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martes, 17 de mayo de 2016

EL CLUB DEL BUEN SAMARITANO -1

“Pero él, queriendo justificarse a sí mismo, dijo a Jesús: ‘¿Y quién es mi prójimo?’ ” Lucas 10:29

En cierta ocasión, un urbanita intérprete de la ley se levantó, carraspeó y se dispuso a abochornar a un predicador provinciano itinerante delante de todo el gentío. Preguntó: “¿Qué tengo que hacer para ser salvo?” Pero el predicador no era ningún pueblerino y respondió con sabiduría la pregunta del erudito con otra pregunta: “¿Qué lees en la ley?” A lo cual el maestro de la ley, cabalmente formado, contestó de inmediato: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con todas tus fuerzas, y con toda tu mente” (Luc. 10:27). Era el conocido Shemá de Israel y venía siendo un versículo aprendido de memoria desde los días de la infancia. Pero, para redondear la cosa, el intérprete de la ley añadió una línea familiar adicional tomada de la antigua ley solo para asegurarse: “Y a tu prójimo como a ti mismo”. ¡Perfecto!
Pero la sonrisa encantada de conocerse se desvaneció rápidamente cuando el predicador provinciano felicitó al doctor de la ley por haber dado respuesta a su propia pregunta. Ante el cuchicheo del gentío, el casuista se lanzó a recuperar la ventaja en su cruce verbal con el Maestro. “¿Y quién es mi prójimo?” (vers. 29).
Como respuesta, Jesús urde una historia sacada directamente de las noticias cotidianas con matices raciales nada sutiles sobre una víctima judía, un sacerdote judío, un levita y un comerciante samaritano. Según apuntamos antes, requería osadía tan siquiera mencionar a los samaritanos (los odiados mestizos de Palestina), pero ¡aquí es puro descaro elevar al samaritano al papel de héroe ante aquella audiencia judía! Y cuando llega al final de la historia, Jesús se vuelve al doctor de la ley y reformula la pregunta de este: “¿Cuál de estos fue el auténtico prójimo?” Y cuando el maestro de la ley ni siquiera osó mencionar el gentilicio, sino que se contentó con mascullar “El que se compadeció de él”, Jesús estaba preparado y listo con su revolucionario remate: “Ve y haz tú lo mismo” (vers. 37).
Considera este modélico resumen de El Deseado de todas las gentes: “Así la pregunta: ¿Quién es mi prójimo?’ está para siempre contestada. Cristo demostró que nuestro prójimo no es meramente quien pertenece a la misma iglesia o fe que nosotros. No tiene que ver con distinción de raza, color o clase. Nuestro prójimo es toda persona que necesita nuestra ayuda. Nuestro prójimo es toda alma que está herida o magullada por el adversario. Nuestro prójimo es todo aquel que pertenece a Dios” (cap. 54, p. 473).
¿Para quién seré prójimo hoy? Para cualquiera que tenga necesidad. Por eso los elegidos son el mejor prójimo de todos, porque, como Jesús, pertenecen al Club del Buen Samaritano.

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian # ElAmordeloselegidos

domingo, 8 de mayo de 2016

ATRAGANTARSE CON UN CAMELLO -2

“Si alguno dice: ‘Yo amo a Dios’, pero odia a su hermano, es mentiroso, pues el que no ama a su hermano a quien ha visto, ¿cómo puede amar a Dios a quien no ha visto?” 1 Juan 4:20

¿Nos tragamos el camello peludo del racismo? “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tenéis amor los unos por los otros” (Juan 13:35).
¿Te has fijado alguna vez en que Jesús pasó su ministerio procurando desesperadamente derribar los muros del prejuicio, las barreras raciales y étnicas que se habían levantado en el corazón de los elegidos? Observa su trato hacia los odiados samaritanos. Reservó para una solitaria mujer de esa raza la verdad más sublime que jamás pronunció; y se trataba de una persona que tenía tres grandes defectos, a la vista de los judíos de la época: porque era samaritana, mujer y adúltera. Y cuando el Señor se esforzó por abrirse paso a través del prejuicio y el orgullo judíos contando un relato sobre la compasión misericordiosa, requirió audacia hacer al héroe samaritano; más que eso, requirió osadía presentar a un buen samaritano. Una y otra vez -ya fuera con la suplicante madre sirofenicia o con el centurión romano lleno de reparos-, Jesús trascendió a los prejuicios sociales en un empeño apasionado por derribar los muros divisorios.
El racismo en todas sus formas no es solo omitir “lo más importante de la ley”; ¡es un ataque directo contra el propio Legislador! Los chistes racistas y las calumnias raciales son fáciles de identificar, y el fariseo en todos nosotros es rápido a la hora de afirmar nuestra distancia de tal pecado. Pero, ¿qué decir de nuestra tendencia a caricaturizar a los miembros de una raza (con independencia de que seamos negros, marrones, blancos o amarillos) en función de nuestra experiencia con un miembro de esa raza? Eso se llama estéreo tipación racial. ¡Qué prestos estamos a prejuzgar (la raíz de “prejuicio”) a un ser humano en función de nuestros sesgos raciales innatos o adquiridos! Sigue siendo verdad que la hora de la semana de mayor segregación en los Estados Unidos es la mañana del domingo o del sábado. Elegimos nuestra congregación, escogemos nuestro barrio, seleccionamos nuestros restaurantes y nuestros centros comerciales, contratamos a nuestros empleados, otorgamos nuestra amistad en función de una preferencia y un prejuicio raciales tácitos, a veces hasta inconscientes.
Nuestro texto de hoy suscita una verdad embarazosa pero esencial para los elegidos. ¿De qué sirve encumbrar nuestro amor a Dios, a quien nunca hemos visto personalmente, mientras ignoramos o hacemos como que no vemos a los hermanos que tendríamos que estar ciegos para no ver? “Que os améis unos a otros; como yo os he amado” (Juan 13:34) sin duda significa pedirle a Dios que nos dé los ojos y el corazón de Jesús.

