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domingo, 23 de febrero de 2020

EL EJEMPLO EFICAZ

«Trayendo a la memoria la fe no fingida que hay en ti, la cual habitó primero en tu abuela Loida y en tu madre Eunice, y estoy seguro que en ti también» (2 Timoteo 1: 5).

El Dr. Christopher Trotter, investigador de la Universidad de Monash en Melbourne (Australia), es un experto internacional en el aprendizaje vicario o por imitación. La mayoría de sus estudios los ha llevado a cabo con poblaciones reclusas. En lugar de utilizar los métodos tradicionales (premios, castigos, amenazas e incentivos), cuyos resultados son generalmente pobres con presidiarios, Trotter comenzó a usar el método del aprendizaje vicario o por imitación. Pronto, este sistema se extendió por muchas instituciones penitenciarias.
¿Cómo funciona el aprendizaje vicario? Los funcionarios de prisiones despliegan conductas tales como llegar a tiempo a las citas, ser honrados y fiables, acabar lo que empiezan, respetar los sentimientos de los demás, demostrar empatía hacia los sufrientes, expresar ideas en contra de la conducta delictiva y a favor de la amistad con los no delincuentes, exaltar las ventajas de la vida familiar y del valor del trabajo, interpretar positivamente las intenciones de las otras personas y mencionar las buenas consecuencias de vivir acorde con la legalidad. Los resultados son uniformes: los reclusos tienden a copiar estas conductas de forma generalizada. Funciona tanto en los presos con penas leves como con los de penas elevadas, tanto en hombres como en mujeres. En suma, el buen ejemplo, sin necesidad de sermones o amenazas, produce en los participantes una conducta mejor que en los otros presos no expuestos al buen ejemplo.
Según indica la Biblia, las conductas morales, las creencias, los valores y la fe también pueden transmitirse por medio del aprendizaje vicario. El texto de hoy es una muestra. En pocas palabras el apóstol Pablo manifiesta al joven Timoteo que él es el producto del ejemplo de un ambiente espiritualmente rico. Sin duda el muchacho observó la conducta de su madre Eunice y de su abuela Loida. Esas mujeres debieron ser muestras magníficas de oración y de acción, dando gloria a Dios y apoyando a sus prójimos en las necesidades materiales y espirituales. Desde muy niño, Timoteo debió presenciar atentamente su ejemplo, imitándolas durante el resto de su vida.
Si tienes hijos, recuerda que el efecto de tu ejemplo es más eficaz y duradero que las razones lógicas y contundentes. Muestra hoy una conducta ejemplar ante los demás miembros de tu familia o círculo social y observa cómo el Señor bendice los resultados.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA ADULTOS 2020.
UN CORAZÓN ALEGRE
Julián Melgosa y Laura Fidanza
Lecturas devocionales para Adultos 2020.

sábado, 15 de febrero de 2020

VESTIDAS COMO MAMÁ

Mamá había permitido a las niñas que usaran algunas de sus viejas ropas para jugar. Ellas se divertían mucho jugando a las mamás y las princesas.
Pero solo había un par de zapatos de tacón alto y las dos niñas los querían usar al mismo tiempo.
– ¿Por qué no ponen un horario para usar los zapatos? – sugirió la madre.
Así que hicieron el horario y cumplieron con él. Gracias a eso, se lo pasaron de maravilla y dejaron de pelear por los zapatos.

¿Y yo?
Tus padres también pueden ayudarte. Ellos conocen algunas reglas que dan buenos resultados.

Mi oración para hoy
Muchas gracias, Jesús, por las enseñanzas de mis padres.

En la Biblia leemos:
«Hijo mío. atiende la instrucción de tu padre y no abandones la enseñanza de tu madre» (Proverbios 1: 8).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LOS MÁS PEQUEÑOS 2020
«CADA DÍA CON JESÚS»
Por: Maria Augusta Lopes, Lara Figueiredo, Paulo Sérgio Maced
Lecturas Devocionales para preescolares 2020.

jueves, 6 de febrero de 2020

DAR EJEMPLO

Hubo una vez un hombre llamado Josué, que amaba mucho a Dios. Sin embargo, la gente que lo rodeaba preferían hacer otras cosas antes que amar a Dios y obedecerlo.
Como Josué quería ayudar a la gente a que amaran a Dios, decidió ser el primero en dar ejemplo Josué pensó que si él y su familia amaban a Dios con alegría, eso animaría a los demás a amarlo también.

¿Y yo?
¿Das buen ejemplo a tus amiguitos para que ellos se den cuenta de que amas a Jesús?

Mi oración para hoy Ayúdame, Jesús, a amarte de tal manera que los demás también quieran seguir mi ejemplo.

En la Biblia leemos:«Por mi parte, mi familia y yo serviremos al Señor» (Josué 24: 15).

DEVOCIÓN MATUTINA PARA LOS MÁS PEQUEÑOS 2020
«CADA DÍA CON JESÚS»
Por: Maria Augusta Lopes, Lara Figueiredo, Paulo Sérgio Maced
Lecturas Devocionales para preescolares 2020.

sábado, 7 de enero de 2017

COMO UN ECO

Debes ser un ejemplo, en tu modo de hablar y de portarte, 1 Timoteo 4:12.

Necesitarás dos vasos desechables y un hilo o estambre de 3 metros.

