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sábado, 8 de febrero de 2020

UN PRINCIPIO VITAL

«Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres. Así tendrás riqueza en el cielo. Luego ven y sígueme» (Mat. 19: 21). 

En una ocasión, unos amigos llegaron a casa de visita y nos mostraron las fotografías de sus vivencias desde el día en que se fueron a vivir entre los indígenas. Dicen que una imagen vale más que mil palabras, verdad. Aquellas imágenes mostraban una iglesia con techo improvisadas. No había señales de riqueza material por ninguna hecho, ellos habían ido a vivir allí porque habían sentido un llamado. dejado sus empresas personales y unos salarios muy superiores a los que percibían como misioneros en aquel lugar, porque no existía mayor para ellos que mirar a sus amigos nativos, uno a uno, descendiendo a bautismales y aceptando el mensaje de Jesucristo. Eran ricos en los tesoros espirituales.
Hablando con ellos me vino a la mente el caso del joven rico. ¿Recuerdas el relato bíblico? Está en Mateo 19: 16 al 24. Un muchacho fue a ver a Jesús y le preguntó qué tenía que hacer para alcanzar la vida eterna. «Vende lo que tienes y dáselo a los pobres. Así tendrás riqueza en el cielo. Luego ven y sígueme», le dijo Jesús. «Cuando el joven oyó esto, se fue triste». «Una sola cosa le faltaba, pero esta era un principio vital. Necesitaba el amor de Dios en el alma. Esta sola falta, si no era suplida, le resultaría fatal; corrompería toda su naturaleza. Tolerándola, el egoísmo se fortalecería. A fin de que pudiese recibir el amor de Dios, debía renunciar a su supremo amor a sí mismo» (El Deseado de todas las gentes, cap. 57, p. 491).
Hoy tengo que hacer autoanálisis y preguntarme cómo andan mis niveles de egoísmo: 1) parecidos a la situación del joven rico; 2) parecidos a la actitud de mis amigos que lo dejaron todo para participar en la misión de predicar el evangelio. Si me encuentro ubicada donde no quisiera, tengo la suerte de contar con un obrador de milagros, un Dios a quien puedo decirle: Señor, necesito tu amor en mi alma; ayúdame.
¿Dónde está tu tesoro? Si el amor de Dios no es tu tesoro, el egoísmo se fortalecerá en ti. Ojalá elijas tener riquezas en el cielo y no acumular aquí cosas que no te servirán allí.

DEVOCIÓN MATUTINA PARA DAMAS 2020
UN DÍA A LA VEZ
Patricia Muñoz Bertozzi
Lecturas Devocionales para Mujeres 2020.

lunes, 4 de abril de 2016

¿SABES QUIÉN ES DAVID HEWITT?

David Hewitt
“Sus obras con ellos siguen”  (Apocalipsis 14:13, RV95).

David Hewitt es un personaje poco conocido. Incluso me parece que nunca has escuchado su nombre, ¿verdad? Creo que sería bueno que sepas quién fue. Tras el Chasco de 1844, los que siguieron creyendo en la pronta venida de Cristo y guardaban el sábado fueron identificados por algunos como “gente del séptimo día” u “observadores del sábado”; otros se mofaban y los llamaban “cerradores de puertas del séptimo día” o “puerta cerrada y sábado del séptimo día y aniquiladores”. ¿Te gustaría que alguien se refiriera a tu Iglesia con algunos de esos calificativos? Como ves, era preciso encontrar un nombre apropiado para el remanente del movimiento millerita.
En 1854 se propuso el nombre “la Iglesia de Dios”, que le gustó mucho a James White, uno de los pioneros más influyentes; sin embargo, a otros les pareció que sonaba muy pedante. Años después se eligió una comisión de diecinueve personas para que propusieran un nombre para nuestra Iglesia. Ahí es que entra en acción David Hewitt. El era el representante de los laicos en aquella comisión, y fue el que dijo: “Propongo que nos llamemos adventistas del séptimo día”. ¡Es un nombre precioso! Pero ¿por qué adventistas del séptimo día? Porque, como dijo Elena de White, dicho nombre “anuncia las verdaderas características de nuestra fe” (Testimonios para la iglesia, t. 1, p. 204).
David Hewitt ocupa un lugar significativo en la historia de la Iglesia Adventista por haber asumido con responsabilidad su papel en aquella comisión. Con razón Joseph Bates lo consideraba el hombre más honesto de Battle Creek. Aunque Hewitt no es tan famoso como otros, el nombre que propuso ha recorrido todos los rincones de nuestro planeta. ¿Te imaginas qué habría ocurrido si David no hubiera tomado en serio su función en aquella histórica comisión? ¡Quizá todavía seguiríamos buscando un nombre para nuestra iglesia! Es cierto que pocos de nosotros recordamos y valoramos la obra de Hewitt; sin embargo, cerca de veinte millones de personas nos identificamos con su propuesta y ¡somos adventistas del séptimo día!
Aunque muchos desconozcan la significativa labor de Hewitt y de otros pioneros, en él y en la vida de muchos héroes anónimos se cumple la promesa de Apocalipsis 14:13: “Sus obras con ellos siguen” (RV95).