Tomado de Lecturas devocionales para Adultos 2016
EL SUEÑO DE DIOS PARA TI
Por: Dwight K. Nelson
#ElSueñoDeDiosParaTi #MeditacionesMatutinas #DevocionMatutinaParaAdultos #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian # ElAmordeloselegidos

jueves, 5 de mayo de 2016

EL BIEN DE LOS DEMÁS

Maria Sklodowska
“No hay que buscar el bien de uno mismo, sino el bien de los demás” (1 Corintios 10:24).

Maria Sklodowska demostró que estaba destinada a la grandeza cuando tan solo era una adolescente. Aunque su coeficiente intelectual era mucho más elevado que el de cualquiera de los estudiantes más destacados de Polonia, el motivo de su grandeza no tenía nada que ver, en principio, con su aguda inteligencia, sino con otro aspecto de su personalidad. Cuando su madre murió, Bronya, la hermana mayor de Maria, se hizo cargo de la familia. Su precaria situación financiera no les permitió ingresar a la universidad, y ambas chicas tuvieron que trabajar arduamente para cubrir sus necesidades básicas y ahorrar un poco de dinero a fin de trasladarse a París.
En cierta ocasión, Maria se acercó a Bronya y le dijo:
-A este ritmo, ninguna de las dos podrá estudiar. Por tanto, te daré todos mis ahorros para que vayas a París; te seguiré enviando dinero y, cuando termines la universidad, entonces yo comenzaré a estudiar.
Bronya se opuso, porque consideraba que Maria debía ir primero porque era mucho más inteligente.
-No -le dijo Maria-, tú eres la mayor. Has trabajado mucho y has esperado un largo tiempo. Tú irás primero.
Maria constituye un ejemplo vivo de cómo se lleva a la práctica el consejo bíblico de no “buscar mi propio bien sino el de los demás” (1 Corintios 10:33). Pero en una sociedad tan competitiva como la nuestra, ¿darán resultado esas milenarias palabras? Veamos el resto de la historia.
Bronya se fue a París y se matriculó en la facultad de Medicina. Cuando se graduó mandó a buscar a Maria, que de inmediato comenzó a estudiar Física y Matemáticas. Pasados algunos años Maria, a quien ahora llamaban Marie, se casó con Pierre Curie. En 1903 Marie Curie se convirtió en la primera mujer en ganar el Premio Nobel de Física, y en 1911 ganó el Nobel de Química, convirtiéndose en la primera persona en ganar dos premios Nobel. También fue la primera mujer en ser profesora en la prestigiosa Universidad de París.
Entonces, ¿valió la pena que Marie Curie colocara el bien de su hermana por encima del propio? La respuesta es obvia. La pregunta del millón sería: ¿Te atreverías a seguir su ejemplo?

Tomado de Lecturas devocionales para Jóvenes 2016
“VISITA MI MURO, 366 MENSAJES QUE INSPIRAN”
Por: J. Vladimir Polanco
#VisitaMiMuro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaJovenes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian #AmoralPrójimo #sacrificio #entrega

miércoles, 23 de marzo de 2016

LA CHICA NUEVA

Este mandamiento nuevo les doy: que se amen los unos a los otros […]. De este modo todos sabrán que son mis discípulos, si se aman los unos á los otros (Juan 13:34,35, NVI).

-Papá, ¿por qué algunas personas piensan que ser negro es malo? -preguntó Sam, al sentarse en el sofá junto a su padre.
El padre miró por sobre el periódico que estaba leyendo y estudió la expresión perpleja de su hija.
-¿Quién te dio esa idea?
-Bueno, hay una chica nueva en mi clase, y algunos de los chicos se burlan de ella -comentó Sam- Algunos dijeron que ella era fea o rara.
-¿Tú qué piensas? -preguntó su padre.
-Ella a mí me parece bien. No veo cuál es el problema -Sam hizo una pausa mientras pensaba-. Hablé con ella, y me parece muy agradable. Me gustaría ser su amiga.
El padre bajó el periódico y rodeó a Sam con sus brazos.
-A algunas personas no les gusta nadie que luzca diferente -explicó-. Incluso pueden tener mucho en común con ellos pero, aun así, emiten juicios basados sobre el aspecto de la persona.
-Pero ¿por qué?
-Es una buena pregunta, pero no tengo una buena respuesta. Los seres humanos, ya sean niños o adultos, pueden ser muy injustos. Supongo que la única explicación es que Satanás les envenena la mente. ¿Tú crees que a Dios le importa cuál es el color de piel de una persona?
-¡Por supuesto que no! -exclamó Sam-, Dios nos hizo a todos.
Su padre sonrió mientras le decía:
-Entonces, tampoco a nosotros debería importarnos.

¿Y AHORA?
¿Recuerdas cómo Jesús, que era judío, trataba a los gentiles, que eran despreciados por la mayoría de los judíos? ¿Qué podemos aprender de este ejemplo de Jesús?

SPLASH:
En 1791 Benjamín Banneker, brillante afroamericano, fue contratado para la encuesta que determinaría los límites de la ciudad de Washington D.C. Irónicamente, recién después de 7965 los afroamericanos pudieron asegurarse de que su voto electoral era aceptado.

Tomado de Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
#IntensamenteEjercitaTuCerebro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaAdolescentes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

domingo, 20 de marzo de 2016

MATONES DISFRAZADOS

En fin, vivan ustedes en armonía, unidos en un mismo sentir y amándose como hermanos. Sean bondadosos y humildes (1 Pedro 3:8, DHH).