La familia de Anita decidió ir el domingo a unas cuevas que se encontraban cerca de la dudad. Anita y su hermanita disfrutaron el paseo. Cuando entraron a una de las cuevas, se dieron cuenta de que algo repetía lo que ellas decían. Si Anita decía: «¡Hola!», se escuchaba otra voz: «¡Hola…!». «¿Cómo estás?» Volvía a escucharse: «¿Cómo estásss… ?». Esa otra voz, era el eco.
Cuando hacemos algo, sea bueno o malo, siempre hay personas a nuestro lado que nos miran. Son nuestros hermanitos, que siempre están atentos para imitarnos.
Si dejas tirada tu ropa en el piso, no terminas tu plato de comida, o te quejas y no ayudas a mamá en lo que te pide, tu hermanito(a) seguramente hará lo mismo.
Nuestros hermanitos desean imitarnos porque nos ven como un ejemplo a seguir. ¿Te das cuenta de qué importante es hacer lo bueno y no lo malo?
Ahora harás un teléfono con dos vasos y un hilo. Que papá o mamá haga un agujero en la base de los vasos. Luego pasa el hilo por los hoyos; haz un nudo en la punta para que se sostenga. Habla a través del vaso y verás cómo se escucha tu voz al otro extremo. Di a tu hermanito(a) cosas lindas y te las repetirá: «¡Hola hermanito(a), te quiero mucho! ¡Eres muy importante para mí! ¡Quiero que imites las cosas buenas que hago!».

HABLA CON JESÚS
Querido Jesús, ayúdame a ser un buen ejemplo para mi hermano(a). Amén.

Tomado de lecturas devocionales para preescolares 2017
¡PEQUEÑAS SONRISAS!
Por: Míriam Rodríguez Carrillo 
#PequeñaSonrisas  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 31 de enero de 2016

UNA GOTA EN EL MAR

A veces sentimos que lo que hacemos es tan solo una gota en el mar, pero el mar sería menor si le faltara una gota. Teresa de Calcuta

En el 2010 Rick Warren se dio cuenta de que los miembros de la iglesia que pastoreaba tenían un problema. Estaba bautizando por inmersión, con ayuda de otros pastores, nada menos que a ochocientos catecúmenos cuando, ante el agotamiento que le causaba el esfuerzo, pensó: “¡Qué gordos están todos!” Antes de que terminara la ceremonia ya había decidido hacer algo al respecto.
Como descubriría más tarde, la media de peso entre las mujeres de su congregación era 80 kg. Y la de los hombres 95 kg. Los hábitos alimentarios de las más de veinte mil personas que pastoreaba eran claramente dañinos: exceso de comida, falta de ejercicio, poca agua, estrés… y Warren estaba en una posición privilegiada para ayudarlas a cambiar. Así que el __—^
15 de enero de 2011 lanzó el Plan Daniel, basado en el tipo de alimentación del profeta Daniel y sus amigos. Seis mil miembros de la iglesia se anotaron al plan, y otros mil doscientos lo hicieron por Internet. En la actualidad, la cifra supera los quince mil.
Los resultados han sido todo un éxito, y la Biblia ha cobrado vida una vez más en pleno siglo XXL.
La Palabra de Dios puede ser una lámpara a nuestros pies y una luz en nuestro camino (ver Sal. 119:105) si nosotras, con visión y de una manera práctica, nos decidimos a impactar las vidas de nuestros familiares, amigos, compañeros y vecinos con los principios que se encuentran en ella. Para cada problema de la vida, grande o pequeño, hay un consejo en la Biblia; para cada reto, una fuente de inspiración y fortaleza; para cada decisión difícil de tomar, una guía; y para cada prueba o dolor, un consuelo directo de nuestro Padre celestial.
No tienes que ser predicadora, líder o autora de best sellers para ejercer una influencia positiva donde te encuentras. Simplemente con sencillez, inteligencia y oración, conduce a tu gente a la verdadera fuente de salud, equilibrio y paz. Tú ocupas la posición privilegiada que te da el amor cristiano. Antes de que termine esta ceremonia que es tu vida, decide mostrar ese amor compartiendo tu fe de forma práctica.
“Tu palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino (Sal. 119:105).
Jefftey Kluger, Elizabeth Dias, “Does God want you to be thin?” [¿Quiere Dios que estés delgado?], especial de salud de la revista Time, 11 de junio de 2012, pp. 40-53.

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
#AnteTodoCristiana #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

viernes, 29 de enero de 2016

EL PODER DEL EJEMPLO

Yo sería cristiano si no fuera por los cristianos. Gandhi.