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian  #Responsabilidad #valores

jueves, 4 de febrero de 2016

ALEGORÍAS MORALES DE UNA MADRE

“Todo eso les sucedió para servir de ejemplo, y quedó escrito para advertencia nuestra, pues a nosotros nos ha llegado el fin de los tiempos”. 1 Corintios 10:11, NVI

¿Qué tienen los padres que los convierte en moralizadores tan grandes? Vivíamos en un pueblecito y mi madre siempre extraía moralejas y lecciones de la vida de los adultos, los adolescentes y los niños que nos rodeaban. “Bueno, ¿ves lo que le ocurrió cuando hizo eso? Y tú no querrás nunca hacer eso, ¿verdad?” Y, por supuesto, mis hermanos y yo negábamos sumisamente con un movimiento de cabeza realizado con vigor apropiado y obvia convicción.
Como un padre espiritual, Pablo recalca lo mismo. El peregrinar de “los elegidos” durante cuarenta largos años por las calientes arenas del desierto es una continua alegoría moral de la que el resto hemos de aprender cuidadosamente nuestras lecciones. Todas esas historias de los hijos de Israel en Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio “fueron escritas como enseñanza para nosotros”.
¿Entiendes? Todos esos relativos fueron escritos como lecciones espirituales y morales para la generación a la que “ha llegado el fin de los siglos”, es decir, para la generación que vive en el tiempo del fin, o, como lo vierte la versión Dios Habla Hoy, fueron puestos “en las Escrituras como una advertencia para los que vivimos en estos tiempos últimos”.
Taylor Bunch tenía razón. Esas crónicas sobre el pueblo que Dios suscitó para que entrara en la Canaán terrenal han de ser un manual básico para el pueblo espiritual que Dios ha suscitado para entrar en la Canaán celestial. Todo lo acontecido al Israel de antaño, nos advierte Pablo, sirve de ejemplo para la generación que vive en el tiempo del fin. Después de todo, el Dios que contó con sus “elegidos” al comienzo es el mismo Dios que cuenta con sus “elegidos” al final. Entonces, sin duda, las lecciones que procuró enseñarles también procurará enseñárnoslas a quienes nos “ha llegado el fin de los siglos”.
¿No enseñaremos, entonces, a nuestros hijos también? Deberíamos familiarizar a nuestros hijos “con los grandes pilares de nuestra fe, las razones por las cuales […] se nos ha llamado a ser, al igual que los hijos de Israel, un pueblo especial, una nación santa, separados y diferentes de toda la demás gente sobre la faz de la tierra” (Testimonios para la iglesia, t. 5, p. 309). Eso precisamente recalcó Pablo: debemos aprender, con oración, las lecciones de la historia antigua, no sea que olvidemos el elevado llamamiento que Dios siempre ha extendido a “los elegidos”.

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

jueves, 28 de enero de 2016

PRIMERO LO PRIMERO

Estás inquieta y preocupada por muchas cosas, pero solo una es necesaria. Jesucristo

