿Oren por quién? ¡Quién lo iba a creer! Hasta el ateo más incrédulo, tarde o temprano, se ve obligado a doblegar su orgullo y a admitir la soberanía del Creador. Pero, ¿qué necesidad hay de esperar el momento de crisis o de peligro para buscar la bendición de Dios?
Señor, ayúdame a reconocer tu soberanía en todo momento, no solo cuando tengo necesidad de ti.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

miércoles, 8 de agosto de 2012

ESCRITO ESTÁ



Escrito está: «No solo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios» (Mateo 4:4).

¿Recuerdas esta declaración que contiene el versículo de hoy? Es tan conocida que muchos hasta la utilizan en forma burlona. Esas palabras cobran gran significado cuando las analizamos en el contexto en el que fueron pronunciadas originalmente; sobre todo al tomar en cuenta quién las expresó y las circunstancias en las que se encontraba. Ellas marcaron una decisión de gran trascendencia que propició tu salvación, la mía y la de toda la humanidad.
El plan de redención fue trazado de manera que cada parte debía ser del conocimiento del universo. Por ello al venir Jesús a cumplir con su misión cada suceso ocurrió en su momento y lugar, de acuerdo a lo que estaba escrito. En Belén nacería un salvador, de la descendencia de David y de una virgen. Todo eso estaba escrito y así se cumplió. Sin embargo, Jesús tuvo que tomar sus propias decisiones ante la insistente seducción de Satanás. Después de su bautismo, Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto y, tras haber ayunado cuarenta días y cuarenta noches, sintió hambre. Se le acercó el tentador y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en pan» (Mat. 4:2-3). El diablo pretendía que, ante la necesidad apremiante de Jesús de satisfacer su hambre, tomara una decisión apresurada. Pero la decisión de Jesús no se basó en lo que él necesitaba, sino en lo que tú y yo necesitamos para acceder a la eternidad.
Jesús había elegido salvarnos, y la decisión de no escuchar al diablo fue trascendental. Al mantenerse alerta ante las insinuaciones de Satanás pudo decir: «Escrito está». Él tenía claro cuál era su identidad y el propósito que lo había llevado a venir a este mundo. Su misión era definitiva y conocía lo que debía hacer. Nada fue dejado a la casualidad, sino que Jesús se preparó para ello, y el ayuno fue parte de esa preparación.
¿Conoces, querida hermana, cuál es el plan que Dios tiene para ti? Permite que él te guíe, obedeciendo siempre todo aquello que «escrito está».

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Coraduma Escobar de Villarreal

lunes, 21 de mayo de 2012

DIENTES GRANDES, PROBLEMAS PEQUEÑOS


«Mira a Behemot, criatura mía igual que tú, que se alimenta de hierba, como los bueyes» (Job 40:15.NVI).

Ten cuidado, que hoy vamos a explorar un territorio desconocido. Mira, ¡es un behemot! ¿Y qué es un behemot?, seguramente te preguntarás. Bien, los expertos en la Biblia no están seguros, pero algunos creen que pudo haberse tratado de un hipopótamo. Lo que Dios le estaba diciendo a Job era: «Yo hice el hipopótamo y también te hice a ti, por lo tanto, puedo hacerme cargo de tus problemas».
¿Quieres saber por qué crear a un hipopótamo fue algo tan maravilloso? Baja conmigo al río para que echemos un vistazo al asombroso hipopótamo. Mira esos dientes tan grandes. Algunos de los dientes de abajo pueden llegar a medir hasta 30 centímetros de largo. Piensa en lo difícil que sería masticar si tus dientes de abajo fueran así de largos. ¿Ves por qué es tan asombroso que Dios haya creado el hipopótamo?
Así como Dios le dijo a Job que él se encargaría de sus problemas, nosotros también debemos confiar en él para que se encargue de los nuestros. Después de todo, si Dios pudo crear a un animal cuatro metros y medio de largo con dientes de treinta centímetros, también puede encontrar una solución para esos problemas que parecen demasiado grandes en nuestra vida.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

domingo, 20 de mayo de 2012

¿QUÉ DISTINGUE AL SABIO DEL NECIO?


Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado. Juan 17:3, NVI

Son muchas las historias que se cuentan de Nasrudín, un personaje legendario que se cree vivió entre los siglos trece y quince. Una de ellas relata que, mientras trabajaba como barquero, a Nasrudín le tocó transportar a un profesor de gramática.
—¿Cuánto sabe usted de gramática? —pregunta el hombre a Nasrudín.
—Nada —responde Nasrudín.
—Pues le diré que ha perdido usted la mitad de su vida.
Nasrudín guarda silencio. Más tarde durante el viaje, se desata una tormenta y la barca es golpeada con furia por el viento y las olas. Las aguas embravecidas golpean la pequeña embarcación y tanto Nasrudín como el profesor son lanzados con fuerza al agua. Entonces Nasrudín grita al profesor:
—¿Sabe usted nadar?
—¡No! —responde el hombre, aterrado.
—¡Pues le diré que ha perdido usted, no la mitad, sino toda su vida!
Si algo nos enseña este relato es que el conocimiento que puede ser útil en un aspecto de la vida, puede ser completamente inútil en otro. Por muy importantes que sean, por ejemplo, la gramática y las matemáticas, de nada sirven si te estás ahogando y no sabes nadar.
De acuerdo a esto, bien podríamos decir que hay conocimientos útiles y conocimientos indispensables, tal como lo ilustró el Señor Jesús con la parábola del hombre rico (ver Luc. 12:13-21). La habilidad de este hombre en los negocios le fue útil para acumular muchas riquezas. Sin embargo, resulta curioso que Dios lo llamó «necio». ¿Por qué lo llamó «necio» y no «sabio»? Porque este hombre había descuidado el conocimiento indispensable. Por muy hábil que haya sido en el manejo del dinero, no puede ser sabio quien solo haga planes para esta vida. No se le puede llamar sabio a quien pase por esta vida sin el conocimiento indispensable, el de Dios: A fin de cuentas, ¿quién es realmente «sabio»: el que más sabe, o el que sabe las cosas que más importan?
No permitas que ningún conocimiento secular, por importante que sea, te impida obtener el conocimiento más valioso: el del único Dios verdadero, y de Jesucristo, a quien él ha enviado. No hacerlo equivale a perder, no la mitad, son toda la vida
Padre celestial, capacítame para que nada me impida conocerte a ti, y a Jesucristo, tu Hijo amado.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

jueves, 2 de febrero de 2012

EL LLAMADO DIVINO

Yo estoy a la puerta y llamo; si alguno oye mi voz y abre la puerta, entraré a él y cenaré con él y él conmigo. Al vencedor le concederé que se siente conmigo en mi trono, así como yo he vencido y me he saltado con mi Padre en su trono, (Apocalipsis 3:20-21).

Nací en un hogar católico y desde joven promovía la catequesis en mi comunidad Un domingo, mientras regresaba de misa, pasé frente a la casa de nuestros nuevos vecinos. Tras saludarme, me invitaron amablemente a entrar y me preguntaron si me gustaría estudiar la Biblia con ellos. Rechacé aquella invitación argumentando que era un miembro fiel de mi iglesia. Sin embargo, me contestaron que había algunas cosas en la Biblia que probablemente yo desconocía y que me convenía saber. Un tanto nerviosa acepté acudir a su hogar una vez por semana, con la condición de que nadie llegara a saberlo.
A la tercera semana de haber comenzado los estudios me invitaron a visitar su iglesia. Ahora tenía un problema: ¿Cómo pedirles permiso a mis padres para ir a una iglesia protestante? Se me ocurrió decirles que me dejaran ir de «pasadía» con los vecinos. Claro está, dicha pasadía sería en la Iglesia Adventista de Central Romana, ubicada en la región oriental de la República Dominicana. Ese mismo día, al ponerme de pie en el momento de la bienvenida, le entregué mi vida al Señor. Entre sonrisas y lágrimas pedí a los hermanos que oraran mucho por mí, pues me esperaba una dura batalla.
El sacerdote de nuestra parroquia se enteró de mi decisión, por lo que fue a visitarme. Me dijo que abandonar la Iglesia Católica era una gran herejía y que la Iglesia Adventista no era más que una secta judaizante. Además, que el sábado estaba abolido porque formaba parte de la ley de Moisés, y que el domingo era el verdadero día de reposo. Concluyó afirmando que «fuera de la Iglesia Católica no hay ninguna posibilidad de salvación».
Me quedé triste y confundida. Esa noche clamé a Dios para que me hablara y le pedí que, si estaba equivocada, me lo hiciera saber. Tras orar oí una voz dulce y suave que me dijo: «Lee Éxodo 20:8». Al leer aquel texto revivió en mí la esperanza y sentí la paz y la seguridad que únicamente nos da el Señor.
Mi querida amiga, han pasado treinta y ocho años desde aquel incidente y sigo creyendo que «Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones» (Sal. 46:1). ¡Confiemos en sus promesas!