Cada vez que leo o escucho esta frase no puedo evitar sentir cierta tristeza, aunque no es tristeza lo que quiero transmitirte. Al hilo de esta crítica tan aguda de Gandhi hacia nosotros los cristianos, he seleccionado para ti un hecho real que espero te motive a vivir una religión auténtica, positiva y esperanzadora que se manifieste a través de actos más que palabras.
Esta es la historia de Desmond Tutu, el premio Nobel de la Paz. Tutu nació y se crió en la Sudáfrica del apartheid, caracterizada por la rígida segregación racial que negaba a los ciudadanos negros el derecho al voto y los obligaba a vivir en determinadas zonas. Tutu recuerda una ocasión, cuando era niño, en la que iba caminando con su madre por la calle y se cruzaron con un sacerdote anglicano llamado Trevor Huddleston. Según las leyes del país de aquella época, toda persona de color que se cruzara con un ciudadano blanco debía hacerle una reverencia pero, en aquella oportunidad, fue el sacerdote, de raza blanca, quien se quitó el sombrero y saludó reverentemente a Tutu y a su madre.
El incidente causó tal impresión en el pequeño Tutu que decidió ser sacerdote y comprendió que la religión podía ser un arma poderosa en defensa de la igualdad. Desmond Tutu se convertiría en el primer sudafricano negro en ser ordenado arzobispo anglicano.
Este tipo de milagros no son guiones de películas; suceden cuando uno respira la esencia de la religión por cada poro de su piel. Con un gesto basta, con una oportunidad mínima que se presente para mostrar un principio más elevado, basta. Cuando uno ama a Dios y vive a la altura de las verdades de su Palabra, sobran las palabras. Así es la influencia para el bien que puede ejercer una persona convertida; la influencia que, lamentablemente, Gandhi y muchas otras personas no han podido recibir. Así de eficaz es el poder del ejemplo.
¿Nos detenemos a pensar de vez en cuando en la importancia de dar ejemplo para el bien? El mismo Jesús nos dice: “Yo les he dado un ejemplo, para que ustedes hagan lo mismo que yo les he hecho” (Juan 13:15). Si seguimos su ejemplo, otras personas caerán a los pies de Jesús y encontrarán en él la salvación. Vivamos una religión transparente y auténtica que despierte en los demás interés por conocer al Dios que nosotras conocemos.

“Yo les he dado un ejemplo, para que ustedes hagan lo mismo que yo les he hecho” (Juan 13: 15).

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
#AnteTodoCristiana #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

viernes, 30 de agosto de 2013

¿LISTA PARA DAR EJEMPLO?

Deben enseñar lo bueno y aconsejar a las jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos, a ser sensatas y puras. Tito 2: 3-5

Cuando era niña, vivía con mis padres en una pequeña propiedad que contaba con una gran diversidad de árboles frutales. El consejo de mi padre siempre era el mismo: «No corten una fruta hasta que esté madura». Confieso que algunas veces ignoré esa indicación y torné alguna fruta antes de tiempo; en esos casos el sabor por lo general era agrio, quizá un tanto amargo. Por el contrario, ¡qué delicia era saborear una fruta que había llegado a su plena madurez!
Hay una etapa de la vida que llamamos «madurez» y de la que muchas mujeres intentamos escapar. Quizá es porque tenernos un concepto falso de lo que es la madurez. Las que estamos próximas a llegar a esa etapa, no debemos esperar su llegada envueltas en miedos, amarguras e improductividad. Quizá pensemos y creamos que lo mejor de la vida es la juventud, que ya se ha ido, y que es poco o nada lo que podemos hacer y ser… pero no es así. Antes al contrario, amiga mía, la madurez nos coloca en una posición muy especial con respecto a Las adolescentes y jovencitas que están comenzando a sufrir un proceso de maduración.
Una mujer madura debiera ser como una fruta cortada a tiempo: ¡Deliciosa! Jamás debemos esperar ni vivir la madurez revestidas de amargura. Alcanzar la madurez física, espiritual y emocional, nos capacha para presentarnos ante las demás como «maestras del bien», que tanta falta hacen en el mundo. Una sociedad que marcha sin dirección, sin conocer la diferencia entre el bien y el mal, sin distinguir la mano derecha de la izquierda, necesita gente madura que la guíe. Querida mujer madura, este es nuestro campo de acción. Aprovecha y comparte tus experiencias para aconsejar.
Aprovecha tus errores para prevenir, tus aciertos para crear optimismo, tus fracasos para infundir nuevos ánimos. Por último, emplea tus años para transmitir salud. Ser como frutas maduras implica cordura, humildad, inteligencia, conocimiento, así como ejercer una influencia positiva ante nuestras hermanas que vienen detrás de nosotras en la maravillosa senda de la vida.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

jueves, 8 de agosto de 2013

UN EJEMPLO DE AMOR

Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen. Lucas 8:21.

Jesús amaba a los niños y siempre ejercía su influencia sobre ellos para bien.
Se ocupaba de los pobres y los necesitados incluso en su niñez. Buscaba agradar a aquellos con quienes entraba en contacto en cada acto gentil, tierno y sumiso. Pero aunque era gentil y sumiso, nadie podía llevarlo a hacer nada que contrariara la Palabra de Dios. Algunos admiraban su perfección de carácter y a menudo buscaban estar con él; pero otros, que apreciaban las máximas humanas por encima de la Palabra de Dios, se apartaban de él y evitaban su compañía…
Cuando Jesús contemplaba las ofrendas que se traían como sacrificio al Templo, el Espíritu Santo le enseñó que su vida sería sacrificada por la vida del mundo… Desde sus años más tempranos fue guardado por los ángeles celestiales, pero su vida fue una larga lucha contra los poderes de las tinieblas. Satanás buscaba tentarlo y probarlo de toda manera. Causaba que la gente no entendiera sus palabras, para que no recibieran la salvación que Cristo vino a traerles…
Él era fiel en su obediencia a los mandatos de Dios, y esto lo hacía diferente de aquellos a su alrededor, quienes ignoraban la Palabra de Dios. Su vida inmaculada era un reproche, y muchos evitaban su presencia; pero había algunos que buscaban estar con él, porque sentían paz donde él estaba…
Él no fallaba ni se desanimaba. Vivía por encima de las dificultades de su vida, como iluminado por la luz del rostro de Dios. Soportaba insultos pacientemente, y en su naturaleza humana se convirtió en un ejemplo para todos los niños y los jóvenes.
Cristo mostró el mayor respeto y amor por su madre. Aunque ella a menudo hablaba con él y buscaba que él hiciera lo que querían sus hermanos, nunca le mostró la menor falta de devoción…
María se sintió muy angustiada cuando los sacerdotes y los dirigentes vinieron a ella para quejarse de Jesús, pero su atribulado corazón se llenó de paz y confianza cuando su hijo le mostró lo que las Escrituras decían sobre sus acciones.
A veces vacilaba entre Jesús y sus hermanos, quienes no creían que él había sido enviado por Dios; pero vio lo suficiente para convencerse de que el de él era un carácter divino -Youth’s Instructor, 12 de diciembre de 1895.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

lunes, 15 de julio de 2013

JOSÉ, UN TIPO DE CRISTO

Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo. Génesis 50:20.