El acoso (buIlyng) es una cuestión muy seria, no solo para los jóvenes en edad escolar, sino también para los adultos. El acoso puede hacer que las personas se sientan deprimidas, sin valor, e incluso que se suiciden. Nunca debería aceptarse como forma de bromear.
¿Sabes qué tipos de comportamientos se califican como acoso? Lee las siguientes escenas y decide cuáles de ellas son ejemplos de acoso.
Reírse de la ropa que un compañero lleva a la escuela porque no está de moda.
Animar a otros a ignorar a un compañero para que termine siempre solo.
Difundir rumores sobre alguien sin saber si es verdad, o aun sabiendo que lo es.
Al elegir compañeros de equipo en el patio de juegos, dejar para lo último siempre a la misma persona.
Levantarse e irse cuando una determinada persona se sienta en el grupo.
Ver que alguien está siendo insultado o molestado, y no hacer nada para intentar detener la situación.
Decirles a tus amigos que si se juntan con un determinado compañero no serán más tus amigos.
El uso de sobrenombres o apodos degradantes como “ratón”, “cara de pizza” o “gordo”, al referirse a alguien.
Como probablemente ya lo hayas notado, las ocho situaciones son ejemplos de acoso, y nunca deben permitirse. Si eres víctima de acoso escolar, o si reconoces en tu propia conducta que estás acosando a otros, pídele ayuda a un adulto de confianza.

¿Y AHORA?
¿Eres un acosador? ¿Conoces a alguien que lo sea? ¿Por qué algunas personas disfrutan de herir a las otras? ¿Qué dice esto de ellas?

SPLASH:
También los adultos enfrentan acoso. Un estudio de 2007 publicado en JOURNAL OF MANAGEMENT STUDIES mostró que el 30% de los adultos enfrentaba acoso en sus lugares de trabajo. Para más información visita www.rompiendoelsilencio.org.

Tomado de Matinal para Adolescentes 2016
“Intensamente, Ejercita tu Cerebro”
Compilado por Penny Estes Wheeler
#IntensamenteEjercitaTuCerebro #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaAdolescentes #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

lunes, 7 de marzo de 2016

CUIDAR DE LOS DEMÁS

Materiales: Una Biblia.

«Las espigas que se hayan quedado. Déjalas para los pobres y los extranjeros». Levítico 23: 22

¿Cómo te sientes cuando tienes mucha hambre? ¿Te desesperas y quieres que mami te dé rápido de comer? Qué bueno es cuando mami viene y te da de comer. Sientes un gran alivio. ¿Sabes? Hay personas en el mundo que tienen mucha hambre, pero no tienen qué comer.
Jesús quiere que ayudes a las personas que no tienen alimento. Si ves a alguien con hambre, puedes
decirles a tus padres para que ellos te ayuden a darle algo de comer.
La Biblia nos cuenta de un hombre llamado Booz. Él fue muy amable con una joven llamada Rut. ¿Te acuerdas que ayer hablamos de Rut? Él no la conocía, pero sabía que ella y su suegra Noemí no tenían comida y que eran viudas. Una viuda es una mujer a la que se le murió su esposo. Así que Booz le dio a Rut trabajo y comida. ¡Qué buen hombre!
Jesús quiere que tú también actúes así. Sé que eres pequeñito, pero con ayuda de mami puedes ayudar a mucha gente. Y luego te sentirás muy bien.

Oremos: Querido Jesús, ayúdame a compartir mis alimentos con los que no tienen.

Tomado de devocionales para preescolares 2016
Pasito a pasito, Crezco y aprendo
¡Vive y crece sanamente!
Por: Kathy Hernández de Polanco
#ViveYCreceSanamente  #MeditacionesMatutinas #DevociónMatutinaParaPreescolares #vigorespiritual #plenitudespiritual #FliaHernándezQuitian

miércoles, 12 de junio de 2013

UNA GANANCIA DE CINCUENTA PESOS

Lugar: Pennsylvania, EE.UU. 
Palabra de Dios: Deuteronomio 25:15

Un día, un agricultor de Pennsylvania vio un caballo y quiso comprarlo. Fue a ver a su dueño, un vendedor de caballos local, y le preguntó:
-¿Cuánto pide por ese caballo?
El vendedor le explicó que había pagado, originalmente, 150 pesos por el caballo, y que pensaba ganar cincuenta pesos por él.
-Se lo vendo por doscientos pesos -le dijo.
El agricultor estuvo de acuerdo con el precio, y cerraron el negocio.
Algunas semanas más tarde, el agricultor recibió una carta del vendedor del caballo. "Le dije que había pagado 150 pesos por el caballo", decía la carta. "Cuando revisé mis registros, descubrí que había cometido un error, y que solo había pagado cien pesos por el animal. Como le dije que pensaba sacar una ganancia de cincuenta pesos, le estoy devolviendo cincuenta pesos, para arreglar las cosas". El sobre incluía un cheque por esa cantidad.
El vendedor del caballo podría haberse quedado callado. El agricultor nunca se habría enterado de que le había cobrado 50 pesos de más; y, aparentemente, estaba contento con su compra. Pero, el vendedor era un hombre honesto, que quería hacer lo correcto aunque eso significara perder cincuenta pesos. Estaba siguiendo las palabras de Deuteronomio: "Tendrás pesas y medidas precisas y justas, para que vivas mucho tiempo en la tierra que te da el Señor tu Dios".
Como puedes imaginar, el agricultor quedó muy impresionado por la honestidad del vendedor de caballos. Contó a todos sus conocidos lo que había sucedido, y pronto el vendedor vio aumentados sus negocios.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

martes, 4 de junio de 2013

AYUDA PARA VÍCTIMAS DEL TSUNAMI


Lugar: Mozambique 

Palabra de Dios: Deuteronomio 15:11

Nos gustaría colaborar con dinero para ayudar a las víctimas del tsunami -dijo Dercio, entregando algunos meticales de Mozambique (nombre de la moneda local) al voluntario de la Cruz Roja.