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Jacoba Payan, Dominicana

lunes, 26 de septiembre de 2011

EL PODER DEL LENGUAJE

Tenía entonces toda la tierra una sola lengua y unas mismas palabras. (Gènesis 11:1)

Existen muchas y muy variadas formas en que el ser humano puede transmitir sus pensamientos y sentimientos. La lengua es un medio de comunicación formado por fonemas, morfemas, palabras, frases y oraciones que siguen determinadas reglas. En el mundo actual existen múltiples lenguas, cada una con sus características distintivas, de las cuales echarnos mano para comunicarnos entre nosotros. Todas las lenguas, incluso aquellas cuyos signos no son orales sino gestuales, resultan de suma importancia para las relaciones humanas. Una sonrisa franca transmite un mensaje muy distinto al de un gesto de hipocresía. Una mirada puede comunicar aprobación, rechazo, odio o amor.

No solo la falta de comunicación puede estropear las relaciones humanas, a veces también el uso del lenguaje puede ser un obstáculo para la comunicación. El proyecto que emprendieron los descendientes de Noé era un desafío sumamente complicado, casi imposible de lograr. Sin embargo, Dios vio que estaban dispuestos a llevarlo a cabo hasta el final, pues como él mismo dijo: «Han comenzado la obra y nada los hará desistir de lo que han pensado hacer" (Gen. 11:6). La obra de edificar una torre que alcanzara hasta el cielo requería destreza, habilidad, buenos materiales de construcción, fuerza de trabajo, mucho ingenio y voluntad, pero sobre todo una excelente comunicación. Dios solo tuvo que contundir la lengua de los trabajadores para que todo se viniera abajo. Sin comunicación no se pudo llegar a buen término.

¿Te dice algo esto? Para que puedas construir eficazmente tu vida necesitarás más que ropa, un carro, un título universitario, una casa o bienes materiales. Te hará falta un lenguaje apropiado, una comunicación abierta y sincera con los que te rodean, cargada de misericordia y de amor. Ese es el combustible que te hará transitar felizmente por las avenidas sociales en las que te desenvuelves. A veces no le damos a la comunicación la importancia que tiene, porque confundimos la confianza y la cotidianidad con el descuido y la vulgaridad.

No dejes que tu hogar se desplome por falta de comunicación. Recuerda que el lenguaje, del amor hace posibles las empresas más difíciles.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera

sábado, 27 de agosto de 2011

¿QUÉ SEÑAL?

Y estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron aparte, diciendo: Dinas, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu venida, y del fin del siglo? Mateo 24:3.

La curiosidad es innata en el ser humano; en realidad, es el primer paso hacia el descubrimiento. Nada habría sido descubierto en el mundo, si el hombre no fuese curioso por naturaleza. Pero, la curiosidad debe ser orientada de forma correcta; de otro modo, puede llevar, incluso, a la destrucción. Esa fue la tragedia de nuestros primeros padres.
La pregunta: "¿Qué señal habrá de tu venida?", se encuentra repetida varias veces en la Biblia. El ser humano desea conocer no solo las señales, sino también la fecha exacta del mayor evento de la historia. Pero, por algún motivo especial, Jesús no especificó la fecha de su venida.
Éramos nueve hermanos. Papá trabajaba en las minas, y llegaba a casa cada dos semanas. Antes de viajar, nos dejaba una lista con los deberes que debíamos cumplir antes de su llegada. Eran deberes diarios, pero nosotros dejábamos todo para la última hora. Cuando llegaba el día final, nos distribuíamos las tareas, y en pocas horas teníamos todo listo. Papá se emocionaba al llegar. ¡Pensaba que tenía hijos maravillosos y obedientes! Estaba engañado.
Cierto día, hubo un accidente en las minas. Los trabajos fueron suspendidos, mandaron a todos los trabajadores para la casa, y él llegó antes de lo previsto. Para sorpresa suya, se encontró con la triste realidad: los hijos queridos no eran tan maravillosos como él pensaba.
Esta es apenas una historia, y mi padre solo un ser humano. No tenía la capacidad de conocer el corazón de los hijos. Pero, Dios es Dios, y con él las cosas son diferentes.
Mucha gente se pregunta por qué Jesús no anunció el día exacto de su regreso. Creo que la razón es la naturaleza del corazón humano: si supiésemos el día exacto, viviríamos sin tener en cuenta sus consejos; faltando pocos días, arreglaríamos la vida y trataríamos de prepararnos para ir con él. Esto no le haría ningún bien al ser humano. Por eso, Jesús incluyó el elemento sorpresa; y el énfasis que la Biblia da no es a la fecha, sino a la preparación del ser humano para encontrarse con el Señor.
Haz de este día un día de preparación, recordando que, aunque no sabemos el día ni la hora de la venida de Cristo, todo indica que estamos viviendo los últimos tiempos de nuestra historia en esta tierra.

Tomado de meditaciones matinales para adultos
Plenitud en Cristo
Por Alejandro Bullón

lunes, 15 de agosto de 2011

"A DIOS LO QUE ES DE DIOS”

Y les dijo: Dad, pues, a César lo que es de César, y a Dios lo que es de Dios. Mateo 22:21.