Había una joven que lo tenía todo: salud, un buen marido, dos hijos preciosos, un salario elevado… pero en su vida había una gran laguna: no tenía tiempo para Dios. Si se demoraba en el trabajo, sus hijos le reclamaban; si hacía las tareas con los niños, su marido se sentía desatendido; si su esposo le pedía tiempo a solas, el trabajo y los hijos se resentían… Había abandonado la lectura, la oración y la reflexión por falta de tiempo.
Para enseñarle una lección, su padre le regaló una planta y le dijo: “Tendrá aroma y flores si la riegas y la podas de vez en cuando”. El tiempo pasó y de nuevo el trabajo, los problemas, la familia… todo consumía la vida de esta joven, de modo que descuidó la planta. Como no daba signos externos de estarse marchitando, ella creyó que podía continuar sin prestarle atención hasta que un día, sin más, la planta se murió. Sus raíces estaban secas, sus flores caídas y ni rastro de las hojas. Completamente muerta. La joven se lo contó a su padre y él le dijo: “Esa planta era única, como tu relación con Dios. Debes aprender a regarla o se marchitará hasta morir”.
La vida es para todos un delicado equilibrio de fuerzas que reclaman nuestra atención, nuestro
tiempo, nuestras energías de tal modo, que nos cuesta encontrar la forma de cuidar la relación con Dios. ¡No sabemos por dónde podar! Al fin y al cabo, el día solo tiene veinticuatro horas y nadie tiene el don de la ubicuidad. Estamos afanadas, inquietas y preocupadas con tantas cosas, que olvidamos que solo una es necesaria (ver Luc. 10:41, 42) y no nos será quitada: el crecimiento espiritual. En tomo a él hemos de mover los hilos que penden de nosotras.
“Todo tiene su momento oportuno; hay un tiempo para todo lo que se hace bajo el cielo” (Ecl. 3:1, NVI), pero esto solo es así cuando sabemos establecer las prioridades: “Busquen primeramente el reino de Dios y su justicia” (Mal. 6:33, NVI). No somos supermujeres; al contrario, cada día vemos nuestras limitaciones. Tampoco hay fórmulas sencillas para resolver problemas complejos, pero hay una que nunca falla: reservar un tiempo diario para estar a solas con Dios. Lo demás vendrá por añadidura.
Estás preocupada y te inquietas por demasiadas cosas, pero solo una cosa es necesaria” (Luc. 10:41,42).

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
#AnteTodoCristiana #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

jueves, 2 de enero de 2014

LA SABIDURIA DEL CIELO

“El principio de la sabiduría es el temor de Jehová” Proverbios 1:7

Fue próspera la juventud de Salomón porque estuvo en relación con el Cielo, dependió de Dios he hizo de Él su fortaleza.
En los primeros tiempos de la vida de Salomón se ven también los resultados del método educativo de Dios. Salomón hizo en su juventud la misma decisión que David. Antes que cualquier bien terrenal, pidió a Dios un corazón sabio y entendido. Y el Señor no sólo le dio lo que le pedía, sino lo que no había pedido: riquezas y honores. El poder de su inteligencia, la amplitud de su conocimiento y la gloria de su reinado se hicieron famosos en todo el mundo" (Elena de White, La educación, p. 44).
Para entender la sabiduría del cielo y conocer la voluntad de Dios necesitamos tener sed de su amor. En la misión de educar a nuestros hijos, necesitamos mucho de Dios para no sentirnos solas. Amamos a nuestra familia más que a nada en este mundo, somos capaces hasta de dar nuestra vida por ella. Deseamos su salud, seguridad, felicidad y prosperidad como el mismo Señor las desea para nosotras. Este es un desafío grande y diario al que no podemos enfrentarnos sin su ayuda, porque la batalla estaría perdida. Nuestro mejor aliado tiene que ser el Señor, quien está deseoso de transformarnos porque nos hemos convertido en referentes y modelos de vida para nuestros hijos. La sabiduría del Cielo y el respeto a la voluntad de Dios nos ayudarán a despojarnos de falsos ideales a fin de ayudar a nuestros hijos a fortalecer sus talentos y herramientas para conducirse en la vida.
Tenemos que despojarnos del sentimiento de crítica constante para ayudarlos a que vean en Jesús su máximo ejemplo. Nuestro trabajo es estar atentas, despiertas y ser conscientes de lo que ocurre a su alrededor para saberlos conducir y guiar. No nos desalentemos. El Señor nos asegura:
"He aquí yo derramaré mi espíritu sobre vosotros, y os haré saber mis palabras" (Prov. 1:23;.
Muchas veces tardamos en admitir nuestra negligencia, pero nunca es tarde para comenzar, Estamos a tiempo, hoy es el segundo día del año y un momento oportuno para crecer, porque queremos transformarnos en madres que lleven a sus hijos a los pies de Jesús.

