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miércoles, 4 de enero de 2017

ATACADA POR UN GUANTE

“Si hicieras lo bueno, podrías levantar la cara; pero como no lo haces, el pecado está esperando el momento de dominarte. Sin embargo, tú puedes dominarlo a él” (Génesis 4:7).

Un puñetazo me alcanzó cuando menos lo esperaba. Doblé una esquina dentro de mi casa, entré en la sala y… ¡¡poffffl!, una mano con un guante salió de no sé dónde y me golpeó con fuerza en el estómago. Traté de tomar aire, pero no pude. Caí al suelo, retorciéndome de dolor, esperando que el aire llegara a mí. En esa fracción de segundo en que no podía respirar, pude ver la cara del culpable. Era mi hermano pequeño, vestido con uniforme de karate y guantes de boxeo. La historia que él contó a mis padres más tarde (después de recibir un buen castigo, supongo) era que estaba tratando de probar su nuevo equipo de combate antes de la clase de karate del día siguiente. Así que se preparó y esperó, diciéndose a sí mismo que el primero que se asomara iba a recibir su primer golpe. Bien, el primero fui yo. Precisamente yo. Todavía recuerdo cuánto me dolió el golpe. Y hasta el día de hoy, mi hermano se muere de risa cada vez que cuenta esa historia.
Cuando Caín trató de engañar a Dios entregándole una ofrenda que Dios no quería, el Señor le dio una lección inmediata. Lo mismo te puede suceder a ti. Si no decides hacer las cosas correctas, el pecado estará esperando su momento para atacarte. Cuando pienso en eso, pienso en mi hermano, esperándome con su equipo de combate. La Biblia dice que el pecado desea tomar posesión de nosotros y no ve la hora de propinarnos un puñetazo para causar un impacto en nuestra vida. ¿Qué nos aconseja Dios? Que no pensemos que podemos jugar con el pecado y no salir heridos. El pecado no es inofensivo. Es un depredador al acecho, esperando el momento de atacar. ¡Tienes que mantenerte lejos de él!
Hoy, cuando tu tentación favorita venga a emboscarte, recuerda que no vale la pena jugar con ella porque, al final, el perdedor vas a ser tú. Proponte dominar el pecado con la seguridad de que Dios te dará las fuerzas para lograrlo.

Tomado de lecturas devocionales para Adolescentes 2017
FUSIÓN
Por: Melissa y Greg Howell
#Fusión # UnPuntoDeEncuentroEntreTúyDios #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaAdolescentes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

lunes, 18 de abril de 2016

¡ALLÍ ESTÁ EL CORDÓN!

Porque Jehová vuestro Dios es Dios arriba en los cielos y abajo en la tierra. Josué 2:11.

Había un solo lugar seguro en las paredes de Jericó. Todos los hombres del ejército israelita lo sabían. Podían ver el lugar cada día mientras marchaban alrededor de la ciudad una y otra vez.
Un cordón de lino escarlata colgaba de una ventana. El brillante hilo de lino era la señal de que Rahab y su familia vivían allí. Ella había mostrado fe en Dios al ayudar a los dos espías que habían ido a inspeccionar la ciudad, e iban a ser salvados. Cuando las paredes colapsaron y Jericó se incendió, Rahab y su familia fueron preservados milagrosamente.
De todas las personas de Jericó, Rahab era una que sinceramente creía en el Dios verdadero. Hasta donde sabemos, ella no había tenido ningún contacto con ningún israelita hasta antes de la llegada de los espías. Nunca tomó un estudio bíblico. Nunca fue a la iglesia. Pero había oído suficientes qotieias como para percibir la imagen de un Dios que se ocupa de la humanidad, y estaba convencida de que él era el verdadero Dios. ¡Su fe genuina se escucha claramente a través de las edades hasta nuestra era!
Dios, en su gran amor, siempre provee un camino para que todos los que creen encuentren la verdad acerca de él, y sean salvos.
El conocimiento de Dios y de sus poderosas obras precedió al avance de los israelitas. Si cualquiera -incluyendo a alguno que viviera en la ciudad malvada- deseaba ser parte del pueblo de Dios, y abandonaba su culto a los ídolos y seguía al Señor, Dios estaba encantado de aceptarlo.
Al principio, después de escapar de Jericó, Rahab y su padre, su madre, sus hermanos y sus hermanas vivieron fuera del campamento, hasta que pudieron aprender más sobre el verdadero Dios. Más tarde, un hombre llamado Salmón, de la tribu de Judá, entabló amistad con ella y pronto estuvieron casados. De este matrimonio nació un bebé llamado Booz, quien creció y se casó con una viuda de Moab llamada Rut, quien dio a luz a un bebé llamado Obed. Y, cuando Obed se casó, tuvo un hijo llamado Isaí. Cuando Isaí creció, tuvo un hijo llamado David. Y, si lees toda la descendencia de ese árbol genealógico, encontrarás el nombre de un hermoso bebito llamado Jesús.
La familia humana de Jesús comenzó con esta mujer que había tenido una vida muy pecaminosa. Y él está orgulloso de ser su descendiente, por su fe genuina. Dios sacó a esta mujer de las sombras del pecado hacia la luz de su gran amor mucho más allá de lo que ella pudo haber soñado.