Era una pequeña donación, pero el voluntario de la Cruz Roja sabía que significaba un gran sacrificio para Dercio y su familia.

-Aquí hay algunas ropas -dijo Mbwebwe, el hombre que seguía en la fila, y entregó dos camisas limpias y prolijamente dobladas.

El voluntario de la Cruz Roja le agradeció, y colocó las dos camisas en la pila, que iba creciendo detrás de él.

Las pequeñas donaciones siguieron entrando. La gente se había enterado del desastre provocado por el tsunami en el sudeste asiático.

Miles de personas habían muerto, y muchas habían perdido todas sus posesiones. Las olas se habían llevado consigo casas enteras.

-Me gustaría poder dar más -dijo Kransinaque.

Y ese fue el sentimiento expresado por muchas personas que se acercaron al centro de donaciones de la Cruz Roja durante las semanas posteriores a la catástrofe. Querían ayudar, y estaban dispuestas a compartir lo poquito que tenían.

La gente podría haberse negado a dar, pensando que lo poco que tenían no podría ayudar mucho a los demás. Pero, aunque muchas de las donaciones fueron pequeñas, se fueron sumando, gracias a la generosidad de muchas personas como Dercio, Mbwebwe y Kransinaque.

Piensa en lo que tú puedes hacer para ayudar a otros que están en necesidad. La Biblia dice: “Gente pobre en esta tierra, siempre la habrá; por eso te ordeno que seas generoso con tus hermanos hebreos y con los pobres y necesitados de tu tierra” Quizá no tengas mucho para dar, pero recuerda que aun un poquito puede ser una gran bendición para alguien que necesita ayuda.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

lunes, 27 de mayo de 2013

LAS PALABRAS NO BASTAN

Queridos hijos, no amemos de palabra ni de labios para afuera, sino con hechos y de verdad. En esto sabremos que somos de la verdad, y nos sentiremos seguros delante de él: que aunque nuestro corazón nos condene, Dios es más grande que nuestro corazón y lo sabe todo. 1 Juan 3:18-20

La rodeé con mis brazos para que pudiera sentir mi calor. No era más que una niña y ya tenía el corazón seco. Tenía un precioso nombre de flor, y como una flor sin agua se moría debido a la falta de afecto. Su reclamo iba directo a su madre que, tras haber fracasado en su primer matrimonio, fue al segundo arrastrando con ella a su pequeña hija. Ahora vivía en la casa de su padrastro confinada a la soledad.

Me pregunto cuántos hijos, esposas, esposos, madres y padres viven así, sin nutrientes para el corazón. Tal vez tu respuesta sea: “Muchos”, y tienes razón. Sin embargo, no permitas que en esos “muchos” estén incluidos tus seres amados.

Es posible que tú ames sin expresarlo mucho, que pienses que los demás lo saben, que lo dan por sentado, que no necesitas estar demostrándolo con palabras continuamente. Incluso es posible que digas un “te quiero” de vez en cuando y en ocasiones especiales, pero Dios, por medio del apóstol Juan, nos dice que esto no es suficiente. Nos exhorta a que no solamente mostremos nuestro amor con nuestras palabras, sino que nuestros actos también lo hagan evidente.

El amor en acción llega al sacrifico y a la abnegación. Así es el amor que llevó a Jesucristo a la cruz: “En esto conocemos lo que es el amor: en que Jesucristo entregó su vida por nosotros. Así también nosotros debemos entregar la vida por nuestros hermanos” (1 Juan 3:16).

Debemos ir más allá del simple “te quiero”. Criar un hijo implica desvelos y renuncias; y con ellos mostramos nuestro amor. Amar a nuestro esposo a veces significa soportar sus ausencias cuando sabemos que está ocupado buscando el bienestar de su familia; y lo llevamos con paciencia. Convivir con una suegra difícil no será tan complicado si, con compasión, la vemos sufrir porque se siente despojada de su hijo o hija que siempre pensó sería solamente de ella.

Amiga, hoy es un buen día para poner en acción el amor que tienes guardado en tu corazón. ¡Entrégalo, repártelo, vívelo, demuéstralo, y los mejores beneficios los recibirás tú!.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Aliento para cada día
Por Erna Alvarado

martes, 21 de mayo de 2013

DE BALONAZOS Y OFENSAS VERBALES


Pero yo les digo que todo el que se enoje con su hermano quedará sujeto al juicio del tribunal. Es más, cualquiera que insulte a su hermano quedará sujeto al juicio del Consejo. Pero cualquiera que lo maldiga quedará sujeto al juicio del infierno (Mateo 5:22).