Según las Escrituras, el tiempo que le corresponde a Dios es el sábado. El séptimo día del calendario semanal es un recordativo permanente del poder creador y sustentador de Dios, y en él se deben detener las actividades cotidianas para realizar tareas de índole espiritual.
Pero además de los sábados, durante el resto de los días de la semana debemos dedicar tiempo para conversar con él y leer su Santa Palabra. El culto personal diario te permite consagrarte, poner tus planes y proyectos en sus manos y recibir fuerzas. Ese tiempo que le pertenece a Dios es tremendamente beneficioso cuando se lo practica con fe.
Libertad era una joven que cursaba su primer año de universidad y estaba a punto de abandonar su carrera por sus bajas calificaciones. Aunque había invertido horas de concentración y esfuerzo, las exigencias académicas parecían abrumarla, y decidió contarle a su madre para que le permitiera regresar a su hogar. Cuando su madre leyó la carta, viajó hasta donde se encontraba su hija, y después de un breve diálogo, le preguntó:
—¿Cuánto tiempo pasas diariamente con Dios?—
—Nada mamá —respondió algo molesta su hija—, te estoy diciendo que no puedo con mis estudios, ¿y quieres que saque tiempo para orar y leer la Biblia?
La madre hizo una pausa, y luego le dijo: "Te hago una propuesta: como todavía te queda medio año de estudio, continúa estudiando hasta finalizar, pero dedica una hora diaria a tu culto personal".
Aunque Libertad se opuso al principio, su madre le hizo ver que no tenía nada que perder, así que de manera obediente continuó con sus estudios y este nuevo plan. Cada día dedicó una hora bien temprano en la mañana para orar y leer la Biblia, y aunque no siempre fue fácil por las actividades y el rigor de los exámenes, recordó las palabras de su madre y continuó fiel a su propuesta. Al final del año, Libertad descubrió que su relación con Dios había mejorado significativamente, y las excelentes calificaciones obtenidas fueron solo un bono adicional.
Jesús enseñó a sus seguidores a darle "a Dios lo que es de Dios", y este principio se debe aplicar sobre todos los bienes que se poseen. Libertad lo vivió en el uso de tiempo, y Jesús te invita a que tú también lo experimentes dándole cada día un tiempo al Señor. Pruébalo y tú también tendrás bendiciones que te asombrarán.

Tomado de meditaciones matinales para jóvenes
Encuentros con Jesús
Por David Brizuel

sábado, 6 de agosto de 2011

UNA FUENTE INAGOTABLE

"Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación, y la enseñanza. (1 Timoteo 4:13)

Una canción que cantaba mi hijo mayor cuando apenas comenzaba a leer decía: «En los libros hallarás el tesoro del saber, para ti siempre será, si aprendes a leer». El apóstol Pablo sabía bien la importancia de mantener la mente instruida y ocupada con un buen libro, especialmente si se trata de la Biblia. Como cristianas debemos mantener nuestra mente ocupada con cosas buenas. Los libros inspirados por Dios constituyen la mejor opción para emplear bien el tiempo.
Sin embargo, de nada nos vale tener amplios conocimientos teóricos si no somos capaces de ponerlos en práctica. Tener en las manos un buen libro es importantísimo porque puede influir en nuestra conducta, pero tenerlo y no dejar que su sabiduría produzca cambios en nuestra vida es perder el tiempo, y por qué no decirlo, la vida.
La Biblia es el libro por excelencia. A través de ella conocemos la historia, disfrutamos de las hermosas canciones que danzan al ritmo del amor, la misericordia y el perdón. En ella el arqueólogo encuentra una inagotable fuente de descubrimientos, el geógrafo descubre el misterio de un mundo dividido en continentes y cubierto por océanos, hermosas playas y diversos tipos de terrenos. ¿Qué decir con respecto al pecador? El pecador halla en ella la fuente del perdón. ¿Y el desconsolado? Encuentra al Dios que enjuga toda lágrima, así como la persona que está de luto hallará la resurrección y la vida y el perdido encontrará el camino.
Y para ti, ¿qué significa el libro de Dios? ¿Dedicas tiempo a meditar en lo que el Señor ha dejado escrito para que disfrutes de una vida plena? La Biblia es maravillosa para aquellos que hacen de ella su comida principal. Los que solo la tienen como un amuleto o como un libro más de su biblioteca, pierden las bendiciones infinitas que derivan de la comunión directa con su autor.
Estudia la Biblia, recréate en la salvación que te ha sido dada como regalo. No dejes pasar un solo día sin leer la fuente inagotable de la vida.

Tomado de meditaciones matutinas para mujeres
De la Mano del Señor
Por Ruth Herrera