Para la mayoría de sus hijos, Jacob predijo un futuro próspero. En el caso de José, expresó palabras de elocuencia y buena fortuna. “Rama fructífera es José, rama fructífera junto a una fuente, cuyos vástagos se extienden sobre el muro. Le causaron amargura, le asaetearon, y le aborrecieron los arqueros; mas su arco se mantuvo poderoso, y los brazos de sus manos se fortalecieron por las manos del Fuerte de Jacob” (Gén. 49:22-24)…
La vida de José ilustra la vida de Cristo. Los hermanos de José se propusieron matarlo, pero finalmente se contentaron con venderlo como esclavo, para impedir que llegase a ser superior a ellos. Pensaron que lo habían colocado donde ya no los molestaría más con sus sueños, y que habían eliminado toda posibilidad de que estos se cumplieran. Pero su proceder fue contrarrestado por Dios, y él lo hizo servir para cumplir el mismo acontecimiento que trataban de impedir: que él ejerciera dominio sobre ellos.
José caminó con Dios. Y cuando fue a prisión y sufrió por causa de su inocencia, lo soportó mansamente y sin murmuración. Su control propio, su paciencia en la adversidad y su fidelidad invariable han sido registrados para el beneficio de todos los que habían de vivir de ahí en adelante sobre la tierra…
La vida de Jesús, el Salvador del mundo, es un patrón de benevolencia, bondad y santidad. Sin embargo, él fue odiado e insultado, burlado y menospreciado, por ninguna razón aparte de que su vida justa era un reproche constante contra el pecado. Sus enemigos no iban a sentirse satisfechos hasta que fuera entregado en sus manos, para someterlo a una muerte vergonzosa.
El murió por la raza culpable, y entretanto sufría la tortura más cruel, perdonó mansamente a sus asesinos. Resucitó de los muertos, ascendió a su Padre y recibió todo poder y autoridad, y regresó a la tierra nuevamente para impartirlas a sus discípulos. Les dio “dones a los hombres” (Efe. 4:8). Y él ha recibido en su favor y perdonado ampliamente a todos los que han venido a él arrepentidos, confesando sus pecados. Y si permanecen fieles a él, él los exaltará ante su Trono y los hará sus herederos de la herencia que él ha comprado con su propia sangre  -Signs of the Times, 5 de febrero de 1880.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

domingo, 16 de junio de 2013

DA UN BUEN EJEMPLO, !Y DESPREOCÚPATE!

Ustedes me llaman Maestro y Señor, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies los unos a los otros. Les he puesto el ejemplo, para que hagan lo mismo que yo he hecho con ustedes. Juan 13:13-15.

A las mujeres maduras se nos exige, de un modo u otro, actuar como memorias de las más jóvenes que vienen detrás de nosotras en el camino de la vida. Las que aceptemos ese desafío debemos estar dispuestas a dar orientación y asumir el papel de guías para las que están recién comenzando su carrera cristiana y carecen de experiencia.
Las damas jóvenes se benefician enormemente del ejemplo de otras mujeres que, con responsabilidad, estén dispuestas a compartir sus conocimientos y prudencia, adquiridos a lo largo de los años. Si asumen el papel de amigas y consejeras, y se acercan con calidez a quienes necesitan afecto y dirección, enriquecerán sus vidas y alcanzaran un satisfactorio desarrollo personal.
Hacemos bien cuando, para realizar dicha tarea, intentamos prepararnos. El conocimiento que se obtiene a través de los libros es necesario, y nos resultara útil si deseamos dar instrucción precisa sobre algo o alguien. Sin embargo, el ejemplo posee un mayor poder educativo, que no es sustituible con nada. Un buen ejemplo puede más que mil palabras. Es observando como la mayoría de las jóvenes aprenden. Cuando las virtudes son modeladas frente a sus ojos, ejercen un poder educador y transformador difícil de igualar. Toda mujer que se propone ser mentora de las más jóvenes debe adquirir conocimientos no solo para instruir de palabra, sino también para dar un buen ejemplo; de ese modo, cambiará vidas. Ambas cosas son determinantes para dar un buen testimonio de lo que somos por la gracia de Dios, y para desarrollar nuestra voluntad de modo que podamos ser cada día mejores.
¡Mujer, detente un momento! Reflexiona y analiza tus acciones, y pregúntate: “¿Qué ejemplo estoy dando? ¿Mi conducta publica honra a Dios y edifica a las demás? ¿Pueden otras mujeres inspirarse gracias a lo que ven en mí? Y si mi vida privada quedara al descubierto, ¿Estaría libre de vergüenza y de culpa?” Recuerda que la única manera de alcanzar credibilidad y generar confianza, es mostrar a todos que existe armonía entre lo que dices y lo que haces. Aprende a vivir honorablemente para que los demás desarrollen confianza en ti y fe en Dios.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

lunes, 13 de mayo de 2013

¿CONCUERDAN TUS PALABRAS CON TUS ACTOS?