Uno de los objetivos de nuestro Señor al venir al mundo fue «magnificar la ley y engrandecerla», darle su verdadero significado. Es decir, sancionar las palabras, los deseos, las intenciones y la imaginación.
En una ocasión la futbolista Tabea Kemme, del Turbine Potsdam, arrojó un balón al rostro de Kerstin Garefreke, del Frankfurt. La atacante del Turbine Potsdam había hecho un intento de saque de banda, pero Kerstin Garefreke se lo impidió. Tabea Kemme perdió el control y golpeó a Kerstin con el balón en el rostro.
La Federación Alemana de Fútbol decidió dar un castigo ejemplar a la atacante Tabea Kemme: la suspendieron cuatro partidos. La Federación consideró aquel acto como una conducta antideportiva grave por lo que, además, razonó que la campeona del Mundial Femenino Sub 20 actuó con toda la intención de agredir a su oponente, situación por la que se mostraron inflexibles con la sanción.
Pero Tabea Kemme no fue la única castigada. También fue suspendido el técnico Sven Kahlert, quien fue sancionado con un partido por haber empujado a la joven de 18 años tras la agresión sobre su jugadora.
Las autoridades del fútbol se muestran muy severas en las sanciones aplicadas por las violaciones al reglamento. Si no lo hicieran así, cada partido se convertiría en una batalla campal y, de hecho, el fútbol no existiría.
Pero Dios no mantiene la paz en las relaciones entre sus hijos mediante reglas y sanciones. Va mucho más allá. Estableció un principio de conducta infalible: el amor. En el reino de los cielos, el amor no es una regla de conducta, sino un principio que hace buenas todas las acciones desde su mismo origen.
El amor no permite al cristiano que ofenda de ninguna forma a su hermano: ni con actos, ni con palabras, ni con el pensamiento. En el reino de los cielos, el que odia a su hermano, ya es homicida: ha violado las leyes del reino de Dios. No amar al hermano es permanecer en el reino de la muerte. Amarlo, es pasar al reino de la vida (Juan 5:24).
Y tú, ¿cómo estás? ¿Amas a Dios de manera suprema, y a tu hermano como a ti mismo?

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez


sábado, 4 de mayo de 2013

¿PIDE DIOS DEMASIADO?

No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. 1 Juan 2:15.

Vemos belleza, atractivo y gloria en Jesús. Contemplamos en él encantos incomparables. Él era la Majestad del cielo. Él llenaba todo el cielo con esplendor. Los ángeles se postraban en adoración ante él y obedecían prontamente sus mandatos. Nuestro Salvador dejó todo. Depuso su gloria, su majestad y esplendor, y descendió a esta tierra y murió por una raza de rebeldes que eran transgresores de los mandamientos de su Padre. Cristo condescendió a humillarse para salvar a la raza caída; bebió la copa del sufrimiento y en su lugar nos ofrece la copa de la bendición. Sí, esa copa fue agotada por nosotros; y aunque muchos saben todo esto, igualmente escogen seguir en el pecado y la vanidad; y aun así Jesús los invita. Les dice: "El que quiera, venga y tome del agua de vida gratuitamente"...
Las verdades de la Palabra de Dios deben ser presentadas antes nosotros, y debemos aferramos a ellas. Si hacemos esto, tendrán una influencia santificadora sobre nuestra vida; nos equiparán para que podamos estar preparados para el reino de gloria; para que cuando concluya nuestro tiempo de gracia, podamos ver al Rey en su hermosura y morar en su presencia para siempre...
Dios requiere la fortaleza del ser entero. Requiere de usted una separación del mundo y las cosas del mundo. "No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él" (1 Juan 2:15). Se requiere la separación del amor al mundo, ¿y qué se le da en su lugar? "Seré para vosotros por Padre" (2 Cor. 6:18). ¿Debe separarse del afecto de sus amigos? ¿Requiere la verdad que usted permanezca solo en su posición para servir a Dios porque otros no están dispuestos a ceder a las demandas que Cristo les hace? ¿Requiere separarse de ellos sentimentalmente? Sí, y esta es la cruz que usted debe llevar, que lleva a muchos a decir "no puedo ceder a las exigencias de la verdad". Pero Cristo dice: El que ama a padre o madre, o hermano o hermana, más que a mí, no es digno de mí. El que quiera venir en pos de mí, tome su cruz y sígame (ver Mat. 10:37, 38). Aquí está la cruz de la negación y el sacrificio, la separación en los afectos de los que no cedan a las exigencias de la verdad. ¿Es este un sacrificio demasiado grande por Aquel que lo sacrificó todo por usted?— Review and Herald, 19 de abril de 1870.

Tomado de Meditaciones Matutinas para adultos
Desde el Corazón
Por Elena G. de White

viernes, 22 de febrero de 2013

VE A LA CÁRCEL


Lugar: Guadalupe
Palabra de Dios: 8:1.

La señora O'Neil estaba frente a la puerta de la prisión, debatiendo si entrar o no. En su casa le había parecido una muy buena idea, pero ahora no estaba tan segura. ¿Qué diría? ¿Cómo se presentaría? ¿Querría verla aquel hombre?
Unos meses antes, alguien había entrado en la tienda de su esposo. El ladrón se había llevado algunos objetos valiosos. La policía había investigado, y unos días más tarde habían llamado a los O'NeiL para informarlos de que habían arrestado a alguien. Aparentemente, el hombre era buscado por otros delitos también, así que el juez lo sentenció a largos años en prisión.
Decidiéndose, la señora O'Neil abrió la puerta y entró. Dijo su nombre a la persona que estaba en la mesa de entradas y el nombre de la persona que quería visitar. Alguien la llevó hasta una habitación pequeña, donde esperó hasta que un guardia trajo al prisionero.
-Usted no me conoce -comenzó diciendo-, pero soy la esposa del hombre al que le robó.
-¿Qué quiere? -gruñó el preso-. ¿Está aquí para hacerme sentir mal por estar en la cárcel?
La señora O'Neil le aseguró que esa no era la razón por la cual había venido.
-Vine para presentarle a mi mejor Amigo -le dijo.
Cuando el hombre la miró inquisitivamente, ella le explicó que había sentido la impresión de que debía venir a verlo.
-Me pregunto si le gustaría estudiar la Biblia conmigo.
El hombre aceptó, y así fue que comenzaron a estudiar la Biblia juntos. Otros pidieron unirse a ellos, y pronto tenían un grupo de estudio de la Biblia allí, en la prisión. Los prisioneros se asombraron al aprender que "ya no hay ninguna condenación para los que están unidos a Cristo Jesús". Sí, aun los ex criminales pueden aceptar el regalo de la salvación que ofrece Dios a todos.

