Tomado de lecturas devocionales para Adolescentes 2017
FUSIÓN
Por: Melissa y Greg Howell
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Un espacio donde podras disfrutar de reflexiones cristianas, Bienvenidos y Bienvenidas!!!




Cualquiera, pues, que me oye estas palabras y las hace, le comparé a un hombre prudente, que edificó su casa sobre la roca (Mateo 7:24).
Aunque la mayoría de los moluscos tienen dos valvas u otro medio de protección, la lapa es vulnerable porque solo tiene una valva. Las gaviotas ladronas y los hambrientos cangrejos, así como otros enemigos, siempre están vigilantes para sorprender a una lapa cuando está descuidada. Por eso, la lapa se mantiene siempre cerca del único ambiente que le puede proporcionar cierto grado de seguridad, es decir, las rocas.
Si dispone de una sólida roca como fundamento y cuenta con un notable mecanismo que le permite adherirse a ella mediante su gran músculo ventral, esta pequeña criatura puede derrotar prácticamente a todos sus enemigos. Cuando una lapa se aferra a su fundamento de roca, se necesita algo más que tirar o empujar para sacarla de allí. La única manera de sacarla consiste en deslizar un cuchillo debajo de la valva, para desarmar la ventosa que la mantiene adherida a la roca. Pero como sus enemigos naturales no poseen cuchillos, todo lo que tiene que hacer para protegerse es aferrarse a ella. La lapa está dotada de un reflejo que funciona tan rápido como el relámpago, de manera que al menor toque o cambio de presión en su valva, literalmente se aferra a su roca para "salvar la vida".
La forma cónica de su valva también le ayuda. Cuando una poderosa ola golpea la roca en la que vive la lapa, el agua, en lugar de sacarla de allí, obra como una fuerza que le ayuda a mantenerse más firmemente adherida a ella.
Este fenómeno ocurre solo cuando la lapa se encuentra en la roca, sin embargo. Si sale a hacer una excursión por otros lugares, en la arena o en otra sustancia no consistente, la primera ola que llegue o el primer enemigo que aparezca significarán su perdición.
La lapa depende plenamente de un fundamento sólido, es decir, una casa construida sobre la roca, por así decirlo. Y debe estar constantemente en guardia, porque a menos que disponga de una base sólida, estará perdida.
Devoción matutina
Por: Santiago A. Tucker.
«Maravillas de La Creación»
El ante es una especie de ciervo, casi extinguida, que vive en las altas montañas de Europa y del Asia Central. Es famoso por su piel, que es sumamente suave, que hasta no hace mucho se la usaba para lavar autos debido a que no raya la pintura.
La habilidad del ante para trasladarse en medio de los precipicios en que vive es increíble. Cuando lo hace, la manada parece que vuela. Dan saltos de diez a doce metros de largo y de tres a cuatro metros de alto. Es de imaginar lo maravilloso que debe ser observar a esos animales de pie seguro, mientras literalmente vuelan a saltos en medio de los riscos y del vértigo de los abismos en que instalan su morada.
Al llegar la noche, la manada, que puede estar compuesta hasta por unos cien individuos, busca refugio en las montañas, tan alto como le resulta posible. Después, cuando el sol se asoma de nuevo en el oriente, la jefa de la manada, una hembra de experiencia, comienza a conducir a su rebaño de vuelta hacia el valle, hasta llegar al lugar en que empiezan a crecer los árboles.
Cuando surge algún peligro, se siente un agudo silbido e inmediatamente los miembros de la manada clavan en el suelo sus pezuñas delanteras. Entonces la jefa dirige la huida que resulta tan vertiginosa que parece que los antes se evaporan delante de los ojos. En realidad, sin embargo esa huida es perfectamente ordenada.
Los antes son un buen ejemplo de la paz y la fortaleza que a menudo ha caracterizado al pueblo de Dios cuando le ha parecido necesario o deseable residir en las montañas. Los valdenses vivían en ellas para protegerse. A menudo se nos ha dicho que en los últimos días el pueblo de Dios "huirá a las montañas en procura de seguridad. Las promesas del Señor son suras, Y él ha prometido cuidarnos particularmente en los lugares altos.
Devoción matutina
Por: Santiago A. Tucker.
«Maravillas de La Creación»