Tomado de devoción matutina para menores 2016
¡GENIAL! Dios tiene un plan para ti
Por: Jan S. Doward
#GenialDiosTieneUnPlanParaTi #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMenores #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #MiBibliaDice #DiosEscucha #SeñorTransfórmame

LA “RED” DE SEGURIDAD

No hay que tener miedo de la pobreza, ni del destierro, ni de la cárcel, ni de la muerte; de lo que hay que tener miedo es del propio miedo. Epicteto

Cuando se comenzó a construir el puente Golden Gate en San Francisco, Estados Unidos, no había medidas de seguridad para los trabajadores, y veintitrés hombres murieron durante la primera etapa de construcción. En la fase final del proyecto, se utilizó una inmensa red, que salvó de una muerte segura a los diez hombres que se cayeron mientras trabajaban. Por si eso fuera poco, todos los trabajadores avanzaron un 25 por ciento más rápido tras la instalación de la red, pues ya no tenían miedo a morir. Al saberse seguros, se sintieron libres y confiados en sus capacidades.
El miedo, consecuencia directa del pecado, paraliza, destruye la confianza propia y la confianza en Dios, y condiciona nuestra manera de actuar. Así le sucedió al mismo Adán, quien dijo a Dios tras haber comido del árbol prohibido: “Escuché que andabas por el jardín y tuve miedo, porque estoy desnudo; por eso me escondí” (Gén. 3:10). Así nos sucede también a nosotras: hemos aprendido a vivir condicionadas por el miedo. Sin embargo, Dios quiere enseñamos un camino mejor, que arroja el temor de nuestra vida.
Dios nos dice: “No tengan miedo, mi rebaño pequeño, porque es la buena voluntad del Padre darles el reino” (Luc. 12:32, NVI). Y el propio Jesús nos repite: “No se angustien ni tengan miedo. Ya me oyeron decir que me voy y que vendré para estar otra vez con ustedes” (Juan 14:27, 28). Con la confianza que dan estas palabras, podemos recobrar la libertad perdida por causa del temor y actuar de nuevo conforme a la voluntad de Dios. Este es el mensaje divino: “Digan a los de corazón temeroso: ‘Sean fuertes, no tengan miedo. Su Dios vendrá, […] vendrá a salvarlos’ ” (Isa. 35:4, NVI).
El Señor nos ofrece una red para que caminemos seguros; esa red es su amor. “Dios es amor, y el que permanece en amor permanece en Dios y Dios en él. En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día del juicio. […] En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor” (1 Juan 4:16-18, RV95).
Por eso, mi querida amiga, cuando te asalten de nuevo tus temores, combátelos recordando el inmenso amor de Dios por ti.

“Aunque pase por el más oscuro de los valles, no temeré peligro alguno, porque tú, Señor, estás conmigo; tu vara y tu bastón me Inspiran confianza” (Sal. 23:4).

Tomado de Lecturas Devocionales para Damas 2016
ANTE TODO, CRISTIANA
Por: Mónica Díaz
#AnteTodoCristiana #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaMujeres #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #MiBibliaDice #DiosEscucha #SeñorTransfórmame

jueves, 14 de abril de 2016

¡VIENE EL FIN!

“Ya se acerca el fin de todas las cosas” (1 Pedro 4:7).