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

sábado, 16 de febrero de 2013

MATEMÁTICAS DEL DIVORCIO


Más vale comer verduras sazonadas con amor que un festín de carne sazonada con odio (Proverbios 15:17).

John Gottman publicó un ensayo titulado The Mathematics of Divorce [Las matemáticas del divorcio]. Es un análisis riguroso y preciso de las relaciones de pareja, que, después de analizar una conversación entre ellas durante quince minutos (como te comenté ayer), le ha permitido predecir con un noventa y cinco de precisión qué parejas se divorciarán en un lapso de quince años.
Lo que John mide no es el contenido de la conversación sino cómo se desarrolla esa conversación. Todas las parejas tienen que discutir temas negativos. Lo importante es que tal discusión sea hecha de forma positiva. Si tienes novio o novia, o ya te casaste, analiza el tono de tu conversación. Es triste, pero muchas parejas de novios no saben conversar. De hecho, debido a que muchas de sus conversaciones se tornan negativas, prefieren no conversar, sino hacer cosas o ir a lugares para distraerse y no tener que hablar. Y cuando los novios no invierten suficiente tiempo en comunicarse, entonces entran en un área de alto riesgo: comenzar a fundamentar su relación en besos y caricias, lo cual puede conducir a relaciones sexuales. Esas relaciones están destinadas al fracaso. Existe atracción pero no hay amor.
¿Te das cuenta de la importancia de saber expresarte bien? Es posible que estés muy enamorado de una persona, pero no saber articular dichos sentimientos puede ser fatal para tu relación sentimental. El contenido de una conversación revela lo que un individuo es. A veces las apariencias engañan. Pero es así como se conoce a las personas.
Lo mismo pasa en nuestra relación con Jesucristo. Muchos jóvenes únicamente quieren entretenerse con un buen programa de iglesia. Buena música, buenos sermones, una comunidad cariñosa, el compañerismo de amigos cristianos, etcétera... Pero no saben conversar con Jesús. No tienen una relación personal. Cuando se arrodillan para orar consideran que están frente a un desconocido y les resulta una experiencia extraña. También en este caso existe atracción, pero no hay amor. Lógicamente, esa relación tiene muchas posibilidades de fracasar. ¿Cómo estás tú? ¿Qué clase de contenidos tiene tu oración?
La buena noticia es que Jesús está dispuesto a escucharte en todo momento. Empieza hoy mismo. Necesitas fortalecer tus vínculos con él. De otra manera, tarde o temprano te alejarás de su presencia. Recuerda que el amor es como una planta que se debe cultivar.

Tomado de Meditaciones Matutinas para jóvenes
¿Sabías que..? Relatos y anécdotas para jóvenes
Por Félix H. Cortez

viernes, 15 de febrero de 2013

JE VOUS AIME


Lugar: Francia
Palabra de Dios: 1 Tesalonicenses 3:12.

En 1875, Magdalena de Villalore recibió la carta de amor más larga de la que haya registro. Provenía de un pintor llamado Marcel de Leclure, y decía simplemente "Je vous aime (Te amo)".
"Je vous aime. Je vous aime. Je vous aime..." Marcel repitió la frase 1.875.000 veces en la carta, 1.000 veces el año 1875.
En realidad, un escriba contratado por Marcel fue quien escribió la carta.
-Repita después de mí, y luego escriba las palabras que yo digo -le dijo al escriba.
Se sentaron frente a una mesa, y se pusieron a trabajar.
-Je vous aime -dictó Marcel.
-Je vous aime -repitió el escriba.
Y luego, con trazos cuidadosos escribió las palabras sobre el papel.
-Je vous aime -dictó Marcel nuevamente.
-Je vous aime -dijo el escriba, y escribió nuevamente las palabras.
Esto continuó por horas y horas. Marcel podría haberle dicho al escriba: "Escriba Je uous aime 1.875.000 veces". Pero, en lugar de ello, dictó toda la carta palabra por palabra. El escriba repitió fielmente la frase una y otra vez, antes de escribirla. Y, para cuando terminaron, habían pronunciado y escrito la frase "Je uous aime" 5.625.000 veces. Marcel amaba tanto a Magdalena que quería expresarle su amor una y otra vez.
Pero, el amor no es solamente para las parejas románticas. Es algo que Dios quiere que hagamos todos los días: que amemos a los demás como él nos ama. ¿Qué en cuanto a ti? ¿Cómo les haces saber a los demás que los amas? Como el apóstol Pablo escribió: "Que el Señor los haga crecer para que se amen más y más unos a otros, y a todos"

Tomado de Devocionales para menores
En algún lugar del mundo
Por Helen Lee Robinson

miércoles, 26 de diciembre de 2012

LA INVITACIÓN


A todos los sedientos: Venid a las aguas; y los que no tienen dinero, venid, comprad y comed. Venid, comprad sin dinero y sin precio, vino y leche. (Isaías 55:1)