Que los creyentes vean en ti un ejemplo a seguir en la manera de hablar, en la conducta, y en amor, fe y pureza. 1 Timoteo 4:12.

Cuando estaba realizando mi práctica docente recibí la supervisión de una profesora que tenía muchos años de experiencia en la actividad pedagógica. Recuerdo que cuando yo estaba frente a mi grupo de niños impartiendo mi clase, ella me miraba con ojos de censura. Cuando terminé la clase, su crítica a mi trabajo fue bastante dura y desconsiderada. Sin embargo, escuché en silencio todas sus observaciones y, aunque reconocí que algunas estaban fuera de lugar, no la contradije. Al terminar, le solicité que me permitiera ir como observadora a una de sus clases para aprender de ella, a lo que respondió muy sorprendida con un «¡No!».
A veces resulta fácil decir a los demás lo que deben hacer, pero las cosas se complican cuando tenemos que demostrar cómo hacerlo. Cualquiera puede hablar y dar indicaciones, pero decir: «Imítenme a mí, hagan lo mismo que yo», no es tan sencillo. Para hablar de esa manera, una debe de estar segura de que es un buen modelo a imitar, porque ella misma ha imitado al mejor modelo que existe.
Me asombra la actitud del apóstol Pablo, cuando al escribir a los hermanos de la iglesia de Filipo, dijo: «Hermanos, sigan todos mi ejemplo» (Fil. 3:17). ¿Te parece arrogante? En otro momento expresó palabras semejantes, en su Epístola a los corintios: «Imítenme a mí, como yo imito a Cristo» (1 Cor. 11:1).
Esta segunda expresión me anima y me alienta. Pablo no hablaba con arrogancia ni con prepotencia, hablaba con autoridad porque era un fiel imitador de Jesucristo. Él estaba muy seguro de que el Señor lo había transformado, y sabía que todo cristiano ha de aspirar a ese mismo tipo de transformación.
Nosotras somos mujeres que vamos dejando huellas a las que vienen detrás, y deberíamos, sin arrogancia, poder decir: «Imítenme a mí». Cuando hay armonía entre lo que decimos y lo que hacemos, ejercemos una influencia positiva y poderosa sobre los demás. Cuando solamente hablamos pero no ponemos en práctica diariamente lo que decimos, somos un «fraude» para todos los que nos observan, empezando por quienes comparten nuestro hogar.
Hoy es un día lleno de oportunidades y desafíos. Cerciórate de que lo que digas esté de acuerdo con lo que hagas.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

viernes, 15 de marzo de 2013

EN LAS HUELLAS DE CRISTO


Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, ...que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres. Filipenses 2:5-7.

El Hijo... había dejado sus riquezas, y honor, y gloria, y había revestido su divinidad con humanidad para que la humanidad se aferrase de la divinidad y llegara a ser partícipe de la naturaleza divina. No vino a vivir en los palacios de los reyes, sin preocupaciones ni trabajo, ni para disponer de todas las comodidades que naturalmente ansia la naturaleza humana. El mundo nunca vio a su Señor enriquecido. En los concilios del cielo había elegido permanecer en las filas de los pobres y oprimidos... y aprender del oficio de su padre terrenal. Vino al mundo para ser un reconstructor del carácter, e introducía en toda su obra de construcción la perfección que deseaba lograr en los caracteres que estaba transformando por su poder divino.
Tampoco rechazó la vida social de sus compatriotas. Para que todos se familiarizaran con Dios manifestado en la carne, se mezclaba con toda clase social, y fue llamado amigo de pecadores. En sí mismo, Cristo poseía un derecho absoluto a todas las cosas, pero se entregó a una vida de pobreza para que pudiésemos ser ricos en tesoros celestiales. Aunque era comandante en la corte celestial, tomó el lugar más bajo sobre la tierra. Era rico, pero por nosotros se hizo pobre...
Por un tiempo reducido, el Señor le permite a su pueblo que sean sus mayordomos, para probar su carácter. En ese tiempo ellos deciden su destino eterno. Si obran en oposición a la voluntad de Dios, no pueden pertenecer a la familia real...
La evidencia de la obra de la gracia en el corazón se produce cuando hacemos el bien a todos según la oportunidad. La prueba de nuestro amor está en un espíritu semejante al de Cristo, buena voluntad para impartir las cosas buenas que Dios nos dio, la disposición para practicar la abnegación y el sacrificio propio a fin de ayudar en el avance de la causa de Dios y a la humanidad sufriente. Nunca deberíamos pasar de largo junto al objeto que apela a nuestra generosidad...
El Señor empleará a todos los que se entreguen para ser usados. Pero él requiere un servicio de corazón... Cuando se da el corazón a Dios, nuestros talentos, nuestra energía, nuestras posesiones, todo lo que tenemos y somos, serán dedicados a su servicio.— Review and Herald, 15 de mayo de 1900.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