¿Sabía Edward J. Smith, el capitán del Titanic, que corría el peligro de encontrarse con icebergs aquella fatídica noche? Sí, lo sabía. Incluso, esa noche le ordenó al sexto oficial realizar un cálculo preciso del tiempo en que se cruzarían con los témpanos. La tripulación de la nave era consciente de que existía el peligro real de colisionar con un bloque de hielo, pero nadie ordenó reducir la velocidad del barco.
Aunque el mar tenía una relativa calma, esa noche el radiotelégrafo recibió varias advertencias. A las nueve de la noche, el Mesaba envió este mensaje a la cabina del Titanic: “Vistas numerosas masas compactas de hielo y gran número de enormes icebergs, también campos de hielo. Tiempo bueno”. Parece que Jack Philips, el telegrafista del Titanic, obvió la primera parte del telegrama y se conformó con la última, “tiempo bueno”, pues nunca comunicó al puente de mando dicha notificación. Más tarde llegó otro aviso del Californian en el que decía que había tenido que detenerse porque estaba rodeado de bloques de hielo. Pero nadie le hizo caso.
A las once de la noche, la mayor parte de los pasajeros dormía plácidamente; pero a las 11:30 se oyó el fatídico anuncio: “¡Iceberg a la vista!” Ignorar los mensajes de advertencia condenó al Titanic a perecer en las frías aguas del océano.
El profeta Ezequiel escribió hace muchos años: “¡Viene el fin, el fin viene; se ha despertado contra ti; ciertamente que viene!” (Ezequiel 7:6, RV95). Por muchos años hemos escuchado este mensaje, por todas partes vemos las señales que nos advierten que el fin del mundo “está a las puertas” (Marcos 13:29); pero ¿qué actitud hemos tomado ante tales advertencias? ¿Las hemos ignorados como hicieron los tripulantes del Titanic?
No sé cuánto tiempo le queda a nuestro planeta antes de que sea destruido. Una cosa sé: el profeta dice que el fin “se ha despertado contra ti”; es decir, más que global, el fin del mundo tiene una connotación personal. Tú y yo tenemos que estar preparados para cuando ese momento llegue. ¿Cómo lo haremos? Colocando nuestra vida en las manos de Dios. ¿Cuándo? Pablo nos lo dice: “Ahora es el momento oportuno. ¡Ahora es el día de la salvación!” (2 Corintios 6:2).

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
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lunes, 21 de marzo de 2016

AQUÍ ESTÁ SEGURO


«Te cubrirá con sus alas, y bajo ellas estarás seguro». Salmo 91:4


¿Alguna vez has jugado al «corre que te toco»? Es un juego muy divertido. El juego consiste en correr para que el que esté en turno de tocar, no te toque. En este juego regularmente hay una «base» o lugar donde llegas y si gritas «¡Seguro!» nadie puede tocarte.
¿Quieres jugar un poco? Será muy divertido. Mami o papi te perseguirán. Pueden jugar otros miembros de tu familia. Mami ubicará la base, donde puedes refugiarte para que no te toquen. Al llegar recuerda decir: «¡Seguro!». Si llegas a tiempo puedes ser el ganador. Comienza el juego. ¡Qué divertido!, ¿verdad?
El versículo de hoy dice que hay un lugar donde puedes ir para estar seguro. Allí puedes llegar cuando tengas un problema. Así como la base en el juego de hoy. Cuando corres hacia Jesús y le cuentas lo que te pasa, él se convierte en tu lugar seguro. Él te protege, como mami cuando te abraza fuerte.

Recuerda: cuando estés en problemas, corre hacia Jesús, que te cuidará y te dirá: «Aquí estás seguro».

Oración: Querido Jesús, gracias por cuidarme y ser mi lugar seguro.

Tomado de devocionales para preescolares 2016
Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

miércoles, 27 de enero de 2016

TORNADOS EN UNA BOTELLA

Tu Oración: Querido Dios, cuando tenga temor en una tormenta, ayúdame a recordar la hermosa historia de cuando cuidaste a tus discípulos y calmaste la tormenta.

Versículo para hoy: “Él se levantó y reprendió al viento y a las olas; la tormenta se apaciguó y todo quedo tranquilo”. Lucas 8:24.

A veces, la lluvia da miedo, sobre todo si viene acompañada de truenos, rayos y relámpagos.
En cierta ocasión, Jesús calmó una tormenta. Él solamente le habló y ¡listo! Los discípulos estaban muy asustados pero, cuando vieron cómo se calmaban que el cielo relampagueante y la lluvia tan fuerte, se dieron cuenta del gran poder de su Maestro.
Si sientes miedo en una tormenta, recuerda que Cristo nos cuida en los momentos más difíciles.