Nosotros vivíamos en el pueblo mientras que nuestros padres se habían quedado en el campo para que pudiéramos asistir a la escuela. Cuando ellos venían a visitarnos traían productos de los que cosechaban para que los vendiéramos y obtuviéramos algo de dinero.
Mi hermana y yo tomábamos una canasta con los frutos y viandas y comenzábamos a recorrer las calles, pero pronto la vergüenza hacía que disminuyera nuestro entusiasmo. El pregón se hacía más débil hasta que llegaba el momento en que el silencio acompañaba nuestra caminata. Con la canasta en brazos buscábamos un lugar donde sentarnos a descansar, esperando que pasara un tiempo razonable para volver a casa.
No nos gustaba vender plátanos; éramos dos chicas tímidas que estaban entrando en la adolescencia. Aquella actitud nuestra me recuerda el gran amor de Dios. Jesús dejó un día su trono y, llevando sobre sí una pesada carga, recorrió nuestras calles y proclamó a gran voz: «El reino de los cielos está entre vosotros». Pero la gente, indiferente a aquella invitación, cerró sus oídos. Pero Cristo continúa diciendo: «Estoy a la puerta y llamo». No se toma un descanso. ¿Cómo podrá regresar a su casa sin haber extendido la invitación de manera insistente a cada hijo suyo?
«El ofrecimiento de la salvación es para todos los hombres (Mat. 11:28-29). Así se ha dispuesto lo necesario para hacer frente a todos los males causados por la caída de Adán. Esta salvación es tan abarcante en su aplicación, como lo fue la desgracia ocasionada por el pecado. Sin embargo, este don de la justificación no tiene validez a menos que sea aceptado por la fe (Juan 3:16), y no todos los hombres eligen creer» (Comentario bíblico adventista, t. 6, p. 529).
Hoy no pregonamos ningún artículo perecedero. Hacemos el ofrecimiento de la salvación, de la cual somos partícipes, y es nuestro privilegio insistir para que los demás nos escuchen y acepten la invitación divina.

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Por Norma Muñoz de Ruiz

domingo, 18 de noviembre de 2012

¡LÁGRIMAS DE AMOR!


«Ya les he dicho muchas veces, y ahora se lo repito con lágrimas, que hay muchos que están viviendo como enemigos de la cruz de Cristo» (Filipenses 3:18).

A veces me siento verdaderamente triste. Este año hemos estado de excursión por la Biblia y hemos aprendido muchas cosas maravillosas de Dios. ¿Qué tiene eso de triste? Pues es muy triste que aún hay muchas personas que siguen viviendo como si fueran enemigas de Jesús. Fíjate lo que dice e versículo de hoy. Pablo estaba derramando grandes lágrimas por esas personas.
A veces las cosas que los enemigos de Dios hacen pueden molestarnos, y ese es un sentimiento natural. Pero a medida que nos acercamos a Jesús él transforma nuestra rabia en lágrimas. Dios nos dio las lágrimas para ayudarnos en nuestra tristeza, y no es fácil estar molesto con a quien si sentimos tristeza por esa persona.
Como puedes ver; Jesús lo cambia todo en nosotros. Él cambia las cosas malas por cosas buenas, transforma la rabia en perdón, el odio en amor ¿Cómo nos consta que esto es así? Porque Pablo, es el autor del versículo de hoy, era de hecho un asesino de cristianos. Él odiaba a los cristianos y quería acabar con ellos. Pero Jesús transformó su vida completamente.
El amor de Dios es una cosa maravillosa. Es la cosa más poderosa del mundo. Permite que Jesús entre a tu corazón y convierta tu rabia en lágrimas de amor.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush

lunes, 10 de septiembre de 2012

PACIENCIA CON LOS HERMANOS MAYORES


«Les daré un corazón para que me conozcan que yo soy Jehová; y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios, porque se volverán a mí de todo corazón» (Jeremías 24:7).

Si el hijo pródigo hubiera escuchado la conversación entre su padre y su hermano mayor, es probable que hubiera huido de nuevo. Sin embargo, esa conversación tuvo lugar después de que su padre lo perdonara.
Cuando usted y yo acudimos al Salvador quizá nos sintamos como si los demás nos mirasen con frialdad. Es probable que oigamos críticas y reproches. Pero cuando obtengamos el perdón de nuestro Padre, no nos importará que nuestros «hermanos mayores» puedan decimos palabras duras.
De vez en cuando sucede que una persona que deseaba unirse a la iglesia diga: «Yo ya vine a la iglesia, pero uno de los miembros fue descortés conmigo. Por tanto, no pienso volver nunca más». Es muy lamentable que alguien se sienta así. ¿Acaso un solo miembro representa con propiedad a todo el cuerpo de Cristo? Si se siente menospreciado, acuda al Padre celestial y él le otorgará perdón y aceptación, de manera que no le importará lo que diga su hermano mayor. El perdón del Padre le hará olvidar el desdén de sus hermanos.
Si piensa que en la familia de la fe todos son siempre amables y están dispuestos a ayudarlo, so equivoca completamente. A veces, los miembros de iglesia se desaniman porque se cruzan con otros que, por la razón que sea, los reciben fríamente. Si tal es su caso, no le importe la actitud de esos hermanos mayores; permanezca aún más cerca del Padre.  Cerca de él usted se sentirá perdonado y aceptado. Puesto que él es el Padre, usted es su hijo. Es un miembro de la familia, haya los hermanos mayores que haya. Él lo lavó y lo limpió. Él le dio ropa nueva y lo calzó con zapatos nuevos. Una vez estuvo muerto y ahora vive, estuvo perdido y fue hallado. Únase a la celebración. Coma de lo mejor que le pueda ofrecer su Padre. ¡Alégrese!
Luego, salga y ayude a encontrar a otros pródigos. Hábleles del amor del Padre y del perdón. Asimismo, no olvide que el Padre también ama a los hermanos mayores. Con nuestro ejemplo podemos restaurar los lazos familiares rotos. Nuestro Padre celestial quiere que todos sus hijos se reconcilien unos con otros. Somos sus hijos. Basado en Lucas 15:11-32.

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

jueves, 30 de agosto de 2012

EL PODER DE UNA PALABRA


Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra y mi criado sanará (Mateo 8:8).