Tomado de LECTURAS DEVOCIONALES PARA LA MUJER
DE MUJER A MUJER
Recopilado por: Pilar Calle de Henger

martes, 27 de agosto de 2013

¿UNA DEFINICIÓN DE AMOR?

¡Fíjense qué gran amor nos ha dado el Padre, que se nos llame hijos de Dios! ¡Y lo somos!
El mundo no nos conoce, precisamente porque no lo conoció a él (1 Juan 3:1).

Juan no intenta describir el amor de Dios, sino destacar su altura, profundidad y anchura.
Por eso dice “Fíjense qué gran amor” nos ha manifestado Dios, y luego suspende su intento de describirlo. Viktor Frankl narra en El hombre en busca del sentido último lo que le sucedió en el campo de concentración cuando un incidente le recordó a su esposa separada cruelmente de su lado. La fila de prisioneros caminaba por una carretera, en medio del frío invierno, sin abrigos, casi desnudos, antes del amanecer, rumbo al trabajo. El dolor y el sufrimiento eran atroces. Pero la mente de Frankl se concentró en el recuerdo amoroso y al parecer se acercó a una comprensión de la profundidad del amor de Dios.
“Por primera vez comprendí la sólida verdad dispersa en las canciones de tantos poetas o proclamada en la brillante sabiduría de los pensadores y los filósofos: el amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre. Entonces percibí en toda su profundidad el significado del mayor secreto que la poesía, el pensamiento y las creencias humanas intentan comunicarnos: la salvación del hombre solo es posible en el amor y a través del amor. Intuí cómo un hombre, despojado de todo, puede saborear la felicidad […] si contempla el rostro de su ser querido. Aun cuando el hombre se encuentre en una situación de desolación absoluta, sin la posibilidad de expresarse por medio de una acción positiva, con el único horizonte vital de soportar correctamente, con dignidad, el sufrimiento omnipresente, aun en esa situación, ese hombre puede realizarse en la amorosa contemplación de la imagen de su persona amada. Ahora sí entiendo el sentido y el significado de aquellas palabras: ‘Los ángeles se abandonan en la contemplación eterna de la gloria infinita'”.
Quizá esa comprensión del amor de Dios capacitó a los mártires para cantar en medio del martirio y morir alabando a Dios. Es el amor que todos debemos cultivar para amar a Dios con todo nuestro corazón, toda nuestra alma y toda nuestra mente. Creo que ese amor se pide y se recibe del Señor, pero también se cultiva y se ejercita en la práctica de la vida cristiana. Es el amor de los cristianos maduros, porque han conocido más de cerca a Dios.
Busquemos ese amor hoy.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

lunes, 3 de junio de 2013

LA VERDAD ABSOLUTA SÍ EXISTE

¡Ay de los que llaman a lo malo bueno y a lo bueno malo, que tienen las tinieblas por luz y la luz por tinieblas, que tienen lo amargo por dulce y lo dulce por amargo! Isaías 5:20.

El relativismo es una corriente de pensamiento que afirma que no existen verdades universales validas, ya que toda afirmación depende del contexto, o de quien haga la afirmación. El relativismo defiende que nada es verdad ni mentira, bueno ni malo, falso ni verdadero; es una posición muy próxima al escepticismo. Sus partidarios aseguran que todo es relativo y que depende de las circunstancias. En otras palabras, defiende que “todo depende del cristal con que se mire”.

Actualmente impera el relativismo en todas las latitudes; como consecuencia de su influencia mucha gente afirma que todas las religiones tienen aspectos buenos y malos, y que lo mejor es aceptar la existencia de Dios sin comprometerse formalmente con la observancia de una religión en concreto. Otros se sienten tranquilos medrando bajo la premisa de que cada cual debe vivir de acuerdo con sus propios principios, valores, parámetros y códigos de conducta, sin sentir la presión de normas que se le quieren imponer desde afuera. Cada uno es su propia norma, su propio parámetro; impera el criterio personal.

Si el mundo en su totalidad se rigiera por los anteriores parámetros, se produciría un caos total en todos los ámbitos del comportamiento humano. Lo mismo sucedería si desapareciera la fuerza de gravedad, y todos y todo quedara flotando a la deriva en el vasto universo.