Un poquito de ciencia
Hoy haremos un tornado en una botella, para que recuerdes que Dios siempre controla las tormentas y nos cuida, haremos. Necesitas una botella transparente, agua, sal, detergente líquido para lavar platos y una cuchara.
Llena con agua un poco menos de la mitad de la botella. Añade media cucharada de sal, unas gotas de jabón líquido y cierra bien la botella. Agítala en círculos y de frente a frente. ¡Mira cómo el remolino de agua forma un tornado en el centro de la botella! Dibuja en tu libreta de observaciones lo que pasa cuando te detienes.

Devoción matutina para niños pequeños 2016
Pequeños científicos de Dios
Por: Cesia Alvarado Zemleduch
#PequeñosCientíficosDeDios #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaInfantes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

martes, 5 de febrero de 2013

NO TE DEJES ROBAR


El Señor te protegerá; de todo mal protegerá tu vida. El Señor te cuidará en el hogar y en el camino, desde ahora y para siempre. Salmo 121:7-8

Estoy segura de que muchas de nosotras, que hemos sido víctimas de algún robo o asalto, hemos experimentado una enorme sensación de impotencia. Cuando alguien nos arrebata lo que nos pertenece, nos indignamos, sobre todo si lo que se han llevado lo considerábamos de gran valor. A veces el valor no necesariamente es monetario, en ocasiones es más sentimental que material.
Recuerdo a una persona que durante muchos años sufrió por causa de la pérdida de un objeto sencillo, que había pertenecido a su abuela, y que alguien sustrajo de su maleta durante un viaje. Se sentía culpable por no haber sido más cuidadosa con semejante tesoro.
Amiga, nosotras hemos recibido regalos maravillosos de parte de Dios que son tesoros de incalculable valor: el título de hijas del Señor, el acceso libre y permanente al trono de su gracia por medio de la oración, el derecho a la vida eterna, el cuidado constante que Dios tiene de nosotras y nuestras familias, las Escrituras como guía segura para conducir a nuestros seres queridos en un mundo incierto... Por supuesto, estamos seguras de todo esto. Sin embargo, Satanás intenta despojarnos de estos maravillosos dones. Es ladrón de fe, de paz, de amor, de confianza, y de todo lo que nos pone bajo la gracia salvadora de Dios.
Como cualquier otro ladrón, Satanás acecha nuestra vida para sacar partido de lo más vulnerable de nuestra naturaleza, y despojarnos de todo lo que nos hace fuertes en Cristo. Desea saquear los depósitos de nuestra fe para hacernos caer en la miseria espiritual. Intentará por todos los medios vaciar la mente de todo lo santo y puro, para tomar posesión de lo más importante de nuestro ser: la mente.
¡Debemos estar en guardia! Cuidemos nuestros tesoros, ¡no nos dejemos robar! La mujer cristiana sabe que los necesita para construir su vida y la de su familia con miras a la eternidad. Cerremos las aberturas de la desconfianza, las puertas de la mundanalidad, las ventanas del pesimismo, que son los lugares favoritos de Satanás y sus huestes.
Por otro lado, afiancémonos en la promesa inmutable de Dios, que dice: «Provéanse de bolsas que no se desgasten; acumulen un tesoro inagotable en el cielo, donde no hay ladrón que aceche ni polilla que destruya. Pues donde ustedes tengan su tesoro, allí estará también su corazón» (Luc. 12:33-34).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

domingo, 27 de enero de 2013

¡PREPARADOS, APUNTEN, FUEGO!

Lugar: Grecia
Palabra de Dios: Hebreos 12:2.

Era la final de la competencia de hombres, en la categoría rifles de tres posiciones, en las Olimpiadas de verano de 2004. Habían disparado ronda tras ronda y, luego de nueve tiros, Matt Emmons, de los Estados Unidos, iba primero. Faltando solo un disparo, parecía seguro que ganaría su segunda medalla de oro. Había ganado la primera, en la competencia de rifle tendido, dos días antes.
Todos los espectadores observaban mientras Matt levantaba su rifle y apuntaba con cuidado. Pero, algo salió terriblemente mal. En lugar de lograr una marca perfecta o casi perfecta, no apareció ningún valor en el cartel de puntajes. Matt se dio vuelta para mirar a los jueces, con una expresión de perplejidad en el rostro.
Los jueces se reunieron, para discutir lo que acababa de suceder, y luego hicieron el anuncio. Matt Emmons había disparado cruzado, lo que quería decir que había disparado al blanco equivocado: en lugar de apuntar al blanco del carril dos, había disparado al del carril tres. El puntaje de Matt para esa ronda fue cero. Quedó, entonces, en octavo lugar, y su increíble error le costó el oro.
Es importante mantenernos concentrados en el blanco correcto. Apuntar a otro es garantía segura de que terminarás en el lugar equivocado. No importa cuán buena sea tu puntería, si estás apuntando a algo incorrecto.
Eso también es cierto en cuanto a nuestra vida espiritual. La mejor manera de vivir es mantenernos centrados en Jesús. Cuando lo hacemos, avanzamos en la dirección correcta. Así que, "fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios".