Un sábado, tras una semana de muchos contratiempos, llegué a la iglesia y me senté en una clase de Escuela Sabática que no era la mía habitual, con el fin de pasar desapercibida. Sin embargo, me sorprendió que la maestra de aquella clase estuviera hablando precisamente sobre el efecto que pueden tener nuestras palabras. Luego invitó a los presentes a participar en la discusión. De repente, una hermana se levantó, me miró y dijo: «Yo tomé mi decisión de bautizarme al escucharte decir "brilla para Jesús"».
¡Qué impresión me causaron aquellas palabras, precisamente en el momento en que yo las necesitaba! Por un instante olvidé mis preocupaciones y tristezas. Puse a un lado el recuerdo de la «terrible semana» que había tenido, y sentí el bálsamo de la reconfortante voz de aquella hermana. Ella me hizo recordar que Jesús me había utilizado y que en ese momento Jesús estaba junto a mí iluminando mi vida. Sentí que no me encontraba sola con mis dificultades.
Una sencilla palabra puede tener una influencia positiva o una negativa para quien la escucha. Todo eso me lleva a pensar en la maravillosa oportunidad que tenemos de proferir palabras amables, de vida, de esperanza, de ánimo. ¡Qué sorpresa recibiremos al llegar a la eternidad y darnos cuenta de que unas sencillas palabras contribuyeron a la salvación de alguien!
«Ojalá nos comprometiéramos en nuestros corazones a no pronunciar una sola palabra contra un hermano o una hermana. Recordad que ellos también son tentados, y quizá con más fuerza que vosotros, y si refrenáis vuestra lengua como con un freno, entonces demostraréis que unáis a Dios. [...] Los que están verdaderamente más descarriados, tienen la más grande necesidad de vuestra ayuda. No murmuréis respecto a ellos ni señaléis sus defectos, sino acercaos a ellos en el amor de Jesús y en el señor de la verdad y procurad ayudarlos» (En los lugares celetiales, p. 291).

Tomado de Meditaciones Matutinas para la mujer
Una cita especial
Textos compilados por Edilma de Balboa
Anónimo

EL AMOR DE DIOS POR LOS PECADORES


«Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y fue movido a misericordia, y corrió y se echó sobre su cuello y lo besó» (Lucas 15:20).

Según un médico, un estudio descubrió que el absentismo laboral por enfermedad en los que cada mañana besan a su esposa es menor que en los que no la besan. También sufren menos accidentes de automóvil cuando van de camino al trabajo. Su sueldo es entre un 20 y un 30% superior y viven alrededor de cinco años más que aquellas parejas que ni siquiera se acarician la mejilla.
La razón, dice el doctor, es que los besucones empiezan el día con una actitud positiva. Un beso significa una especie de sello de aprobación; por lo que se cree que los que, por las razones que sean, no lo reciben cruzan la puerta con una cierta sensación de malestar consigo mismos. Tanto si usted da crédito a este estudio, como si no, un beso de despedida cada mañana no le hará daño.
Uno de los más tiernos y conmovedores besos que registra la Biblia es el beso que el padre dio a su hijo pródigo cuando este regresó a casa. La parábola se registra en Lucas 15. En el versículo 20 leemos: «Entonces se levantó y fue a su padre.  Cuando aún estaba lejos, lo vio su padre y fue movido a misericordia, y corrió y se echó sobre su cuello y lo besó». Ese beso era el sello de la aprobación del padre, la evidencia de que lo amaba. 
¿Acaso duda de que Dios lo ama tanto como el padre de la parábola amaba a su hijo? ¿Acaso no lo despertó esta mañana? ¿Acaso no escuchó el canto de un pájaro y vio un árbol cargado de hojas verdes? ¿Acaso de noche no ve las estrellas y de día no siente los cálidos rayos del sol? ¿Todavía necesita más pruebas? Si es así, contemple las últimas escenas de la vida de Cristo en la tierra.
Cierto monje medieval anunció que iba a predicar sobre «El amor de Dios».  Cuando cayeron las sombras y la luz dejó de entrar por los ventanales de la catedral la congregación se reunió. En la oscuridad del presbiterio, el monje encendió un cirio y lo llevó al crucifijo. Primero iluminó la corona de espinas, luego las dos manos heridas y finalmente la herida en el costado causada por la lanza. En medio del profundo silencio de la congregación, apagó el cirio y abandonó el lugar. No había nada más que decir. Basado en Lucas 15:11-32

Tomado de Meditaciones Matutinas
Tras sus huellas, El evangelio según Jesucristo
Por Richard O´Ffill

miércoles, 29 de agosto de 2012

UN GUSANO HAMBRIENTO


«Pero al amanecer del día siguiente Dios dispuso que un gusano la hiriera, y la planta se marchitó» (Jonás 4: 7, NVI).

Pobre Jonás. Acerquémonos a él y veamos por qué está tan molesto. Al parecer predicó en Nínive y el pueblo aceptó al Dios del cielo como su Dios. ¿Por qué está tan molesto entonces? Bueno, te cuento que Jonás opinaba que esa gente malvada debía morir; y creyó que Dios los destruiría. ¡Él había pasado tres días dentro de un pez, y esta gente se salvaría! Le parecía injusto. Estaba dominado por la ira y solo pensaba en sí mismo. 
El egoísmo puede ser como ese pequeño gusano y «comernos» hasta marchitarnos. No le hacemos ningún bien a nadie si solo pensamos en nosotros mismos. Dios quiere que nos ocupemos de los demás. Él quiere que nos alegremos cuando otros cambian para bien.
Jesús murió para que todos pudiéramos ir al cielo, incluyéndote a ti, a mí y a todos lo que hacen cosas malas. No dejes que el egoísmo te carcoma por dentro como ese pequeño gusano se comió la planta bajo la cual se sentaba Jonás. Vive para Jesús y sé una fuente de amor para todos los que te rodean.

Tomado de Devocionales para menores
Explorando con Jesús
Por Jim Feldbush