Demos gracias porque sabemos que la verdad absoluta está en Cristo. Una verdad maravillosa que nos da paz para vivir y nos sostiene como un ancla; de ese modo no naufragaremos cuando las tormentas de la vida nos azoten. La Palabra de Dios encierra las verdades más absolutas y desenmascara la mentira. Deja al descubierto la falsedad para que podamos ver lo verdadero.

Vivamos el día de hoy disfrutando de esta seguridad. Es posible que no conozcamos todas las verdades respecto a lo que nos ocurre, pero alegrémonos porque conocemos a aquel que es “el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6). En el no solamente encontramos tranquilidad, calma y sosiego, sino al mismo tiempo sabiduría para responder a los desafíos cotidianos a la vez que tomamos decisiones correctas.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

domingo, 9 de diciembre de 2012

PRECEPTOS, PRINCIPIOS, PERSONAS


Pero el Señor estaba con José. Génesis 39:2

Ya conoces la historia, pero hay detalles que vale la pena destacar. Veamos. José ha sido vendido como esclavo a Potifar, capitán de la guardia del faraón. Gracias a su fidelidad, José se gana la confianza de su amo. Pero resulta que mientras Potifar observa la eficiencia de José, su esposa está observando el cuerpo de José. La mujer entonces comienza a acosarlo sexualmente. Lo acosa tanto que José se ve obligado a ponerla en su lugar: «Mire usted [...] en esta casa nadie es más que yo; mi amo no me ha negado nada, sino solo a usted, pues es su esposa; así que, ¿cómo podría yo hacer algo tan malo, y pecar contra Dios?» (Gen. 39:9). ¿Qué razones dio José para no acostarse con ella? Básicamente, tres:

  1. Hay reglas que mi amo Potifar ha establecido y que yo tengo que respetar.  Una de ellas es que aquí todo está bajo mi control, menos usted.
  2. No es correcto que yo enamore a una mujer casada.
  3. Al acostarme con usted estaré pecando contra Dios.

Si observamos de cerca estas tres razones, nos daremos cuenta de que se pueden organizar en tres niveles:
Cuando José dice «mi amo no me ha negado nada, sino solo a usted», está hablando de las reglas (normas, preceptos) que debía obedecer al hacer su trabajo.
Al decirle a la esposa de Potifar que él la respetará porque es una mujer casada, José está hablando de un principio eterno: «No cometerás adulterio».
Cuando José pregunta: «¿Cómo podría yo hacer algo tan malo, y pecar contra mi Dios?», está haciendo alusión a la Persona que dio el principio («no cometerás adulterio»). Esa Persona es, por supuesto, Dios.
¡Qué tremendo! José respetó las reglas de juego (los preceptos), respetó los principios que estaban involucrados, y, sobre todo, respetó a la Persona (Dios) cuyo carácter respalda todos los principios (Josh McDowelly Bob Hostetler, Rightfrom Wrang [Distinguir el bien del mal], p. 82).
Si permites que Dios sea la Persona más importante de tu vida, entonces te será más fácil ser fiel a sus principios y obedecer sus preceptos.
TRES PALABRAS PARA RECORDAR: PRECEPTOS, PRINCIPIOS, PERSONA
Señor, que mi motivación para hacer lo correcto sea siempre agradarte a ti.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala 

viernes, 27 de julio de 2012

PAREDES MAESTRAS


«A cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las pone en práctica, lo compararé a un hombre prudente que edificó su casa sobre la roca» (Mateo 7:24).