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

jueves, 22 de noviembre de 2012

NUESTRA SEGURIDAD


«Yo soy la puerta: el que por mí entre será salvo; entrará y saldrá, y hallará pastos» (Juan 10:9).

Jamás se nos pasaría por la cabeza vivir en una casa o en un apartamento que no tuviera una buena puerta de entrada. Imagino que, además de una o dos cerraduras, la puerta de su casa dispondrá de un cerrojo y, probablemente, una cadena. Algunas puertas pueden tener instalado un sistema de alarma. Es que todo tiene que ver con la seguridad.
¿Qué quiere decir que Jesús es como una puerta? Bueno, él es la seguridad de nuestra alma. Una buena puerta impide que pasen las cosas que podrían ponernos en peligro. Pero incluso una puerta cerrada no es segura del todo. Cada día hay ladrones que las revientan. El noventa y nueve por ciento de las veces que un ladrón entra en una casa para robar lo hace por la puerta o por una ventana. ¿Por qué? Porque por más cerraduras que tengan, la puerta y las ventanas son la parte más débil de la casa. Por lo general, los ladrones no abren un agujero en las paredes de una casa. Cuando Jesús es la puerta del corazón, lo que era la parte más débil de nuestra vida se convierte en la más fuerte y el diablo no puede forzarla.
Los ladrones no son los únicos a los que queremos impedir la entrada en casa. Si no tuviera puertas, tendríamos problemas con la lluvia, con el viento, con los insectos o con los animales. Cuando Jesús es la puerta del corazón, mantiene fuera de nuestra vida todo lo que podría debilitar nuestro crecimiento y nuestra salud espirituales, como por ejemplo: el egoísmo, la mundanalidad, la amargura, la crítica, y el orgullo. Jesús es la seguridad en la que podemos confiar.
Un grupo de botánicos fue de expedición a un lugar de difícil acceso en los Alpes con el fin de encontrar nuevas variedades de flores. Un día, uno de los científicos, mirando a través de los prismáticos, vio una bella y rara especie que crecía en el fondo de un barranco. Para llegar hasta ella, alguien tendría que descolgarse con una cuerda por el precipicio. Viendo a un joven montañés que estaba cerca, le preguntó si los ayudaría a alcanzar la flor. El joven miró, pensativo, hacia el abismo.
—Esperen —dijo—, ahora vuelvo. Y se fue corriendo. Cuando regresó, lo acompañaba un hombre mayor.
—Ahora bajaré por el acantilado y les traeré la flor porque este hombre sostendrá la cuerda, es mi padre.
Padre, por fe, te invito a ser la puerta de mi corazón. Basado en Juan 10:7-9

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

martes, 23 de octubre de 2012

LA CONFIANZA UN REFUGIO SEGURO


Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. (Isaías 26:3).

En la biblia encontramos un sinnúmero de promesas que Dios ha colocado allí para que nuestra fe y nuestra confianza aumenten. Yo nací y crecí en la Iglesia Adventista, escuchando las promesas divinas. Las tenía todas muy claras, pero no fue hasta que me convertí en madre que reconocí lo importante que es para un hijo de Dios confiar plenamente en su Padre celestial.
En abril de 1992 di a luz a un hermoso bebé. Sin embargo, pronto mi alegría se tornó en angustia al saber que el niño quizá no sobreviviría, ya que presentaba serias complicaciones respiratorias. Las siguientes horas fueron interminables. Cada minuto y cada segundo parecían larguísimos. Mi corazón desfallecía de pesar. Fue entonces cuando una promesa resonó en mi mente: «Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera, porque en ti ha confiado» (Isa. 26:3). Nunca antes había entendido ese mensaje de una forma tan clara. No tenía por qué sentirme abatida, ya que tenía un Dios para quien no pasa inadvertida ni una sola lágrima que derramen sus hijas.
En aquel instante mi corazón se llenó de una paz indescriptible y en medio de mi tribulación me sentí tranquila. «Y es que no se exhala un suspiro, no se siente un dolor, ni ningún agravio atormenta el espíritu, sin que haga palpitar también el corazón del Padre [...]. Dios se inclina desde su trono para oír el clamor de los oprimidos.  A toda oración sincera, él contesta: "Aquí estoy". Levanta al angustiado y pisoteado. En todas nuestras aflicciones él es afligido. En cada tentación y prueba, el ángel de su presencia está cerca de nosotros para libramos» (El Deseado de todas las gentes, cap. 37, pp. 328-329).
Hoy, gracias a su inmenso amor, aquel delicado bebé es un adolescente y le enseño a depositar su confianza en Dios. No sé cuál es tu situación, ni las pruebas que estás atravesando, pero sé que cuando acudimos a la presencia de Jesús encontramos seguridad y nos sentimos tranquilos, porque él puede dar paz a todo el que en él confía. Que el Dios de paz te bendiga y te guarde en este día. Y que puedas encontrar en él un refugio seguro.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Midalyz Santa Cruz de Hernández 