lunes, 11 de marzo de 2013

LA SOMBRA


Lugar: Estados Unidos
Palabra de Dios: 2 Corintios 3:18

Como parte de su entrenamiento médico, Ben* tenía que seguir como una "sombra" a un médico. En otras palabras, tenía que seguir al doctor y observarlo en su trabajo. Su facultad de Medicina lo había asignado al doctor Michaels*, y durante varias semanas los dos trabajarían juntos en el hospital, Ben observando al Dr. Michaels, y el doctor Michaels observando a Ben.
Un día, mientras el doctor Michaels observaba a Ben atendiendo a un paciente, frunció el ceño. Pero, enseguida su rostro se iluminó con reconocimiento.
-Debes estar emparentado con el Dr. Jacobson -dijo.
Benjamín sacudió la cabeza.
-No conozco a ningún doctor Jacobson.
-¿Estás seguro? -insistió el médico-. Me recuerdas mucho a él. Tus gestos, tus expresiones, tu manera de tratar a los pacientes... son muy similares a los del doctor Jacobson, a quien seguí como una sombra hace veinte años, cuando hice mi residencia.
En ese momento, algunos estudiantes de Medicina que oyeron la conversación se acercaron al doctor Michaels.
-Nosotros no conocemos al Dr. Jacobson -le dijeron-. Pero, desde que Ben comenzó a acompañarlo, notamos que sus gestos y sus expresiones se parecen mucho a los suyos.
¿Alguna vez escuchaste decir el refrán: "Contemplando somos transformados"? Eso es lo que ocurrió, del doctor Jacobson al doctor Michaels y a Ben.
¿Qué o a quién estás contemplando? ¿Cuál es el eje de tu vida? ¿Es Jesús y su bondad, su mansedumbre, su pureza, su amor y su justicia? Si es así, entonces "todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloría por la acción del Señor, que es el Espíritu".

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

jueves, 17 de enero de 2013

PIEDRA, PAPEL O TIJERA

Lugar: Carolina de Norte, EE. UU.
Palabra de Dios: Filipenses 2:14,15.

Acababa de acomodarme en mi asiento cuando oí una conmoción en el pasillo. Levantando la vista, vi a una mujer, de mediana edad, corriendo por el avión. Se detuvo unas dos hileras delante de mí y, con el ceño fruncido, fulminó con la mirada al hombre que estaba allí sentado.
-Está en mi asiento -lo acusó en voz alta.
Todo el mundo dentro del avión se quedó en silencio.
La mujer se sentó resoplando, sin siquiera agradecer al hombre, que se cambió de asiento. Murmuró algo por lo bajo, acerca de cuan incompetentes eran algunas personas y cuan cansada estaba ella de viajar. Me retorcí, incómoda, en el asiento. El aire se sentía tenso.
Luego, otro pasajero entró casi corriendo en el avión y se dirigió hacia el fondo, observando los números de asientos mientras pasaba.
-Discúlpeme -oí que le decía el hombre a otro pasajero-. Creo que está usted en mi asiento.
"¡Oh, no; no de nuevo!" pensé, preparándome para otra descarga de palabras mordaces, quejas y murmuraciones. En lugar de ello, me sorprendió gratamente lo que escuché a continuación.
-Le diré lo siguiente -dijo él-: me sentaré aquí, detrás de usted; quizás este asiento no esté ocupado. Pero, si se ocupan todos los asientos, tendremos que decidirlo jugando a piedra, papel o tijera.
Los dos hombres se rieron. Yo me uní a ellos, al igual que todos los que estaban a corta distancia. La atmósfera se había vuelto cordial y agradable una vez más.
Mientras me reclinaba en el asiento, lista para disfrutar del vuelo, me di cuenta de cómo la actitud, las palabras y las acciones de una persona pueden tener una gran influencia sobre todos los que están alrededor. Y pensé que es por eso que la Biblia dice: "Háganlo todo sin quejas ni contiendas, para que sean intachables y puros, hijos de Dios sin culpa en medio de una generación torcida y depravada. En ella ustedes brillan como estrellas en el firmamento". Nuestra actitud puede marcar una diferencia en nuestro entorno.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

sábado, 22 de diciembre de 2012

USTED ES UN EMBAJADOR


«"Vosotros sois mis testigos", dice Jehová, "y mi siervo que yo escogí, para que me conozcáis y creáis y entendáis que yo mismo soy; antes de mí no fue formado dios ni lo será después de mí"» (Isaías 43:10).

Jesús nos envió para que seamos sus representantes ante el mundo que nos rodea. Somos sus embajadores. Busqué la descripción del cargo de embajador, o representante, de una Cámara de Comercio. Me gustaría que usted la lea cuidadosamente. Mientras la lee, trate de pensar en las similitudes que presentan con lo que Jesús nos pidió que hagamos como sus embajadores. Verá que he incluido algunas sugerencias.

Empleo de embajador, descripción y declaración de misión:
Tres prioridades

  1. Una actitud correcta
    • Los embajadores actúan en nombre de la Cámara [del Reino de Dios]. No se refieren a sus asuntos personales, sino a la Cámara y el modo en que puede colaborar en las relaciones entre los distintos miembros [«enseñar a todas las naciones»].
    • Los embajadores son positivos y amables, a la vez que se preocupan por los miembros.
    • Su profesionalidad es probada.
  2. Disponibilidad: A lo largo del año, los embajadores asisten a tantos acontecimientos y actos de la Cámara como pueden, incluidas las reuniones mensuales de embajadores [asistencia a la iglesia cada sábado].
  3. Compromiso
    • Cuando un embajador se compromete a asistir a un acontecimiento, la gente cuenta con él.
    • Cuando se compromete a hacer contactos, a entregar información o a servir como representante de la Cámara, la gente cuenta con él.