Desde que era joven me ha interesado la arquitectura. No me refiero a los rascacielos y los puentes, sino a las casas. A menudo explico a los miembros de iglesia que a pesar de que tengamos mucho que agradecer porque entre nosotros se cuenten médicos y personas con una buena formación, no tenemos que olvidar que Jesús era un sencillo carpintero y que sus discípulos no pasaban de humildes trabajadores.
Cuando tenía dieciséis años trabajé para una empresa que se dedicaba a poner los acabados en las paredes del interior de las casas. Estoy convencido de que Dios me llamó al ministerio, pero desde aquel tiempo jamás he dejado de reconocer el trabajo de los albañiles, los carpinteros, los electricistas y otros obreros cuyas habilidades hacen posible que existan las casas
La casa en la que ahora vivimos fue construida en 1977. De vez en cuando las casas necesitan trabajos de mantenimiento y hasta alguna rehabilitación.  A medida que pasan los años procuro mantener mi casa en buen estado de conservación. Doy gracias por los años que pasé en la construcción.
Mi hija y su esposo viven cerca y, como puede imaginar, a menudo vienen a visitarnos. No hace mucho, mientras discutíamos sobre qué hacer para reformar el salón, mi yerno, apuntando hacia una dirección, dijo:
—Papá, creo que tendrías que derribar ese tabique. Así el salón será más amplio.
—Hijo —dije—, no puedo hacerlo. Esa es una de las paredes sobre las que se sustenta toda la casa. Es una pared maestra.
Jesús dijo que quien oye sus palabras, y no las obedece, «semejante es al hombre que edificó su casa sobre tierra, sin fundamento; contra la cual el río dio con ímpetu, y luego cayó y fue grande la ruina de aquella casa» (Luc. 6:49). Todas las casas tienen unan pared maestra. En nuestra vida, Jesús es esa pared. «Ciertamente llevó él nuestras enfermedades y sufrió nuestros dolores, ¡pero nosotros lo tuvimos por azotado, como herido y afligido por Dios!» (Isa. 53:4). Jesús lleva la carga por nosotros y nos mantiene de pie en los rápidos del río de la vida. Por más que las olas nos azoten, no caeremos. Basado en Lucas 6:49

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

miércoles, 28 de marzo de 2012

¿QUÉ HAY EN TU CAJA?

Donde esté tu riqueza, allí estará también tu corazón. Mateo 6:21.

«¿Para qué estoy yo en este mundo?» El pastor Karl Haffner narra una historia que ilustra muy bien la importancia de responder esta importante pregunta. Es la experiencia de un exitoso hombre de negocios llamado Robert Buford. Robert vivía en una lujosa mansión, manejaba automóviles caros, y no le faltaba nada de lo que uno llama «los bienes de este mundo». Pero tenía un problema. Aunque era cristiano, sentía que había un vacío en su vida.
En su afán por encontrar respuestas, Robert contrató a un experto en planificación estratégica llamado Mike. Se reunieron y conversaron largamente. Entonces Mike, el experto, tomó un lápiz y un papel, dibujó una caja y le preguntó a
Robert:
—¿Qué hay en tu caja?
La pregunta tomó por sorpresa a Robert. Entonces Mike explicó que para cada individuo, empresa o institución, hay un valor supremo en la vida. Ese algo es la prioridad número uno.
—Robert —preguntó Mike— en tu vida, ¿cuál es ese valor supremo, tu prioridad número uno? De acuerdo a lo que me has dicho, por momentos pareciera ser el Señor Jesús, pero por momentos pareciera ser el dinero. ¿Qué hay en tu caja?
Las palabras de Mike dieron en el clavo. Por primera vez en su vida Robert entendió que había estado intentando servir a dos señores: a Dios y al dinero. Ahora
debía decidir.
—Bueno, si se trata de escoger solo uno —respondió— en mi caja pondré al Señor Jesús.
Dice el relato que cuando Robert decidió qué ocuparía el lugar de honor «en su caja», entonces fue fácil para él conocer el propósito y la razón de ser de su vida: glorificar el nombre de Dios por medio de sus talentos y posesiones (Soul Matters [Asuntos del alma], pp. 16, 17).
¿Qué hay en tu caja? Es decir, ¿qué o quién ocupa el primer lugar en tu vida? Si no es Dios, entonces algo, o alguien, está ocupando el lugar de honor que solo Dios se merece. Te animo a colocar a Dios en el trono de tu corazón. Dos cosas muy buenas ocurrirán si lo haces. Una, sabrás para qué naciste en esto mundo. La otra, todo lo demás que necesites (amor, salud, realización personal éxito...) «vendrá por añadidura)
Señor Jesús quiero que seas el número uno en mi vida.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

sábado, 3 de marzo de 2012

LE COSTÓ LA CORONA

No te avergüences, pues, de dar testimonio a favor de nuestro Señor. 2 Timoteo 1:8.