lunes, 3 de septiembre de 2012

ALÉJATE DE LA TORMENTA


«Los corros corren con furia por las calles, van de un lado a otro de las plazas, son como antorchas encendidas, pasan como relámpagos» (Nahúm 2:4).

¡Corre! Se acerca una tormenta. Mira esas nubes oscuras. Está comenzando a llover ¿Has visto el destello de ese rayo y has oído ese trueno? Los rayos son realmente poderosos y peligrosos, así que debemos protegernos. ¿Sabes cómo puedes protegerte de los rayos? Hay varias maneras, pero una de las más importantes es entrar a una casa o edificio lo más rápido que puedas. También es importante salirse del agua, secarse y alejarse del área si es posible. ¡No te quedes donde estén cayendo rayos!
En este mundo Satanás nos está lanzando dardos constantemente, pero Dios es nuestro protector Algunas personas creen que no necesitan la protección de Dios. Ellos creen que son lo suficientemente fuertes como para soportar los ataques de Satanás. Pero tú no creas eso, porque Satanás es un enemigo poderoso. Nosotros necesitamos correr a los brazos de Dios para salimos de la tormenta. Él es el único lugar seguro. No nos quedemos donde caen rayos. Corramos hacia la casa de Dios y allí estaremos seguros.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

miércoles, 7 de marzo de 2012

PAZ Y SEGURIDAD

La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo (Juan 14:27).

Se cuenta que en cierta ocasión un rey ofreció una buena suma de dinero al artista que pintara el cuadro que mejor representara la paz. Varios acometieron la tarea y al final dos obras llamaron la atención del monarca. El rey tendría que escoger una de ellas.
En la primera se podía apreciar un lago tranquilo que reflejaba serenidad y armonía. Alrededor del lago se veían majestuosas montañas bajo un cielo que mostraba nubes parecidas a motas de algodón. Todos los que vieron el lienzo estuvieron de acuerdo en que ciertamente reflejaba paz.
El segundo también incluía montañas, pero eran escabrosas. En el cielo se podía ver un torbellino de nubes amenazando tormenta. Frente a las montañas, una cascada de agua mostraba remolinos y borbotones entre las rocas. Aquel espectáculo en absoluto no constituía una muestra de paz.
El rey se incorporó para ver más de cerca este segundo cuadro. Observó que cerca de la caída de agua había un matorral que crecía entre las grietas de una roca. Allí, un ave había construido su nido. En medio del torrente, aquella criatura estaba echada en su nido, en perfecta paz.
Un pastor amigo mío dijo en cierta ocasión: «La vida no es fácil. Hay momentos en que sentimos que habría sido mejor quedarnos en el vientre de nuestra madre. Pero debemos seguir viviendo. Esto último implica enfrentarnos a la posibilidad de que nos hagan daño, o quizá hacerle frente a una tormenta que eche por tierra nuestras más caras ilusiones. Sin embargo, en todo ese camino difícil que es la vida, Dios promete que nunca nos abandonará».
El segundo cuadro obtuvo el premio. Ante el asombro de todos, el rey explicó: «La paz no significa estar en un lugar donde no haya ruido, dificultades, o problemas. La paz significa que, en medio de cualquier situación, estaremos tranquilos y seguros ».
Por eso el Señor dijo: «La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón ni tenga miedo».
Amiga, Dios es el único camino en el que podrás encontrar la paz interna, la paz del corazón.

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Delcia Reid

martes, 6 de marzo de 2012

NO TEMAS

Mirad, velad y orad, porque no sabéis cuando será el tiempo (Marcos 13:33).