Funciones y responsabilidades

  1. Estrella
    • Un embajador es como un actor de reparto, cuyo trabajo es hacer que la otra persona se convierta en «la estrella» [una pista: esta persona sería Jesús].
    • Un embajador brilla con entusiasmo, con actitud mental positiva e ilumina los distintos acontecimientos y actividades en los que participa.
  2. Apoyo
    • Un embajador apoya a otros miembros.
    • Un embajador apoya a Cámara representándola, comunicando sus mensajes más relevantes a los miembros y a la Comunidad, 
    • Apoya a otros embajadores fomentando las energías positivas

Ser embajador de Jesús es un gran privilegio.  Basado en Juan 20:21.

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

miércoles, 12 de diciembre de 2012

POR PALABRA Y EJEMPLO


Te he puesto como luz de las naciones, para que lleves mi salvación hasta las partes más lejanas de la tierra. Hechos 13:47.

Testificar. ¿Qué significa? Si buscas esta palabra en un diccionario encontrarás, no un significado, sino varios, entre ellos: «Afirmación pública, por palabra y ejemplo, de la fe religiosa o las convicciones de una persona».
Nota que el testigo comunica su fe de dos maneras: por su palabra y por su ejemplo. Tania aprendió esta realidad por experiencia personal. Cuenta ella que su fe religiosa era bien conocida en el colegio donde cursó sus estudios secundarios, una institución no adventista.
Cuando Tania culminó sus estudios secundarios, salió de su país natal para proseguir con sus estudios superiores. Tiempo después se casó, pero nunca dejó de mantener contacto con sus amigas, en especial con una de ellas. En una ocasión en que Tania regresó a su país, visitó a esa amiga, quien para ese momento estaba atravesando por una situación que la tenía un tanto triste. Conversaron durante largo rato, pero en medio de la conversación la joven hizo un comentario que Tania nunca pudo olvidar: «Tania, siempre supe que eras adventista, pero nunca me invitaste a ninguna actividad de tu iglesia. Yo, al igual que tú, a estas alturas podría haber terminado mi carrera universitaria, y podría haber estudiado en una buena universidad cristiana. Incluso podría estar casada con un adventista y tener un buen trabajo, porque a los adventistas no les falta nada».
«Sus palabras —cuenta Tania— me cayeron como un balde de agua fría. Su reclamo me hizo ver que un alma más podría estar al servicio del Señor. Y entendí que en nuestro testimonio no basta con dar un buen ejemplo. También es necesario invitar a nuestras amistades para que entreguen su vida a Dios».
Tania nunca sabrá qué habría pasado con su amiga si la hubiera invitado a la iglesia. Eso solo lo sabe Dios. Lo que ella sí sabe es cuál es su deber como cristiana: usar todos los medios a su alcance para que quienes se relacionan con ella sepan, por palabra y ejemplo, de las maravillas que el Señor ha hecho en su vida.
Por mi ejemplo y mi palabra, Señor, quiero ser luz dondequiera que esté.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

domingo, 9 de diciembre de 2012

UN EJEMPLO SANTO


«Nosotros mismos oímos esa voz que vino del cielo cuando estábamos con él en el monte santo» (2 Pedro 1:18,NVI).

Este año hemos subido a varias montañas, pero ninguna como esta. El monte del que Pedro está hablando en este versículo se llama Monte de la Transfiguración. Pedro estaba ahí y estaba más que asustado. Te cuento: Jesús había invitado a Pedro, Santiago y Juan a subir a este monte. Cuando estaban en la cima se les aparecieron Moisés y Elías, vieron a Jesús brillando con una gloria celestial y escucharon a Dios hablando desde el cielo. Yo creo que yo también me habría asustado.
Varias veces durante nuestra aventura de este año hemos hablado de nuestra amistad con Jesús. Él es sin duda nuestro mejor amigo, pero también debemos recordar que es un Dios asombroso. Por el solo hecho de caminar en una montaña ya la convierte en santa, y él puede hacer que nuestras vidas también lo sean. Él quiere que seas un ejemplo para que todos vean lo que Dios puede hacer con un niño o niña como tú.
La única manera de poder convertirnos en esa clase de ejemplo es estar con Jesús como lo estuvieron Pedro, Santiago y Juan en el monte santo. Todo lo que Jesús toca se vuelve santo. Pídele que haga también de tu vida un ejemplo santo.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

domingo, 14 de octubre de 2012

QUIERO SER COMO…


Y se ve claramente que ustedes son una carta escrita por Cristo mismo y entregada por nosotros. 2 Corintios 3:3