Carrie era la gran favorita para ganar la corona en el concurso Señorita Estados 2009. Pero cuando todo parecía apuntar en esa dirección, la pregunta de Pérez Hilton, uno de los jueces, cambio por completo la situación.
—Hace poco —dijo Pérez Hilton— Vermont se constituyó en el cuarto estado en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. ¿Crees tú que cada estado debería hacer lo mismo?
Pregunta cargada de dinamita. Carrie sabe que su respuesta le puede costar la corona. ¿Dirá al juez lo que él quiere escuchar, o será fiel a sus convicciones?
Yo creo que el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer —respondió Carrie—. No es mi deseo ofender a nadie, pero así fui criada y así creo que debe ser: entre un hombre y una mujer.
Apenas Carrie concluyo, se escucharon los abucheos. El concurso siguió adelante, pero Carrie Prejean, representante de California, sabía que para ella el evento había terminado. El mismo juez que le hizo la pregunta comento después de finalizar la competencia: «Perdió por esa pregunta. Su respuesta ofendió a millones de homosexuales y lesbianas en los Estados Unidos» (www.abcnews.go.com; 20 de abril de 2009).
Ahora bien, ¿no podría haber dado Carrie una respuesta que no la compromeriera? Por ejemplo: «Este es un tema muy delicado. Creo que cada individuo tiene que decidir qué es lo mejor. A fin de cuentas, lo más importante es el amor».
¿Podría haberlo hecho? Permitamos que ella misma responda: «Mi respuesta me costó la corona [...]. Pero dije lo que pienso. Exprese la opinión que le hace honor a lo que soy y eso es todo lo que puedo hacer. [...]. Aprendí desde pequeña a no negociar jamás mis convicciones ni mis opiniones, por nada del mundo».
Es decir, no podía dar la respuesta complaciente, porque al hacerlo habría negado la esencia de su individualidad; sus convicciones. Y para Corrie esas convicciones no son negociables.
¡Que bueno es saber que todavía hay jóvenes de este calibre! Cuando lo que está de por medio tiene que ver con los principios, no hay nada en este mundo que los aparte de la senda del deber.
¡Eres tú también capaz de renunciar a la fama, al dinero y al poder para ser fiel a tus principios?

Ayúdame, Señor, a ser fiel a mis convicciones, no importa cuál sea el costo que tenga que pagar.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

miércoles, 29 de febrero de 2012

REGALOS QUE NO CUESTAN NADA

¡Gracias a Dios por su don inefable. (2 Corintios 9:15)

¡Que hermoso recordar el valor de la amistad y del amor! Aunque las grandes empresas aprovechen la ocasión para asediarnos con publicidad respecto a lo que podemos obsequiar a nuestros amados, es maravilloso celebrar el amor en este mes que precisamente concluye hoy. Diferentes culturas en diversas partes del mundo han homenajeado a aquellas personas que hacen del mundo un lugar mejor con su cariño y amistad.
Hace algún tiempo por la televisión mexicana podía verse un anuncio que decía: «Regale afecto, no lo compre». Es impresionante la suma de dinero que gastamos a veces en adquirir regalos y, sin embargo, en ocasiones olvidamos que en realidad los regalos más valiosos y anhelados no cuestan ni un centavo.
Pensemos en algunos de esos regalos que todos necesitamos recibir y que son completamente gratuitos:
• Escuchar a quien apreciamos sin interrumpir, bostezar ni criticar. Es un arte casi olvidado.
• Dar cariño. Podemos ser generosos con nuestros besos, abrazos, palmadas en la espalda y apretones de manos. Esas pequeñas acciones representan una muestra del cariño que sentimos por nuestros familiares y amigos.
• Sonreír. Haz que tu rostro siempre muestre una sonrisa. Sonreír es una actitud contagiosa que dice: «Ven y ríe conmigo».
• Escribir. Hay quienes poseen el talento de enviar tarjetas, cartas o simples notas. Son como una gota de refrescante rocío.
• Dar cumplidos sinceros. Decir: «Has hecho un buen trabajo», «Te quedó riquísima la comida», «Esa blusa te sienta muy bien» deja un aroma que perdura como el buen perfume.
• Hacer favores. El talento de servir desinteresadamente se puede cultivar con un pequeño esfuerzo. Todos necesitamos un favor en algún momento de nuestras vidas.
No compremos el afecto de los demás con obsequios materialistas, sino regalemos nuestro amor sin esperar nada a cambio, celebrando la grandeza del amor y de la amistad cada día de nuestra vida. Tener a Dios en el corazón nos permitirá compartir el amor y la felicidad que únicamente él puede dar.
Oh Dios, ayúdame a compartir lo mejor de mí en este día, haz que refleje tu bendito amor, y que mis actos iluminen y brinden felicidad a quienes me rodean.

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Anónimo