Algunos creyeron que no llegaríamos a ver un nuevo siglo. Afirmaban que el mundo llegaría a su fin al concluir el año 1999 y que al iniciar el año 2000 se acabaría el mundo.
En muchos países se especulaba que habría una gran escasez de alimentos y de agua. Algunos construyeron alacenas más grandes con el fin de almacenar víveres. En los supermercados el agua embotellada comenzó a escasear, al igual que la comida enlatada y otros productos de primera necesidad. Por todas partes se escuchaban comentarios respecto a los acontecimientos que sobrevendrían.
En algunos países desarrollados se percibía una gran tensión y se vivían horas de ansiedad esperando la llegada del nuevo siglo. No tan solo los no cristianos se preocupaban, sino que también muchos creyentes se preguntaban: ¿Será verdad que estamos frente a una gran crisis y a una escasez de todo? ¿Qué será de mí y de mi familia? ¿Será verdad que Cristo ya viene? Pero el año 2000 llegó, y conforme pasaron los días todos se fueron dando cuenta de que la alarma sencillamente era infundada. Nada sucedió.
Elena G. de White afirma que es una presunción ocuparse de suposiciones y teorías acerca de temas que Dios no nos ha revelado en su Palabra y que no necesitamos entrar en especulaciones acerca de nuestro futuro.
«Los que trabajan para Dios no deben perder tiempo especulando acerca de qué condiciones imperarán en la nueva tierra. Es una presunción entregarnos a suposiciones y teorías referentes a asuntos que el Señor no reveló. Él hizo toda provisión para nuestra felicidad en la vida futura, y no hemos de especular acerca de sus planes para nosotros. Ni tampoco hemos de medir las condiciones de la vida futura por las condiciones de esta vida» (Obreros evangélicos, p. 329).
Si nuestra fe está cimentada en Cristo Jesús no tenemos nada que temer, ya que él cuida de nosotras y proveerá para todas nuestras necesidades. Con gozo hemos de esperar su venida en las nubes, junto con sus ángeles. «Entonces verán al Hijo del hombre que vendrá en una nube con potestad y majestad y gran gloria» (Luc. 21:27).

Toma de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por María Felix Denneny

sábado, 3 de marzo de 2012

LE COSTÓ LA CORONA

No te avergüences, pues, de dar testimonio a favor de nuestro Señor. 2 Timoteo 1:8.

Carrie era la gran favorita para ganar la corona en el concurso Señorita Estados 2009. Pero cuando todo parecía apuntar en esa dirección, la pregunta de Pérez Hilton, uno de los jueces, cambio por completo la situación.
—Hace poco —dijo Pérez Hilton— Vermont se constituyó en el cuarto estado en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo. ¿Crees tú que cada estado debería hacer lo mismo?
Pregunta cargada de dinamita. Carrie sabe que su respuesta le puede costar la corona. ¿Dirá al juez lo que él quiere escuchar, o será fiel a sus convicciones?
Yo creo que el matrimonio debe ser entre un hombre y una mujer —respondió Carrie—. No es mi deseo ofender a nadie, pero así fui criada y así creo que debe ser: entre un hombre y una mujer.
Apenas Carrie concluyo, se escucharon los abucheos. El concurso siguió adelante, pero Carrie Prejean, representante de California, sabía que para ella el evento había terminado. El mismo juez que le hizo la pregunta comento después de finalizar la competencia: «Perdió por esa pregunta. Su respuesta ofendió a millones de homosexuales y lesbianas en los Estados Unidos» (www.abcnews.go.com; 20 de abril de 2009).
Ahora bien, ¿no podría haber dado Carrie una respuesta que no la compromeriera? Por ejemplo: «Este es un tema muy delicado. Creo que cada individuo tiene que decidir qué es lo mejor. A fin de cuentas, lo más importante es el amor».
¿Podría haberlo hecho? Permitamos que ella misma responda: «Mi respuesta me costó la corona [...]. Pero dije lo que pienso. Exprese la opinión que le hace honor a lo que soy y eso es todo lo que puedo hacer. [...]. Aprendí desde pequeña a no negociar jamás mis convicciones ni mis opiniones, por nada del mundo».
Es decir, no podía dar la respuesta complaciente, porque al hacerlo habría negado la esencia de su individualidad; sus convicciones. Y para Corrie esas convicciones no son negociables.
¡Que bueno es saber que todavía hay jóvenes de este calibre! Cuando lo que está de por medio tiene que ver con los principios, no hay nada en este mundo que los aparte de la senda del deber.
¡Eres tú también capaz de renunciar a la fama, al dinero y al poder para ser fiel a tus principios?