Hace poco leí un pensamiento que me hizo reflexionar. Decía: «Es probable que la única Biblia que la gente lea alguna vez seas tú». Por extensión, también podría decirse: «El único Jesús que la gente conocerá es el que muestras tú». Y si este es el caso, entonces la pregunta obligada es; ¿Cuánto del carácter de Cristo está leyendo la gente en la carta que soy yo?
Una simpática historia, narrada por Tony Campolo, ilustra muy bien esta gran verdad. El relato tiene como protagonista a un borracho llamado Joe. Nadie en su sano juicio le daba a Joe esperanza alguna de regeneración. Su vicio lo encadenaba, su aliento y sus ropas apestaban, su vocabulario ofendía. Hasta que un glorioso día Joe conoció a Cristo, y entonces todo cambió.
El nuevo Joe se ofreció para servir en la sede de la misión donde se había producido su conversión. Allí, con el mayor entusiasmo, realizaba cualquier trabajo que se necesitaba hacer: limpiaba baños, ayudaba a servir los alimentos, e incluso acostaba a dormir a quienes estaban tan embriagados que no podían con su propia humanidad.
Una tarde, cuando el director del centro presentaba su mensaje devocional a los marginados que regularmente acudían a la misión, un borrachito se adelantó. Ante la mirada de todos los presentes, se arrodilló ante el predicador y comenzó a orar en voz muy fuerte:
—¡Dios, hazme como Joe! ¡Dios, por favor hazme igual a Joe! Al escuchar estas palabras, y con la intención de corregirlo, el predicador se acercó al hombre y le susurró:
—Amigo, creo que debes decir: «Hazme como Jesús».
En ese momento el hombre levantó la mirada y, con expresión de duda, preguntó al predicador:
—¿Es Jesús como Joe? (en More Hot lllustrations for Youth Talks [Más ilustraciones actuales para charlas con jóvenes], pp. 114,115).
¿Qué leen a diario tus amigos, tus compañeros de estudio o de trabajo, en tus actos y palabras?
Si dependieran únicamente de tu testimonio para decidir si aceptan o no a Cristo, ¿cuál sería la probabilidad de que lo aceptaran?

Padre celestial, que mi vida demuestre hoy el poder transformador del evangelio de
Jesucristo.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

miércoles, 10 de octubre de 2012

ENSEÑANZA Y EJEMPLO


Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar; y al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron.  Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra.  Pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.  Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto.  Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.  Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga. (Marcos 4:3-9).

Cuando me acerqué a él, extendió su mano y me dijo: «¡Dame dinero para comprar cigarrillos!», mientras en su mirada se observaba el desvarío de los que han perdido la razón.
David siempre fue un niño callado, pero de esos que tiran la piedra y esconden la mano. Yo fui su maestra de segundo grado. Cuando lo veía sentado en el aula distaba de imaginar que llegaría a ser drogadicto. El efecto de las drogas consumidas desde temprana edad había destruido parte de su cerebro y lo había sumido en un estado de demencia.
Aquella tarde fui con su mamá a visitarlo al hospital psiquiátrico. No me reconoció, pero sí extendió la mano para pedirme dinero para satisfacer su deseo de fumar. Me sentí inmensamente triste y me remonté a aquel salón de clases. Me pareció ver a David y a cada uno de sus compañeros, aunque ya de eso habían transcurrido muchos años. Casi todos pasaron a la universidad, eran jóvenes activos en la iglesia y comprendí que no siempre la semilla que sembramos cae en buen terreno. Pero me consuela que de aquel grupo quedaba un remanente que tenía altos ideales, y me dije con tristeza: «Yo fui maestra de todos ellos».
Hoy es un nuevo día. Ayer ya se fue. Gracias a Dios que siempre es así. Cada día que el Señor nos da es una nueva oportunidad que podemos aprovechar. Sé una bendición donde estés: en el aula como maestra, en tu casa, en la oficina, no te canses de sembrar porque recuerda que «he aquí, el sembrador salió a sembrar [...] otra parte cayó entre espinos; los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto. Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto [...] el que tiene oídos para oír oiga».
Señor, ¡ayúdanos a educar y a redimir! Aceptamos tu sabiduría y tu poder para amoldar el carácter de nuestros hijos y alumnos.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Guillermina de Hernández

martes, 3 de julio de 2012

UNA OBRA INTRANSFERIBLE


Estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón. Se las repetirás a tus hijos, y les hablarás de ellas estando en tu casa y andando por el camino, al acostarle y cuando te levantes (Deuteronomio 6:6-7).

Recuerdo el día en que me llamó la esposa del pastor de mi iglesia, pidiéndome que presentara el mensaje del culto durante el Día del niño. Lo acepté con la mejor disposición. Cuando llegó a mis manos el material me pareció interesante. Llevaba como título: «El cielo es para los niños». Aunque pensé que el cielo es también para los adultos.
«El cielo es para los niños», ¡qué hermoso título! La Biblia describe ese hogar de una manera interesante. Por ejemplo, se dice que será un lugar hermoso, seguro y que allí no habrá oscuridad, enfermedad ni muerte. ¡Qué fascinante será estar en él! Pero, ¿sabes algo? Ese maravilloso lugar no es solamente para los niños, sino que también es para ti y para mí, según lo promete nuestro Padre celestial (ver Juan 14:1-3).
Es importante que nos preparemos para llegar al cielo. recuerda que Dios te ha dejado una bella heredad: tus hijos, quienes representan tanto una gran bendición como una responsabilidad. Si deseas que ellos lleguen al cielo, debes enseñarles el camino, como lo hicieron Jocabed, Ana, Sura, María y otras más. Es por eso que el título de la presente lectura es «Una obra intransferible».
Nuestra tarea no la puede realizar la maestra de Escuela Sabática una vez a la semana; tampoco la maestra del colegio o el pastor de la iglesia. Esa gran encomienda la deben llevar a cabo los padres. Debes hacer tu parte con paciencia, tratando de que tus hijos se enamoren del Señor por medio de los relatos de las Sagradas Escrituras y de la oración ferviente.
Enséñales a tus hijos las doctrinas cristianas: el sábado, las Escrituras, la mayordomía, el servicio, la salvación y otras.  Que ellos puedan ver en tu vida el gozo de ser un hijo o una hija de Dios, y que puedan considerar su hogar terrenal como un pedacito de cielo. Al meditar en el texto clave para hoy podrás decir con toda firmeza: «El cielo es para mis hijos».

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Patricia Fonseca de Puerta escribe desde Colombia.