Ayúdame, Señor, a ser fiel a mis convicciones, no importa cuál sea el costo que tenga que pagar.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
Dímelo de frente
Por Fernando Zabala

sábado, 10 de enero de 1976

LA LAPA Y SU CASA DE ROCA

Cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las hace, le comparé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca (Mateo 7:24).

Aunque la mayoría de los moluscos tienen dos valvas u otro medio de protección, la lapa es vulnerable porque solo tiene una valva. Las gaviotas ladronas y los hambrientos cangrejos, así como otros enemigos, siempre están vigilantes para sorprender a una lapa cuando está descuidada. Por eso, la lapa se mantiene siempre cerca del único ambiente que le puede proporcionar cierto grado de seguridad, es decir, las rocas.

Si dispone de una sólida roca como fundamento y cuenta con un notable mecanismo que le permite adherirse a ella mediante su gran músculo ventral, esta pequeña criatura puede derrotar prácticamente a todos sus enemigos. Cuando una lapa se aferra a su fundamento de roca, se necesita algo más que tirar o empujar para sacarla de allí. La única manera de sacarla consiste en deslizar un cuchillo debajo de la valva, para desarmar la ventosa que la mantiene adherida a la roca. Pero como sus enemigos naturales no poseen cuchillos, todo lo que tiene que hacer para protegerse es aferrarse a ella. La lapa está dotada de un reflejo que funciona tan rápido como el relámpago, de manera que al menor toque o cambio de presión en su valva, literalmente se aferra a su roca para "salvar la vida".

La forma cónica de su valva también le ayuda. Cuando una poderosa ola golpea la roca en la que vive la lapa, el agua, en lugar de sacarla de allí, obra como una fuerza que le ayuda a mantenerse más firmemente adherida a ella.

Este fenómeno ocurre solo cuando la lapa se encuentra en la roca, sin embargo. Si sale a hacer una excursión por otros lugares, en la arena o en otra sustancia no consistente, la primera ola que llegue o el primer enemigo que aparezca significarán su perdición.

La lapa depende plenamente de un fundamento sólido, es decir, una casa construida sobre la roca, por así decirlo. Y debe estar constantemente en guardia, porque a menos que disponga de una base sólida, estará perdida.


Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»

viernes, 9 de enero de 1976

EL ANTE

Quien hace mis pies como de ciervas, y me hace estar firme sobre mis alturas.  2 Sam. 22: 34

El ante es una especie de ciervo, casi extinguida, que vive en las altas montañas de Europa y del Asia Central. Es famoso por su piel, que es sumamente suave, que hasta no hace mucho se la usaba para lavar autos debido a que no raya la pintura.

La habilidad del ante para trasladarse en medio de los precipicios en que vive es increíble. Cuando lo hace, la manada parece que vuela. Dan saltos de diez a doce metros de largo y de tres a cuatro metros de alto. Es de imaginar lo maravilloso que debe ser observar a esos animales de pie seguro, mientras literalmente vuelan a saltos en medio de los riscos y del vértigo de los abismos en que instalan su morada.

Al llegar la noche, la manada, que puede estar compuesta hasta por unos cien individuos, busca refugio en las montañas, tan alto como le resulta posible.  Después, cuando el sol se asoma de nuevo en el oriente, la jefa de la manada, una hembra de experiencia, comienza a conducir a su rebaño de vuelta hacia el valle, hasta llegar al lugar en que empiezan a crecer los árboles.

Cuando surge algún peligro, se siente un agudo silbido e inmediatamente los miembros de la manada clavan en el suelo sus pezuñas delanteras. Entonces la jefa dirige la huida que resulta tan vertiginosa que parece que los antes se evaporan delante de los ojos. En realidad, sin embargo esa huida es perfectamente ordenada.

Los antes son un buen ejemplo de la paz y la fortaleza que a menudo ha caracterizado al pueblo de Dios cuando le ha parecido necesario o deseable residir en las montañas.  Los valdenses vivían en ellas para protegerse. A menudo se nos ha dicho que en los últimos días el pueblo de Dios "huirá a las montañas en procura de seguridad. Las promesas del Señor son suras, Y él ha prometido cuidarnos particularmente en los lugares altos.


Devoción matutina

Por: Santiago A. Tucker.

«Maravillas de La Creación»